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LA ECONOMÍA EN TIEMPOS DE FERNANDEZ BLANCO

El caos de instituciones y el trastorno social heredado por Juan José Fernández Blanco fueron reemplazados por el orden legal creado y arraigado por un Gobierno culto, de formas orgánicas y de fecunda laboriosidad reparadora.

Operóse más que una resurrección política, económica y social, porque la nueva vida era autónoma, sin los reatos de la antigua Tenencia de Gobierno y permitía ensanchar la esfera de la actividad pública tanto al Gobierno como al pueblo.

Fernández Blanco atendió -con esmerado celo- todas las Instituciones provinciales y, con tino, no menos reconocido, usó de las facultades que, correspondiendo teóricamente al Gobierno General ejercían, sin embargo, los de provincia, por la desorganización nacional de la época.

El puso los cimientos del sistema rentístico y aduanero de la provincia, del mecanismo y del orden administrativo, de la policía urbana, fluvial y rural, del renacimiento de las industrias, de la educación pública -completamente olvidada-, de la Justicia en la campaña, del régimen de las milicias, para que fuesen capaces de su alta misión en los países libres, de las fundaciones de pueblos.

Ninguna iniciativa de Fernández Blanco fue estéril ni ha tenido Corrientes un gobernante más contraído que él al cumplimiento del deber.

- El Congreso dicta el Presupuesto

El Congreso Provincial dio un acertado Reglamento de Aduana y de Puerto y además facultó al gobernador para que, de acuerdo con la Municipalidad y el Ministerio de Hacienda, modifique y haga la rebaja de los derechos de aduana -si hay algunos excesos- según el estado del Erario y los créditos del Estado; arreglando de igual modo los sellos del papel para el despacho judicial y gobierno, según la naturaleza de las representaciones;

Asimismo se solicitó a Fernández Blanco que tomara conocimiento de las cuentas que rindió el ex gobernador Juan Bautista Méndez ante el ex Supremo Francisco Ramírez y, resultando alcances al Estado, declarara por de éste las fincas y bienes que se le conozcan a Méndez, hasta cubrir su débito.

El gobernador -de acuerdo con la Municipalidad- podía deliberar sobre los Gastos Extraordinarios y disponer para ellos de los fondos del Estado, como ser los que sean necesarios para la reconstrucción del Colegio, que debía terminarse con la brevedad posible, consultando siempre la mayor economía.

El Presupuesto de Gastos Ordinarios que sancionó el Congreso fue el siguiente:

- Sueldo anual del gobernador: $ 1.000
- Sueldo anual del Secretario de Gobierno: $ 500
- Sueldo anual del Ministro del Tesoro: $ 960.
- Sueldo anual del Interventor de id.: $ 144.
- Alquiler anual de Casa para la Tesorería y Correo: $ 300
- Sueldo anual de un escribiente del gobernador: $ 120
- Sueldo anual del Administrador de Correos: $ 120
- Sueldo anual del Inter de id.: $ 96.
- Sueldo anual del Capitán del Puerto: $ 240.
- Sueldo anual del Maestro de Escuela: $ 200.
- Sueldo anual de dos dependientes del maestro: $ 240.
- Sueldo anual de once Comandantes de campaña: $ 2.200(1).

(1) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VII: “Organización Provincial. 1821-1830”, parágrafo 123. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

El Presupuesto General de Gastos con que principió sus tareas fue de 6.120 pesos plata; ¡tanta era la pobreza! La buena administración permitió elevarlo a 36.551 pesos 31|2 reales.

El 13 de Septiembre de 1822 propuso Fernández Blanco aumentar el Presupuesto hasta la cantidad expresada en el texto.

No modificó los sueldos que había determinado el Congreso; el aumento fue exclusivamente destinado a nuevos servicios públicos, figurando en él -por lo más- la creación de una Comandancia General de Armas, la organización de un Cuerpo militar veterano, los Gastos de las Comandancias de campaña y el sostenimiento de la estancia del Estado, fundada en el “Rincón de Luna”(2).

(2) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VII: “Organización Provincial. 1821-1830”, parágrafo 124. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Durante los tres años de su período aumentaron los recursos y, a medida que el Tesoro mejoraba, se invertía el excedente sobre los Gastos indispensables del servicio administrativo, en escuelas y obras públicas o de defensa de las poblaciones.

La acción gubernativa protegió la industria ganadera, creó estímulos para la agricultura, fomentó la población, estableciendo centros urbanos y repartiendo gratuitamente tierras a los pobres laboriosos.

El comercio de importación y de exportación -fuente principal de renta por medio de derechos aduaneros- mejoró de condición por la baja de éstos y la fijación del cobro de ellos sobre el arreaje, sistema más exacto y equitativo que el del aforo variable usado en Buenos Aires.

- Unión económica entre las provincias del Litoral y la Banda Oriental

Para entender con claridad en los sucesos, debemos apreciar en todo su valor el vínculo estrecho que unía a la Banda Oriental con las provincias de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe.

La dominación que el general José Gervasio Artigas ejerciera en esta zona y los acontecimientos dolorosos que llenan el período de 1812 a 1820, no pueden ser -dentro de la lógica histórica- fruto exclusivo de la eminencia personal del primero.

Sobre ella, explicándola con respecto a los pueblos argentinos, encuéntrase la articulación económica de estas tres provincias con la Banda Oriental durante el régimen colonial; debido al comercio de contrabando, en que los barcos de la Mesopotamia y del Paraguay eludían el tránsito por Santa Fe, erigido en puerto preciso del comercio fluvial por cédulas reales, tanto por el recargo de fletes, cuanto porque se evitaban los derechos de exportación que se abonaban en Buenos Aires, como los de “propios” que el Cabildo de ese punto creara con fines proteccionistas.

Producido el movimiento de Mayo el vínculo se fortalece; España, que conserva Montevideo, en vez de atentar a esa articulación, la estimula, y conquistado este último baluarte hispánico las cosas se prolongan.

Santa Fe se incorpora a esta política de la Mesopotamia; con amplia zona fluvial ve -como Corrientes y Entre Ríos- la inconveniencia de sujetarse a los reglamentos de la Aduana de Buenos Aires, cuando resultaba tan fácil comerciar sin control y sin impuestos, sobre todo cuando el general Artigas da su conocido Reglamento según el cual los productos que abonaban impuestos en una provincia no debían hacerlo en otra.

Era una especie de Liga Aduanera -aunque incompleta- puesto que cada provincia usaba sin dar cuenta de los fondos percibidos, Liga beneficiosa para las tres provincias argentinas desde que Montevideo, que pudo ser en el hecho el único puerto, cae en poder de Portugal.

La clase comercial, de influencia notoria, estuvo con el pensamiento artiguista, como estuvo el pueblo por el régimen de democracia que implantó, atribuyéndole el poder de elegir sus mandatarios.

La derrota y expulsión del general Artigas (1820) no es un mentís a esta forma de explicar los sucesos, porque aquel régimen se sustituye con la República Entrerriana, que también garantiza el comercio libre de imposiciones dobles, conservando en sus funciones a la mayoría de los elementos ciudadanos que sirvieron a Artigas.

Liquidada esta “República”, con la muerte del general Francisco Ramírez, las provincias litorales hacen la paz por el Tratado del Cuadrilátero, beneficiándose Buenos Aires con su Aduana.

Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes no miran con buenos ojos continúe la dominación portuguesa en la Banda Oriental; necesitaban del puerto libre del período artiguista, mientras antiguos vínculos hacíales repugnante el dominio extranjero en ese pueblo hermano.

Habían luchado por su independencia, secundando y aliados al general Artigas. 

VER:

Comercio, Mercado y Transportes en tiempos de autonomía

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