El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Corrientes cuestiona caudillaje de Rosas. Roces con el P. E.

A fines de 1834 y principios del años siguiente, y en el orden de la política interna, se puede observar que la clase dirigente de la provincia comenzaba a ahondar su división en cuanto a su posición con respecto a los acontecimientos políticos del resto del país, en especial de Buenos Aires.

El ex gobernador Ferré deja entrever en sus escritos que la dirigencia que rodeaba a Atienza lo hizo a un lado con rapidez cuando él puso objeciones a la misión que se le encomendó ante las otras provincias litorales por el conflicto con el Paraguay.

La actitud de Atienza de mantener buenas relaciones con los otros Gobiernos del Litoral -y en especial con el de Buenos Aires- no consistía en una renuncia a los principios de Organización Nacional ni de defensa de los intereses económicos provinciales, propios y ajenos sino, por el contrario, por medio de esas relaciones mantener la paz y la tranquilidad para lograr aquellos objetivos.

- El asesinato de Quiroga y la actitud de Rosas ante el suceso

El 16 de Febrero de 1835 había sido asesinado en Córdoba el general Juan Facundo Quiroga. La eminencia de la personalidad de Juan Manuel de Rosas lo llevó a una intervención directa para castigar a los culpables, consultando a los demás Gobiernos de provincia, circunstancia que, agregada al propio hecho del asesinato y a lo que él implicaba en el plano de las valías políticas del momento, produjo crisis en la opinión correntina.

Justamente, cuando a pesar de las buenas relaciones con las autoridades porteñas se registra el asesinato de Quiroga en Barranca Yaco (Córdoba) y la posterior actitud de Rosas, interviniendo directamente para castigar a los culpables, quedó claramente sentada la posición federalista y celosa de las autonomías de las provincias de la mayoría de los hombres públicos de Corrientes.

Llegó a Corrientes, el 23 de Agosto de 1835, Manuel Leiva, como comisionado del Gobierno de Santa Fe, en momentos en que el gobernador Rafael León de Atienza, inclinado a los procedimientos de Rosas, declarábase partidario de la “adhesión y activa cooperación a sostener la iniciativa que inspiraron el respeto de la Nación, la fama, el honor y la opinión pública de los Excelentísimos Señores Gobernadores que presiden la suerte y destino de los pueblos(1).

(1) Palabras de la Nota de Atienza al Congreso. Las demás referencias son sintetizadas de las del Congreso al gobernador Atienza, del 6 de Noviembre de 1835. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVIII. Edición del Estado.

- El Congreso plantea su pensamiento

El Congreso de la provincia, llamado a pronunciarse sobre los sucesos planteados por oficio del P. E. del 12 de Septiembre de 1835, puso de relieve su pensamiento en las Sanciones del 19 de Septiembre y 6 de Noviembre de 1835, ésta última a raíz de una Nota de Atienza en que protestaba de los términos usados en la primera de las resoluciones.

Establecían los legisladores correntinos la falta de derecho del gobernador de Buenos Aires -aún a título de Encargado de las Relaciones Exteriores- para intervenir en cualquiera de las provincias invocando los intereses nacionales, cuya jurisdicción sólo podía darle un Gobierno de ese carácter, por entonces inexistente.

Lo hacían con altura, caracterizando que ese derecho de intervención era anular la soberanía de los Estados Provinciales, principio que correspondía salvar tanto más cuanto el alejamiento de los Reinafé del Gobierno de Córdoba disipaba la tormenta formada sobre su horizonte, reduciendo la cuestión a un castigo de competencia exclusiva de la Justicia de esa provincia.

Pero el Congreso Permanente dispuso que la Nota -en que sintetizaba estos puntos de vista- quedase secreta, para no lesionar la armonía con los Gobiernos vecinos e independientes, pero que sirviese de pauta a la gestión política del Ejecutivo(2).

(2) Declaración del Congreso del 6 de Noviembre de 1835. Nota “reservada” en el Libro de Oficios del Congreso. Archivo de la Legislatura de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVIII. Edición del Estado.

Casi simultáneamente, el 23 de Septiembre de 1835, dio otra ley sobre el mismo asunto, autorizando al P. E. a proceder con amplitud de facultades en los asuntos contingentes al asesinato del general Quiroga y para aquéllos que hicieran a la seguridad y derechos de la provincia durante la crisis iniciada, con cargo de informar al Congreso(3).

(3) Ley del 23 de Noviembre de 1835. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVIII. Edición del Estado.

Luego de esta decisión del Legislativo, Atienza -en un gesto conciliador y magnánimo- intentó convencer a Estanislao López -el gobernador santafesino, que trataba de oponerse a las pretensiones de Rosas- de ser él quien juzgara a los Reinafé y que debía procederse clementemente con ellos.

Interpretando -quizá erróneamente- unas palabras de Rosas que había dicho desear “haber encontrado cómo excusar al señor gobernador Reynafé(4), Atienza, en una carta le decía a López, que para eso no era tarde

... atendida la necesidad absoluta de economizar la sangre argentina, para tenerles toda la consideración posible, no condenando a la última pena sino a los muy principales autores de la mortandad (posiblemente acá se refería a José Santos Pérez y a los hombres de partida); no sea que, por satisfacer a la vindicta pública, se diga de nosotros que es puramente venganza(5).

(4) Los hermanos Reynafé (o con la ortografía actual de Reinafé), José Vicente (1782-1837), Francisco Isidoro (1796-1840), José Antonio (1798-1837) y Guillermo (1799- 1837), nacidos en la provincia de Córdoba, fueron políticos y militares argentinos.
“El origen familiar de los Reynafé era irlandés ya que el apellido de su padre -antes de su castellanización- era Queenfaith (derivante de las palabras inglesas “queen”, que significa reina, y “faith” que significa fe) y éste -asimismo- de una forma anglicanizada de Kenefick o Kennefeaky que es un apellido gaélico”, según Daniel Balmaceda. “Historias Inesperadas de la Historia Argentina (Tragedias, Historias y Delirios de Nuestro Pasado)” (2011). Ed. Sudamenricana, Buenos Aires.
(5) Enrique Barba. “Formación de la Tiranía” (1951), en “Historia de la Nación Argentina”, de la Academia Nacional de la Historia, volumen VII, segunda sección, p. 137. Ed. El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

Pero la buena intención de Atienza no tuvo éxito -como bien sabemos- y Rosas hizo su voluntad convenciéndolo a López. El historiador Antonio Emilio Castello alaba la actitud del gobernador y celebra el ambiente político que se vivía en Corrientes en esos momentos al decir que

"es realmente reconfortante ver, en esos tiempos de caudillos que imponían su voluntad en las provincias, cómo en Corrientes existía el respeto del gobernador de turno a las leyes y a la Legislatura, requiriendo aquél la autorización de ésta cuando así correspondiera. Y Atienza en esto fue muy cuidadoso ..."(6).

(6) Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

La realidad de los hechos muestran que el asesinato de Quiroga y sus consecuencias marcaron dudas en la historiografía argentina.

El procedimiento judicial seguido por Rosas fue seriamente cuestionado, por sacar a los acusados de la jurisdicción correspondiente al debido proceso e impedir un adecuado derecho a la defensa en juicio.

Antes de ser fusilado y luego colgado, Santos Pérez culpó públicamente y a los gritos en la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo), a Juan Manuel de Rosas del asesinato de Facundo Quiroga.

Al ser los hermanos Reinafé amigos y aliados del gobernador santafesino Estanislao López, se trató también de involucrar a este último como magno instigador e, inclusive, a Domingo Cullen, quien fuera su ministro de Hacienda, curiosamente de ascendencia irlandesa a semejanza de los imputados instigadores hallados culpables(7).

(7) Citado por Jorge Raúl Lafforgue y Jorge B. Rivera. “Historias de Caudillos Argentinos” (1999). Ed. Alfaguara, Buenos Aires.

Si bien es cierto que el motivo de venganza se utilizó como un argumento, no es menos cierto que los Reinafé lo perdieron todo, empezando por el poder político hasta importantes propiedades y establecimientos agropecuarios en la provincia de Córdoba que fueran subastados una vez fusilados, aunque nadie pujara por ellos ya que era de mal augurio, en esa época, comprar bienes de algún finado, haciendo bajar su valor real y, por lo cual, es aquí adonde surgió la figura de un hacendado vasco-salteño de 35 años de edad, llamado José Gregorio de Lezama Quiñones -hijo del militar cabildante colonial Francisco Asensio de Lezama- y quien fuera el futuro amigo de Rosas, que compró a muy bajo costo dicho patrimonio(8).

(8) Citado por Daniel Balmaceda. “Historias Inesperadas de la Historia Argentina (Tragedias, Historias y Delirios de Nuestro Pasado)” (2011). Ed. Sudamenricana, Buenos Aires.

Esto siembra una seria duda sobre que la supuesta venganza haya sido la motivación del crimen. Perder todo por sed de venganza es difícil de racionalizar como patrón de conducta de políticos avezados como fueron los Reinafé.

Por otro lado, la muerte de Quiroga fue favorable a Rosas, ya que le permitió controlar Córdoba y postergar indefinidamente los Congresos que requerían las provincias para lograr la organización constitucional de la Nación en un Estado federal, imponiendo su poder hegemónico.

Esto hace conjeturar que no sólo Facundo Quiroga fue emboscado, también los hermanos Reinafé, todos por Rosas, que se afianzaba en forma fáctica hasta ser derrotado en 1852.

Información adicional