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DESTITUCION DE VIRASORO. DOMINGO LATORRE, GOBERNADOR

Mientras el general Benjamín Virasoro y su ministro, el doctor Juan Gregorio Pujol, hacían patria fuera del territorio de la provincia al frente de la milicia armada, la democracia correntina -inorgánica y turbulenta- iba cayendo precipitadamente en la anarquía al conjuro de las ambiciones de su elemento director.

El triunfo de Vences, que había llevado al Gobierno al general Benjamín Virasoro, encumbró, conjuntamente, al elemento rosista, círculo pequeño en realidad, pero decidido y usurpador. El prestigio de la familia Cabral le daba un apoyo en cierto modo inconmovible.

Cuando el Pronunciamiento de Corrientes, este círculo perdió gran parte de su influencia, sobre todo con la actitud prescindente del coronel Miguel Virasoro. Pero cuando el gobernador salió del territorio correntino para nuclear en Las Conchillas (Entre Ríos) las fuerzas del Ejército de Reserva y, luego, las del Estado de su mando -previamente a la campaña de Caseros- el rosismo no encontró, con la salida de los jefes y caudillos enrolados en el Ejército, obstáculo alguno a las intrigas en que se entretuvo.

En efecto: rodeó al gobernador provisorio, Domingo Latorre, “ciudadano de carácter débil aunque bien intencionado”, según Hernán Gómez, y lo hizo instrumento de sus ambiciones. El viaje del doctor Pujol, para reunirse con el gobernador propietario intensificó este malestar, que no pudo impedir la actitud serena y ecuánime del doctor Santiago Derqui que quedó en Corrientes como gestor directo de la política de Virasoro(1).

(1) El doctor Santiago Derqui merece bien de la provincia. Casado en la familia Cossio, habíase relacionado al elemento ilustrado y conocía al pueblo que vigilaba desde su cargo de asesor de Gobierno. Tenemos expuesta su labor, junto a José María Paz, en la época de Madariaga. En ese entonces dirigió los periódicos “La Revolución” y “El Pacificador”, editados en Corrientes en 1845 y 1846, según Antonio Zinny, en su trabajo de la “Revista de Buenos Aires”, tomo XVIII, p. 311. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Las tribulaciones de este distinguido ciudadano están expuestas en las cartas que dirigiera al doctor Pujol(2), sin odios ni apasionamientos.

(2) Juan Gregorio Pujol. “Archivo del Dr. Juan Pujol...” etc., tomos I y II. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Denuncia esta correspondencia interesante la pequeñez de espíritu del círculo que rodeaba a Latorre, que no aportaba al esfuerzo armado el apoyo decidido que exigían las circunstancias.

El relativo fracaso de los empréstitos patrióticos, la propaganda sin energía de la prensa local, la parcialidad en los permisos de exportar ganados, la resistencia a prohibir las divisas y enunciaciones agresivas que se continuaron usando y que Virasoro tuvo que ordenar directamente, son indicios de ese malestar propio, tal vez, de la inseguridad del triunfo sobre Rosas.

El trabajo del grupo adueñado del Gobierno provisorio influía sobre el pueblo. La depreciación del papel moneda y el abandono de la industria para revistar en el Ejército habían producido una pobreza general.

Por suerte, el previsor ministro, doctor Pujol, consigue un empréstito externo que, en la cantidad de cien mil pesos fuertes, se pone a disposición del gobernador provisorio Latorre declinando el malestar. Así las cosas, el doctor Derqui es llamado por el general Virasoro y a fines de Enero de 1852 pasa al Ejército.

La ausencia del doctor Derqui, que sabía conservar la serenidad en medio de las versiones equivocadas circulantes -propias de la falta de comunicaciones- precipitó el malestar en la provincia.

- Los sediciosos de Buenos Aires y Corrientes

Días antes de Caseros(3), el cambio subió enormemente para bajar a 51, cuando el Parte Oficial comunicó el éxito de la empresa. Pero si éste fue conmemorado en la provincia, bien pronto las dificultades que tejía el localismo de Buenos Aires en cuyas filas revistaban -como un anacronismo- personajes de primera fila del rosismo vencido “tejieron un mar de embustes y las ideas más contrarias al natural orden de las cosas: revolución en Buenos Aires; disconformidad de los Gobiernos del Interior; guerra del general Urquiza con el Brasil y Montevideo”; etcétera(4).

(3) Carta de L. d’Aubanch a Pujol. Juan Gregorio Pujol. “Archivo...” etc., tomo II, p. 28.
(4) Carta de Derqui a Pujol, 12 de Junio de 1852. Juan Gregorio Pujol. “Archivo...” etc., tomo II, p. 53. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Así escribía al doctor Pujol, el doctor Derqui -desde Corrientes- en el mes de Junio, a su paso para el Paraguay, donde iba a formular un Tratado de Comercio y la solución del problema de Misiones.

Como contrapartida, los opositores a Justo José de Urquiza que no habían logrado formar un grupo de presión alrededor del vencedor de Caseros, discutieron en la Sala de Representantes porteña la legalidad del Acuerdo y trataron de sumar -a su cruzada- a Benjamín Virasoro, para lograr una firme Alianza entre Buenos Aires y Corrientes y renovar la lucha contra el Director Provisorio.

Contaban para ello con los exiliados correntinos que habían combatido en las huestes de Pedro Ferré, Juan Lavalle, Joaquín Madariaga y José María Paz y con quienes, pese a ocupar cargos representativos en la provincia, trataron de resucitar un añejo pleito interior.

Pero Virasoro, con la conducta insobornable que lo caracterizaba, rechazó todo contacto con los autores de esos conflictivos proyectos que se dirigían a socavar el poder del gobernador de la provincia de Buenos Aires, generando movimientos de oposición hacia quien había recibido el más amplio apoyo de la Legislatura tras la victoria de Caseros.

Este clima de violencia, que convirtió a la Sala de Representantes de Buenos Aires en un campo de agravios e intolerancias que culminaron con las tristemente recordadas Jornadas de Junio, se extendió paralelamente a Corrientes, provincia de la que Virasoro estaba ausente desde que -instalado en el Cuartel General de Las Conchillas- había impreso un ritmo trepidante a toda su actividad militar.

Los enemigos de Virasoro, en su intento por quebrar la convivencia y recuperar el Gobierno, tuvieron en cuenta los nombres de aquellos dirigentes correntinos que habían aceptado forzosamente la unión con los entrerrianos de Urquiza -al que no perdonaban Vences- y de federales que mantenían latente viejos rencores hacia el gobernador Virasoro.

Cuando les pareció que podían instalarse en el poder, dificultando las iniciativas de Derqui para lograr una recuperación económica y combatir la pobreza, la necesidad de éste de trasladarse a Buenos Aires -requerido por Virasoro para colaborar en su Ejército- facilitó sus ambiciones e influyeron sobre el gobernador provisorio Latorre para tomar la decisión final.

Al frente de las fuerzas de Curuzú Cuatiá, Mercedes, Sauce, San Roque, Yaguareté Corá, San Miguel, Restauración y Goya llegó su Jefe y Comandante General de la Frontera del centro, el coronel Nicanor Cáceres, hombre valiente pero que no ocultaba las señales de su resentimiento hacia Virasoro, al que acusaba de no haberle otorgado posiciones más ventajosas en la campaña de Caseros.

Los sediciosos demandaron su respaldo y el 24 de Junio de 1852, desde el Campamento en marcha en Curuzú Cuatiá, Cáceres dio a conocer una Proclama dirigida a sus conciudadanos:

“Compatriotas:
“Largo tiempo he tenido que subordinarme a la Administración despótica de los Virasoro cuando la necesidad de la patria así me lo exigía. Era preciso unirnos hasta hacer desaparecer al tirano Juan M. Rosas que oprimía la República; más hoy, que éste ya no existe, que las lanzas vencedoras del invicto Urquiza pulverizaron su poder, no es posible que Corrientes, una provincia que siempre le ha cabido el título de ser la cuna de los libres, soporte por más tiempo el yugo despótico de hombres que no conocen más leyes que sus caprichos, sin ofrecer ninguna clase de garantías a la sociedad.
“Correntinos:
“Vosotros sois testigos de las innumerables víctimas que han sido sacrificadas bajo el sistema arbitrario de esa Administración; ella, algún día debía tener su término; hoy es llegado este caso.
“Soldados correntinos:
“No creo necesario hacer uso de las lanzas con que ostentáis vuestro denuedo cuando, invitado por varios Departamentos que piden ser libres, no he podido ser sordo a sus clamores, me sujetaré a la resolución de mis compatriotas, sostendré las deliberaciones del Congreso de la provincia siempre que ellas marchen conforme con el pronunciamiento del general Urquiza; y si algún esclavo de los tiranos Virasoro se opone a ésta mi resolución, cuenta con vuestra cooperación y valor vuestro mejor amigo”.

El Congreso destituye a Benjamín Virasoro

El 3 de Marzo de 1851 Benjamín Virasoro se había ausentado de la capital con el objeto de marchar -como Mayor General- en la cruzada contra Manuel Oribe y Juan Manuel de Rosas, la cual terminó con la caída del primero el 8 de Octubre de 1851 y con la del segundo en Caseros, el 3 de Febrero de 1852.

El P. E. lo delegó en Domingo Latorre. El 12 de Agosto de 1851 Virasoro comunicaba al Congreso General su salida del territorio de la provincia -en el ejercicio de su cargo de General en Jefe del Ejército de Reserva- y aquél nombraba a Latorre -por ley del 20 de Agosto de 1851- gobernador provisorio al hasta entonces delegado, invistiéndolo con las facultades extraordinarias que al propietario Virasoro había conferido la ley del 11 de Mayo de 1851.

Como se indicó más arriba, el retorno a la provincia de la mayoría de las fuerzas correntinas después de Caseros aportó al fuego de las ambiciones nuevo combustible.

El coronel Cáceres es el primero en pronunciarse contra el general Virasoro, "quizá por resentimientos nacidos de la figuración secundaria que se le asignara en la campaña de Caseros", según Hernán Félix Gómez.

El Honorable Congreso General se hizo eco de la petición elevada ante él por Cáceres “para que el general Dn. Benjamín Virasoro sea depuesto del cargo de Gobernador y Capitán General de la provincia que inviste y, promovido con urgente brevedad el ciudadano que lo suceda en la Primera Magistratura, según libre elección a los Representantes del pueblo”.

Peticiones de otros Departamentos y el voto de la Capital, de que se depusiera al gobernador propietario porque “ha hecho abuso con tiranía y despotismo del poder público que se le confió”(5), motivan que el Congreso General -el 2 de Julio de 1852- dicte la citada ley deponiendo al gobernador Virasoro y nombrando -en carácter de propietario- al provisorio Domingo Latorre.

(5) Texto de la Resolución Legislativa en el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 58, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Era la utilización del prestigio del coronel Cáceres, amigo decidido del general Justo José de Urquiza, para que el círculo rosista(6) tomase por asalto el Poder Ejecutivo.

(6) Al decir del doctor Santiago Derqui, en el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 85, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- Latorre, gobernador propietario

Latorre, que hacía como un año gobernaba la provincia, que conocía el poder de la reacción contra Rosas, aceptó la ley del 2 de Julio de 1852, que hasta indicaba el día 3 de Julio, a las 12:00, para la recepción de su juramento de gobernador propietario, con la promulgación que hiciera de la misma, pero el mismo día 3 hace renuncia del cargo, presionado por la sinceridad de los caudillos militares alzados, para con el régimen iniciado por Urquiza.

Al acatar “la soberana voluntad del pueblo, sobre todas las leyes y consideraciones, como el remedo más perfecto de la omnipotencia y como el origen de sus facultades y atribuciones”, por ley del 2 de Julio el Congreso declaró cesante al gobernador titular, general Virasoro, y designó para el cargo a Domingo Latorre, quien continuó en el Gobierno hasta el 5 de Julio cuando -nombrado en propiedad por haber sido depuesto Benjamín Virasoro, ausente en la campaña contra Rosas- dimitió el cargo (hasta por segunda vez), admitiéndosele la renuncia ese 5 de Julio de 1852.

El tex de la ley es el que sigue:

“¡Viva la Confederación Argentina!
“Sala de Sesiones en Corrientes - Julio 2 de 1852.
“El Honorable Congreso General de la provincia, convocado y reunido extraordinariamente con fecha del día anterior, habiendo tomado en seria consideración la solicitud del coronel y Comandante General de la Frontera del Centro y Jefe de las fuerzas de los Departamentos de Curuzú Cuatiá, Mercedes, Sauce, San Roque, Yaguareté Corá, San Miguel, Restauración y Goya, don Nicanor Cáceres, e igualmente las peticiones sucesivas de los demás Departamentos y, por último, la de la Capital, de que se deponga al general Virasoro del alto puesto de Gobernador y Capitán General de la provincia, fundada ésta, en que a mal grado de sus habitantes, ha hecho abuso con despotismo y tiranía del poder público que se le confió.
“Ha resuelto que dichas peticiones se han establecido con observancia de todas las formas legales que pudieran requerirse en el caso; que el alto derecho que tienen los ciudadanos para hacerlo, cuando lo entienden demandar por el imperio del bien público, es incuestionable y sagrado; que el motivo en que hoy apoyan sus reclamaciones viene asistido de una justicia irrefragablemente notoria; y que siendo cuanto se deja espuesto, la soberana voluntad del pueblo superior a todas las instituciones sociales y el ejercicio de sus altas facultades, el Honorable Congreso General, en uso de las que al presente reasume en consecuencia de los sucesos mencionados y sin más móvil que la mejor actualidad del país,
“Acuerda y Decreta con fuerza de ley los artículos siguientes:
“Art. 1.- El general don Benjamín Virasoro queda depuesto del supremo mando de Gobernador y Capitán General de la provincia.
“2.- Se le retira la plenipotencia que se le concedió para los negocios de Paz, Guerra y Relaciones Exteriores concernientes a la provincia.
“3.- Se confiere la investidura de Gobernador y Capitán General propietario de la provincia al ciudadano Dn. Domingo Latorre, actual gobernador provisorio de la misma, por todo el tiempo que falta al magistrado depuesto para el lleno del período legal que se le asignó.
“4.- El ciudadano electo ocurrirá mañana a la Sala de Representantes, a las 12 del día, para prestar el juramento constitucional como Gobernador y Capitán General propietario de la provincia.
“5.- Comuníquese al P. E. para todos los efectos consiguientes.
“Tiburcio Gómez Fonseca - presidente // Pedro C. Parras - secretario”.

- Latorre jura el cargo como propietario

Latorre suplicó al H. C. G. se le admitiera su renuncia al cargo, la que fue rechazada porque

“la patria exige a V. E. una resignación en las presentes circunstancias y ese tributo se le exige como la esencia más valiosa de todas las virtudes que hacen estimada su persona inequívocamente en el concepto de sus conciudadanos”.
“A nombre, pues, del pueblo a que V. E. debe su nacimiento, a nombre de su amada patria, la representación soberana de la provincia no difiere a su esforzada renuncia y es a su nombre y ruego que le llama irrevocablemente hoy mismo en este acto a llenar el augusto juramento que promete la felicidad de Corrientes”.

El texto completo de esta ley es el que sigue:

"¡Viva la Confederación Argentina!
"Sala de Sesiones, Corrientes, Julio 3 de 1852
"Al Exmo. Sr. electo Gobernador y Capitán General propietario
"El Honorable Congreso General de la Provincia ha recibido en estos momentos la muy apreciable nota de V. E., llena de fuertes razones con que suplica se le admita la dimisióndel alto cargo de Gobernador y Capitán General propietario de la provincia que sus compatriotas le confirieron ayer por el Organo de sus legítimos representantes.
"El H. C. P. torna a V. E. iguales fundamentos o, si se quiere, los mismos para no admitirle su encarecida renuncia.
“La patria exige a V. E. una resignación en las presentes circunstancias y ese tributo se le exige como la esencia más valiosa de todas las virtudes que hacen estimada su persona inequívocamente en el concepto de sus conciudadanos”.
“A nombre, pues, del pueblo a que V. E. debe su nacimiento, a nombre de su amada patria, la representación soberana de la provincia no difiere a su esforzada renuncia y es a su nombre y ruego que le llama irrevocablemente hoy mismo en este acto a llenar el augusto juramento que promete la felicidad de Corrientes.
"Dios guarde a V. E. muchos años.
"Tiburcio Gómez Fonseca, Presidente - Pedro C. Parras, Secretario
"Corrientes, Julio 3 de 1852
"Acúsese recibo y publíquese - Latorre(7)

(7) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1936), tomo VI. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes.

Más abajo, como Nota, el Registro Oficial dice:

"El gobernador Latorre aceptó esta ley, prestó jueramento el mismo día y entró en posesión del P. E. El día 5 de Julio, ante nuevo Oficio del general Cáceres, el P. E. fue llamado al seno del Congreso y anticipó su renuncia. Interpuesta con esa fecha se dio la ley de ese día"(8).

(8) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1936), tomo VI. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes.

Latorre juró ese mismo día 3 de Julio de 1852 como propietario(7), convirtiéndose en el 13er. gobernador constitucional de Corrientes.

(7) Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El Congreso, en el día (se refiere al día sábado 3 de Julio), no hace lugar a la renuncia y, a su tenor, "hasta intenta Latorre sostener la usurpación poniendo al frente de las fuerzas de la capital, el día 4 de Julio de 1852, como Comandante General de Armas, a Fermín Alsina"(8).

(8) Decreto, en el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 60, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- Manuel Antonio Ferré, gobernador provisorio

Pero Latorre no cesó en sus deseos de no continuar en el cargo y el 5 de Julio de 1852 reitera su renuncia, siéndole aceptada por el Congreso -en Sesión de la noche de ese día- designando gobernador provisorio a Manuel Antonio Ferré, mientras ocurriese el propietario a ocupar el cargo y para el que designaba a Luis Molinas(9).

(9) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 62, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

La tentativa de usurpación quedaba terminada, respetando y reconociendo las Fuerzas Armadas al Gobierno Provisorio. Los principales agentes del presunto asalto tuvieron que pasar al Paraguay.

- Molinas declina el cargo

La Legislatura correntina había destituido el 3 de Julio de 1852 a Benjamín Virasoro como gobernador en razón de su prolongada ausencia. El 2 de Julio de 1852 el Congreso tomó en consideración algunas Notas venidas de los Departamentos, entre ellas una del general Nicanor Cáceres -que ejercía el mando militar del sur de la provincia a contar del río Corriente- en que se pedía la deposición de Virasoro, a la que se hizo lugar nombrándose al teniente coronel Domingo Latorre, quien ejercía el P. E. -en carácter provisorio- por estar ausente el titular.

Latorre juró el cargo el 3 de Julio de 1852, pero, tras renunciar dos veces, vuelve a hacerlo una tercera vez el Lunes 5 de Julio, la que finalmente le fue aceptada. Por esta misma ley se nombró titular a Luis Molinas y, por ausencia de éste, como provisorio, a Manuel Antonio Ferré.

Este ejerció el Poder Ejecutivo en tal carácter hasta el 11 de Julio de 1852, es decir, seis días. Molinas, hallándose ausente de Corrientes, envió su dimisión del cargo fundada en poderosas razones(12).

(12) Luis Molinas debería ser considerado gobernador constitucional ya que fue legítimamente elegido por el Congreso General pero, dado que no llegó a asumir sus funciones como gobernador propietario, no debe ser incluido por no haber juramentado el cargo. El caso de Latorre es distinto. Este era provisorio y el día 3 de Julio de 1852 juró como propietario. Duró dos días ya que, al insistir con su renuncia, el Congreso finalmente aceptó su dimisión el 5 de Julio de 1852. Por haber jurado como propietario, Latorre es incluido -pese a su brevísimo período- en la lista de gobernadores constitucionales. Pero Molinas no está considerado dentro de esa eventual lista oficial de gobernadores constitucionales de la provincia de Corrientes, debido a que renunció a su nombramiento y, por lo tanto, no llegó a prestar el juramento de rigor, siendo casi inmediatamente reemplazado.

El 10 de Julio de 1852, el Congreso aceptó la renuncia de Luis Molinas -que no llegó a hacerse cargo del puesto- por lo que el referido Ferré continuó en el mando en calidad de provisorio, desde el día siguiente, 11 de Julio de 1852, hasta que lo sucedió Juan Gregorio Pujol, el 25 de Agosto de 1852.

Luis Molinas había declinado el Gobierno de la provincia(13). Aceptada su renuncia el día 10 de Julio de 1852 -que envió desde fuera del territorio correntino, del que estaba ausente- se reúne al día siguiente el Congreso General y elige gobernador propietario, para terminar el período Virasoro, al doctor Juan Gregorio Pujol(14) y, al comunicárselo a Ferré, le encarece se dirija al Director Provisorio de la Confederación para que comunicase al doctor Pujol el nombramiento.

(13) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 66, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires.
(14) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 67, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

La ley es promulgada el día 12 de Julio de 1852, dirigiéndose el gobernador provisorio al Congreso felicitándolo por la designación. Acompañaba a Ferré a su Oficio una Nota congratulatoria, por la misma circunstancia, del coronel Cáceres.

El día 18 de Julio, Ferré comunicaba al doctor Pujol su nombramiento, que éste recibió(15) juntamente con una carta del coronel Cáceres, que le ofrecía todo su apoyo e influencia, de fecha 22 de Julio de 1852. Era una garantía de estabilidad para la Administración a iniciarse.

(15) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 77, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El doctor Pujol recibió las comunicaciones oficiales de su nombramiento por intermedio del general Urquiza, el 1 de Agosto de 1852, apresurando su traslado a Corrientes. El día 22 de Agosto, ya en ésta, manifestaba al Gobierno provisorio la aceptación del cargo, que éste comunicaba al día siguiente al Congreso(16) y, fijado por la Asamblea Legislativa el día 25 de Agosto de 1852 para la recepción del juramento de ey, así lo hace, asumiendo el mando el mismo día.

(16) Los documentos a que se hace referencia en el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, pp. 80 y sigts., (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El doctor Derqui -desde Asunción, donde finalizaba el empeño diplomático con éxito- escribía al doctor Pujol(17):

“Reciba un fuerte abrazo de felicitación por el feliz término de los sucesos de nuestra Corrientes.
“¿Qué podré decir a usted respecto de su nombramiento, que usted no deba decirse a sí mismo, de mi parte? Hay un hecho notabilísimo: que el 25 del corriente (Agosto) ha principiado para Corrientes un período de Gobierno regular que nunca ha conocido porque nunca lo tuvo desde la conquista”.

(17) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 85, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

- El legado de Benjamín Virasoro

No debemos clausurar este tema sin levantar una protesta ante el juicio emitido ligeramente por uno de los talentos de la provincia, respecto a la gestión del general Juan Benjamín Virasoro, y que la autoridad de su palabra ha universalizado desgraciadamente.

Referimos al doctor Mantilla. El ha dicho: “Caído Rosas fue depuesto Virasoro; el espíritu público de la provincia estaba agraviado con él; además, el nuevo orden general del país requería otros hombres”.

Lo último es cierto. No hacían falta Generales; se necesitaban organizadores, pero el gobernante que había sabido olvidar sus agravios para secundar lealmente la obra de Urquiza y llevar a su provincia al triunfo de Caseros y a la Organización de la República, no merece los conceptos duros, sentenciosos, que la historia guarda para los inocuos o los malintencionados.

El general Virasoro cumplió en su época perfectamente la misión que el destino indicaba a su pueblo bautizado en Pago Largo y en Caá Guazú. Su desinterés lo puso sin rivalidades junto a Urquiza, aceptando el rol de subordinado, ¡que otros gobernantes rechazaron para producir un Vences!

Tuvo la dignidad de los varones consulares; la modestia de los benefactores, de los buenos, que llaman junto a sí a un Pujol o a un Derqui, cuando la amplitud del propósito empequeñece el valor individual del criterio mejor desarrollado; y tuvo, en fin, la modestia de olvidar, en el Parte de Caseros, la intervención eficaz de su gallarda espada de Mayor General del Ejército Aliado.

La afirmación del doctor Mantilla es explicable. Su abolengo, netamente rosista, lo hace mirar con simpatía el movimiento de Junio, que da en tierra con el Gobierno Virasoro, y en la ponderación del accidente olvida que el movimiento armado se impuso al proyecto de usurpación del círculo de Latorre, para resolver la emergencia en el Gobierno regular que no había tenido Corrientes desde la época de la conquista.

Tales las palabras clarividentes del doctor Derqui, que sintetizan el juicio de la historia sobre el Gobierno del doctor Pujol.

Lo cierto es que existió una profunda preocupación ante esta sucesión de nombramientos y renuncias, pues Luis Molinas declinó ocupar el P. E.

El Honorable Congreso, ante esa situación y para evitar un paulatino deterioro del supremo cargo, por unanimidad de sufragios eligió, el 11 de Julio, como Gobernador y Capitán propietario a Juan Gregorio Pujol, siempre según ley del 2 de Julio, para completar el período que correspondía cumplir a Virasoro.

Con este nombramiento de Pujol, hombre sumamente respetado no sólo en el plano provincial sino nacional, que había acompañado a Virasoro en los momentos más importantes de su gestión y que contaba con el reconocimiento de Urquiza, se intentaba armonizar “el funcionamiento de las instituciones y contribuir al desempeño de los Gobiernos y la vida de los ciudadanos”.

Pujol aceptó la designación y en Nota al gobernador provisorio Manuel A. Ferré, el 22 de Agosto de 1852, señalaba que “una distinción tan alta con que han querido honrarme mis conciudadanos, estando yo a trescientas leguas de esta capital, confieso que ha lisonjeado en extremo mi vanidad para que dejase de apresurarme a aceptarla con respeto y gratitud, aunque no la haya anhelado jamas ni solicitado en mi vida”.
“En el corto período de dieciséis meses, poco, muy poco de mejoras sociales, materiales y políticas puede prometerse la provincia conmigo a la cabeza de su Gobierno, así es que me consideraré muy feliz si con la cooperación de mis amigos y la estimación de mis conciudadanos tengo la dicha de contribuir al establecimiento siquiera de un poco de orden y de libertad que nos pondrá en estado de recoger todo el fruto de las instituciones bienhechoras, fuente pura y única de donde surgen la legalidad, la justicia, la grandeza y la aventura de los pueblos”(18).

(18) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1852), p. 416. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Pujol apresuró su traslado a la Ciudad de Corrientes y el 25 de Agosto se hizo cargo del Gobierno. Derqui -desde Asunción- escribió manifestándole que “el 25 del corriente ha principiado para Corrientes un período de Gobierno regular, que nunca ha conocido porque nunca lo tuvo desde la conquista”.

La elección de Pujol fue considerada como una medida sensata y equilibrada, pues era necesario hallar una solución a las intrigas que los intereses políticos habían desatado en Corrientes.

Virasoro debió sentir esos cambios que afectaban su vida pública. Se trataba de un duro golpe para un hombre que se había convertido en un exponente ardoroso de la cooperación con Urquiza para la causa de la libertad.

Las estipulaciones del Acuerdo habían encontrado en él a un entusiasta propulsor y, con una fuerza que respondía abiertamente a su mando, pudo intentar recuperar su legítima función gubernativa con una renovada lucha que desangraría nuevamente su provincia.

Pero, con una fidelidad histórica hacia la constitucionalización de la Nación, optó por alejarse y no reclamar nada a nadie, ni siquiera a Urquiza, obligado moralmente a respaldar a uno de sus leales colaboradores.

El análisis de su Gobierno sintetiza la labor desarrollada por Virasoro desde su cargo de gobernador propietario;

* quiso modificar el cuadro económico y social de su provincia, en la que su Administración propició medidas renovadoras de modernización y cambio;
* si, quizá, no pudo consolidar una política transformadora en la heredad nativa, a pesar de haber evidenciado visión de buen planificador, fue a causa de las urgencias de la lucha armada que lo alejaron transitoriamente -pero en forma reiterada- de la función pública;
* los arrebatos del sectarismo le exigieron, muchas veces, medidas de inusitada dureza que no eran sino reflejo de la época de enfrentamientos y odios sectarios que se vivía;
* Caseros, los Protocolos de Palermo, el Acuerdo de San Nicolás ampliaron las perspectivas de Virasoro con propuestas destinadas a sostener la vigencia de un régimen constitucional, insertando su figura en el plano nacional.

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