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Muerte de Benjamín Virasoro y honras fúnebres

Como un patriarca, con el respeto de la ciudadanía y lejos de litigios y cuestiones acuciantes, falleció el 29 de Abril de 1897, a los 85 años de edad.

Su última voluntad fue que sus restos descansaran en Rosario, ciudad que lo había recibido tras su alejamiento del Gobierno de Corrientes y en la que transcurrieron momentos importantes de su vida, como cuando fue designado primer Jefe de Policía, o Jefe Político, por el gobernador Crespo, en 1854.

Como bien señalaba el diario “El Orden”, era un honor para Rosario ser la custodia del general Virasoro, puesto que

“... había habitado allí desde que dejara la vida activa de su causa. Allí había formado su hogar; allí sus hijos dieron origen a distinguidas familias y su presencia en salones y clubes atraía todas las simpatías y todos los respetos”.

El Gobierno Nacional dispuso de inmediato los honores correspondientes a su jerarquía militar y ese mismo día el presidente de la República, doctor José Evaristo Uriburu, dictó el decreto correspondiente:

“Buenos Aires, Abril 29 de 1897.
“Habiendo fallecido en esta capital el teniente general don Benjamín Virasoro, en situación de retiro, y teniendo en cuenta los importantes servicios prestados a la causa de la libertad como Brigadier General y Jefe de Estado Mayor del Ejército vencedor en Caseros y a la República en distintos servicios en armonía con elevado rango militar

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

“Decreta
“Art. 1.- Por el Estado Mayor General del Ejército se tributarán al extinto los honores que para su grado establece el Capítulo XX del Reglamento sobre Servicio de Guarnición, la comisión que al efecto se designe, acompañará los restos hasta la Ciudad del Rosario, donde se hará la inhumación.
“Art. 2.- Por el Ministerio de Guerra se recabará del Gobierno de la provincia de Santa Fe el concurso de las fuerzas provinciales establecidas en Rosario, para tributar los honores fúnebres en el acto de sepelio.
“Art. 3.- La bandera nacional permanecerá izada a media asta durante el día 30 en todos los establecimientos en señal de duelo.
“Art. 4.- Los Gastos del entierro serán costeados por el Tesoro de la Nación.
“Art. 5.- De forma.
“Uriburu”.

En un tren expreso y acompañado por una comisión de jefes del Ejército integrada por el coronel López, los tenientes coroneles Arias, García y Matorras, los mayores Lagos, Cabral y Benvenutto y el capitán Farías, partieron los restos del teniente general Benjamín Virasoro, a las 16:00.

Cabe destacar que en el trayecto, desde la casa mortuoria hasta la estación del ferrocarril, se le rindieron los honores militares inherentes a su alta jerarquía por las tropas pertenecientes a la Guarnición de Buenos Aires.

El Jefe Político de Santa Fe dispuso, el 30 de Abril, día del arribo de los nobles despojos, los honores correspondientes a su rango, de acuerdo con las órdenes recibidas del Gobierno Provincial:

“... una hora antes de la indicada para trasladar de la capilla ardiente a la Iglesia Matriz el féretro que guarda los restos del extinto, se hallen formados en orden de parada, frente al Departamento de Policía, 200 hombres del batallón Guardia de Cárceles y 300 del Cuerpo de Vigilantes, con sus jefes respectivos, llevando los primeros la banda de policía y ocupando en su colocación la derecha. La banda de policía concurrirá en orden de parada, llevando los instrumentos enlutados”.

Una vez llegado el tren a Rosario, fue transportado a la Jefatura Política, en la que se instaló la capilla ardiente. A las 09:30 el cortejo se dirigió a la Iglesia Matriz, en la que los sacerdotes encargados de la austera ceremonia celebraron el solemne responso tras colocar el féretro en un catafalco levantado frente al Altar Mayor.

En el Cementerio del Salvador exaltaron la memoria de Virasoro, el Jefe Político, Floduardo Grandoli -en nombre del Poder Ejecutivo de la provincia-; el presbítero Luis A. Niella; y los señores Alberto J. Paz Sempé, Martínez Pita y Constanti.

A las palabras de Floduardo Grandoli, que no quedaron registradas en los periódicos, siguió el discurso del presbítero Niella quien, con conmovedor reconocimiento, se refirió a la personalidad de Virasoro:

“Señores:
“Tenemos delante un héroe de la cruzada redentora, el único caso que hasta ayer ha sobrevivido a aquél día de libertad y hoy ha caído rendido por el paso de los años.
“El segundo General en Jefe de la memorable jomada de Caseros, el que levantó con heroísmo y arrojo, a la patria caída un momento en la sangre, ha bajado a la tumba lleno de méritos y cubierto de triunfos.
“Detengámonos ante este féretro que encierra una gloria de la patria.
“No me pertenece a mi, humilde soldado de una causa inmortal, hacer el elogio fúnebre de este gran capitán: su nombre ha pasado ya a la historia y empieza desde luego la glorificación de esta personalidad argentina.
“Yo no debía turbar con mis palabras el reposo de este muerto ilustre. Mas, ¡ay! existen sentimientos en el alma que no pueden acallarse.
“El general Vlrasoro fue hijo de la provincia heroica donde yo también tuve la dicha de abrir mis ojos a la luz.
“Corrientes, no lo ignoráis vosotros, fue la primera y la única que en la noche sombría y cruel de la tiranía, cuando una mano de hierro oprimía a la patria y cuando desde el Plata hasta los Andes no se oía una voz de protesta, ni un acento de libertad, entonces, con su ilustre gobernador, Genaro Berón de Astrada, se levantó, no para triunfar porque tal vez sería imposible, sino para luchar y combatir.
“El general Virasoro, después de muchos años vino a completar la gran obra que iniciaron Berón de Astrada y los Madariaga.
“La libertad ha inmolado vidas preciosas, pero al fin, oculta algún tiempo tras una nube roja, volvió a recobrar su prístino esplendor y a los generales Urquiza y Virasoro -gobernadores de Entre Ríos y Corrientes- se debe este acontecimiento que marca una era de libertad.
“Fue, pues, uno de los héroes de la cruzada redentora. ¡ Y coincidencia providencial! Este día, 1 de Mayo, fue cuando el Ejército Libertador, el más grande y numeroso que hasta entonces se había formado en Sudamérica, se pronunció contra la tiranía.
“Una provincia hermana celebra en estos momentos con grandes fiestas ese aniversario. Y nosotros venimos consternados y silenciosos a depositar en la tumba a uno que ha sido alma y brazo de aquel levantamiento.
“La gloria del general Virasoro no concluye todavía. Tiene en su vida última otra página gloriosa y muy gloriosa para estos tiempos de liberalismo mal entendido y yo como sacerdote no puedo ocultarla.
“Este militar honrado y pundonoroso, al par que valiente y heroico, no se avergonzaba de profesar públicamente la fe de sus padres. Para él, el sol de la libertad no era la noche siniestra de la religión. Creyente, con la espada en la mano y la Cruz en el pecho, se lanzaba a los combates titánicos, porque la piedad no era para él la cadena de la libertad, ni la devoción muerte del heroísmo.
“Y públicamente se le veía dar testimonio de su fe religiosa asistiendo los domingos al templo a dar el culto que todo hombre debe a Dios. En una confidencia última y amigable me decía con sencillez: en los años que tengo, ni en los campamentos ni en los días de batalla jamás ha pasado un día sin invocar a Dios con las plegarias que me había enseñado mi buena madre.
“No lo extrañéis. Nuestros antepasados, señores, nuestros padres, los que nos dieron patria, fueron héroes y cristianos. Emprendieron la más gigantesca de las revoluciones sin menoscabo de sus creencias y de su piedad.
“Creía, y en verdad, que no eran incompatibles los derechos de la razón con los derechos de la fe y que, la religión y la patria, debían ir siempre unidas para obtener los grandes ideales de la humanidad.
“Los Ejércitos gloriosos de nuestra independencia, antes de marchar al combate y al volver cubiertos de triunfos, no se contentaban con reunirse ante la pirámide de Mayo, pirámide de nuestras glorias, sino que -más filósofos y patriotas- se inclinaban primero ante la Cruz y ante Dios en sus templos, porque Dios abate y enaltece a las naciones.
“Y, ¿qué sucedía? El éxito más completo coronaba sus esfuerzos. Con el dolor en el alma y la fe en Dios marchaban de victoria en victoria ha constituir sobre la ancha base del Evangelio, una patria grande y gloriosa.
“El general Virasoro, cristiano y valiente, ha caído bajo el peso de los años y de la gloria. Fue patriota y creyente: que Dios recompense su fe y la patria sus hazañas”.

Representando al Gobierno comunal de Rosario, el señor Alberto J. Paz manifestó:

“Señores:
“Con el último aliento de este hombre ilustre, se ha extinguido una vida gloriosa.
“Consagrado por entero al bien de su patria, tiene derecho a esta demostración de dolor decretado por el sentimiento unánime de la Nación, ante la tumba abierta de tan esclarecido varón.
“A otros toca recordar las hazañas de su vida militar y las campañas con que vinculó su nombre a la causa de la libertad y de las instituciones. Es allí donde su figura se destaca más brillante, realzada por la lealtad y el valor que fueron los atributos distintivos de su alta personalidad.
“Representando en este acto al Gobierno comunal, debo reconocer con imperiosa justicia los importantes y valiosos servicios que el general Virasoro prestó al desenvolvimiento material y moral de esta gran ciudad, que fue la de su predilección y de sus simpatías, remarcada hasta su último momento en el legajo que deja a los suyos pidiendo descansar en este suelo.
“En un momento más su voluntad quedará cumplida, más no así la de este pueblo, que lo ama tanto, hasta no dejar perpetuado en forma inmortal sus virtudes, enseñarlo con su ejemplo, y darle hasta los despojos queridos de su preciosa existencia.
“El general Virasoro representa toda una tradición y toda una historia, la historia de la libertad, que es la luz de los pueblos. Imitando el ejemplo de sus virtudes, la fortaleza de su alma, la grandeza de su espíritu, se llega a las cumbres excelsas, a las cimas inmortales, y por eso el pueblo todo de la República y con él el del Rosario, deposita, en la hora suprema, el homenaje que se rinde a los grandes apóstoles, a los que hacen de su vida el culto de la patria.
“He dicho”.

El señor Sempé, a su vez, hizo referencia a la necesaria presencia de Virasoro en momentos difíciles para la República:

“Señores:
“He aquí los restos mortales de un anciano guerrero que paga su último tributo a la madre tierra después de una vida de abnegación y sacrificios. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte?
“Siempre esas palabras asoman a nuestros labios en las horas tristes y solemnes cuando un acontecimiento inesperado tiene la virtud de conmover las abras sensibles del corazón humano o la conciencia de un pueblo.
“La Nación Argentina tributa en este momento un homenaje de respeto al viejo guerrero de las grandes luchas, de las grandes batallas que tienen el privilegio de cambiar los rumbos de la historia.
“Ellos se muestran con su aureola propia de grandeza personal por el carácter, por la abnegación de su vida constantemente dedicada al sacrifício, a la salvación de la patria, a la defensa de la libertad y de las instituciones.
“Ellos se destacan y penetran en el campo de la inmortalidad por la fuerza del destino, por la época en que actuaron, épocas de lucha, de pasiones, de odios y rencores, de sombríos horizontes aclarados al fin por el esfuerzo, la constancia, el patriotismo de esos beneméritos soldados de la Organización Nacional.
“El pensamiento de los prohombres de Mayo y Julio envolvía en su amplio significado, la creación de una patria libre y constituida.
“La epopeya argentina de la independencia se desenvuelve con heroicos y brillantes caracteres y después de seis años de lucha homérica, en la tierra tucumana se proclama ante la faz de las naciones la libertad de estos pueblos de todo poder extraño.
“El primer fin de la revolución estaba conseguido. ¿Cuánto tiempo se necesitó para constituir a esas provincias que surgían por un acto soberano de su voluntad con el rango y preeminencias de Nación?
“¡Cuán hermosa y brillante, abnegada y heroica es la acción de los ciudadanos y guerreros de esa primera época de nuestra historia!
“La solución de ese segundo y difícil problema de la revolución, ocupó al pueblo argentino en casi toda su vida histórica.
“He aquí, señores, los despojos mortales del ciudadano y del guerrero que puso su voluntad incontrastable y su elevada inteligencia a la realización de esa gran aspiración de nuestros patriotas.
“El benemérito general don Benjamín Virasoro actuó en primera línea en nuestras luchas civiles, en ese período intrincado y nebuloso de la Organización Nacional, período erizado de dificultades, de intereses diversos, de tendencias opuestas, de ambiciones ilegítimas y condenables, de lucha constante, despiadada y sangrienta.
“El cuadro que presenta el pueblo argentino en su contienda encarnizada de más de medio siglo, es digno de fijar la mente del hombre investigador que anhela explicarse la importante evolución que el país operaba en tan largos períodos de su vida política y social.
“Las complicaciones internacionales, los conflictos con pueblos vecinos al nuestro, contribuyeron a dificultar las relaciones de los Estados y retardar la ansiada solución de la Organización Nacional. Y en el calor de la lucha, en la exacerbación de la pasión política hubo tan profunda confusión de las ideas, que se fraguaron proyectos criminales de desmembración de la patria.
“Era necesario el temple acerado de estas almas viriles, de estos varones abnegados y patriotas, era necesaria la serena grandeza de espíritu de estos ciudadanos nobles, de estos valientes virtuosos militares que con fuerza irresistible, con ardiente patriotismo rechazaban en los consejos de gobierno y en los campos de batalla al cúmulo de errores y las miserias en que se agitaba el país; era necesario que esos luminosos caracteres íntegros descollando sobre las multitudes, aclararan con su actitud resuelta los sombríos horizontes de la guerra fratricida.
“No se ha pronunciado aún la última palabra sobre esa gran contienda de nuestra organización política, complicada con intereses de diversa índole y rozamientos internacionales; quizá la historia nos oculte en estos hechos, secretos del futuro que dejarán de serlo cuando la República sea consecuente con la grandeza de su pasado y la revolución política y social de su pueblo democrático.
“Entretanto, brillará para siempre el sol de Caseros, en ese campo de batalla donde se destaca la figura erguida y grave del ilustre general Virasoro. Al lado de Urquiza y después de haber militado en los Ejércitos del general Paz, diríase que la Providencia le señala el día más glorioso de su brillante carrera y corona sus anhelos y sus esperanzas con la victoria de sus legiones, con las intrépidas huestes correntinas.
“Brillará el sol de Caseros, en cuyo campo de batalla triunfó el pueblo argentino que resuelve con su voluntad soberana constituirse en la forma más adelantada y progresista.
“He ahí la misión de estos varones ilustres que después de inmensos sacrificios, de crueles infortunios, contribuyeron a cimentar la paz y la grandeza de la patria. ¡Honor eterno a los ciudadanos y guerreros que dieron cima a obra tan imperecedera! ¡Honor eterno al ilustre general Virasoro que pudo contemplar tranquilo a la Nación constituida!
“Al depositar estos despojos en la tumba donde reina la soledad y el silencio acordémonos, señores, que los hombres y los pueblos necesitan inspirarse en el pasado; viven la vida de sus muertos, de virtud acrisolada, de acendrado patriotismo. En la hora de la desgracia y de la tristeza pública, acerquémonos al sarcófago sagrado, que encierra tan queridos despojos, inspirándonos en sus manos inmortales, y si la alegría del triunfo y de la victoria hace palpitar los corazones, derramemos con nuestras lágrimas de pesar las flores de nuestra gratitud sobre esta lápida mortuoria”.

Martínez Pita habló en nombre de la Guardia Nacional del Rosario:

“En nombre de la Guardia Nacional del Rosario, me cabe una honra inmerecida: hablar, antes de que sean entregados a la quietud del sepulcro, los restos del teniente general Benjamín Virasoro
“Fue éste, señores, un varón fuerte y también una varón justo.
“Dios y la libertad formaron siempre su divisa, y a Dios y a la libertad consagró todos los anhelos de su espíritu altivo; y todos los estallidos de su alma generosa.
“Debemos, señores, recordarlo con justicia.
“Era la noche sin claridad de la tiranía; el espíritu de los argentinos se encontraba abatido momentáneamente bajo tanta ignominia y bajo tanta torpeza.
“Los pueblos no soportan por siempre la presión de los tiranos; los pueblos tienen también en su existencia y en su desenvolvimiento intuiciones de poseído.
“La hora de la libertad estaba ya cerca.
“Benjamín Virasoro la comprende con su espíritu patriótico; la calienta con su corazón generoso en todas las situaciones; la estimula con su ejemplo y su propaganda. Llega Caseros, y ese 3 de Febrero -que brillará en toda hora con resplandores de fecha sacrosanta- lo encuentra dirigiendo como Jefe de Estado Mayor, el ejército que al tronchar el despotismo, da a la República Argentina etapas brillantes de civilización y de progreso, en la confraternidad eterna de las naciones.
“No puedo ni debo, señores, encuadrar en marco tan pálido la página esplendente que señala la vida de Benjamín Virasoro.
“Durante cincuenta años él fue en toda hora el Bayardo americano, luchando por la patria y para la pátria.
“¡Coincidencias inexplicables de las cosas humanas!
“Brillantemente lo ha expresado el doctor Niella. Mientras nosotros inhumamos con respeto cariñoso al paladín esforzado, allá, en la histórica Paraná y en este mismo día, se inaugura un cuadro grandioso, pintado, digámoslo con orgullo, por manos argentinas, y donde se destaca, con contornos de gloria, el teniente general Virasoro en el célebre “Paso del Diamante”, primera jornada decidida y audaz, de la campaña libertadora.
“A otros oradores ha tocado ya la tarea simpática de diseñar con más extensión los méritos de este varón preclaro, para la gratitud de la República.
“Terminando, debo decir con verdad absoluta, que estos hombres grandes y estos hombres puros, van ya desapareciendo de nuestro país con rapidez alarmante.
“La República entera está conmovida, porque despidiéndonos de Benjamín Virasoro, despedimos una gloria brillante de la libertad argentina.
“Señores:
“Que la paz de los sepulcros flote siempre sobre el panteón que guarda los restos del varón fuerte y del varón justo”.

El señor Gerardo Constanti, admirador de la obra del anciano general, destacó “la lucha incesante por la organización y porvenir de la patria”(1).

(1) Periódico “El Orden”, de Rosario de Santa Fe, 2 de Mayo de 1897. // Citado por la profesora Emilia Edda Menotti en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

“Señores:
“¡He ahí una vida proficua reducida a un puñado de cenizas!
“¡He ahí una existencia que ha recorrido casi un siglo, tronchada para siempre!
“En pos del soplo de la vida, la eternidad inconsciente de una tumba abierta.
“¡Un cadáver y un cadáver nada más!
“La tierra no ostentará ya en adelante la huella de su paso.
“El patriota, el ciudadano, el guerrero descansa ya en un ataúd. Sólo el sentimiento delicado de la amistad sentirá a través de la caja mortuoria que lo encierra, las palpitaciones de su corazón noble, generoso y valiente, sólo el culto ferviente de sus conciudadanos reavivará su figura descollante; sólo la página histórica recordará para ejemplo de las generaciones que vendrán, sus hechos, sus hazañas, su acción fecunda.
“La sagrada máxima: pulvis eris et in pulverem reverteris, queda cumplida.
“El teniente general Benjamín Virasoro ha muerto.
“Su espíritu más fuerte aún que su cuerpo mismo, que no consiguió doblar el peso de los años, separado de su carnal envoltura, también desaparece de los que vivimos esta vida transitoria y fugaz.
“Sólo queda el recuerdo de su fortaleza adquirida en 50 años de lucha incesante por la organización y porvenir de la patria.
“Que ese recuerdo de su fortaleza sirva de modelo a las futuras generaciones.
“Admirador de su obra de patriota quiero inclinarme reverente ante sus fúnebres despojos.
"Que sus deudos lloren su desaparición, nosotros, mostrándonos fuertes, veneremos su memoria e imitemos su ejemplo, si queremos llegar a este punto, en la peregrinación constante del hombre, tan puros y tan respetados como él lo ha sido.
“Mientras tanto debiéramos colocar una corona de laurel sobre la tumba del guerrero y la palma del vencedor, en las miserias de la vida, sobre la tumba del hombre probo.
“He dicho”.

Al ser depositado el ataúd en el sepulcro de la familia, las fuerzas militares procedieron a efectuar tres descargas de fusilería en cumplimiento de lo prescripto por la superioridad como homenaje correspondiente a los Jefes de Ejército de grado como el que tenía Virasoro.

Todo Rosario, desde los más humildes pobladores hasta la gente más encumbrada, hicieron públicas sus manifestaciones de condolencia a los deudos del teniente general Benjamín Virasoro, las familias del doctor Luis A. Villa, Andrés Fary y Gattemeyer, sus hijos políticos, y los nombres más representativos de la sociedad estuvieron presentes en las ceremonias. Entre las ofrendas florales, se destacaban las coronas “del Club Fénix, del Club del Partido Autonomista Nacional” y la del gobernador de Corrientes, ingeniero Valentín Virasoro.

Las autoridades de Rosario, el Jefe Político P. Grandoli, Alberto J. Paz y el Inspector General de Armas Jorge Heyes, en forma oficial habían invitado a la población “para hacer acto de presencia en la ceremonia de inhumación de los restos del ilustre general”, y a los jefes y oficiales de la Guardia Nacional, “a concurrir de uniforme a la estación ferroviaria y a la Jefatura Política para acompañar los restos mortales hasta el Cementerio del Salvador”.

Destaquemos que el ministro de Gobierno, P. S. Alcácer había cursado un telegrama al Jefe Político recomendando “los más solemnes honores militares por esa Policía y Guardias de Cárceles a los restos del ilustre extinto” como, asimismo, “presentar a su nombre los más sinceros sentimientos de condolencia a sus deudos”.

Ese mismo día 30 de Abril, en la Ciudad de Paraná, se rindieron honores a Virasoro, al descubrir un cuadro destacando la presencia de Virasoro en el Paso del Diamante, inicio de la campaña libertadora que culminó en Caseros, como lo destaca “El Orden”, de Rosario, en su edición del 2 de Mayo de 1897.

Los diarios de la época volcaron en sus páginas el sentir por el fallecimiento del General. Testigos fieles de una circunstancia histórica que Virasoro vivió intensamente reflejaron los hechos, escenarios, declaraciones y objetivos de su larga trayectoria.

Como ejemplo de ello, señalemos que “El Municipio”, de Rosario, en su edición del 30 de Abril, en su primera página, reseñó la vida del anciano general que “... desde las alas humildes del soldado cúpole llegar a la más alta jerarquía militar de la patria.

“Soldado distinguido en la defensa de Montevideo, baja a la tumba con el uniforme de Teniente General de la Nación”.

Tras reseñar su actuación, agregaba:

“En los campos triunfales de Caseros peleó hasta rendir las últimas baterías de Rosas, y sobre ese histórico campo de batalla, el general Urquiza lo ascendió a General...
“He ahí a grandes rasgos la vida accidentada del bravo militar que no hace mucho recorría las calles de esta Ciudad del Rosario, de donde se ausentó para trasladarse a la metrópoli en compañía de su familia”.
“El Orden”, el mismo día 30 de Abril, p. 1, al informar sobre el deceso del teniente general Benjamín Virasoro, destacaba que:
“Siempre que la loza de una tumba se abre para guardar eternamente en su seno los despojos mortales de uno de nuestros dignos ciudadanos, el ánimo del pueblo experimenta uno de esos sacudimientos profundos que caracterizan las hondas impresiones del dolor que lo embarga. Tal es el efecto que ha producido en el Rosario la funesta nueva.
“Para la sociedad del Rosario, donde el extinto tenía estrechos vínculos de amistad y de sangre, la triste nueva ha sido doblemente dolorosa.
“El señor Virasoro ha habitado aquí desde que se retiró de la vida activa de su carrera, y aquí formó su hogar, y aquí vio unirse sus vástagos a los de distinguidas familias, como la suya, de nuestra sociedad.
“Su presencia en los salones familiares como el de los clubs, llenaba el ambiente y se hacía -por decirlo asi- necesaria. Tal era el cariño que se le profesaba.
“Su recuerdo ha de perdurar por muchos años en nuestra sociedad porque el General, como cariñosamente lo designaban sus relaciones, ha sabido atraerse todas las simpatías y todos los respetos.
“El general Virasoro tiene una foja brillante de servicios. Ha tomado parte en todos los hechos de armas ocurridos desde 1839 a la fecha y cosechado sus ascensos uno a uno por acciones de guerra, tanto en nuestro suelo como en el de la vecina República uruguaya.
“Su biografía, brillante como muy pocas, nos ofrece la exposición detallada de esas acciones, en que se puso a prueba más de una vez el temple heroico de los hijos de Corrientes, de cuya provincia era hijo, habiendo nacido allá por el año 1812”.

A continuación reseña la trayectoria de Virasoro, sus batallas y sus ascensos como el de Brigadier General durante el encuentro de Caseros, “... sobre el campo de batalla, en momentos que se sentían todavía los últimos disparos de las baterías federales”.

En la edición del sábado 1 de Mayo, en la página 1, “El Orden" reseña los honores militares tributados a Benjamín Virasoro como así también las demostraciones de condolencia recibidas por los deudos del Teniente General. El 2 de Mayo este diario publicó los discursos pronunciados al ser inhumados -en el Cementerio del Salvador- los restos de esta gran figura pública.

“La Prensa”, de Buenos Aires, el 30 de Abril, en la página 5, columna tercera, en importante nota rindió su homenaje a Benjamín Virasoro, pormenorizando las honras fúnebres dispuestas por el Estado Mayor del Ejército y las medidas decretadas por el Poder Ejecutivo Nacional:

“Víctima de los continuos achaques que la avanzada edad trae aparejados, falleció en la madrugada de ayer el decano de los generales de la República, teniente general Benjamín Virasoro, rodeado de su familia.
“Hacía 32 años que se había retirado a la vida privada y contaba 93 (sic) de edad cuando lo sorprendió la muerte.
“El general Virasoro era hijo de la provincia de Corrientes. Los servicios que ha prestado a la patria el general Virasoro constan en la brillante foja que dirigió al Estado Mayor.
“Hace algún tiempo se trasladó a esta ciudad por consejo de facultativos y en ella le sorprendió la muerte, que tantas veces desafiara en el fragor del combate.
“La casa mortuoria fue ayer visitada por muchos amigos del extinto y la familia recibió telegramas de condolencia de todos los puntos de la República.
“Los restos del general Virasoro serán transportados en tren al Rosario, donde se le dará sepultura.
“El Estado Mayor del Ejército resolvió tributarle los honores fúnebres correspondientes a su elevada graduación, ordenando lo siguiente:
“‘A las 4 p.m. de hoy se hallarán formadas las fuerzas de la guarnición con frente a la casa del Ilustre muerto, calle Alsina número 1408, para rendir dichos honores y acompañar los restos hasta la estación Retiro, reemplazándose la salva de artillería por carecerse de tropas de esta arma en la capital, con tres descargas de batallón, que deberán ser efectuadas por el regimiento de Ingenieros, a cuyo Cuerpo toca abrir la marcha del cortejo fúnebre.
“‘Para comandar dicha fuerza se ha designado al Jefe interino del mencionado regimiento, teniente coronel don Ricardo Cornell, con ayudante de su Cuerpo.
“‘Se designó en comisión -a objeto de velar el cadáver- al coronel don Manuel López; tenientes coroneles don José María Arias; don Aníbal García, don Agustín Matorras; mayores don Francisco Lemos, don Juan A. Benvenuto, don Jacinto Cabral; y, como ayudante, el capitán don Pedro Fazio’.
“Parece que el presidente de la República no está conforme con los honores decretados y anoche celebró una conferencia con el Jefe de Estado Mayor, a objeto de disponer las reformas que deben hacerse.
“A primera hora de hoy, el P. E. expedirá un decreto, por el cual se nombrará una comisión de militares con objeto de que acompañe los restos del general Virasoro hasta la Ciudad del Rosario.
“Esta misma mañana se enviará un telegrama al Gobierno de Santa Fe, para invitarle a que se asocie a los honores fúnebres que se tributarán al general Virasoro cuando llegue al Rosario el tren que conduce su cadáver”.

La nota fúnebre con que “La Prensa” se refiere a las exequias de Benjamín Virasoro el día 1 de Mayo, página 5, segunda columna, es un fiel reflejo de que las pasiones coetáneas propias de una época de padecimientos y disgregación a instancias de un credo político circunstancial, no fueron superadas ni siquiera en la proporción que exigía el respeto hacia tan nobles despojos.

Tras detallar los pormenores de la marcha del cortejo fúnebre hasta la estación Retiro, donde se había reunido una gran concurrencia, informa “La Prensa” que

“... el Gobierno de la provincia de Santa Fe decretó que en todos los establecimientos públicos permaneciera la bandera izada a media asta...
“El gobernador de la provincia de Corrientes, doctor Valentín Virasoro, telegrafió para que se pusiera una corona sobre el féretro”.

Pero, a continuación, denuncia el diario que

“el embarque de los restos de este militar que figuraba en el escalafón merece la más severa censura.
“Los honores fúnebres decretados al general Virasoro no corresponden a la jerarquía ni a la dignidad del extinto, pues sólo se presentó al acto una pequeña fuerza de infantería.
“No concurrieron al acto ni el ministro de la Guerra ni el Jefe de Estado Mayor, ausencia que constituye una falta grave que fue justamente censurada por todos los allí presentes.
“El féretro, en vez de ser colocado en un coche o furgón -como es de práctica- lo fue en un vagón de carga con techo de zinc; y hasta se hizo la operación de cargarlo en el embarcadero de animales.
“A varias personas, testigos presenciales del hecho, les hemos oído expresarse poseídas de la mayor indignación. Y en verdad que el caso no era para menos”.

Situándolo dentro de un contexto de acontecimientos cuya reseña resultó indispensable para comprenderlo, Benjamín Virasoro, aún sujeto a controversias en el cotejo de valores, no puede estar ausente en la galería de los personajes constitutivos de nuestra historia, en su etapa de organización nacional.

Las sucesivas crisis que padeció el país le habían llevado a duros enfrentamientos, pero todos los hechos que lo tuvieron como protagonista, a los que aportó su incansable batallar y su denodado espíritu de lucha, se encuadraron perfectamente en su deseo de alcanzar la unión definitiva de la República.

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