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El Estatuto Constitucional Provisorio

Mientras los diputados Nicolás Ramón de Atienza y Juan Nepomuceno de Goytía parten a cumplir su mandato al Congreso Interprovincial de Paz de Paraná -y que finalmente se firmará en Santa Fe- la Asamblea Provincial se ingresa de lleno en la obra constituyente y organizadora de la provincia.

Desde el primer momento, el Congreso correntino se había preocupado de la preparación y oportuna sanción del Estatuto Constitutivo del Estado que, urgido por las circunstancias, deseaba dar en carácter provisorio.

En este concepto, el 27 de Noviembre de 1821 designó al doctor J. Simón García de Cossio para integrar la comisión encargada de proyectar este Reglamento Provisorio, cargo que el doctor García de Cossio acepta, poniéndose a la tarea.

Listo el trabajo, el Honorable Congreso lo sancionó el 11 de Diciembre de 1821, jurándose el Estatuto Provisional al día siguiente -en la Capital- y durante todo el mes de Enero en los diversos Partidos de campaña(1).

(1) El Estatuto puede verse en la obra del doctor Hernán Félix Gómez. “Bases del Derecho Público Provincial”, tomo I, de donde se extrajo copia que se puede leer en esta enciclopedia.

EL ESTATUTO estaba dividido en nueve Secciones, con los siguientes Títulos:

I.- Religión; II.- Ciudadanía; III.- Poder Legislativo; IV.- Poder Ejecutivo; V.- Poder Judiciario; VI.- Hacienda; VII.- Guerra; VIII.- Seguridad Individual (comprendía los derechos y garantías reconocidos a los habitantes); IX.- Asambleas Electorales.

Cada Sección tenía numeración independiente de Artículos. Fue publicado por Bando, acompañado del siguiente Manifiesto de

El Exmo. Supremo Congreso a los Habitantes de la Provincia:
Ciudadanos:
Los diputados que merecieron vuestra confianza han concluido sus trabajos. Acabáis de oir la Constitución Provisoria que asegura vuestro destino y vuestra dignidad, al investir el carácter de Provincia Independiente.
El Congreso ha conocido el origen de vuestros males, ha tocado vuestras heridas y la sensible memoria de vuestros sacrificios y de vuestro abatimiento; le ha inspirado la importante medida de colocar sobre cimientos más firmes los Poderes del Estado y el deber de vuestra sumisión.
Los Representantes de la provincia tienen el placer de haber puesto en vuestras manos la Carta Grande que, promoviendo vuestra seguridad interior, os pone a cubierto de los abusos que entre el tumulto de las pasiones han sacrificado vuestra quietud, vuestra seguridad y vuestros intereses.
Pero no creáis que puedan consolidarse intereses de tan alta jerarquía sin que reciban el impulso y dirección exclusiva del Gobierno y demás Magistrados establecidos por la Constitución.
Para cubrir el Congreso, este segundo objeto ha puesto los ojos en los ciudadanos que merecen la confianza pública y os anuncia que han sido puestos en posesión de los respectivos empleos por el orden siguiente:
Don Juan José Fernández Blanco, coronel graduado por la Representación Provincial y por Gobernador Intendente; don José Vicente Cossio, por Alcalde, de primer voto; don Pedro Ferré, por Alcalde, de segundo voto; don José Ignacio Cabral, por Regidor Decano; don José Joaquín Goytía, por Alcalde Provincial; don Tomás Sáenz de Cavia, por Alférez de la Patria; don Juan Ventura López, por Regidor Defensor de Menores; don Juan Felipe Gramajo, por Regidor Alguacil Mayor; don Victoriano Gelabert, por Síndico Procurador General; don Francisco Ximenez, don Mariano Sotelo, don Juan Gregorio Alegre y don Ciríaco Roa, por Alcaldes de Barrios; etc.
Ciudadanos:
El gobernador y demás magistrados han puesto la exacta observancia de la Constitución; reposad en el constante anhelo, con que van a promover vuestra futura felicidad.
Ellos, con su conducta, formaron la vuestra y cuando advirtáis que sobre el gobernador y demás magistrados gravita todo el peso del orden público, resignad también vosotros vuestra sumisión a sus mandatos.
Todos vuestros intereses demandan vuestra obediencia: no deis lugar a que la severidad de las penas os contenga a la raya de vuestros deberes. Quedan sepultados en un eterno olvido los tristes ejemplares que han marcado vuestra Independencia en los siete anteriores años, porque ya es tiempo que la experiencia disipe vuestros errores y os haga más advertidos para prevenir lo futuro.
Agitaos con aquella noble emulación que forma las virtudes sociales y -entre los cánticos de vuestro contento y alegría- pronunciad siempre el siguiente mote: FIN A LA REVOLUCION - PRINCIPIO AL ORDEN.
Publíquese por Bando, circúlese a las Comandancias y fíjense ejemplares en los parajes de estilo.
Sala de Sesiones, en Corrientes, 13 de Diciembre de 1821.
Doctor Juan Francisco Cabral, Presidente; Baltazar Acosta, Secretario.
Por mandato del Exmo. Supremo Congreso. Francisco Xavier Carvallo, Escribano Publico. Es copia del mismo original publicado(2).

(2) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VII: “Organización Provincial. 1821-1830”, parágrafo 121. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

"Lejos de nuestro propósito el análisis detallado de esta primera Constitución de la provincia -cuyo estudio corresponde al de la evolución del Derecho Político- cabe consignar que, en su armonismo, encontramos consignadas las fórmulas más claras de la doctrina institucional de la época", dice el historiador Hernán F. Gómez y agrega:

"Además de la perfecta división de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; de la reglamentación de facultades y jurisdicciones de cada uno de ellos, consagra -en diversos capítulos- los derechos civiles -que tutela cuidadosamente- y fija el concepto de la nacionalidad.
"Es, desde este punto de vista, verdaderamente avanzado, asignando el voto electivo al extranjero con sólo cuatro años de residencia".

El doctor Dardo Ramírez Braschi señala que “la primera Constitución de 1821 irrumpe con la implementación formal de derechos y garantías de los ciudadanos, organizando el Estado en la división tripartita de poderes.
Pero todavía tenía viejos resabios institucionales del Derecho Indiano, como lo fue el caso de la subsistencia de los Cabildos como instituciones de referencia.
También continuará rescatando antiguos principios del Derecho Castellano, adaptándolo a los cambios exigidos, tal como reza en la sección Octava del artículo 1ro.: 'La persona del hombre es la cosa más hermosa del mundo', principio originario del antiguo Derecho Castellano y establecido ancestralmente en el Fuero Juzgo, principio que resalta la idiosincrasia, la autonomía y los derechos individuales de los ciudadanos.
Ello significa que aquella primera Constitución manifestaba el principio de otorgar a los ciudadanos protección ante los avasallamientos y arbitrariedades del Estado y sustentaba en la Humanidad una misma dignidad e igualdad de derechos(3).

(3) Dardo Rodolfo Ramírez Braschi. “La provincia de Corrientes y su aporte a la construcción del Republicanismo Argentino” (2017).

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