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Anexión de pueblos misioneros a jurisdicción correntina

Paralelamente a los esfuerzos por contener a los indios del Chaco, el Gobierno de Corrientes debió cuidar la zona Norte, que confinaba con los pueblos de Misiones.

Los propósitos de conquista del dictador del Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia, lo llevaron a expedicionar sobre los pueblos que se extendían del Paraná al Uruguay, y Corrientes hubo de avanzar sus milicias hasta la Tranquera de Loreto(1).

(1) También llamada Zanjón de Loreto, abierta por los jesuitas en Ituzaingó y que comunicaba la laguna Iberá y el río Paraná.

- El ensanchamiento de Caá Catí

Por decreto del 12 de Agosto (de 1822) fue ensanchado el pueblo de Caá Catí, en la Comandancia de ese nombre; lo delineó el comisionado Pedro Ferré, el 20 de Septiembre del mismo año.

Como la mayoría de los jóvenes de ese entonces, Ferré perteneció al Cuerpo de Guardia Urbana. En 1819 será ascendido a Capitán de la Tercera Compañía de Cívicos y, al año siguiente, Comandante General de Marina. Desde este puesto fue uno de los principales promotores del movimiento que derrocó al Comandante de Armas Evaristo Carriego y permitió la autonomía de Corrientes.

En momentos en que procede a ensanchar Caá Catí, Ferré era Alcalde de segundo voto de la Ciudad de Corrientes.

Con respecto a Caá Catí, se puede decir que hasta entonces todo había sido irregular y caprichoso en la formación del pueblito. Juan Mateo Arriola había dirigido el trabajo de defensa de dicho pueblo, para librarlo de inundaciones frecuentes; aquél consistió en una zanja de desagüe extensa que resultó utilísima.

El Gobierno procedió -a petición del Comandante Militar y de los principales vecinos que solicitaron- “al señalamiento del suficiente terreno para piso del pueblo bajo la competente dirección de calles”.

El propósito del Gobierno fue “elevar la Parroquia y Comandancia de Caá Catí a un pueblo más formal”(2).

(2) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VII: “Organización Provincial. 1821-1830”, parágrafo 124. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

- Paraguayos en la Tranquera de Loreto

A principios de Enero de 1823 recibíanse noticias de que en el Paso de San Fernando estaban acantonados 300 paraguayos y que emisarios hábiles habían llegado a San Borja para tratar con los portugueses. En Marzo, ya las fuerzas del Paraguay llegaban a la Tranquera de San Miguel.

El invasor -como las masas guaraníes derrotadas- constituían un serio peligro; Fernández Blanco lo orilló, respetando el statu quo resultante de los primeros encuentros e iniciando con las tribus indígenas una política de paz y de cordialidad.

Ellas se habían concentrado en el litoral del Uruguay, bajo las órdenes del Comandante General de Misiones, Nicolás Aripí, dejando que en el del Paraná dominasen las fuerzas paraguayas, las mismas que Corrientes contenía en la Tranquera de Loreto.

Sobre este estado de cosas, el gobernador Fernández Blanco se dirigió al comandante Aripí ofreciéndole -el 12 de Febrero de 1822- su amistad y su apoyo. Excusábase por no haberle escrito antes, en la circunstancia de no conocer su residencia, a raíz de la derrota que le infringieron los paraguayos, y concluía estimulándolo a auxiliar el comercio que -desde la provincia de Corrientes- se efectuaba por la vía de São Borja con el territorio del Brasil.

- Anexión de pueblos guaraníes. Demarcación de límites con Misiones

Estas relaciones pacíficas dieron prontamente sus frutos, que encontramos en el acatamiento de autoridades y leyes correntinas formulado por varios pueblos guaraníes, actos trascendentales, que se reiteran luego, en 1826, bajo la gestión del gobernador Pedro Ferré.

La invasión paraguaya, el secuestro del sabio Amado Bonpland y otras invasiones, hicieron que el Congreso de Corrientes se ocupase de los límites de la provincia en su parte Norte, fijándose la frontera con Misiones el 29 de Diciembre de 1821 en una línea que, arrancando de la Tranquera de Loreto, fuese girando con rumbo sur hasta dar con el Miriñay(3).

(3) Oficio de Fernández Blanco al gobernador de Santa Fe, general Estanislao López, del 3 de Abril de 1822. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Con ello quedaron incorporados a Corrientes los pueblos de indios de San Miguel, Loreto y Yatebú. Este último juró la Constitución correntina el 31 de Diciembre de 1821.

Fue así cómo, en el pueblo de San Roquito(4), el 6 de Febrero de 1822, el comandante Juan Francisco Tabacayá; el Alcalde 1ro., Francisco Solano Aripí; el Alcalde Provincial Manuel Tacuabí; y el comandante Mariano Tacacá -en reunión general del vecindario- declarando hallarse sin autoridades legales y sin protección, resolvían unirse a la provincia de Corrientes, sujetándose a su Gobierno, reconociendo como tal a su gobernador Fernández Blanco(5).

(4) Jurisdicción de Corrientes, a orillas del río Miriñay.
(5) Documentos sobre Misiones, p. 189. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Lo mismo realiza el 22 de Enero del mismo año(6), el vecindario de San Miguel, que también pertenecía a Misiones, jurando el Reglamento Constitucional, en manos de Saturnino Blanco Nardo, Comandante Militar de Yaguareté Corá, designado interinamente de los pueblos guaraníes de San Miguel y Yatebú, que se incorporaban así al Organismo Provincial.

(6) De 1822. Documentos sobre Misiones, p. 217. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

El 30 de Abril de 1822 el gobernador Fernández Blanco -ante actividades de los indios abipones del Chaco, que anticipaban una invasión general a la provincia- marchó a San Roque congregando a la milicia del Norte y del Oeste.

Para poder licenciarla sin peligro se estableció una fuerte línea militar en el sector Goya-Empedrado, con Cuartel General en Garzas, y una flotilla en el río Paraná.

En cuanto a la frontera con Misiones -perturbada con la presión que fuerzas paraguayas hacían sobre Misiones, arrojando sus indiadas a la provincia- buscó un acercamiento, facilitado por la huida de los caudillos que anarquizaban a los indios, especialmente el titulado gobernador Félix de Aguirre.

A San Miguel y Yatebú -que habían jurado obediencia a Corrientes- donde se reunían los indios de la vertiente del Paraná, de Misiones sigue San Roquito -sobre el Miriñay- donde se congregaron los misionenses de la vertiente del Uruguay. El 6 de Febrero de 1822 declaró su anexión a Corrientes(7), de la que pronto habría de separarse para caer en la anarquía.

(7) Vuelto Félix de Aguirre, la anexión se tuvo por no hecha. Posteriormente, el 15 de Septiembre de 1827, San Roquito ratificó esa anexión. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

El pueblo San Roquito -perteneciente a la Comandancia General establecida por Artigas para Andresito- se anexó a Corrientes por acto popular espontáneo(8).

(8) “En este pueblo de San Roquito, a seis de Febrero de 1822, yo, el comandante don Juan Francisco Tabacayú; el Alcalde Primero, don Francisco Solano Aripí; el Alcalde Provincial Manuel Tacuabé; el comandante José Guaricuyé; el Administrador Mariano Tacacá; y demás vecinos y habitantes que componen este pueblo, juntos en reunión general, para tratar sobre nuestra suerte venidera en virtud de hallarnos sin protección alguna por no haber autoridad ni jefe reconocido en Misiones, de donde hemos dependido, por lo que nos consideramos huérfanos y libres de obligaciones; y debiendo unirnos y vivir en sociedad con otros pueblos para poder subsistir y ser útiles a nuestra adorada patria, y al mismo tiempo ponernos al amparo y protección de un Gobierno legítimo; después de haber tratado con el más maduro examen que a nuestro interés conviene, hemos resuelto todos decididamente por un convenio general unirnos a la provincia de Corrientes, sujetándonos a su Gobierno con entera sumisión y obedecer a su Gobierno superior y estar obedientes a las leyes que dicte; vivir en unión con nuestros hermanos, los correntinos, y componer una sola familia, uniéndonos como desde luego con ellos nos unimos con toda nuestra voluntad, reconociendo por ahora como gobernador al señor teniente coronel don Juan José Fernández Blanco y a los sucesores, reconocer y obedecer las constituciones y leyes de los Congresos provinciales que por tiempos sucedan.
“Y acordamos que esta Acta original se remita al Superior Gobierno para que, enterado de nuestra libre voluntad se sirva, como encarecidamente le suplicamos nos admita bajo su protección, reconociéndonos como verdaderos ciudadanos dependientes de la Provincia de Corrientes y súbditos de ella.
“Y para que sirva esta Acta de público testimonio, lo firmamos en dicho día, mes y año. Por Juan Francisco Cabacayú, Miguel Chaú; por Manuel Tacuabé, Damacio Ybarabé, Francisco Solá Aripí; por José Bariuyé, Damacio Ybarabé, Mariano Tacacá, Sebastián Cabral, Miguel Chaú, Calixto Mbayá, Damacio Ybarabé; por Andrés Nongoy, Mariano Tacaiá; por José Abororí y Pedro Tapirayú, Miguel Chaú; por treinta y seis vecinos, casados y solteros, Mariano Tacaiá. Damacio Ybarabé, notario eclesiástico”. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VII: “Organización Provincial. (1821-1830)”. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Cuando en el mismo sentido trataban de proceder los demás caciques misioneros del resto de la expresada Comandancia -cansados de sufrir y anhelosos de amparo- un antiguo Comandante Militar de Yaguareté Corá, Félix de Aguirre, se puso a la obra de recoger la herencia de Andresito y Sití, pretendiendo restablecer el anterior cacicazgo general de Misiones, cuyo asiento principal puso -con insolencia- en el pueblo correntino de San Miguel(9).

(9) Los pueblos de indios -San Miguel y Loreto- fueron establecidos por los jesuitas en el territorio que ellos mismos reconocían como de indisputable propiedad de Corrientes: el primero, en 1632, por el P. Cristóbal Mendoza; el segundo, trasladado de Pirapó, en 1631, por el P. Cataldino. En Loreto trabajó algún tiempo la “imprenta guaranítica”; existen libros editados allí. Después de la expulsión de los jesuitas ambos pueblos, completamente de indios, continuaron regidos -como los de Itatí y Santa Lucía- dependientes directamente de Corrientes; de hecho, se independizaron durante la dominación paraguaya en Misiones, y la posterior de Andresito. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VII: “Organización Provincial. (1821-1830)”. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Era Félix de Aguirre, en la empresa, instrumento de que se valía Estanislao López, consentido por Lucio Mansilla, para debilitar la importancia política de Corrientes y crearse, a la vez, elementos dóciles que aumentasen su influencia y le permitiesen pesar a voluntad sobre los destinos de aquélla, pues vio claro que el espíritu y la tendencia del orden de cosas -presidido por Fernández Blanco- no correspondían a sus planes personales.

El Gobierno de Corrientes tendrá que proceder con energía. El gobernador defenderá los derechos jurisdiccionales y territoriales históricos de la provincia, usurpados por Aguirre, pero no conseguirá que fuesen reconocidos y respetados por el instigador y sostenedor altanero y descarado del indio alzado.

La necesidad pública del momento, que era la paz y concordia entre los Gobiernos del Litoral, aconsejó tolerar el hecho, dejando para más tarde la definitiva solución del conflicto.

- Estipulaciones de García de Cossio con los indígenas de Misiones

Más que aludir aquí al resultado de la misión García de Cossio en Corrientes, se consideran las gestiones del comisionado con la titulada provincia de Misiones.

Aclarando el asunto debemos tener presente que, a raíz de la disolución de la República Entrerriana (fines de 1821), los habitantes de las reducciones situadas sobre el Paraná se concentraron en San Miguel y Loreto, conservando sus cacicazgos de origen e incorporándose a la provincia de Corrientes(10), tal como se indicó más arriba.

(10) Censos de 1826, en el Archivo de Corrientes. Véase el libro del doctor Hernán Félix Gómez: “San Martín y Yapeyú”, sobre historia de los pueblos de Misiones. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Los pueblos de la zona misionera del Uruguay (Santo Tomé, La Cruz y Yapeyú) siguieron residiendo en los lugares de origen, y en los poblados de Cambay y San Roquito.

Como Corrientes fijó su frontera con Misiones en la línea que, arrancando de la Tranquera de Loreto seguía todo el curso del río Miriñay, no se ocupó de esa masa de población a la que el Tratado del Cuadrilátero reconoció el derecho de organizarse en provincia.

Apoyado por Santa Fe, por Entre Ríos y después por Buenos Aires, ese grupo de indios misioneros -indisciplinados y sin hábitos de trabajo- desarrolla una acción anárquica, molestando a Corrientes y saqueando los campos vecinos a su frontera.

Capitaneado por Félix de Aguirre, quien se abrogaba el título de gobernador y autoridad sobre San Miguel y Loreto -pueblos situados en territorio de Corrientes- no supieron ni siquiera defender el territorio cuando las fuerzas paraguayas se volcaron sobre Misiones a fines de 1822.

Por el contrario, como sometido al invasor, Aguirre se dirigió en ese entonces al gobernador Fernández Blanco, avisándole que se iba a entregar al Paraguay a raíz de esta ofensiva, comunicado que el gobernante correntino envió al general Estanislao López con otros Partes e informaciones sobre las fuerzas paraguayas(11).

(11) Nota del 2 de Abril de 1822. Archivo de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

En ese entonces, Santa Fe protegía a la pseudoprovincia, tal vez para esgrimirla como amenaza y presionar sobre Corrientes, que nunca la reconoció como unidad estadual.

El comisionado García de Cossio citó al supuesto gobernador de Misiones para una conferencia a realizarse en la Ciudad de Corrientes, la que se llevó a cabo con el fin de recolectar voluntarios para el Ejército de Buenos Aires.

Aguirre, que si se titulaba gobernador, era el primero en reconocer su debilidad; prometió ocuparse del asunto con sus caciques, “pues su autoridad no era completa”.

Al informar el comisionado a su Gobierno, avisaba haber ofrecido cincuenta pesos por cada hombre enrolado, y que Aguirre -suficientemente estimulado- deseaba conducir a los reclutas, asegurando trabajaría por el enrolamiento porque era “salvar a su provincia de esta plaga” de elementos levantiscos.

García de Cossio -con toda sinceridad- informó además sobre la situación de anarquía de Misiones, reducida a un lamentable espectáculo, orden de cosas que la había inferiorizado con respecto a lo que fue, como pueblo, cuando el Tratado del Cuadrilátero declaró su independencia.

Aguirre cumplió su palabra. Los indios de San Miguel aceptaron el enrolamiento, pero cuando gestionaba el conforme de los de San Roquito, un fraile Alfonso, único pastor de la zona -hacía un tiempo secularizado- divulga la especie de que el pseudogobernador los había vendido a Buenos Aires.

García de Cossio pidió a Buenos Aires el retiro del fraile Alfonso y, disimulando sus gestiones para evitar la suspicacia de los hombres de Corrientes, busca que Misiones imprima algún carácter regular a sus formas políticas.

Así se hace, reuniendo Misiones una parodia de Congreso Provincial que, el 27 de Abril de 1824, nombra gobernador a Félix de Aguirre, resuelve designar diputado al Congreso Nacional a Manuel Pintos y pedir fuese considerada como integrante del Estado de Buenos Aires.

Los hombres de Corrientes silenciaron. Constituida la provincia por el decreto del Director Posadas (10 de Septiembre de 1814) con el territorio de Misiones, hubieran podido plantear un caso político, que después formulan en 1828.

No lo hacen, con el alto propósito de agotar los expedientes que volviesen al orden a esas masas indígenas, permitiendo la organización de una provincia cuyo fracaso debía luego caucionar su actitud unilateral y enérgica en el seno de la Convención de Santa Fe (1828).

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