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Corrientes en la guerra contra Portugal

El año de 1816 debía ser de dolorosos sacrificios para Corrientes, anticipados en toda su significancia por el documento que se hacía leer en el Congreso de sus Diputados, reunido en Enero de ese año por el general José Gervasio Artigas.

Tratábase de algo más grave que el conflicto con la política dictatorial de Buenos Aires, reducido al escenario de la provincia de Santa Fe y cuyo proceso entraba en un período de calma.

- Los sucesos de 1816

A mediados(1) de Mayo de ese año, el general Artigas expresaba a los hombres de Corrientes haber recibido “oficios y diputados de Buenos Aires dirigidos a transar nuevamente las desavenencias intestinas” pero, fracasadas las negociaciones(2) y abierta la campaña de Eustoquio Díaz Vélez, circularon por la provincia los Partes que -desde Paraná- consignaban noticias de esa empresa.

(1) Oficio al Cabildo del 18 Mayo de 1816.
(2) Entre ellas, la iniciada por Oficio del 27 de Julio de 1816, que obra en copia autenticada por Artigas en el Archivo de la Provincia, en que se le ofrece paz y conciliación. Firman Miguel de Irigoyen, Francisco Antonio de Escalada y Antonio Berutti. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

“Nada ha podido adelantar Buenos Aires contra el infeliz pueblo de Santa Fe, aún apurándolo en los momentos más críticos en que no hemos podido socorrerlo oportunamente(3)Tal es -se agregaba- el carácter de un pueblo que ama su libertad, ansioso de sostener sus derechos; ésta es una lección práctica y animante para los pueblos amigos y decididos a sostenerse”.

(3) Oficio de Artigas al Cabildo del l de Agosto de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Ya puede imaginarse la satisfacción con que se recibió la noticia del fracaso de esa empresa, la retirada de Díaz Vélez y la prisión del jefe de la escuadrilla bloqueadora, general Irigoyen, tanto más cuanto se llegó a dar importancia(4) a una nueva misión pacificadora encomendada por Buenos Aires al presbítero, doctor Domingo Antonio Zapiola quien, tal vez solamente encargado de explotar el ambiente, se concretó a invitar a la unión y a circular gacetas de aquella ciudad.

(4) Oficio de Artigas del 21 de Agosto de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El general Artigas comunicaba había respondido que mientras el Gobierno de Buenos Aires no inspirase la debida confianza y no dejase a Santa Fe y demás pueblos de la Confederación en su tranquilidad y sosiego, jamás se podría partir de un principio sólido para ulteriores resoluciones.

Es que éstas no eran las únicas preocupaciones de la Unión. Las viejas ambiciones de Portugal de incorporarse la orilla oriental de los ríos De la Plata y Uruguay, que eran desde 1800 un hecho en lo que respecta a los pueblos de las Misiones Orientales (actual Río Grande del Sur) sólo buscaban una circunstancia favorable para llevarse totalmente a la práctica.

La solución de los problemas europeos y el anuncio del traslado de la Corte de Lisboa a Río de Janeiro dieron la impresión de que llegaba la hora en que esta empresa se ejecutaría, tanto más cuanto en Noviembre de 1815 desembarcó en la Isla de Santa Catalina, desde Portugal, el primer contingente de tropas expedicionarias.

Artigas se alarmó ante estas noticias concretas, dirigiéndose a las autoridades de Entre Ríos, Corrientes y Misiones en el sentido de que se preparasen para la acción. El 13 de Febrero de 1816 pedía al Cabildo-gobernador que urgiese el envío de tropas y avisaba tomar la iniciativa: “Mis soldados -decía- emprenderán de hoy a mañana sus primeros ensayos contra el Portugal”.

Es que Artigas, dentro de un procedimiento lógico, buscaba no sólo acostumbrar a sus fuerzas a la vida de campaña, entrenándolas en el arte de la guerra de recursos, sino que intentaba sembrar el desorden en la zona brasileña de Río Grande, donde el espíritu revoltoso de los nativos garantizaba el éxito del propósito.

Para eso reclamaba caballos: “Es el recurso más preciso que necesitamos para dirigir estos movimientos con la rapidez que es de desear; los que tenemos no bastan a desempeñar tantas y tan continuas fatigas”, y Corrientes, donde abundaba el equino, hacía importantes envíos al Campamento oriental.

Los propósitos de Artigas no dejaban de ser como una represalia. Desde sus poblaciones del Uruguay, partidas de maleantes portugueses se lanzaban sobre Corrientes y Misiones en sus zonas fronterizas, robando haciendas y saqueando.

Las milicias correntinas de Curuzú Cuatiá y fuerzas del ejército guaraní que Andrés Artigas tenía concentrado en Santo Tomé reprimían en lo posible estos excesos, cuya reiteración hacía decir a Andrés Artigas en Oficio al Protector:

“Y así, vea V. S. si conviene el que yo pueda pasar (el Uruguay) a darles el golpe en este punto, pues (sus incursiones) son principios ya de guerra; no aguardemos a que el enemigo tome mayores fuerzas; estamos en tiempo, lo que doy a saber a V. S. para los fines que convenga”.

- Invasión portuguesa a la Banda Oriental

Y en efecto, los sucesos se precipitaban. A las tropas portuguesas de la Isla de Santa Catalina se agregaron otras unidades veteranas el 30 de Marzo de 1816, colocándose este cuerpo de ejército(5) fuerte de 5.000 hombres de las tres armas, bajo las órdenes del general Carlos Federico Lecor.

(5) Bartolomé Mitre. “Historia de Belgrano”, tomo 2, p. 617. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El príncipe regente de Portugal les pasó revista el 3 de Marzo, haciéndose público oficialmente que su destino era expedicionar sobre el Río de la Plata. Al día siguiente, el Brasil era elevado a la categoría de Reino y de Metrópoli, dándose por abiertas las operaciones cuyo plan consistía en que el general Lecor con estas fuerzas marchase por tierra -protegido por una escuadra- a ocupar Montevideo, mientras las milicias paulistas y ríograndenses -por el Oeste- ocuparían la Banda Oriental hasta el Uruguay.

La campaña, dice el general Mitre, era simplemente una conquista militar bajo el pretexto de ir a combatir la anarquía del territorio limítrofe(6) que se encarnaba en Artigas. En este concepto, Portugal había hecho llegar a los hombres de Buenos Aires alguna seguridad, como a la Corte de España, previniendo oposiciones.

(6) Bartolomé Mitre. “Historia de Belgrano”, tomo 2, p. 648. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Llegadas estas noticias al general Artigas, dirigió a los pueblos confederados una Proclama, caracterizando en el Oficio de remisión al Cabildo que la expedición -que fija en 4.000 hombres- venía a proceder a la ocupación de la Banda Oriental del Paraná:

“Sea esto -agregaba- un resultado de la donación de Fernando VII a Portugal o sea efecto de otras combinaciones de esta potencia, nosotros no podamos mirar sin dolor la sangre derramada por sostener nuestra libertad y que de nuevo quiera dominarnos un extranjero”(7).

(7) Oficio al Cabildo del 29 de Junio de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Iguales conceptos duplicaba en comunicados al gobernador Juan Bautista Méndez, los que daban pie a un Bando del Gobierno del 9 de Julio de 1816, el mismo día en que el Congreso de Tucumán juraba la independencia argentina. Dice así este documento, interesante por esta coincidencia providencial de fechas y conceptos:

“Yo haría una injuria irremisible a vuestro patriotismo si dudara un momento de vuestra energía y prontitud en sostener los sagrados derechos que hemos jurado al pie de los altares.
“Estos no son, como bajo el tiranismo, unos juramentos para sostener la causa de un déspota, que nos miraba y trataba como un rebaño de ovejas de las cuales mataba, vendía y disponía a su arbitrio; son, sí, unos juramentos dirigidos a sostener la dignidad de los hombres libres y capaces de disponer de sus vidas y propiedades para sostener la causa del género humano.
“Por tanto, desde este punto, mírese todo vecino estante y habitante de los territorios de mi comando como soldado de la patria y esté pronto para poner en ejecución las órdenes que tuviéramos a bien comunicar por medio de los respectivos comandantes y demás jefes, en inteligencia que cualquiera que sea el pretexto por el cual rehuyan obedecerlas, serán tratados como enemigos de la causa común y de la patria.
“Y para que llegue a noticia de todos y ninguno alegue ignorancia, publíquese por Bando en la forma ordinaria, fíjense ejemplares en los parajes de estilo y circúlese a los Comandantes Militares de campaña, para que igualmente lo hagan publicar en sus respectivos distritos.
“Dado en esta Ciudad de San Juan de las Corrientes, capital de la provincia, a los 9 días del mes de Julio de 1816 años - Juan Bautista Méndez”.

El general Artigas tenía absoluto conocimiento de los propósitos de Portugal como del proceso histórico que epilogaba esta invasión conquistadora de quien, al decir de sus palabras(8), “fue siempre envidioso de nuestra felicidad y empeñado siempre en nuestra ruina”.

(8) Oficio al Cabildo, 16 de Julio de 1816. Desde Purificación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Al anunciar la iniciación del avance lusitano, a mediados de Julio, disponía que el gobernador Méndez marchase a establecer un acantonamiento en Curuzú Cuatiá en espera de nuevas órdenes y al frente de un batallón de infantería -que recién se había formado en la capital- como que el Gobierno de la provincia pasase al Cabildo en carácter de interino.

El gobernador Méndez, que en su visita a los Departamentos, en el mes de Mayo de ese año(9), había dispuesto la organización y avance hacia las fronteras de las milicias, se puso al frente del batallón recién creado para la custodia de la capital y abrió su marcha en los primeros días de Agosto.

(9) Estas visitas eran periódicas, tendientes a constatar las necesidades públicas. La Constitución de 1821 las incorporó a las prácticas institucionales. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Fuese la falta de disciplina, por lo novicio de la unidad; fuese el carácter pacífico de estos soldados sacados de la clase media de la capital, con domicilio y actividades económicas fijas; o fuese también el misterio que rodeaba los planes de Artigas y que hacía presumir que esta fuerza estaba destinada a contener el avance del general Lecor que invadía por la costa del Atlántico, es lo cierto que se produjo durante la marcha a Curuzú Cuatiá una deserción continua, que sigue aún después de levantar su campamento en este punto, sobre la laguna Avalos.

El 18 de Agosto llegan a Méndez las últimas órdenes de Artigas, determinando el destino de esa tropa, lo que no corta la deserción, en forma tal que el día 22, pasada la revista imprescindible para abrir la marcha(10) se encontró sólo con 524 soldados.

(10) Oficio de Méndez al Cabildo, del 18 y 22 de Agosto de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Pudo formar listas de los desertores y reclamarlos del Cabildo, pero ya el general Artigas estaba al tanto del suceso y tomaba rápidas medidas:

“Los hombres que tengo el honor de mandar -decía al Cabildo el 23 del mismo mes(11)- pelean por su libertad y prodigan sus sacrificios hasta asegurar los intereses de estas provincias; en consecuencia, los hombres que me sigan deben ser voluntarios y toda operación que no parta de este principio es, para mi, desagradable”.

(11) Oficio de Artigas. En e1 Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Fundado en estas consideraciones, haciendo constar había presentido el disgusto con que esta unidad marchaba, Artigas concluía avisando había dado órdenes al gobernador Méndez de que licenciase las fuerzas, lo que éste ejecuta(12) el 25de Agosto de 1816, después de contramarchar a orillas del río Batel.

(12) Oficio de Méndez al Cabildo, del 28 de Agosto. Desde el Campamento, sobre el San Lorenzo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La actitud del general Artigas era prudente; la minoría de la opinión provincial que coincidía con los hombres de Buenos Aires tenía su centro en la capital, entre la clase comerciante sobre todo, precisamente en la que se había reclutado ese batallón de infantería.

Fácil es suponer, en el mismo orden de cosas, la influencia que habrían ejercido con sus deserciones en las otras unidades de la milicia rural correntina incorporadas ya a las fuerzas de Artigas y el fin práctico obtenido al licenciar esa unidad en campaña, en forma que los soldados volvían a sus hogares sin armas, en la imposibilidad de traducir el descontento en un movimiento armado.

La deserción era a su vez explicable. Formar un batallón de infantería de 600 plazas en la entonces Ciudad de Corrientes y zona vecina era en realidad enrolar a casi toda su población masculina.

Un índice curioso para el caso nos brinda el Censo de Noviembre de 1820 que cuatro años más tarde hace levantar el general Francisco Ramírez, de los habitantes de los cuatro Cuarteles o Barrios en que se dividía la ciudad y de los cuatro rurales de Lomas y Riachuelo.

En esta zona se encontraron 1.500 varones, de 1 a 12 años; 714 de 12 a 60 años, solteros; 52 viudos de 30 años arriba; y 749 casados de 16 años arriba. Era un total de 3.015 hombres contra 4.527 mujeres, que se descomponían así: 1.650, de un año a doce; 1.550 solteras, de 12 a 60 años; 389 viudas; y 938 casadas, de 16 a 60 años. La población total fue así de 7.542 habitantes.

A principios de Septiembre de 1816, ejecutadas las disposiciones que se tomaron para garantir el orden y dominar toda tentativa de los partidarios de Buenos Aires, salió a campaña el gobernador Méndez con destino al ejército de Artigas quien, el 13 de ese mes, desde su Campamento de “Mataojo” avisaba la proximidad de la lucha y requería el envío de caballadas(13).

(13) Oficio al Cabildo del 13 de Septiembre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Artigas estaba preparado, dentro de los recursos de que podía disponer. Las órdenes que hemos visto fueron dadas a Corrientes, habíanse duplicado a las demás provincias de su influencia, en forma que el proceso de preparación para la guerra fue simultáneo en todo el Litoral.

- La defensa de Artigas

Además de las milicias rurales, fáciles de reunir y de organizarlas en caballería irregular, se había dado la orden de reunir, en los pueblos, batallones de infantería y, si bien es cierto el de Corrientes tuvo el resultado desastroso que hemos consignado, en Montevideo, como en otras partes, se obtuvieron unidades discretas formadas con todos los vecinos capaces de tomar armas, que se dirigieron inmediatamente al Quarahin, frente a Santa Ana, en comunicación con uno de los jefes artiguistas, el comandante Sotelo, que ya ocupaba paralelamente un punto avanzado por la parte occidental del Uruguay.

Dos divisiones correntinas y guaraníes, que pasaban de 2.500 hombres, al mando de Andresito, recibieron órdenes de correrse sobre el Alto Uruguay para caer de improviso y oportunamente por el Este, sobre las misiones y apoderarse del pueblo de São Borja, capital de esa provincia.

Sobre estas disposiciones, fácil es determinar el plan adoptado por el general Artigas, que planteaba dos escenarios a la guerra que se abría: el uno, al Este de la provincia de la Banda Oriental, en oposición al ejército del general Lecor, que iba a seguir el litoral del Atlántico, estaba lejano y carecía de los estímulos directos capaces de producir una reacción popular en el Litoral argentino.

Buscándola, planteó Artigas emplear las fuerzas reunidas sobre las márgenes del Uruguay para defender las fronteras, conducta tanto más lógica cuanto se llevaba la guerra al territorio enemigo, se tomaban represalias de las partidas portuguesas sueltas que solían recorrer la frontera en tren de pillaje y se podía no sólo llegar a conquistar el apoyo de las masas guaraníes de las misiones brasileñas, sino flanquear al general Lecor y paralizar su marcha ante el justo temor de verse dislocado de su base de operaciones.

Era, en resumen, usando las palabras del historiador doctor Vicente Fidel López, la resolución de llevar la guerra al territorio enemigo, de expulsar a los portugueses del Alto Uruguay, atacar a San Pablo y entrar en el Río Grande por la retaguardia de los invasores para obligarlos a retroceder en auxilio de sus propias provincias y desocupar la Banda Oriental(14).

(14) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)”, (1883-1893), tomo 6, p. 315. El doctor López encuentra absurdo este plan y dice que lo único lógico, correcto y juicioso hubiera sido defender la Banda Oriental; que las tropas podían ser derrotadas en Rio Grande y perderse. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Cuando Artigas supo que la expedición del general Lecor entraba en la Banda Oriental por Cerro Largo hizo avanzar sus fuerzas sobre las fronteras procediendo con tan rara y singular reserva que incendiaba y talaba el país enemigo sin que nadie le hubiera notado todavía por aquéllos lados del Alto Uruguay.

Reaccionando ante la invasión, el coronel Abreu, portugués, logró reunir una división, mientras otro de los jefes enemigos, el general Curado, reconcentrando las fuerzas de Río Pardo, marchaba a Ibirapuitá Chico para cubrir la margen izquierda del Uruguay.

En los primeros encuentros las divisiones de Artigas triunfaron en todas partes, conquistando un lauro glorioso en el sangriento combate de Santa Ana. Las informaciones de estos éxitos llegaron a Corrientes, suscriptas por el comandante Gorgorio Aguiar a quien Artigas, que desde fines de Agosto se encontraba en la frontera, dejó en el Cuartel General de Purificación encargado de dirigirle las comunicaciones y de adoptar en su nombre las medidas que convenían a los asuntos urgentes(15).

(15) Oficio de Aguiar al Cabildo, desde el 11 de Octubre. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El gobernador Méndez, por su parte, también estaba en el teatro de los sucesos; a raíz de las noticias de apertura de la campaña salió apresuradamente de la capital con su guarnición veterana dirigiéndose a Curuzú Cuatiá y, de ahí, a Belén.

Más tarde, al frente de una división de 300 hombres de caballería, marchaba(16) a guardar el Cerro de Yarao, a mano izquierda de las posiciones ocupadas en el Potrero de Arapei por las fuerzas sujetas al mando directo del general Artigas, que actuaban como retaguardia del coronel Verdún.

(16) Oficio al Cabildo, fechado en Belén, el 24 de Octubre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Artigas, Méndez y Verdún constituían, con las unidades a sus órdenes, el centro de la línea general de defensa, pues a la izquierda estaban las unidades de Andrés Artigas en São Borja y el coronel Otorgués con las suyas en Santa Tecla.

A favor de sus primeros éxitos, las fuerzas de Artigas llegaron a ocupar una situación admirable. El comandante Verdún, atravesando el Quarahin, se sintió en Ibiracoy, donde no solamente apoyaba por su izquierda a las fuerzas de Andresito -ya mencionadas, que después de pasar el Uruguay sitiaban a São Borja- sino que se ponía en condiciones de flanquear por su derecha al general Curado, avanzando hasta Santa María para que Artigas lo envistiese por el frente.

Cortaba además al coronel Abreu, que intentaba socorrer a São Borja. Verdún no pudo obtener los frutos de esta brillante posición; sin notarlo, una división veterana de 800 plazas y cinco cañones, a las órdenes del brigadier Costa, se incorporaba al general Curado, que pudo así reforzar a Abreu quien, en superioridad de condiciones, se lanza sobre las fuerzas de Andrés Artigas, vence a los núcleos avanzados que se internaban en el Brasil y que mandaba el comandante Sotelo, y luego al propio Andresito.

La caballería artiguista repasa el Uruguay clausurándose así la invasión defensiva a las misiones brasileñas.

A favor de este desastre, el general Curado destaca fuerzas que vencen a Verdún en Ibiracoay, el 19 de Octubre donde los portugueses cometieron los más horrendos excesos y obligan a todo el centro a repasar el Uruguay.

Mientras esto pasaba en las márgenes del Uruguay, el general Lecor y las tropas lanzadas hacia Montevideo suspendían su marcha ante el temor de verse aisladas. Pero la derrota del Uruguay lo conforta y reanuda su avance, venciendo a las unidades orientales que Artigas le enfrentará a las órdenes de Fructuoso Rivera y Otorgués.

Al primero derrota en India Muerta. Este desastre general no amilanó al general Artigas: antes de conocerlo en toda su magnitud, en lo que respecta a las victorias de Lecor, y a raíz de la derrota de Verdún, que era la de su vanguardia, tomó amplias y enérgicas medidas para reforzar su ejercito, reorganizar los dispersos y continuar avanzando en el territorio portugués, por Santa Ana.

Las primeras órdenes llegaron a Corrientes suscriptas por el comandante Aguiar, fechadas el 1 de Noviembre desde Purificación, disponiendo -en nombre de Artigas- que se tuviese lista a toda la gente de armas para marchar a primera orden, como partidas de caballos.

No contento con transmitir esta orden al Cabildo-gobernador, el comandante Aguiar, dudando su exacto cumplimiento o a los efectos de urgir los preparativos, la duplicó en Circular a algunos Comandantes de campaña, dando pie a un interesante canje de Notas en que el Cabildo protestaba de esta injerencia directa, atentatoria a su soberanía y en que Aguiar(17) declina tales propósitos, protesta el respeto que le merecen las autoridades de Corrientes y expresa que si se trataba de un error él no afectaba en nada “lo intrínseco del sistema”.

(17) Oficio del 16 de Noviembre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Consecutivamente, recibía el Cabildo-gobernador idénticas disposiciones del titular Méndez y del general Artigas, circulando en consecuencia y con carácter reservado -a los Comandantes de campaña- la orden de que se alistase toda la gente capaz de llevar armas con un caballo de diestro.

Era, además, una medida prudente; los desertores y dispersos, especialmente los últimos, llenaban los bosques del Sur y subsistiendo del pillaje se acercaban a sus vecindarios de origen.

Para contenerlos, y en el paso obligado de San Roque, su Comandante Militar, el comandante Rajoy, sólo contaba con un piquete de 17 soldados y, para colmo, Méndez urgía la toma y envío de desertores.

En Oficio del 7 de Noviembre de 1816, desde su Campamento en las “Puntas del Quaró”, reiteraba las órdenes y ya bajo amenazas:

“Deben venir -decía- toda la gente de armas, menos las de Curuzú Cuatiá y San Roque, a las órdenes del segundo Comandante en Jefe de la división oriental correntina, Juan Bautista Fernández, en el caso de que este jefe pueda venir”; en lo que respecta a Goya, limitaba su contribución de milicia a la gente ya armada.

El Cabildo ejecutaba las órdenes con un tanto de lentitud. El nuevo sacrificio que se exigía a Corrientes importaba una verdadera despoblación, en forma tal que el comandante Narciso Sandoval, de Yaguareté Corá, al acusar recibo de la orden de marcha(18) decía la efectuaba con los últimos hombres del Partido a sus órdenes, no quedando en él ni uno solo que ejerciera de Juez Comisionado.

(18) Oficio del 16 de Noviembre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Tampoco se le prestaba una obediencia absoluta; en Goya, por ejemplo, los capitanes Ortiz y Aranda, que debían marchar por estar al frente de la fuerza organizada, no lo hacían, desacatando hasta al Comandante militar Brest, que se quejaba al Cabildo sin éxito hasta que por fin obedecen el 26 de Noviembre y marchan con 88 soldados.

Había, además, contradicciones entre las órdenes de Méndez y Artigas; mientras el primero citaba a las fuerzas para las Puntas de Quaró, el segundo disponía se congregasen en Curuzú Cuatiá y luego marchasen unidas a Purificación.

- El tributo correntino. El sacrificio de sus varones

Terminados los preparativos, el Cabildo da simultaneamente la orden de marcha el 13 de Noviembre de 1816 a todas las Comandancias, citando a las unidades para Curuzú Cuatiá, de donde se correrían a Purificación.

Marcharon milicianos de toda la provincia: el Riachuelo y Palmar enviaron 70 hombres(19); de Goya, 88(20); de Rincón de Portillo, 100, a las órdenes del capitán León Esquivel; de Esquina, 32(21); de Empedrado y San Lorenzo, 40(22); de Yaguareté Corá, 50(23); de Santa Lucía, 52(24); de Saladas, 100(25), a las inmediatas órdenes del comandante de la división, J. B. Fernández; de Curuzú Cuatiá, 38(26); etc.

(19) Parte del 29 de Noviembre de 1816 del Comandante de la Laguna del Palmar, Juan Vicente Soto.
(20) Parte del 26 de Noviembre de 1816.
(21) Parte del 4 de Diciembre de 1816.
(22) Parte del Jefe, Juan Francisco Escalante.
(23) Parte del 16 de Noviembre de 1816.
(24) Parte del 6 de Diciembre de 1816.
(25) Parte del 9 de Diciembre, en que se hace mérito que fue el Partido que dio más gente en la primera expedición.
(26) Parte del 12 de Diciembre de 1816. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Para vigilar el cumplimiento de las órdenes y distribuir con exactitud un subsidio en dinero que votó, de $ 4 por cada soldado y $ 8 por cada oficial, el Cabildo comisionó al Alcalde de 2do. voto J. Nicolás de la Fuente, que se traslade a Curuzú Cuatiá y presida la reunión de las fuerzas.

A mediados de Diciembre, bajo las órdenes del comandante Juan Bautista Fernández, llevando como segundo al capitán León Esquivel, la nueva división correntina marcha hacia las Puntas del Quaró en virtud de nueva orden de Artigas en armonía con la de Méndez(27).

(27) Orden dada el 21 de Noviembre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Esta vez ya se tomaron medidas para cortar la deserción y el favoritismo de las licencias que trabajaba la disciplina -bien relativa- de la milicia armada; se adoptaron iniciativas del mismo Cabildo que quedaba sin fuerzas para defender a los vecindarios de los desertores y licenciosos y que en Bando del 17 de Diciembre de 1816 imponía la necesidad de pase suscripto por el gobernador Méndez para venir del ejército en campaña a la provincia.

Artigas(28) aprobó el plan extendiendo la facultad de dar permisos al jefe de la división, José Antonio Verdún, orden que se circuló en el ejército y en la provincia.

“El infractor -decía Artigas- será condenado a seis carreras de baqueta y agregado a los regimientos de línea, la primera vez y, en la segunda, fusilado”.

(28) Oficio del 5 de Diciembre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Sobre estos sacrificios, cuya magnitud puede apreciarse ampliamente, las fuerzas de Artigas mejoraban en índice militar. A principios de Diciembre de 1816, en su Campamento volante frente a Lunarejo, contaba ya con 3.000 hombres que pronto se elevaron a 4.000 con la incorporación de las últimas milicias correntinas.

“A fines de ese mes(29) -escribía al Cabildo de Corrientes- se ponía en marcha sobre los portugueses, reanudando la ofensiva y prometiendo comunicar circunstanciadamente la marcha de la campaña.
“Por nuestra parte busquemos en el orden político y administrativo los sucesos complementarios que son simultáneos a los que acabamos de referir”.

(29) Oficio del 25 de Diciembre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Actitud de Buenos Aires

Los desastres sufridos por sus fuerzas en el mes de Octubre irritaron el ánimo de Artigas. Tendiendo su vista al litoral paranaense observó que las poblaciones no habían suspendido por la guerra sus jornadas de trabajo y que con la complacencia de sus autoridades activaban las operaciones comerciales regulándolas con medidas de buen gobierno, como las que protegen la ganadería prohibiendo -con pena de decomiso- hasta la exportación de los cueros de hembraje vacuno(30).

(30) Bando del 12 del Octubre de 1816. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Presionar la opinión usando de restricciones comerciales podía ser un recurso hábil para incorporar a Buenos Aires a la guerra contra Portugal y, en ese sentido, dá la célebre Circular del 16 de Noviembre de 1816 por la que cierra en absoluto los puertos con aquella provincia.

Acusaba en ella a Buenos Aires de contrariar el porvenir de la Confederación con una guerra sostenida de más de dos años; de haber urgido su acción en Santa Fe, aprovechando de la irrupción portuguesa a la Banda Oriental; y de mantener activo el comercio con el Portugal.

Los dos primeros cargos eran fundados, no así el tercero que, en caso contrario, habría importado ya la beligerancia de Buenos Aires que si buscaba a Artigas con empeño(31) estaba muy lejos de convenir a los intereses superiores del país.

(31) Oficio de Artigas al Cabildo del 18 de Noviembre de 1816. “Orden tomada ... mientras no corra el velo de sus intenciones y se decida con más eficacia en favor de nuestros esfuerzos y de la causa común de América”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La Circular llegó a Corrientes el 29 de Noviembre de 1816 dándose el Bando correspondiente y cerrándose los puertos. No obstante, aunque disimuladamente(32), se comerció en pequeña escala con Santa Fe y con los buques de Buenos Aires y Paraguay por el Puerto de Esquina.

(32) Cartas de protesta de Artigas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Paralelamente a la clausura de los puertos, disponía Artigas que se suspendiesen las elecciones de autoridades provinciales para 1817 y que mientras durase la guerra continuase con el Gobierno el Cabildo.

Es que todos los ciudadanos se hallaban en los campamentos del litoral uruguayo, listos al esfuerzo militar que iría a instaurarse en 1817. En este sentido, contaba Artigas con las provincias que seguían sus inspiraciones y con el apoyo de una parte ponderable de la opinión nacional.

Los ciudadanos a quienes interinamente se entregó el Gobierno de Buenos Aires, a raíz de la renuncia del Director Balcarce, cesaron en su mandato en cuanto arribó a dicha ciudad el general Juan Martín de Pueyrredón, designado Supremo Director por el Congreso de Tucumán.

- La política de Pueyrredón

En medio de la anarquía que produjera la renuncia de Balcarce, la opinión pública apoyada por el Cabildo y la Junta de Observación de Buenos Aires se pronunciaba, juntamente con los tercios cívicos, por el nuevo fucionario, que pudo entrar como en triunfo a la ciudad capital no sin dejar de anotar frente a su gestión un partido activo y tesonero.

Y este partido fue precisamente el que desde la prensa y la tribuna apoyó a los pueblos confederados orientales en su anhelo de ver a las Provincias Unidas interviniendo activamente para contrarrestar la invasión portuguesa.

La propaganda hecha en nombre del nacionalismo se sobrepuso a la influencia de los amigos del Director, sobre todo cuando llegaron a Buenos Aires las noticias de las primeras derrotas, obligando al Director Pueyrredón a enviar al coronel Nicolás de Vedia ante el general Lecor, intimándole suspendiese la marcha de sus fuerzas y que retrocediese a las fronteras del Brasil, medida que comunicaba al Cabildo de Montevideo, a su gobernador, el delegado Barreiro, y al general Artigas.

Conforme al texto de estos Oficios(33) el Director ponía como condición precisa de su cooperación en la defensa de la Banda Oriental la sumisión de Artigas y la reintegración de esta provincia al Estado argentino.

(33) Lo dice expresamente el doctor Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)” (1883-1893), p. 326. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Mal momento se elegía para plantear estas exigencias. En las horas de crisis social, cuando se impone una acción conjunta como único recurso de salvación, no es dado a los partidos ni a los hombres imponer fórmulas de hierro.

El procedimiento resulta equivocado, tanto si se lo acata como si se lo resiste; lo primero, porque pasado el peligro revive la querella con el mayor calor de las altiveses dobladas; lo segundo, porque se juega con el destino, descontándose la crisis definitiva y lamentable.

Los hombres de la Confederación Oriental del Paraná no entraron a discutir el asunto; entendían que todo no estaba perdido, que las fuerzas reorganizadas del litoral uruguayo, robustecidas con los recursos y contingentes de Entre Ríos y Corrientes, podían salvar la situación y en ese sentido fueron indiferentes a la misión del coronel Vedia que carece en absoluto de trascendencia política en las filas orientales.

Pero los sucesos se precipitan. El general Lecor, vencidos Rivera y Otorgués, prosigue su avance y resulta tan desesperada la situación de Montevideo en su falta de medios suficientes de defensa, que su gobernador delegado Barreiro reúne al Cabildo y resuelve con éste, el 6 de Diciembre de 1816, prescindir de Notas y mandar a Buenos Aires una Comisión compuesta de tres regidores(34), facultados “ampliamente y sin limitación ninguna” para que “en nombre y representación” de Barreiro “traten, estipulen y convengan” cuánto “concierne a la defensa de la plaza y de sus incidentes”(35).

(34) Juan José Durán, Juan Francisco Miró y José Vida.
(35) Documento. Colección Lamas, pp. 287 y 238. Transcripto por Vicente Fidel López. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

No vamos a seguir el detalle de esta negociación, cuya crónica completa se ha hecho por historiadores de concepto(36) y que no interesa desde nuestro punto de vista, desde que hemos hecho constar con el uso textual de palabras del apoderamiento que el negociado se abría en nombre y representación del delegado Barreiro y a los efectos de la defensa de Montevideo y sus incidencias.

(36) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)” (1883-1893). // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- La ley de la necesidad

Trasladados a Buenos Aires, los diputados de Montevideo abrieron las negociaciones, conviniendo el día ocho, con el Director Pueyrredón, la obediencia jurada del Congreso y del Director por la provincia oriental, que entraba a la Unión; y el juramento de independencia, el uso de la bandera argentina y el envío de diputados al Congreso en razón de la población, contra la remisión de fuerzas y auxilios para la defensa y guerra contra el invasor portugués, que un artículo reservado fijaba en un cuerpo de ejército de mil hombres con pertrechos y armas suficientes(37).

(37) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)” (1883-1893). // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

No podía pedirse error más grave en unos y otros; en los diputados, porque se salían de los límites de sus poderes contratando, en nombre del gobernador delegado de Montevideo, asuntos generales que comprendían a la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes y Misiones; en el Director, no sólo porque imponía lo que sólo el tiempo y la conciliación de intereses habría de forjar definitivamente, sino porque limitaba el aporte militar a proporciones que nunca compensarían el acatamiento incondicional de la hegemonía de Buenos Aires, ni importaban la certidumbre de la derrota portuguesa.

¿Qué representaban los mil hombres prometidos a que se limitaba por el Convenio secreto(38) la contribución de Buenos Aires, cuando otras provincias -como Corrientes- llevaban toda su población masculina?

(38) Tal afirma el doctor López en su obra citada. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Dentro de este aspecto práctico del Convenio, él no podía contar con la aprobación de los hombres de la Confederación Oriental del Paraná que a justo título dudaban de la sinceridad del partido directorial.

“No podemos -había dicho Artigas varias veces- entrar en negociaciones mientras el Gobierno de Buenos Aires no inspire más confianza”; he aquí que estas palabras que pudieron suponerse siempre pretexto, tienen en la emergencia una desmostración categórica.

Surge ella afirmada por uno de los censores de Artigas, el doctor Vicente Fidel López, que en su “Historia de la República Argentina” enuncia los argumentos que el doctor Tagle -convocado por el Director Pueyrredón para pedirle su consejo autorizado- opuso a la ejecución inmediata del Convenio por parte de Buenos Aires.

Abogaba Tagle, lo que aceptó el Director, por esperar la ratificación del general Artigas y la entrega de las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe a los intendentes-gobernadores que nombrase Buenos Aires..., y recién entonces, concluía, “habremos tomado garantías de cumplimiento y obediencia del Pacto antes de entrar en la guerra, y podremos también exigirle a Lecor que, como cláusula de paz y evacuación, nos pongamos de acuerdo para que Artigas salga del territorio argentino”.

La oposición del general Artigas emerge lógica de estos antecedentes, como su protesta ante la publicación, por Buenos Aires, de lo actuado sin esperar su resolución superior y decisiva.

¿Qué buscaba el Director? ¿Llevar la intriga a las filas de los confederados del Oriente del Paraná para dividirlos y anular al Protector? Tal vez existiese ese propósito que puntualizaba el general Artigas al Cabildo-gobernador de Corrientes el 20 de Diciembre de 1816:

“Es un insulto -le decía- hecho a mi honor y al decoro de los pueblos orientales la publicación del Acta impresa en Buenos Aires y que tengo el honor de adjuntar a V. S.; su contexto evidencia la pobreza de aquel Gobierno en su proyecto y la mezquindad de todas sus ideas”.

Después de establecer que esa Acta era “írrita y de ningún valor”, le pedía que así se comunicase a los demás pueblos de la provincia, y agregaba:

“Espero que V. S., penetrado de su importancia, llenará sus deberes desterrando el alucinamiento que se pretende y encareciendo la responsabilidad a que son acreedores los perturbadores de la pública tranquilidad y del orden, hasta hoy establecidos para la defensa común”.

Para nosotros y sobre las cuestiones de horizonte pequeño que pueden anotarse en esta incidencia, el Director Pueyrredón obedecía a motivos más fundamentales. La hora crítica que pasaba la revolución, los graves peligros que amenazaban su éxito obligaban a las Provincias Unidas a conservar buenas relaciones con Portugal.

A falta de Inglaterra, era el único Estado que podía -en último caso- cooperar en la guerra contra España junto a nuestros ejércitos y esa coincidencia, postrer recurso del pueblo de Mayo, no había de perderse precisamente cuando la derrota de Sipe-Sipe estaba viva en los corazones.

El Directorio necesitaba excusar su prescindencia y como no podía hablar claro a la fuerte opinión que lo arrastraba a la defensa de la Banda Oriental, la desorientaba con esta maniobra y parapetándose en razones pobres, pero razones al fin, realizaba en los hechos lo único posible, la ley de la necesidad(39).

(39) Bartolomé Mitre. “Historia de Belgrano”. Las últimas palabras del capítulo final del tomo Segundo de la obra del doctor Hernán Félix Gómez, caracterizan esta "ley de la necesidad", formidablemente humana y lógica. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

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