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PROVISORIATO DE FERRE. GOBIERNO DE JOSE ANTONIO ROMERO

Aunque Berón de Astrada había dado a las autoridades instrucciones para la defensa -en pliegos cerrados que ellos abrirían a la noticia de un contraste- nada se realizó en dicho sentido; tampoco pensaron en éso los fugitivos del desastre, la mayor parte de los cuales huyeron hacia la República Oriental. Uno que otro jefe y oficial intentaron reunir fuerzas y oponerse al enemigo(1).

(1) “El Nacional”, de Montevideo, en el número 132, del 27 de Abril de 1839, dio las siguientes noticias:
“El coronel Benítez (Desiderio), caminó de Curuzú Cuatiá el día 2 del corriente, con un regimiento (el Saladeño) en dirección al centro”.
“El capitán Ocampos (Manuel), salió de Santa Ana al frente de una pequeña fuerza, bien armada, a tirotear a los enemigos y a incomodarlos todos los instantes”.
“El comandante del pueblo de La Cruz, Lino Martínez, se ocupa en reunir a su fuerza, los dispersos...”.
“El comandante de retirados Pucheta (Juan Bautista), ha derrotado completamente a una fuerza enemiga al mando del traidor Raña, que se dirigió de Curuzú Cuatiá, a perseguirlo en las inmediaciones de Yapeyú”.
// Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 143. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

- La noticia del desastre llega a la Capital. Ferré, gobernador provisorio

El 2 de Abril de 1839, temprano -a las 03:00(2)- llegó un chasque enviado desde San Roque a la capital de Corrientes, con un Parte del Comandante Militar de aquella localidad, José Antonio Romero.

Era la primera noticia de la derrota de Pago Largo y su destino fue la casa de Juan Felipe Gramajo -el gobernador delegado- que fue despertado de inmediato y, a la luz de una vela, leyó el lacónico mensaje del Comandante Militar:

“Son las diez de la mañana, y por diez hombres del ejército que acaban de llegar me informan de la derrota de las fuerzas de la provincia y muerte del General en Jefe. Y lo participo a V. E. para que resuelva lo conveniente”.

(2) Véase documentos en: Escritos Gubernamentales de Abril de 1839. // Citados por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Inmediatamente, el gobernador delegado Gramajo(3) participó la infausta nueva al Congreso Permanente, que había concurrido en pleno, presurosamente, a su domicilio ante su llamado.

Con las primeras luces del día se esparció por la ciudad la terrible noticia del desastre y todo se vistió de dolor y tristeza. Prácticamente no había un solo hogar que no llorara a alguien; todos habían contribuido dando preciosas vidas al Ejército correntino. Gramajo convocó de inmediato al Congreso Permanente de la provincia que -en el acto de conocerse el suceso- se reunió.

(3) El Juez de Policía, teniente coronel Juan Felipe Gramajo, fue delegado de Berón de Astrada durante la visita ordinaria de éste a los Departamentos de campaña, desde el 19 de Mayo de 1838 hasta el 2 de Junio de 1838, la primera vez; y, la segunda, desde el 14 de Septiembre de 1838 hasta el 2 de Abril de 1839 en que, por el fallecimiento de Berón de Astrada, fue nombrado Pedro Ferré. // Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas” (1987). Ed. Hyspamérica. Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007). Edición del Autor.

Horas después, Gramajo enviaba nueva información: era un Parte oficial del Mayor General del Ejército -de su segundo jefe- el coronel Manuel de Olazábal, llegado a San Roque disperso, en que daba la justa impresión de la derrota, dando cuenta de la destrucción del ejército y comunicaba la muerte de Berón de Astrada.

El gobernante delegado habló de la existencia de recursos que una mano hábil podía disponer provechosamente y, claro está, que la opinión se orientó hacia el hombre más eminente de la época: Pedro Juan Ferré.

El misma día 2 de Abril de 1839 el Congreso nombró a Ferré gobernador provisorio -hasta con el voto de sus más enconados adversarios- quien, prestado el juramento, ocupó el Gobierno y se hizo cargo del poder en el día.

Fueron sus primeros actos:

* citar a los diputados ausentes para reunir el Congreso General;
* indultar a los desertores del Ejército que se presentasen dentro de los quince días(4);
* y -luego de autorizado por el Congreso- delegar el P. E. en su hermano, Manuel Antonio Ferré, para salir a campaña(5), comisionando al coronel Vicente Ramírez para la reunión de fuerza armada.

(4) Decreto del 4 de Abril de 1839.
(5) Ley autorizativa del 8 de Abril de 1839 y decreto de delegación de ese día. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

- Echagüe plantea el nombramiento de gobernador

El mismo Cuerpo tomó nota -en la sesión del 9 de Abril de 1839- de una comunicación de Juan José Pascual Echagüe extractada en el acto de aquélla en los términos siguientes:

* “Pide se nombre un gobernador interino que -por su adhesión a la causa nacional de la Federación- merezca la confianza de los Gobiernos de la Confederación Argentina;
* “que se derogue y anule el Pacto de alianza que el finado gobernador don Genaro Berón de Astrada había celebrado con el Jefe del Estado Oriental;
* "así como también todos los actos que tengan tendencia con ese Pacto;
* “y el decreto en que se declaran como nacionales los buques extranjeros;
* “y que se nombre una comisión que -a la mayor brevedad- se dirija y se ponga a su presencia a acordar con él de más cerca”(6).

(6) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, p. 308. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

El pedido de referencia fue orden terminante y todo fue acatado por los diputados correntinos. Echagüe había sido obedecido, postergándose la designación del gobernador para después de los acuerdos que celebrasen con él los comisionados. Estos fueron Juan Baltazar Acosta y Teodoro Gauna.

En tanto, Ferré abrió correspondencia con el vencedor haciendo valer su distanciamiento con Berón de Astrada(7).

(7) De lo cual Echagüe dice a Rosas estar convencido, en carta del 13 de Abril. Archivo General de la Nación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

En carta del día 10 de Abril(8) daba cuenta de los sucesos, adjuntando copia de la resolución tomada, en cuyos considerandos decíase:

“...una política equívoca de la anterior Administración ha podido poner en problemas los sentimientos bien conocidos del pueblo correntino ... En aquel extravío, no tuvo parte la voluntad del pueblo”.

(8) En el Archivo General de la Nación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

El general Echagüe no se convence con estos argumentos y trabaja el ánimo de Rosas en el sentido de no aprobar ni publicar el nombramiento recaído en Ferré, como de plantear las candidaturas del coronel José Antonio Romero o de Teodoro Gauna.

Rosas -el 22 de Mayo de 1839- accedía a la primera; expresa no conocer a Romero ni a Gauna, dando carta blanca al vencedor cuya resolución se anticipaba desde ya a aprobar. Con respecto a Ferré dice: “Los unitarios de Montevideo ya se habrían tragado el alegrón de que Ferré quedaría de gobernador”.

- El Ejército rosista penetra en el Interior de la provincia

Mientras tanto, el vencedor penetraba en la provincia en carácter de tal. No iba a establecer a un partido en el poder porque conocía los sentimientos de la mayoría vencida en la sorpresa.

Deseaba doblegarla, agotarla, debilitar su músculo prolífero y, al mismo tiempo que desarmaba al pueblo y castigaba su fortuna pública y privada, imponía a la minoría de sus partidarios con el crimen y el ensañamiento.

Los vencedores -luego de la victoria- se entregaron a toda clase de desenfreno, muerte, saqueos, incendios, como era común en la época.

“Echagüe entregó la parte ocupada de la provincia a todos los desenfrenos del crimen; de nuevo mataron sus soldados -a cuchillo y lanza- hombres pacíficos y mujeres; la violación, el incendio, la destrucción en todas sus manifestaciones brutales reinaron al amparo del triunfo”, relata Mantilla. “Corrientes estaba muda y anonadada bajo el peso de la catástrofe de sangre y de crímenes”, señala luego.

El pueblo de Esquina fue totalmente arrasado por el fuego y en consecuencia algunos vecinos de Goya -Mariano Araujo, Juan P. Fernández y otros respetables vecinos- levantaron una suscripción popular de 12.000 pesos plata que remitieron como ofrenda al vencedor, cuya piedad imploraron para que su ejército no pasase el río Corriente, cosa a la que el gobernador accedió. La barbarie se limitó, entonces, a la región Sur.

Asimismo, Hernán Gómez cuenta que “no quedó página de dolor y de vergüenza sin editarse por los gestores del rosismo. De toda la provincia afluyeron a la capital los ecos de las mil demasías, en forma tal que apenas si su zona Norte escapó a la acción de la soberbia”.

Rivera -que contribuyó con su quietud a la derrota en Pago Largo- era enemigo que podía cortar de sus bases al Ejército de Echagüe. Así lo comprendió el gobernante entrerriano y entretuvo su avance al sur del río Corriente, estableciendo su Cuartel General en la propia Curuzú Cuatiá, desde donde toda esa barbarie fue impuesta. Echagüe no quería alejarse demasiado de su provincia ante el peligro de una invasión por parte de Fructuoso Rivera.

Desde ahí, el 5 de Abril de 1839 se dirigió al Congreso de la provincia, expresándole deseos de llegar a un acuerdo en nombre de intereses superiores y éste -el día 9 de Abril de 1839- designaba una comisión de los diputados Manuel S. Mantilla y Juan Baltazar Acosta, que integraría el coronel José Antonio Romero, ya electo por el P. E. provisorio.

Así lo comunicó al vencedor en una Nota -de la misma fecha- cuyos términos reflejan el temor a la represalia:

“Un hijo ingrato de la provincia -le decía- formó un Ejército cuyas armas asestó primero al seno de la Representación provincial y después las convirtió contra la misma causa que había jurado defender.
“El pueblo, el ejército y V. E. misma conoce las dificultades que tocaba el finado gobernador para llevar adelante su plan inicuo. La deserción de las tropas, la resistencia pronunciada por ellas mismas para ir a invadir el territorio de V. E. y, más que todo, el resultado final, eran presagios muy elocuentes”.

La Nota continúa en el mismo sentido, para concluir avisando se anulaban los actos oficiales del Gobierno de Berón de Astrada y comunicar la comisión designada.

En Buenos Aires se celebró entusiastamente el triunfo de Pago Largo y Rosas premió a los vencedores con una medalla oval de oro guarnecida con brillantes para el General en Jefe; de oro para los otros generales; de plata para la oficialidad; y de bronce para los soldados.

En el anverso llevaba la siguiente inscripción:

“Valiente defensor en los campos de Pago Largo de la Libertad de la Confederación Argentina y de la Independencia Americana”.

En el reverso decía: “31 de Marzo de 1839. El Gobierno de la Confederación Argentina al Patriotismo y al Valor”.

Además otorgó una pensión a los hombres del Ejército que quedaron inválidos y, como parte de los festejos, dio una gran amnistía.

Pero hubo otra cosa que hizo Rosas y que no habla mucho en su favor: entregó al cónsul inglés Mandeville los documentos tomados a Berón de Astrada probatorios de los deseos de éste de anular el Tratado de 1825 entre la Argentina y Gran Bretaña, al que consideraba el origen de todos los males que afligían al país.

Y fue más allá, agregando “que la Nación había castigado de muerte a los malvados que habían querido insultar la fe puesta en ese Acuerdo”. Claro que esto estaba en el contexto de su política exterior en ese momento, pues precisaba a los ingleses por su conflicto con Francia y quería tenerlos de su parte.

¿Qué beneficios obtuvo Berón de Astrada por su alianza con el taimado Fructuoso Rivera? Ninguno.

Rivera permaneció indiferente, sin emprender ninguna operación, a pesar de la ayuda de los franceses. Su único movimiento fue trasladarse desde Miguelete al Durazno y que sus intenciones eran éstas lo sabían todos, menos el pobre Berón de Astrada. ¡Lindos aliados se echó el correntino!

Ni Rivera ni los franceses lo tuvieron en cuenta; los segundos solamente se moverían si Rivera lo hacía; los movimientos del correntino no contaban, y para éste resultaron un suicidio.

Pero es justo decirlo, el juicio histórico ha sido más favorable para él que para sus desleales aliados pues, si bien cometió el error de aliarse con los enemigos de su patria en ese momento, lo hizo para defender el ideal constitucionalista y federalista que fue tradicional de su provincia.

En realidad sus miras fueron estrechas en la ocasión y vio solamente los intereses de su patria chica, sin ver que estaba en juego algo más importante: el honor de la patria grande.

Su actitud -en otras circunstancias- hubiera sido mucho más valedera y ahora, en lugar de recordarlo como el “Mártir de Pago Largo”, se lo recordaría como el “Mártir de la Organización Nacional”.

- Imposición del gobernador

Por enfermedad de Mantilla, la comisión del Congreso correntino que debía hablar con Pascual Echagüe fue integrada -finalmente- con el diputado Teodoro Gauna -elegido el 11 de Abril de 1839- quien actúa sólo con Baltazar Acosta por haber el coronel José Antonio Romero renunciado el 15 de Abril de 1839.

El vencedor no deseaba al frente de Corrientes a un hombre que pudiera sostener la autonomía de la provincia o -hablando en los términos de la época- a uno que no fuera incondicional del gobernador de Buenos Aires.

“La Gaceta” de Buenos Aires(9), en uno de sus números de Enero de 1839, había sentado el criterio político del rosismo frente a los sucesos del momento:

“Nada de política, de hombres ni de principios a medias”, decía. “Está contra nosotros el que no está del todo con nosotros. No hay medio ni alternativa. Deben morir y desaparecer para siempre, en forma que no queden vestigios ni recuerdos de tan feroces, alevosos, traidores forajidos”.

(9) Número 4.666, del 10 de Enero de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Esta era la literatura de la época, el cartabón con que se medían los hombres y es claro que Ferré no podía convenir al vencedor de Pago Largo. El aterrado Congreso correntino ratificó la imposición rosista y, en consecuencia, dio sanciones depresivas.

El envío de la comisión de diputados para el Convenio a que se aludió no implicó el que el Congreso de Corrientes suspendiera sus actos de repudio a los principios que inspiraran la obra de Berón de Astrada.

Por el contrario; por Ley del 5 de Abril de 1839 emplazó a juicio al ministro de ese gobernante, Pedro A. Díaz Colodrero, a quien se reputaba -por la opinión- el inspirador y responsable del orden de cosas; por la del día 9 de Abril declaró decaido en sus honores a Berón de Astrada y nulos los actos de su Gobierno que referían a la guerra contra Rosas; por otra de la misma fecha, se derogó la del 6 de Febrero de 1839 sobre buques extranjeros; y por la del 25 de Abril dispuso la entrega de parte de la indemnización convenida con el vencedor. Se trataba de quince mil pesos y hubo de levantarse un empréstito(10).

(10) Ley del 29 de Abril. Fue elevado el proyecto por el P. E. delegado, el día 27. Por Ley del día 30 se amplió el empréstito a toda la suma necesaria. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Para ello, y completar la suma total a entregarse, comisionóse a Ramón de Galárraga y Antonio Cueto para su negociado, debiendo formarse series de personas cuya lista se pasó al Congreso, a contribuir cada una con un mil pesos y con cargo de reintegrárseles el exceso que correspondiera después de una capitación final.

- El Congreso se dobla al vencedor. Elección de Romero para gobernador

El 20 de Abril de 1839 mandó firmar Echagüe -en su Cuartel General de Curuzú Cuatiá- la siguiente, titulada, “Convención” :

Art. 1.- El Honorable Congreso de Corrientes nombrará a la mayor brevedad la persona que ha de desempeñar el cargo de gobernador propietario de la provincia, en sujeto de reconocido patriotismo y adhesión a la causa que hoy sostiene con tanto heroismo y gloria la Confederación Argentina, contra los enemigos de la libertad e independencia americana.
Art. 2.- El territorio de Misiones, que la provincia de Corrientes ha considerado hasta ahora como una parte integrante de ella, quede poseido como lo está de hecho actualmente por sus naturales, y libres éstos para elegir sus autoridades, sin que el Gobierno ni habitantes de Corrientes puedan estorbarles ninguno de los goces de los derechos de independencia que disfrutan hoy hasta que, cualquier que sean los derechos que pretenda tener, para poseer aquel territorio esta provincia, sean ventilados ante la autoridad nacional a quien corresponda el conocimiento de este asunto, y declare aquélla lo que crea justo, quedando entretanto garantida la libertad del país Misionero por el Ejército sostenedor de la Independencia Argentina y bajo su inmediata protección. Y últimamente, si por su debilidad para constituirse absolutamente independientes, quisiesen, los referidos habitantes de Misiones, ponerse bajo la protección o la tutela de alguna de las provincias de la Confederación Argentina, pueden hacerlo libre y espontáneamente, declarando a cuál de ellas es su voluntad pertenecer.
Art. 3.- La provincia de Corrientes se compromete a entregar por medio de su Gobierno, al General en Jefe del ejército sostenedor de la Independencia Argentina, como indemnización de los perjuicios recibidos por la provincia de Entre Ríos, en defensa de su territorio y conservación de su libertad amenazados por el traidor unitario Genaro Berón de Astrada, y para subvenir a los Gastos del Ejército de la Nación, al mando del Exmo. Señor don Pascual Echagüe, la cantidad de sesenta mil pesos fuertes, y a poner sobre la frontera de Entre Ríos y a disposición de su Gobierno, ochenta mil cabezas de ganado vacuno y cincuenta mil yeguas.
Art. 4.- Siendo necesario castigar a los motores y colaboradores de la inicua empresa del traidor Berón de Astrada, por su infame conducta, y para escarmiento de los malvados, los bienes de todas aquellas personas notoria y verdaderamente adictas a dicha inicua empresa, y que prestaron para ella su cooperación, entrará a formar parte en el monto de la cantidad que, por el artículo anterior, debe entregar el Gobierno de Corrientes al de Entre Ríos.
Artículo Adicional: las hostilidades entre la provincia de Corrientes y el Ejército sostenedor de la Independencia Argentina, han cesado de hecho y derecho desde este día”(11)(12)(13).

(11) Provincia de Corrientes. Ley Nro. 732. “Literatura sobre Pago Largo”, tomo III, pp.45-47. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).
(12) Firmarán la titulada “Convención”, por Echagüe: Cayetano Romero y José Agustín Ytuarriaga; por Corrientes: Juan Baltazar Acosta y Teodoro Gauna. El “Artículo Adicional” fue agregado cuando el Ejército rosista tenía ya su campamento en la costa del Mocoretá. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 143. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
(13) El hombre fuerte del momento era Juan José Pascual Echagüe, uno de los generales del “ejército sostenedor de la independencia de la Confederación”, dictador militar, desde la fecha de la victoria de Pago Largo -alcanzada por aquel ejército, el 31 de Marzo de 1839- hasta el 6 de Octubre de 1839. Esta victoria costará a Corrientes -por el Tratado estipulado en Curuzú Cuatiá, el 20 de Abril de 1839, con el vencedor- una contribución de 60.000 pesos fuertes, 80.000 cabezas de ganado vacuno, 50.000 yeguas, como indemnización de los Gastos de guerra. Este Tratado será modificado en Villanueva, el 9 de Febrero de 1843.El militar triunfante se hizo dueño de todas las propiedades correntinas; dividió su territorio; celebró Tratados con el Cuerpo Representativo; exigió -de pronto- caudales que no existían, ni podían existir en las Cajas del Estado, porque el comercio -aliento vital de la sociedad- estaba paralizado y agonizante; para salir de tal conflicto fue necesario imponer contribuciones hasta en la clase menesterosa. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.

De ahí que cuando la comisión de diputados se trasladara al Cuartel del general Echagüe para negociar la paz, fuese la cuestión gobernación la primera planteada y resuelta en el Tratado suscripto.

Estipulábase en él -como se puede leer en el Artículo 1ro.- las condiciones del futuro mandatario de la provincia y, en los subsiguientes, se exigía una contribución de 60.000 pesos fuertes, 80.000 cabezas de ganado vacuno y 50.000 de yeguarizos como indemnización de guerra. No hubo más remedio que aceptarlo, firmándoselo en Curuzú Cuatiá ese 20 de Abril de 1839.

- El Congreso elige como gobernador titular a Manuel Antonio Ferré

Los diputados -queriendo conciliar su sumisión al vencedor con los intereses de la provincia- nombró gobernador propietario a Manuel Antonio Ferré(14) (que no era de los comprendidos en la “Convención”) en lugar de Pedro Juan Ferré pero -como lo preveía este último- Echagüe no estuvo conforme con la designación, desaprobando con violencia el hecho, ordenando y proponiendo se nombrara a José Antonio Romero, antiguo Comandante Militar de San Roque durante la dominación de Artigas y a quien consideraba un incondicional suyo desde la época de las intrigas de Falcón y Suárez.

(14) Pedro Ferré había entregado el mando a su hermano, Manuel Antonio, el 9 de Mayo de 1839. Una semana después, éste lo delegará en Pedro Dionisio Cabral (16 de Mayo de 1839). // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 143. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Como se observa, no obstante lo concluyente de los artículos impuestos a la provincia, el Congreso había desoído al general vencedor que proponía la candidatura a gobernador del coronel José Antonio Romero, sosteniendo que las calidades indicadas en el Tratado encontrábanse reunidas en Manuel Antonio Ferré, a quien designó(15), autorizándoselo luego(16) a delegar, el P..E. en un diputado.

(15) Ley del 8 de Mayo de 1839. El 2 de Abril de 1839 se había designado -en carácter provisorio- a Pedro Juan Ferré. Este estará en el mando hasta el 5 de Abril de 1839 en que -siendo su presencia urgentemente reclamada en la campaña por el imperio de las circunstancias- delegará en el coronel Manuel Antonio Ferré el mando de la provincia para todos los asuntos diarios y de reglamento. La última disposición firmada por el gobernador provisorio Pedro Ferré fue un decreto -de fecha 8 de Mayo de 1839- poniendo en posesión del mando de la provincia a su hermano, el citado coronel Manuel Antonio Ferré que, desde antes de esa fecha, figuraba como gobernador delegado. De aquí se deriva que Pedro Ferré es sustituido -el 8 de Mayo de 1839- por el electo en propiedad por el Congreso, Manuel Antonio Ferré, quien estará en el Gobierno hasta el 16 de Mayo de 1839, en que delegará el mando gubernativo en Pedro Dionisio Cabral. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.
(16) Ley del 15 de Mayo de 1839. Delegóse en Pedro Dionisio Cabral. Este, será delegado de Manuel A. Ferré desde el 16 de Mayo de 1839 hasta el 22 de Mayo de 1839 en que, por renuncia de Ferré, será nombrado el mismo Cabral como interino y el coronel José Antonio Romero, en propiedad. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Echagüe no se conformó con el electo y amenazó con marchar sobre la capital si dentro del tercer día no se nombraba gobernador a una persona que reuniese las calidades convenidas en el Pacto del 20 de Abril de 1839, concluido en Curuzú Cuatiá.

En el mismo Oficio se ordenaba la revocación del Gobierno provisorio. La urgencia con que Echagüe trataba el asunto, la explica su carta a Rosas del 21 de Abril, contestada el 22 de Mayo. Dábale en ella cuenta de haber llegado a Curuzú Cuatiá la comisión de diputados el día anterior y vuelto de inmediato a la capital llevando la candidatura a gobernador del coronel Romero y la de Gauna para ministro.

Ponderando a este último, expresaba que bajo el régimen caído había estado trabajando al coronel Rolón para que iniciara una insurrección a Berón de Astrada.

Ante la amenaza del vencedor, el Congreso General acentuó su renunciamiento. Dispuso el 21 de Mayo de 1839 que el P. E. informara a Echagüe sobre la ejecución de los Pactos firmados y a él sobre el embargo decretado de los bienes de hombres complicados en el pronunciamiento que encabezara Berón de Astrada.

Al día siguiente aceptó la renuncia del gobernador Manuel Antonio Ferré y nombró en carácter interino a Pedro Dionisio Cabral, quien debía desempeñar el Gobierno hasta que se recibiera el titular, coronel José Antonio Romero, a quien designó en ese carácter(17).

(17) Tres leyes sucesivas del 22 de Mayo de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

- Empréstito forzoso

El 26 de Abril de 1839 el Congreso General ratificaba las bases del Acuerdo o preliminares y autorizaba un empréstito forzoso que apenas produjo -tal era la miseria- $ 30.000 fuertes, que fueron entregados al vencedor(18).

(18) Libro de Oficios. Este Tratado -que no se ejecutorió en la parte de las entregas de ganado- será modificado en Villanueva el 9 de Febrero de 1843. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Después de su aprobación, el Congreso General se había declarado en receso el 8 de Marzo de 1839 -en días previos a Pago Largo- organizándose la Sala Permanente que designó Secretario -el 22 de Marzo de 1839- a José M. Regueral.

Nuevamente volvió a reunirse el Congreso General el 22 de Mayo de 1839, concentrándose el 4 de Junio siguiente, después de elegir gobernador.

En tanto, Echagüe ratificó el Tratado en su campamento en marcha -a orillas del Mocoretá- y, el 8 de Mayo de 1839 abandonaba Corrientes.

- José Antonio Romero, gobernador

El 21 de Mayo de 1839 el Congreso dispuso que el P. E. informara a Echagüe sobre la ejecución de los Pactos y que al Congreso se lo informara de las medidas tomadas sobre el embargo de bienes de los complicados en el levantamiento de Berón de Astrada.

El 22 de Mayo de 1839(19) aceptó la renuncia de Manuel Antonio Ferré y designó -provisoriamente- a Pedro Dionisio Cabral hasta que se recibiera al titular, José Antonio Romero.

(19) Mantilla dice que Cabral entregó el mando a Romero el 6 de Junio de 1839, “que había sido nombrado el 22 de Mayo de 1839”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial (1829-1839)”, parágrafo 143. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

- El gobernador electo en la campaña

La estada del coronel José Antonio Romero -gobernador electo- en la campaña era explicable. A raíz de Pago Largo, el general Vicente Ramírez -por encargo del Gobierno- había procedido a reunir tropas. A fines de Mayo de 1839, aún cuando los trámites de la paz lo habían llevado a licenciar parte de sus soldados, pasaba de Mburucuyá a General Paz al frente de doscientos milicianos.

Romero abrió con éxito negociaciones, tanto que en carta del 31 de Mayo de 1839 el gobernador electo decía al general Pascual Echagüe que el Interior de la provincia estaba en paz, habiendo el propio Ramírez disuelto sus fuerzas cerca de General Paz, excepto una sección de treinta hombres con los que marchaba hacia el Sur.

“Lo que falta -decíale- es entrevistarse con usted y el placer de abrazarlo, como protector de la República”(20). Si Ramírez era el único militar en condiciones de presidir en esos momentos una reacción, la aceptación del nuevo régimen no fue completa.

(20) Esta y demás cartas, en el Archivo General de la Nación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

La prueba la tenemos en otro Oficio -dirigido al propio Vicente Ramírez- quien seguramente lo elevó a Echagüe, suscripto por Bartolomé Gorandona, de La Cruz, el 29 de Marzo de 1839.

Comunicaba al prestigioso militar que la gente de ese pueblo respondía al Gobierno de Corrientes, negándose a obedecer al general Echagüe a cuyo enviado -José Mbocá- se expulsó por el Cabildo de La Cruz con más de doscientos vecinos congregados para esa medida.

Este malestar de la opinión no era ignorado ni por Rosas ni por Echagüe, a quienes convenía simular para el logro de sus planes: al uno, por su expedición a la Banda Oriental; al otro, por la actitud de fuerza de los franceses del bloqueo. Con respecto a estos últimos, Rosas decía a Echagüe el 30 de Mayo de 1839:

“¡Qué importa que la Francia nos amenace y haga alarde de su poder sobre las olas del Plata, si arroja en las páginas de la historia del Nuevo Mundo una mancha que ha de lavar la misma civilización que ahora invoca y que al mismo tiempo la condena!”; y agregaba:
“Descuide usted, querido amigo, sobre esta particularidad; yo conozco uno por uno a todos mis paisanos y sé que no me darán lugar a que haga uso de la fuerza para hacer entrar a sus deberes a los muy pocos que puedan estar en oposición a nuestra marcha”.

Las medidas de represión se iniciaron. Una Ley del 5 de Junio de 1839 declaró la atribución del P. E. de fijar los ciudadanos comprendidos en la sanción de embargo de bienes por el pronunciamiento de Berón de Astrada y, como el gobernador electo -desde el Interior de la provincia- quisiera agregarse a las medidas que adoptaba el provisorio -en posesión del P. E.- hubo de declararse que no podía hacerlo sin el juramento del caso(21).

(21) Que no ejercía -mientras tanto- el P. E. Ley del 21 de Junio de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Para dar una sombra de justicia a la expoliación, se reglamentó la forma de exigir de los habitantes la suma a pagarse a Echagüe y se dio carácter definitivo a las cuotas del prorrateo originario(22).

(22) Leyes del 27 de Junio de 1839. La ley del 2 de Julio de 1839 suprimió empleos y redujo sueldos. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

- Romero presta juramento como gobernador

El 3 de Julio de 1839 entró Romero en la capital y el 6 de Julio de 1839 prestó juramento. Su ministro será Justo Díaz de Vivar. De él dice Hernán F. Gómez:

“Su personalidad intrascendente, su condición militar y de impuesto por las armas, lo hacían notoriamente impopular. Ni el Congreso -presionado y flexible a la fuerza- se solidarizaba con sus actos”(23).

(23) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

La situación de José Antonio Romero como gobernador de Corrientes no fue cómoda porque Echagüe, después de la evacuación de Corrientes en Mayo de 1839, no le dejó ni armas ni tropas que lo sostuvieran, pues creyó que no las necesitaría, porque pensó que los correntinos tendrían bastante con el escarmiento recibido. Sólo le dejó buenos consejos de cómo conducirse con sus enemigos. En carta escrita desde Mocoretá, el 28 de Mayo de 1839, le decía:

“Por lo que hace a los hombres de los que justamente recela, anúlelos, póngalos fuera de los elementos que puedan disponer para hacer mal.
“Ese Ramírez yo no lo considero bueno, porque creo es partidario del unitario Ferré y además de la logia anarquista; sin embargo, si usted lo cree capaz de entrar en su deber puede llamarlo (...) Excusado asegurarle que todo mi ejército está a su disposición.
“Obre Ud. y obre con energía; nada de términos medios. Al que se reconozca como unitario, nada conviene más que tratarlo como tal, es decir, inutilizarlo para que no nos haga la guerra...”.

En su contestación, Romero le informaba sobre la formación de un ejército de garantía de 400 plazas, para que lo sostuviera, y de una reunión de comandantes que había ordenado con el siguiente propósito:

“Al mismo tiempo la indicada reunión de Comandantes lleva el doble objeto de descubrir prácticamente sus intenciones y de poner fuera de la escena al que no ande claro y sumamente decidido”(24).

(24) Provincia de Corrientes. Ley Nro. 732. “Literatura sobre Pago Largo”, tomo III, pp.65-69. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Pero esto que escribía Romero no iba más allá del papel, pues era impotente ante los que conspiraban y hasta sus más estrechos colaboradores -desde el mismo día de su asunción al Gobierno- se preparaban para el caso de que cayera en cualquier momento.

Esto se desprende de la Memoria en que Ferré dice que Romero -hasta esa época- era un buen patriota, pero que perdió ese mérito al dejarse arrastrar por los Araujo y Díaz de Vivar, no volviendo a ser considerado como antes.

Justamente Araujo y Justo Díaz de Vivar le refirieron los planes que Romero tenía con respecto a él y que consistían en prenderlo y entregarlo a Echagüe en caso de que éste triunfara sobre Rivera y la situación quedara asegurada.

Ferré tomó sus precauciones para el caso de que esto se produjera y mandó una persona de su confianza junto a los dos infidentes para que con ella le avisaran, aunque también de ellos desconfiaba. Este era el clima que se vivía en esa época en Corrientes. Todos desconfiaban y trataban de arreglarse con el adversario, porque ninguno tenía la fuerza suficiente para imponérsele.

En su corta Administración, Romero no alcanzó a hacer nada que valiera la pena pues se vio acosado permanentemente por la conspiración de la mayor parte del pueblo correntino que le guardaba un profundo resentimiento por haber colaborado con el enemigo y por la extrema pobreza en que estaba la provincia.

El 17 de Julio de 1839 hubo de asistir en persona a las sesiones del Congreso para lograr la ley -de la misma fecha- que aprobaba los actos que realizó siendo electo, como si estuviese en desempeño del P. E.; también logró -del Congreso General- el 19 de Julio de 1839, autorización para levantar tropas suficientes a garantizar la tranquilidad pública y disponer de fondos(25), a usar de los capitales de los ciudadanos ausentes (emigrados) y de los fondos públicos necesarios, como para la venta de la cuerambre que el Estado acopiaba de sus consumos y con cuyo valor debía comprar caballos para el Ejército.

(25) Leyes del 19 y 20 de Julio de 1839 y del 13 de Agosto de 1839. / Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

A fines del mismo mes de Julio de 1839, el gobernador Romero se dirigió hacia la Villa de San Roque(26) para atender a los sucesos que pudieran ocurrir por haber cruzado el Uruguay la vanguardia del Ejército de Operaciones de la República Argentina y, abandonado a Corrientes -repasando el Mocoretá por Paso de las Carretas- el General en Jefe Echagüe.

(26) Autorizado por Ley del 20 de Julio de 1839 y previa delegación del P. E. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI. // El 22 de Mayo de 1839 había renunciado Manuel Antonio Ferré. Ese mismo día se designó al coronel José Antonio Romero. Como el titular Romero se encontraba ausente, se nombró como interino a Pedro Dionisio Cabral. Recién el 6 de Julio de 1839 entró en posesión del P. E. el coronel Romero, hasta el 23 de Julio de 1839, en que el estado de conmoción de la campaña hizo urgente y necesaria su salida, dejando de delegado a Juan Manuel de Vedoya. Romero será destituido por Ley del 6 de Octubre de 1839. Es que el 3 de Julio de 1839 el Congreso Provincial nombró gobernador a Romero por exigencias de Echagüe, pero un movimiento popular correntino depuso a Romero en Octubre de ese año. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.

- Acción opositora de emigrados argentinos en Montevideo

El 20 de Diciembre de 1838, los emigrados argentinos en Montevideo constituyeron la Comisión Argentina, presidida por el general Martín Rodríguez y bajo la influencia de Florencio Varela, y promovieron la formación de una legión que, armada por los franceses, cooperaría en el plan.

En repetidas oportunidades, los emigrados argentinos solicitaron al general Juan Lavalle que encabezara una expedición contra Juan Manuel de Rosas. Se hicieron contactos con los descontentos de la campaña del Sur bonaerense. Todas las esperanzas eran insufladas por la mala información de los franceses y las esperanzas de los demás complotados.

Berón de Astrada había dejado constancia de que hacía la guerra a Juan Manuel de Rosas y no a la Confederación. También se abrieron comunicaciones con Alejandro Heredia, el líder del Noroeste, poco antes de que éste fuese asesinado.

Después de iniciado el bloqueo francés, la Comisión Argentina -por intermedio de Florencio Varela- insistió y, finalmente, aunque con reparos, Lavalle resolvió organizarla, debido a la colaboración de los franceses quienes habían prometido barcos, armas y también aporte monetario.

Florencio Varela se encargó de vencer la resistencia del general Juan Lavalle a entrar en una acción militar como aliado de una potencia extranjera. Por fin, en Buenos Aires, algunos miembros de la Asociación de Mayo -que formaban el Club de los Cinco- comprometieron a numerosos porteños en un complot del que tomó parte el coronel Ramón Maza, hijo del presidente de la Legislatura.

- La represión rosista

El “Restaurador de las Leyes” no estaba desprevenido. Lanza a Pascual Echagüe sobre Corrientes y en la batalla de Pago Largo (el 31 Marzo de 1839), Berón de Astrada es totalmente batido y muerto.

El agente francés Dubué es descubierto en Mendoza y fusilado, pero antes denuncia la participación de Patricio Cullen en la alianza antirrosista. Este abandona Santa Fe y se refugia en Santiago del Estero bajo la protección de Juan Felipe Ibarra. Rosas le exige su entrega y éste, temeroso, entrega innoblemente a su protegido, que es fusilado ni bien pisa territorio porteño, el 21 de Junio de 1839, sin juicio alguno.

Fructuoso Rivera -al saber la derrota de los correntinos- trató de hacer la paz con Rosas, y procuró detener a Lavalle, que se aprestaba a iniciar su campaña.

El complot de Maza fue descubierto el 24 de Junio de 1839. Maza fue arrestado y fusilado el 28 de Junio. El día anterior, su padre, Manuel V. Maza, presuntamente comprometido en el movimiento, fue asesinado en su despacho por miembros de “La Mazorca”.

El último episodio de esta sucesión de desastres para los aliados, se desarrolló en los campos del Sur. Desilusionados de que Lavalle desembarcara en Buenos Aires y sabiéndose descubiertos, los cabecillas Pedro Castelli, Ambrosio Crámer y Manuel Rico se pronunciaron contra Rosas en Dolores, el 29 de Octubre de 1839.

Carecían casi totalmente de armas y las pidieron a Montevideo. Pero Prudencio Rosas -hermano del gobernador- no les dio tiempo y los venció en la batalla de Chascomús, el 7 de Noviembre de 1839, dando muerte a sus jefes, con excepción de Rico.

- La expedición de Lavalle

¿Qué había pasado con Lavalle? Antes de dar respuesta a esta pregunta, hay que remontarse a los orígenes de la participación de Lavalle en la empresa planeada entre emigrados, orientales y franceses.

Dos obstáculos oponía el general argentino: su negativa a actuar aliado a una potencia extranjera contra Buenos Aires; y el espíritu de partido de algunos emigrados. Había expresado:

“Estos hombres, conducidos por un interés propio muy mal entendido, quieren transformar las leyes eternas del patriotismo, del honor y del buen sentido; pero confío en que toda la emigración preferirá que la Revista la llame estúpida, a que su patria la maldiga mañana con el dictado de vil traidora”(27).

(27) Enrique M. Barba. “La Campaña Libertadora del general Lavalle” (1944), p. 15, La Plata. Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”.

Chilavert le había prometido que no se pisaría suelo argentino, sino bajo el pabellón nacional; que no se consentiría ninguna influencia extranjera en la organización del país; y que los auxilios serían pagados con una indemnización. Tales seguridades parecieron insuficientes al general.

Alberdi logró -en Febrero de 1839- que el cónsul francés en Montevideo le diera, por escrito, las miras de Francia respecto de sus intenciones en la Argentina(28). Ni aún así, consintió Lavalle, que fue llamado reiteradamente por Lamas, Varela, Chilavert, Rodríguez y Alberdi.

(28) Enrique M. Barba. “La Campaña Libertadora del general Lavalle” (1944), pp. 34 a 36, La Plata. Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”.

Por fin, Florencio Varela lo convenció de tomar el mando de todas las fuerzas argentinas existentes en la Banda Oriental, para evitar que la invasión fuera efectuada por Rivera. Los argumentos de Varela disiparon los escrúpulos del general; en Abril de 1839 se trasladó a Montevideo y aceptó el encargo.

En cuanto a los partidos, quiso que la expedición no fuese unitaria, sino argentina, y respetando las tendencias de los pueblos se dispuso a aceptar la federación como mucho antes la había aceptado Quiroga. Por eso, la Proclama con la que acompañó su entrada en Entre Ríos, decía: “¡Viva el Gobierno Republicano, Representativo, Federal!”(29).

(29) Enrique M. Barba. “La Campaña Libertadora del general Lavalle” (1944), pp. 189 y 190, La Plata. Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”.

El propósito evidente de Lavalle fue el de dar a la campaña el carácter de una lucha nacional contra la dictadura, exenta de connivencias con los extranjeros que la apoyaban y de compromisos con el partido unitario. Las resistencias creadas por Rosas en las provincias hacían oportuno el momento para arrebatarle la bandera federal.

Por su parte, Fructuoso Rivera -el caudillo oriental- postergó su ayuda, pues había iniciado un acercamiento secreto con Rosas, que no llegó a concretarse. Rivera, que recelaba del prestigio de Lavalle y que había pretendido subordinar a su mando a la Legión Argentina, había entrado en tratos con el gobernador de Buenos Aires y obstaculizaba la expedición, por lo que la partida de Lavalle de Montevideo -en los buques franceses- fue clandestina.

El 2 de Julio de 1839 desembarcó en Martín García. Lavalle agrupó sus fuerzas -unos 600 hombres- en la isla. Allí preparaba sus tropas cuando la Comisión Argentina le informó que no podía enviarle ni reclutas ni dinero para remontarlas. Entretanto, Rosas, que no creyó que Lavalle había pedido iniciar sus operaciones sin la complicidad de Rivera, dio orden a Echagüe de penetrar en Entre Ríos.

Entonces Lavalle cambió su plan de campaña -destinado a invadir a Buenos Aires- y decidió penetrar en Entre Ríos, desembarcando cerca de Gualeguaychú el 5 de Septiembre de 1839, para cortar las comunicaciones de Echagüe y reclutar a los descontentos.

El 22 de Septiembre batió a los rosistas en Yeruá, pese a ser doblado en número. El adversario ocasional fue el gobernador delegado entrerriano Vicente Zapata, que lo perseguía. El efecto fue un nuevo pronunciamiento correntino contra Rosas -animado, esta vez, por el infatigable Pedro Ferré. Lavalle se internará en Corrientes.

- Destitución del gobernador Romero

Después de Pago Largo, casi la mitad del territorio sufrió toda clase de depredaciones y el terreno de la reacción estaba bien abonado, debiéndose esperar solamente el momento propicio para que el movimiento subversivo a este estado de cosas estallara.

Y el momento llegó con la noticia del triunfo del general Juan Lavalle -con su Legión Libertadora- en el combate de Yeruá, en Entre Ríos, el 22 de Septiembre de 1839.

Fueron inútiles las medidas tomadas por el gobernador Romero de instalar fuerzas en distintos puntos cercanos a Curuzú Cuatiá, zona obligada de entrada desde el Sur de la provincia, como también inútil fue el ofrecimiento que le hizo al gobernador de Santa Fe, Juan Pablo López, de enviarle los auxilios que fueran necesarios para enfrentar a Lavalle. Todo era inútil, porque la debilidad de Romero era interna y no tenía con qué hacerle frente.

Después del nombramiento de Romero, muchos jefes y oficiales fueron a ver a Ferré para que les aconsejara sobre la conveniencia de emigrar para no vivir bajo el yugo de la dictadura.

El les aconsejó quedarse porque -tarde o temprano- tendrían la oportunidad de cambiar las cosas en la provincia. Sus razones fueron convincentes y los decidieron a no abandonar Corrientes -en tanto Ferré no lo hiciera- quedando a sus órdenes.

En Corrientes, y ante estos acontecimientos, el gobernador rosista José Antonio Romero reunió fuerzas(30), se proveyó de elementos de movilidad y, el 24 de Septiembre de 1839 recabó del Congreso instrucciones para conservar el orden público ante las noticias que se recibían del sur, de que el ejército había sido derrotado en la Banda Oriental.

(30) Para destruir el “espíritu” -que no le era afecto- de unidades veteranas conocidas, la Ley del 24 de Julio de 1839 lo autorizó a suprimir los Cuerpos de Libertos y Granaderos a Caballo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Reunido apresuradamente el Congreso General, le recomendó (3 de Octubre de 1839) ponerse al corriente de los antecedentes y obrar con la prudencia y pulso que las circunstancias requerían, dando una serie de leyes tendientes a reunir fondos y material de guerra, para luego entrar en receso(31).

(31) Leyes sobre régimen aduanero, pago de derechos adelantados, etc. La del 26 de Septiembre de 1839 llevó al colmo la medida, autorizando al P. E. a vender las casas de propiedad del Fisco. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

- Insurrección del 6 de Octubre de 1839. Corrientes rompe su Acuerdo con el rosismo

Pero todas estas disposiciones, tendientes a afirmar un régimen antipopular, no debían bastar ni eran suficientes para imponer silencio a voluntades decididas.

Y fue así, a favor de la concentración del ejército miliciano y del movimiento de opinión que produjo la citación de las Asambleas Electorales para designar diputados a la 7ma. Legislatura de la provincia, que el pueblo solicitó del Congreso la expulsión del coronel Romero y el nombramiento de un nuevo gobernador.

Echagüe había evacuado la provincia en Mayo de 1839 para abrir operaciones sobre Fructuoso Rivera, en el territorio de la República Oriental. No dejó a José Antonio Romero tropas ni armas; decía que no las necesitaba, después del escarmiento de los correntinos.

Pasados los primeros efectos de los horrores, aunque ninguna esperanza de auxilio se vislumbraba, operóse una reacción viril en el sentimiento público, como pasión ciega impelida por la vergüenza de la afrenta, el amor a la libertad perdida y el anhelo de la venganza.

A las barbas de Romero se conspiraba, sin que él pudiese impedirlo; sus mismos soldados le repudiaban. La noticia de que el general Lavalle había invadido en Septiembre la provincia de Entre Ríos produjo el estallido.

El 6 de Octubre de 1839 se levantó el pueblo de la capital para exigir del Congreso la inmediata destitución de Romero y el nombramiento de un gobernador que respondiese a la voluntad de la provincia.

El Congreso destituyó a Romero y nombró a Pedro Ferré. Aquél estaba ausente, en la campaña; su delegado, Juan Manuel de Vedoya, no opuso resistencia: él mismo puso a Ferré en posesión del mando. En ninguna parte se oyó protesta contra el movimiento; en todas fue aclamada como venturosa.

Reunido el Congreso General de la provincia extraordinariamente -el día 6 de Octubre de 1839- accedió a la perentoria solicitación. Es que estaba apoyado por el elemento militar -la mejor garantía- que, de todos los puntos y en general conforme al texto que transcribimos, se adhería al movimiento. Dice así el importante documento:

“¡Viva la Libertad Argentina!
“A R. R. de la Provincia:
“En este Cuartel General situado en la Villa de San Roque, a los cinco días del mes de Octubre, año de mil ochocientos treinta y nueve:
“Nosotros, los jefes, oficiales y tropa que componen esta guarnición, hallándonos plenamente convencidos de que la Administración del coronel don José Antonio Romero no es la que ha de sacar a la provincia de Corrientes de la situación lamentable en que la han colocado los últimos desgraciados acontecimientos; que su nombramiento de gobernador y capitán general es ilegal, como arrancado por la fuerza y violencia de las armas enemigas; y finalmente, estimulados con el noble deseo de restablecer la dignidad y derechos del pueblo, sometido hasta ahora a la voluntad ajena, hemos resuelto repeler la fuerza, y hacer cesar de esta manera el Gobierno del antedicho Romero, como de hecho cesa desde este momento para que, recayendo la elección en un ciudadano que reúna el concepto y opinión general, marche la provincia con la majestad y decoro que corresponde, y se restablezca de las desgracias y calamidades que ha padecido.
“Y a fin de que la Honorable Representación de la provincia pueda expedirse con la libertad y conocimientos que corresponden, firmamos la presente Acta en el expresado día, mes y año.
“A los Honorables Representantes de la provincia. José D. Abalos - Juan C. González - Mauricio Batalla - Nolasco Benítez - Panconio A. Alvarenga - Juan Duarte - Manuel Julián Goitia”.

Conforme a lo expresado, al amanecer del día 6 de Octubre de 1839 estalló la sedición en la capital. El coronel Romero fue depuesto y elegido -en carácter de gobernador- el brigadier Pedro Ferré, derogándose las leyes y resoluciones tomadas para condescender con los vencedores de Pago Largo(32).

(32) Ley del 10 de Octubre de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI. // Juan Manuel de Vedoya fue gobernador delegado de José Antonio Romero desde el 23 de Julio de 1839 hasta el 6 de Octubre de 1839 en que, habiendo sido la Legislatura convocada extraordinariamente y destituido Romero -a petición del pueblo- fue nombrado Pedro Ferré, a quien Vedoya puso en posesión del Gobierno. El Congreso provincial nombró gobernador -nuevamente (por cuarta vez)- a Pedro Ferré. El 6 de Octubre de 1839 se designó en carácter provisorio a Ferré, a quien se confirma -por todo el trienio- el 25 de Noviembre de ese año. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007), edición del autor.

El Congreso derogó todas sus resoluciones “dadas por condescender con el poder del vencedor en Pago Largo”; invistió al Gobierno de facultades amplias, “referentes a la paz y a la guerra, hacer pactos, formalizar alianzas, en cuanto no se opongan (las últimas) a la dignidad, a la integridad y derechos de la provincia”; convocó a elecciones generales para la renovación trienal de todo el Cuerpo legislativo; y adoptó varias resoluciones financieras.

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