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Urbanismo, poblamiento del Interior

Un tema que absorbió la atención de sociedades que aspiraban a lograr lógicas transformaciones, fue el del urbanismo. El diseño de las ciudades debía responder a nuevos planes, nuevos enfoques, producto del crecimiento propio de la revolución industrial que, al modificar la economía europea, incidía con variadas repercusiones en el Nuevo Mundo.

En materia de obras públicas -en tiempos de la Administración de Virasoro- se llevaron a cabo refacciones de iglesias, juzgados y cuarteles de campaña, siendo las únicas construcciones un modesto edificio para la Capitanía del Puerto en el riacho de Goya y un gran Cuartel para el batallón Defensores en la capital.

"En obras públicas -a excepción de un modesto edificio construido en la ribera del riacho de Goya para Capitanía del Puerto y de un Gran Cuartel(1) edificado en el punto ocupado por la batería 25 de Mayo, en la capital- los adelantos consistieron en refacciones de mera conservación de las iglesias, juzgados, cuarteles de campaña, con más la nueva delineación de ciertas calles tortuosas de la capital", dice Mantilla.

(1) Para el batallón Defensores, de guarnición en la capital. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XIII: “Guerra contra la tiranía de Rosas. (1846-1850)”, parágrafo 218. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Sin embargo las cosas no fueron tan así. En este contexto, Benjamín Virasoro vislumbró para su querida Corrientes una nueva estructura edilicia, acorde con los criterios que traducían sus ambiciosos planes gubernativos.

También construyó Cuarteles en San Miguel; Casa, en Goya, para la Capitanía del Puerto; refacción de la Columna de La Cruz, que modernizó -en la capital- circundándola con una reja de hierro y haciendo partir de la misma una calle ancha que seguía con dirección al Este y servía para recreo público(2).

(2) Citado por Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas”, tomo I, p. 581. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Elaboró proyectos sobre la base de planes realistas, ajustando su accionar a una candente realidad. Su atenta inteligencia le permitió avizorar, en presencia de un cúmulo de evidentes necesidades, que dos debían ser las políticas a aplicar: una para la campaña y otra para la ciudad.

“En virtud de ser los pueblos de la campaña los que habían proporcionalmente sufrido mayores perjuicios y arruinado más con las oscilaciones desastrosas de la guerra, se les atendió con alguna preferencia, a trueque de animar el desmayo de la parte del país de que dependen los recursos públicos de sostén y defensa.
“Sin embargo, la capital no ha desmerecido por eso los cuidados del Gobierno. Se ha propendido a todo lo que tiende a su mejora y engrandecimiento conforme han dado lugar las multiplicadas urgencias de la provincia”(3).

(3) “Mensaje del gobernador de Corrientes al Poder Legislativo” (1850), p. 16. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Las villas, las ciudades correntinas, vivían en su aislamiento un individualismo que les otorgaba a cada una de ellas un sello distintivo; se carecía de un fuerte vínculo afectivo que las ligara formalmente con el Gobierno, de allí que Benjamín Virasoro -quien, como sus hermanos, por sus campañas militares y actividades agrícolas conocía esa realidad- trató con medidas efectivas de crear una conciencia colectiva al demostrar que las autoridades se interesaban por el progreso y bienestar de cada una de las poblaciones.

Elaboró planes para la remodelación de cada villa o ciudad, ateniéndose a sus necesidades más imperiosas pero conservando sus peculiares características.

En el Mensaje de 1850, detalló con minuciosidad la tarea desarrollada en el Interior de la provincia:

“Los pueblos de Esquina y Curuzú Cuatiá se van restableciendo poco a poco con la incesante protección del Gobierno y el empeño de sus Comandantes Departamentarios.
“En el primero se ha edificado -de cuenta única del Estado- una Iglesia enteramente nueva con su correspondiente sacristía, mucho mejor que la destruida por los estragos de la nefanda guerra unitaria. En el segundo, se levantó otra formándose de un edificio particular que se compró por adecuado para el efecto.
“La de Bella Vista se ha refaccionado considerablemente, dándosele también mayor longitud. Las de San Roque, Saladas, Caá Catí, Yaguareté Corá, Mercedes, San Antonio y Capilla del Señor, han recibido los reparos que requerían el deterioro y ruina en que se hallaban.
“Bella Vista tiene -además- una casa nueva de bastantes comodidades en extensión de media cuadra, cuya una parte sirve de Comandancia y la otra de Cuartel. En San Roque otra, casi de igual extensión, destinada para el primer objeto, pues el segundo lo tenía y sólo se ha reparado.
“En San Miguel se ha hecho un Cuartel nuevo y en las Lomas se ha dado más comodidades al que habla. En algunos otros pueblos de la campaña se ha verificado a ese respecto otro tanto como en San Roque, y en todos en cuanto a las escuelas.
“En la Villa de Goya se ha edificado sobre la ribera una casa cómoda y a proposito para la Capitanía de Puerto.
“El Gobierno ha contratado la construcción de una nueva escuela en la misma Villa correspondiente al rango de su población, advirtiendo que las ocurrencias del Paraguay le hicieron suspender el proyecto de un templo de igual orden”.

En cuanto a la remodelación de la capital, sus planteos fueron mayores ya que deseaba revitalizarla, dotándola de elementos que contribuyeron a modificar su chatura para convertirla en un centro de influencia política en el Nordeste de la Confederación.

Prosiguiendo con la lectura del Mensaje de 1850, encontramos las necesarias referencias para comprender las aspiraciones con respecto al cambio de la Ciudad de Corrientes:

“La Casa actual de Gobierno y Aduana, con todas las secciones que le son inherentes, se reparan continuamente y aun no ha dejado de mejorarse en la parte que ha sido posible.
“Se ha comprado un extenso sitio sobre la Plaza principal para la construcción de un edificio que sea, por su importancia, propiamente Casa de Gobierno. Se han levantado cerca de la Batería de 25 de Mayo -en sitio que igualmente se compró- unos Cuarteles para la comodidad del batallón “Defensores” que sirve de guarnición.
“La población de la capital ha mejorado notablemente con la demolición de algunas casas antiguas que cerraban o embarazaban las calles. Sus dueños han sido debidamente indemnizados.
“Se componen y asean frecuentemente todas las calles que no presenten dificultades enormes. Se han abierto y arreglado muchas nuevas, demandadas por el crece de la población. Se cercan los sitios vacíos. Todo se realiza bajo la vigilancia y celo que observa el Departamento de Policía.
“La Columna de la Cruz está refaccionada con mejoras de gusto moderno y con nuevo y elegante enrejado de hierro. En su local se ha delineado una plaza y abierto -desde el puerto que le corresponde- una calle ancha que sigue a la parte del Este, destinada para el desahogo y recreo público.
“Se han demarcado también por toda la extensión de dicha calle en secciones cómodas y despejadas, los lugares de quintas, y se ha formado otra plaza en el extremo de la misma para el expendimiento de maderas”.

Era un vasto proyecto de construcciones el propuesto para la Capital y, para evitar inconvenientes por el uso de material en forma indiscriminada, el 6 de Junio de 1851 se reglamentó la fabricación de los ladrillos para las edificaciones.

Así determinaron las pulgadas para los ladrillos de pared, para adobe y para ladrillos de techo, quedando el canto al arbitrio del fabricante.

Se redujo el derecho de alumbrado público que se cobraba a las casas particulares, fijándose distintas cuotas según la categoría de las propiedades.

Para propender a mantener una estructura sujeta a normas arquitectónicas más modernas, el Jefe de Policía Llopart, en coincidencia con la política oficial, ordenó, por el Edicto del 19 de Marzo de 1850, la destrucción de los árboles arraigados en la zona urbana que no fuesen de reconocida utilidad, ya que algunos de ellos correspondían “a los bosques más bien que a los poblados, como infructíferos unos, aun que otros no; pero siempre de insignificante utilidad”.

Las autoridades tomaron conciencia de que tanto en la capital como en otras ciudades, las calles mantenían características totalmente opuestas en cuanto a su trazado, perjudicando la idea de conjunto de las construcciones y del planeamiento urbano.

Para remediar esta situación, por decreto del 7 de Octubre de 1851, propusieron una nueva delincación de calles de la Ciudad de Corrientes en beneficio de una mayor calidad visual y paisajística acorde con el ambiente urbano de la misma.

El agrimensor titular Tomás Dulgeon examinaría la delineación de las nuevas calles de acuerdo con un plan de la ciudad que tendría que levantar a la brevedad.

El Edicto del 6 de Julio de 1850 disponía que “los propietarios de casas con vereda son obligados a ensanchar éstas hasta la extensión de seis cuartos, con la precisa condición de arreglarlas al nivel del suelo y con concepto de declive”, fijando un plazo de dos meses para el cumplimiento de esa disposición.

Dentro de ese plan arquitectónico, no estuvo ausente la decisión de fijar la nomenclatura de las calles, incorporando lo histórico a lo urbano con nombres ligados al pasado glorioso de la provincia y de la Nación. Así lo hizo notar el Jefe de Policía Alejandro Azula al gobernador provisorio el 25 de Noviembre de 1851:

“Hallándose concluidos y listos los tableros con la nomenclatura de las calles de esta ciudad ... verá V. E. que los nombres de las calles han sido tomados de la historia de esta América, de los pueblos que componen la Confederación Argentina, del fundador de esta ciudad, Dn. Juan de Vera y Aragón y otros ilustres personajes a quienes he creído no deberse olvidar.
“Verá también V. E. que la Plaza principal es denominada ‘Plaza 25 de Mayo’; la de la Columna, ‘Plaza de los 28 Héroes’; la que se halla al Este de ella y al Sud de esta población ‘Plaza de la Industria’; la de la Cruz del Milagro esta misma denominación; la que vulgarmente es llamada ‘placita’, ‘Plaza del Mercado’, habiéndose omitido dar nuevo nombre a la del Este pues, por decreto expedido el 31 de Julio del año 40, se halla bajo el nombre de ‘Plaza de San Juan Bautista’”.

- Poblamiento del Interior

Avanzando siempre hacia mayores y más eficaces manifestaciones en su inquebrantable deseo de favorecer a su provincia, poblando su territorio con nuevos asentamientos, el Gobierno de Virasoro abordó el proyecto del trazado del pueblo de Santa Ana, por el decreto del 13 de Junio de 1850.

El plano topográfico del área se debió al agrimensor Tomás Dulgeon, quien dio gran importancia a temas como los de la mensura y amojonamiento para evitar improvisaciones que pudiesen perjudicar la unidad de conjunto. Nada quedó librado al azar y este proyecto sirvió como modelo para otras fundaciones en un vasto territorio sólo dominado por la naturaleza.

Para activar la vinculación entre la capital y la campaña se establecieron dos correos mensuales, destacando la gratuidad del porte de las cartas (decreto del 12 de Abril de 1849).

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