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Pronunciamiento del 1 de Mayo de 1851

- La relación Urquiza-Rosas

Cuando Juan Manuel de Rosas se vio libre de la intervención europea, su diplomacia en Río Janeiro descubrió los trabajos secretos de la coalición argentino-brasileño-oriental que lo derrocará en los campos de Caseros.

El doctor Andrés Lamas, ministro del Gobierno de la defensa de Montevideo ante la Corte del Brasil, preparó hábilmente la manera de reemplazar en la guerra contra el dictador el apoyo que su país perdería con el retiro de la intervención anglofrancesa y fue tan afortunado en sus combinaciones y en sus empeños incansables que venció a la activa, constante e inteligentísima resistencia diplomática del general Tomás Guido, plenipotenciario de la Confederación, comprometiendo al Gobierno brasileño en una política favorable a los intereses defendidos en el Río de la Plata por los enemigos de la dictadura.

Rosas cortó sus relaciones con el Brasil; éste formalizó entonces compromisos con el Gobierno de Montevideo; los emigrados argentinos se adhirieron a ellos. Con esa base brindóse a Urquiza llevar la guerra al gobernador de Buenos Aires, debiendo ser él la cabeza política y militar de la coalición.

Los trabajos ocultos del gobernador de Entre Ríos en el mismo sentido habían principiado en 1849, de suerte que se encontraron y armonizaron con los iniciados por los defensores de Montevideo.

No coincidían en los fines ulteriores, porque Urquiza estaba muy distante de las ideas impersonales y principistas de la guerra contra Rosas, pero acordaban en la necesidad común de terminar con él y éso resolvía el gran problema inmediato.

A fines de 1850 quedó aclarado el horizonte de la Alianza faltando únicamente, para consumarla, la celebración de los Pactos solemnes de Mayo y Octubre del año siguiente, retardados por dificultades que demoraron la oportunidad del Pronunciamiento de Urquiza.

- La ruptura

Desde Diciembre de 1848, Rosas había insinuado que no iba a aceptar una reelección cuando terminara su período en Marzo de 1850. Durante el año 1849 reiteró varias veces ésto y, cuando llegó el mes de Diciembre, lo anunció una vez más.

El género de política que venía desarrollando con el Brasil permitía suponer que estas renuncias no eran sinceras, pues de lo contrario hubiera mediado inconsecuencia entre ambas actitudes, defecto que Rosas nunca tuvo.

Como en 1832 y 1835, puede presumirse que Rosas procuraba mejorar su situación política antes de emprender una guerra que lo convertiría en árbitro de Sudamérica. Da respaldo a esta presunción el proyecto presentado en la Legislatura porteña de designar a Rosas, Jefe Supremo de la Confederación, con plenos poderes nacionales.

De este modo, Rosas dejaba de ser el gobernador de Buenos Aires -Encargado de las Relaciones Exteriores- para convertirse en Jefe del Estado argentino.

Los acontecimientos se precipitaban; la actividad política intensificaba sus mecanismos de acción en todas las esferas; los gobernadores, en una muestra de incondicionalismo, instaban a Juan Manuel de Rosas a asumir la presidencia y hasta concedían la herencia del poder a su hija Manuela. Once provincias adhirieron al proyecto. Entre Ríos y Corrientes se abstendrán.

Benjamín Virasoro y Justo José de Urquiza, frente a estos hechos concretos, acrecentaban la búsqueda de vías aconsejables para formalizar Acuerdos directos con Brasil, Montevideo y Paraguay ante la posibilidad de un rompimiento con Rosas.

La tarea en los cuarteles era ininterrumpida y, en consecuencia, se acortaban los plazos para rebasar las estructuras existentes y concretar los ideales del siempre presente Pacto del 4 de Enero de 1831.

La reacción de Rosas fue incontenible y, en la certeza de obtener la aceptación tácita de sus atribuciones, retiró la renuncia presentada a la Legislatura de Buenos Aires y a los gobernadores de las provincias de las facultades en cuyo mérito ejercía el poder.

Mientras en los círculos allegados a Rosas ya se hablaba de “traición”, Urquiza dirigió, el 5 de Abril de 1851, una Circular a los gobernadores de las provincias exhortándolos a aceptar la renuncia que periódicamente presentaba el gobernador de Buenos Aires y que era costumbre rechazar.

- El Pronunciamiento

Pero Virasoro y Urquiza asumieron la responsabilidad indelegable que la hora exigía y el 1 de Mayo de 1851, el gobernador de Entre Ríos respondió sin vacilaciones a la actitud de Rosas. 

Ese día, Urquiza anunció su ruptura con Rosas por medio de un decreto conocido históricamente como “el Pronunciamiento”. Después de aceptar la renuncia -presentada repetidas veces por el último- declaraba que la provincia de Entre Ríos reasumía el ejercicio de las Relaciones Exteriores -que habían sido otorgadas a Rosas por el Pacto Federal de 1831- y también el derecho a “entenderse directamente con los demás Gobiernos del mundo”. En consecuencia, la provincia de Entre Ríos quedaba separada del resto de la Confederación.

Por otro decreto, de la misma fecha, Urquiza dispuso abolir el lema “¡Mueran los salvajes unitarios!”, reemplazándolo por “¡Mueran los enemigos de la Organización Nacional!”.

La adhesión solicitada por Urquiza a los demás gobernadores de la Confederación no halló eco favorable y -con excepción de Corrientes- esos mandatarios se mantuvieron obedientes a Rosas.

Urquiza admite en el documento que

“... es tener una triste idea de la ilustrada, heroica y célebre Confederación Argentina, el suponerla incapaz -sin el general Rosas a su cabeza- de sostener sus principios orgánicos, crear y fomentar instituciones tutelares, mejorando su actualidad y aproximando el porvenir glorioso reservado en premio a las bien acreditadas virtudes de sus hijos.
“Y al encarar una política que atendiera los reales intereses de las provincias declara, en uso de las facultades ordinarias y extraordinarias con que ha sido investido por la H. S. de Representantes de la provincia, declara a la faz de la República, de la América y del mundo:
“1.- Que es la voluntad del pueblo entrerriano reasumir el ejercicio de las facultades inherentes a su territorial soberanía, delegadas en la persona del Excmo. Señor Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, para el cultivo de las Relaciones Exteriores y dirección de los negocios generales de Paz y Guerra de la Confederación Argentina, en virtud del Tratado Cuadrilátero de las provincias litoraleñas, fecha 4 de Enero de 1831.
“2.- Que una vez manifestada así la libre voluntad de la provincia de Entre Ríos, queda ésta en actitud de entenderse directamente con los demás Gobiernos del mundo hasta tanto que, congregada la Asamblea General de las demás provincias hermanas, sea definitivamente constituida la República”.

Urquiza aceptó la renuncia presentada por Rosas como Encargado de las Relaciones Exteriores, separó a Entre Ríos de la Confederación y la declaró en aptitud de entenderse con todas las potencias, hasta que las provincias reunidas en Asamblea Nacional dejasen constituida la República. Pocos días después, Benjamín Virasoro lo imitará.

Cuando Rosas se enteró, calificó a Urquiza de traidor, loco y salvaje unitario. Era la misma etiqueta, para un producto distinto.

Con fundada preocupación, Virasoro tomó las providencias necesarias para salvaguardar los planes acordados con Urquiza cuyo objetivo era lograr la reconstrucción nacional.

Al conocer el texto del Pronunciamiento y del decreto de Urquiza aceptando la renuncia de Rosas, Virasoro lo apoyó sin reservas, afrontando el problema en toda su dimensión.

- Virasoro con la suma del poder público

Admitió las dificultades que implicaba la aceptación de esos principios, por la presión de pasiones coetáneas y, para poder crear condiciones óptimas para afrontar nuevas realidades, solicitó a la Legislatura el otorgamiento de mayores facultades para, aparentemente, propender al desarrollo de la industria y el comercio.

El Pronunciamiento de Corrientes fue sincero. El alma de su inspirador, el doctor Juan Gregorio Pujol, infiltrándose en el espíritu de su pueblo, aportaba al empeño las energías vivas de su Organismo.

El 11 de Mayo de 1851(1), pretextando impedimentos que se encontraban para el desarrollo de la industria y del comercio -según reza el prólogo de la ley- el Congreso General de Corrientes investía al general Benjamín Virasoro con la suma del poder público y para los objetos y en los términos que el Poder Ejecutivo indicaba en su Nota del día 9.

(1) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 11. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

"No hemos encontrado(2) la Nota en los archivos, pero es obvio que la medida no podía legitimarse con el progreso de la industria... No pasaba la circunstancia de un pretexto", dice el doctor Hernán Gómez.

(2) Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

La Legislatura, ante la gravedad de la situación económica, acordó el 11 de Mayo de 1851 investirlo con la suma del poder público y la Nota con que comunicó al gobernador esa decisión es un valioso aporte para ubicarnos en momentos tan difíciles de nuestro ordenamiento político:

“... el Congreso, al sancionar la adjunta ley que inviste a V. E. con la suma del poder público, ha querido robustecer la acción del Gobierno, y poner en sus manos toda la fuerza de voluntad y ejecución que pueda ser necesaria para llevar a un término feliz la empresa que V. E. se propone.
“Ha tenido en vista que nadie como V. E. se halla en estado de prejuzgar las causas que se oponen a la prosperidad del país y con íntima convicción en el acentuado patriotismo de V. E. , su ardiente dedicación a mejorar la suerte desgraciada de su tierra, en sus esclarecidos servicios a la patria, en su fiel adhesión al principio federal que sostiene la Confederación Argentina y en la bien acreditada circunspección y moderación que adornan el carácter de V. E., el Congreso dá hoy un público testimonio de la fe y confianza con que deposita en V. E. el porvenir de la provincia, su prosperidad y felicidad futura”(3).

(3) Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Aún pronunciado Urquiza, el 1 de Mayo de 1851, Corrientes no quería ser la primera en hablar de guerra a Rosas. Dejaba la iniciativa al dictador, pero la preparaba. Tal es la única explicación posible de estas facultades extraordinarias.

Virasoro obró con cautela, procurando desarticular el esquema de poder existente sin controversias y el 21 de Mayo de 1851 -en Nota a Urquiza- contestaba al general Urquiza su Circular del 3 de Abril dándole a conocer la firme voluntad de cambio de la provincia:

“... Obrando este Gobierno en perfecto acuerdo con el de V. E. ha dirigido al de Buenos Aires la Nota que se adjunta en copia autorizada, en virtud de la cual ha verificado su pronunciamiento solemne por decreto de esta fecha que también se incluye a V. E. en ejemplares expresos, para que de todo sea cumplidamente inteligenciado.
“Pronunciado así el Gobierno de Corrientes, se dispone desde luego a sostener sus declaraciones con toda la energía que sea preciso desplegar, hasta conseguir los altos fines que en consonancia con el que V. E. tan dignamente preside, se propone.
“A tan elevado objeto no reservará sacrificio ni elemento alguno de que la provincia puede disponer y contando V. E. con la seguridad de que éste es el espíritu que irrevocablemente anima al infrascrito, la tendrá también de su concurrencia con todo el poder que ella cuenta y con el decidido pronunciamiento en masa de los correntinos para ‘sostener la dignidad de los derechos de los dos heroicos pueblos que han iniciado la gran cruzada’ de constituir bajo garantías y fundamentos sólidos y permanentes la Confederación Argentina.
“El infrascrito acepta con profundo reconocimiento los generosos ofrecimientos de V. E. a nombre del heroico pueblo entrerriano, asegurando a V. E. que el de Corrientes se honrará de unir a él sus esfuerzos”(4).

(4) Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Virasoro manifestaba que el Gobierno correntino se había pronunciado reasumiendo su soberanía totalmente y “que estaba dispuesto a sostener sus declaraciones con toda energía” hasta conseguir los altos fines que -en consonancia con los de Entre Ríos- se proponía(5).

(5) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 23. Decreto del 4 de Junio de 1851. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El mismo día 21 de Mayo de 1851(6), el gobernador delegado Domingo Latorre consideraba las reiteradas renuncias de Rosas del cargo de gestor de las Relaciones Exteriores de la Confederación y decretaba oficialmente la aceptación de la renuncia del gobernador de Buenos Aires a la dirección de las Relaciones Exteriores y Asuntos de Paz y Guerra, y reasumiendo tal dirección en lo que refería a Corrientes, lo que fue aprobado por la Legislatura por ley 775, del 23 de Mayo de 1851.

(6) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 14. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Consecutivamente(7), el mismo delegado decretaba el olvido perpetuo de lo pasado, la amnistía general, derogaba el lema de “mueran los unitarios”, establecía la divisa punzó con la única inscripción de “¡Federación o Muerte!”, con la de “¡Viva la Federación!” para los sacerdotes e igual a las usadas hasta entonces para las mujeres.

(7) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 15. Decreto del 4 de Junio de 1851. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- Corrientes reasume plena soberanía

Corrientes reasumía esas facultades “como inherentes a los Estados que forman la Confederación Argentina”.

Transcribimos el Acta de la reunión del 23 de Mayo de 1851:

“... Enseguida se leyó una Nota del Poder Ejecutivo fecha del 22, en la que manifiesta que habiendo tomado en consideración la comunicación que el 26 del último Diciembre le había dirigido el ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Buenos Aires, por la que el Exmo. Señor Brigadier Dn. Juan Manuel de Rosas insistía en separarse del Gobierno y, por consiguiente, de la dirección de los negocios generales de la Confederación, le había contestado admitiendo aquella renuncia y retirando los poderes que la provincia le había otorgado a aquel Gobierno para las Relaciones Exteriores, sobre lo que había expedido el decreto que insertaba; y termina S. E. solicitando la aprobación de aquel procedimiento, a que había sido inducido por la quebrantada salud y otros miramientos debidos a dicho señor brigadier por los servicios que a la patria había prestado en su Administración.
“Concluida la lectura y establecida la discusión, tomaron la palabra algunos Señores Representantes y expusieron, que el sometimiento que hacía el Poder Ejecutivo de aquella medida de que daba cuenta, sólo podía considerarse como un homenaje que gratuitamente prestaba a la Representación de la provincia desde que estaba en las atribuciones que se le habían concedido obrar con entera independencia según lo creyera oportuno y conveniente al bien y felicidad del país; que la ley de 11 de este mes que le confirió la suma del poder público importaba la suspensión de todas las Leyes Fundamentales y Orgánicas de la provincia y el sometimiento de todas las facultades que la Constitución ha concedido a los diferentes poderes del Estado; que bajo de este concepto la representación no se había reservado la facultad de examinar los actos del Poder Ejecutivo pero, desde que éste solicitaba la aprobación de la medida que había tomado, era conveniente otorgársele, por razones obvias y generales que continuaron exponiéndose.
“Concluida la discusión, se procedió a tomar la votación y resultó aprobado el procedimiento del P. E. A continuación se puso a discusión la moción hecha en la Sesión anterior, sobre si hallándose terminado el motivo que obligó la convocatoria y reinstalación del Congreso General, era llegada la oportunidad de volverse a concentrar mucho más después de haberse expedido la ley de 11 del mes, invistiendo al P. E. con la suma del poder público.
“Sobre ello se abrió la discusión y concluida se tomó la votación que resultó por la afirmativa, disponiendo se pase al Gobierno el competente aviso como es de estilo y de quedar la Comisión Permanente para los asuntos que -en lo sucesivo- se sometieren a su deliberación; y no habiendo otra cosa de qué ocuparse los Señores Representantes, se dio por concluida la Sesión.
“Tiburcio Gómez de Fonseca, Presidente”.

Urquiza, al recibir la Nota del 21, envió una conceptuosa carta a Virasoro, destacando su invalorable aporte a la causa de la libertad:

“... el Pronunciamiento consagrado en el decreto del 21 de Mayo y en la Nota que el infrascrito tiene la satisfacción de contestar, es un acontecimiento capaz por sí solo de amedrar a los tiranos del Plata que no desconocerán -en medio del aturdimiento que les causa la memoria de sus crímenes públicos, de su traición e infernales designios- que la Alianza de Corrientes y Entre Ríos es un antemural impenetrable a su poder, una barrera inexpugnable donde fracasarán sus armas, la intriga y pérfidas sugestiones con que otras veces han dividido los pueblos y triunfado valiéndose de brazos argentinos para destruir a sus propios hermanos; a federales que no han disentido jamás de los principios de prosperidad ni se han separado del voto bien pronunciado de los pueblos por el sistema Republicano Federal”(8).

(8) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 131, p. 57. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El 31 de Mayo de 1851, Virasoro actuó con gran fluidez, teniendo presente los intereses e ideales del país y remitió copia de la resolución por la que aceptaba la renuncia de Rosas a los gobernadores, explicando las causas que habían impulsado a Corrientes a dar ese patriótico paso:

“Corrientes, Mayo 31/1851.
“Exmo. Sr. Gobernador don José Manuel Saravia
“Mi distinguido amigo y compañero:
“El capitán don Juan Martín Calderón entregará a Ud. dos correspondencias oficiales de este Gobierno y del de la provincia hermana de Entre Ríos, la cual me ha sido recomendada para dirigirla a Ud.; una y otra contienen 22 pliegos cerrados para los Exmos. Gobiernos del Interior, suplicando a Ud. se digne encaminarlos a sus títulos.
“Por los documentos que me tomo la libertad de adjuntar a Ud., se instruirá de la resolución de este Gobierno en unión con el de Entre Ríos. Espero que Ud. se servirá pesar en su recto juicio el grave asunto que hoy ocupa nuestra atención, con motivo de la insistente renuncia del Sr. general Rosas; que se penetrará Ud. de la rectitud de mis ideas y del inexplicable deseo con que procuraré por todos los medios contruibuir a afianzar la suerte y futuro bienestar de nuestra querida patria, la Confederación Argentina, pues éste sólo es el fin porque soy guiado.
“Dígnese Ud. aceptar las seguridades de mi particular aprecio y ocuparme con abierta franqueza, como que soy su muy atento seguro servidor y amigo.
“Q. B. S. M.
“Benjamín Virasoro”(9)

(9) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 131, p. 57. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

No le fue fácil a Virasoro lograr que madurara en su comunidad el sentido de la legalidad republicana. “Los correntinos no mostraban entusiasmo por el paso”. El 18 de Junio de 1851 Antonio Berón escribe que:

“... desde la primera categoría hasta la ínfima social, prefieren sufrir al Gran Sultán (Rosas) ... por cuya razón no hay ni habrá entusiasmo.
“Rosas ... tiene a todos los representantes con muy pocas excepciones ... los retratos de Rosas en la Sala y en todas las Oficinas existen.
“El lema ¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los salvajes unitarios! es el mismo”(10).

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 131, p. 57. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Virasoro, pese a que los partidarios de Rosas pretendían disuadirlo -como lo demuestra la carta de Hilario Lagos del 12 de Junio- “a fin de que evite Ud. que en la provincia sigan algunos incautos salvajes unitarios al traidor Urquiza en el más descabellado de sus proyectos”, firme en su actitud, desempeñó un papel determinante y procedió a organizar a las aguerridas fuerzas correntinas.

En una Proclama inflamada de patriotismo, los llamaba a “cumplir una misión eminentemente nacional”, “a sostener las libertades, las instituciones y la independencia de nuestra tierra nativa, de nuestra heroica provincia”.

 

 

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