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LA POLITICA DICTATORIAL DE BUENOS AIRES Y EL FATALISMO HISTORICO

Los hombres de Corrientes se solidarizan con las cuestiones de la nacionalidad

En consonancia con la ideas corrientes que buscaban la organización de un Congreso General de los pueblos argentinos, que habría de reunirse en Tucumán a principios de Mayo de 1815, el general Artigas resolvió organizar un Congreso regional, “de todo el Entre Ríos”(1), al que debían enviarse diputados por Corrientes en la proporción de dos por la capital y uno por cada pueblo de campaña.

(1) Oficio de Artigas desde Paysandú, del 8 de Junio, que alude a los anteriores.// Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El Congreso de Arroyo de la China

El 18 de Mayo de 1815 recibió el Cabildo correntino la comunicación, y al acusar recibo tomaba sus disposiciones en Circular del día 23. Fueron electos -entre otros- y por los respectivos vecindarios:

* Juan Francisco Cabral y Angel Mariano Vedoya, por la capital(2);

(2) Nota del gobernador Silva al Cabildo, del 25 de Mayo de 1815 // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

* el propio general José Gervasio Artigas, por San Roque(3);

(3) Nota del 30 de Mayo al Cabildo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

* el teniente Serapio Rodríguez, por el Riachuelo(4);

(4) Acta del 4 de Junio de 1815. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

* Juan B. Fernández(5), por Itatí;

(5) Acta del 7 de Junio de 1815. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

* Sebastián Almirón, por Esquina(6); etc.

(6) Originariamente fue electo por Esquina Bartolomé Lezcano, vecino de Corrientes, pero, observada la elección por el Cabildo, so pretexto de que el elegido debía ser del pueblo que elegía, Esquina nombra a Almirón haciendo constar en Oficio del 22 de Junio de 1815, que elige nuevamente a un ciudadano de la capital por no existir en el Partido ninguno hábil para el cargo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Declaración de la Independencia

Las evidencias indican que la primera Declaración de la Independencia en tierras argentinas se produjo el 29 de Junio de 1815 en Arroyo de la China -hoy Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos- por parte de las provincias federales, los Pueblos Libres, bajo el liderazgo de su Protector, José Gervasio Artigas.

La reivindicación del Congreso de Oriente o de los Pueblos Libres no propone el desmedro del de Tucumán, el 9 de Julio de 1816, pues es notoria la complementariedad de ambos.

Al de Tucumán concurrieron las provincias andinas: Cuyo, el Noroeste, el Alto Perú, además de Buenos Aires, que había fracasado en su intención de organizar la convocatoria en su territorio.

Al de Concepción del Uruguay fueron las provincias litorales: la Banda Oriental, las Misiones, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. Córdoba envió delegaciones a ambos Congresos.

Encontramos aquí una de las evidencias más contundentes de la realización del Congreso de Oriente y de la concreción de su propósito independentista: ninguna de las provincias que concurrieron a él participó del que tuvo lugar en Tucumán. Ya habían cumplido con el trámite en Concepción del Uruguay.

No han llegado las Actas hasta nuestros días. Quizás no las hubo o fueron hechas desaparecer por los invasores portugueses desde el Brasil. O por los unitarios liberales vencedores de las guerras civiles. Tampoco sobrevivieron las Actas originales del Congreso de Tucumán, aunque pudieron conocerse gracias a una providencial copia guardada por el secretario José Mariano Serrano.

Sin embargo, algunas de las evidencias que proponen el debate sobre la declaración independentista a orillas del río Uruguay en 1815 son:

1) En las Instrucciones artiguistas para la Asamblea del Año XIII, en su encabezamiento, antes del articulado, se leía: "Primeramente pedirá la Declaración de la Independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones, y que toda conexión política entre ellas y el Estado de España deber ser totalmente disuelta".
2) El rechazo de sus delegados a la citada Asamblea, que no cumplió con su inicial propósito independentista por injerencia de Gran Bretaña a través de los delegados miembros de la Logia Lautaro, no disminuyó la obstinada decisión de Artigas y de otros gobernadores federales en declarar la independencia de las Provincias Unidas -como entonces se llamaba Argentina- lo que los llevaría a aprovechar la primera oportunidad propicia para hacerlo. Y ésa fue el Congreso de Oriente.
3) En la memorable oración inaugural del Congreso de Tres Cruces, convocado en Abril de 1813, el caudillo oriental expresó: "La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no sólo de España, sino de todo poder extranjero".
4) Cuando Artigas tomó conocimiento de la Declaración de Independencia en San Miguel de Tucumán el 9 de Julio de 1816, escribió al Director en Buenos Aires, Juan Martín de Pueyrredón, el 24 de ese mes: "Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva. Lo hará V. E. presente al Soberano Congreso para su Superior conocimiento".
Su habitual prudencia lo habría llevado a referirse sólo a la provincia bajo su influencia, entonces parte del territorio argentino, no haciéndose vocero de las otras provincias participantes las que vivían tiempos de inestabilidad política, como era el caso de Santa Fe, donde el artiguismo había sido desplazado por una fuerza militar porteña al mando de Juan José Viamonte.
5) El hecho de que ninguna de las provincias que asistieron al Congreso de Oriente o de los Pueblos Libres concurriera al de Tucumán es evidencia de que ya consideraban cumplido el propósito independentista. Por otra parte, eran las que propugnaban una organización y constitución federalistas, lo que no coincidía, salvo excepciones, con las concurrentes a Tucumán. La presencia de los delegados porteños en ella tampoco era un aliciente, ya que la Liga federal de los Pueblos Libres se encontraba en guerra con el Puerto y no ignoraba que la invasión portuguesa desde el Brasil era alentada desde allí.
6) El Cabildo de Corrientes dejó sentadas las conclusiones de los debates sostenidos en Concepción del Uruguay: "Viéndose penetrado de la utilidad y necesidad de convenir, consultando la beneficencia del pueblo, su representado, con las benéficas y liberales ideas con que el señor General (Artigas) promueve la Santa Causa de los pueblos, para colocarlos en el goce pacífico de sus primeros derechos, las cuales ni son opuestas al sistema esencial de la América ni distintas de las que se adoptaron en la primera época de la instalación del Gobierno provisorio de la capital de Buenos Aires, se resolvió declarar la Independencia bajo el sistema federativo y al general, Don José de Artigas, por Protector".
7) Las Instrucciones que llevó el delegado santafesino al Congreso de Oriente reproducían casi literalmente las enviadas en 1813 a la Asamblea reunida en Buenos Aires: "1ro. Pedirán la declaración absoluta de la independencia de la Corona de España y familia de los Borbones". Pocas dudas quedan de que las demás provincias habrán propuesto y votado iniciativas similares, ya que la Declaración de la Independencia era un eje clave de la unión federal.
8) Las provincias adheridas al federalismo artiguista se reconocían como Pueblos Libres, y daban al oriental el título de Protector de los Pueblos Libres. Ese fue el nombre que se dio al Congreso librado en Arroyo de la China o Concepción del Uruguay, Congreso de los Pueblos Libres. ¿Libres de qué? Libres de la tutela hispánica en primera instancia; luego, también del autoritarismo porteño. Se proclamaron pueblos independizados y la convocatoria de 1815 fue el lugar y el tiempo para reafirmarlo.

El tema aquí expuesto cobra especial importancia porque el Gobierno argentino ha decretado en 2015 que ese era un año dedicado a homenajear el Bicentenario del Congreso de Oriente y de los Pueblos Libres.

Así figuró en los encabezamientos de los documentos oficiales, y en el texto hay dos referencias a la declaración independentista.

Fracaso de las tentativas de paz y concordia

El Congreso se reunió y fue su programa esencial arreglar las diferencias con Buenos Aires.

Consta del siguiente Oficio, que el general Artigas dirige al Director de las PP. UU., y dice:

“29 Junio de 1815...

“Reunido el Congreso General de pueblos y provincias que se hallan bajo mis órdenes y protección ... etc., resolvieron enviar cerca de Vd. una diputación para el establecimiento de la concordia ...”.

La diputación integrada por el doctor José S. García de Cossio, M. Barreyro, Pascual Andino y Antonio Cabrera se embarcó para Buenos Aires el 10 de Julio llevando un nuevo Oficio del general Artigas.

Expresa el documento (como el anterior está en el Archivo General de la Nación) que la ida de los diputados probaba sus sentimientos, y luego de abundar en las bases que dio a los diputados de Buenos Aires relacionándola con el interés general del país, terminaba augurando que de su justicia decidiría un tribunal imparcial.

El 11 de Julio de 1815 llegaron los diputados a Buenos Aires y el 13 elevaron, conforme a las conferencias que celebraron el día anterior, las proposiciones correspondientes solicitando ser oídos en la discusión que se abriera.

Los hombres de Buenos Aires no dieron una rápida y franca respuesta; el 19 de Julio, “mientras se resolvía”, ordéneseles pasar a la fragata “Neptuno”, donde el coronel Brown debía atenderlos y donde residieron hasta el final del negociado, es decir, cuando recibieron la respuesta.

El mismo día de la orden, los diputados protestaron del procedimiento, y al abandonar el hotel en que se habían hospedado dan por terminada la misión y piden los pasaportes. Tres días después, el 22 de Julio de 1815, insisten en su actitud.

En Nota que pasan al Director expresan saber que hubo una reunión del Cabildo, de la Junta de Observación y de la Comisión Militar para considerar el asunto, con resultado negativo, y reclaman tanto del proceder, porque no se les había escuchado en persona, como de la detención, solicitando una vez más los pasaportes.

El 24 de Julio de 1815 el Director contesta este comunicado. Declara haberse realizado la reunión aludida y hace saber no fueron oídos en persona los diputados por no haberlo resuelto necesario la Asamblea, a la que por el Art. 29 del Estatuto correspondía entender en el asunto.

Luego, ensayando una explicación, expresa que indudablemente la Asamblea no habría tenido dudas sobre el significado de las proposiciones desde que ellas constaban por escrito.

La Nota, aclarando perfectamente la intención de los hombres de Buenos Aires, concluye expresando que los diputados podrían hablar con las corporaciones “sobre el lleno de su misión” pero no “sobre lo escrito que no había menester aclarar”. Era, ni más ni menos, el rechazo total de las proposiciones, y plantear un negociado sobre bases diametralmente diversas.

El mismo día, los diputados del Litoral contestan. A una nueva protesta por la detención, y a la solicitud de los pasaportes, “ya pedidos por tres veces sin resultado", agregan haber visto bastante y que se les dispensara de reunir las corporaciones para escuchárselos, propósito que agradecían.

Era enfrentar una actitud intransigente a otra no menos definitiva, bien criticable si no viésemos en ella un golpe de habilidad del doctor García de Cossio, verdadero director político de la diputación.

Y en efecto: cuando el 1 de Agosto de 1815 el Gobierno de Buenos Aires les hizo saber -después de siete días de deliberaciones- tenían expedito el regreso a la Banda Oriental, los diputados García de Cossio, Barreyro y Cabrera, en Oficio del día 2, acusan recibo del pasaporte, lamentan el fracaso de las negociaciones y dicen:

“... resueltos a aprovechar todavía más las horas que estamos aquí, proponemos una conferencia particular esperando se sirva Vd. contestarnos en esta hora”.

Realizada sin éxito, cierra la documentación de este negociado el Oficio del 4 de Agosto de 1815 en que los representantes del Litoral expresan:

“satisfechos de nosotros mismos después de haber manifestado a Vd. el extremo de nuestra virtud, tenemos la honra en el momento de partir de reiterar a Vd. la más digna consideración y los sentimientos sinceros con que somos de V. E. attos. veneradores: Barreyro, García de Cossio, Andino”.

El fracaso de la negociación no extrañó a nadie desde que eran serios los intereses políticos y económicos en debate, y el general Artigas, sincero y parco en comentarios, al dirigirse a los hombres de Corrientes avisándoles brevemente de ello, les decía: “... va el Dr. García de Cossio que los instruirá de las circunstancias que dieron en tierra con nuestras aspiraciones”(7).

(7) Oficio de Artigas del 3 de Agosto 1815. En el Archivo de la provincia. Comunicado de Artigas al gobernador Silva del 27 de Julio 1815. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El 14 de Agosto de 1815, en Oficio al Cabildo de Corrientes, Artigas era más claro:

“Presento -decía- a V. S. ese fiel testigo de nuestras operaciones, para que esa Provincia se penetre de la vigilancia que debe guardar en lo sucesivo, y de los esfuerzos que debe perpetuar para sostener su dignidad. Yo no haré más que protegerla en caso de ser violentada; entretanto ella es inviolable hasta que por sí misma no decida de su suerte”.

El gobernador Silva y el Cabildo hicieron constar y comunicaron su protesta por el arresto de los diputados(8).

(8) El 7 de Agosto de 1815. Carta a Artigas del gobernador Silva. En el Copiador de Gobierno. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- El motín de Fontezuelas

El motín de Fontezuelas, del 3 de Abril de 1815, en que el coronel Ignacio Alvarez Thomas, al frente de las fuerzas destinadas a expedicionar sobre Santa Fe, se declaraba por una política de concordia y armonía con el general Artigas, dio en tierra con Alvear.

No obstante los esfuerzos del Director, su poder, afirmado en algunas tropas que conservaba en el campamento de Olivos, se vino abajo y el Cabildo de Buenos Aires asumía el mando de la ciudad el 15 de Abril.

El Pronunciamiento de Fontezuelas se dice realizado en coincidencia con Artigas, a quien se imputa pedir las personas del Director Alvear y de su ministro de Guerra, Francisco Javier de Viana(9).

(9) Tomamos los nombres de la “Historia de la República Argentina”, por Vicente Fidel López, p. 263. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El historiador, doctor López, que acentúa la nota trágica de la solicitación, se encarga de transcribirnos el comunicado correspondiente que dirigiera al general Alvarez Thomas, y en que le decía:

“Yo me daría por más satisfecho que ustedes me lo remitiesen, pero si esto arguye en mí alguna venganza, yo soy generoso y con que Vds. lo pongan en seguridad para que responda de sus operaciones a tiempo oportuno, quedo gustosísimo”.

Por nuestra parte no vemos en el comunicado la manifestación de un hondo rencor propicio a excesos. La necesidad de juzgar, para censurar, si no castigar a los hombres del Gobierno dictatorial de Alvear, no afincaba en la voluntad de Artigas.

Estaba en el ambiente; era hija de la voz de los Organismos provinciales lastimados en su dignidad por el centralismo que se ejercía, y si se quiere hasta de los propios antecedentes legales: los gobernantes bajo la Administración colonial y en las dos primeras décadas independientes, estaban sujetos a juicio de residencia, donde precisamente se debatían los errores y excesos cometidos.

¿Por qué, pues, Alvear, habría de escapar a una práctica que nadie impugnó ni negó?

El Cabildo de Buenos Aires, al dar cuenta en Circular del 18 de Abril de 1815 de estas novedades a las autoridades políticas del país, anticipaba la formación de causa a los dirigentes del Gobierno dictatorial caído.

En último caso, y para el historiador sereno, ¿no causiona la posible conducta del general Artigas, si le hubiesen entregado a Alvear, el alto espíritu de conciliación de que hizo gala al tratar a los hombres de Corrientes que cooperaron con Perugorría?

El Cabildo de Buenos Aires congregó al pueblo el día 20 de Abril de 1815, y en “cabildo abierto” resolvió elegir una Junta de cinco ciudadanos, la que habría de elegir Director del Estado y actuar como Junta de Observación, con cargo de darle al país un Estatuto Provisional.

En consecuencia, se eligió Director a José Rondeau y, por su ausencia, pues estaba al frente del Ejército del Norte, en carácter de suplente, al jefe del motín de Fontezuelas, que en razón de las circunstancias venía a ser sólo jefe de la provincia de Buenos Aires.

El Director interino Alvarez Thomas encontró la primera dificultad, cual era llegar a una paz firme con el general Artigas, y en ese sentido abrió negociaciones que fracasaron. Artigas formuló condiciones que Buenos Aires juzgaba tendientes a robustecer su poder militar y a obtener el reconocimiento de su autoridad sobre el Litoral y Córdoba.

Era, decían, negar a Buenos Aires el derecho a la dominación de las provincias, y obtener su visto bueno para sujetarlas a su “protección”, vale decir, un concepto contradictorio para la determinación del orden político.

Fracasada esta gestión de arreglo que partió del Director, el general Artigas inició otra a base del Congreso a reunirse en el Arroyo de la China, a la que hemos referido.

El general Bartolomé Mitre(10) sostiene que a este Congreso debían asistir representantes de Entre Ríos, Corrientes, Banda Oriental, Santa Fe y Córdoba, pero ya hemos consignado, con la cita expresa de la orden que pasara el general Artigas al Cabildo de Corrientes, que se trataba de un Congreso del continente entrerriano, vale decir, de Corrientes, Misiones y Entre Ríos.

(10) Véase Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)”, tomo V, p. 196. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Agrega el general Mitre, se designaron por los diputados que llegaron al Cuartel General de Artigas, cuatro representantes que gestionasen un arreglo con Buenos Aires, delegación que -como hemos visto- integró el doctor García de Cossio.

En el Archivo de la Provincia no existen antecedentes sobre las condiciones que los diputados federales sostenían para el acuerdo con Buenos Aires.

El general Mitre, aludiendo a esta Comisión pacificadora, expresa que las condiciones indicadas fueron más o menos las señaladas por Artigas a los delegados del Directorio, y que en ese concepto se declinaba, tácitamente, la soberanía del Congreso Nacional que iba a reunirse; no reconocía en el Directorio sino un enemigo, una especie de beligerante pasivo; se guardaba silencio sobre la obediencia al Gobierno Nacional y reclamaba la devolución de las armas tomadas en Montevideo, los cañones, nueve lanchas cañoneras y que se diesen 500 fusiles a Córdoba y Santa Fe.

Ya hemos nosotros aludido en detalle a este negociado a cuyo respecto Mitre agrega que, rechazadas las proposiciones, los diputados redujeron sus exigencias al ajuste de una tregua estipulada en términos vagos, que tampoco se aceptó(11).

(11) “Historia de Belgrano”, tomo II, p. 331. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Así terminó esta infructuosa tentativa de conciliación, en que el nuevo Directorio probó heredaba al conjuro de un fatalismo histórico, el programa dictatorial del que cayera en Fontezuelas.

Ningún error podía ser más grave que esta continuación de una política objeto de general repudio. El doctor López(12) en su “Historia de la República”, consigna que “todos los cabildos y gobernadores-intendentes de las provincias del Interior aplaudieron la caída de la Asamblea y del Directorio.

(12) Bartolomé Mitre. “Historia de Belgrano”, tomo II, p. 332. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

“En Santa Fe, porque predominaban los separatistas que aspiraban a sacudir el imperio del régimen nacional, no para constituirlo en forma federal -como podría creerse por el nombre inexacto que ellos se daban- sino para absorber el mando local sin reato alguno, constituyéndose en republiqueta anárquica, etc.”.

Y agrega luego: “Córdoba se había movido en el mismo sentido, aprovechando la caída del Gobierno Provincial e invocando la protección de Artigas”.

Ya hemos caracterizado el individualismo instintivo de los pueblos de la colonia, que desenvolvieron en el sentido federalista comprendido por las clases cultas, y concretado en la independencia de las provincias del Paraguay y de la Banda Oriental.

Como fenómeno social, como hecho histórico, se nos ofrece respetable y desmintiendo la dura adjetivación de nuestros más distinguidos historiadores, tanto más cuando hombres contemporáneos a los sucesos a que aludimos enunciaron la razón histórica que hicieron los primeros a un lado, para condenar un orden de cosas en que sólo anotaron la anarquía transitoria y no la filosofía del impulso social.

En el juicio de residencia iniciado a fines de 1815, por ejemplo, a los hombres del régimen Alvear, se dice por el testigo Vieytes, que el descontento de los pueblos hacia el Gobierno de la capital es tan antiguo como la revolución, pues él observó (en 1810) al ir como comisionado con el primer Ejército Auxiliador, que no había pueblo que no quisiese ser independiente y gobernado por sí mismo “entendiendo torpemente la libertad”.

El ex ministro Nicolás Herrera, testigo en el mismo proceso, expresa exactamente lo que Vieytes, sobre los pueblos que aspiraban a una independencia de la capital, que llamaban federalismo: ¿Qué, entonces, podemos pedir a la historia sino la serena consideración de un fenómeno que no estaba en los hombres doblar sin violencias?

Por otra parte, Buenos Aires no ponía en su política dictatorial un idealismo superior e indiscutido. Planteaba su acción en el terreno de la política práctica, de la consecuencia inmediata, y eran sus propósitos defender y afirmar el privilegio de su Puerto y las cuantiosas rentas de su Aduana.

Medítese sino cómo escribía un hombre de Buenos Aires contemporáneo a estos sucesos(13): “... el rompimiento con España no ha podido causar otra retroverción de derecho que la desconcentración del Gobierno en nosotros mismos” y agrega: “lo contrario sería establecer, no digo en cada ciudad, en cada arrabal, en cada casa y en cada hombre, tantos soberanos como componen la población”.

(13) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)”, tomo V, p. 202. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El mismo ciudadano refiriéndose al movimiento de autonomía de Santa Fe dice(14): “Si ésta se pierde, es decir, si se une a Artigas, Buenos Aires sufrirá en su aduana y comercio y en la consideración y preponderación por su localidad sobre las demás provincias, pues dejaría de ser puerto preciso de ellas; debe pues impedirse se entregue Santa Fe a los orientales y someterla”. Nada pues más concreto ni más definitivo.

(14) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)”. Cartas de Darragueira a Guido, “Revista Nacional”, tomo 8, pp. 88 y sig. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

No terminó el año (1815) sin una nueva tentativa. Inicióla el Gobierno de Buenos Aires en Oficio del 28 de Septiembre, al general Artigas, en que reiteraba la invitación de concurrir al Congreso General que se proyectaba, invitación que por su intermedio hacia extensiva a Corrientes y Entre Ríos.

Integrábase el documento con el siguiente párrafo:

“Si Buenos Aires ha dado a Vds. algún motivo de guerra no deben Vds. hacer extensivos a las demás provincias los efectos de su resentimiento. Si Buenos Aires y yo no nos olvidásemos por amor a la Patria de nuestras desgraciadas diferencias tendríamos un interés en que las provincias discordes no concurrieran al Congreso, y tomaríamos de aquí fundamento para justificarnos, etc.”.

El argumento era efectista; fuera de duda, conforme a lo doloroso del proceso que epiloga la constitución definitiva de 1860, la Asamblea argentina de 1816 ni aún integrada por los representantes del Litoral hubiese resuelto las graves cuestiones del equilibro político y económico sobre el que “se constituyera la República”.

Pero aún en este caso, los grupos afines del Litoral hicieron mal en faltar a esa cita del nacionalismo; debieron ir a defender sus puntos de vista, siquiera para ilustrar a la opinión, y no obstante los ya conocidos proyectos monárquicos y el crudo unitarismo de los hombres de Buenos Aires interesados en conservar en el régimen de las instituciones los privilegios de su Puerto y el Tesoro de su Aduana.

- El Directorio contra los federales. Ofensiva directorial de 1815

Artigas convocó al llamado Congreso de Oriente, una organización rudimentaria, con representantes de todas las provincias litorales, que pretendía legislar para todas esas provincias. Este Congreso se abocó a firmar la paz con el Gobierno porteño.

En cumplimiento de los pactado en Fontezuelas, Artigas envió a cuatro representantes a firmar un Tratado de Alianza con el nuevo Director -se había abandonado el título de Supremo- Ignacio Alvarez Thomas.

Al llegar, éstos se encontraron con evasivas del Gobierno de Buenos Aires; semanas más tarde presentaron una protesta formal por la falta de avances en las negociaciones. Se les comunicó que serían alojados en un lugar más cómodo y seguro: un buque en el río; habían sido arrestados.

Unos días más tarde era arrestado también Mariano Vera, enviado por el gobernador Candioti a Buenos Aires para pedir armas con las cuales enfrentar la amenaza de los indios.

En esos mismos días partió una división al mando de Juan José Viamonte a apoderarse de la Ciudad de Santa Fe. Los santafesinos no sólo no tenían cómo defenderse, sino que además el gobernador Candioti estaba muy enfermo y hacía semanas que no gobernaba. De modo que debieron aceptar que Viamonte ocupara la ciudad.

Candioti murió al día siguiente de la entrada de Viamonte; negociando hábilmente entre el Cabildo local y una Junta de Representantes, el 28 de Agosto de 1815, Viamonte hizo elegir gobernador a Juan Francisco Tarragona, que de inmediato anunció que la provincia volvía a quedar sujeta a la de Buenos Aires.

Unas semanas más tarde, Alvarez Thomas le explicó sinceramente a Artigas que había arrestado a los diputados porque, si los hubiera dejado en libertad, le hubieran avisado que enviaba un ejército hacia Santa Fe.

El caudillo retiró indignado sus representantes de Buenos Aires.

- Santa Fe reconquista su autonomía

En Córdoba, separada de los “pueblos libres” por la reconquistada Santa Fe, las posiciones moderadas comenzaron a prevalecer sobre el discurso de máxima presión contra el Gobierno de Buenos Aires.

El mismo gobernador Díaz mantuvo muy buenas relaciones con el Director Alvarez Thomas, y organizó las reuniones entre José de San Martín y Juan Martín de Pueyrredón, a través de las cuales se plasmó la idea de organizar el Ejército de los Andes y liberar Perú a través de Chile.

Pero el centro neurálgico de la lucha en el Litoral se dio en la provincia de Santa Fe, que tenía particular importancia estratégica por su puerto fluvial. Apenas asumido el poder por las autoridades derivadas del Motín de Fortezuelas, un contingente militar encomendado por el general Juan José Viamonte ingresó en esta provincia y ocupó la capital el 25 de Agosto de 1815, ante las protestas del gobernador artiguista Francisco Antonio Candioti, y el Cabildo.

La ocupación de la Ciudad de Santa Fe por los hombres de Viamonte fue decididamente violenta; varios gauchos que habían participado de la revuelta federal fueron asesinados, y los soldados saquearon los comercios de los simpatizantes del finado Candioti.

La oposición comenzó a gestarse de inmediato pero, debido a la división de los grupos dirigentes entre partidarios y enemigos de Artigas, por el momento no pudo exteriorizarse. Las milicias provinciales, entre tanto, debían dedicarse a repeler los avances de los indios del Chaco, que habían llegado varias veces a los alrededores de la ciudad.

Tras la muerte de Candioti, las tropas ocupantes designaron como gobernador unitario a Juan Francisco Tarragona. El regreso de Mariano Vera desde Buenos Aires aceleró las conspiraciones, y cuando Viamonte envió dos contingentes al Ejército de los Andes decidieron que la ocasión había llegado.

La insurrección comenzó en el Fuerte de Añapiré donde se sublevó el comandante Estanislao López. Vera se unió a ellos y a las milicias de Coronda, con las cuales sitiaron la ciudad. Además se apoderaron de dos buques de guerra, con los cuales bloquearon el puerto y recibieron la ayuda de José Francisco Rodríguez, desde Paraná. Tras varios días de sangrientos combates, Viamonte capituló el 31 de Marzo de 1816.

Como condición para poder retirarse, se le impuso entregar todas sus armas; pero cuando las retiraron, los federales comprobaron que habían sido destruidas por orden de Viamonte. Este terminó preso en el campamento de Artigas.

El Director interino Ignacio Alvarez Thomas envió entonces sobre la provincia a un ejército que comandaba el general Eustoquio Díaz Vélez y al Ejército del Norte, bajo la conducción del general Manuel Belgrano. El comandante de San Nicolás, Díaz Vélez avanzó hacia Santa Fe por orden de Belgrano, mientras éste se establecía en Rosario.

El galardonado general de las luchas anticolonialistas venía al frente de 3.000 hombres y se mostraba lleno de optimismo. El mismo afirmaba en uno de sus Oficios:

“Esta guerra no tiene transacción. Los que están a mi frente son gente de desorden, y correrán luego que vean tropas”(15).

(15) Lincoln R. Maiztegui Casas. “Orientales, una historia política del Uruguay (de los orígenes a 1865)” (2004), Buenos Aires. Ed. Grupo Planeta.

Díaz Vélez se adelantó a sus fuerzas y marchó solo hasta Santo Tomé donde firmó con Cosme Maciel y Mariano Ezpeleta, Comandantes de las fuerzas de Santa Fe, el Pacto de Santo Tomé, el 9 de Abril de 1816.

Por éste se reconocía la autonomía santafesina, se separaba del mando del ejército a Belgrano -que no se negó, porque quería irse cuánto antes a asumir el mando del Ejército del Norte- y la deposición de Álvarez Thomas.

Este fue reemplazado por Balcarce y, más tarde, por Pueyrredón.

También se acordaba que debía firmarse un Tratado definitivo; los representantes del Gobierno porteño se reunieron en Rosario con el representante del Congreso de Tucumán, Miguel Calixto del Corro, y con los de Santa Fe, Maciel, Ezpeleta y Seguí. Todos ellos esperaron la respuesta del nuevo Director Supremo y del Congreso de Tucumán.

Inesperadamente, Pueyrredón respondió que no podía aceptar la separación de Santa Fe de Buenos Aires; el Congreso, imitando su accionar, rechazó el Tratado. Exigió el reconocimiento inmediato de su propia autoridad, sin conceder nada a cambio, y sin que se le hubiesen incorporado los diputados de las provincias federadas.

Incluso el diputado enviado por Santa Fe al Congreso, Antonio Seguí, fue arrestado; no se le permitió marchar a Tucumán hasta que el gobernador Mariano Vera hubiese aceptado las condiciones impuestas.

Artigas anunció que no enviaba los diputados de sus provincias aliadas hasta que no se ratificara el Pacto de Santo Tomé, que debía demostrar la buena voluntad del Directorio. De modo que las provincias del Litoral no estuvieron representadas en la Declaración de la Independencia de Argentina en Tucumán.

Pueyrredón ordenó entonces una tercera invasión sobre Santa Fe; Díaz Vélez llegó por el río Paraná y se apoderó de la Ciudad de Santa Fe el 4 de Agosto de 1816. Pero los santafesinos retiraron todas sus tropas de los alrededores y sitiaron la ciudad, atacándola todas las noches y dejándola sin víveres.

Sorpresivamente, Díaz Vélez abandonó la ciudad el 31 de Agosto de 1816, también por el río.

A pesar de los conflictos entre el Directorio y Santa Fe, durante el año 1817 no se registrarán nuevas hostilidades.

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