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ADMINISTRACION Y GOBIERNO DE BERON DE ASTRADA

La elección de Berón de Astrada induce la preeminencia del elemento militar en la provincia. Su razón de ser no está solamente en las modalidades de la época; responde a necesidades regionales que se habían acentuado desde el Gobierno de Rafael de Atienza.

Desde fines de 1836, la provincia de Corrientes se había visto obligada a movilizar sus milicias. En Julio de 1836, fuerzas irregulares brasileñas cruzaron el Uruguay cometiendo en territorio argentino excesos de toda naturaleza(1), mientras en Septiembre de 1836 los sublevados de la Banda Oriental -bajo las órdenes de Fructuoso Rivera- obligan al gobernador Atienza a adoptar severas disposiciones defensivas de la política e intereses de Juan Manuel de Rosas(2).

(1) Nota del gobernador Rafael de Atienza a Juan Manuel de Rosas, del 22 de Julio de 1836, en que solicita se reclame del Imperio del Brasil. Archivo General de la Nación.
(2) Nota del gobernador Atienza a Rosas; comunica la adopción de estas medidas. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Con tal propósito se organizó -en Curuzú Cuatiá, bajo las órdenes de Genaro Berón de Astrada- un campamento militar, congregándose a las fuerzas veteranas y completándose la instrucción de las unidades de milicias.

A mediados de 1837, las fuerzas reunidas -ya con carácter permanente- llegan a 1.500 soldados pero como el general Rivera y sus parciales se alejaron de la frontera, el gobernador Atienza resolvió disminuir los efectivos hasta seiscientos hombres. Con ello no sólo se alivia a la provincia de Gastos, sino que se evitaba un máximo sacrificio casi inútil; Rivera contaba con los republicanos del Brasil y era allí donde buscaría sus mejores auxilios(3).

(3) Cartas del 24 de Octubre y 16 de Noviembre de 1837, del gobernador Atienza a Rosas. Archivo General de la Nación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

- La organización militar no absorbe las demás actividades del Estado

La exaltación de Berón de Astrada al Gobierno de la provincia era la del jefe de sus fuerzas veteranas. La circunstancia hacía presumible el sacrificio de los demás intereses públicos a los de la clase militar profesional pero, en contra de todo cálculo, el gobernante cuidó la Administración y el Gobierno e hizo una obra notable que debemos ponderar.

El prestigio militar del héroe ha oscurecido el trabajo organizador de gabinete, donde se pesan y consideran las necesidades del Organismo colectivo. Cabe así reivindicar el talento administrativo que pusiera de manifiesto en sus disposiciones de Gobierno y que un silencio inexplicable llenó de olvido.

Creemos -sin embargo- que la circunstancia es un fenómeno general, porque la historia política de los pueblos es siempre posterior a la historia militar. La nota épica siempre sedujo a las multitudes y es ella la que brilla en los conceptos instintivos que llegan a nuestro pueblo inorgánico.

Era necesaria esta preocupación de los intereses públicos en el gobernador Berón de Astrada. Sin Gobierno Nacional, las provincias estaban abandonadas a la iniciativa personalísima de sus dirigentes.

Debían improvisar y hacer confiando en sus únicas fuerzas, porque si algo significaba la argentinidad de la época era el avasallar el juego de las potencias económicas de los Organismos provinciales, subordinándolas a los reglamentos aduaneros del Puerto de Buenos Aires.

¿Y qué hemos de decir de las Instituciones? Las Instituciones eran todas hijas de la provincia; habían nacido al conjuro de las necesidades, con la fatal imperfección de las fórmulas nuevas y apenas si una ejercitación regular podía predecir los resultados y apuntar reformas convenientes.

Giraron las reformas de Berón de Astrada sobre conceptos económicos bien definidos. Ante todo, la responsabilidad que le cabía en la satisfacción de los servicios públicos le indujo suspender(4), en Agosto de 1838, el pago de una tercera parte de los sueldos administrativos y los militares -incluso el suyo- de cuyas cuotas se tomaban anotaciones para su oportuno reintegro.

(4) Decreto del 10 de Agosto de 1838, Registro Oficial, p. 29. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Pero esta medida, como la de regularización y economía en los demás Gastos del Estado, no impidió que la angustiosa situación del Tesoro le dictase recurrir al Congreso General, pidiendo un empréstito(5).

(5) Para resolver esta petición del empréstito se reunió el Congreso General el 23 de Marzo de 1839. La autorización se dio con fecha 26 de Marzo de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Lo consiguió en Marzo de 1839, con la limitación del interés del 11/2 % mensual y la advertencia de que si los prestamistas internos -a quienes se iría a abonar sus créditos- tomaban títulos de este empréstito, no se negociase en el exterior, sino el saldo. Pago Largo vino a impedirle regularizar los compromisos fiscales.

- Tutela de la ganadería y agricultura

Conocedor del Organismo provincial, Berón de Astrada se especializa con la industria pecuaria. Sus iniciativas constatan la posesión plena de las necesidades de la época y regularizan una política de excepciones iniciada por la Administración de Atienza(6).

(6) Para granjearse buenas voluntades, el ex gobernador Atienza había violado las leyes que imponían e impedían la exportación de productos pecuarios. Es célebre la protesta del 11 de Abril de 1838 en que el Congreso General -sabedor de un permiso de Atienza al Comandante Militar de Goya, Juan M. Arriola, para exportar mil cueros de yeguarizos sin pagar derechos- formula solamente un voto de condenación. Se trataba de salvar los principios pues ya Atienza había fallecido cuando el Congreso General supo la excepción a que referimos. Libro de Actas. En el Archivo de la Provincia. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

En efecto: las exportaciones de ganado -o sólo el hembraje- eran periódicamente prohibidas como impuestas con gravámenes de alguna consideración. Los subproductos -como los cueros- eran a su vez fuente de renta coexistiendo -junto a estos gravámenes, por la salida de estos productos al exterior- otros de orden interno, llamados impuestos policiales.

La Administración Berón de Astrada redujo o abolió la mayoría de estos impuestos(7) e instituyó un Registro de Marcas de ganado por el que se pagaba una cuota proporcional a su número.

(7) Ley del 31 de Enero de 1838 derogando artículos del Reglamento de Policía e instituyendo el Registro de Marcas. Idem del mes de Febrero de 1838 derogando impuestos policiales que pesaban sobre ganados de consumo y sobre la explotación de maderas. Idem del 5 de Julio de 1838 sobre libre exportación del ganado vacuno y caballar, excepto las yeguas y las mulas que se imponían y la que autorizaba el P. E. a suspender o derogar estas disposiciones caso fuese necesario; la del 19 de Marzo de 1838 sobre impuestos a frutos en carretas, de carácter policial. Decreto del 11 de Mayo de 1838 sobre prácticas rurales, rodeos, etc. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Derogó los impuestos policiales sobre los ganados de consumo; permitió la exportación libre del vacuno y caballar, autorizándose al P. E. a suspender o derogar las medidas; reglamentó el diezmo de cuadropea que gravaba la ganadería; garantizó los registros ad-hoc; sentó excepciones para la agricultura y admitió la venta del diezmo al mismo contribuyente(8).

(8) Ley del 14 de Febrero de 1838 y Decreto del 19 de Marzo del mismo año. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Lleva aún más adelante sus liberalidades: por decreto del 19 de Marzo de 1838 se suprime el derecho que abonaban los establecimientos de pastoreo con el nombre de trimestre(9).

(9) Registro Oficial, p. 13. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Estas medidas de trascendencia que pusieron en juego las riquezas de la provincia determinaron -como es fácil suponer- importantes negociaciones de importación y exportación.

- Comercio y puertos

La provincia no podía permanecer atada a las limitaciones que Rosas imponía al comercio de las provincias argentinas -especialmente al Litoral- y es así que, a propuesta del P. E., la Sala Permanente habilitó los puertos de Paso de Higos (hoy Monte Caseros) y Santa Ana, sobre el Uruguay -para importar y exportar- así como un Paso sobre el Mocoretá en carretas, para las mismas operaciones del comercio terrestre con Entre Ríos.

La Ciudad de Curuzú Cuatiá fue asiento de la Receptoría que cuidaba de las tres Aduanas y esto la hizo centro del comercio sur de la provincia(10).

(10) Ley del 21 de Junio de 1838, Registro Oficial, p. 23. Esta misma materia es legislada en los decretos del P. E. del 26 de Julio y 27 del mismo, de 1838. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Berón de Astrada cuidó de reglamentar estas medidas que -a su decir- precavían los males que pesaban sobre el comercio de la provincia y amplió los puntos de exportación para el comercio de ganado con Paso de Itaquí, en el Uruguay, y los que cerca de Esquina y Sauce ofrecía el río Guayquiraró.

La provincia de Corrientes -desde la época de Ferré- había favorecido las construcciones navales y el comercio en buques argentinos. Un menor impuesto al tonelaje transportado era prima suficiente de estímulo.

El régimen fue mantenido por Berón de Astrada -excepto para los buques de la carrera del Uruguay- ya que había que favorecer al comercio de la zona oriental y los que fueron puestos en pie de igualdad sea cuál fuere su procedencia. En cuanto a los de la carrera del Paraná reputáronse como nacionales aquéllos refaccionados en dos terceras partes de su valor en los astilleros de la provincia(11).

(11) Ley promulgada el 18 de Octubre de 1838, Registro Oficial, p. 31. La Sala Permanente la sanciona el 28 de Mayo de ese año. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Los ingresos del Tesoro -en 1838- ascendieron a 142.066 pesos plata y los Gastos Públicos llegaron a un poco más de 116.291 pesos plata. Así como en la materia anterior hubo superávit, no ocurrió lo mismo en cuanto al comercio exterior, pues las importaciones alcanzaron al valor de 308.640 pesos y las exportaciones a 213.087 pesos.

- Cuestión religiosa

Dentro de la organización de la Iglesia Católica en América, el territorio o jurisdicción de la actual provincia de Corrientes pertenecía -hasta 1547- a la Diócesis de Charcas y desde ese año a 1620 a la del Río de la Plata, cuya sede estaba en Asunción del Paraguay, siendo su primer obispo fray Juan de Barrios(12).

(12) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.

Cuando el 30 de Marzo de 1620 -por Bula del Papa Pablo V- se creó la Diócesis de la Santísima Trinidad de Buenos Aires, la jurisdicción territorial correntina pasó a integrarla.

La historia de la Iglesia de Corrientes fue la del Obispado de Buenos Aires, cuyos titulares tuvieron imperio en su territorio y cuyo primer titular fue fray Pedro de Carranza. El desarrollo de la jerarquía eclesiástica fue normal de 1620 a 1812, en que el obispado quedó vacante con el fallecimiento del titular, monseñor Benito de Lué y Riega, ocurrido el 22 de Marzo de 1812. Ya se había producido la revolución de Mayo.

Las autoridades creadas por la Nación Argentina reivindicaban para sí el ejercicio de lo estipulado entre el Pontífice y el rey de España, en el régimen de Patronato creado a raíz del Descubrimiento de América.

En aquella Convención, con respecto a la provisión de los obispados vacantes, se había estipulado el derecho de proponer los candidatos y los Gobiernos argentinos reputaron esas propuestas esenciales a la soberanía lograda.

La vacancia del obispado de Buenos Aires se prolongó hasta 1825. Después de salvar una serie de dificultades, monseñor Juan Muzi -Delegado Apostólico de León XII- designó el 5 de Febrero de 1825 -desde Montevideo- Delegado Apostólico en la diócesis de Buenos Aires -con facultades de Vicario Capitular en sede vacante- al doctor Mariano Medrano y Cabrera. Pío VIII confirmó lo hecho y nombró (el 7 de Octubre de 1829) a monseñor Medrano, obispo de Aulon in partibus y, luego (el 10 de Marzo de 1830), Vicario Apostólico; el 26 de Septiembre de 1830 recibió la consagración episcopal; finalmente, Gregorio XVI le dio (el 2 de Julio de 1832) la dignidad de Obispo de Buenos Aires de la que tomó posesión el 26 de Marzo de 1834.

Como esta última designación era en propiedad y resuelta sin la intervención de los poderes políticos que nacieron de la Independencia, se abrió un proceso institucional.

En el territorio del Obispado de Buenos Aires estaban organizadas las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, todas ellas soberanas, porque el país no estaba constituido. Regía lo estipulado en la Liga del Litoral del 4 de Enero de 1831 y, como las cuatro provincias tenían jerarquía política igual, ninguna de ellas habría podido proponer al obispo en propiedad ni podía reconocerlo para todas ellas.

El gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas -después de abrir una actuación canónica- concluyó por aceptar la designación, entregando a monseñor Medrano la posesión del Obispado el citado 26 de Marzo de 1834.

Corrientes aceptó el orden de cosas en que no había tenido injerencia alguna, en virtud de una Ley especial dada por su Congreso, cuyo fundamento fue un luminoso dictamen en que intervinieron sus más ilustrados sacerdotes. Consta en el Archivo de la Honorable Legislatura. El Pronunciamiento dejó a salvo sus derechos de soberanía.

Monseñor Medrano fallecerá el 7 de Abril de 1851 y cuando se proveyó la vacante (el 23 de Junio de 1854) el país ya estaba constituido. El décimosexto obispo fue monseñor José de Escalada Bustillo y Zeballos -a quien Gregorio XVI eligió, primero, obispo auxiliar de monseñor Medrano-.

Fue consagrado obispo el 21 de Junio de 1854. El 23 de Junio de 1854, Pío IX lo designó obispo de Buenos Aires, de cuya sede tomó posesión el 18 de Septiembre de 1855.

- Legislación sobre relaciones Iglesia-Estado Provincial en tiempos de Berón de Astrada

También se preocupó Berón de Astrada de hacer legislar sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado provincial, asunto planteado en Febrero de 1838 por reclamaciones del obispo diocesano de Buenos Aires al Congreso Permanente.

Se labró un anteproyecto de Concordato -no sancionado por dificultades suscitadas entre el P. E. y el obispo- anteproyecto que se redactara de acuerdo a una ley del mes de Marzo(13) por la que se reconocía al obispo diocesano de Buenos Aires, doctor Mariano Medrano, asignándosele una suma del ramo de diezmos y prohibía a los curas de la provincia dirigirse a la Curia eclesiástica directamente, conforme a los cánones de la Iglesia.

(13) Ley del 19 de Marzo de 1838, Registro Oficial, p. 17. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Ante las dificultades aludidas, el Congreso Permanente autorizó al P. E. a reconocer al obispo la cuota de un mil pesos del ramo de diezmos, como a proceder con prudencia en los acontecimientos que se produjeran en el asunto(14).

(14) La firmeza con que el gobernante defendió los derechos de la soberanía frente a la Iglesia no anuló su ecuanimidad. El 15 de Junio (1838), por ejemplo, con Acuerdo del Congreso General, suprimió al párroco de Bella Vista una subvención, por entender que la parroquia ya producía lo suficiente y dice en la comunicación: “... no obstante, el Gobierno, como patrono de las iglesias de la provincia, no trepidará en proporcionar a V. Paternidad los recursos precisos, etc.”. La muerte, el 23 de Septiembre (1838) del maestro de artes Juan Paulino Cabral, cura vicario de la Iglesia Matriz y delegado eclesiástico, le dio pie a un homenaje; el día siguiente solicitó -del Congreso Permanente- el permiso para su entierro en la iglesia, a lo que éste accedió. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

- Colaboradores de Berón de Astrada

Para lograr estos resultados de buen Gobierno de que hemos hecho mérito, contó Berón de Astrada con la colaboración de los mejores hombres de la provincia(15) y, sobre todo, la de su ministro, Pedro A. Díaz Colodrero, una de las mentalidades más robustas.

(15) Debemos recordar a Juan Felipe Gramajo, gobernador delegado en asuntos diarios y de reglamento, como Juez de Policía, del 19 de Mayo de 1838 al 2 de Junio; y del 14 de Septiembre en adelante, cuando el titular se trasladó al campamento de Curuzú Cuatiá; al Alcalde Mayor Mariano Araujo, elegido el 18 de Enero de 1838 por renuncia de J. J. de Goitia; a los Alcaldes de 1ra. instancia, Bartolomé Viale y Juan Torrent, electos en la misma fecha; el Alcalde Mayor Juan Baltazar López (13 de Febrero de 1838), nombrando por renuncia de Araujo; al Juez Comisionado de Curuzú Cuatiá, Pedro Insaurralde (19 de Mayo de 1838); y a los funcionarios judiciales que el Congreso aprobó el 21 de Diciembre de 1838. Los hombres componentes del Congreso -ya citados- continuaron en sus cargos con pocas excepciones. El 12 de Junio de 1838 se eligió a Juan Manuel Vedoya diputado por la capital. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

La discreción de sus actos de político hizo que bastase -para la actividad legislativa- la acción ordinaria del Congreso Permanente, o sea, la Comisión de cinco diputados en que el Congreso General reasumía su personalidad.

Recién cuando el problema político hizo crisis -en Diciembre de 1838- se citó al Congreso General, el que se reunió con la presidencia de Angel M. Vedoya; la vicepresidencia de Pedro D. Cabral; la secretaría de Teodoro Gauna; y la prosecretaría de J. V. García de Cossio(16).

(16) Para la reunión del Congreso General se dispuso, por el Permanente, la elección de diputado por San Roque, por la incompatibilidad que asistía al titular, Díaz Colodrero, ministro del P. E. El Congreso General se reunió el 28 de Diciembre de 1838. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

- El orden social

La preeminencia de Berón de Astrada en el seno de los hombres que ocupaban las funciones públicas radicó tanto en el grado de Coronel, que se le confiriera(17), como en la resolución legislativa que decretó privativa del P. E. la facultad del nombramiento de empleados y funcionarios(18).

(17) Ley del 3 de Marzo de 1838.
(18) Resolución del 24 de Abril de 1838. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

Fincó -además- en la persecución de los elementos indeseables(19), en la energía para prevenir y castigar(20) y en el estímulo de la cultura pública, con el fomento de la instrucción primaria(21).

(19) Abril de 1838. Recomiéndase la captura de Gregorio Usandivaras, que intentó asesinar al gobernador de Tucumán y jefe del Ejército de la Federación, Alejandro Heredia.
(20) Mayo de 1838. Un grupo de personas ataca casas de comercio en La Cruz, al mando de Catalán Bargas, titulándose del partido legal, y luego pasan el río Uruguay.
(21) En 1838 funcionaron -en la capital- la Escuela de La Merced, con 179 alumnos; la de San Francisco, con 183; la Escuela de La Cruz; y el Aula de Latinidad. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

En el brillante cuadro sólo una nota oscura percibe el análisis severo, tal vez explicada por exigencias de vecindad: la provincia de Corrientes reconoció a los habitantes del Brasil sus derechos sobre los negros esclavos que se fugaban en tiempos de paz, así como el de enajenarlos en la provincia o retornarlos a esa nación vecina(22).

(22) Ley del 4 de Julio de 1838. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIII.

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