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Los antecedentes del Pronunciamiento. La Misión de Nicanor Molinas

En 1850 no se libraban luchas en el territorio de la Confederación Argentina. Todas las reacciones antirrosistas habían fracasado y hasta las más destacadas figuras de la oposición -que bregaban con la pluma- ya no combatían con su antiguo ardor.

Juan Manuel de Rosas había resuelto favorablemente las enojosas cuestiones con Francia e Inglaterra, mientras que el sitio de Montevideo -sostenido por Oribe- no significaba un problema de gravedad para su Gobierno. Las provincias permanecían subordinadas y los gobernadores repetían con obsecuencia su adhesión al “Restaurador”.

En Entre Ríos, la situación era distinta. Desde tiempo atrás, Justo José de Urquiza estaba distanciado de Rosas y conspiraba para derribarlo. Aquella provincia había mejorado su Administración, elevado el orden cultural y ambicionaba mejoras económicas; en este último aspecto, el proteccionismo comercial decretado para su provincia por el Gobierno de Buenos Aires perjudicaba a Entre Ríos, que debía soportar el cierre de la navegación de los ríos Paraná y Uruguay.

Las divergencias entre Urquiza y Rosas se hicieron públicas cuando, el segundo, rechazó el Tratado de Alcaraz -que había sido firmado sin su consentimiento- y desautorizó al caudillo entrerriano. Con todo, Urquiza acrecentó su prestigio militar después de la victoria obtenida en Vences.

A comienzos de 1850, los proyectos de Urquiza para derribar a Rosas estaban en plena madurez. El movimiento se preparaba desde tiempo atrás por medio de agentes confidenciales que mantenían vinculaciones con las autoridades de la plaza sitiada de Montevideo y con representantes diplomáticos del Brasil.

Las relaciones entre este último país y el Gobierno de Buenos Aires eran tensas, pues Rosas obraba como protector de la Banda Oriental y apoyaba militarmente al generalManuel Oribe. Por su parte, el Imperio temía la expansión territorial argentina y, desde muy antiguo, ambicionaba el dominio de los ríos mesopotámicos para beneficiar las comunicaciones y el comercio de los Estados brasileños del sur.

Por esas épocas, bandas armadas de aquella nación invadieron el territorio uruguayo -con apoyo de los riveristas- y arrearon gran cantidad de ganado. El general Guido -ministro de Rosas ante el gabinete brasileño- presentó una enérgica protesta, que culminó con la ruptura de relaciones entre Buenos Aires y el Gobierno de Río de Janeiro (Octubre de 1850).

Desde ese momento, el Brasil resolvió participar activamente en la campaña a iniciarse para vencer a Oribe y derrocar a Rosas.

Urquiza se unió con el gobernador de Corrientes -Benjamín Virasoro- para derribar a Rosas. Enterado Oribe de las negociaciones, comunicó a Rosas que estaba pronto para marchar sobre Entre Ríos con su inactivo Ejército pero el segundo -inexplicablemente, no se daba cuenta de la situación imperante- lo contuvo para que continuara con el sitio de Montevideo.

- La Misión Molinas

El general Justo José de Urquiza, que hacía tiempo abrigaba el plan de organizar la República(1), había reanudado sus propósitos y trabajado la cooperación de los países limítrofes y del Ejército de Oribe. Las relaciones que el general Eugenio Garzón tenía con los oficiales del Ejército rosista sitiador de Montevideo, facilitaron el negociado, siendo el único obstáculo el estado de guerra con el Paraguay.

(1) Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08). Ed. Gran Establecimiento La Capital, Rosario. “En esta obra el autor lo demuestra circunstancial y documentadamente”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Para hacer suspender las hostilidades entre éste y el Gobierno de Corrientes, acreditó el general Urquiza -como comisionado- al doctor Nicanor Molinas, quien se trasladó al Paraguay.

Se sostiene que el doctor Molinas sólo perseguía, de inmediato, la suspensión de las referidas hostilidades(2), así como la posibilidad de un Acuerdo para, más tarde, en caso fuere necesario.

(2) Folleto publicado en 1897, p. 5, citado por Martín Ruiz Moreno, sobre la Misión Molinas. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

"Aunque no tenemos por qué dudar de la palabra de este distinguido ciudadano" -dice Hernán Gómez- es lo cierto que sus Instrucciones indicaban la formalización de un Tratado de Alianza a cuyo efecto, en ellas, se indicaba esforzase “su capacidad en la exposición de la justicia de la empresa y del interés de todos en contribuir al resultado que el Gobierno de Entre Ríos se había propuesto”(3). El doctor Molinas consiguió la suspensión de hostilidades, ya que no el Tratado de Alianza.

(3) Artículo 5 de las Instrucciones. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

La intervención de Nicanor Molinas, enviado personal de Urquiza ante Benjamín Virasoro y Carlos Antonio López ocupa un lugar destacado en estas negociaciones. Fue muy prudente en toda su gestión y sus Informes eludían explicaciones que podían dar lugar a suspicacias entre allegados al poder.

Molinas actuó con comodidad en Corrientes, pero su mediación ante Carlos A. López se desenvolvió en el plano de ambigüedad en el que se movía el gobernador paraguayo.

En lo que respecta a Corrientes, el general Urquiza contaba con la buena voluntad del general Virasoro, desde la conferencia que tuvo lugar en Septiembre de 1850, en Concordia(4).

(4) Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), p. 222. Ed. Gran Establecimiento La Capital, Rosario. Para tratar de la defensa de Corrientes en caso la invadieran las fuerzas paraguayas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Ello no importaba -sin embargo- la adhesión definitiva de la provincia. En efecto: el prestigio no pertenecía al general Benjamín Virasoro. Asistía, en primer término, al coronel Miguel Virasoro, muy vinculado a Rosas -con cuya lealtad contaba el dictador- y caudillo de la milicia armada reunida en el Departamento San Roque.

El general Urquiza, que no ignoraba ésto, había acreditado como enviado confidencial ante el Gobierno correntino, al doctor Nicanor Molinas. Pero: ¿Qué pretendía Molinas?

El historiador Hernán Félix Gómez nos da su versión:

“... éste (Molinas), trasladado a la capital, habló con el gobernador y consiguió su adhesión condicional(5) subrogada al asentimiento del coronel Miguel Virasoro, pero advirtió al comisionado que al trasladarse al Campamento de San Roque o conseguiría la cooperación del caudillo, su hermano, o sería fusilado.
“El doctor Molinas no se arredró y pasó el Rubicón. Llega a San Roque, aborda al coronel Virasoro y le plantea el caso, no en forma dogmática, sino manifestándole que Rosas tenía en su poder correspondencia comprometedora del general Benjamín Virasoro, que obligaba a éste a un pronunciamiento si no quería perder la vida.
“El coronel Virasoro meditó hondamente y concluye por apartarse de la escena. Cumplió los deberes que obligaban particularmente su lealtad a Rosas, escribiéndole que el general Urquiza pensaba sublevarse. La suerte quedaba echada, colocando a Corrientes al borde de un nuevo esfuerzo por la libertad”(6).

(5) “Versión que hemos recogido en la familia del doctor Molinas”, dice Gómez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.
(6) Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol” (1920), p. 133. Ed. J. Lajouane, Buenos Aires.

Se alejaba de la función política provincial Miguel Virasoro, cuya valentía arrolladora le hizo merecedor de la admiración de sus leales seguidores. Su férreo carácter, su militancia absorbente lo habían convertido en la mano dura del Gobierno del que fue leal colaborador, ya que en el enfrentamiento con los “salvajes unitarios” enfatizó con dureza su convicción considerándolos como enemigos y no como antagonistas ideológicos.

El historiador Ruiz Moreno(7) relata en otra forma el proceso de acercamiento entre los generales Urquiza y Virasoro. A su tenor, algunas medidas de Rosas -como la prohibición de importar pólvora a las provincias de Corrientes y Entre Ríos que mató la industria calera- o aquélla sobre moneda metálica, determinaron la voluntad de Urquiza a precipitar el Pronunciamiento.

(7) Para tratar de la defensa de Corrientes en caso la invadieran las fuerzas paraguayas. Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), p. 345. Ed. Gran Establecimiento La Capital, Rosario. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Para ello decidió explorar la voluntad del general Virasoro, fijándose al efecto en el joven doctor Juan Gregorio Pujol, que había regresado de Francia y que, retirado en su establecimiento de campo, no tomaba ninguna injerencia en política.

A estos efectos y no teniendo relaciones con el joven abogado, comisionó a un gaucho inteligente para que se trasladase a la estancia del doctor Pujol, consiguiese trabajo y, como quien no da importancia, dijese al doctor Pujol que el general Urquiza había recordado varias veces en su presencia de él, en forma encomiástica.

Que luego, fingiendo deseos de ver a la familia, pidiese al doctor Pujol una recomendación para el general Urquiza, que él la aprovecharía para abrir una comunicación personal.

Así procedió -agrega- el emisario, consiguiendo del doctor Pujol, en definitiva, la recomendación. El general Urquiza supo, luego, decidir a Pujol a que lo visitase en su Palacio de San José y, ya de acuerdo, utilizarlo para que influyese en el ánimo del general Virasoro, que lo nombró su secretario privado.

Termina agregando que, ante estas influencias, el general Virasoro pidió a Urquiza -el 30 de Agosto de 1850- una conferencia para entenderse, en caso de que el Paraguay invadiera a Corrientes, la que se realizó el 3 de Septiembre de 1850, en Concordia, y donde ambos gobernadores se pusieron de acuerdo para derrocar al dictador.

"No tenemos por qué dudar de lo expuesto en cuanto al procedimiento usado por el general Urquiza para ponerse en relación con el doctor Pujol. Creemos, sin embargo, que su entendimiento con Urquiza -que data así de 1850- no le impidió continuar en su cargo de Juez de primera instancia, hasta Mayo de 1851", dice Hernán Gómez, y agrega:

"En consecuencia, la conferencia de Concordia no habría pasado de una hábil exploración, circunstancial, desde el instante que el peligro paraguayo era real e inminente. Esta exploración, con buen éxito, habría determinado la Misión Molinas a que hemos aludido, en los primeros meses de 1851", para finalizar:

"Y fue ya resuelto el Pronunciamiento por el general Virasoro, que el doctor Pujol es nombrado Ministro General. No fue, pues, en ningún momento, secretario privado de Virasoro"(8).

(8) Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Otros elementos de juicio permiten comprobar los comportamientos de los protagonistas de ese momento histórico.

Ramón Contreras, tras una minuciosa lectura del folleto “Apuntes y Documentos Históricos” de Nicanor Molinas quien -con respecto a la entrevista- decía que “todas las precauciones habían sido tomadas para hacer la guerra con el gobernador de Corrientes”, aporta su visión sobre la contribución de Virasoro a los planes de Urquiza

“... que en el primer momento de su entrevista con el comisionado, doctor Molinas, Virasoro se le manifestase sorprendido de su misión y le dijese que en ese ‘momento la Legislatura se ocupaba de sancionar la ley invistiendo a Rosas con la suma del poder público’, son cosas muy conformes a la reserva extrema con que se ha conducido Virasoro respecto al Convenio secreto entre él y Urquiza de ir contra Rosas, y muy conforme a esa política de adhesión exterior y de pura forma a Rosas que desde Vences hasta el 1 de Mayo de 1851 ha observado.
“Era también todo eso conforme a un espíritu precavido como el de Virasoro. En la entrevista de éste con Urquiza, en la frontera, es de creerse que arreglaron que éste hiciera tomar parte de ese asunto a Nicanor Cáceres, que le mandase un comisionado a invitarlo, etc., para encubrir que desde el principio Urquiza y Virasoro estaban engañando a Rosas y para reducir a protocolo los Convenios entre Corrientes y Entre Ríos”(9).

(9) Ramón Contreras. “El Teniente General Don Benjamín Virasoro (Apuntes Biográficos)” (1925), pp. 107-108. Imprenta La Tipográfica, Rosario (Santa Fe). // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En efecto; la misión de Nicanor Molinas del 18 de Abril de 1851 implicaba lograr una coordinación efectiva con Virasoro antes de continuar hacia Paraguay, puesto que el 3 de Abril, Urquiza ya había comunicado al gobernador de Corrientes, confidencialmente, las líneas irreversibles de su política, en un documento de invalorable fuerza histórica:

“Ha llegado el momento de poner coto a las temerarias aspiraciones del gobernador de Buenos Aires quien, no satisfecho con las inmensas dificultades que ha creado a la República por su caprichosa política, procede ahora prolongar indefinidamente su candidatura odiosa, reproduciendo las farsaicas renuncias, a fin de que los Gobiernos confederados por terror o interés mal entendido, encabezan el superado pronunciamiento, que lo coloque de hecho y sin responsabilidad alguna en la silla de la presidencia argentina.
“La provincia de Entre Ríos, que ha trabajado tanto, a la par de sus hermanas del Interior y litorales, por el restablecimiento de la paz, en dulce esperanza de ver con ella constituida la República, se ha desengañado al fin y convencido plenamente de que lejos de ser necesaria la persona de don Juan Manuel de Rosas a la Confederación Argentina, es ello -por el contrario- el único obstáculo a su tranquilidad, orden y futuro engrandecimiento.
“Colocado el infrascrito al frente de los destinos de un pueblo generoso y valiente, ha sufrido impasible la acción funesta del poder despótico con que el Encargado de las Relaciones Exteriores pretende perpetuar su dominación en todo el territorio argentino y, cansado ya de esperar un cambio, una modificación racional en la política del general Rosas, ha resuelto al fin ponerse a la cabeza del gran movimiento de libertad con que las provincias del Plata deben sostener sus creencias, sus principios políticos, sus pactos federativos, no tolerando por más tiempo el criminal abuso que el gobernador de Buenos Aires ha hecho de los altos, imprescriptibles derechos, con que cada sector de la República contribuyó por desgracia a formar ese núcleo de facultades, que el general Rosas ha extendido al infinito, desarrollándolo en su provecho y en ruinas de los intereses y prerrogativas nacionales.
“En virtud de estas consideraciones, el infrascrito espera que V. E. -como representante de la soberanía territorial de esa heroica provincia argentina- no se plegará a las insidiosas sugestiones del gobernador de Buenos Aires ni continuará prestando su aquiescencia a las deliberaciones oficiales del general Rosas, cuya caída es un resultado necesario del poder de las cosas y el triunfo de la Justicia pública que -tarde o temprano- es condignamente satisfecha.
“V. E. no ha menester de recurrir a las armas para sostener una declaración semejante. Las lanzas del Ejército entrerriano bastan por sí solas para derribar ese poder ficticio del gobernador de Buenos Aires apoyado únicamente en el terror y en la desmoralización que ha tenido la execrable habilidad de difundir en todo el territorio de su mando.
“Persuadido V. E. de la necesidad de retirar las facultades delegadas en la persona del general Rosas para la dirección de los asuntos generales de la República, y declarado solemnemente así, está ya decidida y por nada la gran cuestión argentina.
“Porque el Ejército de la provincia de Entre Ríos no se hará esperar siempre que el general Rosas insista en sus absurdas, tiránicas pretensiones y no ceda ante el poder omnipotente de la opinión nacional que lo rechaza y que será sostenida por las lanzas y bayonetas vencedoras en la parte oriental y occidental del Plata.
“El acrisolado patriotismo de V. E. y los importantes servicios que ha prestado a la Confederación Argentina, justifican la esperanza que abriga el infrascrito de obtener su cooperación, para llevar a cabo el noble y generoso pensamiento de salvar a la República del Plata del abismo profundo a cuyas cimas conduce aceleradamente el genio maléfico que preside en los consejos del gobernador de Buenos Aires”(10).

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes. Carta de Urquiza a Virasoro del 3 de Abril de 1851. Correspondencia Oficial, tomo 130, p. 170. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La correspondencia de Urquiza del 11 de Abril de 1851 -respuesta a la carta del 11 de Marzo de Virasoro- confirma la gestión de Nicanor Molinas, “comisionado especial de este Gobierno cerca del Paraguay” y perfila con precisión la inequívoca y activa colaboración de los contingentes correntinos:

“La sangre preciosa que bulle en las venas de los soldados de la patria tampoco se derramará para destruir al déspota, porque lo ofusca el crimen y la reducida pandilla de sus sectarios no le inspira confianza.
“A los Ejércitos combinados de Entre Ríos y Corrientes tocará, mi querido amigo, esa gloria envidiable de sofocar al monstruo, de las dos heroicas provincias que presidimos, el alto honor de sostener el desenvolvimiento de las ideas regeneradoras, que marcará la mejor de las épocas en la historia inmortal de la República Argentina”.

El doctor Molinas fue al Paraguay munido de Instrucciones para negociar un “Tratado de Alianza Ofensiva y Defensiva entre aquel Estado y el de Corrientes, en misión con el de Entre Ríos”; solicitar la desocupación del territorio correntino y la devolución de la Isla de Apipé; “restablecer la armonía, buena inteligencia y amistad a que son llamados por el interés y mutua prosperidad de estos pueblos y el de adelantar estas relaciones hasta celebrar entre los tres Estados un Tratado de Alianza ofensiva y defensiva que asegure y garantice sus inalienables derechos respectivos”.

Pero el Enviado Extraordinario, pese a las manifestaciones favorables de las autoridades paraguayas, como lo hace saber en correspondencia del 20 y 24 de Mayo de 1851 a Benjamín Virasoro, tuvo que afrontar momentos conflictivos por la política dubitativa y especuladora de Carlos A. López.

Esa enmarañada situación no afectó la conducta de Benjamín Virasoro quien, en carta a Urquiza del 4 de Julio de 1851, estimaba que “el negocio del Paraguay apenas merece hacernos perder el tiempo en hablar de él. López tiene que persuadirse, y bien pronto, de que es él quien necesita de nosotros, no sólo para la seguridad de su territorio, sí también para los arreglos ulteriores de su comercio, navegación, etc.”.

A partir de ese mes de Abril de 1851 se moldeó y acuñó el nuevo perfil nacional en las provincias del Litoral.

Los contenidos esenciales de la carta del 17 de Abril de Urquiza a Virasoro traducen los hechos concretos, las medidas tangibles que se arbitraban “para dejar la República libre de enemigos interiores y externos y, en consiguiente, en estado de constituirse”:

“Obra en mi poder su muy apreciable fecha 9 del cte., con la copia de la declaración tomada al paraguayo venido últimamente a esa provincia. Me ha sido sumamente satisfactorio el contenido de ella y más que todo la idea feliz de no remitir a Rosas aquel documento para evitar ulteriores inconvenientes.
“Esta sabia medida ha venido a probarme de un modo inequívoco y concluyente la decisión de Ud. de cooperar a todo trance con el triunfo de la libertad nacional contra las exorbitantes pretensiones del gobernador de Buenos Aires que, indignamente, ha traicionado la confianza que le depositaron los pueblos.
“A la fecha debe Ud. estar enterado del rumbo que va a tomar nuestra política con Rosas y la inmensidad de recursos con que cuenta para anular en un día a ese fantasma de poder sostenido hasta la fecha por mi tolerancia y por los esfuerzos que he hecho para dejar la República libre de enemigos interiores y externos y, en consiguiente, en estado de constituirse.
“Pero Rosas ha pretendido burlar mis esperanzas y las de todos los amigos del orden, de la quietud y de la libertad. Un velo se ha desprendido de sus ojos y yo ya no veo en ese hombre sino un monstruo alimentado de los errores de la anarquía que amenaza devorar el rico porvenir de estos países.
“El momento solemne va a llegar mi querido amigo. Todas las medidas están tomadas. El tirano bambolea y su soñado trono se desploma sobre la frente de sus odiosos cómplices. Anticipo a Ud. mis ardientes, puras congratulaciones con la plena confianza que deben inspirarnos dos provincias, morigeradas y valientes, la justicia de la causa que representamos y el odio santo que obliga al corazón del pueblo argentino contra el bárbaro represor de sus prerrogativas naturales.
“Repito, pues, que la victoria no puede ser dudosa y reitero mis felicitaciones porque tocará a Ud. una parte notable en tan humanitaria y heroica empresa, a la par de su amigo y compañero, que con su distinguido afecto lo saluda y se suscribe apreciado compatriota seguro servidor”(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes. Carta de Urquiza a Virasoro del 17 de Abril de 1851. Correspondencia Oficial, tomo 130, pp. 207 y vta. y 208. // Citado por Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Contando el general Urquiza con la decidida y leal cooperación del Gobierno de Corrientes y con sus elementos de guerra -que antes no tenía- quiso preparar la opinión de los hombres de valer de ambas provincias y eligió para ello a dos ciudadanos correntinos: Manuel Leiva que, como diputado por Corrientes había iniciado el proyecto de reunir el Congreso Constituyente en 1832, visitó todos los pueblos de Entre Ríos, con el motivo ostensible de inspeccionar la Administración de Rentas, dejando preparada la opinión en contra de Rosas.

Para trabajar por los patrióticos ideales de organización de la República, en la provincia de Corrientes, eligió el general Urquiza al ciudadano cuya acción pública motiva este trabajo. A estos efectos, llamó al doctor Juan Pujol, que ejercía su profesión en la Ciudad de Corrientes, a su Palacio de San José, y en una conferencia que debió ser histórica, el general Urquiza le expuso su programa redentor.

El doctor Pujol vuelve a Corrientes e inicia su labor. Trabajado el elemento ilustrado de la capital, que inclina con paciente propaganda desde su cargo de Juez de primera instancia en lo Criminal, decide pasar a los Departamentos, y presenta el 7 de Marzo de 1851 su renuncia al Poder Ejecutivo.

Este se la acepta(12) el 12 de Marzo (1851), dado que argüía la necesidad de atender sus establecimientos de campo, dándole las gracias, “en nombre de la patria, por el fiel y honroso desempeño” que diera “a tan delicada función”.

(12) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 147, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires.

Mientras crecían y se afianzaban las concordancias políticas entre Urquiza y Virasoro, éste debía extremarse en su provincia para crear condiciones compatibles entre el fervor rosista y la confrontación con el Gobierno de Buenos Aires.

Así, para coartar los riesgos de una oposición por parte de quienes, si bien lo acompañaban en su obra de Gobierno, eran militantes activos de la línea federal que respondía a Rosas, en un esfuerzo conciliador aprobó la ley del 30 de Abril de 1851 por la que la Legislatura rechazó “la insistente renuncia que hacía el ilustre general Rosas del Gobierno de la provincia de Buenos Aires y consiguientemente de las Relaciones Exteriores”.

El general Urquiza, por su parte, culminaba sus propósitos con la Circular pasada a los Gobiernos de provincia(13), el 3 de Abril de 1851, en que los incitaba a no plegarse a las “insidiosas sugestiones del gobernador de Buenos Aires”, cuya caída, agregaba, “era un resultado necesario del poder de las cosas”.

(13) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 20. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Posteriormente, el 1 de Mayo de 1851, reasumía toda la soberanía del pueblo entrerriano junto con la dirección de las Relaciones Exteriores y “hasta que, congregada la Asamblea Nacional de las demás provincias hermanas, sea definitivamente constituida la República”(14).

(14) El decreto, en la obra citada de Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), p. 200. Ed. Gran Establecimiento La Capital, Rosario. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

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