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El general José María Paz

La derrota de la Coalición del Norte permitió restablecer las autoridades prorrosistas en las provincias sublevadas; la guerra contra Rosas proseguirá en el Litoral, donde también intervendrá Fructuoso Rivera, el jefe del Gobierno uruguayo.

Después de ocho años de cárcel, el general José María Paz(1) se trasladó a la Banda Oriental, luego pasó a Entre Ríos y, finalmente, a Corrientes, cuyo gobernador, Pedro Ferré, lo nombrará General en Jefe del Ejército de Reserva.

(1) El general Paz había sido apresado el 10 de Mayo de 1831 por una partida rosista, en la provincia de Córdoba. Permaneció detenido en la Aduana de Santa Fe hasta Septiembre de 1835, en que fue trasladado al Cabildo de Luján. El 24 de Abril de 1839, Rosas ordenó su excarcelación pero dándole por cárcel la Ciudad de Buenos Aires. El 3 de Abril de 1840 logró fugar al Uruguay -donde se entrevistó con Lavalle- para terminar pasando a Corrientes. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Con escasos medios y gracias a sus brillantes aptitudes militares, Paz organizará en su campamento de Villa Nueva un Ejército aguerrido y disciplinado de unos 3.000 hombres.

- Paz se entrevista con Lavalle en Punta Gorda

El general José María Paz -que había llegado en Julio de 1840 a Punta Gorda (hoy Diamante, Entre Ríos)- no había logrado su propósito de incorporarse al Ejército de Lavalle porque -aparentemente- éste no tenía intenciones de tenerlo a su lado.

Paz trató de encargarse de la reorganización de los hombres que llegaban a ese lugar pero, cuando se recibieron comunicaciones de Lavalle y a él no se le encargaba de absolutamente de nada, decidió abandonarlo todo y ser un mero espectador.

A instancias de Julián S. de Agüero, Salvador María de Carril y Tomás de Iriarte decidió luego cooperar, pero el mismo militar cordobés contará luego que la desorganización era total y la indisciplina llegaba a tal punto que los jefes y oficiales no se animaban a dar órdenes por temor a ser desobedecidos.

Paz vio a Lavalle por última vez el 23 de Julio de 1840 y notó el descontento que le causaba su determinación de dirigirse a Corrientes, como ya se lo había manifestado antes, cuando el “Manco” le dijo que iría a levantar un Ejército de Reserva. Lavalle desaprobó la idea y le dijo que Corrientes era una provincia tristísima, sin recursos ni medios para realizar lo que él se proponía.

Antes de partir, el General en Jefe despachó por agua al general Ramírez con la misión de pedir al Gobierno correntino refuerzos para que se le unieran, asegurándole que desembarcaría en el pueblo de Victoria para continuar la guerra en Entre Ríos, una mentira que el general Paz desaprobó terminantemente.

Con Ramírez envió a otros jefes correntinos para desembarazarse de ellos, pues tenía el temor de que al ver que se dirigía a Buenos Aires y abandonaba a Corrientes quisieran retornar con los contingentes de esa provincia que eran mayoría en el Ejército.

Por fin podía Lavalle dirigirse hacia donde se había propuesto al iniciar su cruzada y Corrientes quedaba nuevamente abandonada a su suerte, a merced de los entrerrianos de Echagüe que esta vez irían con más furia que antes.

Ferré se desesperó y desahogó su cólera contra Lavalle en carta a Fructuoso Rivera ante quien debió humillarse y pedirle ayuda para su provincia. También el 5 de Agosto de 1840 expidió una furibunda Proclama contra el jefe unitario:

“El Gobernador y Capitán General de la provincia de Corrientes a sus habitantes.
“Compatriotas: cuando el que os habla apuraba sus conatos en afianzar la paz, tranquilidad y libertad de la provincia; cuando por fin sacrificaba -en aras de la patria- los justos motivos de queja y desconfianza a que daba mérito la conducta irregular del general Lavalle, en cuyas manos se depositó la fuerza armada; entonces es cuando este mismo, faltando a su juramento y a todo lo más sagrado que respetan los hombres, os ha abandonado, desertando con el ejército de ésta, a quien ha sorprendido y engañado.
“¿Lo creéis, correntinos? Ese hombre a quien recibisteis con el abrazo de amigo y a quien prodigasteis vuestra confianza y elementos, retribuye hoy vuestra lealtad y generosidad con la más negra de las traiciones.
“Correntinos: ha llegado el caso de redoblar nuestros esfuerzos. La causa de la libertad, que habéis jurado defender, no pende de la defección de un malvado; nos sobran medios de vencer y lo haremos, sin que el nombre de él manche nuestras glorias en lo sucesivo. Armémonos y la victoria será nuestra.
“Mañana marcha a campaña y os aguarda en su Cuartel General vuestro compatriota”.

En realidad, ¿quién podría criticar a Ferré por esto? Solamente los que no habían sufrido lo que sufrió la provincia de Corrientes en cada invasión de su territorio. Hasta el presente hay historiadores que señalan que “pese a la pretensión de constituir una empresa nacional, los jefes de la coalición seguían operando según sus intereses locales”, en clara alusión a la postura sostenida por el gobernador de Corrientes. No se puede decir que la actitud de Ferré estuvo teñida de localismo, porque se sabe que sus miras fueron siempre la organización federal de la Nación.

También se sabe que compartía la idea de Lavalle en cuanto a la necesidad de llevar la guerra a territorio de Buenos Aires para acabar con el poder de Rosas, pero hay que comprender que tenía la responsabilidad de la seguridad de su provincia y no podía permitir que se llevara a cabo una acción que comprometiera esa seguridad.

A su vez, la posición de Lavalle, si bien merece ciertas críticas por el abandono final que hace de Corrientes, no debe ser analizada con ligereza, pues en última instancia sus razones para dirigirse a Buenos Aires eran bastante lógicas.

- El general Paz en Corrientes

El 24 de Julio de 1840 partió desde Punta Gorda el convoy que transportó al general Paz y a un grupo de oficiales correntinos hacia Corrientes.

El convoy hizo escala en Esquina y allí ya pudo comprobar el general Paz el estado de indefensión en que se encontraba la provincia, resolviendo entonces que los jefes y oficiales que habían llegado con él tomasen caballos y formasen una partida de observación para prevenir una ataque enemigo, hasta que él se hubiese entrevistado con el gobernador y mandasen los relevos.

La mayoría protestó por esta decisión, porque querían reunirse con sus familias a las que no veían desde hacía mucho tiempo pero, al mantenerse firme la orden de Paz, la acataron. Claro que al marcharse el general, no tardaron veinticuatro horas en desbandarse e irse cada uno a su casa dejando la frontera tan desguarnecida como antes.

Al llegar a Goya, el general Paz recibió una invitación de Pedro Ferré para conferenciar.

- Ferré en San Roque

Cuando el gobernador Pedro Ferré dejaba la capital (6 de Agosto de 1840) en marcha hacia San Roque donde se reunirían las milicias, recibió la feliz e inesperada nueva del arribo a Goya del general José María Paz(2) con un grupo de jefes y oficiales.

(2) El general Paz hizo su carrera militar en el Ejército Auxiliar del Perú, permaneciendo en sus filas hasta la sublevación ocurrida eu Arequito. No se distinguió durante las campañas de la Independencia. Su reputación principió en la guerra contra el Brasil y adquirió justa celebridad en las campañas posteriores contra Facundo Quiroga, en el Interior de la República. Fue ascendido a General en el campo de batalla de Ituzaingó. Después de sus triunfos sobre Quiroga organizó un fuerte poder militar con el concurso de nueve provincias del Interior, que le pusieron al frente de los negocios de paz y guerra contra los caudillos aliados con Rosas; pero, tomado prisionero por casualidad, se derrumbó su obra. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo X: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1840-1842)”, parágrafo 157. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Inmediatamente dio cita al general en el punto de su destino y mandó detener en el mismo al comisionado Acosta. Paz equivalía a un ejército; su genio militar cede el primer puesto únicamente al de San Martín.

Muy adusto, generalmente hosco, desconfiado y susceptible hasta la exageración tenía -sin embargo- el general en su carácter y temperamento moral grandes inconvenientes para la próspera vida pública; de ahí que, no obstante sus brillantes triunfos marciales, encallase siempre como mal político.

Era admirable para formar soldados, ejércitos, combinar y ejecutar operaciones guerreras; poseía ilustración, tenía honradez y patriotismo distinguidos; pero su índole era refractaria al medio ambiente de su época, carecía de la flexibilidad prudente del estadista en todo y, sobre todo, era reflejo del absolutismo militar.

Fugado de Buenos Aires, después de diez años de cautiverio, buscó a Lavalle en la provincia de Entre Ríos con el propósito de tomar servicio en el Ejército correntino. Su antiguo camarada no le ocupó; había celos entre ellos.

El ha narrado, en sus “Memorias Póstumas”, los incidentes y los desencantos de entonces. No quiso, sin embargo, permanecer neutral en la lucha y se dirigió a Corrientes, cuyo Gobierno le había solicitado antes.

La entrevista Ferré-Paz se llevó a cabo en el pueblo de San Roque, el 10 de Agosto de 1840 y, ante la ansiedad del correntino, el cordobés le planteó claramente sus exigencias:

“Desde nuestra primera conferencia hablé con el señor Ferré en el mismo sentido, protestándole que no me haría cargo de la defensa del país ni tomaría el mando del ejército que iba a formarse si no se volvía a los sentimientos de moderación y templanza que no hubieran debido separarse.
“El gobernador lo prometió y en prueba de ello dio la Proclama del 10 de Agosto que si no desmentía la del 4 mostraba que se abstendría de recriminaciones y, en una palabra, variaba su política”(3).

(3) José María Paz. “Memorias Póstumas”, segunda edición, tomo II, p. 155, Buenos Aires. Editorial Trazo. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Ese mismo 10 de Agosto de 1840 fue nombrado -el general Paz- “Jefe de todas las fuerzas de la Provincia, con el objeto de organizar un Ejército, denominado Ejército de Reserva para la defensa de ella y el sostenimiento de sus libertades y derechos”.

Junto con el decreto de nombramiento del general Paz -como Jefe de todas las fuerzas correntinas que debían formar el Ejército de Reserva- Ferré dio una nueva Proclama en base a los deseos del nuevo Jefe:

“Compatriotas: un acontecimiento extraordinario vuelve a excitar nuestro patriotismo; la fuerza correntina con que contábamos para nuestra defensa se ha lanzado contra nuestros enemigos a la banda occidental del Paraná. Tal es el fuego de venganza que los anima contra la tiranía y nosotros con este ejemplo tan elocuente, ¿seremos fríos espectadores de la invasión que nos amenaza?”

Ya en la primera conferencia se entendieron Paz y Ferré, a tal punto que las Instrucciones de Acosta para hablar con Rivera fueron redactadas de común acuerdo. Paz establecerá su Cuartel General en “Laguna Abalos”.

Corrientes nuevamente estaba en pie de guerra; por tercera vez tomaba la espada y la lanza para enfrentar el omnímodo poder de Rosas. Las acciones ya habían comenzado, aunque todavía eran de tanteo.

Por esos días se habían tenido noticias de que el caudillo correntino rosista Bailón Cabral -que estaba a las órdenes de Echagüe- había invadido la provincia por el río Guayquiraró y otro jefe enemigo -el indio Tacuabé- lo había hecho por el Mocoretá, marchando hacia La Cruz, sobre el río Uruguay.

Estas primeras intentonas fallaron, pues Cabral no pudo pasar de Sauce debido a la resistencia que encontró y Tacuabé fue vencido en La Cruz y sus fuerzas dispersadas.

En San Roque, mientras tanto, Ferré y Paz se pusieron de acuerdo para redactar las Instrucciones que debía llevar a Montevideo el enviado correntino, Juan Baltazar Acosta.

Todos estos logros de Paz en sus relaciones con Ferré molestaron al presidente uruguayo que sintió celos por esa influencia y atribuyó al cordobés ser el inspirador de la Proclama del 10 de Agosto y que se hubiesen modificado las Instrucciones del enviado correntino.

Corrientes tenía General nuevamente, pero no tenía Ejército. La provincia estaba exhausta y carecía de todo lo necesario para formar un ejército, pero había coraje y decisión y bajo las órdenes de un hombre del tesón y la maestría del “Manco” Paz se irían venciendo todas las dificultades.

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