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Situación de beligerancia inevitable. Corrientes se arma y declara la guerra a Rosas

El bloqueo francés perjudicaba no sólo a Buenos Aires sino también a las provincias del Litoral, debido a la paralización del tráfico mesopotámico. Los Gobiernos de Santa Fe y Corrientes -enemistados con Juan Manuel de Rosas- juzgaron que el conflicto se había producido a causa de una ley local, es decir, de Buenos Aires; por esto, se consideraron ajenos al incidente y sostuvieron además que no habían sido consultados en la emergencia.

El gobernador de Corrientes, Genaro Berón de Astrada se sublevó contra Rosas y negoció una alianza con Fructuoso Rivera -jefe del Estado Oriental- y con los franceses, por medio de la Comisión Argentina. Luego declaró que la provincia de Corrientes se consideraba “desligada de la política e influencia del gobernador de Buenos Aires”.

El gobernador de Santa Fe, Estanislao López, tampoco secundó a Rosas ante el conflicto. Estableció una alianza con Berón de Astrada y comisionó a su ministro Domingo Cullen para que entrara en negociaciones con el Jefe de la escuadra francesa. En esas circunstancias falleció López y entonces Cullen fue elegido gobernador de Santa Fe.

Los sublevados habían dispuesto que Rivera atacaría al rosista Pascual Echagüe, gobernador de Entre Ríos, pero el caudillo oriental no movió sus efectivos pues había iniciado negociaciones con Rosas.

Por otra parte, la muerte de López alteró los planes. Su sucesor, Domingo Cullen, fue depuesto por una sedición y reemplazado por el rosista Juan Pablo López, hermano del caudillo desaparecido(1).

(1) Acusado de conspirar en favor de los unitarios y franceses, Cullen se refugió en la provincia de Santiago del Estero pero su amigo, el gobernador Felipe Ibarra debió remitirlo engrillado a Buenos Aires ante las exigencias de Rosas. Por orden del último, Cullen fue fusilado cuando la comitiva llegaba al Arroyo del Medio (22 de Junio de 1839). // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Terminada la guerra con Bolivia, Rosas dispuso de tropas que envió al general Echagüe, quien entonces invadió la provincia de Corrientes para enfrentar a Berón de Astrada.

En el mes de Diciembre de 1838 se concertó otra alianza ofensiva y defensiva entre el encargado de negocios francés en Montevideo, marqués de Martigny, el Gobierno uruguayo (Rivera) y el de Corrientes (Berón de Astrada).

Su finalidad era “remover del mando de la provincia de Buenos Aires y de toda influencia en los negocios políticos de la Confederación Argentina, a la persona de don Juan Manuel de Rosas”. El pacto fracasará ante las derrotas del gobernador de Corrientes, primero, y del general Juan Lavalle, quien no pudo llegar con sus tropas hasta Buenos Aires.

- Salvador María del Carril en Corrientes

Las semillas de la intriga esparcidas por Rosas y Echagüe quedaron sembradas en Corrientes, las que gravitarán en el curso de los acontecimientos que llevarán al desastre de Pago Largo.

La llegada a Corrientes de Salvador María del Carril -enviado por la Comisión Argentina de Montevideo para provocar un levantamiento contra Juan Manuel de Rosas- catalizaron los hechos.

En la segunda quincena de Octubre de 1838 éste realizó reuniones con los elementos más destacados del grupo liberal, ofreciendo el concurso de los emigrados de la Comisión Argentina y la alianza con la República Oriental.

Sus gestiones hallaron eco favorable en el Gobierno correntino que veía venir la tromba rosista y solamente con otros aliados podía hacerle frente.

Es que la situación se hacía desesperada. Un mes antes, el 3 de Septiembre de 1838, el presidente del Congreso Permanente -Pedro Ferré- pidió permiso para bajar en su buque hasta Entre Ríos pero en sesión del día siguiente -bajo la presidencia del propio titular solicitante del permiso- el Congreso “después de una gran discusión, tuvo en consideración que no convencía y, por lo mismo, se declaró por la negativa”,

Las cosas exigían una solución que preparara a Corrientes colaboradores para los casos extremos. Es en esta situación en que se produjo la llegada a la provincia del doctor Del Carril -ministro que fue de Bernardino Rivadavia- comisionado por los emigrados argentinos en Montevideo y enviado especial de la Comisión Argentina, así como también por el Gobierno de la Banda Oriental(2).

(2) P. S. Alvarez, p. 22. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

Las intrigas, las intentonas de soborno, las amenazas y aún las provocaciones de Pascual Echagüe apuraban más que nunca. Del Carril ofreció al Gobierno todo su concurso -el de los emigrados- y la alianza oriental.

Berón de Astrada y la Legislatura aceptaron el ofrecimiento; aquél daba a la provincia protectores y aliados en una situación de guerra inevitable, que el Gobierno y la opinión estaban decididos a afrontar antes que doblegarse al sistema de Rosas. “Los intereses de la civilización del Río de la Plata inspiraban a todos", señala Mantilla al relatar los hechos.

“El sistema impuesto por Rosas produjo un sentimiento uniforme de resistencia y de ahí una fusión natural de los elementos liberales del partido federal con el liberalismo genuino del partido unitario.
“De modo que su pasado antagonismo se refundió bajo la compresión de la común persecución, en un compuesto homogéneo de opiniones y de intereses liberales -igualmente hostiles al opresor- en el que actuaban -unidos por un mismo espíritu- no sólo los que habían emigrado sino también los que habían quedado bajo el yugo por motivos personales que les impedían ausentarse.
“De manera, que la emigración argentina vino a formar una entidad propia, cuya representación política residía en la unidad de su espíritu, dentro y fuera del país”(3).

(3) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su Origen, su Revolución y su Desarrollo Político hasta 1852)” (1883-1893), diez tomos). // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 141. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Recibido con entusiasmo por Berón de Astrada, se echaron las bases generales de un Tratado de Alianza -en la mayor reserva- comisionándose al oficial de la Independencia, coronel Manuel de Olazábal para que -en representación de la provincia- concluyera los Pactos en Montevideo.

Por su parte, Berón de Astrada aprovechó la orden de Rosas de que enviasen fuerzas sobre la frontera oriental para establecer su Cuartel General en el paraje “Abalos”, Departamento Curuzú Cuatiá, donde inició la reunión de tropas, delegando los asuntos de reglamento en Juan Felipe Gramajo, Juez de Policía.

- Acuerdos y Tratado con la Banda Oriental. Las estipulaciones

Inmediatamente, a mediados de Diciembre de 1838, despachó reservadamente Berón de Astrada al coronel Manuel de Olazábal para que se trasladase a la Banda Oriental y se pusiera en contacto con Fructuoso Rivera para concertar una alianza, y se presente ante la Comisión Argentina de Montevideo a fin de hacer efectivos los ofrecimientos del doctor Del Carril; el enviado llevó poderes suficientes para comprometer al Gobierno en cualquier negociación o plan que la Comisión estimase conveniente, debiendo proceder en todo de acuerdo con ella cuando tratase con el presidente Rivera.

El uruguayo, cuyas intenciones eran incorporar a la República Oriental del Uruguay a Corrientes, Entre Ríos, Paraguay y Río Grande del Sur y suponía que Rosas era el único obstáculo, vio la oportunidad de lograr un valioso aliado que inocentemente secundaría sus planes y también los de Francia.

Al servicio de éste se encontraba entonces el general Félix de Olazábal, hermano del comisionado; tenía cierto valimento y fue dicha circunstancia la que decidió la designación del gobernador de Corrientes(4).

(4) El coronel Olazábal llevaba también el encargo de ofrecer a su hermano el General en Mando del Ejército correntino. "Tengo este dato por referencia de un miembro de mi familia". // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

De Olazábal cumplió sus Instrucciones. El 31 de Diciembre de 1838 firmó en Montevideo, con el ministro Santiago Vázquez, un Tratado de Alianza ofensiva y defensiva entre la provincia de Corrientes y la República Oriental del Uruguay, contra Juan Manuel de Rosas y su Gobierno.

Las estipulaciones de dicho Tratado fueron las siguientes:

“1.- En ningún caso se entenderá formada esta alianza contra la Confederación Argentina ni contra ninguna de sus provincias. Por el contrario, las partes contratantes promoverán por cuántos medios estén a su alcance, el traer las demás provincias a tomar parte en esta alianza y solicitarán la cooperación y ayuda de todos los argentinos.
“2.- El Exmo. Señor General del Ejército Constitucional, pondrá en campaña un Ejército oriental de dos mil hombres, a sus inmediatas órdenes, armado, equipado y sostenido por el Tesoro de la República; y el Exmo. Gobernador de la provincia de Corrientes pondrá igualmente en campaña una fuerza correntina de cuatro mil hombres, armados, equipados y sostenidos por el Tesoro de Corrientes, a las ordenes del Exmo. Señor Gobernador, don Genaro Berón de Astrada(5).

(5) La Alianza no estaba dirigida contra la Confederación Argentina sino contra Juan Manuel de Rosas y su Gobierno. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

“3.- De este Ejército correntino, una división de observación -compuesta de mil hombres- quedará al mando inmediato de dicho Exmo. Señor Gobernador sobre las fronteras correntinas; y el resto será destinado a obrar en combinación con el Ejército oriental, a las órdenes del Exmo. Señor General en Jefe de éste.
“4.- Las partes contratantes convienen, expresa y solemnemente, en no disolver la Alianza ni hacer la paz con don Juan Manuel de Rosas, por motivo ni pretexto alguno, bien sea reunidas, bien sea de una por sí, hasta haber logrado en un todo el descenso del mando de aquél y su completa desaparición de los negocios públicos(6).

(6) Se establecía la formación de un Ejército oriental de 2.000 hombres -a las órdenes de Rivera- y uno correntino de 4.000 a las órdenes de Berón de Astrada; de este último, una división de 1.000 hombres -a las órdenes del gobernador- quedaría estacionado en la frontera correntina y el resto pasaría a obrar en combinación con el Ejército oriental. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

“5.- Logrado que sea este objeto, las fuerzas orientales y correntinas se retirarán inmediatamente a sus respectivos territorios, evacuando las primeras todo el de la República Argentina y, los segundos, el de las provincias que hubiesen pisado, circunscribiéndose a la de Corrientes(7).

(7) Se comprometían a no hacer la paz con Rosas hasta que éste no desapareciera del escenario político. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

“6.- S. E., el General en Jefe, queda de común acuerdo autorizado para negociar con S. M. el rey de los franceses, la cesación del bloqueo para la provincia de Corrientes y el libre paso de su bandera, como no toque en otros puertos bloqueados(8).

(8) Una vez desalojado Rosas del poder, ambos Ejércitos se retirarían a sus respectivos territorios, la Banda Oriental y Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

“7.- Esta Convención permanecerá secreta hasta que se publique el manifiesto de declaración de guerra, que hará S. E. el señor General en Jefe; en cuya ocasión, hará simultáneamente el suyo, el Exmo. Gobierno de Corrientes y, en ambos, se hará manifiesta esta alianza(9).

(9) Rivera quedaba autorizado a negociar con los franceses el levantamiento del bloqueo a Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

“8.- La presente Convención será ratificada por el Exmo. Señor General en Jefe en la capital de Montevideo, inmediatamente después de firmada; y por el Exmo. Gobierno de Corrientes en el lugar de su residencia, a la mayor brevedad posible; y no permitiendo los sucesos, el tiempo necesario para canjear las ratificaciones, empezará a tener efecto con la simple noticia oficial de haber recibido la del Gobierno de Corrientes”(10).

(10) El Tratado debía conservarse secreto hasta el momento en que Rivera declarara la guerra simultáneamente con la declaración de Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

El documento llevó la firma de Manuel de Olazábal -por Corrientes- y de Santiago Vázquez por la República Oriental del Uruguay.

Con la firma de este Acuerdo, Corrientes sellaba su suerte y, al ratificarlo, Berón de Astrada firmaba su propia sentencia de muerte; ya veremos lo que le importaban los aliados a Rivera y cómo cumplía con los pactos contraídos.

Berón de Astrada ratificó el Tratado en su Cuartel General de Abalos(11), el 2 de Febrero de 1839, haciendo uso de las amplias facultades que le había conferido el Congreso General para resolver la cuestión suscitada con Entre Ríos, como en los negocios de paz y guerra, por Ley del 22 de Enero de 1839, con una emienda, la que fue aceptada por Rivera:

“De este Ejército correntino, una división de observación, compuesta de un mil hombres, quedará al mando inmediato de dicho Exmo. Señor Gobernador sobre la frontera de Corrientes o de quien él determinare, si encuentra por conveniente marchar a la cabeza del mencionado Ejército, el cual será destinado a obrar en combinación con el Ejército Oriental las órdenes del Exmo. Señor General en Jefe de éste”.

(11) Este campamento estaba en Abalos, en el Departamento Curuzú Cuatiá. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

El Tratado tenía por causas, para Corrientes:

* "Haber Rosas desunido las provincias y fomentado los odios civiles;

* "haber establecido una tiranía degradante y espantosa cuya política -a la vez de mantener en perpetua inquietud y desconfianza a los Estados limítrofes- impedía la organización y tranquilidad definitivas de la República;

* "el hecho de emplear Rosas contra el orden y la independencia de la provincia el mismo sistema de alevosía y traición con que derrocó dos Gobiernos legales en Santa Fe”.

Para la República Oriental las causas eran:

* “Los repetidos actos de hostilidad contra su existencia política”.

Corrientes celebró el Tratado con derecho perfecto:

* "Ejercía la plenitud de su soberanía, no limitada por una Constitución Nacional, ni por un Gobierno General, regularmente constituido y reconocido.

* "el Tratado fue contra Rosas, que no era el país, ni el Gobierno General, ni la Constitución, sino un usurpador tirano, un hecho de fuerza, la negación del Gobierno, de toda Constitución;

* "monstruosidad repudiada por el patriotismo y la civilización.

* "A los poderes originarios y privativos que en el estado de aislamiento de las provincias tenía Corrientes para que su Gobierno ejerciese -dentro de su jurisdicción incuestionable- las atribuciones de la soberanía que Rosas se apropiaba sobre el país en razón de su dominación brutal, agregábase el derecho imprescriptible de la legítima defensa para rechazar una servidumbre destructora de la vida culta y de los grandes intereses de la patria común.

* "Iguales eran Buenos Aires y Corrientes ante el Pacto del 4 de Enero de 1831, único vínculo entonces de Alianza interna, formado para garantir “la libertad, la independencia, la representación y los derechos de las partes contratantes”, ninguna de las cuales era, ni podía ser, la Nación Argentina, que si bien existía como un hecho -por la unidad territorial del país- la comunidad histórica y la solidaridad en la labor de la independencia no era tal por la dislocación interna excluyente de la unidad orgánica, con leyes y Gobierno General, que da personalidad jurídica y pública a una Nación".

- Rosas había destrozado aquel Pacto, porque

* "atropellaba la existencia de las provincias,

* establecía por la fuerza la hegemonía de Buenos Aires y, de todo ello,

* deducía que su dictadura representaba a la República dentro y fuera del territorio argentino.

- Con mayor razón que él podía atribuirse Corrientes la representación del país, puesto que

* "era lógica con la tradición nacional;

* "respetaba la independencia de sus iguales;

* "se regía por Instituciones regulares,

* "había hecho esfuerzos constantes para la organización de la República;

* "persistía en ese generoso propósito;

* "en ningún momento atentó contra los derechos ni la honra del pueblo argentino; sin embargo, no osó atribuirse aquella preeminencia, pero tampoco la reconoció en ninguno;

* "se redujo a la acción demarcada por sus leyes, por los antecedentes de las relaciones interprovinciales y por los sucesos del día;

* "tenía -además- de su parte la Entidad política constituida en Montevideo por la emigración argentina", cuya importancia y significado nacional expresa con verdad un escritor ilustre en los términos siguientes:

“Desde que la emigración argentina estaba compuesta de todos los partidos tradicionales que habían actuado en nuestra historia, justamente insurreccionados contra el tirano, que con mano bárbara y sangrienta había anulado la vida libre del país, esa emigración ejercía un acto legítimo, constituyendo en una Comisión propia, la entidad representativa del conjunto moral y político que respiraba en su seno”(12). La reacción libertadora de Caseros procedió después de la misma suerte que Corrientes en 1838.

(12) Véase Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su Origen, su Revolución y su Desarrollo Político hasta 1852)” (1883-1893), diez tomos. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El Tratado de Alianza ofensiva y defensiva entre la provincia y la República Oriental fue firmado en Montevideo el 31 de Diciembre de 1838 por el coronel Olazábal, como ministro plenipotenciario de Berón de Astrada.

Fue concluido para combatir “contra don Juan Manuel de Rosas y su Gobierno” fundándolo Corrientes en “haber Rosas desunido las provincias y fomentado los odios civiles; haber establecido una tiranía degradante y espantosa y mantenido en perpetua inquietud y desconfianza a los Estados limítrofes, impidiendo al mismo tiempo la organización y la tranquilidad definitiva de la República”.

El término de la Alianza era la derrota del dictador, imponiendo sus cláusulas a la República del Uruguay equipar y poner en campaña un ejército de dos mil soldados y a la provincia de Corrientes otro, de cinco mil hombres.

Los términos del Tratado, que pueden leerse en el Registro Nacional, tomo II, p. 399, garantizaban la integridad de la República, limitaban la guerra al Gobierno de Buenos Aires e imponían a los contratantes evacuar el territorio de las otras provincias una vez liquidado el régimen rosista.

Su artículo Cuarto establecía que una división de observación del Ejército correntino -de mil hombres- debía quedar sobre la frontera de la provincia al mando inmediato del gobernador y que el resto debía obrar en combinación con el Ejército oriental y a las órdenes de su General en Jefe.

Debía quedar en vigencia el Tratado que suscribían Manuel de Olazábal -por Corrientes- y Santiago Vázquez -por la Banda Oriental- desde el momento que se tuviese Nota oficial de su ratificación por el Gobierno correntino y sin necesidad del canje respectivo.

Fructuoso Rivera -por la Banda Oriental- ratificó el Convenio en la Casa de Gobierno de Montevideo, con fecha 2 de Enero de 1839, enviándose la copia respectiva a Berón de Astrada. Este la recibió en su Cuartel General de Abalos(13) y el 2 de Febrero de 1838 procedió a su ratificación, excepto en cuanto al artículo Cuarto ya mencionado, asistido de su Secretario General en campaña, Juan M. Arriola.

(13) Debió recibirlo el 29 de Enero de 1839 día en que según carta -del 30- de Berón de Astrada al gobernador delegado, el coronel de caballería Olazábal “fue llamado nuevamente al servicio del Ejército”. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

El artículo Cuarto quedó modificado en los siguientes términos:

“De este Ejército correntino, una división de observación compuesta de un mil hombres, quedará al mando inmediato del señor gobernador, sobre la frontera de Corrientes, o de quien él determinase, si encuentra por conveniente marchar a la cabeza del mencionado ejército, el cual será destinado a obrar en combinación con el Ejército oriental a los órdenes del Excmo. General en Jefe de ésta”.

Como es fácil observar, Berón de Astrada se precavía de posibles abusos de confianza, garantizando sus derechos a comandar inmediatamente las fuerzas de la provincia, y era necesaria la medida, porque Rivera no se había caracterizado por su buena fe y porque en el caso de una derrota correspondía proteger los destinos de Corrientes antes que consultar los intereses inmediatos del presidente oriental.

Comisionó Berón de Astrada -para negociar esta enmienda- al coronel Félix María Gómez, uno de los militares más distinguidos de su Ejército(14) y a quien proveyó de las Instrucciones correspondientes.

(14) El historiador Hernán Félix Gómez no abre juicio sobre el coronel Félix María Gómez (su bisabuelo). En la “Gaceta Mercantil” de Buenos Aires, número 4.750, del 25 de Abril de 1839, obran las Instrucciones que el coronel Gómez recibió de Berón de Astrada; su correspondencia con algunos ciudadanos dirigentes de Montevideo, como José Luis Bustamante; y sus cartas a Berón de Astrada -incluso la fechada en Durazno- en que acompañaba Oficios del cónsul francés Baradere. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

El coronel Gómez se trasladó a la Banda Oriental, tramitó la enmienda y -no sin inconvenientes capitales, porque Rivera veía avallada su autoridad- consigue sea aceptada la objeción correntina.

En consecuencia, y desde su Cuartel en Durazno, el 24 de Febrero de 1838 el presidente oriental ratifica la modificación asistido por su Secretario en campaña, Enrique Martínez.

Pero estaba en el destino que el coronel Gómez no debía reincorporarse a las fuerzas de Berón de Astrada. Al llegar al Salto y al cruzar el torrentoso arroyo Daimán cayó su caballo, produciéndole fracturas en una de las piernas por lo que suspendió su viaje. Envió los Tratados con su ayudante y fue así como no actuó en la sangrienta jornada de Pago Largo.

Es que el porvenir reclamaba todo el calor de sus prestigios para las jornadas de Caá Guazú y Vences, donde lució en la más alta nota del heroísmo.

- El alegato de Berón Astrada. Alarma del gobernador

El 7 de Diciembre de 1838, Berón de Astrada se dirigió al Congreso Permanente exponiendo “la extraña conducta del gobernador de Entre Ríos” para con él. Tal vez sea -le decía- consecuencia del reconocimiento que el 1 de Agosto (1838) hiciera de Cullen como gobernador de Santa Fe, de acuerdo a la sanción de su Congreso del 29 de Junio de 1838

Agregaba que la misión del presbítero Falcón y Suárez buscó “seducir incautos y sembrar la desunión y el desafecto al Gobierno”; que Entre Ríos suspendía los correos; reunía fuerzas; llamaba a los correntinos “afrancesados” y “riveristas”, temiendo por todo ello buscase doblar en Corrientes lo que se había hecho en Santa Fe, aprovechando al efecto de los recursos reunidos para la guerra en la Banda Oriental.

Con estos antecedentes proponía reunir un ejército hasta de cuatro mil soldados para luego solicitar explicaciones y proceder con energía para la seguridad de la provincia, requiriendo los recursos necesarios para llegar al éxito.

- Tibieza del Congreso General

Ante la Nota del gobernador, planteando la grave situación creada con la conducta de Entre Ríos, el 10 de Diciembre de 1838 el Congreso Permanente -declarando de máxima gravedad las cuestiones que el P. E. le llevaba- resolvió la reunión del Congreso General, autorizando a Berón de Astrada a que -entretanto- tomara las medidas convenientes a la seguridad de la provincia, repeliendo con la fuerza a cualquier agresor que la invadiese, dejando a su prudencia “tocar los medios que le sugiriese la política, para evitar en lo posible un rompimiento hostil que pudiera acarrear funestas consecuencias”.

Claro es que este proceso lo conocían muy pocos y la mayoría de los habitantes de la provincia no sabían que se avecinaba la guerra contra Echagüe y Rosas.

Todo esto ocurría porque el Congreso General no era totalmente afecto al gobernador; en él había elementos que estaban en la conspiración -como Teodoro Gauna- y que ponían trabas que solamente la energía puesta por Berón de Astrada podía superar.

El Congreso se preocupó de que se llenaran todas las vacantes de la representación(15) y designó presidente del Congreso General a reunirse -conforme a la Ley constitucional- a Pedro Ferré.

(15) Se hicieron elecciones en San Roque aprobándose -el 8 de Enero de 1839- el diploma de Francisco Meabe. El 22 de Enero autorizó al diputado Teodoro Gauna a aceptar un puesto en el Ejército. El movimiento de hombres en la Magistratura fue reducido: el 17 de Enero (1839), el Congreso aprobó los nombramientos de Alcalde Mayor, de Antonio Segovia; de Juez de 1ra. instancia de Goya, de José M. Onieva; el 19 de Enero, el de Alcalde Mayor, de Juan Gregorio Fernández; y el 28 de Enero, el de Juez de Goya, de José Luis Silva. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

Pero fuese la actitud de Ferré algo incierta -sobre todo si se recuerda el proyectado viaje a Entre Ríos- o la buena interpretación de la Ley, es lo cierto que cuando el Congreso General se reúne el 28 de Diciembre de 1838 resuelve que debía ser presidido por el ciudadano que había sido nombrado para ello la primera vez de su convocatoria(16).

(16) Cada Congreso General duraba tres años, es decir, que dentro de cada tres años el Congreso General reunido o convocado era el mismo. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

Ferré descendió entonces de la presidencia, ocupándola Angel Mariano Vedoya. Fue vicepresidente, Pedro Dionisio Cabral y secretario -por estar impedido el que antes lo fuera, Pedro Díaz Colodrero, entonces ministro de Berón de Astrada- Teodoro Gauna, especialmente electo en ese acto.

Integraron el Congreso General -además de los nombrados- Juan Pedro Llano, Joaquín Madariaga, Antonio Mantilla, Rafael Díaz Colodrero, Pedro Ferré, M. Antonio Ferré, Blas Barría, José Manuel Regueral, Isidoro G. de Cossio y José S. de Cossio.

El afán de eludir responsabilidades de los unos y el de afirmarlas en otros es curioso. El día 29 de Diciembre de 1838 se propone, sin éxito, que las votaciones, en vez de ser nominales, fuesen por signos; el 31 de Diciembre de 1838 se intima al diputado Gregorio Araujo asista a sesión y se resuelve que ningún diputado faltase -salvo caso de gran enfermedad- en cuyo caso debía enviar su voto por escrito, firmado, en sobre cerrado, para que el presidente lo publicase en la sesión, debiendo al efecto avisarse al diputado enfermo los asuntos a tratarse.

Para aconsejar sobre los asuntos políticos, el Congreso nombró una Comisión formada por Pedro Ferré, Rafael Díaz Colodrero y Teodoro Gauna, quienes se expidieron en la sesión del 4 de Enero de 1839, haciéndolo Ferré separadamente.

El día 8 de Enero de 1839, encomendóse a dos diputados(17) dieran nueva redacción al artículo 1ro. del anteproyecto, redacción que se copió y se distribuyó, continuando el debate los días 9 y 10 de Enero de 1839.

(17) El Acta no expresa los nombres. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

- Aprestos defensivos

Berón de Astrada decidió instalar su campamento en Abalos y el 31 de Enero de 1839 decretó el levantamiento de un empréstito de 50.000 pesos. La medida se cumplió en Febrero distribuyéndose las sumas que debían aportar las personas con capacidad económica de la capital y los departamentos.

Como algunos se excusaron de no poder hacerlo, el gobernador delegado Juan Felipe Gramajo dispuso que, en consecuencia, marchasen a prestar servicio en el Ejército personalmente.

Por Ley del 26 de Marzo de 1839 se amplió la suma del empréstito a 100.000 pesos, decidiéndose llevarlo a cabo en Montevideo. En la provincia se levantaron fondos al 6 % anual de interés y para auxiliar al Ejército se tomaron carretas, pólvora, plomo, hierro, vacas, caballos, mulas, bueyes, cueros y mercaderías de toda clase.

Los propietarios que tuvieron que contribuir recibieron documentos de crédito a cuyo pago fueron afectadas las propiedades y rentas de la provincia. Ya entre otras medidas financieras dispuestas se había ordenado una reducción a las dos terceras partes del sueldo de todos los empleados civiles y militares de la provincia, menos los sargentos, cabos y soldados.

Antes de partir de la capital, el gobernador hizo oficiar una Misa en acción de gracias en la Iglesia de La Merced, pronunciando el presbítero un sermón animando el espíritu guerrero de los que salían a combatir, tratando de demostrar la justicia de la causa que defendían.

Las fuerzas partieron por el río hasta la Ciudad de Goya donde desembarcaron para dirigirse al Interior de la provincia.

Corrientes no tenía ejército ni elementos de guerra dignos de atención; un regimiento de veteranos, milicias bisoñas, lanzas, pocos sables, malos, pequeños y escasos cañones, algunas carabinas y mil y tantos fusiles componían su poder militar. Carecía de jefes y oficiales de escuela; los que figuraban en el escalafón militar como guerreros no habían hecho una campaña formal(18).

(18) Los movimientos militares sobre Misiones -en defensa de dicho territorio- lo mismo que el estacionamiento de tropas de vigilancia sobre la frontera del Uruguay en diversas ocasiones, no fueron campañas aparentes para formar soldados aguerridos; la que en 1831 hizo el regimiento veterano de “Granaderos a Caballo” en la provincia de Entre Ríos, por haber sido ella invadida por López Jordán, fue de corta duración y sin hechos de armas importantes. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Los ciudadanos entendían más de cultivos de la tierra, de artes industriales, de faenas campestres, que del manejo de las armas. La paz de muchos años había adormecido en la masa del pueblo todo sentimiento bélico. En estos hechos se fundaban los inclinados a tranzar con Rosas, calificando de locura la resistencia. El gobernador y su partido pensaron con la entereza patriótica reclamada por el honor cívico, el deber argentino y la libertad de la provincia.

Con el pretexto de vigilar la frontera del Uruguay, reunió Berón de Astrada las milicias en Abalos, a mediados de 1838. Eran aproximadamente cinco mil hombres. El coronel Manuel de Olazábal -guerrero de la Independencia en el Ejército de los Andes(19)- fue nombrado Jefe del Estado Mayor; él dirigió la organización, instrucción y disciplina de las tropas.

(19) Olazábal era de Buenos Aires; hizo su carrera en el regimiento de “Granaderos a Caballo” y sirvió en el “Ejército de los Andes” desde su organización hasta mediados de 1819; más tarde formó parte del “Ejército Republicano” durante la guerra con el Brasil. Perseguido por Rosas, se estableció en Corrientes. “No poseía cualidades sobresalientes de soldado”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

La rapidez de los sucesos impidió adiestrar soldados; poco menos como llegaron al campamento abrieron la campaña y entraron en combate aquellos milicianos. Los habitantes de los pueblos formaron cuerpos de infantería, bajo el comando superior del coronel Tiburcio Rolón(20); dos compañías de pardos y artesanos de la capital componían la artillería mandada por el teniente coronel Juan Navarro(21); lo restante era caballería armada con lanzas de “tacuara”(22), pocas carabinas y malos sables, al mando de cada escuadrón o regimiento del Comandante Militar del departamento a que pertenecía.

(20) El más brillante joven correntino de su generación: rico, inteligente y abnegado patriota; era hermoso, física y moralmente: blanco rosado, delgado, estatura mediana, ojos azules, barba y cabellos negros, siempre vestido con lujo, afable y muy querido. Se educó en Buenos Aires. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
(21) El segundo Jefe de la artillería era Mr. Francois, que decía haber sido soldado de dicha arma en los ejércitos de Napoleón I. Tenía en la capital un pequeño negocio y cancha de pelota, que se convirtió en el centro de las reuniones políticas de la época; de la “Cancha de Mr. Francois” salía el fuego cívico que lleva al ejército con entusiasmo a cuántos en la ciudad había capaces de manejar armas. Con los hijos de la tierra marchó también -voluntario- el apreciado Francois, ya de alguna edad, y pereció en Pago Largo. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
(22) El vocablo tacuara procede de la palabra guaraní “takua”, que designa una caña silvestre, fibrosa y consistente, de variadas y muy útiles aplicaciones. La tacuara, delgada y sazonada, es una excelente asta natural para lanza de combate, que se construye en minutos, fijando un cuchillo en la extremidad superior, con reata cualquiera. De esta clase, era la mayor parte de las armas del ejército de Berón de Astrada. Los “tacuarales” de los bosques fueron los arsenales de la caballería correntina durante las guerras contra la tiranía; con posterioridad, más de un derecho político fue conquistado a golpe de tacuara. En 1878, decía el general Bartolomé Mitre: “Un pueblo en masa, armado de cañas tacuaras, cortadas en los bosques de su hermoso territorio, se ha levantado decidido en actitud de cívica protesta. Un pueblo armado de tacuaras ha vencido -en lucha franca y leal- en seis combates consecutivos, a un Gobierno usurpador, armado hasta los dientes. Un ejército popular, armado de lanzas formadas con tijeras de esquilar y cuchillos enaltados en cañas tacuaras ha reivindicado la libertad del sufragio y ha dado cuenta del poder militar de un Gobierno usurpador de la soberanía del pueblo. De hoy en adelante no serían menos famosas las tacuaras correntinas que las macanas cochabambinas, en los fastos de las luchas por la libertad del sufragio de nuestra patria, como aquéllas lo son en los de la libertad americana. Honor a las tacuaras correntinas”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 142. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Muchos jefes distinguidos de las guerras de la Independencia y del Brasil se encontraban en la República Oriental -inactivos o al servicio de Fructuoso Rivera- pero ninguno se ofreció a Corrientes, que los necesitaba. Tampoco recibió el Gobierno auxilio de dinero ni de armas; el alistamiento se hizo con los recursos y los elementos mezquinos de la provincia.

Se estaba en vísperas de sucesos trascendentales. Fuese con el deseo de robustecer las resoluciones con la intervención del mayor número o para evitar mayores responsabilidades en una acción que notoriamente iría a ser grave y arriesgada, se buscó que los hombres -al frente de las dignidades del Gobierno- no eludieran su intervención.

- La Ley que habilita a la defensa de la provincia

El 10 de Enero de 1839 volvió a nombrarse una Comisión para dar nueva redacción al despacho, integrada con el presidente del Cuerpo y los diputados Gregorio Araujo y Joaquín Madariaga, redacción que, ligeramente modificada, se sanciona el día 11 de Enero.

Se llegó a ella después de un urgimiento del gobernante en que pedía se tomasen las “medidas convenientes para operar con suceso en la campaña que he abierto en defensa de los derechos sagrados de la provincia”(23).

(23) Mensaje de Berón de Astrada del 7 de Enero de 1839. // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

El parto, laborioso -tal como surge de las Actas- fue intrascendente y hasta perjudicial. El P. E. delegado devolvió la Ley al Congreso General expresando contenía “inconvenientes” respetables que el titular -desde su campamento- ampliaría, como en efecto lo hizo.

La Nota de Berón de Astrada(24) fue pasada al Congreso General, quien el 21 de Enero resolvió reconsiderar el asunto nombrando a los diputados José V. G. de Cossio, M. A. Ferré y Pedro D. Cabral para redactar el despacho.

(24) Ver: Documentos Oficiales de la Provincia de Corrientes.

La Nota -con que el titular vetaba la sanción- contiene juicios y expresiones enérgicas; dice de la Ley que ella lo ataba a no pasar la frontera de la provincia, que parecía dictada previa consulta con el enemigo; que la inacción del Ejército traería la desmoralización y el tedio.

Agregaba que el 7 de Diciembre de 1838 había decretado la reunión del Ejército sobre la frontera, fuerte de cuatro mil hombres, en ejercicio de facultades propias, de acuerdo a la Constitución, las mismas que le confería innecesariamente la sanción objetada; que él, al anotar los cambios de Gobierno en Santa Fe y las tentativas contra el de Corrientes -del general Echagüe, que hacía cuatro meses intrigaba- se sentía alarmado y justamente se preparaba a la defensa para la cual necesitaba tener las manos libres y los recursos correspondientes.

La Ley -continúa- menoscaba la dignidad del P. E.; persigue designios perniciosos porque es nociva al Gobierno y a la provincia toda; liga las manos de su Capitán General para no poder emprender con buen suceso ningún movimiento sobre el enemigo; sólo autoriza a poner como un cordón sanitario en la frontera; etc.

El Congreso General discutió el despacho de su Comisión ad hoc todo el día 22 de Enero de 1839 decidiendo en esa fecha y autorizando al P. E. a obrar como crea más conveniente contra la provincia de Entre Ríos, con cargo de dar cuenta de sus actos y de consultar el honor, la integridad y la independencia de la provincia, así como para hacer libremente la paz o la guerra.

El P. E. promulgó esta Ley viendo en ella la homologación de actos que se mantenían en reserva, encomendados al coronel Olazábal y a realizarse en Montevideo: fueron ellos dos Convenciones y un Tratado.

- La relación con los franceses

Las primeras se realizaron con los agentes franceses que ofrecieron el contingente de sus buques y subvenciones pecuniarias(25) y con los emigrados argentinos que, luego de Pago Largo, invadieron Entre Ríos desde Martín García y, venciendo en Yeruá, pasaron a Corrientes a gestar con Juan Lavalle "la segunda cruzada libertadora".

(25) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina (su Origen, su Revolución y su Desarrollo Político hasta 1852)” (1883-1893), 10 tomos, p. 491. "Nosotros no hemos encontrado en los archivos ni rastros de estas Convenciones. Creemos no llegaron a concluirse con solemnidad pero, indudablemente, se documentaron en anteproyectos. Uno de ellos cayó en manos del general Pascual Echagüe, citándolo en cartas a Juan Manuel de Rosas. En el Archivo General de la Nación está esa carta pero no la Convención". // Citado por Hernán Félix declarar la guerra a Rosas. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXIV.

En Febrero de 1839 fue despachado al Uruguay el coronel Félix M. Gómez para presentar a Rivera la ratificación del Tratado de Alianza y pedirle que intercediese ante los franceses para que levantaran el bloqueo a Corrientes, a pesar de que esto último encontró oposición en el Congreso correntino.

El cónsul francés Baradére, para levantar el bloqueo, exigió que Corrientes revocara su adhesión a la política seguida por Rosas en la emergencia y que declarase de un modo auténtico que se separaba de la política seguida por el Gobierno de Buenos Aires con relación a Francia; y que los ciudadanos franceses de todas las clases fueran tratados en el territorio correntino como los de la nación más favorecida hasta la conclusión de un Tratado y convención entre Francia y la Confederación Argentina.

Lamentablemente Berón de Astrada en ese momento ya estaba jugado y tenía que aceptar cualquier tipo de exigencias a riesgo de quedarse solo ante su poderoso enemigo.

El 6 de Marzo de 1839 dio un decreto que encabezaba el clásico: ¡Viva la Federación Argentina! pero que, redactado en el Cuartel General en Chañar, decía nada más que Año 30 de la Libertad y 24 de la Independencia, suprimiendo el 10 de la Confederación.

El texto no dejaba ninguna duda de que las exigencias de los franceses eran satisfechas en toda su amplitud: se separaba a Corrientes de la política de Rosas, revocando la aprobación a sus actos y se establecía que los franceses serían “tratados en el territorio de la provincia -según lo han sido antes de ahora- en igualdad, como los de la nación más favorecida, hasta la conclusión de un Tratado y Convención entre la Francia y la República Argentina”.

Pero el decreto anteriormente mencionado no fue sino la consecuencia de un acto de mayor trascendencia: la declaración de guerra a Rosas por parte de Corrientes y la República Orienta del Uruguay.

Es sintomático que la “Gaceta Mercantil”, de Buenos Aires, no hiciese comentarios ni publicase noticias de Corrientes a pesar de todo lo que estaba ocurriendo, en los números que iban desde principios de Diciembre de 1838 hasta el 31 de Diciembre de 1839.

Pero hay cierta lógica en esta actitud, máxime cuando el Gobierno de Rosas atribuía a Francia propósitos de conquista en los que colaboraban los emigrados argentinos. No convenía mostrar que una provincia invocaba otras razones distintas a las que se mencionaban.

Uno de los problemas más serios que se le presentó a Berón de Astrada en esos momentos fue la organización de su Ejército, pues había que llevar a cabo una instrucción a fondo de los bisoños reclutas que, en su mayoría, no poseían ninguna experiencia militar.

La instrucción de los casi 5.000 hombres reunidos en Abalos le fue confiada al coronel Manuel de Olazábal, el militar de más escuela con que se contaba, pues era veterano del Ejército de los Andes. El resto de los jefes y oficiales de la provincia -tanto veteranos como de milicias- no tenía más que instrucción teórica.

Pero también había otro problema muy serio y era el solapado trabajo llevado a cabo por los elementos que -en connivencia con el rosismo- fomentaban la deserción, que a principios de Marzo era realmente alarmante.

Para poner coto a esto, el gobernador delegado ofreció el perdón general para quienes cumplieran con su deber y requirió al gobernador propietario que ratificara su resolución.

- Ferré en Abalos. La situación política en víperas de Pago Largo

Berón de Astrada sabía del trabajo de sus adversarios y esa desconfianza hizo que llamara a Ferré para que se trasladara a Abalos pero, cuando se presentó en el campamento, pasaron seis días sin que se le comunicara para qué había sido llamado. Ferré trató de no alejarse de la vista del gobernador ni acercarse a los jefes porque notó que había desconfianza con respecto a su conducta.

Finalmente encaró al gobernador y le pidió que le comunicara el motivo de su llamado, recibiendo una respuesta tan pueril que no le quedaron dudas de la desconfianza que despertaba y del deseo de tenerlo cerca. Pero, con el permiso del gobernador, se despidió y al otro día se alejó del campamento.

El 24 de Marzo de 1839 recibió una comunicación del general Vicente Ramírez en la que le informaba que estaba por estallar un movimiento en el Ejército para sacar a Berón de Astrada y poner en su lugar a Tiburcio Rolón, pero que los jefes -aunque estaban convencidos de la nulidad del gobernador- sólo entrarían en él si Ferré ocupaba el cargo de gobernador.

La carta le llegó por conducto del comandante Romero, conducida aparentemente por uno de los Madariaga, pues éstos obraban de acuerdo con Rolón.

El mismo día lo visitó a Ferré Teodoro Gauna con una carta de Rolón en la que le comunicaba el deplorable estado del Ejército por el descontento general y las innumerables deserciones. Agregaba que en caso de ataque enemigo la victoria de éste sería incuestionable.

El mismo día escribió Ferré a Ramírez pidiéndole mayores referencias sobre lo que ocurría pero su carta fue leída por aquél sólo después de la batalla de Pago Largo, porque le llegó cuando ya se dirigían a la lucha.

Con todo esto tenemos un panorama bastante claro de lo que tuvo que afrontar Berón de Astrada y quizá podamos encontrar algunas explicaciones a lo que ocurrió durante y después de la batalla.

Mientras tanto, el panorama para Rosas se aclaraba bastante con la terminación de la guerra con la Confederación Peruano-Boliviana pudiendo, en consecuencia, volcar todos sus esfuerzos en los conflictos del Plata y del Litoral.

Envió hombres y armas a Echagüe y ordenó al general uruguayo Eugenio Garzón -uno de los defensores de Paysandú- que se pusiera al frente de la infantería bajo las órdenes del gobernador de Entre Ríos.

Pero -a pesar de todas estas medidas- no buscó la ofensiva, frenando la impaciencia de Echagüe. Rosas seguía creyendo en el federalismo sincero de Berón de Astrada y de Corrientes y no concebía que se hubiera aliado con Rivera, con los unitarios y los franceses.

Pero el 18 de Marzo de 1839 autorizó el ataque a Corrientes, pues Echagüe le remitió abundante documentación que probaba esas alianzas. Por otra Nota, ésta del 25 de Marzo de 1839, le confirmó la autorización y lo facultó para proveerse en Corrientes de todo, incluso de ganado, de forma de dejar satisfecho al Ejército. Prácticamente era el visto bueno para el saqueo...

Echagüe, antes de partir para Corrientes lanzó una Proclama para exaltar el espíritu de sus hombres y es curioso ver que todo el peso de sus ataques recaían sobre Fructuoso Rivera; en cambio a Berón de Astrada lo presentó nada más que como seducido en su sencillez por el abominable oriental.

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