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Conflicto con el Paraguay por la posesión del territorio misionero

El 12 de Octubre de 1811, Buenos Aires y Asunción firmaron un Acuerdo que tácitamente reconocía la independencia del Paraguay y explícitamente la jurisdicción de Asunción sobre la mayor parte de las misiones:

Hasta que con mayor información hayan sido establecidos los límites definitivos de ambas provincias en el Congreso General, las fronteras de esta Provincia del Paraguay permanecerán, mientras tanto, en la forma en que están en el presente.
Consecuentemente, su Gobierno se encargará del cuidado del Departamento de Candelaria(1).

(1) Pelham Horton Box. “The Origins of the Paraguayan War” (1930), p. 58, New York. Ed. Russel & Russel. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

El Acuerdo no decidía quién debía gobernar las misiones más sureñas, que abarcaban el territorio a lo largo del río Uruguay. Desde luego, las frases en el papel son un cosa; la efectiva ocupación de las misiones otra muy distinta.

En este punto, los paraguayos llevaban la delantera: el área entre los ríos Alto Paraná y Uruguay se había quedado -para 1817- ampliamente despoblada debido a un flujo de varones indios en busca de trabajo hacia el sur, las sostenidas incursiones portuguesas, el incremento del bandidaje y las peleas entre correntinos, entrerrianos, orientales y, ocasionalmente, porteños(2).

(2) Los habitantes indígenas de las misiones que permanecieron, intentaron -sin mucho éxito- encontrar alguna facción que pudiera efectivamente protegerlos. “Colección de Datos y Documentos referentes a Misiones como parte integrante del Territorio de la provincia de Corrientes” (1877), volumen 1, pp. 188-202; 233-265, Corrientes (tres volúmenes); Alfredo J. Erich Poenitz. “Las Misiones Orientales después de la Administración de Chagas (el Colapso de su Sociedad. 1821-1828)”, en “Encuentro de Geohistoria Regional” (1996), pp. 411-425, Resistencia. // Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Dada esta caótica situación, sólo José Gaspar Rodríguez de Francia ofrecía esperanzas de estabilidad. Como heredero de los Borbones, Rodríguez de Francia reclamaba derechos soberanos sobre las misiones y, a diferencia de los correntinos y brasileños, trabajó para establecer una presencia allí.

Su temprana ocupación de Candelaria representó un evento crucial, ya que ello aseguró el comercio terrestre con São Borja, en las misiones brasileñas. Para defender Candelaria, los hombres del dictador levantaron un muro de dos metros de alto por doce mil metros de largo en una pequeña península que entraba en el Alto Paraná. Lo construyeron con piedras extraídas de las ruinas de las misiones cercanas y lo reforzaron con barricadas y una serie de trincheras.

Un considerable batallón ocupó la fortificación desde 1820 en adelante. Rodríguez de Francia la bautizó San José, pero pronto contrajo el nombre más común de Trinchera de los Paraguayos (actual emplazamiento de la Ciudad de Posadas).

En 1822, el dictador estableció otro Campamento base en Tranquera de Loreto, en la orilla sur del Alto Paraná, a 80 kilómetros al oeste de Trinchera. El sitio estaba bien escogido. Justo arriba de los Saltos de Apipé, Tranquera se erigía en el punto más angosto de tierra seca entre el río y la laguna Iberá, un vasto pantano localizado directamente al sur.

Los jesuitas habían dejado una serie de defensas en ese sector que Rodríguez de Francia visiblemente amplió y extendió. Durante las aguas altas podían abrirse para unir la laguna Iberá con el Alto Paraná, lo que creaba una barrera para cualquier fuerza militar que viniera desde el oeste(3).

(3) Norberto Ortellado a Rodríguez de Francia, Itapúa, 16 de Noviembre de 1822, en el Archivo Nacional de Asunción, Sección Histórica 235, Nro. 12; Victor Martín de Moussy. “Description Geographique et Statistique de Confédération Argentine” (1860-1864), volumen 3, pp. 693, París (tres volúmenes). Tranquera permaneció bajo ocupación militar paraguaya hasta los 1860. José Zacarías Méndez al Comandante de Concepción, Tranquera, 10 de Agosto de 1864, en el Archivo Nacional de Asunción, Sección Nueva Encuadernación, Nro. 3.069. // Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Debido a que estas fortificaciones por sí solas eran insuficientes para dominar las áreas disputadas en las misiones, Rodríguez de Francia envió su pequeña fuerza de caballería a patrullar la zona y escoltar las caravanas mercantes desde y hacia São Borja.

Un reducido destacamento -estacionado en las ruinas de Candelaria- suministraba hombres para puestos temporales de Guardia en Santo Tomás, San Carlos y, periódicamente, Santo Tomé.

Por más que ninguna de estas medidas aseguraba el control paraguayo, sí facilitaban el comercio; con su Gobierno -crónicamente necesitado de papel, equipos y municiones- eso era suficiente para el doctor Francia(4).

(4) Thomas L. Whigham. “The Back-Door Approach: The Alto Uruguay and Paraguayan Trade. 1810-1830” (1990), pp. 45-67, en la “Revista de Historia de América”, Nro. 109 (Enero-Junio de 1990), pp. 45-67, Ciudad de México. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Periódicamente ocurrían escaramuzas. En 1821, tropas paraguayas atacaron el campamento de Aimé Bonpland, un botánico francés, colega de Alexander von Humboldt, que había ido a las misiones a estudiar la planta de yerba mate.

Bonpland cometió el error de asociarse abiertamente con Francisco Ramírez, el líder entrerriano que entonces controlaba Corrientes y de quien Rodríguez de Francia sospechaba quería extender tal control sobre las misiones en litigio.

Como resultado, el dictador ordenó a sus tropas destruir el campamento de Bonpland en Santa Ana y arrestar al desafortunado francés, quien quedó prisionero de los paraguayos por nueve años(5).

(5) Philippe Foucault. “El Pescador de Orquídeas: Aimé Bonpland. 1773/1858” (1994), Buenos Aires. Emecé Editores. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

- La crisis en la década del 30

Abiertas las hostilidades, éstas estallaron a principios de los 1830, aproximadamente al mismo tiempo que circularon rumores de un plan de la dirigencia porteña de vender los territorios de las misiones a especuladores inmobiliarios británicos.

El doctor Rodríguez de Francia no dejó dudas sobre su postura acerca de las pretendidas transferencias. Les escribió a sus Comandantes que las tierras entre los ríos Aguapey y Uruguay pertenecen al Paraguay y no a Buenos Aires y remarcaba que ésta -en los últimos veinte años- ni siquiera había pensado en ellas.

Acusaba a Buenos Aires de conspirar para apropiarse de este territorio y fingir su venta a “estos ingleses” con el fin de impedir y cortar el comercio brasileño con el Paraguay, “que los ha perjudicado y que envidian”(6).

(6) Rodríguez de Francia al Comandante de Itapúa, Asunción, 22 de Diciembre de 1831, en el Archivo Nacional de Asunción, Sector Histórica, Nro. 241; Rodríguez de Francia al Comandante de Concepción, Asunción, 18 de Agosto de 1832, Archivo Nacional de Asunción, Sector Nueva Encuadernación, Nro. 3.412. // Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Aunque los colonizadores británicos nunca aparecieron en la escena, el incidente exacerbó la ansiedad paraguaya. Entretanto, el Gobierno de Corrientes había concretado un Tratado con el Concejo Municipal de La Cruz, un pequeño puerto en el río Alto Uruguay, que puso al pueblo bajo directa autoridad correntina(7).

(7) “Tratado de La Cruz”, 28 de Mayo de 1830, en el Archivo Histórico y Administrativo de Entre Ríos, Sección Gobierno, serie 3, carpeta 1, 9, Nros. 70-71. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Si bien el apoderamiento de La Cruz podría haber sido visto como el primer paso de alguna envolvente maniobra hacia el sur, el doctor Rodríguez de Francia mostró una considerable prudencia. Nada en La Cruz tenía algo de relevancia alguna para el comercio con São Borja, por lo que el dictador ofreció vender el puerto a Corrientes junto con todas las tierras al sur de Yapeyú(8).

(8) Rodríguez de Francia al delegado de Pilar, Asunción, 11 de Agosto de 1832, en el Archivo Nacional de Asunción, Sección Histórica, Nro. 241. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

El gobernador Pedro Juan Ferré, sin embargo, rechazó la oferta, por considerarla una pantalla de la expansión paraguaya. Corrientes -creía el gobernador- había sufrido demasiado a menudo la agresión paraguaya en el pasado reciente, no sólo en las misiones, sino también en la Isla de Apipé y en el área de Curupayty, justo al norte de la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay(9). Ferré ordenó a sus milicias atacar los fortines paraguayos en Misiones y resolver la cuestión de una vez por todas(10).

(9) La densamente boscosa Isla de Apipé, estratégicamente localizada al oeste de Tranquera de Loreto en el Alto Paraná, había sido disputada desde los tiempos coloniales cuando, tanto Asunción como Corrientes, reclamaron el derecho de emitir licencias para la explotación maderera en el lugar. Las Actas Capitulares de Corrientes aluden a muchas expediciones allí en busca de madera. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 23 (1760-69), 25 (1776-1782) y 27 (1790-1799); Alberto Rivera. “Contribuciones a la Historia de la Isla de Apipé”, en la “Revista de la Junta de Historia de Corrientes” (1976), Nro. 7, pp. 79-104. Con referencia a la disputa de Curupayty, ver: “Auto de Joaquín de Alós”, Asunción, 20 de Abril de 1789, en el Archivo Nacional de Asunción, Colección Río Branco, I-29, 35, 53; [¿José Falcón?]. “Memoria Documentada de los Territorios que pertenecen a la República del Paraguay”, Asunción, 29 de Febrero de 1872, Manuel Gondra Collection, Universidad de Texas, Austin, 64; y Belisario Saraiva. “Memoria sobre los Límites entre la Argentina y el Paraguay” (1867), Buenos Aires.
(10) Marco Tulio Centeno. “San Juan de Hormiguero: Crónica de su Origen y Desarrollo (Antecedentes de la Refundación de Santo Tomé, Corrientes)”, en el “Primer Encuentro de Geohistoria Regional: Exposiciones (1980)”, pp. 98-103; John Hoyt Williams. “La Guerra no declarada entre el Paraguay y Corrientes”, Estudios Paraguayos 1:1 (Noviembre de 1973), pp. 35-43.
// Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Los acontecimientos luego terminaron demostrando que la resistencia paraguaya era poco efectiva. Tras una breve campaña, los correntinos ocuparán Tranquera de Loreto y Candelaria en Septiembre de 1832. No obstante, sólo pudieron mantener las misiones por menos de dos años.

Durante ese tiempo, Ferré intentó consolidar el control económico de la región: estableció una industria oficial de yerba mate cerca de las ruinas jesuíticas e invitó a todos los ciudadanos interesados en participar del emprendimiento(11).

(11) Decreto de Pedro Ferré, Corrientes, 9 de Octubre de 1832, en el “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1929-1931), volumen 3, pp. 103-104, Corrientes (ocho volúmenes). // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

También estableció una Oficina de Aduanas para cobrar impuestos a los comerciantes brasileños que viajaban al Paraguay a través de las misiones desde São Borja(12).

(12) Thomas L. Whigham. “The Back-Door Approach: The Alto Uruguay and Paraguayan Trade. 1810-1830” (1990), p. 58, en la “Revista de Historia de América” Nro. 109 (Enero-Junio de 1990), pp. 45-67, Ciudad de México. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

Pero, a pesar de la entusiasta retórica de sus vecinos del sur, Ferré prácticamente no recibió apoyo alguno para su ocupación de Candelaria. Era sólo una cuestión de tiempo antes de que una fuerza expedicionaria de contraofensiva volviera a cruzar a las misiones.

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