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La derrota del Catalán y los nuevos sacrificios de Corrientes

La invasión portuguesa a la Banda Oriental estaba llamaba a tener honda repercusión en el Organismo correntino. Su iniciación, el 19 de Septiembre de 1816, en que su escuadra se apodera del Puerto de Maldonado, como el combate de Ivirakoy, el 19 de Octubre del mismo año, en que el coronel Verdún -de las fuerzas de Artigas- es derrotado, habíanle exigido sacrificios de todo género que concentraron en los campamentos confederados la parte joven y fuerte de su población.

Nada eran ellos sin embargo; remontadas las unidades y concentradas en la frontera abren, a fines de Diciembre de 1816, la nueva campaña en que tantas esperanzas se cifraban sin contar con que el entusiasmo, el valor y la voluntad consciente de los elementos bisoños que no actúan con eficacia frente a la disciplina de la fuerza veterana.

Y así, el 3 y 4 de Enero de 1817, el general José Gervasio Artigas y el Mayor General de éste, Andrés Latorre, son vencidos sucesivamente a orillas del arroyo Catalán(1) después de combates reñidos y sangrientos seguidos de una dispersión general de las fuerzas de caballería miliciana.

(1) En la Banda Oriental, Artigas es vencido el 3 y el 4. Latorre pretende sorprender a los portugueses vencedores en el mismo campo de batalla, con resultado desastroso. Las fuerzas se dispersaron y los portugueses tuvieron abierto e1 camino de Montevideo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Es que al ejército de Artigas faltaba la articulación firme de la disciplina. Surgido de la guerra civil tenía el vicio originario de que sus hombres eran traídos más que por la autoridad de los Gobiernos constituidos, por el prestigio de sus caudillos, siendo obvio que las rivalidades de éstos gravitaban sobre la acción uniforme y decisiva.

Era más o menos lo que sucedía, fácil de constatar en la división correntina que revista entre sus unidades, parte de la cual, con su segundo jefe, el comandante Juan Bautista Fernández al frente, llegaba a la capital de la provincia el 3 de Enero de 1817, desde los cuarteles del Uruguay.

“Venimos -decía el comandante Fernández, a quien acompañaba el capitán León Esquivel, de la milicia de Caá Catí- con más de cien plazas, porque el gobernador Méndez pone en peligro nuestras vidas; no sólo se producía en amenazas, sino que hacía a estos jefes, víctimas de desaires diarios, pasando sobre sus comandos directos, desconceptuándolos en la consideración de la oficialidad y tropa”.

Fácil es concebir, con este elemento de juicio, los resultados del desastre de Catalán. La milicia correntina envuelta en la derrota y sin el contacto directo de sus caudillos se dispersó en todo el litoral uruguayo, iniciando individualmente o en pequeños grupos el retorno a sus hogares.

Los primeros dispersos divulgaron rápidamente la triste nueva poniendo en alarma a las autoridades constituidas a cuyo frente, como delegado, se encontraba el Cabildo que, no obstante la agitación pública, optó por esperar las informaciones especiales(2).

(2) Su Oficio del 19 de Enero de 1817, al gobernador Méndez. Libro Copiador de Gobierno. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Ellas no se hicieron esperar; el general José Gervasio Artigas(3) comunicaba que después de tener la victoria por suya, sufrieron sus fuerzas una dispersión “consiguiente a la impericia de los paisanos”; está visto -agregaba- que nada podremos conseguir con esta clase de hombres que exponen la tropa al perecer sin provecho.

(3) Oficio del 12 de Enero de 1817. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El Parte, lacónico en cuanto al suceso en sí, es todo un plan de acción para el futuro:

“Es preciso -decía- partir de otro principio en lo sucesivo, para no experimentar semejantes desastres en lo venidero; es superfluo que V. S. se empeñe en mandar gente que no sea para servir en clase de veterano, para que tengan la responsabilidad y la subordinación precisa”.

Después de enunciar, deseaba se le remitiese “gente vaga y ociosa” para incorporarla a los regimientos, evitándose lidiar con “voluntarios e inexpertos”; de pedir esclavos a quienes se daría la libertad por sus servicios militares y aludía al gobernador Juan Bautista Méndez con honda ironía: “Según se me anuncia -dice- se ha vuelto con la gente; yo lo celebraré si con ella no se halla capaz de sostener el honor de esa provincia y su compromiso”.

Artigas se equivocaba. El gobernador Méndez no había hecho sino retirarse hasta un lugar donde pudiese rehacerse, desde donde escribía al Cabildo comunicando la dispersión sufrida, pidiendo el piquete veterano que guarnecía la capital y el cuerpo de indios que estaba acantonado en Goya, ya para reunirse a sus fuerzas situadas en Mandisoví o a las de Artigas en Purificación(4) y al mismo tiempo que dispone la reunión de más fuerzas en las diversas Comandancias Militares, requería se sacase a la población lusitana en la provincia un tributo forzoso de 4.000 pesos plata.

(4) Oficio del 13 de Enero de 1817. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Difícil era la situación del Cabildo-gobernador ante órdenes tan opuestas como las de Méndez y Artigas. Su prestigio, bastante trabajado por la obra lenta pero demoledora de las facciones, habíase conservado durante la ausencia del titular Méndez con medios políticos y conciliadores, buscando no chocar con los diferentes vecindarios, dándose el caso de no designar ni los Comandantes Militares de los Partidos.

Debiendo ausentarse el de Esquina, por ejemplo, se le dirigió disponiendo(5) reuniese el vecindario y se eligiese por sufragio a dos ciudadanos nativos y aptos, agregando que con el Acta respectiva a la vista el Cabildo designaría como Comandante al más idóneo.

(5) Oficio al comandante A. Gallardo, de Esquina, del 3 de Enero de 1817. Libro Copiador de Gobierno. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Sobre este orden de cosas el Cabildo cortó por lo sano, citando a Junta General de Guerra a todos los Comandantes Militares(6) para que resolviesen en definitiva después de considerar las órdenes del gobernador y las instrucciones de Artigas.

(6) Oficio a Juan Bautista Méndez. Libro Copiador de Gobierno. Del 19 de Enero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Divisiones entre los Comandantes Militares

Al comunicar a ambos esta resolución agregaba al primero ser imposible levantar el empréstito forzoso entre los residentes lusitanos por su poco número y pobreza; “si V. S. está necesitando esa cantidad para subvenir a las necesidades de su tropa -agregaba- podemos franquearla de los fondos del Estado...”.

Claro está que el gobernador Méndez necesitaba esa suma..., pero el general Artigas intervino(7) y no sólo aprobó el que no se levantase ese empréstito sino que comunicó que tanto la división de Mendez como la de Verdún habían sido beneficiadas con un socorro general que hacía innecesario el envío de fondos.

(7) Oficio al Cabildo del 22 de Enero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En caso existiesen, indicaba como oportuno el envío mensual de los “vicios” para la división correntina, como yerba, sal, tabaco y papel, como en socorro sistemático, ignorando cuáles serían los sacrificios que impondría la lucha; en una palabra, se oponía al pago de las tropas, aduciendo en la emergencia que sólo debían resplandecer “las virtudes y el entusiasmo por la sagrada causa, más que el oro y la plata”.

No por eso se dejaba de solicitar de la provincia socorros de toda naturaleza. Artigas le pedía cartucheras, cananas, monturas(8) y fornituras en general, en partidas importantes y sucesivas y hasta se quedaba con las carretas del transporte so pretexto de la falta de bueyes; y Méndez(9), más práctico, caballos en gran número, pero orejanos y no reyunos, que no sirven -escribía al Cabildo- para mi división...

(8) Oficios del 22 de Enero, 30 de Mayo, 27 de Noviembre de 1817; del 28 de Enero y 17 de Marzo de 1818.
(9) Oficio del 30 de Enero de 1817. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

También se pedía que Corrientes auxiliase a los indios que debían pasar del Chaco para engrosar las fuerzas de Purificación(10), por el Puerto de Goya, con cuyo elemento en la provincia se congraciaba Artigas disponiendo continuasen los mismos Corregidores del Cabildo indígena de Santa Lucía durante el año 1817(11).

(10) Oficio de Artigas del 3 de Febrero de 1817.
(11) Oficio del 6 de Febrero de 1817. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El 30 de Enero de 1817, aprobada por Artigas la Junta de Comandantes Militares, tomó el Cabildo sus primeras medidas. Dispuso que el de Curuzú Cuatiá reuniese gente bajo sus inmediatas y exclusivas órdenes, enviándole desde la capital un refuerzo de ciento y tantos soldados, con el abasto y pertrechos necesarios y que concretasen su misión al cuidado de la frontera.

Al día siguiente amplió sus disposiciones ordenando que en todos los Partidos se reclutasen tropas, marchando al mismo punto donde servirían a las órdenes de dicho Comandante militar Manuel Antonio Ledesma.

Y lo que puede el espíritu de sacrificio: en los primeros días de Febrero de 1817 la gente miliciana empezaba a llegar a Curuzú Cuatiá sin armas porque ya no existían en la provincia(12); había que procurarlas y se recurrió a un procedimiento ingenioso: se cargó un lanchón con yerba que, navegando hasta San Gerónimo -en la costa occidental del Paraná- la cambió por armas con los indios.

(12) Datos del Libro Copiador de Gobierno. Partes a los comandantes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Los portugueses en Misiones

Las medidas adoptadas eran urgentes. La victoria de Catalán dio a las fuerzas portuguesas la iniciativa las que, pasando el río Uruguay, se apoderan el 19 de Enero de 1817 del pueblo de La Cruz, obligando a Andrés Artigas a retirarse.

En vez de hacerlo hacia el Norte -para proteger a los pueblos de Misiones, de los que se titulaba gobernador- lo hace hacia el Sur, situando su Cuartel de reunión en la Capilla del Rosario, jurisdicción de Yapeyú, desde donde solicita auxilios, que se le prestan, en ganados, etc. desde Curuzú Cuatiá, y avisa que en caso de verse obligado a retirarse lo haría por ese punto(13).

(13) Oficio de Andres Artigas del 20 de Enero de 1817, al gobernador Juan Bautista Méndez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El general José Artigas procuró, en su correspondencia con el Cabildo-gobernador, restar importancia a estas operaciones(14).

“El propósito del enemigo -decía- es distraernos para dar tiempo a que las fuerzas que se enfrentan a mi Cuartel, en la Banda Oriental, se rehagan de las enormes pérdidas que sufrió en la acción del Catalán pero, no obstante, apariencia o realidad, es necesario prepararse a rechazarlos”.

(14) Oficio del 22 de Enero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En ese sentido exhortaba al auxilio de Andrés Artigas como a la preparación de la defensa. Días después, como si el cuadro de desolación que pintaba fuese un consuelo, establecía que según sus Informes, el enemigo no permanecería mucho tiempo porque todo lo destruían y quemaban; “el propósito es distraernos -agregaba- para que la división enemiga que tengo enfrente prosiga su invasión, pero no lo conseguirán: auxiliando V. S. en su frontera los esfuerzos de Andrés Artigas podrán contenerlos y nosotros (Artigas, Méndez y Verdún) contrarrestar a estos...”.

Sintetizando lo expuesto tenemos que los portugueses hacían suyo el plan de Artigas de 1816, de atacar las Misiones Orientales para detener el avance del general Lecor, atacando a su vez las Occidentales para evitar que éste defendiese el territorio de la Banda Oriental ... y Artigas se resolvía -a su vez- por la conducta adoptada en esa emergencia por el general Lecor: conservar sus fuerzas unidas y dejar la defensa de los territorios invadidos a la acción local.

De ahí el nuevo sacrificio de Corrientes, de congregar hasta sin armas a su milicia en las llanuras fáciles de Curuzú Cuatiá, a las órdenes de su Comandante militar, M. A. Ledesma. Si el plan convenía al general Artigas, no resultaba a Corrientes.

Sin armas y no obstante la buena voluntad y patriotismo de sus últimas reservas, ve ensombrecerse el horizonte.

Andrés Artigas, en los primeros días de Febrero de 1817, vuelve a hablar de retirarse(15) y las tropas portuguesas, prosiguiendo su marcha destructora, se internan en Misiones.

(15) Oficio al Cabildo del día 9 de Febrero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Vuelta de la división correntina y el Campamento de San Roque

¿Qué iría a oponerles Corrientes en caso deslizándose por el Norte del Iberá, buscasen correrse al Sur por la Tranquera de Loreto, si sus últimos soldados estaban en Curuzú Cuatiá apoyando a Andrés Artigas, que no hablaba sino de retirarse? Y claro, reclamó del general Artigas la fuerte y bien pertrechada división que comandaba el gobernador Méndez.

Artigas accedió(16); al hacerlo caracterizaba la prescindencia absoluta de Buenos Aires que no quería ni vender armamento como que el Directorio -conforme a Instrucciones expresas del Congreso de Tucumán- estaba obligado a prescindir de todo acto que importase declarar la guerra a Portugal.

(16) Oficio del 12 de Febrero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Notoriamente buscaba dar a los hombres de Corrientes la impresión de aislamiento que garantizaría su unión a los pueblos orientales; “es preciso -les decía- que hallemos en nuestra energía nuestro mejor sostén y que la decisión sea el mejor apoyo, aún en los últimos apuros”; luego, para afirmar las esperanzas de éxito, agregaba:

“Aún no hemos empezado la guerra de recursos, que está visto intimidará al enemigo más que la guerra armada” (regular), y terminaba, concretándose a la hipótesis de una invasión a Corrientes, por el litoral paranaense: “Cualquier fuerza que intente amagar por el Paso de la Tranquera (de Loreto) nunca será más que una partida que puede contrarrestarse sólo con que el comandante Esquivel retire los auxilios y suministre los precisos al comandante Baybé, de Candelaria, para que pueda con su gente proteger cualquier esfuerzo”.

Tal vez convencido de que las cosas pasarían o podían pasar tal cual lo expresaba en su referido Oficio del 12 de Febrero de 1817, Artigas no se apresuró a pasar la Orden al gobernador Méndez que ya estaba con su división correntina en territorio oriental a las órdenes inmediatas del Comandante General de Entre Ríos.

Pero los sucesos se precipitaban; las fuerzas portuguesas que actuaban en Misiones, eludiendo la vigilancia de Andrés Artigas o a favor de su ineptitud, se habían corrido al Noroeste, hacia el litoral paranaense, venciendo en Guiratingay a la guarnición de Candelaria (hoy Posadas) que, constituida de soldados guaraníes estaba a las órdenes del comandante militar de Itatí, Ignacio Baybé.

La noticia llegada a la Ciudad de Corrientes el 12 de Febrero de 1817, fue comunicada de inmediato a Artigas, el que avisaba(17) hacía tres días había iniciado su marcha de retorno a la provincia el gobernador Méndez y su división a quien se notificaban los sucesos y la presunta invasión portuguesa para que acelerara su marcha.

(17) Oficios del 18 de Febrero de 1817, de José Artigas; y del 14 de Febrero, del gobernador Juan Bautista Méndez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Se extrañaba, asimismo, Artigas, de que el comandante Esquivel, próximo al lugar de la derrota de Baybé, no lo hubiese auxiliado.

La intuición del Protector es proverbial en el proceso político: ¿Por qué no ayudó al jefe guaraní Baybé, el comandante Esquivel? Varias eran las razones. Los hombres de Corrientes no eran afectos a los pueblos guaraníes; ellos representaban la usurpación jesuítica de tiempos de la colonia, heredada como procedimiento por las Administraciones civiles que siguieron a la expulsión de los Padres de la Compañía de Jesús, afirmada por el caudillo Andrés Artigas, erigido en “Gobernador de Misiones” por el Protector, violando lo dispuesto en el Decreto del Director Posadas que, en 1814, declaró Provincia a Corrientes con la amplitud de la zona misionera.

Las fuerzas guaraníes eran, asimismo, indisciplinadas; destrozaban en la derrota y en la victoria, sin mirar los horrores del suelo propio y su acción, como el viento que agosta y se va..., era incapaz de volverlas al combate para quebrar las resistencias que sobrevivían al huracán del primer impulso.

Y sobre estas razones generales, ¿qué interés práctico se habría buscado en la defensa de Candelaria (hoy Posadas) cuando ya todos los pueblos estaban destruidos por la impericia de Andresito que eludió -con su acantonamiento en la Capilla del Rosario- el defenderlos?

Hubiera importado para las fuerzas correntinas que se destinaran a ese auxilio el peligro de encontrarse cortadas de la provincia, en el supuesto casi matemático de una derrota o de una acción aislada ante la dispersión habitual de las unidades misioneras.

Pero había algo más que estas razones, tan elementales y claras que limitaban para Corrientes la probabilidad de resistir con éxito a la acción exclusiva de su milicia; los oficiales portugueses, al frente de las partidas actuantes, hicieron llegar a los Comandantes Militares de su frontera con Misiones las Instrucciones oficiales de su Gobierno: luchaban no contra los pueblos regulares, disciplinados y constituidos, sino contra el desorden y la anarquía; el propósito -decían- no era conquistar sino hacer respetable el orden en la frontera y es obvio que bastaba que Corrientes se separase de la Confederación Oriental o adoptase una neutralidad en la guerra contra Artigas para que su territorio fuese respetado.

Arrojada la semilla, las partidas portuguesas suspendieron su avance, retrocediendo hacia San Carlos(18), mientras el comandante J. Mariano Esquivel se retiraba a la plaza de Caá Catí con toda su gente.

(18) Oficio del Cabildo al gobernador Méndez del 18 de Febrero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Por su parte, el Comandante de las Ensenadas, Juan Bautista Fernández, y el capitán de la plaza de Caá Catí, León Esquivel(19) marchaban hacia la capital después de dejar fuerzas de consideración frente a Itatí; “no nos proponemos nada -decían- con esta reunión armada; sólo deseamos velar la actitud de la indiada insolente de Itatí”.

(19) Oficio del 22 de Febrero de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Y en efecto, todo estado de crisis fue seguido en los pueblos indígenas de algo como un furor de destrucción, que centuplicaban los desertores o dispersos de Misiones; numerosos, bien armados, recorrían la zona del Noroeste -como pasó en 1816- robando o arrebatando mujeres(20) a los que se agregaron, como una aberración, los propios indios reducidos en Itatí...

(20) Los mismos sucesos de Enero de 1816 en esta zona, se duplican en 1817. Véanse, en el Archivo de la Provincia, diversos Oficios de estas fechas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Era algo instintivo, porque la comunidad indígena de Itatí, con su Cabildo Administrador, reunía bienes numerosos que alejan la sospecha de la necesidad. Tenían(21) seis estancias, las de Limosna, San Antonio, Asunción, Itá Ibaté, La Cruz y San Francisco; dos puestos, de Ibahay e Yribucuá y dos chacras famosas por su agricultura: las del Itá y Mbaiapú; no obstante ello, dos centros cultos del Norte, como Caá Catí y San Cosme tenían qua armarse para evitar tropelías...

(21) Inventarios de 1817, 1818, etc. Legajo, Expedientes Administrativos. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- La provincia se arma. La atención de las fronteras

Mientras ocurrieron estas novedades, el gobernador Méndez al frente de la división correntina proseguía su marcha sobre la capital, urgido por las Instrucciones del general Artigas y el requerimiento del Cabildo.

Su fuerza, si bien importaba la garantía del territorio, podía renovar las querellas que habían obligado al 2do. Jefe de la división correntina, comandante Fernández, a regresar en plena campaña de las márgenes del Uruguay, por lo que el Cabildo, interpretando exigencias de algunos Comandantes Militares congregados en la Junta General de Guerra realizada, le ordenó permaneciese en San Roque con su ejército, como lugar céntrico y propicio a defender la frontera, ya por Curuzú Cuatiá, ya por la Tranquera de Loreto, amplios sectores al Este y Oeste de la impenetrable Laguna del Iberá.

Méndez acató la orden y entró a resolver en los sucesos que se iban presentando y que el comentario público magnificaba. El comandante Fernández y el capitán Esquivel, que bajaran a la capital como se dijo, eran portadores de los resultados obtenidos en las comunicaciones abiertas con las partidas portuguesas que se retiraran a San Carlos, a la expectativa.

El Cabildo, sin dejar constancia de haberlos escuchado, diputó al regidor, Alguacil Mayor Juan Plácido Martínez para que, asociado del Jefe del piquete de guarnición, el teniente Carlos Pérez, fuesen al encuentro de Méndez a ponerlo en auto de los sucesos, ratificar el comentario y pedirle avanzase sólo con su escolta para resolver, en definitiva, ya que la entrada de las tropas habría consternado al pueblo(22).

(22) Oficio a Juan Bautista Méndez del 22 de Febrero de 1817. Libro Copiador de Gobierno. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Los apuros del Cabildo en aclarar las cosas eran explicables. Al cerrar el día 20 de Febrero de 1817 habían llegado a la capital noticias graves: se hablaba de que el Comandante Militar y el capitán Esquivel, de Caá Catí, se habían puesto de acuerdo con los portugueses para declararse en contra de Artigas y la noticia -recogida por los clases y soldados del piquete de la guarnición(23)- los llevó a amotinarse y partir de inmediato al encuentro del gobernador Méndez.

(23) Carta del Cabildo a José Artigas; 26 de Febrero de 1817; Libro Copiador de Gobierno. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En balde el Cabildo quiso volverlos a la obediencia, ratificando su fidelidad a la Confederación Oriental; el motín triunfó, retirándose los soldados, dejando sus Guardias y la Cárcel a la custodia de los elementos civiles.

El gobernador Méndez recibió a los diputados del Cabildo y después de comprobar la lealtad de sus miembros rompió las comunicaciones abiertas con los portugueses, marchando con su tropa a la plaza de Caá Catí.

Retirados los portugueses ante el número, hizo avanzar al capitán Aranda con su partida hasta la Tranquera de Loreto, fácilmente defendible, y volvió a su Cuartel de San Roque para dedicarse por entero a la organización militar de la provincia.

La necesidad lo llevó hasta el exceso. Convencido de que los extranjeros importaban un peligro(24), pidió al Cabildo se le remitiesen todos los españoles y portugueses, no vecinos, en el más breve término, para darles el destino conveniente; el Cabildo dio un Bando citando a los aludidos a las Casas Consistoriales para el día 25 de Abril de 1817 que robustece, luego, con otro en que dispone la obligación de denunciar la existencia de todo extranjero europeo que hubiese, sea cuál fuere su nacionalidad, remitiendo a Méndez a ocho de ellos, custodiados, y advirtiendo que once quedaban enfermos en sus domicilios(25).

(24) Oficio reservado del 22 de Marzo de 1817. Invoca órdenes de José Artigas.
(25) Bandos y Oficios del 24 y 25 de Abril de 1817; Libro Copiador de Gobierno. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Estas medidas crueles, dada la minoría del elemento extranjero, se completan por el gobernador estableciendo que todo vecino europeo debía tomar para su servicio de “puertas adentro” a un mozo de la tierra...(26).

(26) Su Oficio del 4 de Abril de 1817. Estas medidas eran ilógicas en cuanto a los españoles, fieles al nuevo orden de cosas y cuyos elementos más espectables, como Nicolás de Atienza, se habían nacionalizado. La Carta de Ciudadanía de éste está fechada el 16 de Octubre de 1812. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

No escaparon a estas medidas precaucionales ni los nativos que podían significar una sospecha de reacción y es así cómo llama a su Cuartel de San Roque al escribano del Cabildo, Bonifacio Díaz, so pretexto de una actuación de derecho, y a los “grandes patriotas” Juan José Lagraña y J. Francisco Vedoya para “que con su ejemplo animen a los demás”(27).

(27) Oficio de Juan Bautista Méndez del 3 de Mayo de 1817. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Para armar al ejército, Méndez abrió negociaciones con el comercio inglés a base del permiso de exportar cueros, debiendo las armas abonarse con el importe de los derechos que éstos debían pagar al Estado en su extracción(28) y, luego, cuando obtuvo comprar en Paraná fusiles que se le vendían desde la plaza de Buenos Aires, comisionó para su adquisición al comandante Rajoy, que marchó a ese destino(29).

(28) Entre otros, el contrato proyectado con el comerciante Leonardo Goundri, que aprobó el Cabildo el 28 de Abril de 1817, por un total de 500 fusiles. Fracasó, porque el contratista ofreció de fiador al doctor José Simón García de Cossio quien no aceptó porque el inglés exigía que el valor de los derechos quedase en poder del fiador hasta que trajese las armas y no en las Arcas. El doctor García de Cossio no confiaba en la venida de las armas, que era el objeto principal del contrato, y no el importe de los derechos de extracción.
(29) Oficio al Cabildo. Los fusiles se compraban a $ 10. El Cabildo entregó a Rajoy, para esta compra, 10.300 pesos corrientes, que representaban 10.000 pesos fuertes, algo más de 596 onzas de oro. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- El gobernador Méndez en el nuevo Cuartel General de Curuzú Cuatiá

El armamento llegó a la provincia en el mes de Agosto de 1817, recibiéndolo Méndez en el Puerto de Goya. Venía en número de 1.000 fusiles, cañones, balas, pólvora, etc. y con él se remontó las unidades y organizó un cuerpo de artillería.

De inmediato Artigas intervino. El abundante armamento llegado a la provincia, que le detallara el Cabildo a su pedido, dio expectabilidad e importancia a las fuerzas de Corrientes, por lo que el 10 de Agosto de 1817 ordena al gobernador Méndez trasladase su Cuartel General a Curuzú Cuatiá.

Así lo hizo el mandatario correntino, quedando para la custodia de la frontera únicamente el capitán Aranda y su partida.

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