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Pronunciamiento pro porteño en Corrientes

- Los hombres que encabezan el Pronunciamiento

A principios de 1818 se encontró reunido en Corrientes un grupo de ciudadanos capaces de afrontar las condiciones difíciles en que la provincia se veía envuelta.

- El doctor García de Cossio

Estaba el doctor J. Simón García de Cossio, cuya personalidad política ha podido juzgarse, hermano del doctor Juan García de Cossio, ex miembro de la Comisión Civil de Justicia que actuó en Buenos Aires (1815) a la caída del Director Carlos de Alvear, y de la Comisión de Vigilancia que surgió el 12 de Febrero de 1816 de la Asamblea popular en la Iglesia de San Ignacio, en las postrimerías del directoriato de Ignacio Alvarez Thomas(1).

(1) En esta Asamblea se formó dicha Comisión de Vigilancia, obteniendo el doctor García de Cossio 63 votos sobre 45 y 22 de sus compañeros de Comisión, el doctor M. Villegas y el gobernador-intendente. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Sus afinidades con los hombres de Buenos Aires, bien conocidas, a cuyo foro perteneció, perfilan el porteñismo de sus convicciones, caracterizadas ya en la diputación de Artigas, que ejercitó ante el Gobierno de Buenos Aires, ya en la misión que por éste mismo le tocó desempeñar en el Paraguay.

Su acción en los sucesos de Corrientes a contar del año 1810 en que la representó ante la Primera Junta como diputado, es continua y entraña la clave del proceso histórico provincial en forma tan completa que su vida pública es la historia de sus primeras tres décadas.

Hallábase también Miguel Escobar, capitán prestigioso de la milicia correntina, miembro de una familia numerosa y espectable y cuyo carácter temerario lo acreditó ante Artigas como uno de sus mejores oficiales.

Volvía de Purificación, a fines de 1817, a reponerse de una larga enfermedad durante la cual fue mimado de los hombres del Cabildo. Creíaselo un adicto de Artigas y en ese sentido se lo auxilió con dinero, hasta que el propio general se encargó de limitar estas dádivas(2).

(2) Oficio de José Artigas al Cabildo, del 18 de Noviembre de 1817, en que pide lo auxilien; idem del 12 de Diciembre, en que declárase enterado se dieron $ 200 al capitán Escobar. Y dice: “Es cuanto creo bastante para su socorro; y V. S. se abstendrá en adelante de extenderse a dar más numerario sin mi determinación”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El capitán Escobar, tal vez resentido desde que estas entregas de dinero apenas compensaban sus servicios militares, fue fácil a la influencia que ejerció sobre su espíritu su padre, Angel Escobar, de positivo prestigio local.

Junto a éstos estaba el coronel José Francisco Vedoya, Jefe de la división de vanguardia emplazada sobre el Paraná ; su segundo, el Sargento Mayor F. Casado, oficial porteño que servía en la provincia; y un grupo selecto de Regidores que integraban el Cabildo-gobernador como Bartolomé Cabral, Juan V. Cabral, Miguel de Gramajo, J. Plácido Martínez y J. Vicente García de Cossio.

- Elías Galván

A mediados de Marzo de 1818 llegó a Corrientes, con la representación del Gobierno de Buenos Aires y bajo la excusa de operaciones de comercio, el ciudadano que debía nuclear estas voluntades: era el coronel Elías Galván, ex Teniente de Gobernador de Corrientes a raíz del pronunciamiento de Mayo, ducho en intrigas políticas y respetado por sus prendas personales y las altas posiciones que ocupara en el proceso revolucionario.

No venía -por otra parte- a imponer soluciones. Traía, sobre todo, razonamiento circunstancial, la promesa de que la provincia de Corrientes sería respetada y que su legítimo federalismo encontraría, con una oportuna reprepresentación en el Congreso de Tucumán, la personería institucional correspondiente.

El orden de cosas creado por los sucesos obligaba a Corrientes a una política de coincidencia con Buenos Aires. Por el lado de Artigas contemplaba a la Banda Oriental próxima a ser ocupada íntegramente por los portugueses; a Entre Ríos, trabajada por las rivalidades de sus caudillos; a Misiones, destruida por Francisco das Chagas Santos y amenazada por el Dictador José Gaspar Rodríguez de Francia que se apoderara de Candelaria; y ella desangrada, con su milicia reunida y actuando en el Gualeguay y Guayquiraró sin más poder militar que la llamada Vanguardia que mandaba el coronel Vedoya.

Del lado de Buenos Aires tenía el cierre absoluto del río Paraná, la fuerte división que Buenos Aires acuartelaba en San Nicolás a las órdenes del general Marcos Balcarce de más de tres mil hombres(3); la que coronel Juan Bautista Bustos reunía en Fraile Muerto, Córdoba; y el propio Ejército del Norte que podía fácilmente -como después lo hizo- correrse al Oriente para dominar a Santa Fe.

(3) Abrió sus operaciones en Diciembre de 1817, ocupando Rosario. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Entre estos dos campos, en cualquiera de los cuales tendría la peor parte dada su situación geográfica, aislada y como embotellada entre la selva chaqueña y la frontera portuguesa de Río Grande, no cabía más recurso que la prescindencia, esa neutralidad que Eusebio Hereñú caracterizaba en su Parte a Juan Bautista Méndez, al darle cuenta de su pronunciamiento contra Artigas.

No era, por otra parte, renunciar a las banderas federales sino afirmarlas con la renovación de las autoridades de la provincia, complemento necesario del pronunciamiento ya que por órdenes de Artigas y el estado de guerra se había venido postergando este acto fundamentalísimo para la democracia inorgánica de la época.

Iniciadas las gestiones por Elías Galván y comprometidos los elementos militares y civiles mencionados, se traslada a la capital -desde el Cuartel de San Roque- el gobernador Méndez. Venía a vigilar el cumplimiento de órdenes que ni se ejecutoriaban(4), como la toma de todos los buques que iban o venían del Paraguay y la iniciación de hostilidades en toda la costa, como represalia a la actitud del Dictador Rodríguez de Francia.

(4) Dadas en Febrero de 1818. Oficio al Cabildo. Reiteración el 8 de Marzo de 1818. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Anotando la intranquilidad pública, dio el 6 de Mayo de 1818 unas famosas Instrucciones a los Alcaldes de Barrio, de reglamentación de sus servicios y en que obligaba a la vigilancia y observación de las personas que se introducían a la ciudad(5).

(5) En el Archivo de la Provincia. En 8 artículos: suprimía el Teniente Alcalde y dá a los Alcaldes jurisdicción judicial en asuntos hasta cuatro pesos. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Un cronista anónimo(6) sostiene que el gobernador Méndez entró en el negociado del pronunciamiento y que por sus compromisos con Artigas excusó ponerse a su frente; que entonces se combino que el capitán Escobar lo hiciera -desde Curuzú Cuatiá- donde reuniría fuerzas pero que, adelantándose el coronel Vedoya se puso al frente del movimiento y chocó contra Escobar.

(6) Crónica sobre los sucesos de Corrientes publicada en la “Revista de Buenos Aires”, tomo 7, por el doctor Vicente Gregorio Quesada. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Los documentos de la época, pocos e incompletos, dan a los sucesos otro desarrollo. Indudablemente el gobernador Méndez se dio cuenta de la situación, tal vez anticipó su prescindencia conforme a su criterio práctico de entender las cosas y a la situación de la provincia, con esa doblez característica de quien no sabía enfrentarse a las corrientes de la opinión(7). Pero de ahí a fomentar el movimiento hay mucho y este límite no lo pasó Méndez.

(7) En 1814, cuando el pronunciamiento de Genaro Perugorría, Méndez, que era gobernador, acató el orden creado. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- El proceso sedicioso

La llegada del comisionado Elías Galván no inspiró sospechas; estaba en desgracia política, desde la caída de Carlos de Alvear, y parecía natural que buscase retiro en su pueblo natal donde imperaba un antiguo subalterno suyo, que siempre le guardó consideraciones.

Las relaciones personales de Galván le habilitaban especialmente para la misión. Negoció -con Juan Bautista Méndez y los principales- un cambio político, que reincorporase la provincia al orden porteño.

Maltrecho José Artigas, Méndez se ablandó con dádivas pues “era tan venal como vicioso”(8).

(8) “El gobernador Méndez, acompañado de un edecán y escoltado por dos guardianes, como acostumbraba hacerlo, entró a tomar unas cuantas botellas de cerveza. Por cierto que rara vez charlaba durante una hora, sin tomarse una ración de un par de cuartas. El gesto con que chupaba copa tras copa, saboréandolas, y diciendo: ‘¡qué bueno!; ¡qué excelente!’, demostraban cuánto más prefería a las aguas del Paraná el elemento fangoso del Támesis”. John Parish Robertson. “Letters on South America” (1843), Londres. Ed. John Murray, Albemarle Street. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Combinado el plan, salió el capitán Miguel Escobar a la campaña -como delegado del gobernador- al frente de una compañía de dragones con el objeto aparente de inspeccionar las Comandancias y el real de la acción de ellas para la reacción proyectada.

El capitán José F. Vedoya no fue iniciado en el secreto pero estaban comprometidos los principales oficiales de sus tropas; era émulo de Escobar y éste el designado para encabezar el movimiento; además, se lo tenía en poco, no obstante su comando, más de complacencia que por méritos(9).

(9) Pertenecía a familia principal; pasó sin aprovechamiento por las aulas del Colegio San Carlos y de la Universidad de Córdoba; se alistó como agregado en la artillería del ejército de Belgrano, cuando éste marchó sobre el Paraguay, retirándose después de la derrota en Paraguarí; plegóse al bando de Artigas, en 1813; Silva le dio importancia y mando; Méndez, postergando a otros, lo puso al frente de las fuerzas. Todo su mérito consistía en locuacidad ponderada y en intrigas. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Vedoya conoció la trama por indiscreción de un pariente y se precipitó a dar el golpe sedicioso de su cuenta, por impulso de ambición personal. Allanóle el camino la preparación existente.

El movimiento armado y deposición de Méndez

En efecto, el 22 de Mayo de 1818, el gobernador Méndez daba un solemne Bando que debía ser el último de su largo Gobierno: en él, próximo el aniversario del 25 de Mayo, invitaba al pueblo a un Tedeum que se celebraría en la Iglesia Matriz en acción de gracias y disponía tres noches consecutivas de iluminación y diversiones honestas a contar del 24.

El día 24 de Mayo de 1818 -en que debían iniciarse los festejos- se produjo el pronunciamiento, asumiendo el Comando General de las fuerzas el coronel de dragones montados, José Francisco Vedoya, Jefe de la única fuerza organizada en la provincia. El gobernador Méndez fue constituido en prisión y tratado con todas las consideraciones del caso.

De inmediato el Cabildo, que asumió el mando político, se puso al frente de la tarea de reconstruir legalmente las autoridades de la provincia.

El 2 de Junio de 1818(10) dispuso la realización de los festejos mayos que habían sido suspendidos, con el mismo Tedeum y los tres días de honestas diversiones y, días después(11) ordenaba a los Comandantes Militares de los Partidos que procedieran a reunir los vecindarios y a elegir diputados para un Congreso Provincial encareciendo fuesen elegidas personas nativas de la provincia.

(10) Bando. En el Archivo de la Provincia.
(11) El 26 de Junio de 1818. Circular a los Comandantes Militares. Libro Copiador de Gobierno. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

No obstante algunas dificultades, los actos eleccionarios fueron produciéndose coincidiendo con los sucesos militares de que vamos a hacer mérito.

El 25 de Mayo de 1818, Vedoya ocupó la capital con 600 hombres, depuso y encarceló a Méndez e hizo que le nombrasen gobernador interino(12). Atrabiliario y malo, ninguno lo quería; ambicioso e inepto, era un estorbo fatal; su pronunciamiento, además, desconcertó el plan madurado.

(12) Vedoya inició su movimiento capturando en Caá Catí al comandante militar Felipe Santiago Monzón (a) “Tatú”, y al Alcalde de 2do. voto, en comisión allí, José Nicolás de la Fuente. Levantó su campamento rápidamente y cayó de sorpresa sobre la capital. Formadas las tropas en la plaza, partidas desprendidas de ellas se apoderaron de los edificios públicos. Seguidamente, al son de campanas, fue reunido el Cabildo, a quien Vedoya impuso su nombramiento. Componían, entonces, el Cabildo, los siguientes: Bartolomé Cabral, Alcalde de primer voto; José Nicolás de la Fuente, Alcalde de 2do. voto; Regidores: Pablo Pérez, Plácido Martínez, Miguel Gramajo, José Vicente García de Cossio (ausente); Manuel Bonifacio Díaz, Escribano. Este personal funcionaba desde 1816. En Julio de 1818 fue nombrado otro Cabildo, disuelto por Andresito. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Sin embargo, tanto se había sufrido que la necesidad impuso aceptarle en la esperanza de que la prudencia y la habilidad en tratarle sacarían ventajas de la inesperada situación. Galván procuró amoldar sus combinaciones al hecho consumado, más no encontró en Vedoya hombre para empresa de patricio ni logró desarmar el encono que su conducta engendró en los comprometidos.

El capitán Escobar recibió en Curuzú Cuatiá la noticia de los sucesos. Sin pérdida de tiempo levantó sus tropas y marchó a San Roque ordenando a los comandantes que se le incorporasen en dicho punto, al que concurrieron, con sus milicias: Juan González Alderete, de San Roque; José Ignacio Ledesma, de Curuzú Cuatiá; Félix de Aguirre(13), de Yaguareté Corá; Juan Brest, de Goya; el después famoso irlandés, Pedro Cambell; éste, voluntario.

(13) El después titulado “Gobernador de Misiones”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

El comandante Juan Antonio Rajoy, a quien Vedoya despachó con tropas para tomar un depósito de armas de San Roque, se agregó también a Escobar. Este proclamó la reposición de Méndez y la fidelidad a la bandera de Artigas, pero no emprendió operaciones.

Vedoya marchó sobre él, pero acampó en Las Saladas. Se temían. Escobar denominaba sus fuerzas “Ejército Libre”; Vedoya llamaba al suyo “Ejército de la Provincia”. Ninguno de los contendientes pretendió atacar; parecía aquéllo una comedia ridícula.

A principios de Julio de 1818 se dirigió Escobar al Cabildo ofreciendo deponer las armas si otro tanto hiciera Vedoya y Méndez fuese repuesto. Mientras el Cabildo deliberaba, los rivales acordaron -por medio de representantes- las siguientes bases de pacificación:

* cesación de las hostilidades;
* no recurrir al auxilio de tropas extrañas;
* convocatoria de un Congreso por el Cabildo para la elección de gobernador;
* los campamentos quedarían en pie sometidos al Cabildo hasta la instalación del Congreso, que debía efectuarse el 23 de Julio de 1818.

Instalado el Congreso(14) en la fecha del convenio, abandonaron los comandantes a Escobar; estaban cansados de sus arbitrariedades y enemistados los unos con los otros. Vedoya aprovechó la ocasión para desprender sobre él una pequeña división(15), que batió a su poca fuerza en la costa del río Corriente obligándole a refugiarse en Curuzú Cuatiá en compañía de Campbell. Vedoya quedó árbitro de la situación y los diputados le nombraron gobernador(16).

(14) Los diputados fueron: por la Capital: el vicario Juan Francisco Cabral, el presbítero Manuel Antonio Maciel, Luis Cabral y Plácido Martínez; por Empedrado: presbítero Juan José Arce; por Ensenadas: presbítero Juan Nepomuceno de Goytía; por Las Saladas: presbítero Manuel Ocantos; por Santa Lucía: presbítero Juan Ildefonso González; por Itatí: Bernardo Garay; por Caá Catí: Bernardo de Veláustegui; por Curuzú Cuatiá: José Ignacio Aguirre; por Palmar: Eugenio José Cabral; por Yaguareté Corá: José Ventura Godoy; por Goya: Francisco Javier de la Graña; por Esquina: José Vicente García de Cossio.
(15) Despachó también a un alférez Torres, de San Cosme, para castigar a los indios de Las Garzas, por haber auxiliado a Escobar. Torres hizo horrible matanza de hombres, mujeres y niños e incendió el pueblito. Las Garzas no fue repoblado.
(16) El Congreso encargó al doctor José Simón García de Cossio la redacción de un Reglamento Provisorio Constitucional, pero la ocupación de los misioneros puso fin a todo. // Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

- La reacción de Artigas

El general José Artigas no podía comulgar con estos procedimientos que si por el momento no importaban nada definitivo, con la convocatoria del Congreso abrían la puerta a un formal pronunciamiento.

En el año 1818, pese a sus continuas derrotas en el frente portugués, la Liga de los Pueblos Libres logró mantenerse firme frente a los permanentes intentos de penetración de las tropas directoriales, las conspiraciones y las defecciones internas.

Empeñadas sus fuerzas en la Banda Oriental, sin querer disponer de las de Entre Ríos o porque actuaban contra la expedición de Buenos Aires a Santa Fe o porque contenían buena parte de correntinos en sus unidades, dio orden -a raíz del pronunciamiento- al Comandante General de Misiones, Andrés Artigas, que bajase con sus fuerzas a dominar la situación de Corrientes.

Andresito estaba preparado. A raíz del retiro de los portugueses de Misiones, había avanzado hasta Santo Tomé de donde marchó al litoral paranaense desalojando a los paraguayos de la reducción de Candelaria, donde se habían fortificado.

El derrocamiento del gobernador artiguista de Corrientes, Juan Bautista Méndez hizo que Andrés Artigas dejara temporalmente el frente oriental de lucha con el enemigo lusitano para restaurar el artiguismo, lo que propiciará un hecho histórico que nunca volverá a repetirse: la ocupación de la Ciudad de Corrientes por parte de un ejército de guaraníes misioneros hecho que -pese a no haberse producido desmán alguno- generó entre el patriciado local un terror que propició el desarrollo de una verdadera leyenda negra alrededor de la figura de Andresito, basada fundamentalmente en las “Memorias” de Félix Pampín y Pedro Ferré, testigos de los hechos que, como miembros de la oligarquía local, dejaron una oscura visión de los mismos.

- La situación del artiguismo en 1818 y la deposición de Méndez en Corrientes

En 1818 la campaña de José Gervasio Artigas contra la invasión de los portugueses a la Banda Oriental, aunque poco exitosa, entró en una período de estabilidad, sin derrotas significativas.

A partir de fines del año anterior se sucedían las incursiones de las fuerzas del Directorio a Entre Ríos, que fueron rechazadas decididamente por Francisco Ramírez y José Francisco Rodríguez.

En Santa Fe, la vacilante actuación del gobernador Mariano Vera fue dejada de lado cuando llegó al poder Estanislao López, por entonces firme aliado de Artigas, quien rápidamente vio amenazado su Gobierno por una nueva incursión directorial.

Misiones y la Provincia Oriental llevaban el mayor peso de la lucha contra los portugueses, mientras que Santa Fe y Entre Ríos contenían exitosamente los avances de las tropas porteñas; en este contexto la provincia de Corrientes fue la que menos sufrió los desastres de la guerra en esta tormentosa etapa ya que estaba bien pertrechada militarmente y disfrutaba de un discreto bienestar económico.

A pesar de ello, siempre hubo resistencia hacia Artigas, sobre todo entre el patriciado de su capital que, con sus 5.000 habitantes, era el centro urbano más grande del Litoral.

José Artigas quería que Misiones y Corrientes estrecharan sus vínculos, formando un frente común contra los portugueses y paraguayos, pero esta relación fue siempre conflictiva dadas las diferencias económicas, culturales y étnicas existentes entre los criollos correntinos y los guaraníes misioneros.

Fueron frecuentes los roces entre las milicias y los estancieros correntinos vivían atemorizados de un supuesto ataque de las tropas misioneras las cuales eran acusadas permanentemente de realizar saqueos. Estas acusaciones, casi siempre eran infundadas y para no incentivarlas, Andresito impuso durísimas penas a cualquier guaraní que fuera descubierto robando ganado.

En 1817 los comandantes fronterizos y el Cabildo correntinos se mostraron reacios a enviar refuerzos e incluso ganado a los guaraníes de Andresito que exigía “saber la causa de habérseme dado carpetazo a mi Oficio”, que solicitaba animales para alimentar a las familias emigradas.

Algunos comandantes fronterizos no se limitaron simplemente a negar ayuda sino que fueron mucho más allá; así, en 1817, los hermanos León y José Mariano Esquivel iniciaron una conspiración contra el Gobierno provincial para la cual se comunicaron con Chagas, buscando su apoyo militar a cambio de ganado.

Finalmente la intentona ni siquiera llegó a estallar por la falta de apoyo del Cabildo a los comandantes rebeldes y por el regreso del gobernador Méndez quien, hasta entonces, se encontraba al lado de Artigas; los conspiradores debieron huir rumbo a Brasil y, finalmente, terminaron exiliados poco después en Paraguay.

Tras la derrota misionera en San Carlos, Andresito planeaba realizar una contraofensiva a territorio portugués con ayuda de los correntinos. El gobernador Méndez encomendó al capitán José Francisco Vedoya la misión de apoyar a los guaraníes pero éste consideró un agravio hacia su persona que se lo pusiera “a las órdenes de un indio” y se sublevó contra el gobernador en un movimiento muy similar al que habían intentado los Esquivel un año antes.

En realidad se adelantó a una conspiración organizada desde antes por el delegado de Buenos Aires, Elías Galván (ex Teniente de Gobernador de Corrientes y Misiones) y a la que, aparentemente, no era ajeno el propio Méndez, destinada a poner nuevamente a Corrientes bajo la órbita del Directorio, separándola de la Liga de los Pueblos Libres.

Vedoya, con el apoyo de otros Comandantes Militares, ingresó a la Ciudad de Corrientes el 25 de Mayo de 1818 destituyendo a Juan Bautista Méndez y haciéndose nombrar gobernador interino, a pesar de la oposición de algunos sectores simpatizantes del artiguismo relacionados con el capitán Miguel Escobar.

La rebelión de Vedoya tuvo su lado más sangriento con la cruel matanza de aborígenes que se realizó en el pueblo abipón de Garzas, cuyos habitantes fueron ejecutados bajo la acusación de no prestar ayuda en la lucha contra Artigas, salvándose sólo tres integrantes, de las treinta familias que formaban el pueblo.

- Andresito en la frontera Norte

La provincia fue entonces ocupada por el Comandante General de Misiones, titulado por él mismo “pacificador y reconquistador” de Corrientes. "Escobar lo había llamado", señala Mantilla.

Andrés Artigas decidió ingresar a Corrientes para reintegrarla a la Liga de los Pueblos Libres, por lo que las tropas misioneras avanzaron desde la Tranquera de Loreto, en el Norte, y el 10 de Julio de 1818 se encontraban en las inmediaciones del pueblo de Itatí.

Vedoya, alarmado por el movimiento de las tropas guaraníes, salió de Corrientes e instaló su campamento en Saladas desde donde envió un contingente al mando del Sargento Mayor Francisco Casado para que interceptara a Andresito.

El avance de Andresito desconcertó a los hombres de Corrientes. Cuando sus primeras partidas aparecieron en Ybahai, el Cabildo le intimó se retirase. El Jefe guaraní respondió con altivez: “Oportunamente daré satisfacción al vecindario de la capital”.

El 10 de Julio de 1818(17) el Cabido se le dirigía expresándole saber se encontraba en la estancia de San Antonio, de la jurisdicción de Itatí, con gente armada, y que se sirviese indicar la causa a que obedecía sus actos para satisfacer a la opinión.

(17) Libro Copiador de Gobierno. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

No tardó la respuesta del Jefe misionero; decía, eludiendo la cuestión fundamental, que habiendo dado cuenta de sus actos a su coronel no era necesario hacerlo a ese Gobierno...

El mismo día 10 de Julio, el Cabildo retransmitía el mensaje a las fuerzas enviadas a “contener el orgullo de los indios”, a las órdenes del Sargento Mayor Francisco Casado(18) y se felicitaba del entusiasmo que este jefe expresaba reinar entre sus tropas.

(18) Libro Copiador de Gobierno. Dos Oficios del día 10 de Julio de 1818. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Consecutivamente, se recibían presos(19) al Cura de Caá Catí, Juan Capistrano de Meza; al Juez Comisionado del mismo punto, Juan E. de Meza; y a Lorenzo Amaro, que se declararon por Andresito, a quienes el Sargento Mayor Casado enviaba a la capital.

(19) Oficio de Casado del día 13 de Julio de 1818. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Primer encuentro armado en Lomas de Caá Catí

El primer enfrentamiento entre misioneros y correntinos se produjo el 14 de Julio de 1818, en las cercanías de Caá Catí, en el campo de Ibahay.

José Francisco Casado, porteño(20), Jefe de Estado Mayor en el campamento de Las Saladas, salió al encuentro de los indios misioneros con 600 hombres de las tres armas, llevando como segundo al Comandante de Artillería, José Fernández Rueda(21).

(20) Siendo cadete, cayó prisionero de los ingleses en Montevideo; conducido a Inglaterra, pasó de ella a España en cuyas tropas sirvió y ascendió a Teniente; desertó, para incorporarse a los defensores de la causa americana; una tragedia le puso en el caso de buscar, más tarde, refugio al lado de José Artigas; éste le arrinconó en Mandisoví, de donde lo recogió Méndez.
(21) Natural de Cádiz. Había sido oficial subalterno en la Marina española; prisionero de los Carreras, en Chile, abrazó la causa de ellos y como emigrado y teniente de artillería se presentó en Buenos Aires en 1814; pasó a la Banda Oriental, para militar con Artigas; cuando los artigueños se impusieron en la provincia, quedó en la campaña de donde lo sacó Méndez. Tenía el apodo de “Perjuicio”. // Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Las fuerzas a las órdenes de Casado componíanse de la Guarnición de Caá Catí, fuerte de 170 hombres bien armados, de un refuerzo de 100 hombres -que se habían remitido a las primeras noticias- y de 400 más pertenecientes a los comandantes González y Fernández.

El resto de las fuerzas de que podía disponer la provincia eran 300 soldados que quedaron en Saladas, bajo el mando directo del coronel Vedoya y para atender el punto que fuese atacado.

Hay dos versiones del encuentro armado registrado en las Lomas de Caá Catí, las que son las siguientes:

- Versión misionera
El historiador misionero Jorge Francisco Machón hizo suya la historia de estos hechos contada por Manuel Florencio Mantilla. Este relato dice que las tropas guaraníes -que eran sólo partidas de avanzada de no más de 150 hombres del ejército de Andresito- operaron de acuerdo a la táctica montonera, se dispersaron y realizaron rápidas maniobras, con las cuales los correntinos, confundidos, iniciaron un intensísimo fuego estando aún a una legua, sin conocer el número de los enemigos.

Los hombres de Casado dispararon incesantemente entre los pajonales, agotando sus abundantes municiones (16.000 tiros de fusil y más de 100 de cañón, según Pampín) y eso era, en realidad, lo que Andresito buscaba.

Después de un simulacro de combate, en que agotó sus municiones sin haber visto al enemigo, regresó Casado con la noticia de que Andresito había sido arrojado del territorio.

Casado informó a Vedoya que había derrotado totalmente a los guaraníes y había destrozado sus tropas pero esta información estaba alejada de la realidad ya que éstos tuvieron escasas bajas.

Finalmente, a pesar de la victoria, Casado debió retirarse a San Antonio de Mburucuyá por no contar con pertrechos ni caballos al tiempo que disponía que sus partidas recorrieran los ranchos de los aborígenes de la zona, secuestrando a los niños que se encontraran, los cuales fueron remitidos a Corrientes.

A pesar de no tener datos ciertos, ya que sus partidas no llegaron a encontrar el grueso de las tropas de Andresito que estaban escondidas en los montes de Santa Isabel de Itatí, Casado informó al Cabildo de Corrientes que los misioneros ya se habían retirado hacia la frontera.

Los correntinos, tanto los artiguistas como sus opositores en el poder, buscaban evitar a toda costa una incursión de un ejército extraño en la provincia, por los estragos que ello hubiese significado y más si se trataba de aborígenes misioneros, ya que consideraban que éstos se entregarían a todo tipo de excesos debido al ancestral odio existente.

- Versión correntina
Por su parte, el historiador correntino Hernán Félix Gómez cuenta que el día 14 de Julio de 1818, concentradas las unidades correntinas, se presentaron frente al campamento de Andrés Artigas, en las Lomas de Caá Catí, antes de salir el sol, llevando en el centro 300 hombres de infantería, 70 de caballería a cada flanco y 100 hombres de reserva.

Las fuerzas guaraníes -en número de 400 soldados montados- atacaron por la derecha, izquierda y centro pero, contenidas por los fuegos de la infantería no pudieron impedir que las tropas de Casado avanzasen, ocupando el campamento enemigo hacia las 14:00.

Andrés Artigas inició su retirada sin persecución porque los soldados correntinos hubieron de esperar la caballada para iniciarla, continuándola apenas en legua y media. Las pérdidas de Andresito no pasaron de 40 hombres, entre ellos el comandante de su vanguardia y el famoso vaqueano Lázaro Yaguacua. Las de Casado fueron el valiente capitán Ambrosio Medina y siete soldados(22).

(22) Parte de la batalla, de Casado. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En el Parte de la batalla, dirigido por el Sargento Mayor Casado al Cabildo, se le pedía urgentemente el envío de doce mil tiros porque la tropa quedó desprovista de municiones, y como 300 lanzas para organizar una buena caballería.

Fundaba el pedido en la versión recogida, entre los prisioneros tomados, que Andresito esperaba la incorporación de un refuerzo de 300 hombres que debía traerle el comandante Sotelo(23).

(23) Se recomienda en el Parte de batalla por el valor de que hicieron gala a los comandantes Eugenio González y Juan B. Fernández; capitanes Isidro Aquino, León Morilla, Juan Alberto Alvarenga y Miguel Canteros; ayudantes M. A. Fernández, Andrés Esquivel; teniente Manuel Vallejos; y alféreces Leandro Galarza y Juan Andrés Silva. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Lucha por poder entre los insurgentes

El triunfo de Casado en las Lomas de Caá Catí y los Oficios del coronel Vedoya desde Saladas(24), en que se urgía a los hombres del Cabildo una actitud enérgica y decisiva, estimuló el proceso político del pronunciamiento.

(24) Oficios del 19 de Julio de 1818, al Cabildo de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Era ello necesario para que los Partidos de campaña reconocieran una autoridad definitiva, que no existía, pues el coronel Vedoya comandaba el ejército; el capitán Escobar, al frente de fuertes partidas reunidas en el Sur, en Curuzú Cuatiá, pretendía disputar el mando e imponerse.

El capitán artiguista Escobar había llegado a un acuerdo con su rival (Vedoya) para convocar un Congreso Provincial, Asamblea que confirmó a este último en el cargo de gobernador propietario y encaró la tarea de elaborar un Reglamento Provisorio Constitucional.

Pero necesariamente ambas influencias debían chocar y así lo comunica(25) el coronel Vedoya reaccionando ante la actitud del capitán Escobar que le toma los chasques saliéndose del Convenio circunstancial labrado a raíz de la invasión guaraní; el choque se produce y Escobar, vencido, es obligado a repasar el río Corriente, donde queda a la expectativa. Escobar debió huir de la ciudad para refugiarse en Curuzú Cuatiá.

(25) Oficios del 19 de Julio de 1818, al Cabildo de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Por su parte, el Sargento Mayor Casado comunicaba, desde Caá Catí(26), que en las fronteras del Norte no quedaba ninguno de los indios guaraníes de Andresito, por lo que contramarchaba a Saladas donde debían enviarse las municiones pedidas.

(26) El 20 de Julio de 1818. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- El Congreso Provincial se instala

Tranquilo el horizonte, pudo instalarse solemnemente el Congreso Provincial que iría a elegir gobernador, el que es citado por Bando del 21 de Julio de 1818 que suscriben los regidores Bartolomé Cabral, Francisco de Paula Pérez, Miguel Gramajo, J. Vicente García de Cossio, Francisco Quevedo, Juan Plácido Martínez y Luis D. Cabral.

Al día siguiente de la instalación, que se efectúa el 23, el Cabildo lo hacía saber, en un conceptuoso documento en el que incitaba al pueblo le llevara sus peticiones. El Bando, de un corte severo, exalta el derecho de petición como instrumento democrático por excelencia(27).

(27) Debe pertenecer al doctor García de Cossio. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Reaparición de Andrés Artigas y su triunfo en Saladas

Pero no había nada definitivo. Casado -el triunfador de Caá Catí- se instaló en Saladas junto a Vedoya mientras las derrotadas tropas guaraníes -lejos de retroceder- avanzaron aún más por territorio correntino fortalecidas con la incorporación de los refuerzos de Pantaleón Sotelo.

El 1 de Agosto de 1818, al anochecer, acampó Andresito a una legua de Las Saladas; sin resistencia, había ocupado Caá Catí, cuyo Comandante Militar, Vallejos, y treinta vecinos mal armados -única fuerza de la localidad- huyeron a la aproximación de los misioneros, los cuales corrieron rápidamente por el camino de Mbucuruyá sin que Vedoya los sintiese.

El día 2 del mencionado mes, intentó retirarse Vedoya hasta la costa del río Ambrosio, para recibir la incorporación del comandante Brest, de Goya; pero su tropa le arrastró a salir contra Andresito, a quien facilitara por los Informes falsos de Casado.

Así, Andrés Artigas, reforzado con la división de Sotelo, después de eludir todo contacto con los exploradores de las fuerzas del Sargento Mayor Casado, hace su aparición por la frontera de San Miguel en momentos en que el coronel Vedoya perseguía al capitán Escobar y en que Casado llegaba a la plaza de Saladas, señalada como Cuartel General de la campaña.

Apenas si el coronel Vedoya tuvo tiempo para contramarchar hasta San Roque. Andresito, rápido en sus concepciones, sabiendo que las fuerzas del Sargento Mayor Casado carecían de municiones, avanza como un alud sobre Saladas y destroza a la división correntina.

En este caso también hay dos versiones de los hechos. La primera, recién comentada, es la correntina, mientras que Machón -en consonancia con Mantilla- señala aspectos diferentes, diciendo que el 2 de Agosto de 1818 Vedoya tuvo la desagradable sorpresa de que los guaraníes estaban ya en Saladas y habían instalado su campamento en inmediaciones del suyo -durante la noche, sin ser notados- por lo que decidió emprender la retirada hasta el arroyo Ambrosio a fin de tener tiempo de recibir refuerzos de Goya pero, no pudo hacerlo, por la oposición de sus oficiales y de su tropa que preferían el enfrentamiento ya que, convencidos que los guaraníes se habían dispersado, creían que sólo se trataba de bandas aisladas de salteadores frente a las cuales sería una gran cobardía retroceder.

Ante estas presiones y la posibilidad de un motín, Vedoya finalmente presentó el combate decisivo, después de las 14:00, sorprendiendo a Andresito, quien esperaba que sus enemigos se retiraran.

Los guaraníes no esperaban el ataque, ejecutado entre las 15:00 y las 16:00, bajo dirección desacertada. El portugués José López (a) López Chico(28), jefe de la vanguardia misionera, hizo frente a los correntinos en el primer momento, perdiendo terreno al empuje brioso de aquéllos; pero Andresito echó al combate con habilidad el resto de sus tropas, desordenó a sus enemigos y los puso en precipitada fuga.

(28) Era oriundo del Brasil; sirvió con José Artigas desde los principios de la revolución; era valiente hasta la temeridad, leal, honrado, sin vicios, instructor militar competente y jefe de orden, en comparación a los de su causa. Después de la derrota final de Artigas se estableció en el Departamento Esquina. Bien visto, donde prestó servicios voluntarios de importancia en clase de vecino, siendo el más notorio de ellos una victoria sobre invasión de indios chaqueños. El gobernador Pedro Ferré le propuso entrar al servicio de la provincia, ofrecimiento que aceptó con la expresa condición “de no combatir jamás contra su antiguo jefe, Artigas, en el caso que reapareciese en la escena pública”. Ni el llamado ni las pingües ofertas que le hicieron sus paisanos lograron apartarlo de Corrientes de la que hizo su patria y por cuya causa se batió en Tuyuné, Curuzú Cuatiá, Pago Largo y Don Cristóbal, donde murió gloriosamente. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Las tropas misioneras se dividieron en tres columnas: el ala derecha estaba comandada por José López (conocido como “López Chico”) y la derecha estaba a cargo de Pantaleón Sotelo; mientras en el centro se ubicaba el propio Andrés Artigas.

El combate fue muy cerrado; en un primer momento, las fuerzas de López retrocedieron, frente al entusiasta ataque de los correntinos pero éstos, a su vez, no pudieron soportar las poderosas cargas de la caballería guaraní y, finalmente, resultaron derrotados por las llamadas “Fuerzas Libres Occidentales Guaraníes”.

Algunos se negaron a rendirse y prefirieron morir en el campo de batalla pese a la insistencia de los guaraníes para que se rindieran; fue el caso de la división del capitán Córdoba, la que finalmente fue aplastada por las cargas de Andresito.

Las compañías de Mbucuruyá y Las Saladas -mandadas por el capitán Córdova- fueron las únicas que no abandonaron el campo, peleando con denuedo; rodeadas, recibieron intimación de entregarse; se negaron; continuaron el fuego y perecieron, sin salvar uno porque, herido de bala, “López Chico”, el general misionero, en venganza, ordenó matar a todos, a toda costa.

El gobernador huyó a la capital donde se embarcó inmediatamente para fugar a Buenos Aires con los principales comprometidos en su movimiento. Ninguno pensó resistir: era imposible hacerlo.

Vedoya y otros comandantes correntinos huyeron presurosamente del campo de batalla en dirección a la capital provincial desde donde embarcaron inmediatamente, llevándose los caudales del Estado hacia Buenos Aires en compañía del enviado del Directorio, Elías Galván, y de varios integrantes del patriciado local.

Muchos niños guaraníes fueron secuestrados de sus hogares y terminaron destinados al servicio doméstico de las familias ricas de la capital. Otros partidarios de la conspiración de Vedoya huyeron hacia Paraguay y, según la tradición, muchos optaron por esconderse en los montes.

La falta de energía en las decisiones del Cabildo y las disidencias entre el elemento militar que no cumplía con exactitud las órdenes impartidas, dieron este resultado. Al terror que las tropas guaraníes inspiraban, vinieron a sumarse los desmanes de los soldados dispersos, excesos que sólo el espíritu de sacrificio de los capitanes Morilla y Aquino redujeron a un mínimo.

El desastre desmoronó todo lo construido; el coronel Vedoya, su hermano, el comandante Angel Mariano Vedoya, el doctor García de Cossio(29), los hombres comprometidos como los regidores J. P. Martínez y J. V. García de Cossio, las familias pudientes y hasta la escolta del primero, se embarcaron en los buques surtos en el puerto y huyeron con destino a Buenos Aires.

(29) El doctor García de Cossio ocupa en Buenos Aires, el 14 de Diciembre de 1818, el cargo de Asesor y Auditor de Guerra. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El Congreso Provincial declaró su disolución, depositando el mando en el Cabildo y éste comisionó al ex gobernador Méndez, al Alcalde Pablo Pérez y al comendador de mercedarios, fray José Perón, “para implorar al Señor general don Andrés Artigas, desarmase su ira y no la descargue sobre inculpados inocentes”.

En la capital reinaba terror pavoroso. Las familias buscaron refugio en los templos y en los conventos, y mayor fue la desesperación cuando se vio regresar separados a los comisionados, con la siguiente respuesta del vencedor:

“Llega tarde la diputación del Gobierno de Corrientes”. Circulaba la voz de que los vencedores pasarían a degüello a todos los habitantes. Dos vecinos murieron de susto, uno de ellos escribano(30); cuantos consiguieron medios de transporte, huyeron al Paraguay y a Buenos Aires, con sus familias(31).

(30) Manuel Bonifacio Díaz.
(31) Las zumacas “Itatí” y “Santa Rosa”, la lancha “Monserrat”, una balandra de Manuel Segovia y varias canoas fueron las embarcaciones protectoras. El anciano Manuel de Vedoya ocultó en su jardín una fuerte suma, en vez de llevarla; vio la operación uno de sus criados, lo denunció más tarde y aprovecharon del dinero rivales de su hijo Francisco. // Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Andresito permaneció algunos días en Las Saladas; sus fuerzas no tenían freno para destrozar los intereses particulares, ni él se hartaba de azotar. Allí se le presentó el irlandés Pedro Campbell, acompañado del comandante Ledesma, de Curuzú Cuatiá, y de Angel Escobar.

Dicho irlandés había sido desertor del ejército inglés cuando la ocupación británica de Buenos Aires; de peón curtidor de cueros, en el gran establecimiento de Angel Fernández Blanco, llegó al grado de Coronel y a la privanza de Artigas, por su valor, por su ferocidad y por sus vicios(32).

(32) John Parish Robertson. “Letters on South America” (1843), Londres. Ed. John Murray, Albemarle Street. El comerciante y escritor inglés lo describe en los términos siguientes: “Estando sentado una tarde, bajo el corredor de mi casa, vino hasta mi misma silla, a caballo, un hombre alto, huesudo, de aspecto feroz, vestido de gaucho, con un par de pistolas de caballería en la cintura, un sable metido en una vaina de acero aherrumbrado, pendiente de un cinturón sucio de cuero medio curtido, barba y bigotes rubios, el cabello desgreñado, del mismo color, adherido por el sudor y cubierto de polvo. La cara no sólo estaba quemada del sol, hasta parecer negra, sino que estaba ampollada hasta los ojos, mientras grandes pedazos de la arrugada piel estaban prontos a desprenderse de sus paspados labios. Llevaba un par de aros sencillos, un sombrero de los que usan los salteadores, un poncho hecho jirones, chaqueta azul adornada con cinta roja descolorida, un enorme cuchillo en una vaina de suela, un par de botas de potro y espuelas de hierro aherrumbrado con rodajas de un pie y medio de diámetro. Detrás de éste Orlando Furioso cabalgaba un jinete a quien llamaba su paje; pero jamás he visto un paje semejante ... Yo los tomé por dos de los feroces bandidos de Artigas ... eran Mr. Pedro Campbell y su escudero, Eduardo; éste me fue presentado como paisano, oriundo de Tipperary”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Andresito le dio la comisión de ir con toda diligencia hasta el Puerto de Goya para capturar a los fugitivos de la capital; se desempeñó activamente, pero sin suerte, porque los buques habían pasado ya; entonces, apresó cinco embarcaciones paraguayas que bajaban con tabaco y yerba, desembarcó el cargamento, azotó a los tripulantes y los echó de soldados, regresando sin dilación a Las Saladas.

Nombrado Campbell Comandante General de Marina y Jefe de Vanguardia de los misioneros, marchó sobre la capital y la ocupó el 16 de Agosto de 1818 con cien soldados. Encarceló, azotó, saqueó a su gusto, ultrajó a las familias, se apoderó de los buques anclados en el puerto y destinó al servicio de las armas a cuántos podían llevarlas.

Andresito hizo su entrada el 21. A distancia de una legua de la ciudad dejó su caballo y se desprendió el sable; caminó a pie, desarmado, precedido por un escuadrón de caballería y dos cañones y seguido por un batallón de infantería y un piquete de caballería en cuyo centro iban dos banderas de su ejército(33).

(33) La bandera era colorada, verde y blanca. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

El Cabildo y sacerdotes lo recibieron bajo palio en las afueras de la ciudad; descansó en el templo de La Cruz, escuchando himnos religiosos; en medio de músicas, salvas y repiques de campanas llegó hasta la Iglesia Matriz a cuya puerta le recibió el vicario con la clerecía, comunidades religiosas y pueblo; asistió a un solemne Tedeum, cantado por el capellán de su ejército, fray Tomás Félix, mercedario; tomó posesión de la ciudad, dando vuelta a la plaza con todo su acompañamiento y se alojó en la casa de Manuel de Vedoya(34).

(34) Actual propiedad de Vedoya en la calle 25 de Mayo, entre Salta y La Rioja, al lado de la antigua de Madariaga. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

El ejército misionero, fuerte de 900 a 1.000 hombres, se acuarteló en los mejores edificios particulares. Era un conjunto aterrador y repugnante; una indiada poco menos que desnuda, sucia, fea y de aspecto feroz; unos llevaban harapos; otros raídos “chiripá” tan solo; otros se cubrían con pedazos de cuero.

“Desde aquel día, Corrientes pasó bajo plena barbarie. El estado habitual del dueño era la borrachera, que le ponía como loco furioso; ni sus jefes ni sus parciales íntimos escapaban de sus arrebatos salvajes.
“Durante sus raros intervalos lúcidos, era Andresito afable y, las más veces, complaciente con el Guardián del Convento de San Francisco, antiguo amigo del sacerdote que le crió en Misiones”(35).

(35) Gozaba también de alguna deferencia el negociante inglés Postlethwaite, amigo y recomendado de Campbell. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

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