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LA INSURRECCION DE OCTUBRE DE 1821

El año 1821 se caracteriza por ser un año de profundo cambio para Corrientes que implicó el logro de la autonomía de la provincia -luego de la dominación sucesiva de Buenos Aires, Artigas y Ramírez- y el del comienzo de importantes mudanzas en el escenario político y económico del Río de la Plata. Y el punto culminante de este singular proceso histórico fue el movimiento del 12 de Octubre de 1821

Uno de los gobernantes correntinos ha consignado -en decreto memorable(1) la trascendencia política del movimiento insurreccional cívico-militar del 12 de Octubre de 1821.

(1) Se refiere a un decreto de 1835 promulgado por el 5to. gobernador constitucional propietario de Corrientes, Rafael León de Atienza. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

El no sólo significa la disolución de la República Entrerriana, en cuyo Organismo se incluyó a Corrientes, dividiéndosela para integrar los cuatro Departamentos que comprendía aquélla concepción del general Francisco Ramírez.

Es -para la filosofía del proceso histórico- algo más que el desmoronamiento de un régimen institucional que jamás se duplicó en la Nación(2); es la reconquista -por Corrientes- de su dignidad estadual y la confirmación de su unidad territorial histórica.

(2) En los Tratados de Alianza contra Juan Manuel de Rosas -concluidos por Corrientes y Entre Ríos con el Brasil- se consulta la lejana posibilidad de organizarse en Estado separado de la comunidad argentina si no se garantizaba -por la Argentina- la vuelta al régimen de libertad y la libre navegación de los ríos. Y en el doloroso choque entre la Confederación y Buenos Aires, alguna vez los hombres del Litoral pensaron en la definición de un Estado autónomo. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

La opinión toda rodeó a sus caudillos. Encabezaron el movimiento popular Pedro Ferré, Nicolás Ramón de Atienza y Juan José Fernández Blanco, ocupando estos dos últimos ciudadanos de actuación meritoria, los cargos de responsabilidad de la primera hora: el primero, encargado del Gobierno con el título de Comandante General interino de Armas; y, el segundo, con el mando de la guarnición de la capital, es decir, la “Sargentía Mayor de la Ciudad”.

Convocado y reunido el Congreso General de la provincia, dictada su primera Constitución, esa Asamblea exaltará a Juan José Fernández Blanco al cargo de gobernador-intendente de la provincia y nombrará(3) a Nicolás Ramón de Atienza diputado para el ajuste de la paz a convenirse en Santa Fe, misión que debía desempeñar juntamente con el doctor Juan Nepomuceno de Goytía.

(3) 7 de Diciembre de 1821. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Entre Ríos procedió en forma análoga, eligiendo gobernador a Lucio Norberto Mansilla y designando diputados que -junto con los de Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires- debían convenir los Tratados de Paz(4).

(4) El detalle de estos acontecimientos responde a lo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado. Este relato no coincide en fechas con lo manifestado por otros historiadores como -por ejemplo- Manuel Florencio Mantilla y Antonio Abraham Zinny.

- Ferré, piedra angular del movimiento

La muerte de Francisco Ramírez trajo, como era natural, el desmoronamiento de la “República Entrerriana” y cayó al impulso de sus mismos corifeos. Lucio Norberto Mansilla, uno de sus tenientes, sublevó las fuerzas de su mando en el Paraná, el 23 de Septiembre de 1821, batió a Ricardo López Jordán en su propio campo y, como consecuencia de su triunfo proclamó su llegada a la gobernación de Entre Ríos(5).

(5) Citado en el extracto de la conferencia dada por el agrimensor Manuel V. Figuerero en el Centro Correntino “General San Martín”, el 12 de Octubre de 1920, en el 99no. aniversario del arresto de Evaristo Carriego. // Citado en el Anexo I, C de la obra de Pedro Ferré. “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842)” (1921). Ed. Imprenta y Casa Editora Coni, Buenos Aires.

El pronunciamiento de Mansilla en Entre Ríos despertó anhelos libertarios en el pueblo correntino y sus directores -patriotas caracterizados- propusieron realizar la magna obra y bosquejaron en conciliábulos secretos el plan de la deposición de Comandante de Armas Carriego.

En el desarrollo y ejecución de este plan libertario, desempeñó un rol importantísimo Pedro Ferré, habiendo tomado a su cargo la organización de los elementos de la campaña.

La situación de Carriego era arriesgada y se encontraba sin apoyo político. El mismo Mansilla, el jefe victorioso, le escribía desde Paraná esta atinada advertencia:

“Abra usted los ojos y elija lo mejor -le decía Mansilla-. La amistad me obliga a prevenirle que la justicia castigará con sevcridad a los que, tenaces, se presentan a seguir los pasos de un Gobierno tan ignorante como torpe.
“La provincia se halla con fuerzas de 2.000 hombres -en combinación con los de Santa Fe-. Si usted no quiere decidirse, manténgase en quietud o neutral”.

Carriego, ante esta atinada advertencia, resolvió cuerdamente adoptar una actitud expectante y conciliadora.

El 26 de Septiembre de 1821 estalló un movimiento subversivo en el pueblo de Goya, en contra de Carriego, de acuerdo con Mansilla, encabezado por el comandante Segovia, pero fue sofocado por intervención del sargento mayor Manuel Antonio Urdinarrain, quien redujo a prisión a Segovia y éste no recuperó su libertad hasta el movimiento auspicioso del 12 de Octubre de 1821.

Estos movimientos levantiscos fueron precursores de otros que se anunciaban y que llegaban a oídos del gobernador “intruso”, sin poder reprimirlos ni evitarlos y que concluyeron por perderlo.

El doctor Belisario Saravia, hijo político del General, fue el primer depositario de los papales de Ferré, y publicó -en el año 1872- un folleto editado por la Imprenta de la Unión, en Buenos Aires, con el título de “Apuntes Históricos sobre la Carrera Pública del Brigadier General Don Pedro Ferré”, pequeño bosquejo histórico -como lo denomina el mismo autor- y una referencia a grandes rasgos de la nutrida actuación política del general Ferré.

Lo que sigue es el relato de Saravia

“Como hasta el año 21 la provincia de Corrientes era considerada como simple Departamento y dependiente del supremo protector Artigas, ya dominada por el famoso indio Andresito y sus hordas de bárbaros guaraníes y, por último, sujeta al Gobierno de la República Entrerriana fundada por el célebre caudillo Ramírez; necesitaba un poderoso esfuerzo para arrancarse de las manos de sus opresores y reconquistar su libertad e independencia.

“Con sobrados elementos para gobernarse a sí misma como provincia independiente, reconocida legalmente en la asociación argentina como las demás de la República, no podía tolerar más tiempo su triste condición de distrito de Entre Ríos, bárbaramente tiranizada por el Jefe Supremo, usurpador de sus derechos, general Ramírez, quien al retirarse de aquel pueblo, de que se había apoderado en la persecución que hizo al supremo protector caudillo Artigas, llevando un considerable botín y muchos hijos de Corrientes para hacerlos fusilar en la plaza del Paraná, lo dejó en su Gobierno al Comandante General de Armas, Evaristo Carriego.

“Tocaba, pues, a los patriotas correntinos sacudir el vejatorio yugo que pesaba sobre su país y la iniciativa y honra de tan noble esfuerzo cupo al general Pedro Ferré.

“Este, sin omitir sacrificio, preparó, de acuerdo con el comandante León Esquivel, la revolución que debía emancipar a Corrientes del dominio de Entre Ríos y darle sus derechos y prerrogativas de provincia independiente.

“Con algunos meses de anticipación al 12 de Octubre de 1821, en que estalló la revolución, comenzó el general Ferré a remitir clandestinamente armas y municiones a los comandantes de campaña, con quienes se había puesto de acuerdo para libertar a Corrientes"(6).

(6) “Con la revolución de Octubre de 1821 se inicia la acción descollante y directiva de Pedro Ferré en los sucesos políticos de Corrientes, su provincia natal. Ese movimiento fue preparado por él, anticipadamente, de acuerdo con el prestigioso comandante León Esquivel, de Caá Catí -en la campaña- y con los señores Nicolás Ramón de Atienza y Juan José Fernández Blanco en la ciudad.
“Ferré inició el movimiento saliendo a campaña en la noche del 6 de Octubre de 1821 y con el apoyo y concurso de los pueblos y autoridades de los Departamentos de San Cosme, Itatí, San Luis del Palmar y Caá Catí reunió un fuerte contingente de 800 hombres, con el cual llegó a la capital el día 18, después de un rodeo de cerca de 70 leguas durante doce días, con el más proficuo resultado en cuanto al carácter popular del movimiento y a su importancia numérica.
“Mientras tanto, el día 12 de Octubre, de conformidad a las Instrucciones dejadas por Ferré, tuvo lugar en la capital el Pronunciamiento encabezado por Atienza y Fernández Blanco, sobre la base de las compañías Cívica y Marinería -que comandaba Ferré- siendo el segundo de éste -en la primera de ellas- el sargento mayor Sañudo.
“En ese mismo día fue arrestado Carriego, teniente de Ramírez, que se hacía considerar como Jefe Supremo de las dos provincias, de Entre Ríos y Corrientes.
“Cuando tuvo lugar este movimiento corrían rumores de la muerte de Ramírez, suceso que fue ocultado sigilosamente por Carriego, y fue de tal manera guardado el secreto, que era desconocida la muerte del Gran Entrerriano no obstante haber sucedido el hecho el 10 de Julio, es decir, tres meses antes”. // Citado por el ingeniero Valentín Virasoro en el Anexo I, A de la obra de Pedro Ferré. “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842)” (1921). Ed. Imprenta y Casa Editora Coni, Buenos Aires.

“El 6 de Octubre por la noche se presentó el general Ferré al Comandante General de Armas, Evaristo Carriego, y con la energía que comunicaba a su alma el amor a la patria y la justicia de la causa a que servía, le declaró:

‘que estaba dispuesto a libertar a Corrientes y que sus trabajos en ese sentido estaban ya hechos y darían infalible resultado’.

“Invocó el patriotismo de Carriego para que, lejos de hacer esfuerzos -que serian inútiles, para estorbar este movimiento revolucionario- lo secundase o, por lo menos, no le pusiera obstáculos que sólo podrían producir una estéril efusión de sangre.

“Carriego, dominado por la repentina y enérgica declaración de Ferré o quizá tocado de la justicia del objeto que se proponía, le prometió su abstención y no estorbar de modo alguno el éxito de su empresa, sino aún de ayudarlo en ella.

“Entonces, el general Ferré se separó de Carriego, previniéndole que partía para la campaña a reunir las divisiones con que debía verificar el pronunciamiento pero que, tratándose de interés tan sagrado cual era el de emancipar a Corrientes, había previsto todos los casos que podían obstaculizar a su designio y que al efecto quedaban en la ciudad sus amigos y compañeros de causa, comprometidos a apoderarse de la persona de Carriego en el acto que tratara de faltar a la promesa que le hacía.

“Reeién, y con tal objeto, participó el general Ferré su plan revolucionario a Nicolás de Atienza y Juan José Fernández Blanco, quienes defirieron gustosos a ayudar al General en su patriótico anhelo y a ponerse de acuerdo con el Comandante General Carriego.

“Dejando en este estado la revolución en la ciudad, partió esa misma noche el General para la campaña y habiendo llegado el día 7 a San Cosme se puso de acuerdo con el comandante de aquel punto, Manuel Antonio Corrales, e hizo un expreso al comandante de Itatí, Juan Antonio Güerí, invitándolo a que marchase a Caá Catí, punto de reunión designado por el General para las fuerzas de campaña, que debían  sostener el pronunciamiento de la provincia.

“El mismo día hizo otro expreso de las Ensenadas al benemérito comandante León Esquivel, avisándole haber verificado los pasos acordados con él anticipadamente y pidiéndole que reuniera sus fuerzas.

“Continuó su marcha hacia el punto de reunión y habiendo tenido en su tránsito una entrevista con el comandante del Palmar, Manuel A. Aquino, obtuvo de este jefe su asentimiento al proyecto revolucionario, habiéndose prestado a acompañar al General con una ligera escolta.

“El día 10 llegó el General al pueblo de Caá Catí donde ya fue recibido en medio del mayor entusiasmo por el comandante Esquivel y su división ya reunida.

“El día 11 concurrió a la cita el comandante Güerí.

“El 12 y el 13 se ocuparon en remitir Circulares a los comandantes de la provincia, participándoles el movimiento operado e invitándolos a secundarlo, como lo efectuaron con la mayor unanimidad y decisión”.

Hasta aquí el relato de Saravia basado en la memoria de Ferré.

Entretanto, ¿cuáles eran los sucesos que sincrónicamente se habían producido en la capital?

El doctor Mantilla, que ha tenido a la vista las memorias escritas por su tío, Manuel Serapio Mantilla -testigo ocular de aquellos sucesos- narra en los siguientes términos las postrimerías de la dominación de la republiqueta de Ramírez.

- La insurgencia en la ciudad

"Después de la derrota de Artigas, Ramírez ocupó la provincia llegando hasta la capital. Reforzó su Ejército con unos 700 correntinos y proveyó su caja de guerra con el producto de contribuciones forzosas y un depósito que el cura de Saladas, doctor Ocantos, había recibido de Artigas(7).

(7) Citado por Manuel Florencio Mantilla en su obra “Estudios Biográficos sobre Patriotas Correntinos”, extractado en el Anexo I, B de la obra de Pedro Ferré. “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842)” (1921). Ed. Imprenta y Casa Editora Coni, Buenos Aires.

"Meditaba una expedición sobre el Paraguay, cuando llegó a su noticia que los gobernadores de Santa Fe y Buenos Aires estrechaban sus relaciones, de lo que no esperaba le viniera bien alguno y, estimulado por el turbulento general Carrera -emigrado chileno- corrió a Entre Ríos y declaró luego la guerra a Santa Fe y Buenos Aires.

"Su hermano Ricardo López Jordán quedó al mando de Corrientes, sirviéndole de secretario Evaristo Carriego. La estrella de Ramírez entraba en su ocaso. Invadió Santa Fe y fue derrotado, huyendo hacia Córdoba acompañado de una escasa tropa; fue batido y muerto por las fuerzas del gobernador interino de dicha provincia, Francisco Bedoya. Su cabeza remitida como trofeo al gobernador de Santa Fe, fue exhibida en la Iglesia Matriz de la mencionada provincia, dentro de una jaula de hierro.

"Al partir Ramírez a campaña, delegó el mando supremo en López Jordán y éste, a su vez, para marchar a Entre Ríos, nombró reemplazante suyo en Corrientes a su secretario Carriego. Muerto Ramírez, Mansilla, uno de sus tenientes, sublevó la tropa del Paraná contra Jordán y, habiéndolo batido, proclamó la libertad del pueblo tanto tiempo oprimido. Antes de un mes Carriego fue también depuesto en Corrientes.

"Carriego fue relativamente el mejor de aquellos omnímodos señores de Corrientes. Más culto que sus antecesores y solo en una provincia extraña, procedió con menos tirantez y procuró tenerse bien con algunos elementos sanos. En la capital, confió a Ferré la Comandancia General de Marina, puesto en que ya lo había hecho servir Méndez en las ausencias de Campbell; y a Juan José Fernández Blanco conservó en el mando de los Cívicos, que lo tenía nominalmente por derecho de antigüedad.

"En la campaña, como Ramírez se había deshecho de los caudillejos locales que representaban la causa de Artigas, los reemplazantes de éstos mejoraron la situación.

"Pero Carriego era un 'intruso' y la provincia había perdido de hecho y de derecho su autonomía. Bajo el protectorado de Artigas se conservaron las formas al menos de la independencia local, y correntinos eran, aunque imbéciles y perversos, los que en apariencia la gobernaban.

"El mal, pues, estaba agravado de un otro punto do vista, sin haberse normalizado la condición de las personas y de las propiedades y era tanto más doloroso aquel estado cuanto que Corrientes poseía elementos excelentes de gobierno propio y no podía utilizarlos.

"El pronunciamiento de Mansilla en Entre Ríos abrió espacios de esperanzas a los correntinos. Desde que resonó en la provincia aquel grito de libertad, sus habitantes unieron sus votos, aunque en silencio, dice Atienza, a los sentimientos de los emprendedores de tan. grande obra; y puestos al habla los más conspicuos y en contacto con el jefe libertador de Entre Ríos, tramaron el plan de la deposición de Carriego.

"Pedro Ferré desempeñó un papel importante en los preparativos de aquel movimiento, pues recibió la comisión de organizar los elementos de la campaña. El, Fernández Blanco y Nicolás Ramón de Atienza constituían la dirección de la empresa.

"La dificultad no era Carriego. Se temía, y con razón, que López Jordán, echado de Entre Ríos, buscara en Corrientes protección y pudiera reproducir un hecho igual al de Basualdo en 1814. Por eso, antes de dar el golpe, aseguróse primero el concurso de los comandantes de campaña que esa vez se prestaron con entera decisión.

"Mansilla, por su parte, dirigió a Carriego una enérgica nota -ya citada más arriba- en la que lo conminaba a tomar una decisión definitiva: “mantenerse en quietud o neutral”.

"Ante una comunicación semejante, Carriego creyó prudente no mezclarse en los sucesos de Entre Ríos, pero en la localidad no cambió de sistema; siguió como si dependiera aún de Ramírez o de López Jordán, y hasta con deslealtad hacia Mansilla, pues retuvo todas las comunicaciones que éste le remitía -confiado- para los jefes de campaña.

"El último día de su Gobierno consumó un atentado inaudito. Era día de llegada del correo, por el que se esperaban importantes noticias de Entre Ríos. La administración postal estaba en lo que es hoy Casa de Gobierno y él vivía en la que hace esquina a las calles Plácido Martínez y Buenos Aires, propiedad actual y habitación de la familia de David A. Mantilla.

"Poco después de mediodía, Carriego, en camisa y calzoncillo y de poncho, fue a la Oficina del Correo, a cuya puerta había mucha gente agolpada esperando su correspondencia. Se encerró solo, abrió las cartas de la balija y cuando se impuso del contenido de ellas volvió a su casa dejando orden para que las repartieran.

"La indignación que el hecho produjo fue unánime y rabiosa. Nadie quería recibir sus cartas o las hacían pedazos arrojándolas al rostro del inculpable empleado que las entregaba. Gritos de protestas y de amenazas contra el violador partían de todos los circunstantes, que no querían retirarse del lugar sin ver castigado al culpable.

"Estando en aquella confusión, los jóvenes Antonio Mantilla y Rafael de Atienza invitaron a unos amigos de su edad a pasar a casa del primero -que estaba al frente- para resolver lo que debían hacer. Momentos después concluyó la conferencia y salieron precipitadamente sus miembros para distintos puntos de la ciudad y no pasó mucho que ya se oyó en la población el toque de generala que batían.

"Los primeros que ocurrieron a la plaza fueron los del grupo del correo y, tras de ellos, llegaron de todas partes hombres de pueblo y vecinos acomodados. Allí, bajo la impresión del atentado, fue acordada la inmediata deposición de Carriego y, enseguida llevada a cabo sin resistencia alguna(8).

(8) Este arresto, como es sabido, tuvo lugar en la Ciudad de Corrientes y fue uno de los actos principales de la revolución llevada a cabo para librar a Corrientes del ominoso dominio del general Ramírez y de sus caudillos y que dio por resultado el resurgimiento de la provincia a la vida constitucional, libre y autónoma, de que goza desde entonces en el seno de la familia argentina. // Citado por Manuel V. Figuerero, en el Anexo I, C de la obra de Pedro Ferré. “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842)” (1921). Ed. Imprenta y Casa Editora Coni, Buenos Aires.

"El suceso tuvo lugar el 12 de Octubre de 1821, fecha de la cual arranca la verdadera independencia local de la provincia y, como queda dicho, fue obra de unos jóvenes en cuanto a su producción.

"Ferré se encontraba en la campaña. Recibió la noticia en marcha sobre la capital a la cabeza de 800 hombres, acompañado de los comandantes Esquivel, Aquino y Corrales"(9).

(9) A pesar de no haber encontrado en documento alguno la confirmación de este hecho, lo consignamos, fiados en la referencia del doctor (Belisario) Saravia que, sin duda, lo habría recogido de labios del mismo general Ferré, su padre político. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Estudios Biográficos sobre Patriotas Correntinos” (1884), pp. 100 a 108.

Como se infiere de la lectura del escrito del doctor Mantilla, éste otorga a Ferré un papel de reparto en el movimiento cuando de las palabras del ex gobernador emerge una situación que parece haber sido diferente. Es por eso que su nieto, el ingeniero Valentín Virasoro dice sobre el particular:

"Haremos, sí, notar que éste (Mantilla) no hace referencia a la movilización de fuerzas promovida por Ferré en la campaña y sólo alude a este hecho diciendo que cuando tuvo lugar el movimiento en la capital -con la prisión de Carriego- Ferré se hallaba en campaña, y que recibió la noticia en marcha sobre la ciudad con 800 hombres, lo que hace constar a pesar de no haber encontrado en documento alguno la confirmación de este hecho.

"Ferré, a su vez, no da detalles sobre la forma en que se produjo el Pronunciamiento del 12 y la prisión de Carriego, diciendo solamente que, a su salida, en la noche del 6 de Octubre, dejó a cargo de los señores Atienza y (Fernández) Blanco la apreciación respecto de la oportunidad en que convendría dar el golpe contra Carriego.

"En la narración del doctor Mantilla no se menciona a los comandantes de San Cosme, Itatí, San Luis del Palmar y Caá Catí, señores Corrales, Güerí, Aquino y Esquivel, que acompañaron a Ferré, según la relación de éste, siendo de notarse que los cuatro fueron ascendidos, los tres primeros a capitanes de ejército el 31 de Diciembre de 1821 y, el cuarto, a teniente coronel, el 20 de Marzo de 1822, siendo de creerse que estos ascensos fueron dados en premio de los importantes servicios prestados para el éxito del movimiento".

Finalmente, cabe citar lo que relata el doctor Hernán Félix Gómez quien informa que “el Comandante de Armas Evaristo Carriego había decidido retirarse de la Ciudad de Corrientes con las fuerzas armadas Veteranas y Cívicas para que éstas no fuesen influidas por los dirigentes civiles y se sublevasen ante las noticias que llegaban de Entre Ríos”.

Es evidente que el movimiento fue cívico-militar y que el pueblo todo estaba con el ánimo dispuesto para deponer a Carriego y reemplazarlo por hombres de Corrientes.

Gómez agrega:

“En las primeras horas del 12 de Octubre de 1821, cuando debían salir de la capital, los jefes y oficiales -ya confabulados- depusieron a Carriego y lo pusieron en prisión”(10).

(10) Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), capítulo XXII. Edición del Estado.

"El pueblo estaba alerta", dice Gómez; "las noticias trascendentales no llegan tanto en documentos como en el rumor insistente que se recoge y multiplica en el comentario, información que si es armónica al espíritu público es -antes que la noticia transmitida en voz baja- la vibración de una corazonada.

"Y de uno a otro extremo resonó como la palabra de orden; reconquistemos la soberanía provincial".

Eran las primeras horas del día 12 de Octubre, en que las unidades veteranas y la milicia cívica debían salir de la capital, cuando el elemento militar -de jefes y oficiales- ya al habla con los dirigentes civiles descollantes, deponen al Comandante de Armas Evaristo Carriego, lo constituyen en prisión y convocan a una Asamblea Popular que resuelva, en definitiva, sobre la proclamación de la libertad provincial y, dentro de la independencia, “la unión y fraternidad con las demás provincias de Sudamérica”(11).

(11) Palabras de la Circular comunicativa -del día 12- a los Comandantes de campaña. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), capítulo XXII. Edición del Estado.

- Cabildo abierto. El pueblo en armas

El alzamiento correntino fue pacífico, juiciosamente preparado por el comandante de los Cívicos, Juan José Fernández Blanco, de acuerdo con el sargento mayor Nicolás Ramón de Atienza y algunos comandantes de campaña.

Como Mantilla relata más arriba "se oyó en la población el toque de generala que batían ... y llegaron de todas partes hombres de pueblo y vecinos acomodados. Allí fue acordada la inmediata deposición de Carriego" y, enseguida, llevada a cabo sin resistencia alguna.

"El mismo día de la deposición y captura de Carriego, el pueblo reunido en la plaza principal nombró Comandante interino de Armas y encargado de presidir la reconstrucción de los poderes públicos de la provincia, el honorable patriota Nicolás Ramón de Atienza.

"La aspiración general era la constitución regular de la provincia -Atienza, Blanco, Cossio, Ferré, Soto, Acosta, Almirón y demás ciudadanos distinguidos, se pusieron a la obra y, como la tormenta que se temía de Entre Ríos, se disipó con la huida de López Jordánal Estado oriental"(12).

(12) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Estudios Biográficos sobre Patriotas Correntinos” (1884), pp. 100 a 108.

Inmenso júbilo respondió a la actitud de la milicia armada. El pueblo, en la plaza pública, adhirió al Pronunciamiento y afirmó en resoluciones terminantes el propósito:

1.- Resolvió la reunión inmediata de un Congreso de Diputados para elegir el Gobierno que había de regir la provincia, así como una Junta General de Comandantes Militares que entendiese en la defensa del territorio.

2.- Invitó y exhortó a los Partidos de campaña a que adhirieran al Pronunciamiento y dispusieran la tropa para repeler agresiones y eligió -por aclamación- para que ejerciera el Gobierno interino, a Nicolás Ramón de Atienza.

La composición del Cabildo de Corrientes en 1821, a raíz del suceso del 12 de Octubre, quedó constituida en esta forma:

Don José Vicente García de Cossio, don Pedro Ferré, don Tomás Sáenz de Cavia, don Juan Ventura López, don José Victorio Gelabert, don José Ignacio Domingo Cabral y don Francisco Carvallo, como escribano público y de cabildo(13).

(13) Extracto de la conferencia dada por el agrimensor don Manuel V. Figuerero en el Centro Correntino “General San Martín”, el 12 de Octubre de 1920, 99no. aniversario del arresto de don Evaristo Carriego. // Citado en el Anexo I, C de la obra de Pedro Ferré. “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842)” (1921). Ed. Imprenta y Casa Editora Coni, Buenos Aires.

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