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GOBIERNO DE FACTO DE MADARIAGA

- Los hombres de Madariaga deponen a las autoridades rosistas

Ante triunfos continuados de las fuerzas insurgentes, el gobernador Pedro Dionisio Cabral abandonó la Ciudad de Corrientes. Antes de partir impuso a sus vecinos un empréstito forzoso que apenas pudo realizar en parte; recoge toda la existencia de papel moneda de las Arcas fiscales y Oficina signadora y se lleva todos los buques surtos en el puerto. Cabral huirá con el personal de la Administración para refugiarse en Entre Ríos.

Cuando el teniente coronel José Antonio Virasoro ocupa la capital, el 13 de Abril de 1843, figuraba nominalmente como gobernador provisorio el presbítero Juan Antonio Acevedo -presidente del Poder Legislativo- porque el propietario (Cabral) había fugado; la mayor parte de los diputados habían fugado también, quedando únicamente el presidente y José Ignacio Domingo Cabral, Felipe Cardoso, Pablo Fernández, Juan Gregorio Fernández y el presbítero José Vicente Fernández.

- Provisoriato de Juan Baltazar Acosta

Virasoro pidió en el día el nombramiento de gobernador propietario, pero solamente cuatro diputados concurrieron al salón del Cuerpo legislativo y ellos nombraron gobernador provisorio al tío de los Madariaga, Juan Baltazar Acosta, resolviendo, en el mismo acto, se convocase de inmediato a nuevas elecciones de diputados que constituirían el Congreso General para el nombramiento del gobernador propietario.

El nombramiento fue comunicado a Joaquín Madariaga en Oficio del 24 de Mayo de 1843. Dos días después, el 26 de Mayo de 1843, Madariaga expedirá un decreto declarándolo cesante.

Madariaga consignó en el documento que la elección de Acosta era nula por haber sido hecha por cuatro diputados, al solo efecto -según ellos mismos- de salvar de la anarquía a la capital, desde que las autoridades depuestas habían huido. Por el mismo documento, Madariaga reasumió todos los poderes públicos(1).

(1) Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

“El jefe de los expedicionarios (Madariaga) asumió interinamente el Gobierno. La insurrección había desconocido todos los poderes y el triunfo de ella importaba derrocarlos”, señala Mantilla(2).

(2) Joaquín Madariaga -en su carácter de Jefe de las fuerzas de ocupación de la provincia- por decreto del 9 de Mayo de 1843, declaró nulos y de ningún valor todas las leyes, decretos, órdenes y providencias expedidas por el Gobierno instalado el 14 de Diciembre de 1842, bajo la influencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires -con excepción de los referentes a Pedro y Manuel Antonio Ferré- y, por decreto del 26 de Mayo de 1843 declaró nula la elección de gobernador provisorio -realizada el 13 de Abril de 1843- no obstante que el designado, Juan Baltazar Acosta, era su tío estimado y ciudadano de recomendables condiciones y “reasumió en su persona todos los poderes públicos” hasta tanto la provincia saliese del estado crítico en que se hallaba y se reorganizasen sus poderes públicos. Joaquín Madariaga, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas armadas de Corrientes, dirigió un Manifiesto a sus compatriotas, datado en Corrientes el 6 de Julio de 1843, dando cuenta de los sucesos desarrollados. Por decreto del 1 de Agosto de 1843, Madariaga convocó a elecciones de Representantes para un Congreso General extraordinario, con poderes para elegir gobernador; éstas se verificaron el 15 de Agosto de 1843 y el nuevo Congreso se instaló el 30 de Agosto de 1843. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 179. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

En efecto: si bien el 13 de Abril de 1843 la capital era ocupada -en presencia del abandono de la ciudad- y una minoría legislativa -formada por cuatro diputados- y se resuelve arbitrar un Gobierno provisorio y nombrar -para desempeñar el Poder Ejecutivo- a Acosta, el hombre fuerte del movimiento era Joaquín Madariaga y se puede afirmar que -de facto- desde el alejamiento de Cabral, el gobernador de Corrientes era Madariaga, quien tuvo la animación valerosa de acometer la exoneración del pueblo y, por su carácter, su capacidad y sus servicios, fue el caudillo victorioso de la reacción; él era el llamado a dar vigor al nuevo orden de cosas lo que -en la apariencia- tomó por sí, se lo entregaba la necesidad pública vital del día.

Es que semejante circunstancia no podía impedir que el Jefe de la insurrección encarnase el Gobierno de facto -que lo ejerció- haciendo cesar esa situación irregular por el citado decreto del 26 de Mayo de 1843(3), en que declara nula la elección de Acosta y reasume los poderes públicos, hasta que “la provincia saliese del estado de crisis y se reunieran los Representantes que habían de elegir gobernador definitivo”.

(3) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, 1843, p. 89. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

No se impuso al pueblo conceptos, como tampoco arrastró por la fuerza al pueblo oprimido. Estaba impuesto por los acontecimientos y por la solemnidad de los momentos a los que respondían su cabeza, su corazón y su energía

Cuatro meses durará la interinidad, desempeñada con actividad y firmeza, subordinada por completo al restablecimiento del Gobierno regular y a la formación de un Ejército fuerte.

- Las fuerzas militares rosistas son desalojadas de la provincia

Faltaba -empero- en esos primeros momentos de la insurrección, destruir los Cuerpos de ejército comandados por el coronel Miguel Galán y situados en el sur.

El jefe rebelde no podía ofrecer combate sin la previa incorporación de todos los elementos en armas y, a ese fin, se retiró al norte del río Corriente, dividiendo sus tropas en dos columnas para el mejor éxito de su propósito y también para obligar al enemigo a fraccionar las suyas que, de esa suerte, facilitarían el ser batidas más tarde en detalle.

Una columna se dirigió a la capital; la otra, hacia la costa del río Paraná. Madariaga ganó la delantera hacia la capital anulando -con ese movimiento- la protección que las fuerzas regulares de la frontera habrían prestado al Gobierno comprometido.

El jefe rosista Bartolomé Ramírez siguió inmediatamente a la primera (mandada por Joaquín Madariaga) y el 27 de Abril de 1843 recibió el refuerzo de Galán en la costa del río San Lorenzo.

Sobre la segunda columna fue desprendido el comandante Góngora. En protección de él, caminó después el de igual grado, Antonio Borda, sumando las fuerzas de ambos unos 450 hombres.

Una reacción rosista determina la reconquista de Bella Vista por los jefes Borda (correntino) y Góngora (entrerriano). Formaban estas fuerzas las tropas entrerrianas que Urquiza dejara a Góngora -estacionado sobre la frontera- y un escuadrón de correntinos al mando del comandante Borda.

Juan Madariaga mandaba la columna en operaciones sobre la costa del Paraná. Mientras él se apoderó del Departamento Goya, sus enemigos ocuparon el pueblo de Bella Vista por descuido de la pequeña guarnición dejada allí por Serrano.

Madariaga reunió una fuerza importante, se situó a espaldas del enemigo y en un combate llevado a cabo el 28 de Abril de 1843 reconquistó la plaza, haciendo huir a los vencidos hacia Entre Ríos. Estos últimos tuvieron más de ochenta muertos y los de Madariaga apenas ocho o diez.

Bella Vista fue tomada nuevamente mediante el valor y decisión de Juan Madariaga -que bajó por el Paraná hasta Goya- y del jefe de las milicias goyanas, Juan Bautista Gómez, batiendo completamente a Góngora y Borda(4).

(4) El combate tuvo lugar en las orillas del pueblo. Juan Madariaga decía en el Parte, datado en Bella Vista el 28 de Abril de 1843:
“...que en este momento que son las ocho de la mañana acaba de ser completamente acuchillada y dispersa por los valientes que tengo el honor de mandar, una columna de 400 hombres al mando del inepto Góngora, en la que venía un escuadrón de jefes y oficiales correntinos, encabezado por el traidor Borda... Por nuestra parte no hemos tenido más pérdidas que la de tres individuos de tropa muertos y otros tantos heridos. El enemigo ha sufrido la de 50 muertos en el campo de batalla, entre ellos diez oficiales; muchos prisioneros de una y otra clase; mil caballos y porción de monturas y armas. El escuadrón Goya persigue sus restos con tenacidad ...” . // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 177. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

La derrota dispersó a estas fuerzas que huyeron hasta Entre Ríos. Unos 300 soldados del vencido lograron reagruparse al sur del río Santa Lucía, pero también serán sorprendidos y destrozados por los correntinos al mando de Juan Madariaga, el 11 de Mayo de 1843, en el Paso Oscuro del río Corriente.

- Batalla de Laguna Brava

Pero la acción de guerra más importante se desarrolló el 6 de Mayo de 1843 cuando Joaquín Madariaga -con apenas 500 hombres- sorprendió a los 2.000 del coronel Miguel Galán y los venció en Laguna Brava, a tres leguas de la Ciudad de Corrientes.

El Gobierno de facto de Madariaga estaba legitimado por las circunstancias. La primera columna entró en la capital acosada por Galán. Armas y soldados pedía y creaba Madariaga con actividad febril y armas y soldados tuvo, para luego salir al encuentro del enemigo acampado en la costa de Laguna Brava, a las puertas de la ciudad.

En la tarde del día 6 de Mayo de 1843 fue sorprendido y destruido el ejército de Galán. No esperaba el ataque y era tal la confianza en su poder, que descansaba sin ninguna precaución. Avisado del descuido(5) con que las fuerzas rosistas guarnecían su campamento de Laguna Brava, Madariaga se pone al frente de 500 hombres y las sorprende, dispersando a toda la división -fuerte de dos mil soldados- mandada por el general Galán.

(5) Ver: “La Dama misteriosa

Secundaron a Joaquín Madariaga en este combate -conocido con el nombre del lugar de referencia- lo más distinguido de su oficialidad: comandaba la primera legión, el teniente coronel Nicanor Cáceres, siendo Jefes de escuadrones: Juan Alemís, Tomás Molinas y Juan Miño.

La segunda legión -al mando de Bernardino López- contaba entre su oficialidad a Plácido López, Andrés Ricardes y Nepomuceno Serrano; y la tercera, dirigida por Castor de León, tenía por Jefe de unidades a E. Villanueva y E. Martínez. La artillería estaba al mando de Juan Andrés Silva.

La osadía de Madariaga dio el triunfo increíble: ciento y tantos de tiradores dispersados en guerrilla y unos cuantos tiros de cañón bastaron para esa gloria. No hubo necesidad de emplear las demás fuerzas ni casi tiempo para formar la línea de ataque. Las tropas de Galán no intentaron resistir: huyeron aterradas en todas direcciones, cargadas en desorden -como era la fuga- y echadas sobre el Riachuelo, extraordinariamente crecido, donde perecieron muchos(6).

(6) “... Ciento y tantos de tiradores dispersados en guerrilla y unos cuantos tiros de cañón han sido los que han dado este día de verdadera gloria a la patria. No hubo necesidad de hacer uso de las demás fuerzas, ni casi tiempo de formar la línea, cuando los malvados huyeron cobardemente. Su vileza ha escandalizado a cuántos la han presenciado. La más leve lesión no ha ofendido a ninguno de los libertadores, mientras que los infames -en su precipitación de huir- se han ahogado infinidades en el Riachuelo. Han dejado sobre el mismo campo que ocupaban todos sus recados, ropas, armas y carruajes que tenían, por haberlos sorprendido en los momentos de estar carneando y no tener sino el tiempo muy preciso de montar en pelos -que es como huyen- con el terror propio de hombres que tienen sobre sí el crimen que ellos han practicado. He destacado sobre el único grupo que salió del campo con dirección a San Luis, dos escuadrones a las órdenes de los sargento mayor Castor de León y Nepomuceno Serrano y mañana temprano despacharé al valiente teniente coronel Cáceres -con la división de su mando, que consta de tres escuadrones- a completar el exterminio de estos malvados si es necesario hasta más allá de la frontera ...”. (Parte de Joaquín Madariaga, datado en el campamento de la costa del Riachuelo, el 6 de Mayo de 1843). // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 177. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

En cuanto a las que huían -mandadas por Galán en persona- lanza Madariaga en su persecución a su hermano, el Comandante General del Ejército, Juan Madariaga, que las alcanza en el río Corriente, pues Galán había pasado el Santa Lucía en la Isla Alta.

Producido el encuentro, es vencido nuevamente el coronel Galán, que se arroja al río, dejando el armamento, la caballada y los prisioneros. Los comandantes Tacuabé, Abrán y Borda, que desde Entre Ríos venían en ayuda de Galán, retrocedieron, dejando libre a la provincia.

Días después, y tal como se dijo más arriba, los fugitivos que lograron reunirse al sur del río Santa Lucía -que no pasaban de 300- también ellos fueron otra vez sorprendidos y destrozados en el Paso Oscuro -del río Corriente- el 11 de Mayo de 1843, esta vez por el teniente coronel Juan Madariaga, que cubría la línea del Batel, después de su victoria en Bella Vista(7). La provincia quedó absolutamente libre de enemigos(8).

(7) “... que ayer a las 6 de la mañana di alcance al traidor Ramírez, Galán y otros jefes, en la costa del río Corriente que, con un grupo como de 300 hombres habían pasado el Santa Lucía en la Isla Alta, haciendo horrores en su tránsito ... y a la hora citada caí sobre ellos, sin darles más tiempo que para echarse al río, despavoridos, dejando toda la ropa, armamentos, monturas y más de 2.000 caballos. Perecieron muchos ahogados y muchos lanceados; bastantes prisioneros, a quienes he dado libertad. Y todos los demás caerán, pues van a pie por el malezal y persiguiéndolos una fuerte partida ...”. (Parte de Juan Madariaga, datado en la estancia de Goytía, el 12 de Mayo de 1843).
(8) El coronel Galán pasó al ex gobernador Cabral el siguiente Parte, si bien no es verídico en lo más, presenta cierto interés. “La Concordia, Mayo de 1843. El día 7 de Abril próximo pasado me puse en marcha desde Santo Tomé con la división de mi mando, a consecuencia de la respetable Nota de V. E., fecha 1 del mismo mes, por la que me instruía del estado de convulsión en que se hallaban algunos Departamentos de la provincia. El día 12, en mi marcha, recién fui informado de que los salvajes Madariaga habían pasado con un grupo a este lado del Uruguay y se hallaban en el Interior de la provincia; y que el señor coronel Bartolomé Ramírez -con las fuerzas de su mando- había pasado al otro lado del río Corriente en persecución de los salvajes. El día 16 recibí una comunicación de este Jefe, en la que me anunciaba que los salvajes se habían apoderado de la capital y él, con las fuerzas de su mando, había hecho alto en Las Saladas. Desde este momento formé el plan de maniobrar a retaguardia de las fuerzas del coronel Ramírez, tomar el pueblo de Goya y facilitar en este Puerto el desembarque de V. E. Pero al llamarme con la mayor urgencia el coronel Ramírez para que me le incorporase con toda mi división y, muy particularmente, el saber que el comandante, don José Virasoro, era quien había encabezado el grupo de salvajes que se había apoderado de la capital cuando al mismo tiempo su hermano -el comandante don Benjamín Virasoro- era el segundo jefe de la división del coronel Ramírez, estas consideraciones me pusieron en cuidado y me obligaron a variar de plan y buscar incorporarme a las fuerzas del coronel Ramírez, como lo efectué, el 27 de Abril sobre la costa del San Lorenzo. El 29 (de Abril) marchó sobre Bella Vista el comandante don Antonio Borda, con una división de 350 hombres y con instrucciones de hacer uso, en caso necesario, de las fuerzas que llevaba el mayor Abraham Ifrán, de la que quedaban en San Roque y Saladas y hasta de las que tenía en Mercedes el coronel Tacuabé, con el objeto de operar contra el salvaje Juan Madariaga, que se hallaba en las inmediaciones de Bella Vista con 300 salvajes. Nosotros pasamos el San Lorenzo y los salvajes que se hallaban del otro lado de este río -como con 600- huyeron precipitadamente. Los perseguimos hasta el Riachuelo, en donde formaron su barrera. Este río estaba excesivamente crecido y los salvajes que habían recibido un refuerzo de ciento y tantos infantes y dos piezas de artillería se habían posesionado del otro lado, en inmediaciones del Paso Lagraña. Aquí recibí el Parte de la derrota que había sufrido el comandante Borda, cerca de Bella Vista. Era menester no perder un momento. Hice algunas prevenciones a las fuerzas que habíamos dejado a nuestra retaguardia y el día 3 del corriente pasamos el Riachuelo, en el Paso Lobera y nos dirigimos sobre la capital; sufrimos algunos retardos en nuestra marcha que nos impidieron llegar a tiempo de tomarla. Nos oscureció a las inmediaciones de la casa de Molina, cuando necesitábamos lo menos dos horas de día para entrar en la ciudad, tomar las medidas necesarias y colocar nuestras fuerzas. Tuvimos que hacer alto y en esa noche vinieron los salvajes y se situaron en lo de Latorre -cubriendo la capital- y en una posición en que no podíamos atacarlos con ventaja. El día 4 contramarchamos hasta la Loma del Oratorio, en donde acampamos. Allí permanecimos hasta el 6 por la mañana. Nuestra posición era enteramente falsa entre aquellos desfiladeros. Nos resolvimos a pasar el Riachuelo, conservar esta línea y volver a fijar nuestras miras sobre Goya. Como a las 9 de la mañana del día seis emprendimos la retirada con dirección al Paso Lobera; como a las 12:00 paramos en un campichuelo reducido; y como a las 13:00 atacaron los salvajes nuestros puestos de retaguardia. Una parte de nuestras fuerzas montó en pelo para contener al enemigo, mientras la otra ensillaba y formaba. Nuestras guardias habían sido arrolladas por la infantería enemiga y los salvajes ya estaban sobre nuestra posición. Sin embargo, fueron contenidos por la intrepidez de nuestros tiradores. Mientras tanto, estábamos encerrados, pues los salvajes habían colocado su infantería y artillería en la única salida que teníamos y nos hacían sufrir un fuego vivísimo de fusil y de cañón. Nuestros tiradores habían ya consumido los pocos cartuchos que teníamos y nos fue preciso abandonar esta posición. Nuestras columnas se retiraron al trote y en el mayor orden pero, al poco rato de haber entrado en el monte, algunos escuadrones tomaron el galope y ésta fue la señal para la dispersión general de nuestras tropas. En Saladas conseguimos reunir como 900 hombres, aunque mucha parte de ellos desarmados. Allí supimos que el salvaje Juan Madariaga se hallaba sobre el Batel con 500 de caballería y 60 infantes y que el coronel Tacuabé debía hallarse entre el río Corriente y Batel, a la altura del Paso Franco. Con estos datos y como mi objeto era evitar un encuentro con los salvajes y reunirme al coronel Tacuabé, ordené guiar la marcha para el Tatu-Paso del Santa Lucía, por donde pasamos el 11 (de Mayo) por la mañana y nos dirijimos a pasar el Batel por lo de Goytía. Esa noche tomaron nuestros flanqueadores dos bomberos de los salvajes, quienes confesaron que el salvaje Juan Madariaga se había movido a la oración desde lo de Araujo y con dirección al Paso Goytía. Al amanecer del día 12, pasamos el Batel -que encontramos a vado- y ordené que nos guiasen al Paso Nuevo, en cuya ruta debíamos encontrar las fuerzas del coronel Tacuabé, según los datos que teníamos. Habíamos marchado más de una legua cuando vinieron a decirme que cinco escuadrones de salvajes estaban pasando el Batel por donde mismo lo habíamos pasado nosotros. Esta noticia me llenó de placer, pues calculaba reunirme dentro de pocos momentos con el coronel Tacuabé y obtener una victoria completa. El coronel Ramírez se puso a la cabeza de la columna y yo quedé ordenando la retaguardia, por si acaso nos estrechaba el enemigo y teníamos que darle frente. Pero se burlaron de mis órdenes y guiaron la marcha de la columna para Oscuro Paso. Cuando yo llegué a la costa del río ya se habían aprontado los escuadrones para pasar y mucha gente estaba ya de este lado. No fue posible contener el pasaje en aquel punto. Al finalizarlo, llegó al Paso una partida de 16 salvajes y tiraron algunos tiros. Esto fue suficiente para que se dispersase en grupos toda nuestra gente sin que nada fuese bastante a contenerla. Yo he llegado a esta provincia con el mayor Juan Luis Gonzales, algunos oficiales y ochenta hombres de tropa. El coronel Tacuabé pasó a este lado del río Corriente en la noche del día 12 y se halla ya en esta provincia habiendo traído en su compañía al comandante don Antonio Borda, con muchos jefes y oficiales, como 300 hombres. Una porción de sucesos fatales se han encargado para hacernos perder la campaña de Corrientes”. // Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 177. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

De esta manera, la provincia de Corrientes quedó libre de fuerzas rosistas y Joaquín Madariaga terminó su magnífica cruzada de 36 días. Sin duda su campaña se vio facilitada por la aversión de los correntinos al autoritarismo rosista y por los tristes recuerdos dejados por las invasiones entrerrianas.

Estos combates, que la tradición poetizara con la intervención de una misteriosa mujer que avisó a Madariaga del descuido de las fuerzas rosistas, ha sido juzgado severamente por el general José María Paz(9).

(9) José María Paz. “Memorias Póstumas”, tomo III, p. 806. Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Sostiene el estratega de la Independencia que, tanto la acción de Laguna Brava como la de Bella Vista tuvieron un carácter de guerrilla y se funda en que Madariaga no tuvo -en la última- ni muertos ni heridos. A Dios gracias ni el valor de los ejércitos ni la calidad de los combates se juzga por su tributo de sangre

Una parte de las fuerzas vencidas se dispersó por la zona rural y el resto huyó con dirección a Entre Ríos. Considerando el general Madariaga que las milicias correntinas vencidas habían sido reunidas con violencia, decreta -el 7 de Mayo de 1843 y desde la costa del Riachuelo- el indulto de los dispersos que se presentasen en el plazo de ocho días a sus respectivas Comandancias.

Incorporados al teniente coronel Juan Madariaga otros jefes con sus tropas, adelantó hasta el ya histórico campamento de Villanueva para crear allí, sobre la base de los expedicionarios, el cuarto Ejército correntino que peleará contra la dictadura.

Corrientes quedaba devuelta de las manos del rosismo y abocada de nuevo a la organización de sus Instituciones.

- Reorganización institucional

No era fácil la tarea de Madariaga. A la situación militar determinada por la presencia de las fuerzas rosistas de Entre Ríos, agregábase el problema de la organización institucional, que debía hacerse conforme al Derecho Público de la provincia, prescripto por su Ley Fundamental de 1824, entonces en vigencia.

El 1 de Mayo de 1843 Joaquín Madariaga -en su carácter de “Jefe de las Fuerzas Libertadoras de la Provincia”- decretó el estado de sitio y el 9 de Mayo declaró “la nulidad y ningún valor de las leyes, decretos, órdenes y providencias” emanados del Gobierno de Pedro Dionisio Cabral instalado el 14 de Diciembre de 1842, “bajo la influencia del dictador de la República”, con excepción de los referentes a Pedro y Manuel Antonio Ferré.

Madariaga inicia así la obra legal que le competía de facto. Se fundaba en la “justicia que reclamaban los vencedores de Laguna Brava y Bella Vista” y en el poder que ejercería hasta la reunión del Congreso General, “convocado por decreto del 13 de Abril de 1843”, según relata el historiador Hernán Félix Gómez.

Exceptuaba de la medida(10) los preceptos que referían a la confiscación de los bienes de Pedro Ferré y su hermano, Manuel Antonio Ferré, que -a su decir- contribuyeron indirectamente al sojuzgamiento de Corrientes. Textualmente Madariaga imputaba a los Ferré “haber contribuido con su vileza al sojuzgamiento de la provincia”. También declaraba reos de alta traición a Cabral y sus amigos.

(10) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 19. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Llamó cobardes a ambos hermanos por no haber “hecho nada para defender a Corrientes luego de Arroyo Grande y haber escapado al extranjero. Al defenderse en su “Memoria” por la situación en que lo puso el Gobierno de Madariaga, Ferré dijo -de la actitud de éste y de su hermano Juan- luego de aquella batalla:

“El deber de estos jefes, después de la derrota o dispersión que habían sufrido, era reunir su tropa o restos de ella, e incorporarse a las demás reuniones o dar cuenta al Gobierno, retirándose o esperando -según las circunstancias lo permitieren- hasta recibir órdenes superiores.
“No cumplir con este deber es un crimen, una cobardía, una vileza: en una palabra, es no tener honor ni vergüenza. Esto es muy claro y por la carta de don Juan, (...) se ve que los señores Madariaga, lejos de cumplir aquel deber, volaron del campo de batalla a salvar su familia y sus intereses de campo, sin duda porque para esta diligencia no eran bastante sus tres hermanos, don Antonio, don José Luis y don Pedro, mayores de veinticinco años, que se hallaban libres de todo servicio, solteros, como son los cinco y hechos cargo de su madre, hermanas e intereses”(11).

(11) Pedro Ferré. “Memorias” (1921), pp. 190- 191, Buenos Aires. Ed. Coni Hnos. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

También Madariaga se ensañó con Ferré en su Mensaje al Congreso General extraordinario del 30 de Agosto de 1843. En él decía lo siguiente:

“La reciente aproximación del cobarde Ferré a la costa del Uruguay, de ese hombre funesto a la causa argentina, reclama virtualmente una medida -a más de la ya adoptada- contra sus intereses, que anonade para siempre sus nefandas pretensiones de dominación sobre la provincia a que es indigno de pertenecer por sus bien notorios y vituperables hechos.
“Sin embargo ya se han dictado preventivamente las órdenes necesarias para impedir que, así él como otros, cuya maligna influencia es perniciosa al bien público, puedan pasar bajo ningún pretexto a este lado del expresado río”(12).

(12) Pedro Ferré. “Memorias” (1921), p. 187, Buenos Aires. Ed. Coni Hnos. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Esto se debió a que en Julio de 1843, Ferré quiso regresar, ya que la provincia se hallaba libre del enemigo y, en consecuencia, hizo avisar a Sandoval -Comandante de Santo Tomé- de su intención, pidiéndole que le hiciera el favor de mandarle un caballo.

La respuesta que recibió fue que él y ninguno de su familia pusiera los pies en Corrientes pues serían apresados y enviados a la capital por orden del Gobierno. Sólo en 1848 Ferré pudo volver a su patria debido a un gesto generoso de Urquiza y a la aquiescencia de Rosas, estableciéndose en La Paz, Entre Ríos.

El 24 de Mayo de 1843, Juan Baltazar Acosta comunica al general Madariaga en Oficio su elección como gobernador interino (el 13 de Abril de 1843), medida que la califica de precaria y de emergencia. El 26 de Mayo de 1843 por decreto, Madariaga declaró nula la elección de Acosta y asume los poderes públicos hasta que “la provincia saliese del estado de crisis y se reunieran los representantes que habían de elegir al Gobierno definitivo”.

Con esta medida, Madariaga hace cesar esa situación irregular y asume “en su persona todos los poderes públicos” hasta tanto la provincia saliese del estado crítico en que se hallaba y se reorganizasen sus poderes públicos.

- Situación económica y financiera

Cuando Madariaga se hizo cargo del Gobierno la provincia se hallaba industrial y comercialmente arruinada pues el producto de su trabajo en los tiempos de paz había sido consumido en las sucesivas guerras. Las pocas industrias que quedaban apenas conseguían paliar las necesidades de la población:

“El comercio exterior era lánguido y reducido a operaciones con la provincia brasileña de Río Grande y con el Paraguay, que no compensaban la clausura de los mercados del Litoral argentino, especialmente el puerto de Buenos Aires.
“El numerario escaseaba; las rentas públicas decrecieron extraordinariamente siendo, además, difícil la percepción regular de ellas por los trastornos de la incesante y general pobreza de los gravados con los impuestos”(13).

(13) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, p. 97. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Madariaga confiscó bienes en represalia de las medidas del Gobierno rosista. El 9 de Mayo de 1843 expidió un decreto de confiscación y, por otro del 13 de Mayo de 1843 nombró miembros de la “comisión clasificadora de los individuos” comprendidos en aquél a Isidoro García de Cossio, Juan M. Vedoya y Tomás Luis Conde.

A raíz de estas medidas, el Congreso Provincial, en respuesta al Mensaje del 30 de Agosto de 1843, dijo lo siguiente:

“Con harto dolor ven los Representantes de la provincia el terrible carácter que nuestros enemigos han dado a la guerra, poniéndonos en la penosa alternativa de autorizar con nuestra fría deferencia sus excesos o de practicar para contenerlos el último y desagradable recurso de la represalia, tratándolos como ellos nos tratan.
“Pero por más que este principio se adopte y practique por las naciones cultas, como dictado por la razón y la justicia en los casos extremos, para precaver mayores males e impedir la repetición de actos injuriosos a la humanidad, no obstante el Honorable Congreso os cree poseído de sentimientos muy generosos para que suponga hagáis de este principio otro uso que el que aconseja la moderación y la prudencia, a fin de que las familias inocentes no queden envueltas en la miseria”(14).

(14) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, p. 98. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Pero dice Mantilla sobre este penoso asunto:

“Entonces y después hubo -sin embargo- ‘familias inocentes’ y ciudadanos sin culpa ‘envueltos en la miseria’ a causa de los abusos de las ‘clasificaciones’ de las autoridades de campaña, no reprimidas por el Gobierno.
“La tolerancia de estos actos innecesarios, que no beneficiaron al Estado ni personalmente a Madariaga, que era purísimo, fue un error indiscutible”(15).

(15) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, p. 98. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).

Un grave problema de gobierno fue el reemplazo de los caudales llevados por Cabral en su huida a Entre Ríos. La solución consistió en recoger en el plazo de 24 horas -en la capital- y de 30 días en la campaña, toda la moneda corriente y cambiar la plancha. Todo ello se efectuó con gran celeridad.

Es que como la guerra se hacía con papel moneda -para arbitrar recursos cuanto para inutilizar la fuerte partida que tomara Cabral en su huida- el gobernador resolvió de inmediato la renovación, alterando el tipo del mismo y fijando plazos perentorios de 24 horas en la capital y de 30 días en los Departamentos(16).

(16) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Decreto del 11 de Mayo, p. 21. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Rodearon a Madariaga en los cargos públicos y militares las personas más espectables de la época: el teniente coronel Martín Tejerina, como Jefe del batallón Guardia Republicana y, luego, como Comandante General de Armas de la Capital; Juan P. Llanos, como Jefe de Policía de la misma; Juan M. Vedoya, Tomás L. Conde e Isidro García de Cossio, desde la Comisión encargada de explicar la confiscación de bienes de los amigos del ex gobernador Cabral; Juan Felipe Gramajo, en la Aduana; Miguel E. Gelabert, como Comisario General de Guerra; Juan Francisco Colodrero, desde la magistratura; Ramón Serrano Beláustegui, en la Escribanía de Gobierno; Antonino Benítez, en la Pública y de Juzgados; Raimundo Molinas y Manuel M. Salas, desde la Comisión Signadora de papel moneda, etc.

- Nuevo Ejército

Declarada el 26 de Mayo de 1843 la nulidad de la elección de Juan Baltazar Acosta, como gobernador interino (o provisorio), realiza su autoridad decretando el enrolamiento general de los ciudadanos en defensa de la provincia(17).

(17) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Decreto del 21 de Junio, p. 88. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El acatamiento que se prestó al decreto afirma su autoridad que, a su vez, se consolida con una resolución plebiscitaria de los jefes más distinguidos del Ejército el 15 de Julio de 1843.

La “División Libertadora” sirvió de base para formar el Ejército que defendería la situación creada, según las exigencias de los sucesos. Un decreto de indulto(18), otro de enrolamiento general y activas como acertadas disposiciones, dieron en aquel sentido un resultado satisfactorio.

(18) Decreto del 7 de Mayo de 1843. “Produjo los importantes y benéficos resultados de su objeto, presentándose no solamente los individuos de tropa sino la mayor parte de los jefes y oficiales violentados a abandonar momentáneamente la inmortal causa de la patria, cuya notable mayoría engrosa ya el actual Ejército Libertador”. (Mensaje del 30 de Agosto de 1843). // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 182. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El 6 de Julio de 1843 Joaquín Madariaga -en su carácter de Comandante en Jefe de los Libertadores de Corrientes- dirigió un Manifiesto a sus compatriotas, datado en la Ciudad de Corrientes, dando cuenta de los sucesos desarrollados.

Reunido Madariaga con el Ejército en Villanueva -con las milicias de toda la provincia- sus jefes, en Acta labrada el 15 de Julio de 1843 y ante la caducidad(19) de los poderes legales, eligen unánimemente por Jefe de las fuerzas armadas de Corrientes, a José Joaquín Madariaga.

(19) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Véase Acta, p. 38. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Firman el Acta y notas de adhesión que se enviaron al general, los siguientes oficiales:

* coronel José de la C. Masdeu;
* tenientes coroneles José I. Serrano, Bernardino López, Bernabé A. Esquivel, Dionisio Ferreira, Cesáreo Montenegro, Juan B. Pucheta, Nicanor Cáceres, Castor de León;
* sargentos mayores Juan S. Miño, Victoriano Alemís, Plácido López, José Verón, Cecilio Carreras, Benito Verón, Manuel A. Acosta, Manuel de B. Vallejos, Pedro Sánchez Negrette, Bernardo Verón y Bartolomé Acosta(20).

(20) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, véase Acta, p. 38. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Madariaga aceptó el cargo y agradeció los conceptos por Nota del 21 de Julio de 1843. En el Mensaje al Congreso del 30 de Agosto de 1843 dirá: “El Ejército de la provincia es una de las prodigiosas creaciones de cuatro meses de labor”.

Posteriormente, felicitan a Madariaga el sargento mayor Juan V. Serrano y el jefe de las fuerzas destacadas en el Rincón del Santa Lucía, Juan F. Soto, que dirigía una fuerte partida de milicianos santafesinos que pasara a la provincia huyendo de las fuerzas rosistas vencedoras. Fue vestida y auxiliada a costa del Erario correntino(21).

(21) Mensaje del gobernador Joaquín Madariaga (en el Archivo de Juan Gregorio Pujol, tomo I, p. 96). // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

La obligación del servicio militar activo comprendía a los “estantes y habitantes” de quince años, cumplidos hasta los cuarenta y cinco; los de más edad pertenecían a los Cuerpos de la pasiva. El enrolamiento practicado fue el primero hecho con prolijidad y empeño y reveló que la provincia podía levantar hasta ocho mil hombres sin agotar sus fuerzas.

A cuatro mil únicamente resolvió Madariaga emplear en las filas del Ejército. Los jefes(22) y la oficialidad eran casi todos correntinos, que tenían gran experiencia en la guerra y las lecciones del general Paz.

(22) Comandante en Jefe Joaquín Madariaga; Jefe del Estado Mayor, teniente coronel Juan Madariaga; teniente coronel Dionisio Ferreyra; teniente coronel Martín Tejerina; coronel José de la Cruz Masdeu; teniente coronel José I. Serrano; teniente coronel Bernardino López; teniente coronel Bernabé Antonio Esquivel; teniente coronel Cesario Montenegro; teniente coronel Juan Bautista Pucheta; teniente coronel Castor de León; los sargento mayor Juan S. Miño, Victoriano Alemí, Plácido López, José Verón, Cecilio Carreras, Manuel Antonio Acosta, Benito Verón, Manuel de Reyes Ballejos, Pedro Sánchez Negrette, Bernardo Verón, Bartolomé Acosta; teniente coronel Nicanor Cáceres; teniente coronel Andrés Ricarde; teniente coronel Zenón Pérez; y los sargento mayor Mercedes Cariaga, José L. Quiroz, Simeón Paiba. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 182. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El equipo y el armamento dejaban que desear por la falta material de elementos y la pobreza del Tesoro(23).

(23) “Para equipar y armar nuestro Ejército se ha facultado ampliamente al J. del E. M. G. para que contrate por haciendas en la costa del Uruguay, la compra de géneros para vestuarios, armas y municiones”. Mensaje del 30 de Agosto. Las haciendas pertenecían a los bienes confiscados. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 182. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Predominaba la caballería de lanza; el batallón Guardia Republicana(24), de seiscientas plazas y un piquete de artillería, representaban las otras armas. Esa distribución era consecuencia de la falta de armas de fuego; las compras hechas en Río Grande, por ganado en pie, proveyeron de pocas y también fueron pocas las juntadas en la provincia. El Ejército, sin embargo, llenaba las necesidades inmediatas de la defensa.

(24) El batallón Guardia Republicana, que hizo principal figura en Caá Guazú, se componía de artesanos de la capital y de vecinos de los pueblos Goya, San Roque y Mburucuyá. Cuando dicho Cuerpo regresó de la campaña de Entre Ríos, en Abril de 1842, antes de llegar a la capital fueron licenciados los soldados de los pueblos nombrados. El jefe del batallón, teniente coronel Miguel Virasoro, regaló la bandera del Cuerpo al gobernador Ferré, en acto oficial celebrado en la Casa de Gobierno, el día 11 de Abril de 1842. Esa bandera se encuentra hoy en el “Museo Escolar” de Corrientes. El Guardia Republicana no hizo la campaña, que terminó con el desastre de Arroyo Grande; el gobernador Cabral le cambió la denominación -ya gloriosa- por la de Guardia Cívica Federal; Madariaga restableció la primitiva y reorganizó el Cuerpo, poniéndole al mando del teniente coronel Martín Tejerina. La nueva bandera del Cuerpo fue bendecida y jurada el día 20 de Agosto de 1843. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 182. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

- Reorganización legislativa. Elección de diputados

Faltaba -para la normalización institucional- que se eligiera gobernador propietario de la provincia. A su tenor, el 1 de Agosto de 1843, el poder de facto congrega al pueblo a elección de diputados que habían de designar el primer magistrado.

Reorganizada la Administración, por Decreto de esa fecha, Madariaga convocó(25) al pueblo para elecciones de Representantes “a un Congreso General con poderes para nombrar gobernador”; éstas se verificarán el 15 de Agosto y el nuevo Congreso se instalará el 30 de Agosto de 1843(26).

(25) “Según Juan Madariaga esto fue a instancias suyas, pues su hermano Joaquín no era partidario de esa idea”. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Historia Ilustrada de la provincia de Corrientes” (1999).
(26) Componían el Congreso General los siguientes diputados:
* por la Capital: Juan Manuel Vedoya y José de los Santos Bargas;
* por Palmar: presbítero José Vicente Fernández;
* por Ensenadas: Juan Felipe Gramajo;
* por Itatí: Isidoro García de Cossio;
* por Caá Catí: José de los Santos;
* por Mburucuyá: Francisco Hidalgo;
* por Saladas: José Vicente García de Cossio;
* por Empedrado: Gregorio Valdés;
* por Bella Vista: Francisco de P. Rolón;
* por Goya: Manuel Díaz;
* por Esquina: Manuel Fernández;
* por San Roque: Pedro Díaz Colodrero;
* por Yaguareté Corá: Juan Pujol;
* por San Miguel: Miguel Obregón;
* por Paiubre y Curuzú Cuatiá: Juan Baltazar Acosta;
* por La Cruz y Santo Tomé: José Inocencio Márquez. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 179. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Realizados los comicios, Madariaga apremió a la Comisión Calificadora de los poderes de los diputados abreviara su tarea y ésta comunica el 26 de Agosto de 1843 la aprobación de los diplomas.

El Congreso se constituyó el 30 de Agosto de 1843, bajo la presidencia de Juan Baltazar Acosta; la vicepresidencia de J. Vicente García de Cossio; la secretaría de José Ignacio Márquez; y la prosecretaría del doctor Juan Pujol.

Ese día, al leerse una Proclama del General en Jefe del Ejército Libertador a los habitantes de la provincia, Madariaga depuso su investidura insurrecta en manos del Congreso al que le instruyó detalladamente de sus actos(27) y obtuvo la completa aprobación de ellos.

(27) Proclama del General en Jefe del Ejército de ocupación a los habitantes de la provincia: “Corrientes, Agosto 30 de 1843.
“Mensaje del Jefe de los Ejércitos Libertadores de la Provincia de Corrientes al Soberano Congreso General Extraordinario de la misma. Corrientes, Agosto 30 de 1843”.
Respuesta al Mensaje:
“El Honorable Congreso General Extraordinario a S. E., el General en Jefe de las Fuerzas Libertadoras, actualmente Gobernador y Capitán General de la Provincia. Corrientes, Septiembre 20 de 1843”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XI: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1843-1845)”, parágrafo 179. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El 20 de Septiembre de 1843, dicho Cuerpo le decía, en respuesta al Mensaje gubernativo:

“El Honorable Congreso General Extraordinario a S. E., el General en Jefe de las Fuerzas Libertadoras, actualmente Gobernador y Capitán General de la Provincia. Corrientes, Septiembre 20 de 1843.
“Las reglas de la conducta ordinaria están marcadas; pero no es por ellas que se juzgan los sucesos extraordinarios. Las inteligencias superiores tienen sus derechos, tienen su ley, cuyo cumplimiento está, por lo regular, en el éxito de las acciones.
“Los depositarios de la soberanía del pueblo correntino, en uso de sus sagradas atribuciones, al pesar vuestros procedimientos con vuestra noble misión en la rígida balanza de la Justicia, declaran que habéis cumplido con vuestras obligaciones como ciudadano y como soldado; y espera de vuestra virtud republicana que hallareis el premio de tantas fatigas y heroicos esfuerzos en la satisfación de haber obrado bien”.

El octavo Congreso constituyente y legislativo estaba compuesto por diecisiete diputados de las dos fracciones del partido liberal, siendo mayoría los contrarios a la política de Ferré.

Pero se formó un tercer partido que adhirió a Urquiza, cuya estrella ascendía en el firmamento de la Confederación. Claro es que éstos -por el momento- no actuaron en la provincia, pues habían tenido que abandonarla estableciéndose en Entre Ríos y contribuyendo al fortalecimiento de la figura del caudillo entrerriano.

- Madariaga, gobernador

El 31 de Agosto de 1843, el Congreso designó gobernador provisorio al general Joaquín Madariaga y éste, en la fecha, se dirigió a los ciudadanos y habitantes de la provincia encomiando el respeto a las resoluciones del Congreso. Madariaga fue “nombrado General en Jefe del Ejército Libertador” y Gobernador Provisorio de la provincia”.

El 21 de Septiembre del mismo año se efectuará el nombramiento en propiedad para el trienio constitucional del 25 de Diciembre de 1842 al 25 de Diciembre de 1845. Se le recibe el juramento de ley en la sesión del 28 de Septiembre de 1843.

El nuevo Gobierno procedió con tino a la reorganización del personal de los Poderes que -por la Constitución- correspondía a sus atribuciones, sujetándose en lo relativo a la Administración de Justicia a la Ley del 5 de Octubre de 1843 que suspendió los efectos de las del 2 y 3 de Agosto del año anterior referentes a la creación de una Cámara de Justicia.

El 6 de Octubre de 1843 se declara Ley por la 8va. Legislatura de la provincia. Tras señalar que el 6 de Mayo de 1844 -aniversario de Laguna Brava- será la apertura de sus sesiones ordinarias, se constituirá en receso.

Madariaga designó -el 25 de Octubre de 1843- secretarios del Despacho a Gregorio Valdés, en los Departamentos de Gobierno y Hacienda; y al doctor Juan Gregorio Pujol, en los de Guerra y Relaciones Exteriores. Auditor General de Guerra fue nombrado el doctor Juan J. Alsina.

Dos días después, el 27 de Octubre de 1843, el gobernador delega el mando en el presidente del Congreso General, Juan Baltazar Acosta, y sale de campaña para el Ejército.

- Acosta, gobernador interino

El 7 de Diciembre de 1843 el general Madariaga comunicaba a la Sala Permanente su próxima salida del territorio de la provincia, para abrir una campaña militar a Entre Ríos y ésta -en cumplimiento de la Constitución- nombraba, el 13 de Diciembre de 1843, gobernador provisorio al delegado, Juan Baltazar Acosta.

Antes de iniciarse la campaña militar, Fructuoso Rivera acreditó como su representante ante el Gobierno correntino al coronel José Ramón Ruiz Moreno, “para que acuerde todo aquéllo que convenga a operaciones de guerra y recabe la cooperación que impongan las circunstancias”.

Posiblemente el enviado de Rivera insinuó la jefatura del caudillo oriental en la dirección de la guerra, porque la contestación de Madariaga indicó que Corrientes cooperaría en todo lo que las circunstancias de la guerra aconsejaran, pero sus fuerzas no estarían bajo las órdenes de nadie que no respondiera a su Gobierno.

Es posible que el correntino -conociendo a don Frutos con el cual nada era inconcuso- prefirió no atarse a compromisos con un aliado que era casi seguro no cumpliera los suyos.

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