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La lucha por la dominación

- Dualidad de la insurrección de Abril de 1815

Derrocado Alvear en Abril de 1815, los vencedores se vieron enfrentados con el problema de la sucesión del Gobierno. Disuelta la Asamblea, no existía poder capaz de nombrar un Gobierno que tenga alcance nacional.

El Cabildo porteño, siguiendo la tradición de 1810, resolvió constituir un poder provisional. Con este carácter designó Director Supremo al general José Rondeau, que entonces se encontraba al frente del Ejército del Perú y como interino a cargo efectivo del Gobierno, al coronel Ignacio Alvarez Thomas.

Pero si por esta vía el poder recaía en el jefe del pronunciamiento de Fontezuelas, el Cabildo, covencedor con aquél de la dictadura alvearista, le asoció una Junta de Observación y dictó un Estatuto Provisional que regiría la organización del Estado hasta que se reuniera el Congreso General de todas las provincias.

De este modo, las facultades del Director quedaron fuertemente limitadas. El Cabildo había aprendido la lección recibida durante la gestión de Alvear.

La pluralidad de propósitos de la insurrección de Abril iba a afectar seriamente al Gobierno de Alvarez Thomas. En la Proclama de Fontezuelas surgía la dualidad entre la posición nacional (unidad interior y guerra a España) y la posición localista (paz con Artigas y Buenos Aires como provincia ajena al Gobierno central).

La designación de Alvarez Thomas y sus buenos propósitos no borraban dos hechos claves:

1.- la existencia de dos sublevaciones coordinadas pero autónomas: la del ejército y la del Cabildo porteño; y
2.- la existencia de varios centros de poder ajenos a la dominación del Director Supremo y eventualmente rivales entre sí. La lucha por la dominación entró inmediatamente en una nueva etapa.

Las posiciones de José Rondeau y José de San Martín eran parcialmente acordes. El Director interino procuró mantener la solidaridad condicionada de éstos y concertar la paz con Artigas, pero este último propósito se vio dificultado por la conciencia que tenía el jefe oriental de su poder victorioso y de la debilidad de Alvarez Thomas, pues el apoyo de San Martín era relativo y el de Rondeau estaba neutralizado por la dominación artiguista en Córdoba.

La prudencia política de Alvarez Thomas y su convocatoria a la realización en Tucumán de un Congreso General eliminó el temor de muchas provincias de que continuara la prepotencia porteña y le ganó un mayor apoyo de San Martín, al entrever éste la posibilidad de que por fin se declarara la independencia.

Córdoba, cuya identificación con Artigas era relativa, se mantuvo en una actitud fluctuante entre el Director y el Protector. Así, Alvarez Thomas, aunque enfrentado en la propia capital por el Cabildo, pudo llevar adelante la convocatoria del Congreso y su posterior renuncia no impediría la concreción del proyecto, del que nacería como consecuencia lógica la declaración de la independencia por parte de algunas provincias (las restantes ya lo habían declarado en Arroyo de la China) y la campaña emancipadora de San Martín.

En cierta medida las rebeldías de Abril de 1815 volvían las cosas al planteo de Octubre de 1812, frustrado por la facción alvearista. Ahora, aunque la cohesión distaba de ser perfecta, los rebeldes habían ganado en experiencia a costa de sufrimientos.

El Estatuto Provisional, sin embargo, constituyó un error político del Cabildo. Al propio Director le disgustaba y Salta fue la única provincia que lo reconoció; las demás lo consideraron un Cuerpo constitucional dictado sin consenso.

- Las relaciones con Artigas

Alvarez Thomas no quiso enredarse en este problema y se aplicó a lograr la paz con Artigas. Este acababa de convocar a los pueblos orientales a un Congreso en Mercedes. Alvarez Thomas envió en misión al coronel Blas J. Pico y al presbítero Bruno Rivarola en busca de un acuerdo sobre la base del reconocimiento de la independencia de la Banda Oriental y un pacto de no agresión y asistencia recíproca contra los españoles.

También se reconocía a Buenos Aires como Gobierno independiente del central, debiendo reunirse un Congreso General que determinara la constitución del Estado. Incluso se aceptaba que Entre Ríos y Corrientes eligieran el Gobierno bajo cuya protección quedarían.

Tras demorar la recepción de los comisionados, Artigas rechazó el ofrecimiento de quien se había sublevado para poner fin a la guerra contra él, y envió una contrapropuesta consistente en la separación de la Banda Oriental hasta la decisión del Congreso y el reconocimiento de su Protectorado y dirección política sobre Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba.

Ya no bastaba que le fuera reconocido su centro de poder, sino que se trataba de su aspiración a la dominación general.

Casi simultáneamente, Artigas había convocado a los pueblos protegidos por él a un Congreso en Arroyo de la China (Congreso de Oriente), que declaró la independencia de las provincias que asistieron a dicha Asamblea.

Artigas se reunió en éste Congreso con los diputados que ya habían llegado a destino y resolvió enviar una nueva misión a Buenos Aires con representantes de Córdoba, Santa Fe, Corrientes y la Banda Oriental.

El trasfondo de las proposiciones que estos llevaron al Director significaba una vez más el reconocimiento del dominio artiguista hasta Córdoba.

Alvarez Thomas comprendió que en esos términos la paz era inaceptable y que debía recuperar el control de las provincias situadas al oeste del Paraná, so pena de ver cortadas sus comunicaciones con el Interior y ver fracasada la reunión futura del Congreso.

Preparó entonces sigilosamente una expedición y en previsión de que los enviados artiguistas hubieran sabido de ella, los “residenció” en un buque de guerra, en práctico arresto, hasta que el 1 de Agosto de 1815 dio por terminadas las tratativas entre las protestas de los ofendidos emisarios.

Designó a Juan José Viamonte jefe de las llamadas Fuerzas de Observación y le ordenó ocupar Santa Fe, lo que éste hizo el 25 de Agosto, sin resistencia.

La ocupación de Santa Fe provocó la reacción de sus pobladores. Varios meses después, el 3 de Marzo de 1816, el teniente Estanislao López se sublevó contra Viamonte, haciendo así su entrada en la historia. Tras un mes de operaciones y con auxilios de Artigas, ocupó la ciudad y rindió a Viamonte.

- El Ejército del Norte y Güemes

Mientras de esta manera se frustraban, primero, los intentos de paz del Director y luego su intención de asegurar por las armas el dominio de Santa Fe, otros acontecimientos le preocupaban.

En el Ejército del Norte la autoridad de Rondeau se diluía y la politización y la indisciplina minaban al ejército. Güemes, después de obtener una victoria en Puesto del Marqués, fue injustamente despojado de su mando por lo que, ofendido, se retiró del ejército con sus hombres.

Llegado a Salta fue elegido gobernador interino, pero reconoció a su ex jefe como Director Supremo y a Alvarez Thomas como interino. Su actitud no era separatista y tenía conciencia de los efectos de una nueva escisión sobre el ya tambaleante edificio del Estado.

La situación se agravó cuando el ejército porteño tomó la ofensiva y por la incapacidad militar de Martín Rodríguez, primero, y de Rondeau luego, fue batido en Venta y Media (20 de Octubre) y en Sipe Sipe (29 de Noviembre), respectivamente.

La última catástrofe provocó la pérdida definitiva del Alto Perú, excepto Santa Cruz de la Sierra, donde Warnes se mantenía exitosamente.

Rondeau, desprestigiado ante sus subordinados y dominado por algunos de ellos, retrocedió hasta Jujuy donde se enredó en una inútil agresión contra Güemes, declarándolo enemigo del Estado (15 de Marzo de 1816).

Ocupó Salta, pero Güemes lo aisló en ella, mientras los realistas avanzaban sobre las provincias abandonadas. Por entonces acababa de reunirse el Congreso de Tucumán y Rondeau comprendió lo insensato de su conducta. Convino entonces con el gobernador salteño un Pacto de Amistad (17 de Abril) que aseguró la frontera Norte contra una inmediata invasión española.

- Cuyo y San Martín

Cuyo, en cambio, habíase constituido no sólo en un lugar de orden, sino en un centro de apoyo para el Director en todo lo concerniente a la reunión del Congreso.

A la vez, el gobernador San Martín fortalecía sus fuerzas para enfrentar a los realistas de Chile. Comprendía que si estos se asentaban allí cierto tiempo la revolución estaba perdida, por lo que concibió su plan de pasar a la ofensiva invadiendo Chile en la primavera de 1816.

- Santa Fe otra vez

Dentro de este panorama y mientras regresaba al país el general Belgrano, trayendo noticias de las gestiones realizadas en Europa por Rivadavia, Sarratea y él, y se recibían de García comunicaciones enigmáticas sobre sus negociaciones con los portugueses, Alvarez Thomas intentó nuevamente dominar a Santa Fe.

A este fin nombró a Belgrano Jefe del Ejército de Observación. El ilustre patricio comprendió que la cosa no era tan sencilla como creía el Gobierno y antes de hacer uso de las armas decidió probar una conciliación, a cuyo fin designó a su segundo, el coronel Díaz Vélez, como parlamentario.

Pero éste, traicionando la confianza de su jefe, se sublevó contra el Gobierno de Buenos Aires, pactó con el Gobierno santafesino el relevo del Director interino y de Belgrano y asumió el mando de las fuerzas de Observación. Esto se conoce como el Pacto de Santo Tomé (9 de Abril de 1816).

A un año de distancia se repetía la situación de Fontezuela. Pero ahora el planteo era menos idealista, menos programático y contaba más la ambición personal del jefe sublevado.

La posición geopolítica de Artigas había mejorado ostensiblemente con la adhesión de Córdoba. Hasta en Santiago del Estero se sentían -atenuadas y parciales- las simpatías por el Protector.

La sublevación de Díaz Vélez revelaba, más allá de la mezquindad del hecho, que la guerra contra Artigas era impopular en el ejército y en ciertos sectores de Buenos Aires.

La situación del Director se deterioraba en la capital donde asomaba la convicción de que la insistencia en implantar un Gobierno Central en Buenos Aires privaba a la provincia de autonomía y la convertía en el blanco del odio de sus hermanas.

Un localismo defensivo comenzaba a tomar forma y el Cabildo porteño, aprovechando el pronunciamiento de Díaz Vélez, tomó la conducción incidental del movimiento y pidió a Alvarez Thomas que renunciara. Así lo hizo éste el 16 de Abril de 1816 y en su reemplazo fue nombrado el brigadier Antonio González Balcarce.

No todo había sido negativo en la Administración del dimitente. Las provincias del Norte y del Oeste se habían reunido en torno de la idea, por él patrocinada, del Congreso General, y éste había comenzado a reunirse en Tucumán en el mes de Marzo.

Entre debilidades y fracasos, Alvarez Thomas había conseguido crear el instrumento que habría de dar forma y fuerza y a complementar el proceso de emancipación nacional iniciado en Arroyo de la China en 1815 por algunas provincias argentinas.

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