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Tratado del 21 de Noviembre de 1851

Mientras el general Justo José de Urquiza -al frente del victorioso Ejército correntino-entrerriano- labraba, al pie del Cerrito, en la República del Uruguay, la piedra miliar del Organismo Nacional, el general Juan Benjamín Virasoro y su ministro, el doctor Juan Gregorio Pujol, se encargaban de la custodia de las dos provincias pronunciadas y del afianzamiento de un destino mejor.

El 12 de Agosto de 1851 el gobernador Virasoro comunicaba al Congreso General su salida del territorio de la provincia, en el ejercicio de su cargo de General en Jefe del Ejército de Reserva y aquél nombraba, por ley del 20 de Agosto de 1851(1), gobernador provisorio al hasta entonces delegado, Domingo Latorre, invistiéndolo con las facultades extraordinarias que al propietario Virasoro había conferido la ley del 11 de Mayo de 1851.

(1) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 38. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El ministro doctor Pujol no acompañó de inmediato al general Virasoro. Permaneció en Corrientes hasta principios de la segunda quincena de Septiembre de 1851, en que partió para Paraná por la vía fluvial, del río del mismo nombre. No quería abandonar la provincia sin que un ciudadano de talento, algo así como su hermano espiritual, tuviese una intervención eficiente en los asuntos públicos y en el régimen de sus hombres.

Referimos al doctor Santiago Derqui, talento distinguido, que es designado, el 1 de Septiembre de 1851(2), Asesor de Gobierno y Auditor General de Guerra.

(2) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 37. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El general Urquiza, desde su Campamento en Peñarol(3), comunicó a Virasoro la capitulación del general Oribe que el gobernante correntino(4) -desde su acuartelamiento en Las Conchillas transmitía, el 13 de Octubre de 1851, al gobernador provisorio Domingo Latorre.

(3) 8 de Octubre de 1851. Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 45.
(4) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 41. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El 17 de Octubre de 1851 era recibida la noticia en Corrientes, decretándose una iluminación de tres días y un tedeum en acción de gracias, en la capital y en todos los Departamentos(5).

(5) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 48. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El día 16 de Octubre, y desde Las Conchillas, comunicaba Virasoro al Gobierno Provisorio la vuelta a la provincia de la división Correntina de caballería, que expedicionara con Urquiza, a las órdenes del Comandante General de la Frontera del Uruguay, coronel José Antonio Virasoro.

Manifestábale que el referido jefe llevaba Instrucciones de licenciar la división por veinte días, en cuanto pisase el territorio correntino, debiendo luego reunirla y buscar la incorporación al Ejército de Reserva(6).

(6) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 50. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Era un premio merecido. La división -según palabras de Urquiza(7)- había correspondido, con su buen comportamiento, a la noble confianza con que fue honrada, “para que compartiese con las glorias, con los peligros y los sacrificios del Ejército entrerriano, que en ella y en todos sus soldados no ha visto sino compañeros de armas y argentinos decididos a combatir por la libertad y la gloria de la patria”.

(7) Nota al general Virasoro, desde el Pantanoso. Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 51. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- Sanción del precepto del derecho de propiedad

En Noviembre de 1851, produjo el Gobierno Provisorio un acto del que debemos hacer mérito(8). Ponía en vigencia o promulgaba, en cumplimiento de órdenes expresas de Virasoro, el decreto dictado por éste y suscripto por su ministro, doctor Pujol, el 10 de Agosto de 1851, desde San Roque(9), por el que se prohibía severamente la contribución forzosa de haciendas para el consumo y servicio de las tropas.

(8) Decreto del 22 de Noviembre de 1861. Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 52.
(9) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 53. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Se ordenaba el previo pago de los animales que se utilizasen, así como la provisión de fondos a las Comandancias y partidas en comisión. El decreto, retardado en su ampliación por circunstancias presionantes, era la sanción del derecho de propiedad, tan maltrecha en el abuso corriente de la época. La opinión pública, velando por la industria única de la provincia, recibió con aplausos la medida de gobierno que comentamos.

Tampoco las costumbres escaparon a una política loable de reparación. El Poder Ejecutivo(10) suprime -en los documentos oficiales y judiciales- la enumeración de las épocas nacionales; deroga el distintivo en uso(11) y prohibe los lemas en los documentos públicos, ordenando testar los existentes en los archivos, así que se copiasen. Era el repudio de la tradición rosista en nombre de la libertad de pensamiento.

(10) y (11) Las citas faltan en el libro de Hernán Félix Gómez, del cual se extraen estos conceptos (Nota del Editor).

- El pensamiento de los hombres de Corrientes y Entre Ríos

Correspóndenos, antes de seguir al general Virasoro y a su ministro el doctor Pujol en la campaña contra la dictadura, considerar el pensamiento que los hombres de Entre Ríos y Corrientes habían levantado como bandera y convertido en credo del Pronunciamiento de las dos provincias. Se trata de una materia delicada pero de consideración imprescindible.

Dos fueron los propósitos capitulares: organizar la República y pacificar y organizar el Estado Oriental del Uruguay.

El primero de los fines, establecido en el Pacto Federal del 4 de Enero de 1831, y enunciado en los fracasados Tratados de Alcaraz, contaba con la buena voluntad de los Gobiernos de Francia e Inglaterra y con el apoyo circunstancial del Uruguay y del Brasil.

A éstos no interesa ni podía interesarles, esencialmente, la organización de la República Argentina. Lo que les resultaba capital era la pacificación de la frontera, para lo que se necesitaba vencer a Juan Manuel de Rosas y la adopción de un régimen que garantizase la libre navegación de los ríos.

A ello tendieron en sus esfuerzos en forma inequívoca. Pero Urquiza, en Entre Ríos, y Pujol, en Corrientes, creían posible la organización de la República y sólo en subsidio admitían reducir el esfuerzo a las cuestiones capitales para el Brasil y el Uruguay.

En efecto: en una carta que el general José María Paz dirigiera, el 25 de Junio de 1851, a Domingo Faustino Sarmiento, con residencia en Chile(12), consta que Urquiza, sólo después de pacificar la Banda Oriental, contraería su atención a la otra parte del Paraná. Y agregaba:

“Entonces cree (Urquiza) que será el tiempo de que se pronuncien las provincias del Interior. Parece que cuenta con algunas o, mejor diré, con la mayor parte o las más importantes.
“Quiera usted guardar mucha reserva con respecto al dato que acabo de suministrarle, porque lo sé de un modo muy privado”.

(12) Obras de Sarmiento, tomo XIV. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

También, en el tesón con que se persiguiera la nacionalidad, a través de Pavón y de Cepeda, se prueba la sinceridad del propósito de organización de la República.

En cuanto a forjar la paz y la armonía en los límites de la República Oriental del Uruguay, la cuestión era capital para las provincias de Entre Ríos y Corrientes para la intervención anglo-francesa y para el Imperio del Brasil.

Algo más: era una cuestión previa que resolvería -para el pensamiento argentino- la definición política de un factor considerable que, en el futuro, organizada o no la Argentina, decidiría de su consideración al resolverse los asuntos capitales que habrían de tratarse.

El éxito en el restablecimiento institucional del Uruguay era inevitable. Era algo fatal: Oribe se encontraría envuelto en un círculo de hierro y aún cuando venciese al principio de la empresa, debía sucumbir con el tiempo, sitiado en la campiña oriental desde las fronteras armadas y resueltas a la lucha.

Así lo entendió el teniente de Rosas y se entregó para pasar a Europa. Pero el éxito en la lucha directa contra la dictadura no era inevitable. Elementos poderosos de guerra, generales hábiles y recursos numerosos, que sacaba Rosas del Banco y de la Aduana de Buenos Aires, importaban factores de consideración que equilibraban el valor de los cruzados de la libertad.

La empresa era entonces de un resultado problemático que el Imperio del Brasil -antes que la República Oriental- indicó, no para restar energías al propósito sino para armonizar sus intereses a los de una lejanísima derrota.

La diplomacia del país vecino ha sido siempre hábil; no debemos extrañar, entonces, que lo hubiese sido en esta oportunidad, tanto para el caso expuesto como para garantizarse, en caso de triunfo, un régimen necesario al desarrollo de sus Estados del trópico, que dan a los ríos Paraná y Uruguay.

La consideración de estas posibilidades surge claramente del Tratado de Alianza que las provincias de Entre Ríos y Corrientes hicieron por intermedio de su representante, el doctor Diógenes José de Urquiza, con el Brasil y el Uruguay, en Montevideo, el 21 de Noviembre de 1851(13).

(13) Véaselo en la “Colección de Tratados de la República Argentina” (1884), tomo I, p. 286, publicación oficial, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- Las negociaciones del 21 de Noviembre de 1851

La actividad, tanto en los Cuarteles como en el plano de la diplomacia, no cesó ni un instante, puesto que no era un secreto para nadie que las conversaciones entre los Aliados continuaban con el propósito de emprender la campaña contra Juan Manuel de Rosas.

Las negociaciones se iniciaron con Diógenes José Urquiza -en carácter de representante de los “Estados de Entre Ríos y Corrientes”- y terminaron con la firma el 21 de Noviembre de la “Convención para establecer el modo de satisfacer los deberes de la Alianza celebrada en Entre Ríos y Corrientes con el Brasil y la República Oriental del Uruguay”.

En ella se establecía que no hacían la guerra a la Confederación Argentina, sino al gobernador de Buenos Aires, por lo cual las dos provincias nombradas tendrían la iniciativa de las operaciones bélicas, actuando el Brasil y la República Oriental en calidad de auxiliares en caso necesario.

Por el artículo 20 se invitaría al Paraguay a entrar en la Alianza “conviniendo ... deberá tomar la parte que le corresponde de cooperación para el fin de la dicha Alianza”. En estas gestiones cupo un papel decisivo en la búsqueda de una vía de avenencia, tras los enfrentamientos con los paraguayos por la posesión de Apipé, a los doctores Juan Gregorio Pujol y Santiago Derqui.

El Tratado era claro y explícito; toda duda había sido salvada y nada quedó librado al azar.

Varias son las cláusulas que las contienen. El artículo 7, por ejemplo, en su parte final(14), establecía que “en el caso no probable de que esto no pudiera obtenerse (el reconocimiento -como Deuda- de la Confederación, de los préstamos que hacía el Brasil), la Deuda quedará a cargo de los Estados de Entre Ríos y Corrientes y, para garantía de su pago, con los intereses estipulados, Sus Excelencias, los gobernadores de Entre Ríos y Corrientes, hipotecan desde ya las rentas y los terrenos de propiedad pública de los referidos Estados”.

(14) Véaselo en la “Colección de Tratados de la República Argentina” (1884), tomo I, p. 292, publicación oficial, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El artículo 14 consideraba, no ya la posibilidad de la derrota, sino obligaba a Entre Ríos y Corrientes a(15)

“emplear toda su influencia cerca del Gobierno que se organizase en la Confederación Argentina, para que éste acuerde y consienta en la libre navegación del Paraná y de los demás afluentes del Río de la Plata, no sólo para los buques pertenecientes a los Estados Aliados, sino también para los de todos los otros ribereños(16) que se presten a la misma libertad de navegación en aquella parte de los mencionados ríos que le pertenecieren.
“Queda entendido -agrega- que si el Gobierno de la Confederación y el de los otros Estados ribereños no quisieren admitir esa libre navegación, en la parte que les corresponde, ni convenir en los ajustes necesarios para ese fin, los Estados de Entre Ríos y Corrientes la mantendrán en favor de los Estados Aliados y con ellos solamente tratarán de establecer los reglamentos precisos para la policía y seguridad de la dicha navegación”.

(15) Véaselo en la “Colección de Tratados de la República Argentina” (1884), tomo I, p. 296, publicación oficial, Buenos Aires.
(16) Con esto se garantizaba la buena voluntad del Paraguay. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- Condición esencial: la libre navegación de los ríos

La cláusula -leída con detención- obligaba a Corrientes y Entre Ríos a convertir en condición esencial la libre navegación de los ríos. Algo más: los artículos 17 y 18 obligan a las partes a defender los territorios de Entre Ríos y Corrientes, en caso tuviesen que evacuar la orilla occidental del Paraná y establecían que en ese caso las condiciones de paz serían ajustadas por los Gobiernos Aliados(17).

(17) “Tratados de la República Argentina” (1884), tomo I, p. 298, publicación oficial, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El Tratado de Alianza solucionaba, en la forma expuesta, las cuestiones o propósitos madre perseguidos por los Gobiernos contratantes. También contenía, para el caso de derrota, la solución necesaria a las poblaciones litorales. Ella está expuesta con alto patriotismo y con la visión sincera de los hombres de Estado, en la correspondencia hecha pública del doctor Pujol.

En efecto: el 20 de Agosto de 1851(18), desde Corrientes, el ministro de Virasoro se dirigía al Ministro Plenipotenciario del emperador del Brasil, en el Paraguay, Pedro de Alcántara Bellegarde, reproduciendo los conceptos que vertiera en una conferencia habida entre ambos. Le decía:

“Sin detenerme en los detalles de nuestra conferencia he llegado a comprender que V. E. aún no está completamente apercibido de nuestra actual situación y de nuestras miras, por lo que me apresuro a aseverar a V. E., de una vez por todas, que los hombres que juegan algún rol en este movimiento, consideran al general Rosas sólo como un representante legítimo de esas tendencias y antiguas pretensiones desplegadas constantemente por el gabinete de Buenos Aires y que, el ponerse al cubierto de esas injustas pretensiones de supremacía y de sus ataques, constituye el fondo del pensamiento exclusivo de estos Gobiernos”.

(18) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 159, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Y agregaba:

“Cuando marchamos directamente a conquistarnos una situación estable, con todos los derechos de independencia y soberanía que nos ha tenido usurpados la Administración porteña, es evidente que la libre navegación de nuestros ríos debe ser una consecuencia precisa y un resultado lógico de nuestro movimiento.
“Esa política usurpadora del gabinete de Buenos Aires, produjo el agravio y luego la segregación de la Provincia Oriental y Peruana que ahora constituyen nacionalidades distintas de la Argentina, sin mengua del honor; y ese mismo plan constituirá más tarde, de las demás provincias argentinas, otras y otras nacionalidades, porque sucesivamente las obligará a ello el derecho de propia conservación y el interés vital de darse un porvenir definido”.

Concretando aún más el propósito, bien humano, que dejamos expuesto, y que no era defección, porque Corrientes había sostenido durante veinte años la guerra contra Rosas, sacrificando soldados y riquezas, transcribiremos un párrafo de la carta que el doctor Derqui dirigiera a Pujol(19) y en la que le interrogaba sobre la conveniencia de levantar al Paraguay

“una punta del velo que cubre nuestro porvenir probable, es decir, hacerle entrever, no más que como una cosa probable, en el orden de los acontecimientos, la independencia absoluta de estas provincias, formando un Estado soberano”.

(19) Del 10 de Octubre de 1851. En el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 166, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El mismo Derqui escribía a Bellegarde(20), expresándole que roto el Pacto del 4 de Enero,

“estas provincias no entrarán en otro nuevo sino es bajo las condiciones de la libre navegación de sus ríos, de su soberanía en el orden interior de ellas, y de la subsistencia de los Pactos que hubieren celebrado en garantía de esas mismas condiciones”.

(20) Del 15 de Octubre de 1851. En el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 169, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Era hablar con la franqueza necesaria en los instantes de prueba decisiva y que hasta se proyectó hacer público como condición sine qua non para integrar la comunidad argentina(21).

(21) Carta de Derqui a Pujol, En el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 171, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

La sinceridad de estos ideales, hoy grabados en la Carta Fundamental de la República, agitó la opinión de los hombres que más cerca estaban de Urquiza. Derqui, Pujol, Virasoro, Crespo y Galán advirtieron al gobernante entrerriano del peligro de postergar estas cuestiones, como lo insinuaban los porteños asilados en Montevideo(22); y, en efecto, se llevaron al terreno solemne de los Tratados, en el de Alianza a que hemos referido.

(22) Carta de Derqui a Pujol, En el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 178, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El porvenir de la zona litoral quedaba garantizado y sus milicias habilitadas para el esfuerzo, de resultados inmediatos, contra la oprobiosa dictadura, embravecida en sus Cuarteles de Palermo(23).

(23) Cabe advertir -para la claridad de la exposición- que los Tratados entre Corrientes, Entre Ríos, Brasil y Uruguay fueron dos: el primero, de Mayo de 1851, tenía por único objeto la libertad y pacificación del Estado Oriental. Terminó con la rendición de Oribe, aunque obligaba al Brasil y el Uruguay a defender a Entre Ríos y Corrientes si eran atacados por Rosas. El segundo Tratado fue el de Noviembre -algunos de cuyos artículos reproducimos- y de guerra a Rosas. Explica la trascendencia del primero el doctor Pujol, en su carta al presidente López. En el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 202, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El 1 de Diciembre de 1851, desde la Ciudad de San José de Gualeguaychú, Urquiza,

“vista y examinada la Convención aquí literalmente copiada, con la completa autorización, y en uso de la soberanía que inviste la provincia de nuestro mando, por el Tratado de cuatro de enero de mil ochocientos treinta y uno, lo hemos aceptado, confirmado y ratificado, como lo hacemos saber por la presente, prometiendo y obligándonos a nombre de la provincia de Entre Ríos y en virtud de la autorización y facultades que tenemos por parte de la de Corrientes, nuestra aliada, nos adherimos a toda ella y prometemos observar y cumplir inviolablemente todo lo contenido y estipulado en todos y cada uno de sus artículos”.

Se iniciaba la guerra contra Rosas. Urquiza desde Diamante y Virasoro desde Las Conchillas, se dedicaron a instrumentar la coordinación del Ejército Aliado.

El incansable batallar de ambos gobernadores convocó a los exiliados, que decidieron incorporarse a sus filas: Domingo F. Sarmiento, Bartolomé Mitre, Wenceslao Pacheco, Pedro León Aquino, entre otros, desembarcaron en Montevideo el 1 de Noviembre de 1851 y pasaron a formar parte del Ejército Grande.

A fines de Noviembre de 1851, Brasil, Uruguay y las provincias de Entre Ríos y Corrientes declararon la guerra a Rosas(24).

(24) Julio H. Rube. “Hacia Caseros. 1850-1852 (Memorial de la Patria)” (1978), pp. 110-112. Ed. La Bastilla.

Por la Convención firmada el 21 de Noviembre de 1851 se establecía -artículo 1- que el propósito de los aliados era quitar del poder al gobernador Juan Manuel de Rosas.

Por otras cláusulas, se entregaba el mando de los efectivos al general Urquiza, mientras el Brasil cooperaría con 3.000 infantes, un regimiento de caballería, dos batallones de artillería y la escuadra y, se promete, la libre navegación de los ríos.

También aportaba un subsidio mensual de 100.000 patacones para cubrir los Gastos bélicos, que debían pagarse, concluido el conflicto, al 6 % de interés anual. El Uruguay debía suministrar hombres y armamentos.

El 19 de Diciembre de 1851, Urquiza lanzó una Proclama en la que fijaba la línea de conducta que debía impulsar a sus soldados:

“Al emprender la gloriosa campaña contra el malvado Juan Manuel de Rosas, no os pido otra cosa que el ejercicio de las virtudes con que os habéis granjeado la admiración universal y el respeto a la propiedad, sufrimiento en las fatigas, valor en los peligros, generosidad en la victoria y humanidad para los vencidos.
“Si así os comportáis y tenéis que combatir, os diré bien pronto sobre el campo de batalla.
"¡Viva la heroica Confederación Argentina! ¡Viva el Ejército Aliado Triunfador!”

El cruce del Paraná se inició desde Punta Gorda el 23 de Diciembre. Sarmiento, a cargo del Boletín de la expedición, en una de sus más bellas páginas describe la operación:

“... embarcaciones menores pasaban de una a otra orilla, batallones de infantería en grupos pintorescos que matizaban de vivísimo rojo la superficie brillante de las aguas.
“El vapor ‘Don Pedro’, de ligerísimas dimensiones, remolcaba las balsas cargadas de caballos pero, aún no satisfecha la actividad del General en Jefe con estos medios, centenares de nadadores dirigían el paso de tropas de caballos, cuyas cabezas se divisaban apenas como pequeños puntos negros que interrumpían en líneas transversales la tersura del río.
“Por horas enteras veíase algún nadador luchando con un solo caballo, obstinado en volver atrás a la mitad del canal ... y allá en el horizonte los rojos escuadrones de caballería que desde temprano avanzaban perdiéndose de vista en la verde llanura de las islas”(25).

(25) Domingo Faustino Sarmiento. “Campaña del Ejército Grande”, Boletín Nro. 3, en “Sarmiento Selecto (Homenaje de la Comisión Popular en su Centenario. 1811-1911)” (1934), pp. 108-109. Otero Impresiones, Buenos Aires. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La prensa porteña calificó el Pronunciamiento de Urquiza como una “traición”. Todos los Gobiernos provinciales prometieron ayuda contra el “loco, traidor, salvaje unitario Urquiza” y nombraron a Rosas “Jefe Supremo de la Nación”, pero ninguno se moverá en su defensa. Con los años, Rosas se había convertido en un eficiente burócrata, pero ya había perdido la capacidad de reacción: se limitó a esperar(26).

(26) Julio H. Rube. “Hacia Caseros. 1850-1852 (Memorial de la Patria)” (1978), pp. 80-88, 195. Ed. La Bastilla.

Dispuesta la estrategia a emplear en Santa Fe, Urquiza avanzará sobre Rosario en tanto Virasoro debía trasladar el grueso del Ejército por agua hasta un lugar llamado El Espinillo, para reunir allí todos los efectivos e iniciar la marcha hacia Buenos Aires.

La voluntad inquebrantable de Urquiza, Virasoro y demás jefes superó el lamentable incidente provocado por los integrantes del regimiento de Pedro León Aquino, quienes se sublevaron, asesinaron a su jefe y desertaron huyendo hacia Buenos Aires.

El 18 de Enero de 1852 cruzaron el Arroyo del Medio, iniciándose el avance de Urquiza por el territorio bonaerense, donde se había creado una verdadera mística alrededor de Rosas. A partir dr este momento se inició un nuevo capítulo en la historia de la Confederación Argentina que culminó en Caseros, el 3 de Febrero de 1852.

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