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TRATADO DEL 29 DE MAYO DE 1851 Y CAMPAÑA EN LA BANDA ORIENTAL

El 19 de Mayo de 1851, Justo José de Urquiza había remitido a Benjamín Virasoro copia “de las apuntaciones acordadas como base para el Tratado de Alianza Ofensiva y Defensiva entre este Gobierno, el de S. M. el Emperador del Brasil y el Gobierno de Montevideo”.

El 17 de Mayo de 1851, Virasoro le concedió poderes para que representara a Corrientes en las negociaciones

"... en uso de las facultades de que estoy investido y por la completa confianza que nos merece el ciudadano, brigadier don Justo J. de Urquiza, Gobernador y Capitán General de la provincia hermana de Entre Ríos, hemos resuelto autorizarlo -como lo autorizamos por las presentes letras- con plenitud de facultades para arreglar y establecer a nombre del Gobierno de Corrientes las mismas relaciones, pactos o alianzas que arregle y establezca para la provincia de su mando con los Estados vecinos y a los que mérito diesen los intereses comunes a éstos y a la causa de la Organización Nacional argentina que promovemos, basando todo en principios de utilidad recíprocos...”.

El 3 de Junio de 1851, Urquiza agradeció y aceptó

“el honroso encargo con que Ud. ha querido probarme su amistad y adhesión a la justa causa que nos proponemos sostener hasta llenar nuestras aspiraciones.
“Tan luego que reciba el Tratado de Alianza para la ratificación, que lo espero de un día a otro, haré el uso conveniente de la autorización que me ha conferido y le daré cuenta inmediata”.

Y el 23 de Junio de 1851 ratificó -a nombre de Corrientes- el Tratado firmado el 29 de Mayo, “con el objeto de mantener la independencia y pacificar el territorio de la misma República (Oriental del Uruguay) haciendo salir de su territorio al general Dn. Manuel Oribe”.

La respuesta de Rosas será la declaración de guerra al Brasil, el 18 de Julio de 1851, y su aceptación a continuar en el Gobierno (15 de Septiembre de 1851).

Formalizada la Alianza, Virasoro se aprestó a desempeñar el cargo de General en Jefe del Ejército de Reserva desde su Cuartel General en San Roque, para pasar luego a Las Conchillas, contando con la colaboración de sus hermanos que lucharon con tanta energía en la tarea ingente de buscar la definitiva Organización.

- Pujol, Ministro Secretario de Gobierno. Latorre, gobernador provisorio

Esta situación no le permitía otra alternativa que delegar sus funciones específicas de Gobierno en Domingo Latorre(1) quien, en acción mancomunada con Virasoro, designó a Juan Gregorio Pujol, el 2 de Julio de 1851, como Ministro Secretario General de Gobierno.

(1) El teniente coronel Domingo Latorre será gobernador provisorio desde el 3 de Marzo de 1851, durante la ausencia del propietario -Juan Benjamín Virasoro- como Mayor General en la cruzada libertadora contra Manuel Oribe y Juan Manuel de Rosas, que terminó con el derrocamiento de ambos dictadores, el 8 de Octubre del mismo año -en la Banda Oriental- el primero; y el 3 de Febrero de 1852, en Caseros, en la provincia de Buenos Aires, el segundo. Latorre continuará en el Gobierno como provisorio hasta el 3 de Julio de 1852. // Citado por Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas”.

El doctor Juan Gregorio Pujol no podía permanecer ajeno a estos sucesos cuyo inspirador inmediato fuera. Fue así como, el gobernador delegado Latorre lo nombra, el 2 de Julio de 1851, Ministro Secretario General de Gobierno(2) que, al día siguiente, en Nota encomiástica, le comunica el propietario general Virasoro(3).

(2) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 19. Decreto del 4 de Junio de 1851.
(3) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 24. Decreto del 4 de Junio de 1851. El 1 de Diciembre de 1848 -casi un año después de haber asumido el P. E.- el gobernador Benjamín Virasoro había designado ministro a Teodoro Gauna, con retención de su empleo de Contador General Interventor y Vista de Aduana. En fecha Julio 2 de 1851, Gauna cesa en sus funciones de ministro. En ese tiempo, luego de Vences y ya en el Gobierno del general Virasoro, Juan Gregorio Pujol será designado Juez de primera instancia, cargo al que renunciará en 1851. Ese mismo 2 de Julio de 1851 -en que cesa Gauna como ministro- Pujol será nombrado Ministro General en campaña y, luego, de Gobierno. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El doctor Pujol aceptó(4) el cargo el 4 de Julio de 1851, expresando “un constante celo por la dignidad y lustre de la Administración y el más vivo interés por la justicia y el orden, que constituirán la regla invariable de mi conducta pública”.

(4) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 25. Decreto del 4 de Junio de 1851. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Se incorporaba al gabinete a un ciudadano de claras convicciones políticas, con una percepción vital y certera de los acontecimientos. La hegemonía que el doctor Pujol tomaba en los sucesos contaba con las más expresivas simpatías.

Uno de los más grandes talentos de la época, el doctor Vicente Fidel López, en carta del 30 de Julio de ese año(5) le decía, congratulándose por la justicia que la patria rendía a sus calidades:

“Crimen habría sido en usted retirarse del lugar a que le llamara el señor Virasoro; usted es en ese puesto una idea, una clave; tiene, pues, el deber de desempeñarlo para no arruinar las espigas del mismo género que, por conducto de usted, deben nutrir la patria".

“¡Y a fe de Dios que nutrieron la patria hasta organizarla!”, señala Hernán Gómez.

(5) Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 149, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El primer acto del ministerio de Pujol, al día siguiente de ocupar el cargo(6), fue contestar al general Urquiza su Comunicado del 26 de Junio de 1851 con el que acompañaba el Tratado de Alianza formulado, el 29 de Mayo de 1851 entre Entre Ríos, el Imperio del Brasil y la República Oriental del Uruguay, que había ratificado Urquiza el 20 de Junio de 1851, expresando que la provincia de Corrientes se adhería, en vista de la autorización amplia que el general Virasoro tenía al efecto.

(6) 4 de Julio de 1851. Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo I, p. 148, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Agregaba que el general Virasoro se aprestaba a desempeñar el cargo de General en Jefe de Operaciones en Entre Ríos y que apresuraría el envío del batallón “Defensores de la Independencia” -en buques de la escuadra- a Paraná, para reforzar su guarnición.

Su tenacidad incansable le permitió dictar normas superadoras que proponían una justicia efectiva en la provincia. Para coadyuvar con sus esfuerzos, el 1 de Septiembre se designó a Santiago Derqui como Asesor de Gobierno y Auditor de Guerra.

Con estos colaboradores, Virasoro pudo replantear disposiciones que funcionaban como engranajes de un complejo y pernicioso mecanismo.

Paulatinamente y con el propósito de garantizar el accionar de la Justicia y la igualdad de todos los ciudadanos, se procedió a suprimir en los documentos oficiales y judiciales la enumeración de las épocas nacionales.

Se derogó el uso del distintivo punzó y se abolió por decreto del 4 de Junio de 1851 la frase “¡Mueran los Salvajes Unitarios!”, “lema sangriento con que el gobernador de Buenos Aires, Dn. Juan Manuel de Rosas ... manchó todos los actos oficiales de los Gobiernos de la Confederación”.

Como “las copias de los documentos encabezados con él serían en el exterior un recuerdo constante del período vergonzoso porque ha pasado la República, escandalizando a todo el mundo civilizado”, por la dignidad del país, dispusieron el 9 de Diciembre de 1851 que “en las copias que se extraigan de cualquier documento público, se omitirá el lema suprimido”.

- Virasoro decreta una amnistía general

Como subsistían remanentes de luchas y desencuentros que escindían a la sociedad en dos sectores adversos, el 4 de Junio de 1851 decretó una amnistía general para los emigrados políticos. Con el elevado tono ético de sus fundamentos, se quería indicar a los poderes constituidos el camino para la reconciliación del Estado:

“Resuelto a hacer desaparecer todos los inconvenientes que han optado a la provincia para asegurar de un modo firme y duradero la anhelada paz porque ha suspirado, tan necesaria para la prosperidad y futuro engrandecimiento de ella, animado del deseo de fraternizar los espíritus de todos sus compatriotas que, por causas políticas, hayan abandonado el suelo precioso de la patria; que para conseguir este importante fin, es de necesidad que el sentimiento de los correntinos sea uniforme y decidido, denotándose con una sola divisa honrosa, que corresponda a los gloriosos antecedentes de la Confederación Argentina y haga desaparecer odiosos recuerdos entre miembros de una familia ilustre:
“Art. 1.- Habrá olvido perpetuo de lo pasado y amnistía general para los individuos de todas clases que por motivos políticos existan fuera del territorio de la provincia y deseen restituirse a ella bajo las garantías que las leyes ofrecen.
“Art. 2.- La correspondencia oficial y todo documento público se encabezarán en lo sucesivo con sólo el ‘¡Viva la Confederación Argentina!’ y las épocas nacionales enseguida de la fecha, como se ha observado.
“Art. 3.- La divisa punzó se usará en un escudo del mismo color, con la única inscripción de ‘¡Federación o Muerte!’, acompañado del cintillo correspondiente; los sacerdotes llevarán en el escudo la de ‘¡Viva la Federación!’ y las señoras el distintivo que les está acordado.
“Art. 4.- Imprímase, publíquese y circúlese a todos los Departamentos de la provincia”.

Estos conceptos se hicieron extensivos -el 3 de Septiembre de 1851- a quienes estuvieran fuera de la provincia como consecuencia del motín militar de Itatí y también a los que hubieran desertado de los diferentes Cuerpos de Línea a que pertenecían.

Con estas disposiciones, el gobernador asumió plenamente sus atribuciones para imponer una conducta inspirada en valores éticos, como línea política del poder.

Una síntesis de los proyectos y realizaciones de Virasoro están explícitamente expuestos en la carta que envió a Urquiza el 4 de Julio de 1851.

En este documento precisa que “deben quedar establecidas las obligaciones de los Aliados para con nosotros” y, como era imposible “desarrollar ni aún indicar a este respecto por medio de cartas”, creyó “útil y urgente mandar cerca de Ud. a mi Ministro Secretario, el doctor Pujol, para que conferencie y acuerde con Ud. lo que juzgue más conveniente”.

En efecto, Pujol se entrevistó con Urquiza, como confirma éste en su carta del 17 de Julio de 1851 a Benjamín Virasoro, destacando los “sentimientos patrióticos” que lo animaban y fue portador de las ideas y sentimientos de Urquiza “tendientes todos a realizar la grande obra que el pueblo de Corrientes y Entre Ríos han iniciado en provecho de la Nación Argentina”.

El 8 de Julio de 1851, ante la necesidad de contar con una publicación que registrara los reglamentos, leyes y decretos del Gobierno, se consideró como órgano oficial al periódico “La Organización Nacional”.

- Virasoro en el Campamento Las Conchillas

Al tiempo de entrar en entendimiento con Urquiza, Virasoro dedicó sus esfuerzos a coordinar -desde su Campamento en Las Conchillas- el movimiento de las tropas correntinas que actuarían en los frentes del Uruguay y Paraná.

Virasoro organizó dos contingentes; uno, los “Defensores de la Independencia”, un batallón de línea de 400 piezas, a las órdenes del sargento mayor Cayetano Virasoro, que se dirigió a Paraná con su banda de música, tambores, armamentos, equipo y municiones, en transportes y dos buques de guerra con “300 hombres de Marina”, con el objeto de “recorrer y guardar la costa”.

El otro contingente con el batallón “Restaurador” marchó a la costa del Uruguay, a requerimiento de Urquiza, al mando del Comandante General de la Frontera, coronel José Antonio Virasoro. Componían esta fuerza, milicias de los Departamentos de Mercedes, Curuzú Cuatiá, Restauración -todos de caballería- los que deberían esperar “la orden del referido Jefe para verificar su movimiento al punto que le designe”.

En la comunicación oficial al comandante se especificaba:

“Al tiempo de moverse con la fuerza de su mando, dejará Ud. 50 hombres de buena tropa de la milicia activa para custodia del Departamento y todas las demás deberán marchar con Ud., armada y municionada con el armamento que allí tiene.
“También echará mano de toda la caballada del Estado que exista en invernada en ese Departamento, y si fuese poca para la movilidad de la fuerza tomará Ud. alguna más para vía de auxilio de los establecimientos hacendados observando en ésto toda la posible equidad”.

En este punto, debemos señalar que Virasoro cuidó mucho que los esfuerzos que demandaba esta organización no recayeran sobre la población, diezmando sus propiedades rurales con tributos obligatorios.

De allí el decreto del 10 de Agosto de 1851 reglamentando “la protección que demanda imperiosamente el derecho de propiedad y la conveniencia pública en todos respectos, cualquiera que sea el estado del país y cualesquiera que sean los sacrificios que deben hacerse para conseguirlo”, y “la protección más eficaz que puede dársele es consignar de hecho la inviolabilidad de la propiedad rural, descargándola en cuanto sea posible de la contribución forzosa de las haciendas que consumen las tropas de la provincia”.

Entre otras medidas dispuestas por las autoridades, figuraba la convocatoria de las milicias de campaña, las que deberían reunirse el 9 de Julio de 1851 en las plazas de sus Departamentos bajo la dirección de sus respectivos comandantes, para realizar ejercicios operativos hasta el día 13 de Julio.

Quedaban comprendidos en dicha convocatoria “todos los jóvenes de 15 años arriba que no estén alistados y sean aptos para el servicio, para enrolarlos en campaña”.

Virasoro controlaba hasta en sus mínimos detalles el movimiento de tropas en la provincia y a los contingentes ya conformados -bajo las órdenes de Cayetano y José Antonio- sumó nuevos efectivos, los que ajustarían su movilización a las directivas impartidas a Latorre el 3 de Agosto:

“El infrascrito tiene a bien prevenir a V. E. que la expedición que debe marchar de esa capital por agua, compuesta del batallón y la artillería, la haga salir V. E. el día 12 del corriente, con orden de tocar el pueblo de Goya para recibir un pliego de Instrucciones del infrascrito que el Comandante entregará al Jefe de la expedición, y que éste se haga cargo e incorpore al batallón el resto de infantería que debe marchar de dicho pueblo, también para que si fuese conveniente siga la expedición por el río a desembarcar en el Cerrito de la costa de Entre Ríos”.

El batallón “Patricios” y el de artillería estaban dirigidos por el coronel Miguel Virasoro.

A Pedro Ferré, notable hombre público muy respetado en el ámbito de las fabricaciones navieras “le encargó la construcción de balsas y puentes flotantes”, según la expresión de Pedro Virasoro, para facilitar el cruce de los ríos.

- Muerte de Miguel Virasoro

En medio de este afanoso trajinar, un hecho doloroso laceró la firme apostura de Benjamín Virasoro; el 16 de Septiembre, súbitamente, falleció en Paraná su hermano Miguel, cuya activa trayectoria lo llevó a protagonizar numerosos momentos de la vida política y militar de Corrientes.

El Gobierno de la provincia dictó los honores de práctica correspondientes a su alto rango y dispuso acompañar sus restos el día de su traslado a Corrientes:

“El 16 del corriente, a las dos y media de la tarde, ha muerto súbitamente en la Ciudad de Paraná, el benemérito coronel de la provincia, don Miguel Virasoro. Tan infausto acontecimiento ha quitado a la causa de la libertad uno de sus mas constantes y leales defensores, dejando en esta provincia un notable vacío entre sus elementos de orden y seguridad.
“El Gobierno reconoce en nombre de la patria, los importantes servicios que el coronel Virasoro le ha prestado siempre, con decisión y coraje, aún en las circunstancias más aciagas en que se ha encontrado esta provincia; y, en consecuencia, se cree en el deber de honrar su memoria de una manera correspondiente a su distinguido mérito.
“Al efecto ordena que en sus funerales que ha mandado se celebren con la posible solemnidad en esta Santa Iglesia Matriz el día 3 del entrante Octubre, se le hagan honores extraordinarios en la forma siguiente:
“1.- Al amanecer el día formará en la Plaza Principal del batallón Patricios con la banda y banderas enlutadas y una pieza de artillería volante la que al salir el sol hará cinco disparos con el intervalo de dos minutos, después de lo que permanecerá cubierta con la bandera correntina hasta ponerse el sol y custodiada por una compañía del expresado batallón.
“2.- Este hará una descarga al terminar los funerales.
“3.- Los oficiales de la Plana Mayor y demás que no estén de facción harán el duelo presididos por el Jefe de Plaza y enlutados con arreglo a ordenanza.
“4.- Las banderas de la Capitanía de Puerto y baterías estarán a media asta durante el día”.

- Invasión de la Banda Oriental

El Tratado del 29 de Mayo respaldaba las decisiones de los gobernantes de operar en la Banda Oriental. El Ejército Aliado no perdió tiempo y a mediados de Julio ya había iniciado el cruce del río Uruguay. El norte de los mandatarios de Corrientes y Entre Ríos era obtener la liberación de Montevideo, asediada por las tropas del general Manuel Oribe.

Urquiza había dividido sus fuerzas en tres columnas: la primera, a su cargo; la segunda, al mando del coronel Eugenio Garzón; y la tercera, a cargo del gobernador de Corrientes, quien actuaría como fuerza de reserva en prevención de algún ataque a Entre Ríos y Corrientes .

A esta actividad de Benjamín Virasoro se refiere su hermano Pedro en carta del 3 de Agosto de 1851, desde Restauración, al coronel Mariano Armas, quien estaba en Uruguayana:

“Muchos Cuerpos del Ejército correntino están ya en marcha para Entre Ríos y mi hermano Benjamín me asegura -desde San Roque, donde se halla- que para el 15 del actual estará en Las Conchillas, donde piensa establecer su Comando General, con cinco mil soldados correntinos perfectamente bien equipados y muy bien mandados; que con las que Ud. sabe ha dejado el señor general Urquiza, ascienden a nueve mil hombres en el Ejército de Reserva en la provincia de Entre Ríos, quedando en ésta tres mil soldados prontos a marchar, donde fuere preciso”.

Virasoro solicitó permiso a la Legislatura para salir del territorio de su provincia, delegando en Latorre las facultades ordinarias y extraordinarias de las que había sido investido, para dedicar sus esfuerzos al cumplimiento de su misión militar desde su Cuartel General en Las Conchillas.

Es que las circunstancias reclamaban un hombre de la talla de Virasoro, dispuesto al sacrificio por los intereses de su provincia, de bien ganado prestigio por su personalidad y voluntad indoblegable, para proteger a las provincias en ausencia de Urquiza, quien confió a su amigo funciones de tanto riesgo para poder maniobrar con plena tranquilidad en la Banda Oriental.

Concluida la Alianza con el Brasil y la República Oriental, el general Urquiza, como Director de Guerra, resuelve abrir la campaña. A estos efectos congrega su Ejército y el correntino sobre los frentes del Uruguay y Paraná.

El 19 de Julio de 1851 se inició la invasión al territorio oriental. Organizado el Ejército entrerriano y unido al de la provincia de Corrientes, el general Urquiza acordó con el general Virasoro iniciar la campaña contra la dictadura, empezando por derrocar a Oribe.

Urquiza cruzó el río en dirección a Paysandú, donde se le plegaron las fuerzas de Servando Gómez. La segunda columna lo hizo frente a la población de Salto y José Antonio Virasoro tomó posesión del terreno a través de Paso de los Higos.

En efecto: el 18 de Julio (1851)(7), empezó el Ejército Aliado el pasaje del río Uruguay, en número poco mayor de 5.000 hombres, en las cercanías de Paysandú. El jefe encargado de la operación fue el coronel Venancio Flores, quien hacía más de un mes había ofrecido sus servicios al general Urquiza(8).

(7) La fecha de inicio de la invasión varía según los autores. Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti en: “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires, señalan que fue el 19 de Julio de 1851, mientras que Hernán Félix Gómez dice que fue un día antes, el 18 de Julio. Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.
(8) Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), p. 234. Ed. Gran Establecimiento La Capital, Rosario. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El mismo día pasaba, próximo a la Ciudad de Salto, la división Correntina, fuerte de 1.500 hombres, al mando inmediato del general José Virasoro. El mando superior de las fuerzas había sido confiado al general Eugenio Garzón y a él se fueron uniendo los ejércitos “blancos” orientales. Simultáneamente, por el norte del país ingresaron tropas brasileñas. En respuesta, Rosas declaró la guerra al Brasil(9).

(9) Julio H. Rube. “Hacia Caseros. 1850-1852 (Memorial de la Patria)” (1978), pp. 89-103. Ed. La Bastilla.

Quedaba como General en Jefe del Ejército de Reserva, el general Benjamín Virasoro que, posteriormente -como hemos de ver- avanza con el resto de las fuerzas correntinas para cuidar, desde territorio de Entre Ríos, los manejos del general Rosas. Era un cargo de confianza que el general Urquiza delegaba en el gobernador de Corrientes y al que hizo honor.

A principios de Julio de 1851 habían marchado los contingentes de la provincia. El uno dirigióse -a las órdenes del sargento mayor Cayetano Virasoro- a la Ciudad de Paraná, en transportes y dos buques de guerra.

Salió el contingente de la capital de la provincia de Corrientes el 25 de Julio de 1851 y el 1 de Agosto el gobernador delegado de Urquiza, Antonio Crespo -desde la referida capital- avisaba y agradecía el arribo de la expedición(10).

(10) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 31. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Componíase ésta -además de los dos buques de guerra llamados a la defensa del río- del batallón “Defensores de la Independencia”, con su banda de música, tambores, armamento, equipo y municiones.

El otro de los contingentes correntinos marchó al litoral del Uruguay, con antelación. Consecutivamente a su marcha, dos ardientes Proclamas del general Benjamín Virasoro, como gobernador de la provincia al pueblo de la misma(11), y como Jefe del Ejército de Reserva, a esas Fuerzas Armadas de Corrientes(12), explicaba los motivos de la cruzada y del Pronunciamiento, con la sinceridad de un pensamiento dogmático en cuanto a lo de organizar la República.

(11) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 31.
(12) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 34. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Son documentos luminosos que restan a la empresa el aspecto de encono personal al dictador de Buenos Aires. Sintetizan razones de orden superior, de doctrina, que hemos de exponer con la necesaria franqueza de nuestra labor imparcial.

El 23 de Julio de 1851 desde su Cuartel General en Paysandú, el general Urquiza comunicaba a Virasoro -todavía en Corrientes- que el 19 de Julio por la noche el primer Cuerpo de Ejército a sus órdenes, había ocupado a esa ciudad sin derramamiento de sangre(13).

(13) Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1851, p. 29. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Avisábale que el general oriental Servando Gómez se había incorporado con sus leales soldados a la causa de la libertad, lo mismo que el coronel Constancio Quinteros, con toda su división, y “otros muchos jefes y oficiales”.

Urquiza había tenido razón en su Circular a los Gobiernos provinciales argentinos: la fuerza de las cosas, el espíritu de la democracia, innata en el pueblo rioplatense, precipitaba el hundimiento del régimen de la dictadura.

El general Manuel Oribe tenía, al norte del río Negro, un Cuerpo de Ejército de más de 4.000 hombres, al mando de su hermano Ignacio, y cuyo Jefe de Vanguardia había sido el general Servando Gómez.

Con el pronunciamiento de éste, Ignacio Oribe se vio en la necesidad de replegarse rápidamente, perseguido por el general Urquiza, que había iniciado sus operaciones desde Paysandú, el día 29 Julio de 1851, después de reunirse con la división Correntina el día 26. Poco antes de llegar al río Negro se incorpora -a la vanguardia de Urquiza, mandada por el general Gómez- el prestigioso coronel Barbate, con la fuerza de Tacuarembó, compuesta de 600 hombres(14).

(14) Tal comunicaba el general Urquiza al delegado Crespo, el 9 de Agosto de 1851, desde su Campamento en Salsipuedes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

El avance del Ejército Libertador fue admirable. El invierno y una lluvia continua e infernal parecían conjurados en detenerlo. No fue así, sin embargo. Abandonado todo el norte del río Negro por las fuerzas de Oribe, Urquiza pudo acampar -en los primeros días de Septiembre- a menos de quince leguas del Cerro de Montevideo.

El 27 de Septiembre de 1851 escribía a Crespo, desde su Campamento del Arroyo de la Virgen(15), anticipando un acontecimiento venturoso. Le decía:

“Tengo la satisfacción de que muy pronto anunciaré a mis amigos y a ese Gobierno, grandes e importantes acontecimientos, que nos darán la completa pacificación de esta República (la uruguaya), y el triunfo sobre los tiranos, pero sin derramar ninguna sangre, y reconciliando todos los partidos y a todos los orientales, para que sean miembros de una sola familia”.

(15) La Nota, en la obra de Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), p. 238. Ed. Gran Establecimiento La Capital, Rosario. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia.

Once días después de esta carta, Urquiza cumplía su promesa. El general Oribe se entregaba sin haber dado batalla, librando su suerte a la generosidad de los libertadores, después de tres días de fluctuaciones inexplicables en su carácter enérgico.

Urquiza vio debilitada la capacidad operativa de Oribe como consecuencia de las deserciones en sus filas y la falta de apoyo por parte de Rosas. En consecuencia, desde su Campamento en Pantanoso le ofreció una capitulación basada en el elevado principio de equidad: “no habrá vencedores ni vencidos”.

Se iniciaron conversaciones. El 20 de Septiembre Lucas Moreno llevó una proposición de paz en nombre de Oribe, a la que Urquiza opuso las redactadas en el Arroyo de la Virgen. Convenida una tregua, el 8 de Octubre, en el Cuartel de Pantanoso se acordó la capitulación que puso fin a la guerra en la Banda Oriental, que declaraba:

“... que entre las diferentes opiniones en que han estado divididos los orientales, no habrá vencidos ni vencedores pues, todos deben reunirse bajo el estandarte nacional para el bien de la patria y para defender sus leyes y su independencia”.

En efecto: el día 6 de Octubre de 1851, enfrentados los Ejércitos, se firmó un Armisticio y, al día siguiente, se proyectó la Capitulación. Reformada luego por Oribe, fue en definitiva firmada por algunos de sus jefes. El no la suscribió.

Finalmente, Oribe -considerando inútil toda resistencia- aceptará -el 8 de Octubre de 1851- una capitulación honrosa. Se consideraban legales todos sus actos de gobierno y no se establecían diferencias entre vencedores y vencidos. Así terminó el largo sitio de Montevideo.

Prácticamente solo, Oribe se vio obligado a firmar este Pacto con Urquiza -que declaró levantado el sitio- y presentó su renuncia. El general Garzón fue nombrado presidente pero no llegó a asumir el cargo ya que falleció poco después. En su lugar fue nombrado Juan Francisco Giró(16).

(16) Julio H. Rube. “Hacia Caseros. 1850-1852 (Memorial de la Patria)” (1978), pp. 89-103. Ed. La Bastilla.

El Imperio forzó al nuevo Gobierno a aceptar nuevos Tratados por los cuales el Uruguay cedía una gran franja de territorio en el norte del país. Además se reconocía al Brasil el derecho de intervenir en la política interna de su vecino sin ningún control externo(17).

(17) Carlos Escudé y Andrés Cisneros. “Los Tratados entre el Imperio del Brasil y el Gobierno de Montevideo”, en “Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina”.

Tales sucesos -pasados el día 8 de Octubre- hacen que el general Urquiza, ante el Ejército reunido, proclamase inmediatamente la frase histórica que la tradición grabó por siempre en las querellas internas de la República: “No hay vencedores ni vencidos”.

En medio del fervor de la victoria, Urquiza se apresuró a comunicar a Virasoro, el mismo día 8 de Octubre de 1851, el triunfo logrado que coronaba tantos esfuerzos:

“¡Viva la Confederación Argentina!
“¡Mueran los enemigos de la Organización Nacional!
“Cuartel General en el Peñarol, Octubre 8 de 1851.
“El Gobernador y Capitán General de la provincia de Entre Ríos y General en Jefe de su Ejército y General de Vanguardia de los Ejércitos Aliados de Operaciones, al Exmo. Señor Gobernador y Capitán General de la provincia de Corrientes, General en Jefe del Ejército de Reserva, general Dn. Benjamín Virasoro.
“Lleno de júbilo me apresuro a comunicar a V. E. que la gloriosa campaña de los Ejércitos Aliados ha terminado y en la que se ha resuelto, al frente de la inmortal Montevideo, la gran cuestión entre la libertad y la tiranía de las Repúblicas del Plata.
“El Ejército con que el dictador de los argentinos oprimía a esta desgraciada República e imponía a los ministros y a los Gobiernos de la Francia y de la Inglaterra, que hoy están con nosotros, es la adquisición más valiosa que puedo ofrecer a mi patria, para reivindicarla ante el mundo de la humillación en que ha gemido.
“Todo el personal y material del Ejército de Buenos Aires está unido a las armas libertadoras de los que, guiados por la grandeza de los principios que han proclamado y por la santidad de la causa que defienden, han triunfado, oponiendo a los tiranos el poder irresistible de la opinión popular.
“Después daré a V. E. los detalles circunstanciados de estos gloriosos acontecimientos, por los que felicito a V. E. , a la América toda, a los pueblos oprimidos de la Confederación Argentina, al valiente Ejército que manda V. E. y a los amigos todos de la libertad.
“Dios guarde a V. E. muchos años”.

Y Benjamín Virasoro, desde el Campamento General de Las Conchillas, el 16 de Octubre, notificó al gobernador Latorre

“... la grata satisfacción de participar a V. E. que la valiente división correntina de caballería expedicionaria al Estado Oriental, al mando del Comandante General de la Frontera del Uruguay, coronel Dn. José Antonio Virasoro, regresa a esa provincia, en virtud de haber concluido honrosamente la campaña a que fue destinada, como lo verá V. E. por Nota oficial del Exmo. Señor General en Jefe del Ejército de Operaciones que en copia se acompaña a V. E.
“El mencionado Jefe lleva órdenes para luego que pise el territorio de esa provincia, licencie la división por veinte días y, vencido este término, volver a reunir y buscar con ella la incorporación al Ejército de Reserva debiendo -en el tiempo de su permanencia allí- observar y cumplir las que V. E. tenga a bien impartirle”.

Como bien se destaca en la Nota precedente, el comportamiento de las tropas correntinas fue heroico, digno de su larga historia de luchas, de desencuentros pero, sobre todo, de arraigado patriotismo.

El 21 de Octubre de 1851, desde su Cuartel General en el Pantanoso, Urquiza, en otra comunicación a Virasoro, puso de relieve la bravura de sus comprovincianos,

“... habiendo terminado la campaña de los Ejércitos Aliados en el territorio de esta República, regresa al seno de su patria la valiente división de correntinos que a las órdenes del coronel Dn. José Antonio Virasoro, formaba parte del Ejército Libertador.
“Ella, Exmo. Sr., ha correspondido por su comportación, a la noble confianza con que V. E. la honró, para que compartiese con las glorias, con los peligros y los sacrificios del Ejército entrerriano, que en ella y en todos soldados no ha visto sino compañeros de armas y argentinos decididos a combatir por la libertad y la gloria de la patria”.

El Gobierno adhirió oficialmente al júbilo popular por la llegada de los contingentes que retornaban a sus hogares tras una victoria “obtenida sin que la sangre de nuestros hermanos haya regado un campo de batalla”.

Se dispuso el embanderamiento e iluminación de las casas por tres días consecutivos y la celebración de una Misa solemne con tedeum en la Iglesia Matriz en acción de gracias, el domingo 19 de Octubre de 1851, con asistencia de las corporaciones civiles y militares.

Estos honores debían realizarse en cada uno de los pueblos cabeza de Departamento.

Terminada la campaña, el general Urquiza vuelve a Entre Ríos, permanece durante un tiempo en Gualeguaychú, donde se le presentaron algunos jefes de importancia que durante años faltaban del país y luego, para preparar la campaña contra Rosas -poder formidable aún, que contaba con dos jefes hábiles, los generales Angel Pacheco y Lucio Norberto Mansilla- establece su Campamento en Diamante.

Concluida sin derramamiento de sangre esta primera etapa de la campaña, los Aliados resolverán concretar la acción directa contra Rosas y, para esto, se reunirán en Montevideo los representantes de Entre Ríos (agregada Corrientes), Brasil y Uruguay.

Urquiza incorporará las tropas de Rosas a su Ejército -bajo el mando de oficiales antirrosistas- y, desde entonces, lo llamó “Ejército Grande”(18).

(18) Julio H. Rube. “Hacia Caseros. 1850-1852 (Memorial de la Patria)” (1978), pp. 102, 107-108. Ed. La Bastilla.

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