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La población de la provincia de Corrientes entre 1814 y 1852

Uno de los índices del notable desarrollo institucional de Corrientes lo constituye la realización de recuentos anuales de sus habitantes. En unos casos, meros Padrones en los que es evidente la finalidad militar de la iniciativa; en otros, verdaderos censos cuyas no pocas deficiencias no amenguan el valor de lo que acabamos de señalar ni la posibilidad de basar en ellos una aproximación al desarrollo demográfico de la provincia.

Los más útiles a este propósito son los de 1820, 1833 y 1841(1).

(1) Estos censos han sido trabajados por Ernesto J. A. Maeder, de cuyas publicaciones -véase referencias en las fuentes de los cuadros 1 y 2- tomamos las cifras globales. Prescindimos de otras cifras obtenidas por el mismo autor debido a que no han sido debidamente evaluadas las imperfecciones de los censos (véase, por ejemplo, lo que observamos en la Nota 2 del capítulo V: “Las Industrias”). // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Si prescindimos de las cifras de 1841, en las que inciden la mortalidad y emigración debidas a los conflictos bélicos del período, la tasa de crecimiento anual es sensiblemente alta para una sociedad preindustrial (3,3 % para 1814-1820, y 3.2 % para 1820-1833)(2).

(2) Hemos calculado las tasas a partir de las cifras de Maeder. Es de notar que dentro del crecimiento de la población de las provincias argentinas -entre 1809 y 1869- Corrientes posee la tasa anual más alta; véase Jonathan C. Brown. “A socioeconomic history of Argentina. 1776-1860” (1979), p. 222. Cambridge University Press, Cambridge. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Por otra parte es útil comparar la evolución de la ciudad capital con la de la campaña y, dentro de ésta, la de las tres zonas definidas por los ríos Santa Lucía y Corriente (al norte del primero de ellos -entre ambos- y al sur del segundo).

Advertiremos así dos características decisivas que condicionan el desarrollo de la estructura social correntina en las condiciones derivadas del proceso de transformaciones del conjunto de la economía rioplatense: por un lado, el claro predominio inicial del triángulo Noroeste, con centro económico y político en la capital; por otro, la paulatina expansión del sur ganadero que contrasta con el relativo estancamiento demográfico de la capital y que supera al de las otras zonas rurales (véase Cuadro 1):

CUADRO 1
Provincia de Corrientes, población por regiones, 1814/1841

1814 1820 1833 1841
Capital 4.771 (15,8 %) 5.308 (14,5 %) 5.668 (10,1 %) 5.540 (9,7 %)
1ra. Región 16.340 (54,1 %) 18.462 (50,3 %) 27.560 (49,5 %) 29.007 (50,6 %)
2da. Región 6.335 (21,0 %) 9.731 (26,5 %) 13.197 (26,6 %) 14.996 (26,2 %)
3ra. Región  2.738  (9,1 %)  3.196   (8,7 %)  9.382 (16,8 %)  7.766  (13,5 %) 
Totales 30.184   36.697   55.897   57.309  

Fuente: E. J. A. Maeder. “Guerra Civil y Crisis Demográfica en Corrientes (el Censo Provincial de 1841” (1980), en “Folia Histórica el Nordeste”, Nro. 4, pp. 73 y sigts., Resistencia-Corrientes.

Observaciones:
1.- Añadimos a cada región la proporción de los 2.000 varones calculados como integrantes del Ejército de la provincia;
2.- La 1ra. Región es la comprendida entre el río Paraná -en sus cursos de sur a norte y de oeste a este- y el río Santa Lucía y sus esteros; la 2da., desde este último límite hasta el río Corriente y los Esteros del Iberá -con el río Paraná en sus dos extremos-; la 3ra. Región es la comprendida entre el río Corriente, los Esteros del Iberá, el río Miriñay y el límite con Entre Ríos. Entre 1820 y 1833 esta región se extiende hasta el río Uruguay.

Se trata de un sensible crecimiento demográfico correspondiente con la recuperación de la economía ganadera de la provincia, que había sido devastada por las incidencias bélicas posteriores a la Independencia.

Similar conclusión surge del examen comparativo del desarrollo de la población urbana y rural. Esta última pasa de constituir -según las cifras del Cuadro 2- el 84,2 % de la población total de Corrientes en 1814; el 85,5 % en 1820; 90 % en 1833; y 90,3 % en 1841.

Si bien el crecimiento es sensible -como señalamos- no conviene olvidar que esto ocurre en el contexto de una débil densidad de población. Esta densidad -de cálculo impreciso por las omisiones censales- se acerca apenas a la unidad por kilómetro cuadrado en 1841 (véase Cuadro 2).

CUADRO 2
Población de la Provincia de Corrientes. 1797/1854

Año Habitantes

Tasa de

crecimiento

anual

Habitantes

Ciudad de

Corrientes

Tasa

Habitantes

campaña(1)

Tasa

Densidad por km2(4)

1797 9.200
1814 30.184 4.771(2) 25.413 0,51
1820 36.692 3,31 % 5.308 1,79 31.389 1,03 0,62
1833  55.566  3,24 %
5.668  1,33   50.224 3,68  0,94
 1841 57.309  0,39 % 5.540(3)   -0,28  51.769(3)  0,38  0,96
1854  84.570   3,04 %  1,42

Fuentes: para 1797 -cifra tomada de Félix de Azara. “Descripción e Historia del Paraguay y del Río de la Plata” y, para 1814, 1820, 1833 y 1841, E. A. J. Maeder. “Guerra Civil y Crisis Demográfica en Corrientes (el Censo Provincial de 1841)” (1980), en “Folia Histórica del Nordeste”, Nro. 4, p. 80, Resistencia-Corrientes; para 1854, V. A. Martín de Moussy. “Description Géographique et Statistique de la Confédération Argentine” (1864), tomo III, pp. 129 y 130, París.

Observaciones:
(1) Se incluyen todos los pueblos de la provincia, dada su escasa magnitud.
(2) Población estimada, pues faltan tres de los cuatro padrones de la ciudad.
(3) Añadimos a las cifras del censo el porcentaje de varones para ciudad y campaña, proporcional a los 2.000 soldados calculados por Maeder como integrantes del Ejército Provincial en operaciones.
(4) Según una superficie estimada de 50.460 km2.

Se trata de una densidad baja, característica del poblamiento rioplatense de la época y acentuada en estos cálculos por la existencia de extensas zonas deshabitadas, como la de los Esteros del Iberá(3).

(3) Según Alcides d’Orbigny, Ferré habría calculado en 50.000 habitantes la magnitud de la población provincial (el naturalista francés estuvo en Corrientes entre Marzo de 1826 y Abril de 1827), cálculo que parece algo abultado, confrontado con los de los censos. Pero nos interesa la reflexión de d’Orbigny sobre la densidad que esa cifra implicaba:
“Si este dato es exacto, siendo la extensión de la provincia de aproximadamente 2.391 leguas marinas, habría 24 personas por legua cuadrada (unos 0,77 habitantes por km2) mientras Francia -en 1825- tenía 1.778, España 763, etc.
“Esta diferencia -añade- no parecerá, sin embargo, enorme, si se comparan las tierras cultivadas de Europa con los desiertos americanos, donde grandes superficies pantanosas permanecen incultas...”. (Alcides d’Orbigny. “Viajes por la América Meridional” (1946), tomo 1, p. 319. Ed. Futuro, Buenos Aires).
// Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Aún considerando la zona más poblada de la provincia, al norte del río Santa Lucía, la densidad apenas alcanzaría a dos habitantes por km2 en 1841.

Sin embargo, comparando la población total de Corrientes con la de otras provincias (véase Cuadro 3), puede considerarse que era elevada para el promedio de la época, sobre todo en una región cuyo mayor grupo indígena -el misionero- había sufrido un acelerado proceso de dispersión por todo el litoral ganadero luego de la expulsión de los jesuitas y cuyos restos, además, no son incluidos en los censos.

CUADRO 3
Población de algunas provincias argentinas en diversos años del período

Provincias Años Población
Buenos Aires 1822 118.646
Buenos Aires 1836 142.957
Entre Ríos 1820 20.056
 Entre Ríos  1849  47.736
Santa Fe   1816/17 15.000 
 Santa Fe 1858 41.261
 Córdoba 1822 78.199
Córdoba  1839  102.248
 Tucumán 1825  30.000
Tucumán 1845 57.876
Salta 1854 61.400
Mendoza 1812 13.318
Mendoza 1857 47.478

Fuente: E. J. A. Maeder. “Evolución Demográfica Argentina desde 1810 a 1869” (1969), pp. 34 y sigts. Ed. Eudeba, Buenos Aires.

Observaciones: las cifras corresponden ya sea a censos provinciales ya a cálculos diversos. Al respecto, véase información en la fuente.

La provincia tenía un solo centro poblado que merecía -para la época- el calificativo de ciudad. Era la capital, Corrientes, cuya población -que registra el Cuadro 2- no daba indicios de aumento.

Su fisonomía urbana parece no haber sido muy atractiva, pese a las mejoras que el gobernador Ferré encomendara al ingeniero francés Parchappe en 1827 -encargado también de la urbanización de otros poblados de la provincia-.

Así, en 1846, Mackinnon la encuentra de aspecto mezquino y ruinoso. Como las calles son de arena y carecen de pavimento -observa- se acrecienta el aspecto general de abandono.

Los Robertson -hacia 1815- habían también juzgado las calles de arena y fango como miserables y las viviendas de la gente pobre de muy ruin apariencia. Sólo algunas casas grandes y cómodas de los magnates de la ciudad -en una o dos de las calles principales- y algunas buenas iglesias se exceptuaban del mal efecto que les causara la edificación.

Pese a todo juzgaban que la profusión de jardines con árboles, arbustos y flores, que parecían disputar terreno a las mismas viviendas, daba a la ciudad una apariencia pintoresca que se sobreponía a la pobreza de éstas(4).

(4) Alcides d’Orbigny. “Viajes por la América Meridional” (1946), tomo 1, p. 335. Ed. Futuro, Buenos Aires; L. B. Mackinnon. “La Escuadra Anglo-Francesa en el Paraná. 1846” (1957), p. 104. Ed. Hachette, Buenos Aires; J. P. y G. P. Robertson. “Cartas de Sud-América”, primera serie: “Andanzas por el Litoral Argentino. 1815-1816” (1946), p. 91. Ed. Emecé, Buenos Aires. Véase, asimismo, E. J. A. Maeder. “La Ciudad de Corrientes descripta por viajeros y cronistas entre 1750 y 1828” (1960), en revista “Nordeste”, Nro. 1. Sobre los habitantes de la capital comentaba d’Orbigny:
“La población de la ciudad puede calcularse en 8.000 almas, compuestas por descendientes de españoles, indios, negros y mezclas de las tres razas.
“El crecimiento de la raza africana es reducido. Hay pocos negros y, en consecuencia, pocos mulatos; sin embargo, la mezcla de aquéllos con los indios guaraníes produce una hermosa raza (...).
“En Corrientes los indios absolutamente puros son muy raros o, por lo menos, apenas se distinguen de los mestizos, con los cuales se confunden del punto de vista de los hábitos sociales”. Alcides d’Orbigny. “Viajes por la América Meridional” (1946), tomo 1, p. 341. Ed. Futuro, Buenos Aires.
// Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Si la ciudad capital merecía descripciones poco favorables de observadores no mal predispuestos a juzgarla, los otros centros poblados estaban lejos de mejorar el cuadro.

Alcides d’Orbigny, tan sensible a las atracciones del paisaje rural correntino, describe a San Roque -sobre el río Santa Lucía- como algo nada agradable; mero grupo de casas cubiertas de paja o tronco de palmera, con una iglesia muy simple -apenas una casa grande dotada de un campanario de tirantes- y el conjunto sin árboles o con unos pocos frutales.

San Roque tenía 735 habitantes en 1833, pocos años después de la visita del naturalista francés.

Según el censo de ese año, Goya -la segunda población de la provincia- llegaba a 1.910 habitantes si se incluían sus alrededores. Trece años más tarde le parecerá a Mackinnon un pobre conjunto de chozas con alguna que otra casa aceptable.

En todas partes, una de las observaciones principales del oficial naval británico -además de las clásicas referencias a la traza en damero de las ciudades hispanoamericanas, prescripta por las Leyes de Indias- era la disposición cóncava de las calles que, por la ausencia de desagües, solía dar lugar a charcas de aguas podridas(5).

(5) L. B. Mackinnon. “La Escuadra Anglo-Francesa en el Paraná. 1846” (1957), pp. 144 y 161. Ed. Hachette, Buenos Aires. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

La tercera “ciudad” por su población -en 1833- era Curuzú Cuatiá, con 1.661 habitantes. Al no distinguirse en el censo de otras localidades, como Saladas o Caá Catí, la población urbana de la rural, no es posible estimar la cantidad de habitantes que poseían(6).

(6) Para 1841 es sí posible precisar la población de Caá Catí, que ascendía a 1.773 habitantes. Cifra cercana a la de Goya, que había descendido, en ese año, a 1.812 habitantes. Pero los efectos de la guerra impiden dar a estas cifras mayor valor comparativo puesto que, además de la disminución de Goya, explicable por su ubicación cercana al teatro de operaciones, la población de Caá Catí puede haber sido aumentada por los que se desplazaban hacia el Norte para alejarse de los riesgos de las operaciones militares y de la represalia del enemigo, en caso que resultase vencedor, como ya había ocurrido en forma tan sangrienta luego de Pago Largo, en 1839. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

La distribución de los habitantes en grupos étnicos es uno de los resultados menos confiables del análisis de estos censos, tanto por el fenómeno general en Iberoamérica de acentuarse artificialmente el natural “blanqueo” de la población -resultado de la tendencia de los censados a negar su condición mestiza o a declarar una calidad étnica más cercana a la del blanco que la que en realidad poseían- como por las deficiencias de los censos, incluida la omisión del dato en los padrones de varias regiones.

La proporción de blancos -70,8 % en 1814; 87,2 % en 1833- es presumiblemente bastante mayor que la real en esta provincia, en que la presencia indígena guaraní, como en la vecina República del Paraguay, era tan intensa que la lengua indígena predominaba en el uso popular y aún entre el grupo dominante en parte de su vida familiar.

Si el porcentaje de “naturales”, esto es, indios supuestamente puros, pudiese ofrecer menos reparos (17,2 % en 1814 y 9,1 % en 1833), dada la presunción del mestizaje, la casi inexistencia de mestizos en los datos censales (0,2 % en 1814; 1 % en 1820; y 0 % 1833) denuncia la escasa o nula calidad de estos datos(7).

(7) Tomados de E. J. A. Maeder. “La Población de Corrientes según Censo Provincial de 1833” (1970), en: Academia Nacional de la Historia. “Investigaciones y Ensayos”, Nro. 8, pp. 324 y sigts., Buenos Aires. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

La estimación de la esclavitud es más confiable, puesto que no es de presumir que se la ocultara. Las cifras de 1.161 esclavos en 1814; 1.026, en 1820; y 700 en 1833, reflejan su declive por efecto conjugado de la libertad de vientres decretada en 1813, las ocasionales manumisiones y compras de libertad; y el creciente precio de los esclavos desde la impugnación inglesa a la trata.

Añadamos que, según los dudosos datos censales, castas y negros habrían reunido el 11,1 % y 0, 5% en 1814; y el 3,5 % y 0,1 % en 1833, grupos a los cuales pertenecían aquellos esclavos.

Respecto de la población proveniente de otras provincias argentinas, se destacan los originarios de las limítrofes (Entre Ríos, 116; y Santa Fe, 77), en el único censo que registra el dato, el de 1833. Más abundantes son los bonaerenses -con 124 censados- mientras que del resto de los provincianos, sólo los cordobeses, con 15, superan las 10 unidades.

El total de residentes oriundos de otras provincias es de 350, apenas, el 0,63 % de los 55.566 habitantes de 1833.

Considerando la distribución de esos grupos por regiones, la mayor proporción de entrerrianos correspondía al sur, donde fueron censados 78 de ellos. El dato responde a la proximidad de esa región con la de origen y a la índole predominantemente ganadera de las actividades productivas a ambos lados del Guayquiraró y del Mocoretá -límites de ambas provincias-.

En la población extranjera de origen americano: 417 paraguayos, 2 orientales y 3 brasileños fueron los únicos censados en 1814. Los mismos grupos sumaban 406; 16; y 49 -en 1820- con la única novedad de 1 chileno; y 673; 36; y 14 en 1833, año en que también se registraron la exigua cantidad de 8 chilenos, 1 peruano y 3 norteamericanos.

Entre los de origen europeo: 87 españoles, 30 portugueses, 4 ingleses y 2 franceses habitaban Corrientes en 1814. En 1820, sumaban 102, 49 y 3, respectivamente, más 3 italianos y 1 alemán; y en 1833, 92 españoles, 141 portugueses, 18 ingleses, 41 franceses, 39 italianos, 3 alemanes y 2 austríacos, integraban la población residente de origen europeo.

En estas cifras, la costumbre de la época de designar a la población del Brasil como portuguesa torna dudosa la distinción que surge del censo entre portugueses y brasileños.

Por lo demás, junto a la natural predominancia de los oriundos de países limítrofes, cuenta el aumento de los ingleses -que solían ocuparse en el comercio exterior de la provincia- de los franceses -en 1833- con similares ocupaciones pero acuciados por huir del reclutamiento en las milicias de Buenos Aires y, de los italianos, que ya tenían una presencia destacada en la navegación de cabotaje y fluvial rioplatense(8).

(8) “... hoy, gran número de extranjeros -especialmente franceses- se han establecido en la provincia. Es cierto que durante la guerra de Buenos Aires con el Brasil ha podido atribuirse esa emigración al temor de las levas forzosas que hacía Buenos Aires para conseguir soldados”, en Alcides d’Orbigny. “Viajes por la América Meridional” (1946), tomo 1, p. 326. Ed. Futuro, Buenos Aires. En cuanto a los italianos, según el cónsul sardo en Buenos Aires eran el grupo más numeroso de los nativos de países europeos. Calculaba en más de 8.000 los súbditos del rey de Cerdeña establecidos en el Río de la Plata. Más de 3.000 estaban dedicados a la navegación de cabotaje, con más de 600 pequeños navíos de su propiedad, aunque con pabellón argentino. Muchos también se habían establecido en el Interior de Buenos Aires y otras provincias del Litoral. Estas referencias están formuladas en 1838 y se refieren, fundamentalmente, a marinos genoveses, súbditos de la monarquía sarda. La presencia de la Marina genovesa era también importante en el comercio exterior rioplatcnse y, entre las razones que la explican, era esencial el papel de intermediarios entre el comercio español y el argentino y uruguayo. La Marina sarda transportaba al Río de la Plata las mercancías españolas que seguían teniendo consumo allí, aunque afectado por la ruptura de relaciones derivada de la Independencia de las ex colonias hispanoamericanas. Piccolet d’Hermillon a Solar de la Marguerite, Buenos Aires, Nro. 18, 16 de Mayo de 1837; y Nro. 33, del 10 de Junio de 1838, en A. S. T., Sezione Corte. “Materie Politiche, Consolati Nazionali, Buenos Ayres, Mazzo 1, 1835-1841”. Asimismo: “Memoria sopra la Reppubblica Oriéntale dell’Uruguay, 1835”, en M. Pezzi a Solar de la Marguerite (idem) Negoziazioni, Uruguay, 1835-1843. Véase, asimismo, Clifton B. Kroeber. “La Navegación de los Ríos en la Historia Argentina. 1794-1860” (1968), pp. 118, 238 y 239. Ed. Paidós, Buenos Aires. // Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

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