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TERCER MANDATO DE PEDRO JUAN FERRE

Pascual Echagüe evacuó la provincia en Mayo de 1839 para abrir operaciones sobre Fructuoso Rivera, en el territorio de la República Oriental. No dejó a José Luis Romero tropas ni armas; decía que no las necesitaba, después del escarmiento de los correntinos

Eliminado el enemigo interno, Echagüe invadió el Uruguay el 29 de Julio de 1839, acompañado por Juan Antonio Lavalleja. Rivera lo esperó en el Norte del país y, por medio de una retirada lenta, lo fue alejando de sus bases, mientras éste iba recibiendo nuevos refuerzos.

- La Administración Romero

A fines del mismo mes de Julio de 1839, el gobernador José Antonio Romero se dirigió hacia la Villa de San Roque(1) para atender a los sucesos que pudieran ocurrir por haber cruzado el Uruguay la vanguardia del “Ejército de Operaciones de la República Argentina” y, abandonado a Corrientes -repasando el Mocoretá por el Paso de las Carretas- el General en Jefe Juan José Pascual Echagüe.

(1) Autorizado por Ley del 20 de Julio de 1839 y previa delegación del P. E. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI. El 22 de Mayo de 1839 había renunciado Manuel Antonio Ferré. Ese mismo día se designó al coronel José Antonio Romero como gobernador titular, en momentos en que éste se encontraba ausente, nombrándose como interino a Pedro Dionisio Cabral. Recién el 6 de Julio de 1839 Romero entró en posesión del P. E. y permaneció en la Ciudad de Corrientes hasta el 23 de Julio de 1839, en que el estado de conmoción de la campaña hizo urgente y necesaria su salida, dejando de gobernador delegado a Juan Manuel Bedoya. // Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas” (1987). Ed. Hyspamérica. Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007). Edición del Autor.

Pasados los primeros efectos de los horrores, aunque ninguna esperanza de auxilio se vislumbraba, operóse una reacción viril en el sentimiento público, como pasión ciega impelida por la vergüenza de la afrenta, el amor a la libertad perdida y el anhelo de la venganza.

En su corta Administración, Romero no alcanzó a hacer nada que valiera la pena pues se vio acosado permanentemente por la conspiración de la mayor parte del pueblo correntino que le guardaba un profundo resentimiento por haber colaborado con el enemigo y por la extrema pobreza en que estaba la provincia.

Romero reunió fuerzas(2), se proveyó de elementos de movilidad y el 24 de Septiembre de 1839 recabó del Congreso instrucciones para conservar el orden público, ante las noticias que se recibían del Sur, de que el Ejército rosista había sido derrotado en la Banda Oriental.

(2) Para destruir el “espíritu” que no le era afecto -de unidades veteranas conocidas- la ley del 24 de Julio de 1839 lo autorizó a suprimir los Cuerpos de “Libertos” y “Granaderos a Caballo”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Reunido apresuradamente el Congreso General, le recomendó (el 3 de Octubre de 1839) ponerse al corriente de los antecedentes y obrar con la prudencia y pulso que las circunstancias requerían, dando una serie de leyes tendientes a reunir fondos y material de guerra, para luego entrar en receso(3).

(3) Leyes sobre régimen aduanero; pago de derechos adelantados; etc. La del 26 de Septiembre de 1839 llevó al colmo la medida, autorizando al P. E. a vender las casas de propiedad del Fisco. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Pero todas estas disposiciones -tendientes a afirmar un régimen antipopular- no debían bastar ni eran suficientes para imponer silencio a voluntades decididas. Y fue así, a favor de la concentración del ejército miliciano y del movimiento de opinión, que produjo la citación de las Asambleas Electorales para designar diputados a la 7ma. Legislatura de la provincia, que el pueblo solicitó del Congreso la expulsión del coronel Romero y el nombramiento de un nuevo gobernador.

- La represión rosista

El “Restaurador de las Leyes” no estaba desprevenido. Lo primero que hizo fue lanzar a Echagüe sobre Corrientes y en la batalla de Pago Largo (el 31 Marzo de 1839), Berón de Astrada fue totalmente batido y muerto.

El agente francés Dubué es descubierto en Mendoza y fusilado, pero antes denuncia la participación de Domingo Cullen en la alianza antirrosista. Este abandona Santa Fe y se refugia en Santiago del Estero, bajo la protección de Felipe Ibarra.

Rosas le exige su entrega y éste, temeroso, entrega innoblemente a su protegido, que es fusilado ni bien pisa territorio porteño, el 22 de Junio de 1839, sin juicio alguno.

Rivera, al saber la derrota de los correntinos, trató de hacer la paz con Rosas y procuró detener a Lavalle, que se aprestaba a iniciar su campaña.

En Junio de 1839 se produce la conjuración de los Maza en Buenos Aires. Después de haber sido disuelta la Asociación de la Joven Argentina, los más comprometidos emigraron a Montevideo donde organizaron la Asociación de Mayo. Otros quedaron en Buenos Aires y, a comienzos de 1839, formaron el Club de los Cinco(4), cuya finalidad era derrocar a Rosas.

(4) Recibió este nombre porque en principio sus miembros fueron cinco jóvenes: Carlos Tejedor, Jacinto Rodríguez Peña, Enrique Lafuente, Santiago Albarracín y Rafael Corvalán. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Pronto consiguieron adhesiones, no sólo de unitarios sino también de federales distinguidos. El comandante Ramón Maza, de gran prestigio entre los partidarios del Restaurador(5), prometió apoyar el movimiento con sus tropas. Su padre era el doctor Manuel Vicente Maza -amigo personal de Rosas y también entre los conjurados- que ejercía las presidencias del Supremo Tribunal de Justicia y de la Legislatura.

(5) Ramón Maza era un hombre joven y elegante -tenía 29 años- y estaba recién casado con Rosa Fuente, prima hermana de Encarnación Ezcurra, la esposa de Rosas, ya fallecida. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

El plan consistía en un levantamiento armado de la campaña del sur de la provincia de Buenos Aires y el desembarco en ella de Lavalle, auxiliado por los franceses y los opositores de Montevideo. Rodeado y sin el dominio de las aguas, el Restaurador no podría escapar.

Las actividades de los complotados -reuniones secretas, correspondencias con Montevideo- trascendieron al conocimiento público(6); por su parte, Lavalle demoró más de lo convenido y los efectivos del sur tampoco respondieron con la rapidez requerida.

(6) El general Paz, en sus “Memorias”, destaca que era imposible “conservar un secreto que rodaba entre miles de depositarios”. Los detalles precisos de la conjuración fueron llevados a Rosas por el capitán Martínez Fontes y los hermanos Medina Camargo. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Enterado desde tiempo atrás del movimiento, Rosas ordenó -el 24 de Junio de 1839- la detención del comandante Ramón Maza, cuando éste se disponía a partir para la campaña a fin de iniciar las operaciones. Maza fue arrestado y fusilado en la cárcel -por orden de Rosas- en la madrugada del 28 de Junio de 1839.

El gobernador luego dispuso archivar el sumario levantado con motivo de la conjuración pues, de otro modo, afirmó, “habría sido preciso ordenar la ejecución de no pocos federales y unitarios de importancia”.

A su vez, y por mediación del cónsul norteamericano, el gobernador bonaerense ofreció al padre de Ramón -el doctor Manuel Vicente Maza- los medios para que se ausentara inmediatamente de Buenos Aires; el último no aceptó a fin de poder ayudar a su hijo.

En la noche del 27 de Junio de 1839, el doctor Maza -ante la situación creada y presuntamente comprometido en el movimiento- se dirigió a la Legislatura para renunciar a los cargos que desempeñaba. Allí fue asesinado(7), en su despacho, por miembros de “La Mazorca”.

(7) El doctor Maza penetró en su despacho y a la luz de un quinqué escribió varios borradores, que destruyó al no satisfacerle los términos en que elevaría su renuncia. En esas circunstancias, dos hombres emponchados irrumpieron en la habitación y uno de ellos, Manuel Gaetán, hundió varias veces su puñal en el cuerpo del anciano magistrado. Acto seguido, tomó una hoja de la mesa y secó en ella el acero ensangrentado de su arma. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Amparados en la oscuridad de la noche, los asesinos huyeron(8).

(8) Gaetán fue luego fusilado por orden de Rosas. La muerte del doctor Maza no está perfectamente aclarada pues ambas facciones en pugna -unitarios y federales- se culparon mutuamente. Falta la constancia documental que arroje una luz definitiva sobre el crimen y destaque quiénes fueron los instigadores. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

- En la campaña del Sur bonaerense también hay descontento

El último episodio de esta sucesión de desastres para los aliados se desarrolló en los campos del Sur.

Si la “rebelión intelectual” merecía de Rosas más desprecio que preocupación, no pasó lo mismo con el creciente descontento que -desde 1836- se desarrollaba en un sector de los hacendados porteños.

Parte de ellos se había beneficiado con el régimen de enfiteusis que les había permitido la explotación de grandes extensiones a costos bajos y la ley de 1836 -agravada por la de 1838- terminaba prácticamente con ese régimen.

Al descontento económico se añadió el disconformismo político por la forma violenta en que eran reprimidos todos aquéllos que manifestaban cierta independencia hacia el partido del gobernador porteño.

Lo grave de este estado de cosas era que se producía en el centro mismo del poder de Rosas: la campaña bonaerense. Chascomús y Dolores eran el núcleo del malestar.

En Buenos Aires, la posición interna de Rosas parecía sólida después de la eliminación de sus adversarios, sean estos unitarios o federales. Pero el bloqueo francés al Río de la Plata a partir de 1838 creó dos nuevos grupos de descontentos: los jóvenes “románticos” -para los que Francia era el más alto grado de la civilización universal- y los estancieros, perjudicados económicamente por el bloqueo, ya que no podían exportar ganado(9).

(9) Ignacio Manuel Iriarte. “Los Libres del Sur”, en “Todo es Historia”, Nro. 47.

Rosas decidió solucionar la crisis financiera que el bloqueo le causaba exigiendo el pago de los alquileres atrasados de los ganaderos enfiteutas y que hacía muchos años que no los pagaban y, poco después, obligó a los estancieros que compraran sus campos o los devolvieran al Estado Provincial.

Según que el solicitante en compra fuera partidario del rosismo, autorizaba o no las solicitudes de compra de los campos, lo que aumentó el malestar de muchos estancieros.

La zona en que la enfiteusis era dominante era el entonces Sur de la provincia de Buenos Aires y allí los hacendados decidieron librarse de Rosas. Con ayuda de los argentinos establecidos en Montevideo organizaron una campaña al mando del general Juan Lavalle, que debía desembarcar en el Sur de Buenos Aires y apoyar a los estancieros opositores(10).

(10) Ignacio Manuel Iriarte. “Los Libres del Sur”, en “Todo es Historia”, Nro. 47.

La conspiración de los Maza tenía ramificaciones en la campaña sur de la provincia de Buenos Aires. Los estancieron insurrectos esperaban coordinarse con un movimiento sedicioso en la Ciudad de Buenos Aires dirigida por el coronel Ramón Maza -hijo del ex gobernador Manuel Maza- pero éste será asesinado y su hijo fusilado.

El movimiento del Sur de Buenos Aires estaba encabezado por Pedro Castelli, Manuel Rico y Ambrosio Crámer quienes -fracasada la conjuración de la capital- solicitaron a Lavalle que desembarcara con su expedición en la costa sur; sin embargo, el último optó por marchar hacia el norte, para invadir por Entre Ríos.

La esperada ayuda de Lavalle se había esfumado, ya que éste había decidido penetrar en Entre Ríos(11).

(11) Juan José Cresto (1993). “Los Libres del Sur”.

Desilusionados de que Lavalle desembarcara en Buenos Aires y sabiéndose descubiertos, los amotinados se lanzaron a la sedición. Los cabecillas Castelli, Crámer y Rico se pronunciaron contra Rosas en Dolores, el 29 de Octubre de 1839, instalando poco después su improvisado ejército en el pueblo de Chascomús. Carecían casi totalmente de armas y las pidieron a Montevideo.

Ya a mediados de Octubre de 1839 los insurrectos dispusieron que Rico levantaría el pueblo de Dolores, Crámer actuaría en Chascomús y Castelli apoyaría a estos con los efectivos que se comprometió a reunir.

Cuando Rosas supo que los sediciosos del sur no contaban con el apoyo de Lavalle, tomó las precauciones militares necesarias para sofocar el estallido; enseguida varias divisiones rosistas marcharon hacia los focos insurrectos.

El 7 de Noviembre de 1839, las tropas del coronel Prudencio Rosas -hermano del gobernador- no les dio tiempo y venció a los rebeldes en las proximidades de la Laguna de Chascomús, batalla en la cual -tras la huida de su jefe- el coronel Nicolás Granada, derrotó a los revoltosos.

Crámer cayó en la acción, muriendo en el campo de batalla, y Pedro Castelli -hecho prisionero- fue degollado(12).

(12) Castelli -hijo del prócer- huyó, pero fue alcanzado por una partida y degollado por el soldado rosista Juan Durán. La cabeza del jefe revolucionario fue enviada a Dolores y allí expuesta en una pica por varios días en la plaza pública. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

La mayor parte de los gauchos se rindieron y fueron indultados por orden de Rosas. Otros dirigentes lograron exiliarse -entre ellos el coronel Rico- quien tuvo mejor suerte, pues se retiró en dirección a Tuyú donde con 500 de sus hombres embarcó en naves francesas, para incorporarse luego en el ejército expedicionario de Lavalle(13)(14).

(13) Juan José Cresto (1993). “Los Libres del Sur”.
(14) Ignacio Manuel Iriarte. “Los Libres del Sur”, en “Todo es Historia”, Nro. 47.

- La campaña de Lavalle en Entre Ríos

¿Qué había pasado con Lavalle? Antes de dar respuesta a esta pregunta, hay que remontarse a los orígenes de la participación de Lavalle en la empresa planeada entre emigrados, orientales y franceses.

Dos obstáculos oponía el general argentino: su negativa a actuar aliado a una potencia extranjera contra Buenos Aires; y el espíritu de partido de algunos emigrados. Había expresado:

“Estos hombres, conducidos por un interés propio muy mal entendido, quieren transformar las leyes eternas del patriotismo, del honor y del buen sentido; pero confío en que toda la emigración preferirá que la Revista la llame estúpida, a que su patria la maldiga mañana con el dictado de vil traidora”(15).

(15) Enrique M. Barba. “La Campaña Libertadora del general Lavalle” (1944), Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires, La Plata, p. 15. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”.

Chilavert le había prometido que no se pisaría suelo argentino sino bajo el pabellón nacional; que no se consentiría ninguna influencia extranjera en la organización del país; y que los auxilios serían pagados con una indemnización.

Tales seguridades parecieron insuficientes al general. Alberdi logró, en Febrero de 1839, que el cónsul francés en Montevideo le diera, por escrito, las miras de Francia respecto de sus intenciones en la Argentina(16).

(16) Enrique M. Barba. “La Campaña Libertadora del general Lavalle” (1944), Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires, La Plata, pp. 34-36. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”.

Ni aún así consintió Lavalle, que fue llamado reiteradamente por Lamas, Varela, Chilavert, Rodríguez y Alberdi. Por fin -después de iniciado el bloqueo- la Comisión Argentina -por intermedio de Florencio Varela- lo convenció (aunque con reparos) de tomar el mando de todas las fuerzas argentinas existentes en la Banda Oriental, para evitar que la invasión fuera efectuada por Rivera. Además, resolvió organizarla debido a la colaboración de los franceses, quienes habían prometido barcos, armas y también aporte monetario.

Los argumentos de Varela disiparon los escrúpulos del general; en Abril, se trasladó a Montevideo y aceptó el encargo.

En cuanto a los partidos, quiso que la expedición no fuese unitaria, sino argentina, y respetando las tendencias de los pueblos se dispuso a aceptar la federación, como mucho antes la había aceptado Quiroga. Por eso, la Proclama con la que acompañó su entrada en Entre Ríos, decía: “¡Viva el Gobierno Republicano, Representativo, Federal!”(17).

(17) Enrique M. Barba. “La Campaña Libertadora del general Lavalle” (1944), Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires, La Plata, pp. 189-190. // Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos”.

El propósito evidente de Lavalle fue el de dar a la campaña el carácter de una lucha nacional contra la dictadura, exenta de connivencias con los extranjeros que la apoyaban y de compromisos con el partido antirrosista. Las resistencias creadas por Rosas en las provincias hacían oportuno el momento para arrebatarle la bandera federal.

Por su parte, Rivera -que recelaba del prestigio de Lavalle y que había pretendido subordinar a su mando a la Legión Argentina- postergó su ayuda pues había iniciado un acercarcamiento secreto con Rosas, que no llegó a concretarse. El caudillo oriental obstaculizaba la expedición, por lo que la partida de Lavalle de Montevideo -en los buques franceses- fue clandestina.

Lavalle -que se había unido a las campañas contra Rosas convencido por Florencio Varela- se trasladó junto a varios oficiales a la isla Martín García -aún en manos francesas- donde desembarcó el 2 de Julio de 1839 y donde formó un pequeño ejército -unos 600 hombres- de voluntarios(18).

(18) Lily Sosa de Newton. “Lavalle” (1973). Ed Plus Ultra.

Allí preparaba sus tropas, cuando la Comisión Argentina le informó que no podía enviarle ni reclutas ni dinero para remontarlas. Entretanto, Rosas, que no creyó que Lavalle había pedido iniciar sus operaciones sin la complicidad de Rivera, dio orden a Echagüe de penetrar en Entre Ríos.

Cuando llegó la noticia de la invasión de Echagüe al Uruguay, Lavalle cambió su plan de campaña -destinado a ingresar a Buenos Aires- y se dirigió a la provincia de Entre Ríos -por lealtad a sus protectores uruguayos- a bordo de buques franceses.

Desembarcó cerca de Gualeguaychú -el 5 de Septiembre de 1839- para cortar las comunicaciones de Echagüe y reclutar a los descontentos, acompañado por jefes prestigiosos como Iriarte, Martiniano Chilavert, José Valentín de Olavarría y Manuel Hornos. La tropa no pasaba de 400 hombres y Lavalle los organizó como una montonera de milicianos entusiastas pero sin disciplina ni organización.

Varios de ellos iban como “ciudadanos” y se consideraban libres de las obligaciones militares de las tropas de línea(19).

(19) Pablo Camogli. “Batallas entre Hermanos” (2009), pp. 24-29. Ed. Aguilar. “Esta situación fue duramente censurada por el general José María Paz en sus ‘Memorias Póstumas’, señala este autor.

Avanzaron hacia el norte y, a pesar de la inferioridad numérica, derrotaron el 22 de Septiembre de 1839 -en Yeruá- a las milicias rosistas del gobernador delegado entrerriano Vicente Zapata, pese a ser doblado en número. Lavalle esperaba que la provincia se pronunciara a su favor, pero los entrerrianos se mantuvieron leales a su gobernador(20).

(20) Beatriz Bosch. “Historia de Entre Ríos” (1991), pp. 38-42. Ed. Plus Ultra.

El efecto será un nuevo pronunciamiento correntino contra Rosas animado -esta vez- por el infatigable Pedro Ferré. Lavalle se internará en Corrientes, mientras Rivera derrotaba a Echagüe en Cagancha, el 29 de Diciembre de 1839.

- Ferré. Cuarta Administración

La noticia de Yeruá decidió a los hombres de Corrientes a la insurrección, por lo que destituirán al gobernador rosista José Antonio Romero y lo reemplazarán por Pedro Juan Ferré, el 6 de Octubre de 1839.

Es que a las barbas de Romero se conspiraba, sin que él pudiese impedirlo; sus mismos soldados le repudiaban. En su corta Administración, Romero no alcanzó a hacer nada que valiera la pena pues se vio acosado permanentemente por la conspiración de la mayor parte del pueblo correntino que le guardaba un profundo resentimiento por haber colaborado con el enemigo y por la extrema pobreza en que estaba la provincia.

Después de Pago Largo casi la mitad del territorio sufrió toda clase de depredaciones y el terreno de la reacción estaba bien abonado, debiéndose esperar solamente el momento propicio para que estallara.

La noticia de que el general Lavalle había invadido -en Septiembre de 1839- la provincia de Entre Ríos, produjo el estallido. Y el momento llegó con la novedad del triunfo de este militar -con su “Legión Libertadora”- en el ya citado combate de Yeruá (en Entre Ríos) el 22 de Septiembre de 1839.

Fueron inútiles las medidas tomadas por el gobernador Romero de instalar fuerzas en distintos puntos cercanos a Curuzú Cuatiá, zona obligada de entrada desde el sur de la provincia, como también inútil fue el ofrecimiento que le hizo al gobernador de Santa Fe, Juan Pablo López, de enviarle los auxilios que fueran necesarios para enfrentar a Lavalle. Todo era inútil, porque la debilidad de Romero era interna y no tenía con qué hacerle frente.

Después del nombramiento de Romero muchos jefes y oficiales fueron a ver a Ferré para que les aconsejara sobre la conveniencia de emigrar para no vivir bajo el yugo de la dictadura. El les aconsejó quedarse porque, tarde o temprano, tendrían la oportunidad de libertar la provincia. Sus razones fueron convincentes y los decidieron a no abandonar la provincia -en tanto Ferré no lo hiciera- quedando a sus órdenes.

- Insurrección popular del 6 de Octubre

Por fin llegó el momento esperado -con el triunfo de Lavalle en Yeruá- y Ferré decidió que el movimiento estallara el 6 de Octubre de 1839, actuando los comandantes con verdadero patriotismo y sin previo acuerdo entre sí.

En aquellos Departamentos en que los comandantes no merecían confianza, los pueblos se levantaron en masa poniendo a su frente a ciudadanos espectables, no sabiendo prácticamente ningún Departamento que el limítrofe realizaba lo mismo.

Sigamos a Ferré en el relato del movimiento que lo exaltó nuevamente al Gobierno:

“Tuvo gran parte en este honroso acontecimiento el general don José Domingo Abalos (desde que Abalos fue nombrado capitán de la escolta de Romero, se comprometió a prenderlo cuando yo se lo dijera) pues, en cumplimiento de sus compromisos, llenó sus deberes el mismo día seis que se lo señalé.
“Fue singular el movimiento en la capital; desde antes de ponerse el sol del día 5 ya se veía gente por las calles respirando libertad, y lo que oscureció empezaron a rodearme por todas partes, de manera que a las 8 de la noche la plaza estaba llena de gente, tanto hijos del país como extranjeros, que me obligaron a permanecer allí en medio de ellos.
“El delegado de Romero, don Juan Manuel Bedoya, quiso tomar medidas para sostener su autoridad en aquellos momentos, pero se desengañó cuando vio que todos le negaban obediencia, y mucho más cuando recibió un recado mío, por medio de don José Garrido, diciéndole que se tranquilizara y se acostara a dormir, pues yo estaba a la cabeza del movimiento, y ya me conocía; no hubo, pues, la menor oposición para que cesara el influjo de Echagüe y las autoridades creadas por él en Corrientes.
“Como a las 12 de la noche se reunieron en el patio del antiguo cabildo todos los jefes y oficiales y las personas notables del pueblo y acordaron poner la suerte del pueblo en mis manos y que dirigiera sus destinos como me pareciera más conveniente.
“Acepté tan honroso encargo y, desde aquel momento, impartía órdenes con autoridad (...). Al toque de diana muy raro fue el que quedó en su casa y no acudió a la plaza; y al salir el sol se presentó una formación de tropa voluntaria que demostraba el decidido patriotismo del pueblo. Arengué a éste con muy pocas palabras sobre lo que había y que deliberase.
“Entonces, a una voz reiteraron la confianza que en la noche se acababa de hacer en mi persona”(21).

(21) “Memoria del brigadier Pedro Ferré”, pp. 108-109. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

El 6 de Octubre de 1839 se levantó el pueblo de la Capital, para exigir del Congreso la inmediata destitución de Romero y el nombramiento de un gobernador que respondiese a la voluntad de la provincia: el Congreso destituyó a Romero y nombró a Pedro Ferré.

Aquél estaba ausente, en la campaña; su delegado, Juan Manuel Bedoya, no opuso resistencia: él mismo puso a Ferré en posesión del mando(22). Serán sus ministros Manuel Leiva y José Manuel de Isasa. En ninguna parte se oyó protesta contra la insurrección; en todas fue aclamada como venturosa.

(22) Pedro Ferré ocupó el Poder Ejecutivo en cuatro oportunidades:
1.- Del 27 de Diciembre de 1824 al 27 de Diciembre de 1828 (el 11 de Diciembre de 1827 había sido reelegido para un nuevo trienio. El 3 de Diciembre de 1828 le es aceptada la renuncia por la Sala Permanente, con cargo de que continuase en sus funciones hasta que, reunido el Congreso General, se eligiese al sucesor. El Congreso correntino nombrará en su reemplazo a Pedro Dionisio Cabral).
2.- Del 18 de Diciembre de 1830 al 25 de Diciembre de 1833.
3.- Desde el 2 de Abril de 1839 hasta el 8 de Mayo de 1839. El carácter del mandato fue provisorio.
4.- Del 6 de Octubre de 1839 hasta los primeros días de Diciembre de 1842. // Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007). Edición del Autor.

Reunido el Congreso General de la provincia extraordinariamente ese mismo día 6 de Octubre de 1839- había accedido a la perentoria solicitación. Es que estaba apoyado por el elemento militar -la mejor garantía- que, de todos los puntos y en general conforme al texto que se transcribe, se adhería al movimiento. Dice así el importante documento:

“¡Viva la Libertad Argentina!
“A R. R. de la Provincia:
“En este Cuartel General situado en la Villa de San Roque, a los cinco días del mes de Octubre, año de mil ochocientos treinta y nueve:
“Nosotros, los jefes, oficiales y tropa que componen esta guarnición, hallándonos plenamente convencidos de que la Administración del coronel don José Antonio Romero no es la que ha de sacar a la provincia de Corrientes de la situación lamentable en que la han colocado los últimos desgraciados acontecimientos; que su nombramiento de gobernador y Capitán General es ilegal, como arrancado por la fuerza y violencia de las armas enemigas; y finalmente, estimulados con el noble deseo de restablecer la dignidad y derechos del pueblo, sometido hasta ahora a la voluntad ajena, hemos resuelto repeler la fuerza y hacer cesar de esta manera el Gobierno del antedicho Romero, como de hecho cesa desde este momento para que, recayendo la elección en un ciudadano que reúna el concepto y opinión general, marche la provincia con la majestad y decoro que corresponde y se restablezca de las desgracias y calamidades que ha padecido.
“Y a fin de que la Honorable Representación de la provincia pueda expedirse con la libertad y conocimientos que corresponden, firmamos la presente Acta en el expresado día, mes y año.
“A los Honorables Representantes de la provincia.
“José D. Abalos - Juan C. González - Mauricio Batalla - Nolasco Benítez - Panconio A. Alvarenga - Juan Duarte - Manuel Julián Goitia”.

Conforme a lo expresado, al amanecer del día 6 de Octubre de 1839 estalló la insurrección en la Ciudad de Corrientes. El coronel Romero fue depuesto y elegido -en carácter de gobernador- el brigadier Pedro Ferré, derogándose las leyes y resoluciones tomadas para condescender con los vencedores de Pago Largo(23).

(23) Ley del 10 de Octubre de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Al pronunciamiento popular siguieron actos decisivos del Congreso. El 10 de Octubre de 1839 se felicita y acepta la cooperación que le ofrece la columna argentina que -a las órdenes del general Lavalle- triunfara en Entre Ríos.

“La provincia de Corrientes -dice en la Nota al P. E.- que en estos momentos participa de la misma magnidad, ha acogido con entusiasmo el ofrecimiento generoso que hacen esos bravos de unir su suerte a la nuestra, para llevar a cabo la grandiosa empresa de dar la libertad a los pueblos...”.

- Acción del Congreso

Convocado el Congreso, Ferré expuso ante él el motivo del alzamiento, que era el cansancio del pueblo de sufrir el poder dictatorial e intruso de Rosas encargado a Romero y que en consecuencia le había confiado a él sus destinos.

El Congreso, luego de deliberar, comunicó a Ferré que aprobaba todos sus actos y los del pueblo y lo nombraba gobernador. Termina su relato Ferré con lo siguiente:

“Puedo lisonjearme, que tal vez haya sido este movimiento popular de esta naturaleza, el único que nuestra historia presenta de más orden, tanto en la capital como en la campaña y pueblos de ella; pues ni se faltó el respeto a persona alguna, y a las 12 del día quedó la capital como si no hubiera acaecido tan notable suceso”(24).

(24) “Memoria del brigadier Pedro Ferré”, p. 110. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

El mismo día del movimiento, el gobernador dio una Proclama en los siguientes términos:

“Compatriotas:
“Los días de desolación, luto y llanto han terminado ya; rompióse la cadena que os había echado un bárbaro opresor; y él mismo se halla hoy entregado a la venganza de los bravos orientales.
“Una columna de viejos soldados de la independencia ha pisado el territorio de Entre Ríos y triunfado de los enemigos de la patria. El grito de libertad ha sonado en aquel territorio, y habéis correspondido a él y a las esperanzas de vuestros hermanos (...).
“Soldados: una equivocación fatal os hizo abandonar vuestras filas en el Pago Largo. Habéis visto degollados nuestros prisioneros, fugitivas vuestras familias, robados vuestros bienes e incendiadas vuestras habitaciones. La mano bárbara del vencedor ha pasado sobre vosotros de una manera espantosa.
“Compañeros de Armas:
“Un grito de libertad ha sonado en todos los ángulos de la provincia y ésta ha recuperado su dignidad y derechos. Corred a las armas a la voz de vuestros jefes, pero no abandonéis la subordinación y disciplina. A ella deberéis la victoria que os ofrece vuestro mejor amigo y compatriota.
“Pedro Ferré”(25).

(25) Provincia de Corrientes. Ley Nro. 732. “Literatura sobre Pago Largo”, tomo III, pp.119-120. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Las calamidades públicas habían borrado las diferencias políticas de los enemigos de Rosas; un solo propósito los dominaba. Por su parte, el Congreso tomó una serie de medidas:

* derogó todas sus resoluciones “dadas por condescender con el poder del vencedor en Pago Largo”, es decir, abrogó todas las resoluciones tomadas bajo la presión de los triunfantes de Pago Largo;
* dictó la Ley Nro. 525 invistiendo de amplias facultades al Poder Ejecutivo de la provincia, “para que en las actuales críticas circunstancias en que ella se encuentra obre con la energía y libertad que ellas exigen, debiendo entenderse dicha facultad con referencia a la paz y a la guerra”, agregando que esta facultad “es extensiva para hacer pactos, formar alianzas y en cuanto no se oponga a la dignidad, a la integridad y derechos de la provincia”(26).

(26) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1929), tomo cuarto, años 1838-1841, p. 149, Corrientes. Imprenta del Estado. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

* Fueron ratificados todos los actos del Gobierno provisorio de Ferré; nombróse al mismo gobernador propietario con las facultades y atribuciones extensas concedidas antes a Berón de Astrada;
* declaróse la provincia en estado de Asamblea Militar;
* convocó a elecciones generales para la renovación trienal de todo el Cuerpo legislativo;
* adoptó varias resoluciones financieras. Autorizóse el uso limitado del crédito, con destino a las necesidades del Ejército;
* permitió negociaciones diplomáticas con los países limítrofes y con Francia;
* para facilitar el despacho de los asuntos administrativos y del Estado, se organizaron dos Ministerios, en reemplazo del único que había: de Relaciones Exteriores y Hacienda; de Gobierno y Guerra;
* quedó restablecido el “Juzgado de Policía”, suprimido por Rafael de Atienza.

Luego, reconociéndose la necesidad de remozar las Instituciones, al mismo tiempo que se autorizaba al P. E. para resolver en los asuntos de paz y de guerra, se disponía la elección de diputados a un Congreso General Constituyente(27).

(27) Leyes del 11 y 14 de Octubre de 1839. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, capítulo XXVI.

Todo era actividad en la provincia, el entusiasmo era enorme y, ordenadas las cosas en la capital, salió Ferré a organizar fuerzas en la campaña(28).

(28) El 6 de Octubre de 1839 se designó gobernador -en carácter provisorio- a Pedro Ferré, a quien se confirmó -por todo el trienio- el 25 de Noviembre de ese año. Fue gobernador delegado de Pedro Ferré, su hermano, el coronel Manuel Antonio Ferré. La primera vez que esto ocurrió fue desde el 12 de Octubre de 1839, durante la permanencia del propietario en campaña, ocupado en la organización del segundo Ejército correntino contra Juan Manuel de Rosas. // Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas” (1987). Ed. Hyspamérica. Citado por Gabriel Enrique del Valle. “Los Hombres que Gobernaron Corrientes (Compendio de Historia Política)” (2007). Edición del Autor.

- Elecciones para el Congreso General

Mientras tanto, hechas las elecciones en la primera quincena de Noviembre de 1839, se organizó e instaló -el 20 de Noviembre de 1839- el Congreso General (Séptimo Congreso Provincial)(29), ingresando los mejores ciudadanos de la época. Fueron ellos:

* el presbítero Juan Antonio Acevedo (presidente) y Juan Felipe Gramajo (vicepresidente), por la Capital;
* José Manuel de Isasa (secretario primero), por San Roque;
* Juan Baltazar Acosta (secretario segundo), por Las Saladas;
* presbítero Juan Nepomuceno de Goytía, por Las Ensenadas;
* Felipe Corrales, por Itatí;
* presbítero José Vicente Fernández, por Palmar;
* José Baltazar López, por Caá Catí;
* José Joaquín de Goytía, por Empedrado;
* Juan Francisco Soto, por Bella Vista;
* Gregorio Valdés, por Curuzú Cuatiá y Paiubre;
* José Inocencio Márquez, por La Cruz;
* José Jacinto Rolón, por Goya;
* Blas José Márquez, por San Miguel;
* Felipe Cardozo, por Yaguareté Corá;
* Manuel Fernández, por Esquina; y
* Francisco Paulino Cabral, por Mburucuyá(30).

(29) Este Congreso sancionó el primer Reglamento de Debates, el 2 de Diciembre de 1839 (Reglamento de la Sala del Honorable Congreso Constituyente de la Provincia de Corrientes). // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo IX: “Guerra contra la tiranía de Rosas. 1839-1841”, parágrafo 148. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.
(30) “Por Mburucuyá: Plácido Cabral”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo IX: “Guerra contra la tiranía de Rosas. 1839-1841”, parágrafo 148. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Ya organizada la Séptima Legislatura confirmó -el 25 de Noviembre de 1839- como gobernador a Pedro Juan Ferré, con plenitud de facultades, recibiéndole el día 28 de Noviembre de 1839 el juramento.

La reacción se hacía de acuerdo a un plan establecido, con la cooperación del general Juan Lavalle quien, de Martín García pasa a Entre Ríos, vence en Yeruá al gobernador delegado Vicente Zapata -que lo perseguía- y penetra en Corrientes.

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