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Corrientes pierde la posesión de una parte de Misiones

El negociador correntino, Juan Mateo Arriola sólo obtuvo en Buenos Aires la promesa de la preparación de una Escuadrilla y el permiso para adquirir en la ciudad -con dinero de Corrientes- elementos necesarios para la guerra. Nada más.

Puede apreciarse la poca solidaridad de los firmantes del Pacto Federal para con la provincia amenazada por el peligro exterior.

Asombro e indignación provocó en Corrientes la actitud de los aliados de la Liga del Litoral y el Congreso General resolvió, el 19 de Marzo de 1834, que el P. E. hiciera evacuar el territorio de las antiguas Misiones Orientales del Paraná si no tenían éxito las negociaciones que se debían abrir con el invasor.

Decidió también que la fuerza veterana se situase en la banda occidental de la Tranquera de Loreto y, luego de tener la certeza de que el Paraguay pretendía solamente recuperar el territorio que había tenido antes o invadir la provincia, en el primero de los casos se licenciaría a las milicias hasta el número que podían soportar los recursos normales del Erario Provincial.

Se daban estas Instrucciones al P. E. por ser inútiles las negociaciones abiertas con las provincias de la Liga, ofreciendo Entre Ríos y Santa Fe fuerzas insuficientes e indicando Buenos Aires con su actitud que no se sentía ligada al Pacto Federal ni al cumplimiento del artículo reservado.

Agregaba que la Escuadrilla ofrecida por Buenos Aires no serviría para nada en una guerra terrestre cuyos extremos debían ser conservar las misiones o invadir el Paraguay con un ejército. Pero consideraba que Corrientes, en cualquiera de estos casos, atraería sobre sí nuevos peligros pues, no pudiendo hacerse ilusiones sobre el resultado de la guerra, sería, en los reveses, el punto de las reacciones con que es posible obren unas fuerzas distantes del céntimo de sus recursos.

Por lo tanto, ordenó que se retirara el diputado que negociaba el cumplimiento del Pacto y del artículo reservado.

El gobernador Rafael León de Atienza que, ante la gravedad de la situación había salido a campaña a fines de Febrero de 1834 y dejando como gobernador delegado al teniente coronel, comandante del batallón Cívico, Manuel Antonio Ferré, decidió su apresurado regreso a la capital para solicitar que la Legislatura reconsiderase el asunto, pues existía la posibilidad de que el enemigo invadiese la provincia y que el deber constitucional lo obligaba a defender de cualquier forma el territorio que se había individualizado por la ley del 1 de Septiembre de 1832, sobre límites.

Luego de deliberar extensamente, el Congreso declaró que la citada ley y los artículos 4 y 8 de la sección Sexta de la Constitución, que trataban sobre el deber de defender el territorio, en nada influían sobre la resolución tomada el 19 de Marzo, puesto que nada de esto derogaba tales preceptos y terminaba con lo siguiente:

La evacuación de las antiguas misiones no compromete el derecho que la provincia de Corrientes hará valer cuando la Nación organizada se halle en estado de pronunciarse al respecto (...) que todo acomodamiento, cediendo temporalmente a accidentes imprevistos, es propio de la prudencia y debido al amor mismo de los pueblos(1).

(1) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)” (1929), p. 192. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

Estos argumentos de los congresistas correntinos lamentablemente no se ajustaban a la realidad de la política internacional en lo referente a conflictos de soberanía sobre territorios, pues la experiencia ha demostrado -ya en esos tiempos teníamos ingratos ejemplos para nosotros- que si el territorio en discusión era ocupado en forma sólida por uno de los países, la reserva de derechos hecha por el otro después se volatilizaba y ya no había caso de recuperación.

La actitud timorata de los congresistas fue fundamentada en que Buenos Aires no se sentía obligada al cumplimiento del Pacto del 4 de Enero de 1831 y “el triste auxilio de la Escuadrilla es debido a otros principios que tratan de encubrirse bajo el honroso título de fraternidad y filantropía”.

Y agregaba que la conducta de la Legislatura estaba regulada “por el presentimiento de un instinto que hace recelar nuevos y mayores peligros, que no es lícito presentar en todos sus detalles(2).

(2) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)” (1929), p. 192. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

En cuanto a la sospecha del gobernador de que los paraguayos podían intentar invadir el territorio correntino, la Legislatura pensaba que al no haber avanzado más allá del territorio de Misiones, que durante veinte años estuviera sujeto a la ocupación alternativa, no implicaba, pese a las diversas crisis, sino “una política, aunque mezquina, profundamente calculada”.

- Un Gobierno en dificultades

"El Gobierno de Atienza fue inerte; a causa de su inercia, perdió la provincia la posesión de una parte de Misiones", sentencia el historiador Manuel Florencio Mantilla, sosteniendo una actitud excesivamente dura hacia Atienza.

"Unos dos mil hombres, de tropas veteranas y de milicias, contuvieron el avance de los invasores y, acantonándose en puntos estratégicos, limitaron a Candelaria la ocupación extranjera. El Gobierno reclamó -de los del Litoral- la protección garantida en el Tratado del 4 de Enero de 1831.
"Buenos Aires, gobernada a la sazón por el general Juan José Viamonte, se prestó deferente: prometió mandar tropas terrestres y una Escuadrilla; aún se pensó declarar, formalmente, la guerra al Paraguay.
"En ese estado, recibió Atienza la cuestión. Lejos de adelantarla en bien de los derechos de la provincia, propuso a la Legislatura la disminución y el retiro de las tropas de defensa, fundándose en que los Gastos eran excesivos, la opinión general contraria a la guerra y en que la ocupación paraguaya sólo tenía por objeto proteger el comercio de su país con el Brasil.
"La Legislatura deliberó con las dos terceras partes del total de los miembros del Congreso y por mayoría de votos resolvió evacuar el territorio de Misiones, licenciar las milicias en servicio y situar la fuerza veterana en la parte occidental de la Tranquera de Loreto renunciando, en consecuencia, a los auxilios del Gobierno del Litoral"(3).

(3) Los diputados, doctor Juan Nepomuceno de Goytía, Fermín Félix Pampín y Pedro Díaz Colodrero, combatieron aquella resolución del P. E. y pidieron que sus votos en contra fuesen consignados en el Acta de la sesión. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Para mediados de 1834, los correntinos ya habían cedido la mayor parte de sus recientes conquistas, incluyendo Santo Tomé y el pequeño puerto de Hormiguero (aunque retuvieron el control sobre La Cruz).

Los paraguayos restablecerán un cordón alrededor de su ruta comercial a São Borja y la reyerta llegará a su fin. Los intercambios comerciales con los mercaderes brasileños pronto se restituyeron y florecieron hasta principios de los 1850.

De acuerdo con esto, Corrientes volvía a una actitud netamente defensiva y de contemplación con el invasor y, como para cortar la cuestión ese mismo día 14 de Abril de 1834, el Congreso General se disolvió, dejando solamente la pequeña comisión de diputados que formaba la Sala Permanente, que no tenía facultades para alterar sus resoluciones.

Atienza, con mucha rabia, no tuvo más remedio que acatar la decisión del Congreso y el 19 de Abril comunicó a Buenos Aires el cese de las negociaciones y avisándole el retiro de las fuerzas correntinas hasta la Tranquera de Loreto(4).

(4) Archivo General de la Nación, Legajo Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

En Buenos Aires estaban al tanto de lo que ocurría, por comunicación del 8 de Marzo del comisionado Arriola que hacía una relación pormenorizada de la situación y describía el territorio que supuestamente pretendían los paraguayos: el territorio de Misiones, del Paraná al Uruguay, más el territorio que había desde la costa del Paraná hasta Yahapé, con su fondo hasta el Uruguay y con un frente de veinte leguas.

Sostenía que esas aspiraciones territoriales estaban probadas por la conducta seguida por ese país y por una Nota anónima enviada por el comandante de Ñeembucú, por orden del dictador Rodríguez de Francia, que estaba archivada en Corrientes luego de ser detenido su portador, cuya declaración también se poseía.

"Cuando Atienza dio por finalizadas las negociaciones, el Gobierno porteño -a cargo del general Juan José Viamonte, pero con una Legislatura dominada por los federales rosistas- trató de deslindar responsabilidades en una Nota del 20 de Junio de 1834, en la que sostenía su respeto del Pacto Federal, pero que su Legislatura consideraba no haber llegado la oportunidad de entrar en funcionamiento la Alianza; se contradecía cuando hablaba de la Escuadrilla de auxilio, pero reconocía el carácter terrestre del conflicto; protestaba por el abandono que se hacía al invasor de una rica región del territorio argentino, pero no movilizaba un solo soldado para ayudar a contener la invasión o repelerla; y continuaban las excusas y las reconvenciones. Mayor descaro no se podía pedir", afirma sin hesitación el historiador Antonio Emilio Castello.

Atienza elevó la Nota al Congreso Permanente y éste, el 11 de Septiembre, dio una comunicación sobre lo debatido al respecto, protestando contra las observaciones que se permitía hacer el Gobierno porteño considerándolas “poco decorosas” y haciendo un resumen de la política de consideración y solidaridad de Corrientes para con Buenos Aires y la Nación, desde 1821.

El gobernador, adoptando una posición de prudencia, no dio curso a esa Nota y decidió esperar a que la próxima reunión del Congreso General determinase sobre el asunto.

El 23 de Enero de 1835, cuando este Cuerpo estuvo reunido, puso a su consideración la Nota de Buenos Aires y la respuesta de la Sala Permanente y una comisión especial integrada por tres diputados: José N. de Goytía, Justo Díaz de Vivar y Domingo Latorre, que las estudió y su muy prudente despacho se adoptó como resolución definitiva.

En su parte medular expresaba:

... En vista del orden que goza la provincia, de la quietud y seguridad de sus habitantes, parece que el recuerdo de aquellos tiempos deplorables sólo debe servirnos para apreciar en lo que vale el don inestimable de la paz.
Por ella, pues, se deben hacer y se han hecho muchos sacrificios, pero nunca el honor y la gloria del Estado y, en este sentido, es que se deben mirar los conceptos de la Nota de la Sala Permanente y, en este mismo sentido, también están las resoluciones del Capitán General.
Pero, como la comisión quiere eludir explicaciones que no juzga oportunas, concluye su dictamen aconsejando a la H. Sala General mande archivar todas las Notas que se citan, prohiba que se hable más sobre estos particulares y sólo conteste al P. E. facultándolo para que -a su tiempo- se exprese con el de Buenos Aires de un modo que salve el decoro que se debe a la provincia y a su legítima representación, manteniendo aquellas relaciones a que somos llamados por la identidad de principios, por el orden de las cosas(5).

(5) Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde el Tratado del Cuadrilátero a Pago Largo)” (1929), p. 196. Imprenta del Estado, Corrientes. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

En última instancia, la situación conflictiva con el Paraguay quedaba en un statu quo, con ese país ocupando el territorio de Misiones y, Corrientes, en una espera defensiva, pues las reducidas fuerzas que tenía no le permitían por sí solas emprender la ofensiva para desalojar al invasor, máxime que quienes tendrían que haber colaborado con ella de manera resuelta y efectiva no lo hicieron y se fueron en propuestas inocuas.

Los Gobiernos de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe eran los responsables de esta situación. Años después, el de la primera de esas provincias solicitaría el apoyo irrestricto de los otros Gobiernos del Litoral en su conflicto con los franceses, haciendo alusión al deber de cada uno de defender la soberanía nacional contra la agresión extranjera.

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