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LA GUERRA CON EL BRASIL Y EL FATALISMO HISTORICO

La guerra entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata ofrece al análisis filosófico un carácter notable de fatalismo histórico. Al día siguiente del Descubrimiento de América los dos Estados que anhelan su conquista, España y Portugal, chocan en su esfuerzo por culminar en grandeza.

El laudo papal que fijara la línea divisoria de los dominios tuvo en su realización geográfica dificultades de todo género, y es así como en las viejas cartas de la colonia la habilidad diplomática o la ignorancia desplazan en latitud al continente, abriendo conflictos en que se busca, por la una, defender su patrimonio y, por la otra, engrandecerlo avanzando, del litoral, al seno rico en tesoros de la selva virgen.

Sucesivos conflictos dan pie a tratados de límites que adentran en el continente los dominios de Portugal, buscándose con preferencia aquellos límites que la naturaleza había preparado con el accidente geográfico.

A principios del siglo XIX, irregulares portugueses llevan la frontera al río Uruguay, con la conquista de las Misiones Orientales y cuando la revolución de Mayo anuncia el advenimiento de la libertad de las colonias de España, nuevos esfuerzos de Portugal tienden hacia el Plata.

Del 10 a 1820, en que el general Artigas se refugia en el Paraguay, la lucha fue ardua entre los nuevos pueblos y la metrópoli lusitana. Llegó esta última a incorporarse la entonces “ciudad y campaña de Montevideo” como provincia de su Organismo hasta que, definido el Estado del Brasil y con personalidad internacional, la vieja querella de las metrópolis que colonizaron se invierte en cuestión básica de los jóvenes pueblos de América.

Cuando sucesivas generaciones se educan bajo la presión de ideas idénticas, créanse en la personalidad social, de pueblo, sentimientos considerados como vitales que obligan el destino en las acciones instintivas de la colectividad. Y el Plata y el Brasil, sucesores de España y Portugal, sienten el fatalismo de esas reacciones liquidando la cuestión secular por medio de las armas.

La guerra entre las Provincias Unidas y el Imperio fue el fruto de esos antecedentes memorables, pero así como el esfuerzo desplegado resintió los nuevos Organismos políticos y puso en peligro la joven personalidad que defendían de las reacciones autócratas -como la Santa Alianza- bastó la intervención de la diestra Inglaterra para llegarse a la paz convirtiendo a los pueblos en debate en nuevo Estado, como flor milagrosa y promesa de redención de errores. Y la República Oriental del Uruguay selló el encono y acalló el interés, para ser como un puente a la labor constructiva de las dos naciones.

La Convención de Paz del 27 de Agosto de 1828 abre en América un período definitivo para su política interna. No más guerras entre los pueblos de intereses comunes. Los conflictos se orillan; el debate se conforma al derecho y se acciona en el litigio, que derime el árbitro. Es que sobre el panorama interno y sus cuestiones, bien lejos de la crisis porque la naturaleza es generosa y amplio el hogar de cada uno, está ese otro, del universo político, en que las naciones se articulan por la realidad y el ideal.

Jóvenes y fuertes, sin acuerdos, sin solemnes tratados, miran al mar infinito que las circunda y une. Las rutas del comercio, oceánicas desde principios del siglo XIX, indícales una misma política y, sin deliberación, hermanadas por la geografía y los altos intereses continentales, vese en la zona austral del Atlántico, en su control y señorío, el único esfuerzo imperialista que legitima la conservación de sus individualidades.

- Organización política de las provincias litorales

La muerte del general Ramírez, creador de la República Entrerriana, cuyos valores giraba con el título de “Supremo”, planteó a los pueblos situados entre los ríos Paraná y Uruguay el problema de la elección del sucesor.

Las asambleas electorales ordenadas por el interino López Jordán, sustituidas luego con un Congreso a reunirse en Paraná y al que cada uno de los cuatro Departamentos de la República enviaría sus diputados, no tuvieron una ejecución completa. Las fuerzas de Buenos Aires y Santa Fe, desde frente a Entre Ríos, y la escuadrilla porteña desde el Paraná, sirvieron de apoyo a los elementos representativos de la individualidad política de las provincias con las cuales el “Supremo” general Francisco Ramírez organizara su República y, simultáneamente, Entre Ríos y Corrientes la declaran disuelta reorganizando su personalidad política.

La provincia de Corrientes constituida en forma orgánica a raíz de esta revolución, del 12 de Octubre de 1821, nace robusta y conciente de los destinos superiores que le estaban deparados. Encabezaron el movimiento popular ocupando los cargos de responsabilidad de la primera hora, dos ciudadanos de actuación meritoria: fueron ellos Nicolás Ramón de Atienza y Juan José Fernández Blanco, el primero encargado del Gobierno con el título de Comandante Interino de Armas y, el segundo, con el mando de la guarnición de la capital, es decir, la “Sargentía Mayor de la Ciudad”.

Reunido el Congreso General de la provincia y dictada su primera Constitución, esa Asamblea nombra(1) a Atienza diputado para el ajuste de la paz a convenirse en Santa Fe, misión que debía desempeñar juntamente con el doctor Juan N. de Goytía y exalta a J. J. Blanco al cargo de gobernador intendente de la provincia.

(1) 7 de Diciembre de 1821. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

Entre Ríos procedió en forma análoga eligiendo gobernador a Lucio Norberto Mansilla y designando diputados que -junto con los de Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires- debían convenir los tratados de paz.

Resuelto que sólo un diputado representara a cada una de las cuatro provincias en las deliberaciones, Atienza emprende viaje de retorno, iniciándose el negociado con la intervención del doctor Goytía por Corrientes; del coronel mayor De la Cruz, por Buenos Aires; del doctor Seguí, por Santa Fe; y de Dn. Casiano Calderón por Entre Ríos. El 27 de Enero de 1822 se firmaron en Santa Fe dos Tratados, uno Público cuyo texto obra en el segundo tomo del Registro Nacional y, otro Secreto, largo tiempo ignorado(2).

(2) Publicóse en el tomo “Memorias del Brigadier General Pedro Ferré” y en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), de Hernán Félix Gómez. Edición del Estado, Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

El Tratado Público establecía la paz, la amistad y la unión permanente de las cuatro provincias, cuyas recíprocas libertad, independencia, representación y derechos se reconocen obligándose a guardarse entre sí en igualdad de términos. En caso los españoles, portugueses u otro poder extranjero, invadiese o dividiese la integridad del territorio nacional, las provincias contratantes pondrían en ejercicio su poder para arrojar a los invasores sin perjuicio de las reclamaciones oficiales.

Convenían ligarse para la defensa de cada una del ataque de otras provincias o de cualquier poder de América; se comprometían a no entrar en guerra sin el acuerdo de las otras tres; se estipulaba sobre libertad de comercio; sobre organización nacional a base de un Congreso precedido de la previa determinación de sus bases; etc.,y se dejaba al “territorio de Misiones” libre para formarse un Gobierno y reclamar la protección de cualquiera de las provincias contratantes.

El Tratado Secreto establecía solemnemente una alianza y liga ofensiva contra españoles, portugueses y cualesquiera otro poder extranjero que hubiera invadido o invada, dividido o divida la integridad del territorio nacional o particular de las cuatro provincias.

Convenia una indemnización a cargo de Entre Ríos y Corrientes y a favor de Santa Fe y el que las dos primeras provincias, para no “turbar la paz y mejor armonía acordada” no permitieran fuesen colocados al servicio de las armas o Comandancias de Departamento, ninguno de los complicados o adictos a las ideas de Ramírez y López Jordán, hasta pasados tres años, separando a los ciudadanos discordantes con los sentimientos de los Gobiernos amigos “que pudieran influir en deliberaciones que minen las bases y principios de la mutua amistad presente”.

Mientras el Tratado Público dá a las provincias litorales una personalidad política definitiva, recíprocamente convenida, el Secreto las vincula en alianza ofensiva. Al convenirse la acción concurrente contra el poder extranjero que hubiera invadido o dividido el territorio nacional, se convenía en realidad la guerra contra el Portugal, cuyos ejércitos dominaban el territorio oriental del Uruguay. De ahí que el estudio de este proceso debe iniciarsae efectuando la exégesis de la documentación desde el Tratado del Cuadrilátero, que viene a ser la primera documentación de la guerra mantenida luego con el Imperio del Brasil.

Cuando se estableció que sólo un diputado representase a cada una de las cuatro provincias congregadas en Santa Fe, el electo diputado por Corrientes, Nicolás de Atienza, se puso en viaje de retorno. A la altura de Goya se encuentra con la noticia de la invasión de la provincia por los indios bravíos del Chaco. Créese en la obligación de presidir la resistencia y al mando de las milicias apresuradamente reunidas ataca, a los indígenas, en Los Mojones, donde muere con más de 40 soldados, necesitándose de un enorme esfuerzo militar para repeler a los invasores.

La desaparición de Atienza; las invasiones de los indios del Chaco; los ataques a Misiones, de fuerzas del Paraguay(3), que arrojaron sobre Corrientes a la indiada anárquica que luego aspira a constituir la provincia de Misiones, y la incompleta personalidad de Fernández Blanco, de prestigio militar pero sin aquel de carácter político tan necesario, producen horas de honda agitación.

(3) Los ataques del Paraguay a Misiones datan de Noviembre de 1821 y fueron sistematizados debido a una interesante iniciativa. En efecto: el entonces Supremo interino de la República Entrerriana, López Jordán, dispuso que el sabio Amado Bonpland, que se encontraba en Corrientes, fuese a Misiones para la explotación científica de la yerba mate. Asi lo efectuó. En Septiembre, Bonpland se dirige a Juan José Fernández Blanco, Comandante de Armas Interino de Corrientes, pidiendo fuera enviado su compañero -Mr. Bulquin- a Misiones, con mulas, carretas y útiles para el beneficio de la yerba, avisando él se trasladaría después. Fernández Blanco, el 9 de Septiembre, consultó con el titular Evaristo Carriego y, seguramente, se accedió a todo desde que el sabio Bonpland se traslada a su destino. Y consta, en los documentos del Archivo de la provincia, que el 8 de Diciembre de 1821, Bonpland y sus compañeros de trabajo son asaltados por los paraguayos y tomados prisioneros, incendiándose las instalaciones (oficio de Fernández Blanco al gobernador de Entre Ríos, general Mansilla, del 20 de Diciembre).
Estas y otras invasiones hicieron que el Congreso de Corrientes se oeupase de los límites de la provincia en su parte Norte, fijándose la frontera con Misiones el 29 de Diciembre de 1821, en una línea, que arrancando de la Tranquera de Loreto fuese con rumbo recto al Miriñay (oficio de Fernández Blanco al gobernador de Santa Fe, general López, 3 de Abril de 1822). Con ello quedaron incorporados a Corrientes los pueblos de indios de San Miguel, Loreto y Yatebú. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

En efecto: Fernández Blanco había sido Comandante Interino de Armas del “Departamento” Corrientes en tiempos de la República Entrerriana, del 4 de Agosto al 2 de Octubre del mismo año de 1821. Su actuación en ese período no puede censurarse desde que todos los hombres correntinos de la época transaron con la República de Ramírez como fórmula práctica de paz(4) pero, indudablemente, su actividad netamente militar le restó prestigio en la clase civil.

(4) En efecto: Pedro Juan Ferré, por ejemplo, fue 2do. Comandante de Marina durante la República Entrerriana y el doctor José S. García de Cossio autor de su Constitución o Carta Política. La cooperación de Fernández Blanco aparece explicada por su eminencia militar. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

El malestar de la opinión se acentúa no obstante el éxito de Fernández Blanco al concluir la paz con los indios del Chaco. Obligado a transar con motines militares, llegó a sentirse tan solo hacia el fin de su período gubernativo que el 3 de Julio de 1824 renunció arguyendo su enfermedad, como que “ninguna opinión pública lo acompañaba” en ese entonces(5). El Congreso no lo aceptó, asegurándole “contaba con la protección” suya, por lo que Fernández Blanco concluyó su período gubernativo.

(5) Nota en el Archivo General de la Provincia de Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

Esta sensación de “soledad” política, explicable en un fin de período que al abrir el problema del sucesor mueve las pasiones, fue evitado cuando el deceso de Nicolás Ramón de Atienza, con el nombramiento de secretario de Gobierno recaído, previo acuerdo del Cabildo(6), el 14 de Diciembre de 1822, en el doctor José Simón García de Cossio.

(6) El Congreso de Corrientes, según la Constitución de 1821, se reunía cada tres años. En el receso actuaba de Legislatura el Cabildo de la Ciudad de Corrientes, verdadero privilegio del núcleo urbano. En la reforma constitucional de 1824 se sustituyó al Cabildo por una Comisión de cinco diputados que actuaba con carácter de Congreso o Sala Permanente que, a su vez, tenía períodos de actividad y receso bimensuales. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

Interesante personalidad la de José Simón García de Cossio, que llena veinte años de historia correntina. Erudito, hábil en la intriga, con talento práctico para las soluciones políticas fue, junto al gobernador Fernández Blanco, el verdadero inspirador de su actuación difícil y destacada.

Desde este punto de vista, García de Cossio constituye el centro en torno del cual gira la política de la Mesopotamia argentina, trabajada por encontradas y premiosas influencias.
También inspiró la definición del Organismo provincial.

Se preparó el mejor porvenir enviándose jóvenes a estudiar a los colegios de Buenos Aires(7); se lucha contra la anarquía dándose al Cabildo(8) la facultad de entender -breve y sumariamente- en los delitos contra el orden y contra los elementos levantiscos; se publica un Bando contra la ebriedad y el juego, con pena de decomiso de las apuestas(9); se disciplinan las milicias y la fuerza veterana; créanse Guardias sobre el río en la costa que enfrenta al Chaco y una flotilla artillada de lanchones; y se dá un Reglamento Militar sobre el deber ciudadano de tomar las armas(10).

(7) El 19 de Febrero de 1823. Se envían seis jóvenes.
(8) El 2 de Febrero de 1823.
(9) Del 8 de Marzo de 1823.
(10) Decreto del 19 de Marzo de 1823. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

En él se estatuye sobre los estandartes de la provincia, los que deberían ser de un largo de 7|8 por 3 metros de ancho, con un recorte que termine en dos puntas. Hechos de raso doble, por mitad blanco y celeste, tenían en el centro las armas del Estado y en circunferencia la leyenda: “Escuadrón de milicias del Partido ... provincia de Corrientes”.

Esta preferente atención de la organización militar, compra de armamentos, creación de unidades veteranas, etc, era explicable y más de una vez obligó al gobernador Fernández Blanco a delegar el mando(11) para actuar en persona en los sucesos.

(11) Delegaba el mando en el Cabildo, conforme a la Constitución de 1821. Lo efectuó del 22 de Junio al 10 de Noviembre de 1823, en que actúa el Cabildo integrado por los regidores Cabral, Rolón, Cavia, Rolón y Vedoya. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Corrientes en la Guerra con el Brasil” (1928). Imprenta del Estado, Corrientes.

A principios de Enero de 1823 recibíanse noticias de que en el Paso de San Fernando estaban acantonados 300 paraguayos y que emisarios hábiles habían llegado a San Borja para tratar con los portugueses.

En Marzo ya las fuerzas del Paraguay llegaban a la Tranquera de San Miguel. Por su parte, los indios del Chaco reanudan sus ataques a fines de año, asaltando y saqueando a San Roque el 27 de Diciembre, por haber logrado escapar a las fuerzas provinciales al mando del Comandante General de Armas, Agustín Díaz Colodrero, enviadas a reprimirlos.

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