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Crisis en el horizonte. Contra Rivadavia

La intrusión del presidente Bernardino Rivadavia en el régimen local trajo desacuerdos.

En oficios del 11 de Febrero y 21 de Abril de 1826, el ministro de Guerra y Marina, Carlos María de Alvear, comunicó al gobernador Pedro Ferré que el presidente de la República había delegado en él, el mando de las tropas de la provincia, lo mismo que la defensa del territorio -hasta disponer otra cosa- y que sólo mantuviese en actividad la fuerza designada por el General en Jefe del Ejército de Operaciones.

Estas órdenes del Gobierno Nacional -del 11 de Febrero y 21 de Abril (ambas de 1826)- delegando, la una, en el gobernador Ferré, el mando de las fuerzas militares en Corrientes, y limitando, la otra, la fuerza existente a lo que indicase el General en Jefe del Ejército de Operaciones, inició la crisis en el horizonte local.

El gobernador contestó que el mando, la organización y la disciplina de las milicias correspondía exclusivamente a la soberanía local, mientras aquéllas no fuesen puestas en campaña al preciso objeto de la guerra, único caso de dependencia inmediata del Poder Ejecutivo Nacional; que sobre este punto, la defensa del territorio y las facultades propias del gobernador, la Constitución contenía disposiciones desacordes con las del presidente: y no éstas, sino aquéllas eran las que el gobernador tenía el deber de cumplir, no solamente por haber jurádolas, sino también porque estaban garantidas por la Ley Fundamental.

La Legislatura aprobó la actitud de Ferré y acordó dirigir reclamaciones al Congreso y al presidente.

Por ley del 20 de Mayo de 1826 se estableció que el gobernador de Corrientes era Intendente de la Hacienda y Capitán General de la provincia, funciones comprensivas del comando y organización militar interna, declaración que se llevó al Ejecutivo Nacional(1).

(1) Con fecha 29 de Mayo de 1826. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Un mismo sentimiento de reacción se operó en las provincias, donde el orden institucional no era una palabra vana. Corrientes tenía su Constitución de 1821, reformada en 1824; Córdoba, el Reglamento de 1821; Entre Ríos, el Estatuto de 1822; Salta, su Constitución redactada por Facundo de Zuviría; San Juan, la Carta de Mayo, sancionada durante el Gobierno del doctor Salvador María del Carril (ministro de Hacienda de Rivadavia); Catamarca, su Reglamento Constitucional de 1823; Santa Fe, el rudimentario de 1819, y la buena gestión de Estanislao López; y las demás no ofrecían el cuadro que se dibujó después por los interesados en la glorificación absoluta de Rivadavia, cargando las tintas oscuras de los caudillos(2).

(2) Andrés Lamas. “Rivadavia y sus Continuadores”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929). Edición del Estado.

Otros incidentes parecidos ocurrieron después, todos de naturaleza política. Patrióticos eran los sentimientos nacionales de los poderes públicos de la provincia, pero no llegaban al extremo de inmolar voluntariamente su exagerado concepto de la independencia local, necesaria para continuar en el goce de la situación creada, después de crueles sufrimientos.

Ese mismo espíritu se manifestó cuando aparecieron -frente a frente- en el Congreso Nacional y en el país, las ideas del régimen unitario y del federativo. La Legislatura correntina presentó su dictamen, por la forma de gobierno federal, en la sesión del Congreso del 31 de Marzo de 1826.

No quería el mentido federalismo que entronizó la barbarie en la provincia, sino el orgánico, a que tenía sobrado derecho por su capacidad política para el gobierno regular, según lo acreditaban la composición, la marcha y las leyes de sus poderes públicos.

En la época, era Corrientes -después de Buenos Aires- la provincia mejor organizada y, en cuanto a su Gobierno, no cedía a ninguno en Administración y orden legal.

- Contra Rivadavia

No obstante la Ley Fundamental, proyectada por José Francisco Acosta, el 7 de Febrero de 1826 Rivadavia es elegido presidente “permanente” de las Provincias Unidas. Ferré aplaude el nombramiento del “benemérito y digno ciudadano que reanima las esperanzas de la patria”.

Esa buena concordia no podía durar mucho. Rivadavia llegaba poseido de la importancia de su cargo y Ferré no cedía en lo que respecta al suyo. “Aún no había calentado la silla” (la frase es de Ferré) cuando se produjo un grave rozamiento: el 11 de Febrero, Rivadavia delega en Ferré la Comandancia de las milicias y fuerzas veteranas de la provincia, pero Ferré no acepta que le deleguen lo que él entiende es suyo. No hubo arreglo.

Tanto Rivadavia y Ferré estaban de acuerdo en que las tropas correntinas deberían estar bajo el mando del gobernador, pero la formalidad de que fuera por delegación o por derecho propio produjo el conflicto.

La ruptura final la hizo Acosta. Tuvo la poco feliz ocurrencia de tomar a Corrientes como ejemplo de la imposibilidad de las provincias para gobernar “con sus hombres”; dijo en el Congreso que el gobernador apenas si entendía de maderas, el cura asesoraba jurídicamente a los alcaldes del Cabildo, el Congreso Provincial no estaba formado por gente instruida; “si no tiene hombres, démoselos” clamaba el ex correntino en el Congreso Nacional...

Con unos cuantos porteños de luces se alumbraría todo(3).

(3) Pedro Ferré. “Memorias del Brigadier General Pedro Ferré” (1921), p. 266, (dos volúmenes). Ed. Coni Hnos., Buenos Aires. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

La indignación de Ferré fue apocalíptica. De un plumazo dejó cesante a Acosta:

Es deber de todo diputado -rugía el decreto- defender al pueblo que representa con la energía, la firmeza, el carácter y más que nada la integridad que requiere una comisión tan delicada.
Habiendo faltado a estos compromisos sagrados el señor Acosta, olvidándose de su tierra natal, sofocando en su corazón todo sentimiento de honor, patriotismo, gratitud y lealtad ... ha tenido la osadía de insultar groseramente a sus propios conciudadanos por quienes fue llamado a defenderlos...(4).

(4) Pedro Ferré. “Memorias del Brigadier General Pedro Ferré” (1921), pp. 275 y sigtes., (dos volúmenes). Ed. Coni Hnos., Buenos Aires. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

Desde ese momento abandonó el partido de las luces y se adhirió al federalismo. Es cierto que la bandera punzó recordaba los años plebeyos de Andresito y Perrugorría, pero era preferible la hermandad con la chusma que el tutelaje presuntuoso de Rivadavia o Acosta.

El 28 de Noviembre (1826) Ferré llamó a plebiscito para rectificar el voto sobre sistema de gobierno: resultó casi unanimidad en favor de que “Corrientes no admitirá forma alguna de Gobierno Nacional que no fuera republicana federal”.

Hubo solamente tres votos en disidencia: Angel Rolón, que reservó el suyo; Angel Mariano Vedoya, que “lo subrogó al pronunciamiento del Congreso de Corrientes”; y José Ignacio Rolón, el único partidario de la unidad. Hasta el doctor García de Cossío votó ahora por la forma federal “porque la solución en contrario sentido es impolítica y peligrosa en ocasión de la presente guerra(5).

(5) Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828 (Publicación de Homenaje del Gobierno de Corrientes)” (1928), capítulo XVII, Corrientes. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

Corrientes retiró sus diputados del Congreso y no aceptó la Constitución de 1826. El 17 de Mayo (1827) se adhiere al Convenio iniciado por Bustos (y apoyado por todas las provincias) para:

Desechar la Constitución” (artículo 1ro.).
Poner todos sus recursos para destruir las autoridades nominadas nacionales que están causando los males de que todo el país se resiente” (4to.).
Formar un nuevo Congreso que constituyera el país bajo la forma federal” (5to.).
Seguir la guerra contra el Imperio del Brasil” (16to.).
Repartir entre las provincias los impuestos de aduana” (20mo.)(6).

(6) Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828 (Publicación de Homenaje del Gobierno de Corrientes)” (1928), capítulo VI, Corrientes. Este Tratado no contaba con la aprobación de Catamarca, Tucumán, Misiones y Tarija y, desde luego, Buenos Aires, que no existía como provincia. Fijaba la reunión de un Congreso o Convención en Santa Fe, que no llegó a efectuarse de inmediato. La idea fue retomada más adelante y dio origen a la Convención Nacional de 1828. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

En 1827, la Nación apenas si existía como voluntad latente. Al Congreso y al presidente no los obedece nadie. Ferré asume el título de Gobernador, Intendente y Capitán General de Corrientes para expresar la totalidad de poderes de su cargo y se maneja solo en la guerra con Brasil.

Rechaza la invasión que Bentos Manuel (Bento Gonçalves da Silva) lleva a las Misiones Occidentales y se sitúa en Curuzú Cuatiá a la expectativa de la reconquista de las Misiones Orientales que está haciendo Fructuoso Rivera.

En Julio le llega la noticia de la paz a “todo trance” concluida por Manuel José García a nombre del Congreso y presidente in partibus. Hace declarar por la Legislatura que el Congreso Nacional (el presidente ya había sido desconocido):

... no ha hecho otra cosa que activar el fuego devorador de la discordia; ha dado la lección terrible de la desorganización e insubordinación a las autoridades legítimamente constituidas (las provincias) para sostener el capricho o el engrandecimiento de una facción entronizada con ruina y menosprecio del bien público ... no coopera sino autorizando los pasos rastreros, desoladores y anárquicos del presidente nominado de la República...” y no reconocerá -por lo tanto- “acto alguno del Congreso titulado nacional contraído con otro Estado o que contraiga en lo futuro(7).

(7) Pedro Ferré. “Memorias del Brigadier General Pedro Ferré” (1921), p. 299, (dos volúmenes). Ed. Coni Hnos., Buenos Aires. Esta ley es de Julio 17, 1827. El Tratado de García fue conocido en Buenos Aires el 25 de Junio. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

Ya para entonces Rivadavia se había dado cuenta de que sus “servicios no pueden en lo sucesivo ser de utilidad alguna” y el 27 de Junio renunciaba la presidencia lamentando “no poder satisfacer al mundo los motivos irresistibles que justifican esta decidida resolución”.

El Congreso la acepta obligado, por “el poder de acontecimientos singulares y la combinación extraordinaria de circunstancias”. 

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