El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Desaparece la provincia de Buenos Aires. Ley de Capitalización

Bernardino Rivadavia propuso una serie de medidas para canalizar los objetivos de su Gobierno. En tal sentido fueron aprobadas algunas leyes de trascendental importancia, tales como la de consolidación de la deuda pública e hipoteca de la tierra fiscal de todo el país; la de capitalización de la Ciudad de Buenos Aires y la nacionalización de las aduanas.

Mediante la aprobación de estas leyes, el Gobierno Nacional lograba apropiarse de los recursos básicos del Estado.

Tal como lo había anunciado en su discurso del programa inaugural(1), Rivadavia envió -al día siguiente de la toma del poder- un proyecto al Congreso por el cual declaraba a la Ciudad de Buenos Aires -y parte de la campaña- capital de todo el Estado.

(1) En el discurso que el 8 de Febrero de 1826 pronunció Bernardino Rivadavia al asumir la Primera Magistratura, afirmó que la base de la organización “es dar a todos los pueblos una cabeza, un punto capital, que regle a todos y sobre el que todos se apoyen”. // Citado por José Cosmelli Ibáñez en “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Con el resto del territorio de la provincia de Buenos Aires -que también pasaría a depender del Gobierno Central- sería posteriormente creada una provincia(2).

(2) De acuerdo con lo que establecía la ley en su artículo 6to., los límites de la capital del Estado comrpendían: al Norte, el actual Partido de Tigre; al Este, el Río de la Plata; al Sur, La Ensenada; y al Oeste una línea que pasara por la actual población de Merlo. // Citado por José Cosmelli Ibáñez en “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

En la sesión del 22 de Febrero de 1826, el Congreso comenzó el tratamiento del proyecto que fijaba a la Ciudad de Buenos Aires como capital del Estado.

La labor del Congreso en tomo a este asunto promovió un apasionado debate, donde sus partidarios y opositores hicieron gala de abundantes recursos histórico-jurídicos para apoyar su opinión.

Aprobado por la Comisión de Asuntos Constitucionales, el proyecto motivó una larga discusión en el seno del Congreso. Defendido, entre otros, por el ministro Julián Segundo de Agüero, fue censurado por la oposición, encabezada por Manuel Moreno(3).

(3) En el transcurso de su exposición, Agüero sostuvo que “la cabeza de la República debe estar en su lugar” y que era necesario estar muy apegado a las tradiciones locales para no darse cuenta de que no hay otro punto en toda la extensión de la República, si no es la Ciudad de Buenos Aires, capital de la provincia de su nombre”. // Citado por José Cosmelli Ibáñez en “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Defendiendo el proyecto, el ministro Agüero sostuvo que “la cabeza de la República debe estar en su lugar ... en aquel lugar que ha dado la naturaleza”. Para el ministro, Buenos Aires era la capital indiscutida de la Nación, por su tradición e importancia económica.

Por su parte, Manuel Castro, otro representante unitario, se pronunció en contra del proyecto, advirtiendo que éste “se presentaba desmembrando material y formalmente el territorio de la provincia de Buenos Aires y haciendo cesar muchas de sus primeras instituciones”.

Por su parte, Manuel Moreno calificó duramente el proyecto en discusión y afirmó: “He dicho, señores, con opinión constante, que la libertad peligra en este país si este proyecto pasa en el Congreso”.

La opinión federal, representada por Moreno, vaticinaba el fracaso de la ley, afírmando quc el proyecto era “impolítico, fuera de tiempo, verdaderamente alarmante ... mal combinado y mal pensado...”.

Los federales se opusieron a que Buenos Aires fuera declarada capital del Estado, en defensa del derecho de las provincias de regirse por sus propias instituciones. Como representante de los hacendados de la campaña, el coronel Juan Manuel de Rosas envió al Congreso un Memorial de protesta, con las firmas de miles de personas(4).

(4) La Ley de Capitalización eliminaba del país a la provincia de Buenos Aires y despojaba a sus autoridades -sin consultarlas- de toda jurisdicción territorial. De tal manera, quedaba violada expresamente la Ley Fundamental. // Citado por José Cosmelli Ibáñez en “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Finalmente, en la sesión del 4 de Marzo de 1826, el proyecto fue convertido en ley, por veinticinco votos contra catorce.

Esta sanción hacía incompatible la existencia del Gobierno de la provincia de Buenos Aires con el Gobierno Nacional. El 7 de Marzo, Rivadavia procedió a decretar la cesación de los poderes provinciales al establecer que "el Gobierno de la provincia de Buenos Aires ha cesado en el ejercicio de sus funciones", lo cual significaba la anulación de la provincia como entidad política autónoma.

La aprobación del proyecto hará surgir nuevamente una de las causas de la guerra civil que había azotado el país, es decir, el predominio de Buenos Aires -que se convertía en capital de la nación unitaria- sobre las provincias.

Esta ley -del 6 de Marzo de 1826- convertía a la Ciudad de Buenos Aires en capital de la República, debiendo el resto formar una provincia que provisoriamente se ponía bajo la gestión de las autoridades nacionales.

Complementariamente, el 7 de Marzo de 1826, el Poder Ejecutivo firmó el ya citado decreto por el cual el general Juan Gregorio de Las Heras cesaba en sus funciones de gobernador de la provincia de Buenos Aires(5).

(5) En defensa de sus derechos, Las Heras pudo reiniciar una nueva guerra civil, pues contaba con el apoyo de efectivos militares, pero optó por alejarse definitivamente del país rumbo a Chile, donde falleció en el año 1866. // Citado por José Cosmelli Ibáñez en “Historia Argentina”, Buenos Aires. Editorial Troquel.

Al día siguiente fue disuelta la Junta de Representantes bonaerense y las tierras públicas -aun las que estaban bajo la autoridad de otros Gobiernos provinciales- pasaron a depender del Estado; también fueron nacionalizadas las Aduanas.

El federalismo había recibido un duro golpe pero, debido a los sucesos políticos posteriores, la Ley de Capitalización no prosperó.

En tanto, el Cuerpo Legislativo de Corrientes calificó de “violación escandalosa del Pacto General de asociación”, la ley que suprimió los poderes públicos y la integridad del territorio de Buenos Aires; el Gobierno, sin embargo, continuó sus buenas relaciones de dependencia con el nacional, en todo lo permitido por la Constitución Provincial.

Información adicional