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El Congreso resuelve rebeldía militar con la reforma constitucional

Si las decisiones del Congreso de Corrientes resolvían las cuestiones de orden general para la nacionalidad, ellas no lograron pacificar a la opinión interna dividida por el debate de las mismas como por la rivalidad de elementos militares utilizados sin distinción de opiniones en reprimir los avances de los indígenas del Chaco.

Cuando a fines de 1823 las invasiones tomaron el aspecto de una acción general, el coronel Agustín Díaz Colodrero, Jefe de las fuerzas, avanzó desde su acantonamiento de Goya a la región de San Roque, en que se producía la irrupción.

Una columna de vanguardia a las órdenes del capitán Aquino y teniente Fernández se dispersa sin cumplir su cometido, obligando al coronel Díaz Colodrero a intervenir con rapidez; castigando al capitán Aquino, lo envía arrestado a la capital, mientras batía y perseguía a los invasores.

Al volver a sus Cuarteles, la segunda compañía del regimiento de dragones se amotina en la noche del 19-20 de Diciembre de 1823, en el Rincón de Ambrosio, pretextando volver a la ciudad en busca del capitán Aquino.

Díaz Colodrero, secundado(1) por los tenientes Manuel de Jesús Noguera y Juan de la Cruz Masdeu, habló paternalmente a los oficiales y clases que encabezaban el motín, las que prometen obediencia y lo siguen hasta el Campamento General en Macedonio.

(1) Su Parte al P. E. del 26 de Diciembre de 1823. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Pero la anarquía estaba en pie; el 2 de Enero de 1824, en Junta General de Oficiales, el regimiento de dragones resuelve negar obediencia al coronel Díaz Colodrero y dirigirse a la capital en busca del capitán Aquino; así lo hacen, abriendo la marcha, después de armar a los presos, dirigidos por el teniente Alegre y los Comandantes Militares de San Roque, Esquina, Empedrado y Saladas.

El teniente J. de la C. Masdeu, que con diez hombres había quedado en el campamento, puso -al día siguiente- los sucesos en conocimiento del comandante general Díaz Colodrero, al que le decía estaba pronto a secundar.

Díaz Colodrero ya había llegado a sus Cuarteles de Goya, desde donde hizo avanzar al comandante López, con su gente, mientras los comandantes Ledesma -de Curuzú Cuatiá- y Romero, éste último con 200 hombres, hacían lo mismo.

En vez de permitir que la anarquía se sofocara con mano enérgica, el gobernador Fernández Blanco transó con los amotinados, que habían detenido su marcha en Saladas, y dio contraorden a todas las disposiciones del coronel Díaz Colodrero, intimándole permaneciera en Goya.

El 10 de Marzo de 1824, queriendo resolver la situación de fuerza creada, se dirigió al mismo, significándole renunciara la Comandancia General de Armas de la provincia si no quería ser separado por acto público.

El coronel Díaz Colodrero no accedió, dirigiéndose al Congreso Provincial en demanda de justicia y acompañando copia de toda la documentación, mientras el P. E. le quitaba el mando militar(2).

(2) El Congreso Provincial acababa de instalarse, declarando en Resolución del 28 de Marzo de 1824 la conveniencia de reunir el Congreso General de la Nación y normalizar la vida del Estado. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Valiente y hábil en la técnica militar de la época, el coronel Díaz Colodrero se había hecho respetar y querer por las unidades veteranas de dragones, que la provincia tenía acantonadas en Goya y Curuzú Cuatiá, y las que resistieron al decreto de destitución del gobernador Fernández Blanco.

A partir del 19 de Abril de 1824, el Congreso Provincial sufre un quiebre, producto del “movimiento revolucionario de los dragones”, que nuestro clásico historiador Manuel Florencio Mantilla omite por completo en sus escritos, incluso su influencia en el desarrollo ulterior del Congreso y en sus resoluciones, a través de la serie de medidas que adopta y, evidentemente, exceden su propósito inicial, se superponen con las que son propias del Poder Ejecutivo.

Encabezadas por el sargento mayor Manuel Antonio Ledesma -en Curuzú Guatiá- y por los oficiales Alegre, Amarilla, Fernández y Vallejos, producen el movimiento rebelde del 19 de Abril de ese año (1824) marchando sobre la capital.

El Congreso, que no había resuelto nada en la presentación del coronel Díaz Colodrero, tanto más cuanto había entrado en receso el día 9 de Abril después de nombrar diputados al proyectado Congreso Nacional(3), se reunió extraordinariamente el mismo día de la rebelión -a pedido del P. E.- justamente alarmado

(3) Nombró -el 1 de Abril de 1824- diputados nacionales al doctor Juan Francisco Acosta y a Pedro Alcántara Díaz Colodrero. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Dispuso con fecha 20 de Abril de 1824 el acuartelamiento de cien voluntarios de la Legión Cívica y el de otro centenar en las Comandancias de campaña, mientras acreditaba ante los dragones amotinados una comisión de dos de sus miembros, el secretario del Cuerpo, Juan Baltasar Acosta, y el R. Padre Conrado López.

El día 29 de Abril, suponiendo que en el movimiento estaba complicado Pedro A. Díaz Colodrero, electo diputado nacional a la Asamblea de las Provincias Unidas, dispone que su diploma se reservara.

Los comisionados Acosta y López pactaron con los sediciosos el cese de la marcha sobre la capital, con excepción de un oficial y cincuenta dragones, que debían ser escuchados en el seno del Congreso. A estos efectos, se designó al teniente Manuel de Jesús Noguera.

“Una libertad mal entendida por las masas no dio lugar a que aquel digno jefe (Fernández Blanco) pudiera ejercer sus virtudes, pues las pocas tropas veteranas con que debía contar para hacer valer su justicia estaban tan insubordinadas y llegó a tal grado, que 50 hombres encabezados por un oficial Noguera, y mandados por su jefe Manuel Antonio Ledesma, se presentaron en la capital negando la obediencia al Gobierno, faltando de respeto al Congreso -que se hallaba reunido- y obligando a éste a ejercer las atribuciones inherentes al Gobierno, porque éste (el gobernador) había perdido todo su poder”(4).

(4) Citado por Pedro Ferré. “Memoria del Brigadier General Pedro Ferré (Octubre de 1821 a Diciembre de 1842)” (1921). Ed. Imprenta y Casa Editora Coni, Buenos Aires.

Ya en la capital, el teniente Noguera es recibido por el Congreso, solicitando la reintegración del coronel Díaz Colodrero en el cargo de Comandante General de Armas de la provincia, petición que no contó con el apoyo de su escolta.

Trabajada con habilidad(5), los dragones reconocieron el error de las razones que impulsaron a los oficiales de su Cuerpo a elevar al P. E. la solicitud de reposición del coronel Díaz Colodrero, circunstancia seguida de la marcha a Goya del diputado comisionado Acosta, a levantar un sumario de las causas y demás antecedentes del movimiento.

(5) Con fecha 8 de Junio de 1824, el Congreso resolvió se abonase un sueldo mensual de tres pesos fuertes a los milicianos convocados, lo que anticipaba un mayor obsequio a los veteranos.// Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Vuelto a la capital con las actuaciones, el Congreso resolvió pasarlas al Ilustre Cabildo para que, con dictamen de un fiscal que debía designar, diera sentencia en el término de ocho días.

Producida ésta, en juicio público, el 31 de Mayo de 1824, fue considerada -por el Congreso- el 4 de Junio, reformándola en el sentido de limitar a

- $ 500 la multa y a un año el destierro fijado para el comandante Ledesma;
- de que el comerciante Manuel Díaz fuese expulsado del territorio de la provincia en el término de un mes; y
- que todos los oficiales, sargentos y cabos que firmaron la representación que se dirigió al Gobierno el 19 de Abril, comparecieran ante el Congreso para ser apercibidos seriamente(6).

(6) A todas estas Sesiones no concurrió el diputado por San Roque, Pedro A. Díaz Colodrero quien, con fecha 18 de Mayo, había obtenido permiso para retirarse a atender sus intereses rurales. Cabe advertir, también, que el día 10 de Junio de 1824, el Congreso resolvió enviar al comandante Ledesma a Buenos Aires, para que este Gobierno lo confinara a la Patagonia por el tiempo del destierro medida que, para no caldear los ánimos, dejó sin efecto dos días después. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

El coronel Díaz Colodrero abandonó la provincia radicándose en Córdoba, donde perece con gloria en la batalla de “La Tablada”.

Para calmar los ánimos y afirmar el orden en el Interior, el P. E. salió a campaña el 22 de Octubre de 1824(7), dejando la plaza -en lo militar- a las órdenes del Sargento Mayor, y el Gobierno político en manos del Alcalde Mayor.

(7) Integraban el Cabildo -subrogante del P. E.- Francisco Javier Lagraña, J. Manuel Vedoya, José Baltasar López y Diego Rodríguez Méndez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

El 25 de Octubre de 1824 comunicaba el término de la insurgencia de los dragones de Curuzú Cuatiá y Goya y el Congreso -al felicitarlo- extendía sus plácemes a los Cívicos de la capital, a las milicias de San Roque y a las fuerzas acantonadas en Bella Vista.

El movimiento de los dragones no fue un suceso aislado, hijo de la ambición o del personalismo, ni concluyó debido exclusivamente a la política del gobernador Fernández Blanco y de los hombres que, al secundarlo, entendían salvar el principio de orden y el régimen de las Instituciones(8).

(8) Tal es así que el Congreso, el 15 de Diciembre de 1824, rechazó el diploma de diputado de Bernardo Igarzábal, por ser pariente del gobernador. Tampoco debe olvidarse que Fernández Blanco renunció el 13 de Julio de 1824, fundado en la “ninguna opinión pública que en el día lo acompaña”, renuncia que no aceptaba el Congreso, prometiéndole toda su protección. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Su resolución se debió al patriotismo de los hombres que concurrían al proceso político, que facilitaron los procedimientos y prescindieron de todo amor propio, en forma tal que el diputado por San Roque, Pedro A. Díaz Colodrero, resultaba en Diciembre nuevamente electo para el Congreso General que había de nombrar al segundo gobernador de la provincia.

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