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Corrientes solicita cumplimiento de la Liga de 1831

Algunos días antes del avance masivo de las tropas paraguayas en territorio misionero, el Congreso General había designado a Pedro Juan Ferré como comisionado de la provincia ante los Gobiernos litorales signatarios del Pacto Federal, para solicitarles que, en cumplimiento de los compromisos contraidos en éste, ayudaran a Corrientes en su guerra contra los paraguayos.

Esta guerra no declarada de 1832-1834 nunca escalará más allá de unas pocas refriegas menores, pero la élite política correntina esperaba ilustrar y alertar la amenaza paraguaya y obtener concesiones políticas y ayuda material de las provincias signatarias de la Liga del Litoral(1). Así -paralela a la gestión militar- se urgieron las negociaciones para el cumplimiento de los Tratados de 1831.

(1) En una carta al gobernador de Santa Fe, Pedro Ferré acentuó el pernicioso efecto de la conexión paraguaya con São Borja “a través de la cual pasan todas las noticias de nuestros asuntos políticos y a través de la cual Francia obtiene toda clase de armas y municiones (...). Esto puede solamente significar que el Dictador piensa en grande, que quiere aprovecharse de nuestras rencillas internas”. Ferré a Domingo Cullen, Corrientes, 1 de Septiembre de 1832, en: Pedro Ferré. “Memorias del Brigadier General Pedro Ferré” (1921), volumen 1, pp. 422-423, Buenos Aires (dos volúmenes). Ed. Coni Hnos. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (Causas e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur)” (2010), volumen I, Asunción. Ed. Taurus.

En el deseo de hacer luz completa para definir los puntos de vista en que las provincias signatarias de la Liga del Litoral se colocaron, el historiador Hernán Gómez enseñó algunas transcripciones, tanto más cuanto el diputado de Corrientes, brigadier Ferré, en su “Memoria”, no alude exactamente al interesante proceso.

Comunicado el nombramiento y los puntos generales del mandato, contestaba Ferré al gobernador Atienza, el 8 de Enero de 1834:

Con la mayor satisfacción ha recibido el infrascripto la importante Nota de V. E. fecha de ayer, por la que se sirve comunicarle el nombramiento hecho en su persona para una comisión extraordinaria que debe dirigirse cerca de los Excelentísimos Gobernadores de las Provincias Litorales, a los objetos detallados en el artículo sancionado a este respecto por el Honorable Congreso General de la provincia, que V. E. ha tenido a bien transcribir en su citada comunicación.
El que suscribe no dista de aceptar el honroso cargo que la confianza de V. E. le confiere, tan luego que se le pasen las Instrucciones que deben reglar su conducta pública, durante el curso de su misión ante los expresados Gobiernos las que -a su juicio- le serán expedidas en la forma bastante a obtener el logro de las miras que el Honorable Congreso General se ha propuesto, al acordar y sancionar una misión de tal naturaleza.
Pero antes, séale permitido, Exmo. Señor, al infrascrito, observar a V. E. para que se sirva hacerlo a la misma Honorable Representación de la provincia, a efectos de que tenga la dignidad de dar las explicaciones convenientes sobre las bases y objetos de la indicada misión.
En el precitado artículo sólo lee el que firma, debe ser enviado a las provincias litorales con el objeto de recabar el cumplimiento del Tratado de Alianza del 4 de Enero y si éstas no lo llenan que quede en libertad la provincia para transigir la presente guerra, consultando el honor y decoro públicos, pues el peso de ella debe soportarlo toda la Nación y de ningún modo puede gravitar sólo sobre la provincia de Corrientes.
Esta palabra, la presente guerra, indica sobradamente que la provincia se halla envuelta en este mal y según el modo de ver del infrascrito, sin embargo de las hostilidades que han mediado de la una parte, ella no se ha realizado, pues según las leyes de la misma debe precederla una declaratoria formal y expresa, cuyo derecho está vinculado al predicho Tratado del 4 de Enero y la provincia por sí sola no puede hacerla.
Así que no existiendo de hecho la guerra, en opinión del que suscribe, el objeto primordial de la comisión no puede ser recabar el cumplimiento del Tratado de Alianza del 4 de Enero, sino con concepto a la segunda atribución del artículo 16: inquirir si las provincias litorales están o no acordes en que se haga declaración de guerra en el presente estado de la provincia y, consecutivamente, para no frustrar sus designios, recabar los medios que deban adoptarse en uno y otro caso, bien sea para transigirla o llevarla adelante.
Iguales razones y aún más poderosas se interponen para que las miras principales de la comisión no deban ser recabar del Gobierno de Buenos Aires el religioso cumplimiento que hoy demanda el artículo reservado, que explica y detalla los deberes especiales contraídos por dicho Gobierno en el preindicado Pacto, pues como el referido artículo no importa otra cosa sino que los auxilios y elementos necesarios para la guerra deben salir de aquella provincia, no habiendo precedido la declaración de guerra, claro es que no ha llegado el tiempo oportuno de reclamar el cumplimiento de aquel compromiso reservado ni la provincia por sí sola puede hacerlo cuando ha sido estipulado también a beneficio y seguridad de los demás Gobiernos contratantes.
Fuera de lo expuesto, el que suscribe advierte por la precitada Nota de V. E., que el Honorable Congreso General de la provincia, para remover este obstáculo que pudiera impedir el pronto despacho de la comisión, ha sancionado previamente la suspensión del Juicio de Residencia a que por la ley se halla sujeto el que firma, juicio que éste debe pedirlo con instancia por su honor mismo y cuya suspensión por un tiempo indefinido puede serle perjudicial hasta lo sumo, máxime en un estado de cosas en que por la sucesiva complicación de circunstancias tan desagradables con las que asoman casi por todas partes, tampoco puede calcularse el tiempo que haya de durar la comisión a que se le destina, mucho más cuando las benéficas miras de la Honorable Sala y de V. E. sean de que ella no sea frustrada en manera alguna en su principal objeto”.

Sintetizando, en esta Nota al gobernador del 8 de Enero de 1834, además de mostrarse satisfecho por el nombramiento y agradecerlo, Ferré hacía una serie de observaciones sobre el objeto de esa comisión:

* que se mencionaba la presente guerra y él consideraba que ese estado no existía pues no había sido declarada formal ni expresamente -de acuerdo con el Derecho Internacional- y entonces no podía pedirse a las provincias el cumplimiento del Tratado de Alianza del 4 de Enero de 1831 sino -de acuerdo a él- consultarlas si estaban de acuerdo en que se hiciese la declaración de guerra;

* iguales razones llevaban a que no pudiera pedirse a Buenos Aires el cumplimiento de lo establecido en el artículo reservado en lo referido a los auxilios y elementos necesarios para la guerra, pues no había habido declaración de ésta; y, además,

* no estaba de acuerdo con que se hubiera suspendido su Juicio de Residencia debido a su nombramiento, puesto que ello podía traerle serios perjuicios en el futuro.

Con respecto a esto último, "Ferré trataba de curarse en salud, pues conocía muy bien los vaivenes de la política correntina y sobre todo en esos tiempos sus lazos con la política interprovincial, influida desde Buenos Aires, donde no era santo de la devoción de los federales rosistas que iban copando la parada", señala el historiador Antonio Emilio Castello.

- Atienza remite al Congreso el pedido de aclaración de Ferré

El P. E., ante quien el brigadier Ferré formulaba su pedido de aclaración, se dirigirá al Congreso, el cual insistirá en la resolución observada. Lo hacía a justo título: la existencia de una guerra no podía negarse, tanto por las tropelías a las costas de la provincia, como por la ocupación del pueblo de Candelaria.

Bien es cierto que las fuerzas de observación que Corrientes agrupaba en Santa María aún no habían cruzado sus armas con los invasores, pero allí estaban listas para oponerse al avance, mientras el Organismo provincial continuaba sus esfuerzos ya enviando otras tropas a los puntos fáciles de invadir, como levantando empréstitos forzosos entre el comercio y la industria(2), El préstamo sería 40.000 pesos, que tendría como garantía de su devolución las tierras públicas.

(2) Fueron autorizados, el 15 de Enero de 1834, hasta $ 40.000, dividiéndoselo por medio de una comisión entre comerciantes e industriales, caucionóselo con la tierra pública; el P. E. solicitó días después vender tierra fiscal para arbitrar recursos, oponiéndose el Congreso el día 23 del mismo mes, “para no disminuir las garantías dadas a los prestatarios”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVII. Edición del Estado.

- Ferré rechaza la comisión

El ex gobernador no podía ignorar estas cosas, porque vivía en la capital y fue el primero, en las postrimerías de su período de gobernante, de abogar por la ejecución del Pacto del Litoral. Ferré mismo -a fines de su Gobierno- había aconsejado el cumplimiento del Pacto Federal en esas difíciles circunstancias; sin embargo, pese a ello insistió en su actitud en Nota de fecha 14 de Enero de 1834 en la que terminaba expresando que por todas esas razones no podía hacerse cargo de la comisión:

El que suscribe (dice en su Nota del 14 de Enero) manifestó su deferencia a la comisión, haciendo presente que no estaba distante de aceptar el honroso cargo que la confianza de V. E. le confería, tan luego que se le pasasen las Instrucciones necesarias, se le salvasen algunos inconvenientes y se le den explicaciones sobre el contenido del expresado Oficio, que le pusiesen al corriente de las bases y objetos de la comisión que debía conducir.
Más, sin embargo de la Honorable Nota en copia, con que hoy se encuentra el que firma, se considera éste en el mismo caso que motivó su preindicada contestación, porque no consistiendo las explicaciones que ha dado el H. C. General sino en repetir que las bases de la comisión que V. E. ha tenido a bien encargar al infrascrito, están detalladas suficientemente y no deben ser otras que las que abraza el artículo Tercero que se sancionó y transcribió a V. E., esto es:
* que vaya el señor brigadier Ferré y exija de las provincias de la Liga la declaración formal sobre la presente guerra; que si ellas la declaran, cumplan el Tratado del 4 de Enero y el artículo reservado y que, si no están por ella, haga entender a las provincias litorales que la provincia de Corrientes transigirá la guerra en que se halla de hecho, consultando el honor y decoro públicos, sin perjuicio del Tratado del 4 de Enero al cual se considera ligada por ahora.
Claro es que el contenido de dicha Honorable Nota es lo único que en calidad de Instrucciones ha pedido el Superior Gobierno pasarle al que suscribe, para reglar su conducta en el desempeño de su comisión, resultando ésta tan insignificante por lo mismo que aquéllas no tienen más objeto que salvar una duda y hacer reclamos que la provincia por sí sola no tiene derecho a hacerles, ínterin subsista y tenga vigor el predicho Tratado del 4 de Enero.
Las explicaciones que se le hacen al comisionado sobre el espíritu del artículo Tercero sancionado al respecto, él no las considera, Exmo. Señor, conformes al texto del Tratado del 4 de Enero, ni menos suficientes para desempeñar una comisión que va a decidir de la suerte de la patria, como expresó la H. S. de Representantes en su Nota del 15 de Diciembre que, a la fecha, ha circulado por todas las provincias de la Liga, pues estando despachado en su modo el enviado, por la Nota de V. E. a que tiene el honor de contestar, aún ignora cuál es la opinión de la provincia de su Gobierno en todo lo relativo a la guerra.
Y siendo indispensable que los Gobiernos litorales deseen y quieran saberla, el comisionado se verá en el sensible y bochornoso caso de no poder resolver esta duda, ni tampoco atinar por cuál de los extremos pueda empeñar o interesar las aptitudes y conocimientos que se le suponen, según indicación hecha en la precitada Nota de V. E. del 7, cuando por otra parte va obligado a averiguar la opinión de aquéllos respectos a la misma guerra.
Así es que el comisionado no conoce cuál es su carácter en esta misión y a su juicio no pasa del que inviste el conductor de un mensaje verbal, que puede ser contestado del modo que quiera hacerlo cada una de las personas a quienes va a transmitirse. Una comisión que va a decidir la suerte de la patria, en circunstancias tan difíciles como complicadas, no puede ser sino extraordinaria, porque debe estar sujeta a las reglas que para iguales casos se hallan determinadas por la común práctica”.

Por lo expuesto -terminaba- "no le era posible encargarse de la comisión".

- Atienza sustituye a Ferré y nombra a Arriola en su reemplazo

La Legislatura, dada la urgencia de los acontecimientos, cortó por lo sano estas diferencias que retardaban la necesaria solicitación de ayuda a las provincias de la Liga, resolviendo -el 15 de Enero de 1834- que el P. E. enviase inmediatamente el comisionado, a cuyo nombramiento se lo autorizaba a nombrar y, como la actitud del invasor era cada día más alarmante y pequeños los recursos reunidos, le expresaba que:

* en caso las fuerzas enemigas no ofrezcan esperanza de éxito sobre ellas, puede V. E. en cualquier estado en que se hallare la comisión entre las provincias de la Liga, negociar y transigir la guerra del modo más decoroso, sujetando la sanción definitiva a la Legislatura.

Después agregaba que: esto es facultad propia y característica de los Capitanes Generales a vista del enemigo o sobre el campo de batalla.

La Nota de referencia decíale textualmente:

En caso las fuerzas enemigas no ofrezcan esperanza de éxito sobre ellas, puede V. E. en cualquier estado en que se hallare la comisión entre las provincias de la Liga, negociar y transigir la guerra del modo más decoroso, sujetando la sanción definitiva a la Legislatura”.

Y agregaba:

Esto es facultad propia y característica de los Capitanes Generales a vista del enemigo o sobre el campo de batalla”. De acuerdo con esto, Atienza no perdió tiempo y nombró negociador a un hombre de valía: Juan Mateo Arriola, quien se traslada a las provincias aliadas.

- Arriola en Paraná y Santa Fe

El comisionado se trasladó a Entre Ríos, donde fue reconocido en su carácter de negociador por el Gobierno local, que en principio aceptó cooperar y, luego, viajó a Santa Fe donde logró que el ministro de Gobierno de esa provincia, Domingo Cullen, fuese nombrado negociador.

Las conversaciones se celebraron en la Ciudad de Paraná y el 20 de Febrero de 1834 se firmó un Acta por la cual los representantes de Santa Fe -Cullen- y de Entre Ríos -Toribio Ortiz- comprometían a sus provincias a auxiliar a Corrientes con 300 y 600 hombres, respectivamente, fuerzas exiguas para lo que la gravedad de la situación requería

Pero todavía había más; ambas provincias solicitaban a Corrientes que gestionara ante el Gobierno de Buenos Aires que se hiciese cargo de los Gastos en cumplimiento del artículo adicional reservado de dicho Pacto.

El Acta de referencia señalaba lo siguiente:

En la Ciudad de Nuestra Señora del Rosario del Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, a los 20 días del mes de Febrero del año 1834, reunidos los señores comisionados especiales de los Exmos. Gobiernos de las provincias litorales del río Paraná, a saber:
Por el de Santa Fe, el señor ministro de Gobierno en todos los ramos de la Administración, ciudadano Dn. Domingo Cullen; por el de Entre Ríos, el de igual clase, don Toribio Ortiz; y por el de Corrientes, el sargento mayor de línea, don Juan Mateo Arriola, con el objeto de oír y contestar las reclamaciones que el de Corrientes, según sus credenciales presentadas, debía hacer a los Gobiernos signatarios del Tratado de Alianza ofensiva y defensiva del 4 de Enero de 1831 y Artículo adicional reservado, celebrados en la capital de Santa Fe, de conformidad con dicho Tratado y con motivo de la guerra a que ha sido provocada la provincia de quien depende por el Dictador del Paraguay, invadiendo parcialmente su territorio y ejerciendo varios actos hostiles.
Después de examinados les respectivos poderes que fueren hallados bastantes y extendidos en debida forma, el señor comisionado de Corrientes a nombre de su Gobierno expuso:
Que invadida la provincia a que pertenece por el Dictador del Paraguay ejerciendo sobre su territorio varios ataques a mano armada y cometiendo también actos de la más negra piratería, su Gobierno se veía en la necesidad de exigir, como exigía por su conducto, de sus amigos y aliados, el cumplimiento de los Pactos existentes y con especialidad de los deberes a que se obligaren en los artículos 3 y 13 del Tratado Público de Alianza estipulado en la capital de Santa Fe el 4 de Enero de 1831; hizo igualmente presente el número de la fuerza enemiga que aproximadamente se calculaba y los elementos que la provincia de Corrientes tenía disponibles.
En vista de esta exposición, los Señores Comisionados de los Exmos. Gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos, a nombre de sus respectivos Gobiernos contestan, que reconocían a la provincia de Corrientes como su amiga y aliada en los mismos términos que lo establece el artículo Octavo del Tratado del 4 de Enero de 1831 y que declaraban llegada la oportunidad de hacer efectiva la Alianza con arreglo al artículo 13 del mismo Tratado.
A consecuencia de esta declaratoria, el comisionado de Santa Fe, dijo:
Que sin embargo de estar su Gobierno empeñado y comprometida su palabra de cooperar en la destrucción de los salvajes que ocupaban el Norte de su campaña y en el restablecimiento de sus fronteras para contener las incursiones de estos bárbaros, ofrecía y estaba pronto a auxiliar a la provincia de Corrientes con trescientos hombres de sus tropas, pero que siéndole por sus actuales circunstancias irrealizable el apresto y equipo de esta fuerza, consideraba indispensable que el Exmo. Gobierno de la provincia de Corrientes recabase del de Buenos Aires el cumplimiento del artículo adicional reservado de dicho Tratado.
El señor comisionado de Entre Ríos, conforme con su declaratoria, ofreció a nombre de su Gobierno cooperar con seiscientos hombres que, con la brevedad posible y para el tiempo que se le señalase, estarían prontos en auxilio de Corrientes y expuso:
Que en atención a la escasez de su Erario no podría verificar este auxilio antes que por su parte se recabase igualmente por el Gobierno de la provincia invadida, del de Buenos Aires, el cumplimiento del mismo artículo adicional reservado, comprometiéndose ambos señores comisionados, de Santa Fe y Entre Ríos, a presentar por separado al de Corrientes un Presupuesto que formarían de acuerdo con sus respectivos Gobiernos, de los recursos y elementos de que necesitan para el complemento del equipo y apresto de las fuerzas auxiliares.
Con lo que concluyeron el presente Acuerdo y firmaron los señores comisionados. Juan Mateo Arriola, Domingo Cullen, Toribio Ortiz - Paraná, Febrero 2 de 1834. - Aprobado - Pascual Echagüe. De orden de S.E. Cayetano Romero, oficial primero, Santa Fe, Febrero 2 de 1834. Aprobado - Estanislao López - Por autorización de S. E. - Juan José Morsillo, oficial primero - Está conforme - Arriola”.

"Ex profesamente hemos transcripto el texto del Convenio -dice el historiador Hernán Félix Gómez- porque la pequeña contribución que las dos provincias ofrecían no era nada frente a la gravedad y magnitud de la invasión".

- Arriola en Buenos Aires

En cuanto al comisionado Arriola, que llevaba las Instrucciones de gestionar que el ministro Cullen, de Santa Fe, fuese quien negociara con Buenos Aires resolvió -por excusa de éste- emprender personalmente el viaje.

Antes de ello, el 22 de Febrero de 1834, dirigió una elocuente Circular a los Gobiernos de las provincias del Interior que habían adherido a la Liga del Litoral.

Al excusarse de una requisitoria en persona, por la premura del asunto, significábales que el Gobierno correntino votaría satisfecho con los elementos que había puesto en acción y con el entusiasmo de sus compatriotas, que habrían sido bastantes para imponerse al tirano que invadía su territorio, si al número de cuatro mil soldados del cuerpo de Ejército invasor, no debían forzosamente agregarse los inmensos recursos acumulados por el Dictador Rodríguez de Francia en diecisiete años de aislamiento, a base de un comercio hecho en beneficio exclusivo del Estado.

Adjuntaba a su Circular una copia del Pacto de Paraná.

El Gobierno de Buenos Aires, que había recibido comunicaciones del de Corrientes sobre la invasión y ocupación de Candelaria y sobre la oportunidad de ejecutoriar el Tratado de 1831, oficiaba el 15 de Febrero preguntando si las fuerzas paraguayas habían o no avanzado, “para calcular con seguridad la extensión de los auxilios navales que se están preparando”.

Al consignar que en el ínter no suspendería sus preparativos de guerra, decía no poner en duda que la Sala de Representantes de Buenos Aires autorizaría esa cooperación militar...

Cuando el comisionado Arriola llegó a esa provincia sólo obtuvo la promesa de la preparación de esa Escuadrilla y el permiso de adquirir en plaza y con los caudales de Corrientes, elementos imprescindibles de guerra.

Fácil es imaginar la estupefacción de los hombres de Corrientes ante el resultado de las negociaciones. Mientras su territorio se invadía avanzando el Ejército del Paraguay sobre el Campamento de Santa María(3), dos provincias aliadas acuerdan contribuir con sólo novecientos soldados en total, a armarse y mantenerse por el Erario de Buenos Aires y, ésta última, consultaba si continuaba el avance, para medir su aporte, dando largas al reconocimiento de haber llegado la oportunidad de hacerse cargo de los Gastos...

(3) Oficio del P. E. al Congreso. 19 de Enero de 1834. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVII. Edición del Estado.

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