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Política de seducción de Buenos Aires sobre la Mesopotamia

La dilatación del artiguismo en Santa Fe, Córdoba y otras provincias del Interior, así como la política complaciente unas veces, sumisa otras, errada siempre, del Gobierno de Buenos Aires, constituido por los insurgentes de Fontezuelas, alejaron de muchos hombres de Corrientes toda esperanza de cambio.

Artigas era poco menos que omnipotente y de ninguna suerte admitía terminar las diferencias internas sin ventajas excesivas que asegurasen su predominio personal; los poderes de Buenos Aires -organizados en 1816- le abandonaron totalmente el terreno conquistado.

Corrientes, ligada a Artigas, pasó sin el concurso y la participación de ese proceso que incluyó los más trascendentales sucesos de la revolución: la declaración de la Independencia en Tucumán y la campaña continental de San Martín; gobernada por Juan Bautista Méndez y llevada por José Artigas a grandes sacrificios de su capricho, arrastró existencia miserable.

La guerra con los portugueses, iniciada por éstos con la invasión de Agosto de 1816 para la que se alistó la provincia desde los principios de aquel año a costa de las mayores exacciones, fue nueva causa de calamidades y desastres.

Méndez estableció su Cuartel General en Curuzú Cuatiá a fin de ocurrir al punto que le señalase Artigas; sus tropas eran de reserva. Después de las derrotas del Comandante General de Misiones Andrés Guacurarí y Artigas, en las Misiones Orientales, y de Fructuoso Rivera y Fernando Otorgués, en Cerro Largo e India Muerta, marchó una fuerte división correntina al mando del santiagueño Aranda, en protección del primero, atacado al oriente del Uruguay por el comandante Abreu; otra -no menos numerosa- se incorporó al ejército que cubría la línea del Cuareim.

La primera fue totalmente destruida en la sorpresa y combate de San Carlos; la segunda corrió suerte igual en la sangrienta y reñida batalla del Catalán. La ocupación, saqueo e incendio de los pueblos de Misiones por Abreu, a punto de transformar el territorio en desierto cubierto por ruinas, motivó que Artigas ordenase la inmediata concentración de las fuerzas correntinas hacia la capital, porque los portugueses amagaron avanzar por la costa del río Paraná, habiendo adelantado hasta la Tranquera de Loreto.

Afortunadamente, al mismo tiempo que Méndez realizaba la operación, Abreu evacuó el territorio por orden del marqués de Alegrete; de otra suerte, la provincia hubiera caído en sus manos, ya que Méndez no era capaz de detenerle

- Decrecimiento del poder de Artigas

Las victorias de los portugueses quebraron el poder militar de José Artigas y facilitaron al general Carlos Federico Lecor la ocupación de Montevideo, con el ejército que entró por el Este del territorio oriental.

Este, resultado de la incapacidad de Artigas para detenerlo, puso sobre el Gobierno de Buenos Aires un petardo amenazador de la independencia argentina, en momentos extraordinariamente críticos creados por la intemperancia desacreditadora de la oposición partidista, la agitación anárquica de los pueblos, impresionados por los triunfos de los portugueses y la duda sobre la suerte del general José de San Martín que llevaba a Chile toda la fuerza y la esperanza argentinas.

La batalla de Chacabuco despejó un tanto el horizonte. Medidas enérgicas, combinaciones diplomáticas, trabajos políticos reservados fueron concentrados para libertar la Banda Oriental de sus dos enemigos: los portugueses y la anarquía.
Artigas había caído en descrédito entre sus mismos tenientes de confianza; Otorgués escribía de él lo siguiente al Director Pueyrredón:

“Don José Artigas me ha estado faltando a las lisonjeras promesas que me ha hecho para el restablecimiento de la concordia y al fin me convencí de ser preciso hacerlo sin su consulta.
“Yo estoy de acuerdo con todos los paisanos de poder y de influjo; con la mayor cautela, se han ido dando los pasos precisos y puedo asegurar a Vd. que todo está listo; el objeto es obligar a don José Artigas a que oiga el clamor general”.

Iguales declaraciones o promesas recibió el Director de Entre Ríos y, por Informes fidedignos sobre el anhelo verdadero del pueblo de Corrientes se persuadió de que también allí sería admitida la política de concordia y unión.

En "protección" de Entre Ríos despachó una división, al mando del coronel Luciano Montes de Oca; a Corrientes mandó, en clase de comisionado confidencial, al coronel Elías Galván.

- Situación de Corrientes a principios de 1818(1)

No obstante las dificultaes del Gobierno de Méndez, la provincia tenía relativa tranquilidad y orden al principiar el año 1818.

(1) "En este punto me ha servido de principal fuente de información la “Memoria Histórica” inédita de don Fermín Félix Pampín, titulada: “Memorias sobre la degradante humillación que Corrientes y su Provincia sufrió del ejército de indios Guaranís y Tapés, al mando de su general Andrés Artigas, con una idea de los principales causantes de tantos como irremediables males que sufrió desde aquella desgraciada época, hasta el memorable día 12 de Octubre del año 1821”, que conservo original en mi archivo. Fue, don Fermín Félix Pampín, uno de los pocos hombres de ilustración que, a la par de haber servido a la provincia de Corrientes en diversos y elevados puestos públicos, consagró sus gustos de bibliófilo, a coleccionar antecedentes históricos y dejó escritos completos y notas interesantes sobre muchos de los acontecimientos de que fue testigo durante su larga y bien aprovechada existencia. Español de origen, pero argentino de corazón por sus hechos, y correntino por naturalización y vinculaciones de familia y de propiedad, tiene un doble título al recuerdo de los contemporáneos como obrero afanoso y sin mancha en los negocios públicos y como historiógrafo competente". // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Los elementos militares consistían en 5 cañones rodantes, de bronce, de a 6, bien montados; dos de hierro, del mismo calibre; tres menores; dos mil tercerolas y fusiles; 600 pares de pistolas de caballería; 1.200 sables latones; 300 quintales de pólvora y 100 de plomo.

Además del armamento alistado para la guerra con los portugueses, Méndez había empleado 40.000 pesos fuertes en otro, durante el año 1817(2).

(2) La Casa inglesa de Robertson era la encargada de introducir las armas. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Las tropas regulares alcanzaban a 500 hombres de las tres armas, sin contar los piquetes de los pueblos; la mayor parte de ellas estaba acantonada en Ybahái(3), estancia de Itatí, al mando del capitán José Francisco Vedoya.

(3) Nombre de una fruta silvestre; el nombre guaraní significa fruta agria; la fruta es realmente agridulce. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes”.

Esa colocación respondía al objeto de proteger fácilmente, en caso de necesidad, al Comandante General de Misiones, Andrés Guacurarí y Artigas, acampado con indios guaraníes, semibárbaros, en la Tranquera de Loreto.

Tanto Andresito como Vedoya vigilaban al Paraguay del que se recelaba un ataque en venganza de actos abusivos de Silva y Méndez,contra el comercio fluvial de dicha provincia.

El vandalismo había disminuido, los Comandantes de campaña eran menos desordenados, la vida de los habitantes gozaba de ciertos respetos.

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