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Actuación de Benjamín Virasoro en Rosario

- Rosario en 1854

La hoy importantísima Ciudad de Rosario, la segunda del país o quizás la tercera, según se tome o no los conurbanos, es elevada a este rango político el 3 de Agosto de 1852. Hasta entonces se la conoce como “Ilustre y Fiel Villa” por distintas acciones llevadas adelante y a iniciativa del general Manuel Belgrano, casi cuarenta años antes.

La insurrección porteña del 11 de Septiembre de 1852 cambia totalmente los destinos de la hasta entonces reducida población sureña. El surgimiento del separatista Estado de Buenos Aires hace de la flamante Ciudad de Rosario un centro de efervescencia política y económica.

Hasta fines de 1853, Rosario mantiene como única Administración a un Juez de Paz que reúne en sí las facultades policiales, judiciales y administrativas. En Diciembre se constituye un Consejo compuesto por el Juez de Paz, el Juez de Comercio, el Juez de Policía y el Defensor de Pobres y Menores. Esta nueva organización persiste hasta Agosto de 1854.

El desarrollo de Rosario en estos dos años es extraordinario. La libre navegación de los ríos y su consiguiente afluencia comercial la destacan como el puerto principal de la Confederación y su Aduana es la fuente más importante de recursos de las provincias interiores(1).

(1) En el decreto reglamentario referente a las Aduanas Nacionales se declara puerto habilitado con aduana a Rosario. Este es el primer documento donde se habla de Rosario como puerto (28 de Agosto de 1852). Ver: Eudoro Carrasco y Gabriel Carrasco. “Anales de la Ciudad de Rosario” (1897), pp. 266/267. Ed. Peuser, Buenos Aires.
Nuevamente se habla del Puerto de Rosario en el decreto del 3 de Octubre declarando la libre navegación de los ríos y habilitando los puertos de Santa Fe y Rosario. // Todo citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Su potencial demográfico y económico ya no le permite continuar regida en forma tan precaria. Valido de su muy cercana amistad con Urquiza, Nicasio Oroño le dirige una extensa Nota solicitando nueva organización administrativa para Rosario, cosa que ya antes tenía cumplimentado con el gobernador de la provincia.

En su misiva, Oroño recalca la necesidad de dotar a la ciudad de autoridades judiciales, municipales y policiales.

Reaccionando de inmediato ante el petitorio, Urquiza envía a su ministro -doctor Benjamín Gorostiaga- a entrevistarse con el gobernador de Santa Fe, Domingo Crespo, proponiendo a Nicasio Oroño para el cargo de Jefe Político, cuya misión sería la de organizar la ciudad.

Luego de algunas objeciones, el gobernador acoge la sugerencia en lo que hace a la erección de la Jefatura Política, de los Juzgados de primera instancia y de los de Comercio, pero no así a la creación de la Municipalidad y a la designación de Oroño.

El 14 de Agosto, la Sala de Representantes de la provincia aprueba el decreto dictado el día anterior por el gobernador, organizando la Administración política del Rosario y, en la misma fecha, un nuevo decreto designa a quiénes deben cubrir los cargos.

En la primera de esas disposiciones se establece que durante los meses que quedan, hasta la finalización del año, ocupará la Jefatura de Policía el general Benjamín Virasoro; los otros se ocuparán de otras funciones. El 18 el flamante primer Jefe Político recibe el cargo(2), aceptando por Nota tal designación(3).

(2) “Registro Oficial de la Provincia de Santa Fe. 1848-1858”, pp. 213/218.
(3) Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Gobierno, tomo 13, folio 617.
“Rosario, Agosto 18 de 1854.
“Al Oficial 2do. del Ministerio de Gobierno, Dn. Genaro Lassaga.
“He recibido la apreciable Nota y adjunto decreto fecha 14 del corriente que subordinado por carácter y como argentino sumiso y obediente de los Jefes de mi patria no he podido resistirme al llamamiento que hacen de mi persona para el puesto público que se confía a mi dirección”. // Todo citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Hasta aquí la síntesis de los hechos que llevan a que el primer Jefe Político de Rosario comience a cumplir sus funciones. Queda todavía una incógnita que se procurará dilucidar más adelante: ¿Por qué Benjamín Virasoro y no Nicasio Oroño?

El primero es una persona ajena al medio rosarino; el segundo ya es conocido y tiene actuación en esa zona. Previamente, se hace necesario recrear a Rosario en 1854.

Si bien es el principal puerto de la Confederación y la primordial fuente de ingreso al Tesoro Nacional, en forma alguna puede competir con Buenos Aires. En el segundo semestre de 1854 ingresan a este puerto 181 buques con 7.286 toneladas de cargas varias. En el mismo período, salen 107 con 3.537 toneladas(4).

(4) Oscar Luis Ensinck. “El Puerto de Rosario y los Derechos Diferenciales”, en “Revista de Rosario”, Año IX, Nros. 21-22, p 6. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Estas cargas dan un promedio de ingreso de 40 toneladas por buque y un egreso de 33 toneladas, quedando un déficit de lastre cuyo costo es considerable, tomando en cuenta que constituye el 20 por ciento de la carga total.

Si se toma solamente un mes, Octubre de 1854, entran a Rosario 69 buques con 2.234 toneladas y salen 60 con 1.627 con destino a Buenos Aires, Corrientes, puertos del río Uruguay y Montevideo(5).

(5) Oscar Luis Ensinck. “El Puerto de Rosario y los Derechos Diferenciales”, en “Revista de Rosario”, Año IX, Nros. 21-22, p 7. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

A este movimiento marítimo debe agregarse el consiguiente terrestre, representado por las arrias de mulas y tropas de carretas y la afluencia de sus marineros, conductores, trajinantes y comerciantes.

El polo de atracción es muy intenso. Dos años más tarde, cuando se realiza el Censo Confederal, su población experimenta un aumento del 20 por ciento, elevándose a 9.785 habitantes(6).

(6) Ernesto H. Maeder. “Historia y Resultado del Censo Confederal de 1854”, en “Trabajos y Comunicaciones”, Nro. 18, p. 147. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El puerto más importante de la Confederación, la sede del Banco Nacional, la proximidad de Arroyo del Medio, son factores que coadyuvan a constituir a Rosario en un naciente y pujante emporio económico pero, asimismo, en un centro de conflictiva población. Uno de los factores más preocupantes para las autoridades provinciales es el último de los enunciados: la proximidad de Arroyo del Medio.

Si bien la población no estable que llega con arrias y tropas es extremadamente inquietante en lo que hace a seguridad de bienes y personas, la constituida por los exiliados porteños crea riesgos de agresión, ya sea de o al Estado de Buenos Aires.

En Junio de 1854 la situación se hace sumamente peligrosa. Los emigrados porteños comienzan a reunirse en torno de sus figuras más destacadas. Los ánimos están muy excitados y el periódico “La Confederación”, de Alvaro Barros, colabora activamente en soliviantar a los expatriados. Todo hace presumir un inminente ataque a Buenos Aires.

El gobernador santafesino Domingo Crespo, en carta al Gobierno Nacional, manifiesta estar dispuesto a impedir todo intento de violación de los Acuerdos celebrados con Buenos Aires. Para asegurar la paz está resuelto a tomar las más severas medidas. El ministro del Interior, doctor José Benjamín Gorostiaga, que indudablemente responde a las ideas urquicistas, no está de acuerdo con esta posición a la que considera excesiva y aconseja una mayor contemplación(7).

(7) Miguel Angel De Marco. “Notas sobre la Acción de los Emigrados Porteños en Rosario, 1854-1856” (1981), en “Revista Gesta”, Nro. 10, p. 38, del Instituto de Historia, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Rosario. En este artículo se encuentra una clara interpretación de la situación vivida por los emigrados porteños en estos primeros años de exilio. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En Buenos Aires la situación no es más tranquila ni más clara:

“A fines de Marzo de 1854 preocupó al Gobierno porteño la visible fuerza de los elementos de la oposición en las zonas rurales de las provincias, y también los rumores que corrían sobre la actividad de los cabecillas exiliados en Santa Fe. En consecuencia, se produjo una interrupción de las discusiones para hacer frente a esta situación...
“La Honorable Sala ... ha adquirido la certidumbre de que ese pequeño círculo conspira abiertamente contra las autoridades legalmente constituidas, sostenido por una mano enemiga (Urquiza) y siempre dispuesto al mal contra Buenos Aires.
“El Gobierno ... queda plenamente autorizado para destituir, arrestar y extrañar de la provincia a los que pretendan perturbar el orden público dando cuenta a la Honorable Sala dentro de ocho días”.

El Gobierno usó inmediatamente estos poderes extraordinarios para desterrar a siete cabecillas opositores, arrestar a otros cuatro individuos y hacer perder sus cargos en la curia a varios sacerdotes.

Estas deportaciones, empero, sólo sirvieron para aumentar el poder de los emigrados que estaban reuniendo sus fuerzas en Santa Fe, fuera del alcance del Gobierno de Buenos Aires. Así informaba el encargado británico:

“Nada muestra más claramente el estado de la provincia de Buenos Aires que la última fuga del coronel Antonio Reyes de la prisión de Buenos Aires donde estaba bajo sentencia de muerte por actos que -según dicen- había cometido durante el Gobierno de Rosas y por sus órdenes, fuga que tuvo lugar a principios de este último mes (Junio), se quedó tres días en la ciudad y luego se dirigió a Rosario a caballo y durante su viaje a través de la comarca se le unieron 40 hombres armados que llevaban 100 caballos, y cruzaron la frontera con él"(8).

(8) James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina” (1964), pp. 134/136. Ed. Hachette, Buenos Aires. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La benévola actitud hacia los emigrados, que raya más en el abierto consentimiento que en la neutralidad, queda de manifiesto en cartas intercambiadas entre éstos y algunos miembros del Gobierno Nacional y se reafirma con un Informe del vicecónsul británico al Foreing Office:

“Estos planes se hacen en connivencia con el general Urquiza quien, aunque no toma parte aparente en la revolución, la ha de proveer con fondos y sólo prestará asistencia militar en caso necesario”(9).

(9) James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina” (1964), p. 137. Ed. Hachette, Buenos Aires. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Todo esto ocurre en medio de creciente malestar y actitudes dubitativas y poco claras. Digno es recordar la coexistencia de tres autoridades gubernamentales, con sus respectivas tres voluntades en evidente colisión entre ellas: la Confederación; la provincia de Santa Fe; y la del Estado de Buenos Aires, sin olvidar el elemento detonante de los emigrados porteños en Rosario.

En estos precisos momentos, cuando se deben organizar las autoridades rosarinas, el Gobierno Nacional aconseja, como máxima autoridad, Jefe Político, al joven, fogoso e incondicional urquicista Nicasio Oroño, cosa que no es aceptada por el Gobierno de la provincia.

- ¿Qué facultades tiene el Jefe Político?

¿Por qué es tan importante el Jefe Político en estas circunstancias?

En el decreto de Organización Administrativa y Judicial del Pueblo y Departamento del Rosario, se establece en los artículos 6 al 15 las atribuciones del Jefe Político. Son tan amplias “que lo convierten en una suerte de gobernador de hecho del sur santafesino”(10).

(10) Miguel Angel De Marco. Conferencia, (1988), p. 81. Fundación Banco de Boston, Rosario. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Un paso importante queda por cumplir al Gobierno Provincial: informar al candidato del Gobierno Nacional y promotor de las nuevas jerarquías administrativas, su no aceptación y la designación en su lugar de Benjamín Virasoro; quien suscribe las comunicaciones es el ministro, general Manuel Leiva. El tono es firme, amable y circunspecto, sin dejar la tonalidad oficial que lógicamente debe poseer(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Ministerio de Guerra y Marina, folio 19, Nro. 217. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Ante la designación recibida, Benjamín Virasoro acusa recibo de ella y acepta el cargo que se le destina, comprometiéndose a cumplirlo con la mayor preocupación posible(12).

(12) Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Gobierno, tomo 13, folio 617. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Los hechos que se suceden ponen a prueba la actividad y mesura del Jefe Político. A la par que se dedica a organizar la ciudad y departamento -dotándoles de las más necesarias autoridades- debe afrontar problemas de diversa índole. Entre éstas resulta importante la falsificación de billetes del Banco Nacional, que culmina con la detención del tipógrafo y sus cómplices(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Santa Fe, Gobierno, tomo 13, folio 650. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

También debe enfrentar la situación que plantea la invasión que llevan a cabo contra el Estado de Buenos Aires el coronel Jerónimo Costa y los emigrados porteños en la provincia de Santa Fe y en la Banda Oriental quienes -previamente- han participado en el sitio de Lagos. Iniciada el 4 de Noviembre, llegan hasta el Tala, donde un contingente al mando del general Hornos los dispersa y todo hace presumir un inminente ataque al sur santafesino(14).

(14) James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina” (1964), pp. 138/199. Ed. Hachette, Buenos Aires. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La amenaza se procura paliar mediante medidas militares y diplomáticas. Entre las primeras está la de designar a Benjamín Virasoro, Jefe de la Frontera Sur de Santa Fe, con lo que se amplían sus atribuciones.

Diplomáticamente, la Confederación envía a negociar con el Estado de Buenos Aires a José María Cullen -el próximo gobernador de Santa Fe- y al comerciante Daniel Gowland. La negociación tiene rotundo éxito y consiguen un Armisticio en base al statu quo, el que obtiene pronta aprobación por ambas partes(15).

(15) James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina” (1964), pp. pp. 140/ 141. Ed. Hachette, Buenos Aires. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

¿Qué motiva la designación de Benjamín Virasoro como Jefe Político de Rosario?
Ya están todos los elementos que son necesarios interpretar. Todo surge de los hechos descriptos anteriormente.
¿Por qué Benjamín Virasoro es el primer Jefe Político de Rosario y no Nicasio Oroño, para quien queda el segundo lugar?

Corresponde efectuar un rápido análisis en el que no es necesario profundizar mucho la ideología de cuatro personajes: Domingo Crespo, José María Cullen, Nicasio Oroño y Benjamín Virasoro.

El gobernador Domingo Crespo, quien ejerce el Poder Ejecutivo Provincial desde días antes de la batalla de Caseros, mantiene permanentemente una misma actitud. Si bien responde a ideas opuestas a Juan Manuel de Rosas, tampoco es un incondicional de Justo José de Urquiza.

Su posición independiente es inalterable y lo demuestra, entre otros casos, al rechazar parcialmente las indicaciones del ministro Gorostiaga referentes a la organización administrativa de Rosario.

Pero es más evidente cuando rechaza a quien propone el Poder Ejecutivo Nacional, designando a Benjamín Virasoro.

Posición diversa tiene el siguiente gobernador de Santa Fe, José María Cullen, quien comienza siendo un adicto incondicional urquicista y termina derrocado por una insurrección encabezada por Juan Pablo López y respaldada por el Ejecutivo Nacional, luego de controversias habidas entre ellos.

Nicasio Oroño, quien ocuparía con posterioridad la gobernación de la provincia, se forma desde sus inicios al lado de Justo José de Urquiza y, eventualmente, de su padre, el coronel Santiago Oroño, socio en algunos negocios y paniaguado de Urquiza.

Con respecto a Benjamín Virasoro, corresponde destacar su permanente independencia de criterio y su autonomía ideológica. Su entereza en el accionar queda demostrada cuando se une al pronunciamiento urquicista y es el real conductor del Ejército Grande desde su cargo de Jefe de Estado Mayor. Se confirma cuando resuelve aceptar el cargo de Jefe Político de Rosario, en detrimento de quien cuenta con el respaldo oficial del Gobierno Nacional

Otro acto que patentiza su independencia de criterio está dado con su actitud cuando, retirado Urquiza con su regimiento de caballería entrerriana del campo de batalla de Pavón de 1861, asume su responsabilidad de Jefe de Estado Mayor y, poniéndose al frente de sus hombres, libra la tan controvertida contienda, en la que triunfa el ala de caballería que él dirige personalmente.

Con ello da por concluida su misión, poniéndose al frente de los hombres que quedan; se retira del campo de batalla, encontrándose luego entre quienes son sorprendidos en la inicua matanza de Cañada de Gómez.

Esa libertad de acción de la que hace gala en las situaciones más dudosas, confirma su entereza de carácter y su firmeza en las resoluciones que toma, demostradas a lo largo de toda su vida político-militar y es lo que lleva al gobernador Domingo Crespo a designar a Benjamín Virasoro para que, durante el período que todavía queda de su mandato gubernamental, ejerza la Jefatura Política de la ardiente Ciudad de Rosario.

- La protección de Rosario

En tanto, Benjamín Virasoro cumple sus funciones como Jefe Político de Rosario, la situación planteada por los emigrados porteños mantiene a la región expectante y al rojo vivo.

Esto lleva a que el presidente de la Confederación, por intermedio del Departamento de Guerra y Marina, designe al general Gregorio Paz, Jefe de Armas del Departamento, quedando bajo su inmediato mando todas las fuerzas de línea y milicias que se organizaron en la ciudad, para rechazar la invasión que se espera desde Buenos Aires después de la derrota del general Costa en El Tala.

Simultáneamente se designa a otro de los hermanos Virasoro, a Cayetano, coronel graduado, Comandante de las Guardias Nacionales de infantería. Por otra parte, el coronel Alfredo Du Graty es nombrado Comandante de la Artillería y General en Jefe de todas las fuerzas es designado el brigadier Benjamín Virasoro(16).

(16) Eudoro Carrasco y Gabriel Carrasco. “Anales de la Ciudad de Rosario” (1897), p. 311. Ed. Peuser, Buenos Aires. // Citado por la doctora Hebe del Carmen Livi en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Santiago Derqui, ministro del Interior, debe instalarse en Rosario y desde allí atender los problemas que surjan, con mayores posibilidades que desde Paraná. Todo hace presumir un fuerte enfrentamiento y Rosario se apresta a la resistencia. Una de las últimas medidas que toma el gobernador Domingo Crespo antes de dejar su cargo en manos de su sustituto José María Cullen, es la convocatoria de las milicias provinciales.

En Rosario se realizan reiterados ejercicios militares cumplidos por las milicias y las fuerzas de línea de guarnición en la ciudad. Finalmente, después de tanta expectativa, el 22 de Diciembre se festeja, con salvas de artillería, la noticia de la paz con Buenos Aires negociada por José María Cullen y Daniel Gowland, consagrando el statu quo anterior a la fracasada invasión de Costa, y el Gobierno de la Confederación debe hacer salir de su territorio a los revoltosos emigrados.

Un nuevo Tratado, en Enero del año siguiente -1855- aparenta poner fin al conflicto. La realidad es otra. Estos Tratados no son más que simples paliativos demoradores de la insurrección final.

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