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La obra administrativa en Corrientes en 1816

El año 1816 se iniciaba bajo los mejores auspicios para los pueblos litorales, en plena confraternidad de tendencias y con el conocimiento absoluto -en los hombres dirigentes- de las circunstancias y extremos de los problemas políticos a dilucidarse.

Sino sancionada en pactos solemnes o tratados expresos, los pueblos del Litoral, y con ellos Corrientes, actuaban en los sucesos con una personería de facto que daba a la acción política unidad y lógica.

Ella, con Misiones, Entre Ríos y la Banda Oriental aparecen individualizados(1) como “Confederación de la Banda Oriental del Paraná” y, en ese sentido, el general José Gervasio Artigas -con el título de Protector- imprimía desde su Cuartel General al orden de los sucesos, el sello de una labor genérica.

(1) Así consigna un Reglamento Provisorio de los Puertos (derechos aduaneros) fechado el 29 de Abril de 1816 -suscripto por Artigas- que el Cabildo de Corrientes hizo saber por Bando. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La paz política y social en la provincia de Corrientes era asimismo auspiciosa.

“Paralizadas(2) las diferencias políticas -decía el general Artigas- es forzoso meditar en el restablecimiento de la unión de los conciudadanos... Yo, después de haber examinado el Sumario y la sentencia (que el Congreso Provincial de 1815 dictó sobre la insurrección a Silva) hallo que a todos nos comprende de un mismo modo el sistema de la revolución y que, en lo general, no se presentan a los ojos del calculador si no hechos presuntuosos dirigidos por la imprudencia y exitados por el conflicto de las pasiones”.

Después de disponer qua los presos políticos de 1815 volviesen al seno de sus hogares, agregaba:

“Corrientes mirará con asombro el benéfico influjo de su libertad cuando, guiada por sus propios contrastes, prefiera la tranquilidad y el reposo al espíritu de turbulencia que ha minado su reputación, sus intereses y su salud pública”.

(2) Carta de Artigas,10 de Marzo de 1816, al Cabildo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Artigas quería -además de esta obra solidaria en el régimen interno de su democracia- que todos los ciudadanos dirigentes de la provincia entrasen en posesión de los problemas complejos que se presentaban a los pueblos orientales del Paraná y fue así cómo envió Memorias recibidas de Río Janeiro -vía Montevideo- sobre las nubes que oscurecían el horizonte político(3).

(3) Oficio del 17 de Enero de 1816. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Estos antecedentes, decía, “deben leerse en la reunión del Congreso (Provincial) para que, impuestos los ciudadanos de los peligros que nos amenazan, haga cada uno por su parte los esfuerzos correspondientes a salvar la patria de los tiranos”.

Los hombres del Cabildo y luego el Congreso correspondieron con adhesión franca y categórica a esta acción coincidente para resistir la invasión portuguesa.

Así lo hicieron saber(4) al general Artigas en forma sincera y entusiasta, explicable, porque el pueblo tenía agravios que vengar del vecino del Oriente; los recuerdos de 1812 y 1813 estaban frescos en el comentario público, como las ruinas acumuladas por las partidas lusitanas en la frontera del Uruguay.

(4) Surge del Oficio de acuse recibo de Artigas, del 24 de Enero de 1816. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Además, el peligro era efectivo. El Portugal había trasladado el Reino y metrópoli de Lisboa a Río de Janeiro -en Mayo de 1816- y con este motivo su deseo de conquistar la Banda Oriental se acentuó.

Tenía la cómoda excusa de la anarquía artiguista y las invasiones de las montoneras de este caudillo al Brasil, por cuyo motivo y arguyendo la necesidad de mantener el orden público, sus fuerzas veteranas se vuelcan luego al Uruguay.

Con ello vamos a llegar en el orden de los sucesos a una de las situaciones más complejas del pasado correntino.

De un lado, se amucha la dignidad y el patriotismo de la raza, oponiéndose a la indiferente contemplación de la conquista que se iniciaba; los esfuerzos de Artigas por defender la provincia de su mando; el temor de los pueblos de Corrientes y Entre Ríos de que el invasor no pasase el Uruguay en nombre de esa misma represión de anarquía que invocaba...

Los dirigentes porteños opositores al Director Pueyrredón y a su política irían luego a aventar la protesta popular desde la prensa y French, Chiclana, Moreno y otros, como algunos jefes militares que llegaron a preparar un motín, insistirían tanto que obligarían a su destierro a Norteamérica.

- La paz social y la solidaria actitud de los pueblos orientales del Paraná

Pero no nos adelantemos a los sucesos. En Corrientes, el propósito de solidarizarse en la lucha contra Portugal fue definitivo y preparado con tesón, reconstruyéndose el Organismo provincial.

El Cabildo, adherido a la política de reparación interna, se apresuró a indemnizar las confiscaciones de bienes efectuadas en los de los ciudadanos comprendidos en el proceso de la última sedición, encontrando siempre un término medio entre este deber y el interés general del Erario y del Fisco.

En casos de reclamo de inmuebles y al admitirlos dejaba -para la vuelta a sus hogares de la milicia en armas(5)- la resolución definitiva como suavizada, tratándose de decomisos por órdenes de Artigas y, en cuanto al comercio prohibido, el daño pecuniario, no apartándose de la línea media que correspondía(6).

(5) Actuaba el Cabildo por ausencia del gobernador Méndez. Caso de Vedoya, Oficio de Artigas del 9 de Diciembre de 1816; etc. En el Archivo de la Provincia.
(6) Reclamación del comerciante Gregorio Sáenz de Cavia sobre un buque y mercaderías decomisadas por el coronel Basualdo en 1814-1815. Artigas, en Oficio del 24 de Abril, protesta porque no se le descontaban los derechos que debían pagar las mercaderías indemnizadas. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Paralelamente se hacía obra de administración dentro de la más absoluta economía para atender en la mejor forma a los Gastos militares. El Cabildo partía de la necesidad de abonar sueldos para tener soldados en el concepto real del vocablo y no individuos armados que viviesen de la generosidad obligada de los vecindarios.

A Artigas llamó la atención el procedimiento(7):

“Mis soldados y oficiales -le decía- haciendo una campaña activa se contentan con la razón y el vestuario. La guarnición actual de Montevideo, abundaba, no está tan bien dotada como el piquete de Corrientes, debiendo aquella guarnición mantenerse de su sueldo.
“No quiero que este ejemplo sirva de regla, pero las circunstancias demandan toda esta economía y así consulte V. S. con el gobernador el medio de allanar esta paso”.

(7) Oficio al Cabildo del 4 de Abril de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Se quejaba del cargo de “proveedor” que -para cada regimiento- se tenía instituido en la provincia, terminando con la opinión de que dándose al militar carne, yerba, sal y luz tenían suficiente con la mitad del sueldo(8).

(8) Oficio del 4 de Abril. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Artigas enunciaba tal vez estos conceptos por egoísmo natural. Llamadas las fuerzas de Corrientes a colaborar con las suyas en las luchas con Portugal, buscaba evitar un paralelo entre soldados desde que sus unidades no estaban ni bien pagas ni bien provistas, paralelo del que habían de salir mal parados sus prestigios de generoso.

Pero si Corrientes pagaba bien sus tropas, ahorraba sobre la Administración civil, cuyos emolumentos se ajustaban a esta proporción: gobernador, 40 pesos corrientes al mes; ministro de Hacienda, 30 pesos corrientes al mes; un oficial, 12 pesos corrientes al mes; un sobraestante de las obras del Cabildo, 8 pesos; al maestro de escuela, 200 pesos al año. El Administrador de Correos tenía el 15 % del ingreso del ramo.

Este Presupuesto, inspirado en el enunciado de que “los cargos que da la patria a sus hijos son de honor y empeño por la felicidad pública”, fue aprobado por el general Artigas que no hizo lugar ni a reclamos del propio gobernador(9), y llegó, ante los de otros empleados, a autorizar su cese en las funciones(10) “para que puedan trabajar y adquirir su subsistencia”.

(9) Oficios del 4 de Abril y 2 de Mayo.
(10) Oficios del 10 y 8 de Mayo de 1815. En el Archivo de la Provincia. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

También se ocupó el Cabildo de estimular la enseñanza empeñosamente(11). Recibió de Artigas remesas de libros, como 250 almanaques y 30 cartillas para la juventud, así como ejemplares de la Historia de Norteamérica, “ansioso -le decía- de que sus luces basten a esclarecer las ideas de los magistrados y todo contribuya a fijar nuestros adelantamientos”.

(11) Oficios del 13 de Febrero; del 2 y 18 de Mayo; etc. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Al mismo tiempo que esta atención de la cultura del espíritu, cuidábase la del cuerpo:

“Remito Instrucciones -agregaba- para fomentar el progreso de la vacuna, a cuyo efecto va igualmente un vidrio con el pus suficiente para su propagación. Lo que interesa es que V. S., penetrado de la importancia de este socorro benéfico a la humanidad, no sea omiso en propender a la utilidad de su establecimiento”(12).

(12) Oficios del 2 y 7 de Mayo. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La introducción de la vacuna en la provincia fue todo un acontecimiento. Su pueblo rural, como los habitantes de Misiones recibían periódicamente el azote de la viruela que los diezmaba en medio de su miseria y de la falta de atención idónea. Prevenir esta plaga periódica era toda una solución y de ahí la obra humanitaria del general Artigas digna de la recordación especial que hacemos.

Donde existía una confusión lamentable era en el orden judicial. La autoridad superior de Artigas y el natural prestigio de que gozaba había creado una verdadera instancia extraordinaria en los juicios y reclamos. El vencido ante los jueces recurría al general, práctica que el Cabildo de Corrientes reclamaba.

“Es imposible(13) -contestaba Artigas- cortar el abuso de las apelaciones informales mientras no se restablezca un orden fijo en lo judicial. Las incomodidades son para mí, que tengo que distraerme de atender mis graves atenciones por oír al reclamo de los infelices.
“Ellos pecan de ignorancia en esta parte y condolido de su suerte es toda mi condescendencia; pero V. S. se percatará que en los resultados jamás se adopta una medida sin el previo conocimiento del Gobierno a quien es más propio y debido informar sobre la verdad de los sucesos”.

(13) Oficio del 9 de Enero de 1816. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En lo que Artigas era severo e insistía era en el castigo de los delincuentes por crímenes comunes. Las autoridades los remitían a su Cuartel General de Purificación(14) donde eran castigados o donde un perdón oportuno o calculado sumaba una unidad más a sus tropas de “vanguardia”.

(14) Son diversos los Oficios de Artigas en que reclama tales y cuáles delincuentes fugados de Entre Ríos y cuyos delitos siempre enuncia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

También se velaba sobre materia religiosa. Los tres Conventos de la Ciudad de Corrientes -de franciscanos, mercedarios y dominicos- contenían suficientes sacerdotes para distribuirlos en los Curatos vacantes de la campaña provincial -y aún de la regional- sujeta a Artigas.

De ahí que se estimulase(15) la salida de estos Curas regulares como de los seculares, que también se avecinaban en Corrientes.

(15) Oficio de Artigas al Cabildo del 19 de Noviembre de 1815. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El suceso estaba vinculado al Gobierno de la “dependencia” eclesiástica, asunto importante porque si Corrientes estaba reconocida por el Decreto de Posadas de 1814 como Provincia del Estado, con independencia administrativo-política -que habían afirmado los sucesos- en lo religioso seguía dependiendo del Obispado de Buenos Aires.

No se ignora que durante las guerras de la independencia americana el Papado se abstuvo de intervenir en el Gobierno eclesiástico de la América española. El rey de España, beneficiario del “Patronato” sobre las iglesias “de Indias”, por gracia expresa de Roma y desde los tiempos de la conquista tenía -entre los derechos comprensivos de su superintendencia- el intervenir en la provisión de las iglesias y de las sedes vacantes.

Mientras los obispados y curatos provistos al estallar la revolución de 1810 no cesaron por muerte, renuncia o el propio destierro de los representantes de la Iglesia que formaron en las filas de reaccionarios españoles, no se produjo mayor cuestión pero, cuando esos obispados y curatos vacaron y el Papa, atado por el “Patronato”, no pudo o no quiso efectuar designaciones, el Gobierno eclesiástico cayó en la irregularidad o se adoptaron recursos de emergencia como la designación de provisoriatos “con sede vacante” a elección de los cabildos eclesiásticos respectivos.

Agréguense a este aspecto general del gobierno de la Iglesia en toda América las dificultades que nacían en el Río de la Plata, emergentes de la autonomía conquistada en lo político y administrativo por pueblos como los de Corrientes y de Entre Ríos y se tendrá la medida del problema latente.

¿Quién tenía el Gobierno de las Parroquias de Corrientes? ¿El clero de Buenos Aires, influenciado por la política de sus hombres, que actúa también, en definitiva, en el proceso institucional y en primera línea? ¿A quién correspondían los diezmos que se recogían en Corrientes y cuál debía ser la autoridad que estableciera el arancel eclesiástico a cobrarse en los curatos?

La solución fue práctica(16) y fue así cómo se extendió la Superintendencia del Subdelegado Eclesiástico en la Banda Oriental a los Curatos de Corrientes. En ese sentido, se pasaron Circulares disponiéndose que los Curas de la provincia no debían recurrir o entablar en Buenos Aires ninguno de los llamados recursos espirituales.

(16) Oficio del 17 de Enero de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La disposición coincidía, por lo demás, con el criterio ya ejercitado en algunos casos de que asistía a los poderes políticos de Corrientes el ejercicio de ese “Patronato”, entendido regalía personal del rey de España.

Y son manifestaciones concretas de ese principio tanto las disposiciones del ex gobernador Silva(17) sobre pago en especies o frutos de la tierra de los diezmos del clero, como lo resuelto por el Congreso Provincial de 1815 sobre el restablecimiento de la ley primitiva de los diezmos, en vez de las “veintenas” que se pusieran en vigencia en 1814 para aliviar los quebrantos de la población(18).

(17) Véase sobre el particular: Hernán Félix Gómez. “El general Artigas y los hombres de Corrientes (colección documental)” (1929).
(18) En presentación del 16 de Septiembre de 1816 al Cabildo-gobernador, el presbítero Juan Francisco Cabral refiere a esta Resolución del Congreso, apela a las Actas y pide que el remate de los diezmos de ese año se haga en ese concepto y no por veintenas, lo que solicita se avise a todas las Parroquias. La reducción del diezmo que el Congreso Provincial de 1815 restauró, fue decretada por el Director Posadas en 1814. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Corrientes y el elemento indígena

Pero el problema más importante de la provincia era el del indio. Fundada su ciudad capital precisamente para proteger la navegación de los ataques del infiel, tenemos que la lucha contra el elemento indígena remonta a la época de la conquista y que fue efectiva porque toda la banda occidental del Paraná -ocupada por el Chaco- era el límite de las tribus bárbaras y levantiscas de la vieja y cruel raza abipona.

Al Norte y al Este correntinos se reproducía el problema del indio, no ya del salvaje sin disciplina sino del semidisciplinado que, bajo la dirección de los jesuitas y como integrante de sus “misiones” había -desde tiempo inmemorial usurpado sucesivamente el territorio correntino.

Los Administradores de los pueblos misioneros que sustituyeran a los jesuitas desde su expulsión habían continuado en estas usurpaciones que grabaron en la conciencia popular sentimientos hostiles hacia el indio, y como la provincia se defendía y había hecho -en lo que hace al Oriente- de la Villa de Curuzú Cuatiá el Cuartel General de su resistencia armada, es explicable hallar en la masa indígena de Misiones como un propósito de desquite o de venganza.

Estaba en el interés de la provincia prevenir toda irrupción de sus fronteras. Ya puede entonces imaginarse la alarma pública cuando, a mediados de 1815, se constató un movimiento de tribus en la ribera occidental del Paraná y la reacción enérgica de sus dirigentes cuando se hizo público que los jefes militares de las fuerzas de Buenos Aires, actuantes en Santa Fe, estimulaban esos preparativos de invasión.

El asunto era grave; la tradición, viva en sus descripciones, conservaba con angustia el recuerdo de la invasión de los indios del Chaco de 1740 a 1750 que, conforme a los documentos de la época, “había dejado las costas cargadas de cadáveres y despobladas”.

Aquella invasión y aquellas luchas habían concluido con un Tratado de Paz guardado con más o menos fidelidad por los indios(19), siendo obvio que este anuncio de irrupciones, en 1815, debía renovar el repudio general y prevenir la opinión.

(19) Estos antecedentes constan de la documentación sobre la invasión de indios en 1820 y 1821, en cuya fecha recién se rompió esta paz. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Y en efecto; no obstante el rumor, no se concretó en desastrosa invasión; bastó él para enfrentar a la política artiguista, de conciliar con el elemento indígena, la oposición unánime del pueblo de Corrientes.

“Marcha -decía el general(20)- el cacique don Juan Benavides con el objeto de recoger sus familias del otro lado (del Chaco) y traer todos los naturales que puedan y quieran pasarse a esta banda.
“Me suplica, dicho cacique, se le asigne un lugar dónde permanecer con sus naturales y sus familias sin perjuicio del vecindario y con utilidad de ellos propios”.

(20) Oficio al Cabildo del 2 de Enero de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Al mismo tiempo que delegaba en el Cabildo el indicar esta residencia a los indios a venir, escribía Artigas al entonces Comandante militar de Goya, capitán Aranda, para que auxiliase la emigración.

El Cabildo se opuso, pero Artigas insistió(21). Advertía que los “naturales” que acaudillaba Benavides no pasaban de trescientos; que no podían poner en peligro a la provincia; que estando en su territorio estaban sujetos a sus leyes; que se les debía hacer respetar; y que la provincia ganaría con los nuevos brazos que incorporaba.

(21) Oficio del 9 de Enero de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Pero Corrientes no quería ese elemento disolvente; sus comunidades indígenas, con “cabildos subalternos” de Itatí, de Santa Lucía y de Garzas(22) que no habían progresado, de las que las dos últimas eran un nido de anarquía y bandolerismo, constituían todo un alegato contrario a las Instrucciones recibidas.

(22) Eran reducciones pobrísimas, verdaderos pulpos de Corrientes. ¡Tenían que socorrerse hasta para comprar vino para el oficio de la iglesia y objetos del culto! Oficio de Artigas al Cabildo del 22 de Julio de 1816, disponiendo se dé -al cura de Garzas- $ 100 con ese objeto. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Y, como era lógico, no se las obedeció, negándose al cacique Benavides, que venía a presidir una inmigración abipona, todos los auxilios. Artigas reclamaba inútilmente(23):

“Es preciso -decía- que a los indios se trate con más consideración, pues no es dable, cuando sostenemos nuestros derechos, excluirlos del que justamente les corresponde.
“Su ignoración e incivilización no es un delito reprensible; ellos deben ser condolidos más bien de esta desgracia, pues no ignora V. S. quién ha sido su causante; ¡y nosotros habremos de perpetuarla! ¡Y nos preciaremos de patriotas siendo indiferentes a este mal!”

(23) Oficio al Cabildo del 31 de Enero de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

“Muy bellos estos pensamientos, pero irrealizables. La oposición de los hombres de Corrientes está justificada por la actual barbarie de los restos indígenas en el país. ¿Qué se hizo de definitivo con ellos, no obstante el orden social y la capacidad económica actual de la República? ¿Cómo, entonces, esperar otra actitud de los hombres de Corrientes, entre los que encontramos a los más sinceros y adictos artiguistas?”, se pregunta el historiador Hernán F. Gómez en la citada obra.

Y no para para menos. A principios de Abril de 1816 se recibía(24) por el gobernador Juan Bautista Méndez, del Comandante militar de Curuzú Cuatiá, Manuel Antonio Ledesma, un Parte sintomático que se elevó original al general Artigas:

“Acaba de llegar -decía- a esta plaza, el ciudadano Pedro Alem, que viene del Salto, y éste trae la noticia positiva que los indios están en revolución y en vísperas de asaltarnos, pues que se les ha pillado un chasque que por un evento lo agarró el comandante Latorre, que tenía correspondencia de Andresito, Manduré y toda la indiada de Paysandú y pueblos que trataban de venir y entrar a hostilizarnos y pasar a cuchillo a todo blanco; estas noticias ya las sabían por aquí, pero ahora se confirman por Alem y por otros dos mozos que, después de Alem, llegaron de Yapeyú, que dicen que en La Merced y otros pueblos más están con toda viveza reuniéndose los indios”.

Y agregaba:

“Por este principio este mismo día empiezo a tomar todas las medidas precautorias sobre la defensa de nuestras vidas y propiedades, impartiendo órdenes a mis subalternos a fin de reunirlos en este punto.
“Para ello necesito de los auxilios de ese Gobierno, remitiéndome los cuatro paquetes de municiones que nunca me mandó V. S. cuando me dijo en su Oficio del 14, del que gira, de que me los remitía y no solamente éso, sino otro más, pues este punto peligra en suma manera y sería un dolor que, por falta de auxilio, perezcamos.
“Al mismo tiempo otras medidas que V. S. contemple útiles para el caso me parece sería muy de justicia las adopte; lo que espero de su patriotismo y del amor que nos tiene. Todos mis vecinos están con temor y desean con ansias lleguen algunos auxilios para defendernos”.

(24) Fechada el 30 de Marzo de 1816. En el Archivo de la Provincia la copia auténtica. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Nada más significativo que este Parte que no hacía sino confirmar un largo proceso de abusos de los indios misioneros que, desde Yapeyú, se lanzaban sobre el territorio correntino.

Ya el 20 de Octubre del año anterior(25), el Comandante interino de Curuzú Cuatiá, Angel Insaurralde, había reclamado del Cabildo indígena de Yapeyú, de las recorridas y robos hechos por partidas de indios de su dependencia, por lo que el Parte del comandante Ledesma alarmó a las autoridades constituidas.

(25) 1815. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Al remitírselo al general Artigas, el gobernador Méndez lo reproducía a Andrés Artigas, que se titulaba Gobernador de Misiones y quien -desde su Campamento en Candelaria (hoy Posadas)- reclamaba de las imputaciones y rumores(26).

(26) Oficio del 15 de Abril de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Decíale Andrés Artigas que su jurisdicción se extendía hasta la plaza de Mandisoví; que la reunión de gente a que se aludía -congregada en la Capilla de La Merced- estaba bajo sus órdenes y era reunida por Instrucciones del general; pero que no se abrigaban tales propósitos.

En este sentido abundaba en forma que da la impresión de indiscutida sinceridad y que afirmaba, dirigiéndose por su parte(27) al general Artigas reclamando de la imputación y pidiendo se instruyera un Sumario y requiriese la correspondencia suya que se decía detenida.

(27) El 15 de Abril de 1816. Original remitido por el general Artigas al gobernador Méndez. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Andrés Artigas es, en los sucesos de la época, una figura compleja. De una ilustración sugerente(28) y no obstante los buenos propósitos de su correpondencia, aparece sin embargo complicado en los más torpes abusos.

(28) La ilustración de Andrés Artigas es indiscutida. Su letra y firma claras y firmes revelan una cultura definida. Las hemos observado en la correspondencia oficial conservada en el Archivo y que le pertenece fuera de duda. Quedaría el recurso de pensar en un amanuence, pero en algunas Actas Capitulares de 1818, a cuyos acuerdos asiste Andrés Artigas, se encuentra la misma firma de sus cartas, sin decirse que otro lo hace a su nombre. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El mismo, con ocasión de los cometidos por los indios a sus órdenes en Itatí(29) y Caá Catí, escribía al gobernador Méndez, diciendo:

“Este hecho me abochorna demasiado, a pesar de que en continuo les exhorto (a sus soldados guaraníes) el respeto que deben tener a todo jefe y su reportación en plazas fuera de su situación la afabilidad y el tratamiento al vecino guardándole sus fueros y sus derechos”.

(29) Se trataba de partidas que velaban las fronteras, temiendo una invasión de los paraguayos. Oficio del 9 de Junio de 1816 -al gobernador Méndez- desde Santo Tomé. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La alarma pública ante las denuncias del comandante de Curuzú Cuatiá era lógica; con o sin anuencia de Andrés Artigas, eran un peligro y así lo justificaron los hechos.

No obstante la intervención que toma el sospechado, como el general Artigas, para prevenir excesos, se producen cuestiones enojosas de límites con Yapeyú(30) y robos de hacienda vacuna y caballar por los indios de este punto.

(30) Oficios varios en el Archivo de la Provincia. Legajo de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Las milicias de Curuzú Cuatiá perseguían a los autores que se escudaban tras la línea divisoria del río Miriñay, obteniéndose algunas veces la devolución del arreo(31) que los indios de esa zona decían retomar de partidas de portugueses a quienes imputaban estos malones de la campaña correntina.

(31) Oficio de Andrés Artigas al gobernador Méndez. 7 de Mayo de 1816. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Política de Balcarce

Mientras estos sucesos se producían en Corrientes, el nuevo Gobierno de Buenos Aires -dentro de los propósitos de la sedición de Díaz Vélez- nombró sus diputados para ratificar los Tratados de Paz de Santo Tomé, los que llegaron al Rosario el 25 de Abril de 1816.

Comunicadas las designaciones a Santa Fe, al mismo tiempo que ésta reclamaba el retiro de las fuerzas porteñas a San Nicolás, procedía a organizar sus autoridades recayendo la gobernación en el acto eleccionario del 10 de Mayo de 1816, en Mariano Vera.

El 27 del mismo elegía sus diputados y se firmaba la paz sobre el reconocimiento de la autonomía de Santa Fe, designación de un diputado al Congreso de Tucumán, ayuda de gente para luchar contra el enemigo común y entrega por Buenos Aires de 800 rifles y municiones.

- Ruptura de la paz por obra del Congreso de Tucumán

Santa Fe designó diputado al Congreso de Tucumán al doctor Juan Francisco Seguí, pero este Cuerpo no lo acepta negando su consentimiento para que Santa Fe se independizara de Buenos Aires, cometiendo(32) una injusticia y un error y provocando una nueva guerra civil; el Congreso llegó a ordenar que se atacara a Santa Fe por las fuerzas de Buenos Aires a las órdenes de Díaz Velez.

(32) Exacta opinión formulan los historiadores López y Mitre. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Santa Fe, por su parte, declaraba sin valor los Tratados(33) ordenando a sus diputados que, no habiendo cimentado las bases de paz con Buenos Aires pasasen a concluir idéntica misión con el general Artigas.

(33) Registro Oficial de Santa Fe. 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Los sucesos de Santa Fe

Se abre, entonces, para la provincia hermana toda una epopeya gloriosa en que pobre, semidesierta y desangrada resiste a los ejércitos veteranos en tierra y a las flotillas bloqueadoras en los ríos.

Se apodera de las últimas, incluso de su jefe, el coronel Matías Irigoyen, y estrecha tan severamente a las fuerzas de tierra del general Díaz Vélez -en su ciudad capital- que decide al Director Pueyredón -que sustituye a Balcarce- el envío de un comisionado para negociar la paz, el doctor Alejo Castex.

Nada definitivo se labró ni por éste ni por el doctor Gregorio Funes, en quien el Director amplió los poderes, pero el ejército porteño acorralado y sin recursos se embarcó el 31 de Agosto de 1816 en la escuadrilla, llevándose enorme botín del saqueo de la ciudad.

¿Qué propósito perseguían los hombres de Buenos Aires con estas incursiones de sus ejércitos en Santa Fe? ¿Respondían a fortalecer la independencia del país, la integridad de su territorio o a garantizar las libertades de una provincia para que, capacitada, concurriese a la elección de un Gobierno Nacional?

Ninguno de estos propósitos luce en las expediciones de Viamonte y Díaz Velez. A los altos ideales del individualismo provincial en Santa Fe, Entre Ríos y en Corrientes, enfrenta Buenos Aires la ambición de sus hombres, y al mantenimiento de la hegemonía política que afirma su Aduana rica y cuyas rentas se formaban con los impuestos que se cobraban a las mercaderías consumidas en todo el país.

Dejar que Santa Fe fuese autónoma, como provincia del Estado, era abrir brecha en la zona de influencia aduanera de su gran puerto, liberación que constituyó después el instrumento providencial con que los hombres del Congreso de Paraná obligaron a la unidad histórica del país.

En nada perjudicaba a Buenos Aires la autonomía federativa de Corrientes y Entre Ríos. Situadas entre el Paraná y el Uruguay, estaban de hecho liberadas del tributo aduanero que habían eludido hasta bajo la férrea Administración de la colonia con el contrabando fluvial y el comercio directo, vía Colonia y Montevideo.

Pero dejar que Santa Fe se incorporase al núcleo federativo, cuyas ideas latían asimismo en Córdoba, en Tucumán, en Santiago del Estero, era ya grave y golpe definitivo para sus prestigios.

- El comercio correntino. Reglamentaciones y derechos aduaneros

Es desde este punto de vista del que aparecen con lógica y unidad los sucesos en el Litoral correntino, criterio racional de comprender y de juzgar que fluye, sobre todo, así que se analizan las disposiciones vigentes en las provincias sujetas a la influencia de Artigas.

Fechado el 9 de Septiembre de 1815 se circuló por el general Artigas un Reglamento Provisional a observarse en la recaudación de derechos que debían establecerse en los puertos de las provincias confederadas de la Banda Oriental del Paraná, y “hasta el formal arreglo de su comercio”.

La iniciativa, de alta importancia, consignaba en síntesis lo siguiente:

* derechos de introducción sobre efectos de ultramar y sobre el aforo del pueblo, un veinticinco por ciento, que se disminuía al quince para algunos artículos;
* derechos de introducción sobre frutos de América, de un cuatro por ciento en concepto de alcabala; los cueros, sebo y crines pagaban otro cuatro por ciento de adicional.
* se exceptuaba de impuesto al azogue, maquinarias, instrumentos de ciencias y artes, libros e imprentas, maderas, pólvora, azufre, salitre, armas de toda clase y al oro y la plata sellados, en chafalonía, en pastas o en barras.
* los derechos de extracción eran de un cuatro por ciento, variando en los cueros sujetos por unidad, a gravamen en concepto de ramo de guerra, alcabala y “subvención”;
* en los demás frutos ganaderos que pagaban el ocho por ciento;
* en los metales del ocho al doce por ciento; se exceptuaba de impuesto a las harinas y galletas.

Como este Reglamento regía en los puertos, completábaselo liberando a los productos que se exportaban (reexpedían) a la campaña, con cargo de que cada pulpería o tienda abonase por año un impuesto de treinta pesos en concepto de alcabala.

Simultáneamente, el general Artigas(34) aclaraba lo reglamentado:

“Exigidos en esta forma los derechos -decía- los buques podrán marchar libremente a sus destinos respectivos, con prevención de que los buques del comercio inglés que hayan pagado en cualquiera de los puertos de la presente Confederación Oriental ya no deberán pagar -sobre los mismos frutos que se introduzcan o extraigan- nuevos derechos, en ningún puerto de la misma; pero los frutos o efectos que vengan de otras provincias, que no estén en el rol (dado) en las Orientales (del Paraná) deberán pagar los expresados en este Reglamento aunque en aquéllos puertos hayan pagado los mismos o mayores derechos”.

(34) Oficio del 18 de Septiembre. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Junto a esta Reglamentación General y en lo que respecta al comercio de Corrientes, especializado con las exportaciones de ganado al Paraguay en que se cobraba un impuesto, Artigas disponía la absoluta suspensión de este tráfico y que el ganado pudiese exportarse a los pueblos de Misiones sin gravamen ninguno.

Esta disposición era un golpe de masa para el progreso de la provincia que vivía precisamente de la exportación de ganado en pie a los pueblos del Paraguay, cuya trascendencia se agrava con la prohibición general que se adopta, de cortar el comercio con Buenos Aires como represalia de la invasión de Santa Fe por el general Viamonte y que culmina con el bloqueo que del río Paraná hace la escuadrilla porteña cortando el intercambio comercial entre las provincias confederadas.

Y he aquí la situación creada: Buenos Aires, que domina el río, sólo permite comerciar a sus barcos y a los de comerciantes ingleses, mientras los pueblos orientales niéganse a operar con los barcos porteños y, no pudiendo hacerlo con los suyos por el bloqueo, sólo abren sus puertos a los ciudadanos ingleses.

El Cabildo-gobernador de Corrientes no podía silenciar la situación angustiosa que estos sucesos crean en la provincia y reclama del general Artigas permita vender los frutos -que se amontonaban en los puertos- a los barcos porteños, fundándose en que el comercio inglés no llegaba a la provincia.

El “Protector” se negaba, levantando una rara teoría(35):

“En nada servirá a esa provincia -decía- exportar sus frutos, si ella no puede recibir en retorno su producto; así nos aniquilaríamos, del mismo modo que no teniendo comercio, porque los resultados a la provincia siempre serían iguales”.

Y agregaba dando la clave de su conducta con respecto a los comerciantes ingleses:

“Para éstos es otra la razón, pues siendo perjudicados en sus intereses podrán reclamarlo; por lo mismo a ellos se les puede conceder el comercio según la planilla de derechos que se envió”.

(35) Carta del 28 de Noviembre de 1815. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Claro está que los hombres de Corrientes no quedaron conformes. La rara teoría enunciada como un consuelo, si bien era exacta en cuanto no permitiría la importación de efectos de ultramar en retorno de las ventas correntinas, era falsa, porque el permiso solicitado habría por lo menos fomentado el crédito de la provincia correntina o la importación de capitales en efectivo.

Habría -asimismo- servido de regulador para que el comercio inglés no impusiese, como lo hizo temporariamente, precios irrisorios.

No hubo pues más recurso que buscar combinaciones prácticas, que algo tuvieron de los procedimientos puestos en juego por el comercio europeo ante el bloqueo continental dispuesto por Napoleón y, así, se vigiló poco estimulándose la violación de estas órdenes terminantes y cuando venían los barcos se les abría causa pero se los absolvía del decomiso(36).

(36) El general Artigas protesta, en Oficio del 25 de Diciembre de 1815 de estas absoluciones, pero agrega: “Quedo satisfecho con la absolución del buque de Rafael Basi y demás comerciantes, con que el pueblo lo esté”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Este procedimiento de excepción no podía satisfacer las necesidades de la provincia; tampoco daba los frutos buscados el comercio que se permitía a los ingleses que, en vez de recoger los efectos que transportaba a la provincia en Montevideo, de almacenes propios o del comercio oriental, los cargaba en el Puerto de Buenos Aires, ya castigada la mercadería con su gravamen aduanero.

Esta situación de cosas y la derrota de Viamonte a fines de Marzo de 1816 da pie a que Artigas dicte un nuevo Reglamento de comercio:

“Yo sé muy bien -decía al Cabildo al comunicárselo(37)- el manejo de los ingleses y no hay motivo para que ellos reporten una utilidad tan excedente con perjuicio de nuestros fondos; yo sé que todo derecho lo paga el consumidor, pero también sé que los efectos ingleses son llevados sin reexpedido, como casimires y demás”.

(37) Oficio del 25 de Abril de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El nuevo Reglamento fijaba un impuesto del 25 % a las mercaderías provenientes de Buenos Aires sin distinguir las originarias o de tránsito.

“Este recargo -decía(38)- es en razón de su iniquidad y por no ser regular dar producto a un pueblo que continuamente nos hace la guerra. El que conociendo este principio quiera comerciar con lucro puede hacerlo con los pueblos de nuestra Confederación donde hallará los efectos con un 30 % menos de recargo”.

(38) Oficio del 25 de Abril. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Era, ni más ni menos, establecer los derechos diferenciales a que después recurrió la Confederación en los albores del período constituyente. El mismo derecho del 25 % se fijaba para las mercaderías de ultramar, que además tenían un 1/8 % de “ramo patriótico”, adicional que explicaba equivalía al derecho que por “ramo de Consulado” se pagaba en otros puertos.

El intercambio entre los pueblos de la Confederación Oriental del Paraná era declarado libre, fijándose para los demás puertos de América -que no fuese Buenos Aires- detalladamente algunas imposiciones. La exportación era gravada levemente, excepto la dirigida a Buenos Aires, especialmente la del algodón, por el que se fijaba un real la arroba.

Algo curioso en el Reglamento, que después se consignó en las Constituciones provinciales de 1821 y 1824, fue reservar el comercio interior al elemento nativo, como un privilegio que les compensase la situación excepcional del extranjero en el tráfico de los puertos.

Caracterizando el propósito de compensar una y otra situación, expresaba que ese monopolio del comercio interior para el nativo debía durar “mientras mejoran las circunstancias para que en el todo puedan girar su comercio”.

Esta situación del comercio de exportación e importación netamente beneficiosa para el elemento extranjero, atrajo a la provincia a firmas fuertes una de las cuales -formada por los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson- fue famosa por su actividad. Las crónicas consignan asimismo los nombres de Tuckerman, Postlethwaite, etc., todos ciudadanos ingleses.

Los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson estuvieron radicados en el Paraguay, Corrientes, Goya, Buenos Aires, Chile y Perú desde el año 1810 a 1835, aunque el primero de ellos hizo dos viajes a Buenos Aires, en 1806 y 1808.

Estos hombres escribieron dos series de cartas relatando lo que vieron en sus viajes: la primera titulada “Cartas sobre el Paraguay y reinado del terror de Francia”, publicada en 1838, las cuales han sido traducidas, primero, en Montevideo, por la imprenta de “El Nacional” -en el año 1841- y, luego, en Buenos Aires, una gran parte de ellas, por la empresa “La Cultura Argentina”.

La segunda serie, titulada “Cartas sobre Sudamérica y viajes por las riberas del Paraná y el Río de la Plata”, publicadas en 1842, no fue vertida al castellano y como ellas relacionan con sincera ingenuidad muchos incidentes de la vida argentina en la época de la emancipación, “La Prensa”, de la Ciudad de Buenos Aires, lo hizo y ha venido dando a publicidad periódicamente algunas de las cartas, prefiriendo las que contenían informaciones más interesantes.

De ese material, cartas dirigidas al general Müller, y de la número 48 de la colección, se ha tomado un párrafo que objetiva la situación de privilegio del comerciante inglés, cuyo campo de acción eran los Puertos de Goya y Corrientes, los más importantes de la provincia. Dice William Parish Robertson, aludiendo a su vuelta a la provincia, en 1816, para reanudar operaciones comerciales:

“Cuatro meses había faltado de Goya y me complacía observar que en tan corto tiempo todo había mejorado. El comercio y, por consecuencia, la población y el puerto, avanzaban decididamente.
“Mucho me alegraba no haber venido con la intención de perturbar a los pequeños comerciantes que se habían establecido después de mi partida porque, aun cuando les demostré que la competencia en los negocios lejos de dañarlos los beneficiaba, pude notar que asentían a mis máximas políticas, pero que les era más agradable saber que había llegado por placer más que por negocios y que en todo caso mi residencia sería Corrientes”.

La situación de privilegio del comerciante ingles tenía en su apoyo otra circunstancia importantísima: las consideraciones que les guardaba el Gobierno de Buenos Aires capacitábalos para efectuar en buenas condiciones el contrabando de guerra, o sea, la introducción de fusiles, pólvora, balas, armas blancas y hasta cañones.

Obran en el Archivo de la Provincia numerosos contratos de esta naturaleza, como el suscripto(39) entre el aludido Guillermo P. Robertson y el gobernador de la provincia, Juan Bautista Méndez, para la provisión de artículos de guerra a precios bajos que en él se estipulan y que debían entregarse en el Puerto de Goya.

(39) El 22 de Julio de 1817. Fue fechado en San Roque. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Además del pago convenido y como prima, el Gobierno donaba al comerciante “la tercera parte de los derechos correspondientes en la introducción de mercaderías por valor de quince mil pesos”.

Sobre el mismo Robertson hemos encontrado una Información interesante que da una medida de cómo era este “comercio inglés” y de los favores que obtenía congraciándose con la venta de armas.

Nada más ilustrativo que la transcripción íntegra del documento, en que aparece actuando Pedro Campbell, el famoso Comandante de Marina y corsario al servicio de Artigas en el río Paraná, desde 1810 en adelante.

Cábenos agregar que el gobernador procedió salomónicamente, accediendo a la mitad de estas pretensiones tan estupendas. Dice el documento:

“Señor Gobernador Intendente: el ciudadano Pedro Campbell, de nación inglesa y de este comercio ante la justificación de V. S., con el más debido respeto, me presento y digo:
“Que hallándome confiado de todo el manejo de don Juan Robertson y Compañía en beneficio de toda la provincia, como que dicho don Juan ha hecho introducción de sus efectos con consentimiento del Protector común; y siendo notorio que mis tratos y contratos por toda la campaña ha sido siempre bajo la buena fe ya con dinero en mano, o ya del modo que más adaptase el vendedor, siendo mi principal objeto en todas mis negociaciones la compra de cueros de toda especie, que admisible sea por el comercio, como lo he verificado hasta el presente en pacífica armonía, con toda la provincia, pagando a éstos conforme piden, y más que otros, hoy con notable perjuicio de la indicada Compañía acabo de saber que un tal don Jorge Tucaman (no sé yo de qué nación), en mi ausencia por estos días de campaña, ha hecho clandestinamente varias compras de cueros que habían quedado ya por míos con documentos de comunicaciones epistolares y bajo palabra dada.
“Y supuesto no ignoro que dicho don Jorge se ha valido de mil falsos pretextos para alucinar a sus vendedores, a fin de que estos consientan, tal vez a pesar suyo, en los contratos ilícitos que había celebrado, me es indispensable ocurrir a la piadosa justificación de V. S. para que en atención a la protección que ha obtenido del común Protector nuestro comercio, como que no se dirige a otra cosa que a invertir los efectos en productos propios del país, con notable beneficio de la Provincia, se sirva tener la dignación de impedir un procedimiento tan contrario a la buena fe que deben los hombres guardar en los contratos, y que en su modo cese el perjuicio público, haciendo comparecer al efecto al expresado don Jorge para que, reprehendido de un modo que lo escarmiente, trate de transar este asunto como conviene en justicia, para lo que a V. S. pido y suplico, que habiéndome por presentado, se sirva proveer en todo como lo solicito por ser así de justicia, que imploro jurando no proceder de malicia, etc. etc. - Pedro Campbell”.

Y claro está que don Jorge Tucaman y don Pedro Campbell transaron dividiéndose las compras...

Bajo las prescripciones de este Reglamento de Comercio se restableció el intercambio con Buenos Aires, tanto más cuanto la atención del general Artigas -concentrada en la defensa de la Banda Oriental, invadida por las tropas de Portugal- dejaba a Corrientes una mayor espontaneidad ya que no ponía punto final a sus sacrificios.

Pero este beneficio de mover su riqueza no fue duradero: un Bando del Cabildo-gobernador del 28 de Noviembre de 1816 reproducía la orden del general Artigas, de fecha 18 del mismo, de cerrar los puertos a Buenos Aires y adueñarse de todos sus buques, como una represalia a que este Estado comerciaba con el Portugal “con el que los pueblos confederados estaban en guerra”.

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