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Política educativa de Virasoro

Una posición afirmativa del Gobierno de Benjamín Virasoro es la que se refiere a la política encarada para la búsqueda de nuevas formas educativas para contrarrestar, en lo posible, el gravísimo estigma de un analfabetismo lacerante y oprobioso para una provincia que ambicionaba participar activamente en el proceso de organización nacional.

En lo referente a Instrucción Pública y conforme a la ley(1) que autorizaba al Poder Ejecutivo a fundar a la brevedad un Colegio de Estudios:

* organizó el Colegio Argentino que llenó su misión -al decir de Zinny(2)- de un modo satisfactorio, “prestando servicios a la juventud correntina hasta la fundación del Colegio Nacional”.

(1) Del 13 de Febrero de 1849.
(2) Citado por Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas”, tomo I, p. 581. Zinny fue Director de este colegio durante dos años, hasta 1865. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Otra ley(3) disponía la ocupación -por el Estado- de los bienes dejados por el presbítero J. N. Goytía y que fueran empleados en la organización de un establecimiento educativo.

(3) Del 13 de Febrero de 1849. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El 3 de Marzo de 1848, un Edicto policial señalaba con precisión los deberes de los padres y tutores con respecto a la población escolar. Destacaba la enorme preocupación de las autoridades por el aumento del índice de vagancia y resaltaba la necesaria dedicación al aprendizaje de profesiones adecuadas a los requerimientos de la sociedad, para erradicar males ancestrales.

Pesaban aún en ése, como en otros tantos aspectos, los años de luchas en un país escindido por las pasiones políticas que perturbaban su desenvolvimiento y evolución. El texto plantea en su contenido esas posiciones antagónicas e intransigentes, responsables de los males existentes, pero dentro de la dureza de los términos, sobresale el deseo de “fomentar la civilización y formar honrados ciudadanos federales”.

Transcribimos parte del texto, porque el espíritu educador de Belgrano gravitaba, pese a la impronta de las facciones en pugna, en tierras correntinas:

“Art. 1.- Los padres de familia y tutores están en el indispensable deber de mandar diariamente sus hijos o pupilos a la escuela, cuidando que la inasistencia de éstos sea en virtud de justos motivos que deberán manifestar al respectivo Preceptor por medio de un aviso verbal o escrito.
“Art. 2.- Los Preceptores están obligados a pasar mensualmente al Departamento de Policía una relación del cumplimiento y faltas que notaren en la juventud.
“Art. 3.- Los niños que en lo sucesivo fueren encontrados vagando por las calles o reunidos en parajes públicos sin estar acompañados de sus padres, tutores o de las personas encargadas por éstos de cuidarlos, serán conducidos a la Casa Central de Policía; por primera y segunda vez, serán entregados a sus padres o tutores, quienes serán reconvenidos por tal reprehensible como criminal abandono; y, por tercera, sus hijos o pupilos serán destinados a otras casas donde puedan recibir mejor educación.
“Art. 4.- Los jóvenes que están ya en aptitud de no frecuentar las escuelas por su edad y adelantos, deben contraerse a profesiones útiles que puedan proporcionarles un lugar digno en la sociedad y la posibilidad de atender a sus familias; no podrán fuera de las horas regulares salir de sus casas ni concurrir a otras, donde puedan pervertirse, pues en caso contrario serán conducidos a la Guardia Principal para disponer de ellos según convenga.
“Art. 5.- Los Jueces de Paz, Comisarios y Celadores de Policía son los encargados de velar, haciéndoseles responsables del exacto cumplimiento de esta disposición.
“Alejandro Azula”(4).

(4) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1848), p. 91. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En el Mensaje al Honorable Congreso General Constituyente de la provincia, del 24 de Enero de 1849, destacaba Benjamín Virasoro, en uno de sus párrafos, su preocupación constante por la formación de la juventud:

“La educación de la juventud desatendida tanto tiempo a consecuencia del desquicio general por la guerra fratricida, reclama imperiosamente de V. H. una preferente atención.
“La juventud que sale fuera del país a mendigar, las más veces, una enseñanza mezquina, ha demostrado la experiencia, no ser la más proficua para llenar las esperanzas que de ella debía tenerse”.

El contenido esencial del decreto del 11 de Diciembre de 1849, firmado por Miguel Virasoro en ejercicio del Poder Ejecutivo, reitera la preocupación absorbente por la preservación de las normas morales de la juventud, al combatir acciones que ofendían los más elevados principios de la dignidad y de los valores inescindibles de los pueblos.

Al acuñar un nuevo perfil provincial, Benjamín Virasoro impuso los principios éticos y humanos necesarios para atenuar el crónico desequilibrio social:

“Debiendo el Gobierno prevenir los efectos del mal que infiere, tanto a la moral pública cuanto al fomento de la población, el abuso tolerado hasta hoy, de extraer fuera del país jóvenes de uno y otro sexo para servicio, poniendo en juego las más veces los ardides de la falacia y las promesas de mejorar de condición en el país adonde tratan de conducirlos, para determinar de este modo a los incautos, padres, tutores o tenedores a adoptar sus propuestas; y no debiendo tolerarse en lo sucesivo este tráfico criminal, ha venido en acordar y decreta:
“Art. 1.- Desde la publicación de este decreto, queda absolutamente prohibida la extracción fuera del país de jóvenes de uno y otro sexo, a pretexto de servicio.
“Art. 2.- El Jefe de Policía y el Capitán del Puerto en la capital y en los demás puertos habilitados; los Comandantes y Resguardos, quedan responsables del exacto cumplimiento de esta resolución”.

Incumbía al Gobierno la adopción de medidas necesarias para revitalizar sus planteos sociales y educativos. Es por ello que una ley del 9 de Marzo de 1849 autorizó al Poder Ejecutivo a fundar un Colegio de Estudios, para enseñar la gramática castellana, aritmética razonada y latinidad “como elementos indispensables en orden a otros estudios de mayor consideración”.

Era una enseñanza gradual, basamento de una preparación metodológicamente más elevada, en la que se depositaban las “más decididas esperanzas”.

Gracias a un incansable batallar y a un espíritu progresista, el Gobierno prosiguió su tesonera obra en favor de la Instrucción popular y, con el ejemplo brindado por el Colegio de Estudios, estableció el Colegio Argentino, a cuyo frente estuvo el educador inglés Mr. Robert Hempel.

Más adelante, la dirección fue desempeñada por el doctor Pedro Celestino Parras, el abogado doctor Eulogio Cruz Cabral y el canónigo doctor José María Rolón(5).

(5) Años más tarde, el gobernador Manuel Ignacio Lagraña invitó a Antonio Abraham Zinny -en 1863- para que dirigiera el Colegio Argentino. En esa labor lo sorpendió la invasión paraguaya a Corrientes por las tropas el presidente Solano López, que pusieron en peligro su vida, que pudo salvar merced a la oportuna llegada de la cañonera “Dotorelli” de S. M. B. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Con estas propuestas, el Gobierno trataba de subsanar las fallas existentes en materia educativa, la que había estado sujeta a los vaivenes de la política; fue el gobernador Pedro Ferré el primero que había intentado realmente la organización de la Instrucción Pública en Corrientes, en 1824.

Benjamín Virasoro, en el ya citado Mensaje al Honorable Congreso del 12 de Diciembre de 1850, señaló la enorme contribución del Colegio Argentino a los esfuerzos del Gobierno por atenuar los índices de analfabetismo, “satisfactorios son para los padres de familias sus primeros progresos”, para señalar a continuación:

“Acaba de abrirse bajo los auspicios del Gobierno uno particular de educación de niñas, fuera de los dos establecimientos mantenidos de cuenta del Estado.
“Según la multitud de ramos de enseñanza que anuncian las directoras, los padres de familia que logren confiarles la instrucción de sus hijas las verán adornadas de la mejor cultura en lustre de su patria”.

Las estrechas relaciones del Gobierno con la Iglesia contribuyeron a que esta institución le brindara su constante apoyo, ya que la instrucción de la juventud constituía un instrumento fundamental para la acción desarrollada por las autoridades eclesiásticas.

La visita que realizara el Reverendo Padre Provincial franciscano al Convento de su Orden en Corrientes, a fines de 1849, resultó doblemente beneficiosa para la población, no sólo porque el contacto con la gente le permitió “interesarse sobremanera, prometiendo contribuir al auge del culto divino en Corrientes, con el envío de representantes de su misión”, sino que, dos de ellos, “adornados de cualidades recomendables”, se ocuparon de la predicación y de la enseñanza de la juventud.

“Sostienen con buen éxito un aula de Latinidad, en cuyos alumnos es de fijar las esperanzas de ver hombres de mérito”(6).

(6) “Mensaje del gobernador de Corrientes al Poder Legislativo” (1850), p. 15. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

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