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CORRIENTES EN VISPERAS DE CASEROS

- De los tiempos coloniales a la consolidación del régimen de Rosas

El marco institucional, social y económico en el que se desenvuelven los procesos cuyo análisis constituye el objeto de este trabajo que ha sido abordado con cierta minuciosidad en los últimos años(1).

(1) Entre otros trabajos puede verse: Ernesto Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981). Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires; José Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral” (1991). Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires; Enrique Schaller. “La Distribución de la Tierra y el Poblamiento de la Provincia de Corrientes” (1995), en “Cuadernos de Geohistoria Regional”, Nro. 31, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, Resistencia; Miguel A. Rosal y Roberto Schmit. “Comercio, Mercados e Integración Económica en la Argentina del Siglo XIX” (1990), en “Cuadernos del Instituto Ravignani”, Nro. 9, Buenos Aires. A estos textos podemos agregar el de James Scobie. “Secondary Cities of Argentina (the Social History of Corrientes, Salta and Mendoza. 1850-1910)” (1988), Stanford University Press, Stanford (California). Aunque su objeto no es específicamente la provincia de Corrientes, son particularmente importantes los trabajos de Thomas Whigham. “La Yerba Mate del Paraguay. 1780-1870” (1991). Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos, Asunción; y “The Politics of River Commerce in the Upper Plata. 1780-1865” (1986), Stanford University, University Microfilms International. Por otro lado, resulta útil la consulta del trabajo de Ernesto Maeder y Ramón Gutiérrez. “Atlas Histórico del Nordeste Argentino” (1995). Instituto de Investigaciones Geohistóricas, Conicet, Fundanord, Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, Chaco. Sobre la conformación geográfica de la provincia de Corrientes puede verse Enrique Bruniard. “Bases Fisiogeográficas para una División Regional de la Provincia de Corrientes” (1976), en “Revista de Estudios Regionales”, Año 1, volumen 1, Corrientes. Por último, podemos agregar la clásica historia provincial de Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1929). Ed. Espiasse y Cia., Buenos Aires (tres tomos); los diversos trabajos de Hernán Félix Gómez, entre otros: “Instituciones de la provincia de Corrientes” (1922). Ed. Lajouane y Cia, Buenos Aires; y un balance relativamente reciente de la historia provincial que puede leerse en Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes” (1996). Ed. Plus Ultra. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

El propósito consiste simplemente en ofrecer una breve síntesis de los resultados a los que arribaron esas investigaciones. Dichos resultados son presentados aquí de una manera extremadamente sintética y en relación con aquellas cuestiones que -entendemos- son fundamentales para explicar el devenir y la orientación de los problemas que procuramos estudiar.

Algunos pasajes de este escrito están consagrados al análisis un tanto más detallado de las características de la organización política y militar del sur provincial, cuya comprensión guarda particular importancia para el desarrollo del proceso político en estudio.

La Ciudad de Corrientes fue fundada en Abril de 1588, a orillas del río Paraná, en las proximidades de su confluencia con el río Paraguay. El propósito de sus fundadores -provenientes de Asunción- consistía en crear un punto de tránsito en la ruta fluvial entre aquella ciudad y Buenos Aires

Aunque inicialmente el espacio sobre el cual debía ejercerse la jurisdicción de la ciudad era extremadamente amplio, en la práctica ese control fue expandiéndose con gran lentitud. Básicamente las autoridades de la ciudad procuraron avanzar hacia el sur extendiendo así, en forma progresiva, la frontera.

A principios del siglo XVIII, ésta llegó al río Santa Lucía. Unas décadas más tarde el crecimiento del territorio controlado por la ciudad se aceleró rápidamente alcanzando el río Guayquiraró, al sur, y el Miriñay al este, siendo entonces neutralizados y sometidos los grupos indígenas de la región.

Paralelamente, las tierras ubicadas al este de la jurisdicción correntina y próximas al río Uruguay fueron ocupadas por los jesuitas que se asentaron en las primeras décadas del siglo XVII, fortaleciendo su hegemonía en la zona a principios del siglo siguiente.

Una característica peculiar del territorio de la provincia radica en el hecho de estar atravesado por numerosos esteros, ríos y bañados. El principal de ellos es el complejo determinado por el río Corriente y los Esteros del Iberá que la atraviesan desde el Nordeste hacia el Sudoeste. El territorio de la futura provincia aparece así dividido en dos triángulos que delimitan en verdad dos grandes regiones

Al Oeste se sitúa entonces la región de más antigua colonización. La ocupación de la zona situada al Este del río reconoce ritmos diferentes y originó, en cierta medida, una sociedad con características también distintas.

Dentro de esta última región es posible -a la vez- distinguir, por un lado, a la zona sur de la provincia, la llamada planicie del Paiubre, una llanura abierta de fisonomía muy similar a la del norte entrerriano que se revelaría particularmente apta para la producción pecuaria y, por otro, a la región Este propiamente dicha, comprendida en gran parte por tierras ocupadas por las misiones jesuíticas.

Esta última, cuya jurisdicción en más de una oportunidad sería disputada con autoridades paraguayas y brasileñas, se caracterizaba por su extrema fertilidad y la riqueza de sus maderas, siendo particularmente propicias para el cultivo del naranjo o la explotación de la yerba mate. Allí, la producción ganadera ocupó un lugar secundario.

Con el inicio del proceso revolucionario de Mayo de 1810, Corrientes se vio gravemente involucrada en las guerras y conflictos entonces desencadenados. La ciudad fue escenario de las luchas en las que tomaron parte las fuerzas criollas -provenientes de Buenos Aires- y las del Paraguay que resistían a las primeras.

Las desavenencias entre los propios grupos revolucionarios también se desenvolvieron en el futuro territorio de la provincia. La influencia artiguista se hizo sentir con fuerza hasta la derrota militar definitiva del caudillo oriental, en 1820. Si bien Corrientes se había convertido en Provincia por resolución del Director Supremo de las Provincias Unidas, en 1814, las autoridades de la vecina Entre Ríos anexaron tiempo después su territorio por completo.

En Octubre de 1821, luego de la muerte del líder entrerriano Francisco Ramírez, Corrientes recuperó su condición de provincia independiente convirtiéndose -a raíz de la disolución del Poder Central- en una entidad con autonomía y personalidad política.

Durante las décadas de 1820 y 1830 consolidó su estructura institucional y experimentó un importante proceso de expansión territorial y crecimiento económico. Las variables y características de estos procesos han sido objeto de interés de varios estudios, en particular la configuración de la estructura productiva y social de la provincia que merece particular atención.

Una primera observación al respecto es la que deriva, nuevamente, de la necesidad de insistir en la diferenciación de dicha estructura en términos geográficos. Esta distinción, que es posible advertir todavía hoy, era aún más clara a principios del siglo XX. En 1913, en un trabajo publicado bajo seudónimo, Hernán Félix Gómez la subraya con insistencia:

“La provincia de Corrientes está dividida en dos partes triangulares, casi iguales, por el río del mismo nombre. El accidente, común en otro medio, importa en el nuestro algo más que una circunstancia geográfica. Determina dos regiones típicas, por sus productos y sus costumbres, y dos sociedades diferenciadas por sus elementos etnográficos y su nivel moral”(2).

(2) Sixto Guaranius. “El Gobernador” (1913), algún plagio de “El Presidente” y mucho de política provincial, p. 41, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

La zona sur de la provincia, limítrofe con la región norte de Entre Ríos y ubicada al Este del río Corriente constituyó, desde su plena integración al territorio provincial a principios del siglo XIX, la región ganadera por excelencia.

En el tercer tomo de su “Déscription Geógraphique et Statistique de la Confédération Argentine”, publicada en 1864, Martín de Moussy señalaba que, si bien la industria pastoril era la principal ocupación de los habitantes de la provincia de Corrientes, era prácticamente la única en los Departamentos situados al sur del río del mismo nombre(3).

(3) Martín de Moussy. “Déscription Geógraphique et Statistique de la Confédération Argentine” (1864), tomo III, pp. 121 y siguientes, París. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

El proceso de expansión ganadera correntino fue lento, acelerándose particularmente en la década de 1830. El desarrollo pecuario en la región que ocuparía la provincia databa, en realidad, de los primeros tiempos coloniales. Hasta principios del siglo XVIII fue desarrollado en base a la explotación del ganado silvestre a través de las llamadas vaquerías.

A partir del siglo XVIII y, particularmente desde 1760, se privilegió la explotación en estancias. En sus orígenes el propósito de estas explotaciones consistía en la obtención de cueros para ser exportados hacia Buenos Aires. A finales de ese mismo siglo comenzó -tímidamente- el procesamiento del cuero en las curtiembres locales.

Como en otras áreas del espacio rioplatense, las Guerras de la Independencia afectaron sensiblemente las existencias ganaderas correntinas. Estas comenzaron a recuperarse en la década de 1820 apoyadas por una serie de medidas tomadas desde el Estado local. Esto permitió un aumento del número de cabezas de ganado, particularmente del vacuno.

Un aspecto relevante de este proceso de expansión fue el aumento de la participación de las regiones del sur, sobre todo del Paiubre, en el total de las existencias ganaderas locales(4). Esta característica se acentuará en las décadas siguientes.

(4) Enrique Schaller. “La Distribución de la Tierra y el Poblamiento de la Provincia de Corrientes” (1995), en “Cuadernos de Geohistoria Regional”, Nro. 31, p. 67, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, Resistencia. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Aunque también se evidenciaba el predominio ganadero, la estructura productiva era algo distinta en la región Noroeste, sobre todo en aquellas localidades más cercanas a la capital provincial. Allí la organización económica mostraba un grado de diversificación mayor. Se desarrollaban cultivos de carácter alimenticio e industrial y se registraba una importante presencia de la pequeña propiedad agrícola que convivía con establecimientos de mayor envergadura(5).

(5) José Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral” (1991), p. 98. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Cálculos recientes muestran además que durante toda la segunda mitad de la década de 1830, la producción agrícola de la región Noroeste representaba, aproximadamente, el 80 % del total de la provincia(6).

(6) Enrique Schaller. “La Distribución de la Tierra y el Poblamiento de la provincia de Corrientes” (1995), en “Cuadernos de Geohistoria Regional”, Nro. 31, p. 62, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, Resistencia. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Un testimonio particularmente interesante del perfil productivo de las diferentes regiones correntinas es el que brinda la descripción contenida en el Censo Nacional de 1869. El redactor de éste observaba cómo la agricultura del naranjo, el tabaco, el azúcar y el algodón predominaban mayores o menores adelantos en las zonas cercanas a la ciudad capital y, particularmente, en los Departamentos de Lomas, Itatí y San Luis del Palmar.

Mientras tanto, en las localidades situadas sobre el Paraná -como Empedrado y Bella Vista- florecía la explotación y procesamiento de la madera. En el extenso Departamento de Santo Tomé, sobre el territorio de las antiguas misiones, observaba el desarrollo de la explotación de la yerba mate. En cambio, en el sur, en San Roque, Mercedes o Curuzú Cuatiá, percibía el claro predominio de la explotación ganadera(7).

(7) “Primer Censo de la República Argentina” (1872), pp. 180 y sigtes. Imprenta del Porvenir, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Así, en cierta medida, parece Corrientes diferenciarse de otras provincias vecinas como Santa Fe que, durante ese período, conformaron una estructura global más decididamente orientada hacia la ganadería. Algunas de las principales figuras del revisionismo histórico argentino fueron aún más lejos en su caracterización de la organización productiva de Corrientes, insinuando la idea de que la provincia tenía condiciones particularmente propicias para conformar una estructura industrial.

De acuerdo con esta concepción era, en defensa de esta estructura y de las posibilidades futuras de la provincia que habían intentado sus principales dirigentes -durante la década de 1830- lograr un cambio en las políticas económicas de Buenos Aires, tendiente a implementar un sistema proteccionista favorable a las industrias del Interior.

Otros análisis más recientes, en cambio, insertan dicha política económica en el marco de los permanentes intentos de la clase dirigente local por fortalecer a la economía provincial en términos generales y particularmente aumentar los ingresos del mismo Estado. Niegan entonces que el programa de política económica correntino haya obedecido a un auténtico plan de desarrollo capitalista propio de una burguesía industrial(8).

(8) Señala José Carlos Chiaramonte: “Se trata de un problema de periodización histórica derivado del propósito de relacionar las características del grupo social dirigente con la índole de sus actividades económicas tal como subyace, por ejemplo, en la interpretación que consideramos errada del programa político correntino como programa de desarrollo capitalista de una burguesía cuya principal base económica habrían sido las industrias naval y de curtiembre”. José Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral” (1991), p. 139. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Según estos mismos análisis, la estructura económica correntina, aún conservando un grado de diversificación mayor que el de otras provincias rioplatenses, se caracterizaba por el predominio de formas productivas relativamente simples y arcaicas, dependientes del capital mercantil y usurario y fuertemente condicionadas por su dependencia de mercados reducidos(9).

(9) José Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral” (1991), p. 140. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

La política fiscal del Estado correntino conservó, durante la primera mitad del siglo XIX, una serie de características que contribuían también a definir la peculiaridad de la provincia. Corrientes organizó -ya en 1821- su sistema de Ingresos estableciendo un Ente centralizado en la capital de la provincia, la Colecturía General. Esta recibía periódicamente los fondos recaudados por Oficinas denominadas Receptorías, asentadas en diferentes puntos de la provincia.

A la vez, las Receptorías conservaban un 10 % de lo recaudado. Como en casi todas las provincias rioplatenses, la mayor parte de las rentas se originaban en los impuestos al comercio exterior.

El sistema rentístico de Corrientes se distinguió, de todos modos, por su notable eficiencia, lo que permitió que el sector gobernante no se viera forzado a imponer tributos particularmente gravosos a los grupos propietarios.

El continuo crecimiento de los Ingresos ordinarios verificado durante las décadas de 1820 y 1830 permitió a las autoridades locales no recurrir a la aplicación sistemática de contribuciones extraordinarias, como sucedía en otros Estados rioplatenses.

Aparentemente, éste fue uno de los elementos que contribuyó decididamente a la estabilidad institucional de la provincia. Esta debió recurrir, además, sólo en forma excepcional, al endeudamiento. Todos estos factores se combinaban con una política muy cauta en lo que se refiere al Gasto Público(10).

(10) Sobre la política fiscal en este período puede verse el texto de Mirón Burgin. “Aspectos Económicos del Federalismo Argentino” (1975). Ed. Solar Hachette, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Sin embargo este contexto restrictivo en lo que a Gastos se refiere, no impidió que el Estado local pudiese cumplir con moderado éxito sus funciones fundamentales en lo que se refiere a defensa del territorio, represión de las rebeliones internas o, incluso, obras públicas. La élite gobernante correntina logró mantener estos equilibrios con éxito hasta finales de la década de 1830.

A partir de entonces, los enfrentamientos en los que se vio involucrada la provincia afectaron considerablemente las estrategias fiscales financieras que habían caracterizado hasta ese entonces al Estado local.

De alguna forma puede también señalarse que la posibilidad de mantener bajo control sus finanzas posibilitó que la provincia administrase regularmente la tierra pública y lograse instrumentar -siguiendo ciertas reglas y procedimientos- su transferencia al dominio privado. La cuestión de la tierra no debe examinarse aquí en su dimensión puramente económica, ya que involucraba también el control sobre las poblaciones en ella asentadas.

Los Gobiernos de Corrientes procuraron, de todas formas, llevar adelante un proceso gradual de concesión de tierras con el objeto de incentivar el poblamiento de las zonas rurales y asegurar el control de las regiones fronterizas.
Las estrategias fueron variadas a lo largo de las décadas de 1820 y 1830 pero implicaron siempre un proceso de distribución regulado y moderado que se efectivizó -en principio- a través de ventas, remates públicos o de donaciones gratuitas a modo de retribución de servicios prestados a la provincia(11).

(11) Enrique Schaller. “El proceso de distribución de la tierra en la provincia de Corrientes. 1588-1895)” (2001), pp. 129-186, en Anuario del CEH, Nro. 1, Año 1, Córdoba. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

En Julio de 1830 estos sistemas fueron sustituidos por la enfiteusis. De este modo el Estado cedía por períodos extensos de tiempo -a menudo por varias décadas- el dominio útil de la tierra pública, reservándose el dominio directo o la nuda propiedad. A cambio, el Fisco recibía un canon que por entonces era de un 2 % del valor del campo. Además, era posible la venta de las acciones enfitéuticas.

La imposición de este nuevo sistema fue confirmado por ley, estableciéndose además su vigencia por un período de cincuenta años.

A fines de la década de 1830 la política de equilibrio fiscal llevada a cabo por la provincia ingresó en una profunda crisis. El involucramiento activo del Estado local en las guerras civiles rioplatenses alteró el sistema de Cuentas provincial, al aumentar los Gastos y necesidades del Fisco de manera considerable.

El Estado endémico de guerra en el que se sumió a partir de entonces la provincia tuvo un efecto extremadamente negativo para su fiscalidad. El déficit -que se incrementó aceleradamente a partir de entonces- se vinculaba en forma directa al Gasto militar.

Al mismo tiempo, los Jefes Departamentales fueron progresivamente acaparando recursos fiscales para sostener a sus propias milicias, dando origen a una práctica que se mantendría a lo largo de décadas y que impactaría negativamente sobre el nivel global de Ingresos del Estado local.

Como resultado de esta situación, éste comenzó a endeudarse, creciendo rápidamente así sus obligaciones. En 1841 se inició la emisión de papel moneda inconvertible y su amortización constituyó, a mediano plazo, un nuevo problema. En ese contexto, el proceso controlado de privatización de la tierra pública ingresó en una profunda crisis.

La venta de tierras pasó a constituir un mecanismo cada vez más relevante para cubrir los Gastos del Estado y obtener ingresos que permitiesen respaldar la emisión del papel moneda que amenazaba con depreciarse peligrosamente.

Las formas de transferencia de la tierra al sector privado volvieron a contemplar -a partir de entonces- las ventas, a las que se agregaron las donaciones, básicamente en pago por servicios administrativos y militares brindados al Estado local.

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