El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

CORRIENTES Y LA REPUBLICA ENTRERRIANA

- El Cabildo de Corrientes y el proceso histórico. Significado de su disolución

La disolución del Cabildo de la Ciudad de Corrientes, que no había dejado de funcionar desde el 3 de Abril de 1588, constituyó el acto más erróneo que podía cometer el general Francisco Ramírez.

A través de dos centurias y media, él había sido el cerebro y el corazón del Organismo provincial, ya disponiendo hábilmente los planes de la conquista, de la colonización y del Gobierno en las dos décadas independientes transcurridas, ya recogiendo en su seno las necesidades, los ideales y los sentimientos populares.

El reclutaba sus regidores, en el elemento más sano de las clases cultas; recogía en sus Acuerdos la opinión democrática, por medio de las Asambleas integrales de los “cabildos abiertos”; era conquistador en el período originario de penetración, colonizador cuando resistía las usurpaciones desleales de los jesuitas y guaraníes, libertario adhiriendo al movimiento de los comuneros y a la revolución de Mayo, federalista, defendiendo la individualidad histórica y los intereses del comercio libre y profundamente nacional y argentino cuando, resistiendo veleidades separatistas, hacía triunfar la tendencia media y equilibrada orientando la opinión hacia los Congresos constituyentes del país.

Disolver el Cabildo era atentar a esta tradición, que significaba todo el pasado, que José Artigas exaltó, concretándose a sustituir sus hombres al fin de los períodos anuales y que hasta Andrés Artigas respetó, reduciéndose a cambiarlos a raíz de su victoria sobre Vedoya.

La opinión pública -castigada hondamente- no acalló sus protestas en las reuniones familiares, pero todo el ejército del general Ramírez, acuartelado en el municipio, advertía de la inutilidad del sacrificio.

Decíalo, asimismo, el notorio propósito de buscar en el encumbramiento de hombres nuevos una colaboración eficaz, que tuvo éxito(1), tanto más cuanto se llevaba al Alcaldato Provincial Ordinario y a la Comandancia de Armas a dos ciudadanos expectables, como Sebastián de Almirón y J. J. Fernández Blanco, con cuyas designaciones daba Ramírez algo así como una prenda de paz a las clases cultas.

(1) Se nombraron Alcaldes de Barrios, de los Cuarteles, de 1 a 4, a Juan José Golet, Marcelino Díaz, Miguel Antonio Insaurralde y Antonio Salinas y, Jueces Comisionados, dependientes de la Comandancia de la Ciudad: de Lomas Arriba, a Antonio Paiba; de Lomas Abajo, a J. de la C. Ayala; de Riachuelo Abajo, a J. B. González; y de Riachuelo Arriba, a José Antonio Maciel. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Por último y extremando las precauciones para impedir la adulteración del orden público, que no podía hacerse sin movimiento de gente, se dispuso el 29 de Septiembre de 1820 el empadronamiento de todos los vecinos y la prohibición de admitirse a otros individuos, sin dar previamente parte al Comandante Militar(2).

(2) Un Bando interesante de la época es el que prohibía matar vacunos hembras, ni aún para la alimentación en las estancias, tal era el estado de la ganadería correntina. Bando del 29 de Septiembre de 1820. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La disolución del Cabildo no era por lo demás un acto aislado del general Ramírez, sino que formaba parte de todo un plan político-administrativo. En efecto: el Cabildo, en el momento de su extinción, sumaba a sus facultades propias de municipalidad las del gobernador, que el titular Juan Bautista Méndez había delegado en él al salir a campaña.

Era entonces Cabildo y gobernador interino, función ésta última afirmada por la derrota del titular y el pronunciamiento de la capital por Ramírez. Disolverlo era pues liquidar la municipalidad y el Gobierno, tanto más cuanto a la magistratura que se creaba, de Alcalde, sólo se confería la materia civil, es decir, la simple resolución de las cuestiones judiciales.

¿A quién se entregaba, en el nuevo orden de cosas, el Gobierno político y militar de la provincia? A nadie, porque Ramírez usurpaba o reasumía estas funciones y porque la provincia dejaba de existir como Cuerpo político, creándose un nuevo organismo: la República Entrerriana.

Para comprender el plan del general Ramírez debemos referir a las “formas” políticas imperantes hasta entonces en la hoy provincia de Entre Ríos. Cabe consignar, en primer término, que lo que hoy es Entre Ríos no era propiamente una provincia; no se tenía, como en Corrientes, una ciudad con cabildo soberano al que estaban subordinados los Comandantes de Partido y otros Cabildos subalternos(3), lo que dio unidad y fisonomía propia a su Organismo, en forma que el decreto de provincialización del 10 de Septiembre de 1814 no hizo sino legalizar algo existente.

(3) Los Cabildos subalternos del de Corrientes eran los de Itatí y Santa Lucía, formados para el Gobierno de estas comunidades indígenas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En Entre Ríos no había una ciudad soberana sino varios pueblos de la misma categoría, sin dependencia recíproca: eran Villas de jurisdicción limitada, que si tenían Cabildo no había ninguno sumado prestigios suficientes para imponerse.

El mismo Decreto de 1814, que provincializó a Corrientes, instituyó la de Entre Ríos, y sus términos caracterizan este orden de cosas, al decir: “El territorio de Entre Ríos con todos sus pueblos formará desde hoy en adelante una Provincia del Estado con la denominación de Provincia de Entre Ríos”(4).

(4) Registro Nacional y “Provincialización de Corrientes”, del doctor Hernán Félix Gómez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Este decreto no determinó cuál de los pueblos entrerrianos debía ser la capital de la nueva provincia por lo que sus Jefes militares o caudillos mantuvieron una originaria autonomía reducida a veces por los prestigios militares de uno u otro.

Y así, mientras Corrientes reúne su primer Congreso Provincial en 1814, Entre Ríos no había -hasta 1820- cambiado este orden de cosas. Cabe consignar, sin embargo, que los pueblos entrerrianos de la costa del Paraná habían ido acatando la hegemonía de La Bajada y que los del Uruguay obedecían al Arroyo de la China, también llamado Concepción del Uruguay.

El general Francisco Ramírez, Comandante Militar de este último pueblo, dominaba en todo el territorio entrerriano por su prestigio y su poder militar, del que sacaba autoridad suficiente para nombrarles funcionarios; ejercía entonces, de facto, el Gobierno político y militar de la provincia erigida en 1814, lo que se había reconocido por Buenos Aires al consignarse su condición de “gobernador” en los Tratados del Pilar.

- Fraccionamiento del territorio provincial. Corrientes como “Departamento” de la República Entrerriana

Al destruir las formas políticas de la provincia de Corrientes (su Cabildo y gobernador-intendente) el general Ramírez la reducía a una simple Comandancia de Armas, equivalente a la de Concepción del Uruguay o a la de La Bajada pero, como aún así le resultaba demasiada Comandancia, fraccionó su territorio, asignándole como límite extremo el río Corriente.

Entre este río y el Guayquiraró -sobre el Paraná- se encuentra el Partido de Esquina, que incorporó a la Comandancia de La Bajada, mientras el territorio que se extiende del río Corriente al Uruguay y del Miriñay al Mocoretá -que constituía el Partido de Curuzú Cuatiá- fue asignado a la de Concepción del Uruguay.

En lo que respecta a los pueblos de Misiones, gobernados siempre por un Comandante Militar(5), no perdieron este carácter, pasando a ser -con Corrientes, La Bajada y Concepción del Uruguay- los cuatro Departamentos en que se dividía la República Entrerriana, regida por un ciudadano con el título de Supremo.

(5) Los pueblos de Misiones fueron gobernados siempre por Comandantes Militares, no obstante la dignidad de Provincia que acostumbraban darse. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Y como alguien debía legalizar este orden de cosas, los diversos pueblos fueron convocados a elegir Jefe de la República, recayendo la designación por unanimidad y por sufragio directo en el general Francisco Ramírez(6).

(6) Estos comicios fueron usados en Corrientes para arrear a los electores e incorporarlos al ejército de Ramírez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- El general Ramírez y sus propósitos

El general Ramírez no era, desde el punto de vista de sus ambiciones políticas, un hombre vulgar. Adueñado de Corrientes y de Misiones, amplió el horizonte de sus aspiraciones a la de constituir un poder suficiente a imponer su voluntad en la Cuenca del Plata y para ello se forjó un ideal ecléctico, que debía llevarlo a la derrota.

En vez de buscar en el respeto de las autonomías provinciales un factor que apuntalase su acción general, como hizo José Artigas en el largo período que se extiende desde 1814 a 1820, creyó ver las causas del fracaso del Protector en la conservación de las formas y libertades locales y, olvidando que ellas importaban centros nerviosos de acción positiva, aunque subalterna, las destruyó, enfrentándose a prácticas arraigadas desde la época de la colonia.

Procedía desde un punto de vista falso; la política centralista de Buenos Aires, definida en sus Gobiernos dictatoriales, lo llevó a suponer que la unidad del Organismo político era la clave de esa supervivencia providencial de la ciudad-metrópoli, sin anotar que la unidad no afinca en las formas sino en la naturaleza de las cosas.

Sin un centro urbano suficientemente calificado para presidir el proceso histórico, desde que Concepción del Uruguay no pasaba de modestísimo villorio(7), sin clase culta que sintetizase la dominación del espíritu, quiso constituir un Organismo centralizado y le dio la solvencia muy relativa de su prestigio.

(7) Era tan modesto que la polarización del Organismo provincial de Entre Ríos se efectuó después en torno de La Bajada, hoy la Ciudad de Paraná. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El error era manifiesto; la filosofía de la historia enseña que las fórmulas no ajustadas a las corrientes sociales tienen su medida en la fuerza y que la disminución, ya no la extinción del estímulo, producen reacciones de los factores olvidados y el consiguiente desmoronamiento de la obra artificial.

El poderío de Ramírez había de ajustarse a esta ley que fluye de la naturaleza de las cosas; en vez de apoyarse, como Artigas, en una coordinación de las individualidades provinciales, destruye los Cabildos y los gobernadores-intendentes; en vez de estimular la definición de prestigios populares en hombres de su confianza e intimidad, fusila a los que suman condiciones para erigirse en caudillos, tal vez recordando fue subalterno del reciente proscripto del Paraguay; en vez de respetar los intereses de las clases cultas, que constituían el cerebro en las desoladas provincias litorales, las presiona y empobrece con tributos pesados, que traen malestar y sugieren la insurrección como recurso a quienes precisamente son vallas naturales y opositores a toda alteración del orden público; y, en vez de repudiar los colaboradores del régimen caído, no sólo mantiene los comandos militares del artiguismo sino que toma de Secretario en sus altas funciones de Supremo de la República Entrerriana, al propio fraile apóstata que sirviera al caudillo vencido y a cuyas subalternas calidades imputaba el juicio público la responsabilidad de todos los excesos.

No bastó a Ramírez la República Entrerriana; Corrientes, Entre Ríos y Misiones eran muy poco para su maravillosa actividad, tanto más cuanto las pretensiones del Paraguay a la conquista de Misiones le hizo preparar y realizar una expedición militar(8).

(8) Los recursos de Corrientes fueron puestos al servicio de esta expedición, que mandó el comandante Gregorio Piris. Caá Catí, por ejemplo, además de sus milicias, donó 369 vacas para el alimento del ejército y 206 caballos. // Expedientes Administrativos-Archivo de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Fluctuó entonces entre dos pensamientos; la dominación del Paraguay, zona industriosa y poblada que le hubiera arbitrado todos los reclutas necesarios a levantar un gran ejército, y la guerra a Buenos Aires, cuyo prestigio, en el seno del Congreso que debía reunirse en San Lorenzo(9) significaba la subalternización de su influencia.

(9) Según el Convenio del Pilar. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Inclinado al primero de los propósitos, que contaba con toda la adhesión del general Lucio Norberto Mansilla, su colaborador y jefe de las fuerzas de infantería, proyectó reunir en Cala(10) un cuerpo de ejército y pide a López, de Santa Fe, y a Buenos Aires, algunas unidades que le sirvieran de base.

(10) Entre Ríos. Oficio al gobernador Estanislao López, de Santa Fe, del 3 de Diciembre de 1820. Pedíale 500 milicianos y el batallón de pardos y morenos. A Buenos Aires anunciaba pedir 2.000 reclutas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Prepara la guerra a Buenos Aires. Su vuelta al Paraná

En medio de estos preparativos le llega la noticia de que el gobernador de Buenos Aires, general Martín Rodríguez -ascendido a esa magistratura con el desplazamiento de los hombres que a esa provincia representaron en los Convenios del Pilar- había concluido con el Gobierno de Santa Fe una Alianza ofensiva y defensiva y que Juan Bautista Bustos, gobernador de Córdoba, no era extraño a una combinación calculada a destruir su autoridad omnipotente en las provincias entrerrianas.

Y el Supremo Ramírez dudó; la influencia de Mansilla -trabajada por el secretario Monterroso- fue anulada por los reclamos de los proscriptos de Buenos Aires que, desterrados a raíz del encumbrarniento del general Rodríguez argumentaban con sus odios y ambiciones(11) y el general Ramírez se decide por volver al Sur.

(11) Entre ellos estaban Pedro Agrelo, Sarratea, Chilavert, Malabés, Santos Rubio, etc. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Abandonar el proyecto de conquista del Paraguay significaba para Corrientes un sacrificio colectivo. Situada entre la selva impenetrable del Chaco y la frontera portuguesa era obvio que su dominación se aseguraba con la destrucción de sus riquezas y el reinado del terror, tanto más cuanto el río Paraná quedaría cerrado con sólo cuidarlo a la altura de Punta Gorda(12) o de la propia La Bajada.

(12) En Entre Ríos. Es el hoy, Diamante. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Arreadas de ganado. Dinero y alhajas de Corrientes

Cerrar el río era embotellar a Corrientes, inutilizarla como factor en la lucha que se avecinaba; y con este propósito se dedicó el general Ramírez a sacar de la provincia todo lo que redundase en beneficio de sus proyectos y que anulase las fuentes de reacción de su pueblo.

La tarea fue dura y cruel; usando de toda clase de recursos se apoderó del dinero de las Arcas del Gobierno, del de los particulares y hasta de las alhajas que constituían el orgullo de las familias; con el pretexto de montar sus fuerzas y alimentarlas, arreó de la provincia 20.000 caballos y 70.000 cabezas de ganado vacuno, dejando absolutamente talados los Departamentos de San Roque, Goya y Esquina, que cruzó con su ejército en viaje al Paraná.

Pero antes de seguir al general Francisco Ramírez en su retirada a Entre Ríos y en los sucesos que son concomitantes, debemos aludir a los hechos que se produjeron durante su permanencia en la provincia, a contar de su triunfo sobre el ex gobernador Juan Bautista Méndez.

La derrota del general José Artigas, como la del gobernador correntino, no concluyeron con todos los núcleos de resistencia que podían oponerse al general Ramírez; el elemento guaraní, fiel al Protector y poderoso todavía en los territorios de Misiones, no acataba el nuevo orden de cosas.

Bien es cierto que uno de sus jefes más importantes, el comandante Sití, había secundado la campaña de Ramírez, pero esta cooperación no implicaba para el jefe guaraní la promesa de subalternizarse. Por el contrario, convencido de que Artigas no volvería, se dirigió a Ramírez, desde su Campamento en el Miriñay, oponiéndose a que el ejército de éste penetrase en Misiones.

“Los indios -le decía(13)- se han dispersado derrotados, internándose en los montes, de los que no saldrán sino en caso de indulto”, disposición que tomó Ramírez en Bando del 29 de Septiembre de 1820 y que Sití, después de traducirlo al guaraní, hizo circular en las Capillas de Misiones.

(13) En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El elemento indígena no creyó en el perdón e intentó emigrar al Uruguay cruzando en Paso de Higos (hoy Monte Caseros) a las órdenes del cacique Ariyú, pero es rechazado por el Comandante Militar de Curuzú Cuatiá, J. González Alderete(14), mientras Franciso Javier Sití avanzaba con refuerzos sobre Cambay de donde comunicaba el reconocimiento de la autoridad de Ramírez por los naturales de La Cruz y Yapeyú(15).

(14) Oficio de Francisco Ramírez del 10 de Octubre de 1820. En el Archivo de la Provincia.
(15) El 4 de Noviembre de 1820. Oficio a Ramírez. En el Archivo de la Provincia. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Este contestaba habilitando(16) el puerto de Akapytu, para el comercio de Misiones, y ponderando los beneficios de la paz.

(16) Oficio a Sití. 8 de Noviembre de 1820. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Ella no fue duradera. Convencido Sití de que sólo había conquistado un cambio de dueño -el de Artigas por Ramírez- se entiende con los jefes portugueses de la frontera, se pronuncia por éstos y marcha sobre Curuzú Cuatiá.

Las guerrillas vuelven a alterar el orden y a talar los campos; Ramírez, alarmado, abandona la capital trasladando su Cuartel a Curuzú Cuatiá(17), mientras el comandante Piris -al frente de una columna numerosa, con regular artillería- penetra a Misiones en la dirección de Caá Catí.

(17) En Enero de 1821 pedía -desde allí- refuerzos. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Acorralados, los guaraníes pasan el Uruguay con Sití, internándose en territorio de Portugal pero trabajados por hábiles sugestiones vuelven, ya sin su jefe, a fines de Enero de 1821 y de acuerdo con el general Ramírez, quien nombra Comandante de Cambay al capitán Cabral, asegurando con ello la paz en la frontera oriental.

Esta vuelta a la normalidad era imprescindible. Desde Octubre de 1820 los indios abipones del Chaco, bárbaros y crueles, habían iniciado una serie de asaltos en el litoral del Paraná, que tomaron caracteres alarmantes en Enero de 1821.

El general Mansilla, que había quedado en Corrientes mientras Ramírez se establecía en el Campamento de Curuzú Cuatiá, adoptó una serie de medidas, convencido de que los abipones procedían de acuerdo con elementos artiguistas y a cuyo efecto ocupó la Comandancia Militar de la capital el día 3 de Febrero de 1821.

La osadía de los indígenas era notable, llegando a asaltar al pueblo de Goya, de donde fueron rechazados. Perseguidos por una fuerte partida, a las órdenes de J. Mariano Segovia, que contaba con un lanchón armado en guerra para recorrer la costa, sucedió un hecho diversamente comentado; mientras la partida había desmontado para penetrar en el monte de la isla, y mientras el lanchón artillado la secundaba por agua, la indiada se apoderó de los caballos y pasó al Gran Chaco.

La actitud decidida del Comandante militar Mansilla y la vuelta del cuerpo de ejército que al mando de Piris fuera sobre Misiones, vía Caá Catí, y que para el 8 de Febrero de 1821 se encontraba acantonado en San Roque, cortaron las invasiones abiponas. Bueno es consignar, sin embargo, que pronto iban a renovarse las luchas contra el elemento indígena.

Al mismo tiempo que al indio, el general Ramírez debió vencer, para consumar su conquista, a poderosos elementos que aún le ofrecían resistencia en la clase culta de la capital. Era la protesta lógica del sentimiento localista, incapacitado por la presencia de respetables fuerzas militares de llegar a las vías de hecho, oposición que prefirió arrollar indirectamente.

Se apoyó para ello en el grupo pro porteño, que siempre habían resistido al artiguismo, sin perjuicio de buscar congraciarse con este último elemento(18).

(18) Una de las medidas a que recurrió fue poner en libertad al ex gobernador Méndez, bajo fianza, en Noviembre de 1820. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Y es así cómo, además de Sebastián de Almirón, al que hemos visto designó como Alcalde Mayor nombra, el 14 de Octubre de 1820, Comandante de Armas a Juan José Fernández Blanco, a quien ordena el día 31 de Octubre ocupar militarmente el Cabildo para prevenir tumultos.

Iníciese entonces una rara política para doblar voluntades, abriéndose listas de donaciones y de empréstitos forzosos. A las primeras, corresponden entregas en adobes(19), en tejas y maderas(20), por los vecinos, que se destinaban a la edificación del Colegio y que se exigían en especial a los díscolos; y en cuanto a los segundos, eran impuestos caprichosamente, llevando la congoja a los hogares.

(19) El Enero de 1821.
(20) El 21 de Febrero de 1821. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Obran en el Archivo algunas actuaciones curiosas al respecto. A Raymundo Molinas se le impuso un empréstito de dos mil pesos, del que sólo pudo entregar 125, a cuenta; a Manuel de Vedoya, ocho mil, el que envió sólo 125, por no tener más; e iguales imposiciones se hacen al doctor Cossio, a J. M. Vedoya, a Mariano Cueto, J. V. Cossio, Angel Vedoya, etc.

La falta de dinero y la exigencia insolente llevó a las Cajas del vencedor hasta las alhajas de las matronas correntinas.

Grandes eran los proyectos del general Francisco Ramírez. Para divulgarlos, para contestar a las gacetas de Buenos Aires -que lo preocupaban seriamente- propició la importación a Corrientes de la primera imprenta, introducida a fines de Octubre(21) de 1820, con el tipógrafo Indalecio Palma, la que inició sus tareas en Febrero del año siguiente(22).

(21) Oficio del Comandante interino de Paraná a Francisco Ramírez, del 17 de Octubre de 1820. Dice: “Marcha el compositor Indalecio Palma con todo lo necesario, bien acondicionado”.
(22) Varias son las cartas del general Ramírez que prueban el funcionamiento de este taller tipográfico, dirigidas todas a su delegado, Evaristo Carriego, y fechadas en su marcha de vuelta a Entre Ríos. Desde San Roque, en Febrero de 1821, dispone se suspenda la impresión de los Reglamentos por estar mal al exigir un juicio de residencia mensual a los receptores. “Sólo está bien -dice- la parte militar que traje yo”. Después de pedir que el doctor Cossio bajase a Goya a conversar con él sobre el Reglamento, recomendaba la impresión de las proclamas, manifiestos y circulares que el doctor Cossio proyectara. Poco tiempo después reclamaba el envío de la imprenta y el operario Palma y, como no fueron, reiteraba (Marzo, desde Goya) que si estaba enfermo el tipógrafo se le enviase el Manifiesto y la Proclama para Buenos Aires escritas por el doctor Cossio, aunque fuesen manuscritos. Damos estos datos para probar la fecha en que se introdujo la primera imprenta en la provincia, que Manuel Vicente Figuerero ignora en su libro “Orígenes de la Imprenta del Estado en Corrientes”. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

En esta imprenta se editaron los Manifiestos, Circulares y las Proclamas con que el general Francisco Ramírez inició su campaña sobre Buenos Aires, así como el Reglamento Constitucional de la República Entrerriana.

Colaboró en la factura de todos estos documentos políticos el doctor J. Simón García de Cossio, colaboración casi absoluta “excepto en la parte militar” que fue la redactada por el general Ramírez.

El Reglamento Constitucional de la República Entrerriana fue la sanción del orden de cosas creado por el victorioso usurpador. ¿Cómo, entonces, aparecía escribiéndolo tan destacado hijo de Corrientes?

Entendemos encontrarnos ante uno de esos casos de política práctica; entre no ser libre y estar gobernados por el capricho de un caudillo militar y no serlo pero ver que el orden social se ajusta a un orden solemnemente instituido de cosas, no cabe duda que es preferible la segunda de las hipótesis.

Corrientes no tenía, por lo demás, cómo elegir. Su interés vital, el comercio, sólo era posible en un régimen de paz a cualquier precio o en uno de victoria absoluta sobre su rival del Sur, algo imposible desde que los Tratados del Pilar la arrojaron indefensa en brazos de Ramírez.

Era, por lo demás, hábil estratagema, estimular a Ramírez, lanzarlo sobre Santa Fe y Buenos Aires y liberarse en el momento de la crisis, plan lógico que el vencedor no ignoraba. De ahí que sacase de Corrientes todo elemento militar, desde los caudales al ganado y a la milicia popular, con lo que -sino acallaba la protesta- se guardaba las espaldas.

Y tal es así que cuando ausente ya de la provincia su delegado Carriego le expresaba la protesta pública, escribía(23): “Poco importa que los correntinos ladren, si no pueden morder. A Ud. corresponde aplicar correctivos...”.

(23) Carta de Francisco Ramírez del 20 de Marzo de 1821. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Comicios para elegir Jefe de la República. El sufragio directo

Desde su Cuartel General en San Roque, donde se había acantonado al volver de Curuzú Cuatiá, de su campaña contra Francisco Javier Sití y los guaraníes, el general Ramírez dispuso se ejecutoriara el Reglamento Constitucional a que hemos referido.

Era necesario para ello elegir Supremo de la República Entrerriana y con tal propósito se convocó al pueblo para que, por sufragio directo, se procediese a la designación.

Por primera vez, los correntinos iban a elegir su mandatario directamente y por sufragio general; las elecciones anteriores(24) habíanse efectuado por el sistema indirecto, nombrando cada Partido un diputado que, juntos y organizados en Congreso, procedían a designar autoridades.

(24) Desde el primer Congreso Provincial, en 1814. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La innovación estaba calculada a extirpar el diputado-elector, siempre miembro de la clase culta de la capital; a obtener una mayoría -sino una unanimidad de sufragios incuestionable, desde que la masa rural era muy superior en número- frente al vecindario culto de la ciudad; como a afincar el prestigio del nuevo orden de cosas en el pueblo mismo.

- En los actos electorales se arrebata a los ciudadanos, incorporándoselos al ejército

Uníase a estas finalidades, lo que constituía el aspecto cómico del acto, los comicios daban la oportunidad de enrolar sobre el tambor a los electores díscolos, haciéndolos marchar a San Roque para incorporarlos al ejército.

La parodia se llevó a cabo en toda la provincia en la primera quincena de Noviembre de 1820, excepto en la capital, donde no era posible descontar la desconfianza y que pasó, luego, por las horcas caudinas de un negociado.

En Guácaras y San Cosme, el 8; en San Luis y el Empedrado, el 11; en Itatí, el 9; en Puerto Goya, el 10; en San Luis del Palmar y en San Roque, el 10; en Santa Lucía y Yaguareté Corá, el 11; en Curuzú Cuatiá, el 15; y en Esquina, el 16.

En todas partes se eligió por unanimidad Supremo de la República, al general Francisco Ramírez(25) y, éste, consagrado por el voto popular, preparó su retirada a Entre Ríos con sus electores incorporados por la fuerza al ejército...

(25) Las Actas, muy curiosas, en el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Siempre se prefirió a los hombres de las ciudades para los cuerpos de infantería. En ese concepto y mientras se realizaban las elecciones en la capital, permaneció en ella el general Lucio Norberto Mansilla.

- Las elecciones en la capital. Mansilla remonta la infantería

El 20 de Diciembre de 1820, el Alcalde Ordinario Almirón y el Comandante de Armas de la Ciudad, Juan José Fernández Blanco, pasaron Circulares a las autoridades subalternas, disponiendo que todos los individuos concurriesen a las Casas Consistoriales, el día 23, sábado, a dar su voto por el Jefe de la República y, al anuncio, que se haría con un disparo de cañón.

En párrafo reservado de la Circular se les advertía la obligación de entregar, antes del acto electoral, la lista de los vagos y personas sin oficio, fuesen ellas blancos, indios, negros, etc.

A la señal convenida y congregado el vecindario se inició el sufragio popular mientras una orquesta -situada en las Casas Consistoriales- alegraba el acto(26) labrándose el Acta correspondiente.

(26) Oficio a Francisco Ramírez del Comandante de Armas Fernández Blanco y datos tomados del Acta. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Pero el general Ramírez no obtuvo la unanimidad de sufragios; doce votos, uno por el doctor Juan Simón García de Cossio y once por el comandante Fernández Blanco salvaron los prestigios de la democracia comunal.

Obvio sería agregar que los vagos y desocupados fueron enrolados en la infantería y que hasta se estuvo dispuesto a entregar a los indios, negros y pardos libres trabajadores y honestos(27) con tal que no se arrebatase a los ciudadanos blancos, verdadero renuncio de la dignidad común.

(27) Oficio a Lucio Norberto Mansilla sobre si también debían entregarse a estos trabajadores libres y honestos. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Y como ha de suponerse, el general Ramírez fue informado(28) del resultado de la elección y de los elogios que, previamente, se hicieron de su persona...

(28) Oficios de Almirón y Fernández Blanco. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Nombramiento de Carriego como Comandante de Armas de Corrientes

Terminada la incorporación de los reclutas, el general Francisco Ramírez, antes de partir, visitó a la capital donde cambió las autoridades. En reemplazo del Alcalde Mayor, Sebastián Almirón, que renuncia y a quien da gracias por sus servicios, nombra(29) a Bartolomé Lezcano y, en vez del general Lucio M. Mansilla -que debía volver a Entre Ríos- instituye como Comandante de Armas a Evaristo Carriego y, en carácter interino, al Sargento Mayor J. J. Fernández Blanco(30).

(29) El 10 de Febrero de 1821.
(30) El 13 de Febrero de 1821. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Hechas estas designaciones dispone que el general Mansilla, al frente de la infantería, se traslade por agua a Paraná en la escuadrilla -con escala en Goya- para reponer víveres, mientras él efectuaba el viaje por tierra desde su acantonamiento de San Roque para el que se puso en movimiento terminado el embarque.

- El motín de Goya

No bien llegó a este Cuartel General tuvo conocimiento de un suceso que pudo ser grave. Las fuerzas de infantería del general Mansilla, que hicieran escala en Goya y se alojaran juntamente con una división de caballería, al mando del entonces capitán Ramírez Chico (Vicente) y otra de guaycurúes, se amotinaron una madrugada al toque de diana.

El movimiento -calculado a dispensar la división- estaba dirigido por los sargentos de la tropa, todos correntinos pero, no obstante el firme propósito, no tuvo todo el éxito deseado por la actitud del batallón de pardos y morenos.

Al comunicarse el suceso a Carriego -desde San Roque, por el general Ramírez- se advertía que sólo habían podido desertar ciento cincuenta soldados, los que venían hacia la capital, a pie; que, en parte, habían sido copados por el comandante Taborda y que a mayor abundamiento mandaba cien hombres a las órdenes del capitán Medina a encontrarlos.

“Tome Ud. los cívicos de la capital -agregaba- y juntamente con los Comandantes militares de Empedrado y Palmar salga a encontrarlos, que ellos han tomado hacia el Rincón del Santa Lucía”.

Alarmado, más tarde recomendaba que los cívicos que habían marchado y que no inspirasen confianza no debían llevar dotación de tiros, agregando que indultaba los desertores con tal de que se presentasen espontáneamente, si no “tiro con ellos”.

Por su parte, el general Ramírez urgía su marcha sobre Goya, donde llegaba el 24 de Febrero de 1821, avisando que algunos desertores habían sido tomados en San Roque, que otros huían para San Roquito y que el resto pasó hacia el Empedrado.

Avisaba también que el 26 de Febrero de 1821 había reanudado la escuadrilla su viaje del Puerto de Goya, con el resto de la infantería y nuevos reclutas obtenidos, terminando su Parte con estas palabras: “Haber si por allá se disciplinan y civilizan mejor”(31).

(31) Oficio a Evaristo Carriego del 26 de Febrero de 1821. Este y demás Partes en el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El general Ramírez prolongó su estadía en Goya hasta fines del mes de Marzo de 1821. Preocupábalo tanto la reunión de nuevos soldados(32) como la preparación de los documentos políticos con que debía legitimar su guerra con Buenos Aires. La conducta del Paraguay(33), con el que prohibió el comercio disponiendo se tomasen todos los buques grandes que fuesen o volviesen del vecino país, también llenaba sus días.

(32) En carta del día 3, a Evaristo Carriego, le expresaba tener a sus órdenes 800 hombres de caballería y tres compañías de infantería.
(33) Carta a Carriego del 10 de Marzo de 1821. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Ramírez llega a Paraná

Adoptadas las medidas urgentes y circulada en la provincia la orden de tenerse como Jefe Supremo -en carácter interino- a Ricardo López Jordán mientras él estuviese al frente del ejército, inició su marcha hacia Paraná.

Desde ahí avisaba a su teniente en esta provincia, la marcha de la escuadrilla, la próxima llegada de Miguel Carreras, el emigrado chileno, con quien se había puesto de acuerdo para la lucha y las propuestas que le llevara López, de Santa Fe(34).

(34) Carta del 17 de Abril de 1821, desde Paraná. No dice qué propuestas eran. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Para definir estas últimas y conciliar las diferencias con el gobernador Estanislao López, acreditó ante el Gobierno de Santa Fe a sus diputados -Urquiza y Bernachea- quienes volvieron defraudados pues el gobernante santafesino se negaba a todo acuerdo. En el mismo sentido contestaba el representante de Buenos Aires(35).

(35) Cartas de Ramírez a Carriego; varias. El representante de Buenos Aires, al que se alude en ellas, resulta ser Juan García de Cossio, a quien nombra reiteradamente. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Junto a estas malas noticias, que no se ocultaban, deseando excusar responsabilidades, reuníase a los Jefes militares en Paraná con motivo de las fiestas que el pueblo entrerriano organizaba en honor de Ramírez.

Fueron días de júbilo que el propio general historiará(36) con orgullo. Corridas de toros, riñas, simulacros de combate entre los cuerpos de infantería de color, carreras de caballos y cuánto podía, en la cultura de entonces, despertar el entusiasmo público se realizó en la plaza central de Paraná.

(36) Carta de Ramírez a Carriego del 25 de Abril de 1821 muy interesante: “Ud. debe conformarse -le decía jocosamente- con el olor, como yo, que me encuentro enfermo”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El general Ramírez, enfermo, apenas pudo recibir el aplauso del pueblo desde los balcones de su residencia mientras continuaba con ardimiento preparando su campaña y la opinión del país, a cuyo efecto dirigió a los gobernadores de provincias argentinas una Circular política.

Invitábalos a realizar una coalición para derrocar el orden de cosas afirmado en Buenos Aires a raíz de la insurrección de Octubre de 1820 al que imputaba Acuerdos con los portugueses y actos atentatorios a la soberanía de los Estados particulares(37).

(37) El único gobernante que contestó la Circular -negándose a la solicitación- fue el general Martín de Güemes, de Salta. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La actitud del general Francisco Ramírez ha sido diversamente juzgada; mientras algunos creen en la sinceridad de sus imputaciones, en cuyo nombre se oponía hasta a la reunión del Congreso de Diputados para organizar la reacción, otros le asignan el propósito de derrocar las situaciones políticas de Buenos Aires y Santa Fe donde gobernaban Rodríguez y López, para sustituirlos por los partidos vencidos de Sarratea y de Vera, recíprocamente, entendiéndose luego con éstos para organizar el Gobierno central en el que tendría primacía(38).

(38) Véase Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su origen, su revolución y su desarrollo político hasta 1852)” (1883-1893), tomo 8, pp. 450 y siguientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La sospecha es lógica, casi absoluta. El federalismo de Ramírez era sospechoso; sobre su triunfo y las estipulaciones del Pilar, concluidas con el partido de Sarratea, había erigido la República Entrerriana que era la ruina de la autonomía de Corrientes, provincia con derechos indiscutidos a un Gobierno particular; también se había sacrificado a Misiones, que si no fue hasta entonces un Estado provincial definido, era un Organismo sui generis en que los últimos representantes de la raza guaraní actuaban con su idealismo especial(39).

(39) Es curiosa la clasificación que puede hacerse del pueblo de Misiones. Teniendo un amplio territorio, vivían ambulantes en él, con sus autoridades y sus instituciones y, según fuese el flujo o reflujo de la masa de población, quedaba o no el territorio, para su custodia, a cargo de los hombres de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Precisamente, fueron los indígenas de Misiones los que caracterizaron esta violación de los principios federales junto con los desertores correntinos del motín de Goya.

Con el apoyo de éstos -que se dispersaron por la campaña, obligando a Ricardo López Jordán a establecerse, con fuerzas, en San Roque- volvió a Misiones el comandante guaraní Francisco Javier Sití, refugiado en el Brasil.

De este lado de la Tranquera de Loreto inicia reunión de indios y desertores alarmando al Comandante militar de Caá Catí, León Esquivel, que solicita el envío de refuerzos(40), malestar que sigue latente, como una seria advertencia, que no acalla ni el indulto incondicional y general que se dicta por el segundo de Ramírez(41).

(40) Su Oficio a Evaristo Carriego del 29 de Abril de 1821. En el Archivo de la Provincia.
(41) Indulto general del 27 de Abril de 1821, dado y circulado por orden de Ricardo López Jordán. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Guerra con Buenos Aires y Santa Fe. Muerte de Ramírez

El conflicto con Buenos Aires seguía adelante, no tardando en hacer crisis. Desde su Campamento en el Diamante y después de la sorpresa de Coronda que le valió toda la caballada de reserva de López, el general Francisco Ramírez cruzó el Paraná lanzándose sobre Gregorio Aráoz de Lamadrid que mandaba las fuerzas de Buenos Aires, mientras sus subalternos Romualdo García y Lucio N. Mansilla se dirigían a asaltar a Santa Fe.

Mientras el general Ramírez vencía y perseguía al primero hasta las proximidades de Rosario, la expedición de los segundos no obtuvo el éxito que se esperaba.

Un exceso de previsión, la sospecha de que la escuadrilla de Buenos Aires -al mando de Leonardo Rosales- podía cortar a las fuerzas expedicionarias en Santa Fe, quita a los primeros triunfos, eficacia práctica y García y Mansilla retornan después de apoderarse de alguna artillería y embarcaciones menores consignando el heroísmo con que luchó la infantería correntina(42).

(42) Oficio de Ricardo López Jordán a Evaristo Carriego del 23 de Mayo de 1821. Idem de R. García del 9 de Junio de 1821. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La retirada fue oportuna pues, el día siguiente, aparecía frente a Paraná la escuadra de Buenos Aires venciendo a la entrerriana de Monteverde.

La noticia de estos sucesos induce a retroceder al general Francisco Ramírez, que sorprende y derrota una división santafesina lanzada por López a picar su retaguardia, al mando del comandante Juan Luis Orrego, triunfo que duplica otra vez sobre Lamadrid quien, suficientemente reforzado, había vuelto al ataque.

La estrella del Supremo de Entre Ríos parecía en el cenit cuando rápidamente se eclipsó(43).

(43) En medio de sus luchas, Ramírez no descuidaba ningún asunto. El 23 de Mayo de 1821, desde Coronda, se dirigía a Carriego pidiéndole atendiese al naturalista Amado Bonpland, que se encontraba en Corrientes. “Esto servirá en honor a la República” -le decía-. Y agregaba: “Buenos Aires lo nombró catedrático de Medicina para sonsacarlo”. Avísale, además, triunfo sobre Lamadrid y su marcha contra Estanislao López. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

El ala derecha de Lamadrid, a las órdenes del coronel Domingo Soriano Arévalo, habíase retirado íntegra del campo de batalla replegándose sobre las fuerzas del gobernador López quien obtuvo superioridad numérica y de elementos de guerra.

En estas condiciones el encuentro no debía tardar, produciéndose el 26 de Mayo de 1821 con la imprevista derrota del general Ramírez, que huyó hacia Santiago del Estero para volver por el Chaco a Corrientes y reorganizarse.

Y en esa peregrinación, donde aún tuvo nervio suficiente para reunirse con José Miguel Carrera y atacar a Juan Bautista Bustos, de Córdoba, donde su energía lo enfrentó al interés egoísta de su aliado, lanzándolo de nuevo hacia el Litoral en demanda del solar entrerriano, fue alcanzado en Río Seco, jurisdicción de Córdoba, y pereció en defensa de su dama, la compañera de sus correrías militares.

Su cabeza, exhibida en jaula de hierro en la Ciudad de Santa Fe, puso una nota subalterna de vergüenza en la tragedia con que se cerraba el período anárquico pero, sobre la represalia, sobre el exceso y sobre los derechos de la fuerza y del triunfo quedó vibrante lo noble de la vida del vencido, el espíritu popular de autonomía y localismo que debía triunfar, en definitiva, en las formas políticas de la República organizada.

Información adicional