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LA CUESTION DEL POBLADOR ORIGINARIO

- Situación geográfica

Si, fijando la mirada en la zona Litoral del país, retrotraemos la memoria a 1827 y queremos encontrar en ese amplio jirón de suelo argentino cuáles eran las regiones en que la cultura y el progreso hacían obra constructiva, encontramos que el territorio de Corrientes era una cuña adentrada en la zona del subtrópico, rodeada por el Chaco bravío, las selvas de Misiones y esas otras Misiones Orientales que el Brasil arrebató a España a principios del siglo XIX.

El problema del poblador originario -con un sector de él indisciplinado, sin hábitos de trabajo, que el mundo con rasgos europeos no quería absorber- fue asunto importantísimo desde los tiempos de la colonia, como que Corrientes fue fundada para que defendiera la navegación del Paraná y fuese foco de dominación del medio y su gente en el oriente de sus costas.

En 1827, los extremos de la cuestión se agravaron en forma tal que pasó a ser preocupación única del pueblo correntino. Para comprenderla en toda su trascendencia débese establecer cuáles eran las zonas de su territorio sometidas a esta contingencia.

A este respecto indicaremos tres áreas: el del Paraná, el del Mocoretá y el de Misiones.

- El poblador originario del Chaco

El área denominada del Paraná comprende al poblador originario del Chaco. Su defensa finca en el establecimiento de San Fernando, reducción levantada sobre el río Negro, en la actual provincia del Chaco, que los hombres de Corrientes fundan y conservan como una avanzada de protección.

Para la defensa de su litoral establecen -en 1825- a Bella Vista, próxima a la antigua reducción de Garzas, y se convirtieron las comunidades indígenas de Itatí y Santa Lucía en pueblos sometidos al régimen de la propiedad individual, mezclando a sus vecinos nativos con pobladores blancos, programa de defensa de la frontera occidental que fue cumplido totalmente(1).

(1) Véase “Páginas de Historia”, 1928 - Corrientes. // Extraído del libro “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)”, del doctor Hernán Félix Gómez (1888-1945), quien fue integrante de la Academia Americana de la Historia, miembro correspondiente de la Junta de Historia y Numismática Americana, profesor de Historia, de la “Civilización e Historia Argentina” en el Colegio Nacional General San Martín. Corrientes, Imprenta del Estado (1929).

- La acción de las provincias y de los indios en el Chaco (1820-1853)

Desde 1820 a 1853 la situación del Chaco no ofrecerá variantes de fondo. El sistema confederal adoptado y la falta de una política nacional en las fronteras interiores, hizo que la defensa o las iniciativas de otro orden recayeran en las Administraciones provinciales(2).

(2) Citado por el doctor Ernesto J. A. Maeder. “Historia del Chaco”. // Editorial ConTexto (2012).

Fue así como cada uno de los Estados limítrofes adoptó las medidas que creyó más acertadas para su seguridad, y que rara vez fueron coordinadas con otras provincias:

* milicias de vecinos para la de defensa de la frontera, en reemplazo de los antiguos blandengues;
* erección de fuertes; y
* formalización de pactos y regalos a los indios.

Juan Antonio Alvarez de Arenales, buen conocedor del territorio y militar de experiencia, señalaba desde Salta, en 1823, su escepticismo sobre estas acciones:

El mantenimiento de la paz por tratados y dádivas, y el sistema de guerra por líneas de fronteras parecieron -entonces- los mejores medios de conservación. Para ello se adoptaron reglas más constantes y uniformes, pero siempre defectuosas.
Los fuertes eran erigidos sin aquél previo examen (...) de las distancias (...). Cada uno de los Departamentos -que forman una provincia separada- erigía los suyos sin atender a combinarse con los restantes; unos quedaban demasiado avanzados; otros, demasiado interiores. De ahí la dificultad de combinarse y socorrerse oportunamente; la incapacidad de cerrar la línea (...) y la impunidad de los bárbaros para ejecutarlas”.

A su vez, desde el ámbito indígena se advierte que, pese al recrudecimiento de la guerra fronteriza, las acciones emprendidas no tuvieron la magnitud de otros tiempos, salvo en Santa Fe.

Las parcialidades chaqueñas del interior, cuya dimensión demográfica se calculaba en 30.000 ó 40.000 almas, según estimaciones de Alcides d’Orbigny (1839) o del propio Arenales (1823), parecían convencidas -ya desde fines del siglo anterior- del predominio de la sociedad criolla, y se limitaban a dificultar el paso por la región exigiendo peajes y regalos a los viajeros.

La división encabezada por el coronel José María Salas, que abandonó el ejército de Juan Lavalle, en 1841, para regresar con 400 hombres a Corrientes, atravesando el Chaco, ofrece en el diario de la expedición frecuentes testimonios de esa actitud de los indios.

En 1826, Pedro Soria hizo observaciones semejantes en su diario de navegación.

En la periferia, las acciones emprendidas por los grupos más audaces iban desde el saqueo de las estancias y pueblos a la interrupción del tránsito en el camino de Santa Fe a Córdoba y Santiago del Estero por Sunchales. Pero, con todo, ya no ponían en peligro la seguridad de las provincias, sino en algunas áreas fronterizas.

Todos esos contactos indican ciertos cambios en las formas de vida del indio, y el impacto de la cultura criolla, que influye sobre ellos, a veces con sus peores manifestaciones.

Alcides d’Orbigny, que conoció la periferia del Chaco Austral en 1828, y el Chaco Boreal en 1830, señaló con claridad esta circunstancia:

Estas naciones comienzan a experimentar la necesidad de acercarse a lugares donde pueden obtener una cantidad de objetos que se les han hecho indispensables, como hachas, cuchillos y muchas otras cosas de primera necesidad; así, los tobas van a vivir cerca de Corrientes; los lenguas a buscar una alianza; y, por otro lado, los matacos de la parte Noroeste del Chaco salen todos los años de sus desiertos para ir en grandes grupos a alquilar -durante algunos meses- sus servicios en la provincia de Salta, con el fin de procurarse los artículos de que tienen necesidad”.

De todos modos, la inquietud fronteriza era una realidad. La provincia de Corrientes, siguiendo una tradición secular, supo mantener el entendimiento con los abipones y pactar con ellos -en 1822 y 1824- una paz y unión indisoluble, afianzada por los beneficios del tráfico libre en el área de Las Garzas y San Gerónimo.

El gobernador Pedro Ferré, por otra parte, consolidó esa política, fundando en la costa correntina los pueblos de Bella Vista y Empedrado (1825) y, con la protección de los obrajes para el corte de maderas en el Chaco.

A pesar de ello, entre 1834 y 1837 se dejarán sentir algunas incursiones en la zona de Goya.

- Los abipones del Sur

El núcleo originario del Mocoretá formábanlo indios abipones de la reducción de Sauce que allí habían sido reconcentrados, provenientes del Chaco y de la antigua Santa Lucía.

Sus vínculos con las tribus del Chaco, por el origen, y con las poblaciones del norte de Entre Ríos, por la situación geográfica, dábales relaciones con los Gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos, cuya asistencia requerían con diversos motivos(3), y que estos se apresuraban a satisfacer para congraciarse y evitar el bandolerismo en sus fronteras.

(3) En 1826 estos indios piden, con intervención de Santa Fe, imágenes que dejaron depositadas en Santa Lucía y campanas dejadas en Esquina. El 10 de Marzo, el P. E. de Corrientes contestó a la provincia hermana se ocupaba del asunto. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: "El problema del indio". Imprenta del Estado, Corrientes.

Aunque relativamente pequeño por su número, este vecindario indígena se daba la mano con otro existente en las proximidades de Mandisoví, provincia de Entre Ríos, zona que -como se sabe- perteneció al antiguo Yapeyú, y a cuya jurisdicción la atribuyó el general Manuel Belgrano -en nombre de la Junta Provisoria de Mayo- cuando diera el laudo de límites durante la expedición al Paraguay (1810-1811).

Corrientes ejercía la vigilancia de este grupo de autóctonos desde sus pueblos de Curuzú Cuatiá y Esquina.

- Los guaraníes de Misiones

El tercero de los centros indígenas constituía la población de Misiones. Eran restos de las antiguas reducciones de la Compañía de Jesús, vecindario no grato para Corrientes a quienes veían como “elementos difíciles porque tocados de un barniz de cultura que es en ellos mero automatismo, y sin la vitalidad suficiente para reconstruirse socialmente, vegetaban en el desorden, siendo instrumentos inconscientes para todos los excesos(4).

(4) Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: "El problema del indio". Imprenta del Estado, Corrientes.

Desde 1812 a 1820 esas masas indígenas sirvieron en los Ejércitos que el Litoral armó, a las órdenes del general José Gervasio Artigas, para las luchas contra Portugal.

Al amparo de esta acción militar subsisten con personalidad anacrónica y es así que, cuando en 1820 el general Francisco Ramírez organizó la República Entrerriana, los pueblos de Misiones fueron erigidos en uno de los cuatro Departamentos en que dicha República se dividía, con un Comandante Militar y autoridades comunales equivalentes a las del régimen jesuita.

Pero cuando la República Entrerriana desaparece con la muerte de su fundador y restablecen su personalidad estadual Corrientes y Entre Ríos (Octubre de 1821), aquellas masas aborígenes no logran restaurar sus formas políticas.

Luego se establecerá la titulada gobernación de Félix de Aguirre -en Misiones- que el apoyo de Estanislao López creó en 1822 y que sucumbirá en 1827.

Aguirre trasladó, de San Miguel a San Roquito, el Campamento que formaba su único elemento de gobierno y, desde allí se erigió en adversario de la sociedad criolla de Corrientes y del territorio ocupado por los brasileños, en la margen oriental del Uruguay.

Bentos Manuel, jefe brasileño, atravesó con fuerzas el río Uruguay, y dispersó los grupos principales de salteadores. La guerra nacional estaba ya entonces en pie. Intentó el brasileño mantenerse en la banda occidental, pero la evacuó precipitadamente, cuando las tropas correntinas de la frontera marcharon sobre él, no para defender a los misioneros, sino el territorio argentino.

- Misiones como recurso político del “unitarismo porteño”. Protesta de Corrientes

La población de Misiones, perjudicada en sus pueblos de origen por portugueses y paraguayos(5), trabajada por la anarquía no obstante los esfuerzos del comandante Félix de Aguirre, se corre hacia el sur y se afinca en territorio que Corrientes reclamaba como suyo.

(5) Se estudia el asunto detalladamente en el libro del doctor Hernán Félix Gómez. “Yapeyú y San Martín” (1923), Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes.

Si dirigimos una mirada al mapa, veremos que la laguna Iberá divide -como una cuña- la zona norte de la provincia, en forma casi vertical. Y bien; los grupos indígenas de la vertiente del Paraná se concentraron en San Miguel y Loreto, con sus formas de Gobierno municipal(6), mientras los de la vertiente del Uruguay establecíanse en pequeño número en San Roquito, Cambay o en las ruinas de los poblados de origen(7).

(6) Censos levantados en 1827, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes. Reúnen a los indígenas por cacicazgos correspondientes a los pueblos de origen; nos encontramos con indios de Corpus, Candelaria, Santa María, La Mayor, etc.
(7) Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes.

La población aborigen de San Miguel y San Roquito acepta y jura depender del Gobierno de Corrientes, el 22 de Enero y 6 de Febrero de 1822, respectivamente, pactos que no llegan a consolidarse, porque dichos grupos indígenas son arrastrados por aquéllos que, avecinados en la zona próxima al Uruguay, estaban motivados por las ideas de “independencia” y de “provincia”.

Finalmente, se acogerán a lo estipulado en el artículo 15 del Tratado del Cuadrilátero(8), que les reconocía el derecho a darse un Gobierno propio bajo la protección de cualquiera de las cuatro provincias contratantes, precepto que fija la certeza de faltar a Misiones hombres capaces de energía para una gestión política personalísima.

(8) Enero de 1822. Entre Corrientes, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes.

Corrientes firmó este nuevo orden de cosas obligada por las circunstancias; veía en aquellos grupos indígenas -manejados por Santa Fe, Entre Ríos o Buenos Aires- un arma con la que se presionaría sobre sus intereses y los ideales de su política, y los sucesos le enseñarán no estaba equivocada.

Por otra parte, el artículo 15 del Tratado del Cuadrilátero no garantizaba la personalidad política de Misiones. Se les reconocía el derecho a darse un Gobierno propio, es decir, un Gobierno particular, exclusivo -como fuera desde la colonia al régimen legal de los indígenas de Misiones- no consignándose que esos grupos actuarían como provincia argentina.

Habría sido establecer la dependencia de Misiones-provincia, de la provincia cuya protección reclamase, convirtiendo a las otras tres en fiadoras de este orden de protectorado extraño e incompatible con un régimen de libertad y democracia.

Félix de Aguirre, titulado gobernador de Misiones, con jurisdicción de hecho en las soledades de los pueblos de origen, obtenida la “protección” de la provincia de Santa Fe, sabe manejarse con alguna habilidad en el rápido proceso político de estos años.

Negociando con Entre Ríos y Buenos Aires, a cuyos Ejércitos marchan, enganchados, los indígenas, concluye por acreditar Diputados al Congreso Nacional de 1826.

Corrientes protesta; no puede admitir personalidad estadual en quienes -sin residencia fija- subsisten del robo en las fronteras, y menos cuando esos diputados residentes y vecinos de Buenos Aires no son sino instrumentos del partido unitario, servidores incondicionales de sus intereses.

- La guerra con el Brasil precipita los acontecimientos

Llamado el intitulado gobernador de Misiones a defenderse del enemigo fronterizo, no supo hacerlo(9) y, junto con la derrota, prendió en ella la anarquía.

(9) "Los hombres de Corrientes profesaron el principio de que el régimen republicano federal -admitido como forma de gobierno de la Nación- debía considerar los factores unitarios de nuestro Organismo, tal como se efectuará después en la Constitución de 1853". // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes. El autor correntino intenta fundamentar la pretensión de la élite gobernante correntina de ejercer jurisdicción sobre territorio misionero, envualto en la anarquía y la disolución. Los gobernadores Ferré y Cabral tendrán exito en la empresa; 50 años después, Corrientes perderá parte de ese territorio al crearse el Territorio Nacional de Misiones primero, para después constituirse la provincia de Misiones.

Es que nuevas tormentas se presentaron en el escenario misionero durante la guerra con el Brasil. Reclutadas -una vez más- las escasas pero decididas fuerzas guaraníes, fueron derrotadas en el Paso del Rosario, en Noviembre de 1826, lo que motivó una nueva dispersión, huyendo el propio Aguirre hacia Mandisoví, al encontrarse las fuerzas correntinas en Misiones.

En Enero de 1827 un grupo -como de trescientos hombres- apresa al gobernador Aguirre y proyecta marchar sobre Corrientes para proveer a sus necesidades con el saqueo. Esta se prepara a resistir y llama a sus milicias.

En Febrero de 1827 -desde Yapeyú- con un puñado de hombres, Aguirre -empeñado en recuperar su poder- será sorprendido por los leales al coronel misionero Mariano Aulestia, y alejado de Misiones.

A Aguirre -depuesto- sucede en el Gobierno de Misiones Mariano Aulestia, y el gobernador Ferré sale para San Roque a entrevistarse con éste(10), sin lograr mayores resultados. Es que el coronel Pedro Gómez se pronuncia a su vez contra Aulestia, quien reclama el auxilio de Corrientes, y la anarquía llega a las fronteras buscando envolver a los indígenas avecinados en San Miguel y Loreto.

(10) El 30 de Mayo de 1827. Delega el P. E. en el teniente coronel Juan Felipe Gramajo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Aulestia había sido nombrado gobernador en Enero de 1827 siendo destituido -pocos meses después- por el Corregidor del Cabildo de San Roquito, Agustín Cumandiyú, lo que muestra la gravedad de la anarquía misionera de entonces. En estos trances será destacada la actuación de Gaspar Tacuabé(11).

(11) Oficial cruceño, nacido en 1804 quien, incorporado a las filas de Fructuoso Rivera en 1828 -cuando fue fundada Bella Unión- tendrá relevancia posterior en el Ejército entrerriano, comandando el “Escuadrón de Naturales Restauradores” del general Justo José de Urquiza. // Citado por Ernesto J. A. Maeder y Alfredo J. E. Poenitz. “Corrientes Jesuítica (Historia de las Misiones de Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé y San Carlos en la Etapa Jesuítica y en el Período Posterior, hasta su Disolución)” (2006).

La anarquía acaecida será la principal excusa para la concreción del sueño correntino de ocupación de Misiones.

En Agosto de 1827 el gobernador Pedro Ferré, dispuesto a sofocar los graves problemas políticos de Misiones que afectaban los intereses de los ganaderos de Curuzú Cuatiá -sometidos a permanentes saqueos por aquéllos- en Nota al Congreso provincial informaba que preparaba 400 hombres “... bien armados y municionados” para intervenir en los conflictos misioneros.

- Tratado con Entre Ríos

Para ello consiguió también la anuencia del Gobierno de Entre Ríos, que autorizó a Ferré a tomar medidas efectivas para terminar con aquella anarquía.

Como el malestar tuviera eco en los grupos indígenas situados sobre la frontera de Entre Ríos y Corrientes, y como a este problema agregábase el peligro del Brasil, en el que se notaban actividades(12), se autorizó al P. E. para que -sin perjuicio del pacto nacional que debía realizarse- se estableciera uno de alianza ofensiva y defensiva con Entre Ríos para defender el territorio, sostener la paz, el orden interior y a las legítimas autoridades:

Sala de Sesiones, en Corrientes, Septiembre 3 de 1827

Señor Gobernador y Capitán General de la Provincia.
La H. S. de Representantes de la provincia, habiéndose impuesto de la comunicación del P. E. fecha de hoy, a que adjunta las Notas oficiales, que por el último correo ha recibido del Exmo. Gobierno de Entre Ríos, referentes a los acontecimientos de la provincia de Misiones y deseando -en vista del contenido de ellas- afianzar por todos los medios posibles la seguridad y tranquilidad del territorio, ha venido en acordar y decreta:
“Art. 1.- Se autoriza al P. E. de la provincia para que, sin perjuicio del Pacto Nacional que debe realizarse en todas las provincias de la Confederación, establezca con el Gobierno de Entre Ríos un Pacto especial de Alianza ofensiva y defensiva con el objeto de repeler toda agresión de cualquier naturaleza que se intente contra uno y otro territorio, sostener la paz y orden interior de ambas provincias y sus legítimas autoridades; adoptando al efecto todas las medidas que la prudencia le sugiera y sean conducentes de tan interesante fin.
Art. 2.- Transcríbase al P. E. para su inteligencia y efectos consiguientes. Y de orden de la misma H. Representación se le comunica a V. S. para su debido conocimiento(13).

José Joaquín Goitia, Presidente
Francisco Meabe, Secretario

Corrientes, Septiembre 4 de 1827

"Cúmplase la presente Honorable Resolución y comuníquese oportunamente a quien corresponda".

Pedro Ferré

(12) El 15 de Junio de 1827, en represalia, la Legislatura de Corrientes autorizó a su P. E. expedicionara al oriente del río Uruguay, tanto para hostilizar al Brasil cuanto para arrear ganado vacuno y caballar.
(13) La Legislatura de Corrientes autoriza Pactos de Alianza con Entre Ríos ante los sucesos de Misiones. Ley del 3 de Septiembre de 1827, en el Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 111. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828”, capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes.

El Gobierno de Corrientes designó para negociar el Tratado a Juan Mateo Arriola, Oficial Mayor de la Secretaría de Estado quien, trasladándose a Paraná, llenó su cometido suscribiéndolo el 24 de Septiembre de 1827. El Tratado se ratificó en Corrientes por ley del 15 de Octubre de 1827:

Septiembre 24 de 1827

Los Gobiernos de Corrientes y Entre Ríos, convencidos del inminente peligro que amenaza a las provincias que presiden, ya por su situación limítrofe al enemigo común, como por la acefalía en que existe la Confederación; deseando establecer sobre bases indestructibles la paz, amistad y buena inteligencia, cultivadas felizmente entre ambos pueblos, por mutuas acciones de fraternidad; penetrados de la imperiosa necesidad de unir sus esfuerzos eficazmente, para repeler cualquiera agresión que contra las referidas provincias se intente, sostener el orden interior de ellas, el cumplimiento de sus Instituciones; y la obediencia a sus legítimas autoridades; decididos finalmente los expresados Gobiernos a tomar parte con suceso en la heroica lucha que sostiene gloriosamente la Provincia Oriental con el usurpador del Brasil; y después de una seria meditación, han resuelto, facultados ampliamente por sus respectivas Legislaturas, estipular un Pacto que llene tan sagrados objetos, nombrando para el efecto, a saber:
El Gobierno de Corrientes, al señor, don Juan Mateo Arriola, Oficial Mayor de aquella Secretaría, y enviado acerca del de Entre Ríos; y, por parte de éste, a su Ministro Secretario don José María Echeandia.
Los cuales, después de canjeados sus plenos poderes, que fueron hallados en buena y debida forma, acordaron y convinieron los artículos siguientes:
Art. 1.- Desde la ratificación del presente Tratado queda sancionada perpetua Alianza ofensiva y defensiva entre las provincias de Corrientes y Entre Ríos, sin perjuicio del Pacto Nacional próximo a verificarse entre los pueblos de la Confederación.
Art. 2.- Es un deber sagrado de las provincias contratantes auxiliarse recíproca y decisivamente, sin omitir sacrificio.
1.- Para conservar o restituir el orden público alterado en cualquiera de ellas.
2.- Para sostener sus atribuciones y legítimas autoridades.
3.- Para repeler toda agresión que contra alguna o ambas se intente.
Art. 3.- Si el enemigo común invadiese nuevamente la Provincia Oriental antes de erigirse el Poder Central de la Confederación, estarán obligadas las contratantes:
1.- A reunir sus fuerzas militares y situarlas en sus respectivas fronteras.
2.- A pasar en auxilio de la Banda Oriental, previo acuerdo, si el imperio de las circunstancias lo exige.
Art. 4.- Siendo notorio que por el estado absoluto de anarquía en que se halla el territorio de Misiones, no sólo sufre la provincia de Corrientes continuas incursiones de aquellos habitantes, ocupados exclusivamente del pillaje, sino que el referido territorio sirve de asilo a cuántos criminales escapan de la Justicia en las provincias contiguas; queda autorizado plenamente el Gobierno de Corrientes -por parte del de Entre Ríos- para adoptar y hacer efectivos los medios que juzgue conducentes a cortar en tiempo males de tan grave transcendencia, a cuya empresa quedan desde ahora comprometidos ambos Gobiernos.
Art. 5.- Este Pacto será ratificado a los dos días de la fecha, por el Gobierno de Entre Ríos, y en el término de veinte por el de Corrientes, canjeándose entonces los ejemplares respectivos.
En testimonio de lo que, los abajo firmados, a nombre de las autoridades que representamos, y en virtud de nuestros plenos poderes, firmamos con nuestra mano el presente Tratado y les hicimos poner el sello de las Armas de nuestras provincias respectivas.
Hecho en la Ciudad del Rosario, capital de Entre Ríos, el día cuatro del mes de Septiembre, Año de gracia, mil ochocientos veintisiete, décimooctavo de nuestra libertad(14).

Juan Mateo Arriola - José M. Echeandia

Paraná, Octubre 2 de 1827

"En conformidad a la facultad que obtiene el Poder Ejecutivo de esta provincia por la ley sancionada con esta fecha por el H. Congreso de ella, ratifícase en todas sus partes el presente Pacto de Alianza, contenida desde el artículo 1ro. hasta el 5to.".

Vicente Zapata - J. V. Alvarez

"Por mandato de S. E."

José M. Márquez

(14) Tratado de Alianza entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, dando facultades a esta última para cortar la anarquía de Misiones. Ley del 15 de Octubre de 1827, en el Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 119. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828” (1928), capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes.

En él estipulaba, además de una alianza ofensiva-defensiva, la ayuda a la Banda Oriental, autorizándose a Corrientes a cortar los males que producía la anarquía en Misiones y a cuya empresa se comprometían ambos Gobiernos(15).

(15) Antecedente de este Tratado es la ley correntina del 28 de Agosto de 1827, en el Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, p. 110. Autorizaba al P. E. a arbitrar medios para sofocar la anarquía en Misiones y evitar los males que amenazaban a Entre Ríos y Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828” (1928), capítulo: “El problema del indio”. Imprenta del Estado, Corrientes.

El Tratado resultaba conveniente para las dos provincias. Pero, mientras para Corrientes significaba un acto en armonía con su política de Estado, llamado a respetabilizar la acción propia y la de la Mesopotamia -dentro de la enorme crisis que envolvía al país- permitiéndole además resolver el caso de Misiones, los hechos prueban fue para Entre Ríos un expediente circunstancial destinado a consolidar una situación política precaria.

Y fue así, porque movimientos aislados, precursores de guerra civil, se producían en su territorio, los mismos que al año siguiente debían formalizarse creándole una situación de fuerza.

De esa situación, decía el artículo cuarto del Tratado de Alianza celebrado por Entre Ríos y Corrientes:

Por el estado absoluto de anarquía en que se halla el territorio de Misiones, no sólo sufre la provincia de Corrientes continuas incursiones de aquellos habitantes, ocupados exclusivamente del pillaje, sino que el referido territorio sirve de asilo a cuantos criminales escapan de la Justicia en las provincias contiguas”.

El Gobierno correntino, plenamente autorizado por el de Entre Ríos, ocupará y pacificará el territorio misionero, sometiéndolo a las leyes de la provincia. Los únicos pueblos existentes -aunque arruinados- en lo que fuera jurisdicción de hecho de Aguirre, eran San Roquito, San Miguel y Loreto: correntinos por la situación, con pobladores originarios por sus habitantes.

El primero ratificó su anterior Pacto de sometimiento a la soberanía de la provincia; los otros dos se anexaron a la misma por el Tratado del 9 de Octubre de 1827, firmado en la capital por el gobernador Ferré, y los representantes indios: corregidor Juan Ramón Irá, cacique José Ignacio Bayay, secretario José Ignacio Guyrayé.

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