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Las exportaciones correntinas en tiempos de Atienza

Los rubros principales de las exportaciones en tiempos de la Administración de Rafael León de Atienza, fueron los productos ganaderos -en los que predominaban los cueros sin curtir-, las maderas, el tabaco y productos industriales como suelas -cueros vacunos curtidos-, maderas trabajadas y cigarros.

Poseían también cierta importancia las exportaciones de pieles de nutria, de troncos de palmera y cañas de bambú, y de cítricos.

Los Cuadros I y II ofrecen una aproximación al volumen de lo exportado por el puerto de la Ciudad de Corrientes, que constituía alrededor de un 60 % del total del valor de las exportación de la provincia(1).

(1) Se estableció este porcentaje comparando las cifras del Libro de "Introducciones y Extracciones", en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Libro de Caja, Legajo Nro. 1, correspondiente al puerto de la Ciudad de Corrientes, con la Balanza Comercial de la provincia. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

CUADRO I
Aduana de la Ciudad de Corrientes
Exportaciones. Principales Productos, 1833-1837
I.- Productos varios. Cantidades
Medidas: pieles de nutria en docenas; el resto, en unidades

Años Suelas

Cueros vacunos

(curtidos)

Cueros equinos

(curtidos)

Cueros vacunos

(sin curtir)

Astas Pieles de Naranjas
 1833  4.901  400  54 18.924   48.057  16.850 1.114.100 
 1834 6.098  174  412   22.115 56.261  20.502  460.500 
1835  9.104  211  519  22.931  54.010   12.912 242.000 
 1836 5.934  416   101 34.183   40.923  6.186 987.800 
1837 3.423 484 806 32.824 36.131 4.394 361.000

Fuente: Archivo General de la Provincia de Corrientes, Toma de Razón de Guías.

Observaciones:
1.- En las cantidades de cueros vacunos sin curtir se ha incluido una parte de las cantidades de cueros anotadas sin especificación en los Registros de Guías. Para ello se han dividido esas cantidades en dos partes proporcionales a las de cueros vacunos y equinos de cada año. En varias de las columnas se omiten pequeñas partidas de cueros anotadas “en fardos”.
2.- Se puede estimar el valor de las exportaciones de suelas, producto para el que se tienen precios de Buenos Aires. Promediando los precios -que no tienen grandes oscilaciones- y multiplicándolos por las cifras del Cuadro. Así, el valor de lo exportado en 1833: $ 29.014 (los precios de las “suelas de Corrientes” son de “La Gazeta Mercantil”).
3.- Con el mismo procedimiento, se tienen las siguientes cifras de valores de los cueros de nutria: 1833, 103.122; y 1834, 127.748 pesos fuertes, respectivamente.
4.- En la misma forma, para astas: 1833, 4.363; 1834, 5.117; 1835, 4.675; 1836, 1.999; 1837, 1.444 pesos fuertes, respectivamente.

CUADRO II
Aduana de la Ciudad de Corrientes
Principales exportaciones, 1833-1837
II.- Productos madereros. Cantidades
Medidas: Unidades

Años Rayos Mazas Ejes Vigas Tablas Tirantes Cañas macizas  Tacuaras  Palmas Trozos 
1833   820 240  81   55 135  3.831  250  240  1.656  227 
1834   503 401  179   16 175  4.206  2.000   12  2.644 17 
1835  709  174  69  91  85  9.455  -  -  1.504   25
 1836  85 322  204  104  152  6.919  -  -   1.660 121 
1837   86 372  192   42 40  9.410   -  -  220  106

Fuente: Archivo General de la Provincia de Corrientes, Toma de Razón de Guías.

Observaciones: en la columna de “Tirantes” se ha incluido parte de las cantidades anotadas como “tirantes y tirantillos”, calculando las proporciones respectivas, según las cantidades de tirantes y tirantillos que se distinguen en cada año. La columna “Trozos”, corresponde a los troncos de árboles llamados actualmente rollizos; rayos, mazas y ejes son partes para construcción de carretas.

Estos Cuadros adolecen de varias limitaciones. En ellos no figuran productos importantes en el comercio exterior de la provincia como embarcaciones y carretas, debido a que su exportación no estaba gravada y, por lo tanto, no dejó rastros en las fuentes utilizadas.

Por idéntico motivo, tampoco fue posible verificar la presunta perduración de exportaciones textiles u otras que tuvieron importancia durante el período colonial y que se sabe muy disminuidas en el que nos ocupa y, lo que es más sensible, la fuente utilizada no hace posible evaluar el valor de esas exportaciones(2).

(2) El estado de conservación de las Guías en el Archivo Provincial -fuente que hubiera permitido establecer el valor de las mercancías importadas- desaconsejaba su uso. En cambio, como se verá enseguida, pudieron utilizarse Guías del Archivo General de la Nación para una reconstrucción parcial del valor de las exportaciones de la provincia. Por otra parte, no pareció conveniente -para establecer el valor de esas exportaciones- utilizar las series de precios pecuarios elaboradas por Julio Broide. “La Evolución de los Precios Pecuarios Argentinos en el Período 1830-1850” (1951), del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, pues corresponden -en el caso de los cueros- a una medida y una calidad del producto -la pesada de 35 libras y la mejor calidad de cueros de buey- que torna muy incierta su aplicación a las cifras de nuestro cuadro, correspondientes a unidades y sin especificación de calidad, aspecto este último que hace también riesgosa la conversión de unidades a pesadas. Por otra parte, las series de Broide no incluyen suelas y sólo nos servirían para seis años de astas y para los tres de tasajo que registró el comercio exterior correntino en el período. Respecto de las medidas de peso utilizadas entonces en Buenos Aires, escribía Senillosa:
“Los cueros vacunos y caballares se venden al tirar o por piezas o al peso, constando la pasada de 35 libras -si son secos- y 60 libras si son salados.
“Los cueros vacunos secos menores de 18 libras se consideran como becerros o de deshecho.
“Los cueros de vaca pasan regularmente de 21 a 23 libras -si son cueros secos- y de 56 a 60 si son cueros salados.
“Los cueros de novillos secos pesan, término medio, de 28 a 33 libras y, de 70 a 80, si son salados” (Felipe Senillosa. “Memoria sobre los Pesos y Medidas escrita ... en 1835” (1876), p. 41, Buenos Aires).
// Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Estos Cuadros son sólo un reflejo parcial del comercio exterior de la provincia debido a las limitaciones de las fuentes. En primer lugar, se trata únicamente de lo exportado por la Aduana de la capital.

Si bien se sabe -por cotejo con otras fuentes- que esas cifras representaban alrededor de un 60 % del total de las exportaciones correntinas, sucede que ese porcentaje puede ser distinto en el caso de cada producto por separado.

Por ejemplo; dada la natural predominancia de productos pecuarios en las exportaciones de Goya(3), se infiere que el porcentaje del puerto de Corrientes correspondiente a las exportaciones de cueros debe ser menor que ese 60 % global.

(3) Puerto que registra el 30 % del total de las exportaciones de la provincia en el año 1825, año del que existe una planilla aislada, la única que se ha encontrado de este tipo, que discrimina las exportaciones por Aduana. “Estado General que Manifiesta la Introducción y Exportación de Capitales del Comercio (...) en todo el año pasado de 1825”, Corrientes, 18 de Febrero de 1826, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Legajo 19, Octubre-Diciembre de 1826. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Por otra parte, los Libros de Toma de Razón de Guías -las guías no fueron encuadernadas por separado y el conjunto conservado es incompleto, razón por la que no ha sido aconsejable utilizarlas- sólo consignan la cantidad de los productos y no sus valores, lo que priva de la posibilidad de estimar el valor de esas exportaciones (véase, en los Cuadros 3 y 4, una información del valor de las exportaciones correntinas a Buenos Aires, construida con las Guías conservadas en el Archivo General de la Nación).

Otra limitación proviene del hecho de constituir sólo el cómputo de las salidas por vía fluvial, debido al hecho de que las Guías terrestres consignaban como destino poblados -tales como Goya o Curuzú Cuatiá- y dejaban sin definir si se trataba del destino final o de lugares de reexpedición para fuera de la provincia.

Por esta razón, quedan también sin registro productos de salida terrestre, como ganado en pie y carretas. Tampoco figuran las mercancías exentas de impuestos de aduana, tales como los tejidos, cuya exportación -sin duda muy escasa- hubiese sido de interés conocer, por ser uno de los productos más afectados por la competencia rioplatense y ultramarina.

Hay otros productos -sobre todo tabaco y cigarros, pero también sebo, grasa, crin, yerba mate...-, cuya variedad de unidades de medida no es posible convertir a alguna de las otras, como podría ser arrobas en el caso del tabaco.

Por ejemplo, las medidas del tabaco son más de quince, circunstancia que impide incluirlas en los Cuadros -bolsa, bolsita, bulto, bultito, bocoy, cajón, saco, barrica, arroba, petacón, barril, sobornal, petaca, rollo, fardito, petaconcito, saquito- y no hay entre ellas alguna que predomine en forma tal que hiciera posible prescindir de las otras, siquiera a manera de ilustración.

Un cotejo de partidas de tabaco y cigarros expresadas en las medidas correntinas con la conversión en arrobas -registrada en Buenos Aires a la llegada de esa mercadería- fue realizado por el licenciado Roberto Schmit, utilizando el Registro de Guías de la Aduana porteña.

La disparidad de resultados obtenidos hizo imposible inferir alguna relación constante entre aquellas medidas y la arroba.

- El Déficit Comercial

La magnitud del déficit daba a los correntinos una medida de su pérdida de riqueza, identificada por ellos con la penuria de metálico que acompañaba al déficit de la Balanza.

Pero, al mismo tiempo, los años posteriores a 1830 muestran que esa política económica había tenido efectos bastante destacados. Entre 1831 y 1838 las importaciones anuales aumentaron -en promedio- apenas un 3,15 % con respecto al lapso 1825-1830, mientras que el promedio anual de las exportaciones subió un 34 %.

El déficit de la Balanza cayó, entonces, un 54,6 % con respecto al primero de esos lapsos.

Es claro que, pese a todo, el déficit era todavía un problema no despreciable, sobre todo si se tiene en cuenta que el conjunto del comercio exterior, estimado por la suma de sus exportaciones e importaciones, subió apenas un 15,3 % entre los dos lapsos (véase Cuadro 3).

CUADRO 3
Balanza Comercial, 1825-1841 (promedios anuales) 

a.- Cifras de los promedios anuales

Período Importaciones Exportaciones

Suma de Importaciones

y Exportaciones

Balanza
1825-1830 403.382 262.859 666.241 - 140.523
1831-1838 416.093 352.330 768.424 - 63.763

b.- Porcentajes de aumento o disminución del período 1831-1838 con respecto a 1825-1830

Importaciones Exportaciones

Suma de importaciones y exportaciones

Balanza
+ 3,1 % + 34 % + 15,3 % - 54,6 %

Ello es así aún considerando que el déficit debe haber sido sensiblemente menor de lo que indica la estadística oficial; por una parte, porque fue práctica habitual en el siglo XIX aforar en menos los productos de exportación para aminorar la incidencia del impuesto; por otra parte, por efecto de la ya señalada omisión en esa estadística de productos de importancia como carretas y, en particular, navíos y, sobre todo, por la existencia de importantes fuentes de ingresos sin registro estadístico, como el negocio del flete, importante actividad en la que participaban numerosos comerciantes de la provincia, así como la reparación y calafateo de embarcaciones, también destacado rubro de la industria correntina.

Si los ingresos monetarios derivados de todas esas actividades fuesen computados, es probable que el déficit de la balanza se atenuara sensiblemente, pero no hasta el punto de dejar de constituir un problema sustancial de la política económica de la provincia, a juzgar por la preocupación de sus líderes.

No estará de más agregar aquí, como dato comparativo interesante, que un Cuadro del Comercio Exterior de Mendoza -publicado en Buenos Aires en 1835- muestra una situación inversa a la de Corrientes en los tres años -1828, 1833 y 1834- que contiene esa información, importaciones y exportaciones que fueron -en el primero de esos años- de 590.389 y 227.740 pesos plata, respectivamente.

Habían descendido a 245.895 y 36.500 en 1833; y a 244.490 y 50.438 pesos plata, respectivamente, en 1834. El déficit fue de 362.649; 209.395; y 194.052 en cada uno de esos años, déficit elevado pese a la reducción conseguida especialmente merced a la disminución de las importaciones desde Chile(4).

(4) Comunicación del Gobierno de Mendoza al de Buenos Aires del 7 de Enero de 1835, en: “Hamilton a Wellington”, 4 de Febrero de 1835, en Public Record Office, Foreign Office 6, Nro. 15, folios 133 a 135, Londres, Gran Bretaña. Se trata de una Nota del gobernador Molina a Rosas en la que exhibe el déficit de la Balanza, describe la abultada salida de metálico que ha reducido el comercio, afirma el trueque practicado en los primeros tiempos del poblamiento de la provincia y señala: “Una situación semejante aleja indefinidamente la época tan deseada de poder constituirnos; siendo éste otro de los males de gravedad que es preciso prevenir”. Se trata de una de las presiones que llevaron a la Ley de Aduanas de 1835. Rosas remitió la Nota a la Cámara de Representantes para su consideración. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Si en Corrientes el déficit de la Balanza había disminuido notablemente, esto no satisfacía las expectativas que los hombres de negocios correntinos y sus líderes políticos cultivaban respecto de las posibilidades de la economía provincial.

Por otra parte, a la lista de agravios de Buenos Aires, podían añadir las pérdidas sufridas en la venta de sus productos de exportación, derivadas de la falta de contacto directo con el mercado exterior.

Por una factura de venta de cueros del Estado correntino en Buenos Aires -en 1837- se comprueba una pérdida (por diferencias de precios, impuestos bonaerenses y comisión de venta) de 2,13 pesos papel por pesada de cuero vacuno de buena calidad (0,26 pesos plata según la cotización del peso papel en Julio y Agosto de 1837, meses de esta operación de venta). Un 6 % de pérdida por pesada(5).

(5) “Cuenta de Venta y Gastos de 110 cueros vacunos que, de parte del Estado de la provincia de Corrientes remitió a mi consignación con fecha 5 de Mayo el Sr. Colector General y 1.200 dichos que remitió el Receptor de Alcabalas de la Villa de Goya en la goleta ‘Cincinati’ con fecha 20 de Mayo pasado”, Buenos Aires, 19 de Julio de 1837, firmado por el consignatario Remigio G. Moreno, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, 1837. El promedio de peso de los cueros era de 31,18 libras cada uno, lo que los colocaba en la cotización más alta de mercado: 35 a 36 pesos papel por pesada -según “La Gaceta Mercantil”- o un promedio de 35,44 pesos en Julio y 36 pesos papel en Agosto, según la serie de Julio Broide. “La Evolución de los Precios Pecuarios Argentinos en el Período 1830-1850” (1951), p. 41 (Cuadro 16). Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Los cueros del Gobierno de Corrientes habían sido vendidos por su consignatario al mejor precio que pudo obtener, a un promedio de 30,89 pesos papel por pesada de 35 libras. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Respecto de los mercados de las exportaciones, las Guías de Aduana proveen una información muy parcial. Mencionan sólo las ciudades de Buenos Aires, Santa Fe y Paraná, además de algunas localidades menores del Litoral fluvial o el incierto destino de las “provincias de abajo”.

Esta expresión, “provincias de abajo”, se alterna con nombres de aquellas ciudades para designar, aparentemente, envíos a más de una de ellas y engloba, junto con las exportaciones a Santa Fe, las destinadas a otras ciudades del Interior a las que llegaban los productos correntinos a través de este último puerto. Salvo alguna excepcional mención de Córdoba, no hay referencias al Interior.

Entre 1826 y 1828 abundan los Registros de Embarques para el Paraguay pero, en su casi totalidad, sin detallar mercancías, dato que significa que se trata de reembarques de importaciones enviadas desde Buenos Aires -tal como también existen reembarques de partidas de tabaco y yerba mate del Paraguay con destino a las “provincias de abajo”-.

Pero ese limitado comercio con el Paraguay desaparece a partir del agravamiento de los conflictos fronterizos con aquel país durante el año 1832.

- Comercio con la Banda Oriental y Río Grande del Sur

Otros problemas sin resolución conciernen a la magnitud del comercio con la Banda Oriental y Rio Grande del Sul y, paralelamente, la del contrabando. Las exportaciones a Montevideo son de muy rara aparición, antes de 1838, en las Tomas de Razón de Guías.

Los conflictos bélicos que afectaron al puerto de Montevideo -sea los provenientes de la dominación portuguesa, sea desatados por la intervención de Buenos Aires en la pugna Oribe-Rivera- y, por otra parte, el control de Buenos Aires sobre el comercio exterior interfirieron la antigua y ventajosa relación de Corrientes con el puerto de Montevideo.

Sólo a partir de 1838, por breves lapsos, el bloqueo francés al puerto de Buenos Aires estimula fuertemente aquel comercio directo. La habilitación señalada de los pasos De los Higos y Santa Ana tiene por objeto evidente controlar ese tráfico, del que dan cuenta con abundancia las Guías de Aduana(6).

(6) Lucía Salas. “Una Formación Social Latinoamericana (el Uruguay Comerciante, Pastoril y Caudillesco)”, tomo I: “Economía”. Corrientes había intentado restablecer la antigua relación directa -sin control de Buenos Aires- al resto de las provincias argentinas, en cuanto a derechos de aduana. Res: una ley del 19 de Enero de 1830 - Nro. 249- asimilaba el nuevo Estado uruguyo. El Congreso correntino se escudaba en “... la soberanía ordinaria y extraordinaria que inviste...”, aunque añadía: “... y mientras no acuerde otra cosa, la República Argentina reunida en Cuerpo Nacional...”, en el Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, tomo II, p. 357. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

En cuanto al comercio con el Sur del Brasil las referencias de que se dispone son también escasas y poco precisas. Se sabe que el ganado equino, vacuno y mular de Corrientes tenía mercado en territorio portugués -luego brasileño-. Los caballos de toda la región del Plata fueron continuamente solicitados por fuerzas contendientes en la guerra desatada por la secesión de Río Grande del Imperio (1835-1845).

En cuanto al vacuno, los saladeros de esa región del Brasil se proveyeron abundantemente de ganado uruguayo, entrerriano y correntino. Respecto de las mulas, ellas constituían un rubro de antigua exportación -ya en el período colonial- desde Paraguay, Corrientes y otras regiones rioplatenses, para ser utilizadas en la minería del centro del Brasil y en la agricultura de la región paulista.

La feria de Sorocaba, en San Pablo, fue aprovisionada por el comercio riograndense con mulas de las vecinas colonias españolas, además de las de producción local, durante más de cien años, hasta las vísperas de la Guerra de los Farrapos. Sin embargo, las exportaciones correntinas del período que nos ocupa tienen escasa mención de este producto, mientras que Paraguay parece haber provisto todavía cantidades importantes antes de la Guerra de los Farrapos, a través de la ruta Itapúa-São Borja(7).

(7) Antonio Manuel Correia da Cámara a (¿Domingos José de Almeida?), Cacequi, 26 de Octubre de 1838. Coleção Alfredo Varela. “Anais do Arquivo Histórico do Rio Grande do Sul” (1983), volumen 6, p. 64, Porto Alegre; Spencer L. Leitman. “Raízes sócio-econõmicas da Guerra dos Farrapos” (1979), pp. 36; 91 y sigts. Ed. Graal, Río de Janeiro. // Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

En cuanto a productos riograndenses de venta en Corrientes -el tabaco y la yerba mate- el Gobierno correntino los gravó con aranceles altos. A estos dos productos, que competían con los producidos en la provincia, hay que añadir los esclavos africanos que, aunque en declinación, continuaban llegando a Corrientes desde Río Grande.

Por lo demás, las exportaciones riograndenses, casi exclusivamente ganaderas, tenían por destino los puertos de Montevideo y Buenos Aires, cuando les eran accesibles, además de otros de ultramar(8).

(8) Sobre los aranceles de Corrientes, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, “Documentación Histórica ...”, ob. cit., arancel de 1822, p. 281; arancel de 1825, Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, tomo I, p. 347; ley Nro. 227 del 28 de Enero de 1829, Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, tomo II, p. 309. Sobre el comercio cxterior riograndense: “Mapa de exportação das produções da Provincia”, en el Arquivo Histórico do Rio Grande do Sul, “Orgãos Fazendários”, 22.1., Porto Alegre; “Orgãos Arrecadadores, Alfãndega”, 1ro. Maço, 1827 y 1828, Río Grande, Brasil; Guilhermino Cesar. “O contrabando no sul do Brasil” (1978), U. C. S. E. S. T., p. 75, Porto Alegre; Elmar Manique da Silva. “Ligações externas da economía gaúcha. 1736-1890” (1979), en: María Antonieta Antonacci y otros, R. S.: “Economía y Política”, pp. 67 y 71. Ed. Mercado Aberto, Porto Alegre; “Regulamento das Coletorias do Estado” y documentos anexos, Piratini, 14 de Agosto de 1838, en Coleção Alfredo Varela. “Anais do Arquivo Histórico do Rio Grande do Sul” (1911), volumen 5, pp. 86 y sigts., Porto Alegre. // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

Respecto del contrabando, las referencias de ambas partes son frecuentes. El río Uruguay fue de muy difícil control para los dos Estados, cuyas capitales y mayor densidad de población estaban precisamente en las zonas más distantes del mismo.

La costa correntina del río Uruguay sólo poseía algunos restos de las misiones jesuíticas, prácticamente abandonados a su suerte.

En cuanto a la población brasileña del otro lado del río, un recuento de 1846 estimaba en 2.429 habitantes libres en el distrito de São Borja y 1.739 en la de Itaquí(9).

(9) Fundação de Economía e Estatística. “De provincia de São Pedro a Estado do Rio Grande do Sul (Censos do R. S.: 1803-1950)” (1981), p. 60, Porto Alegre (Quadro da população nacional livre da provincia de S. Pedro do Rio Grande do Sul em 1846, organisado pelo encarregado da Statistica, segundo as listas parochiaes e de delegados da mesma provincia). // Citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

El período de la guerra farroupilha fue especialmente propicio para el tráfico ilícito. No había quién pudiese evitar entonces el contrabando de los insurrectos y también de los legalistas, con las poblaciones de habla española.

Caballadas de este origen para las tropas contendientes, yerba mate brasileña para los vecinos interesados en el comercio ilegal, eran algunos de los productos más frecuentes en él; además de las armas que la guerra requería incesantemente(10).

(10) Guilhermino Cesar. “O contrabando no sul do Brasil” (1978), U. C. S. E. S. T., p. 57, Porto Alegre; Elmar Manique da Silva. “Ligações externas da economía gaúcha. 1736-1890” (1979), en: María Antonieta Antonacci y otros, R. S.: “Economía y Política”, p. 75. Ed. Mercado Aberto, Porto Alegre; Spencer L. Leitman. “Raízes sócio-econõmicas da Guerra dos Farrapos” (1979), pp. 36 y 54. Ed. Graal, Río de Janeiro. // Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

El Gobierno de Corrientes no tenía prácticamente recursos ni población en qué asentar un orden administrativo para el control de esa zona y su base de operaciones más cercana fue Curuzú Cuatiá.

En cuanto a las tentativas del lado brasileño, especialmente a través de la creación de Oficinas Recaudadoras en São Borja y, más tarde, en Itaquí (1831 y 1838), tampoco parecen haber tenido mejor suceso.

Un Informe de 1838 señalaba que existían sobre el río Uruguay tres puntos para el contrabando, entre ellos, el Paso de Itaquí, que servía a los efectos provenientes de Corrientes, Entre Ríos y Salto. También señalaba como sitio a controlar el Paso de São Borja, lugar por donde era ya conocido el tráfico legal e ilegal de esclavos(11).

(11) Sobre los Pasos para el contrabando sobre el río Uruguay: A. M. Correia da Cámara a (Domingos José de Almeida), Cacequi, 26 de Octubre de 1838, Coleção Alfredo Varela. “Anais do Arquivo Histórico do Rio Grande do Sul” (1983), volumen 6, p. 60, Porto Alegre. En cuanto al contrabando de esclavos, es aludido en una Provisión de la Junta de Fazenda Nacional del 29 de Agosto de 1832, que reclamaba el cobro de la sisa, citada más arriba, en el Arquivo Histórico do Rio Grande do Sul, “Orgãos Fazendários”, 22.1., Porto Alegre; “Orgãos Arrecadadores, Alfãndega”, Officios, 1832; Alfãndega em São Borja, Nro. 229, 1 de Diciembre de 1832. Por parte de Corrientes, el contrabando motiva medidas de control del tráfico exterior, que más adelante analizamos. Por ejemplo, el decreto del 30 de Julio de 1830 alude al tráfico ilegal por las rutas del sudeste de la provincia, en el Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, tomo II, p. 393. En cuanto a la intervención de la Justicia: “Indagatoria sobre Contrabando de Caballos”, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Sección Judicial, Año 1833; Sumario perteneciente a la causa de Francisco José Lobato c/Contrabando de Caballos para la otra banda del Uruguay, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Expedientes Administrativos, Sección Judicial, Año 1831. // Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

El problema del control del comercio por el río Uruguay no pudo ser resuelto por parte de las autoridades brasileñas pues todavía en 1850 se efectuaban precisas referencias a la imposibilidad de impedir, con auxilio de embarcaciones armadas, el tráfico ilegal por ese río a la altura de la provincia de Corrientes(12).

(12) Estanislao José de Freitas a José Antonio Pimenta Bueno, presidente de la provincia, Porto Alegre, 16 de Marzo de 1850, en el Arquivo Histórico do Rio Grande do Sul, Porto Alegre; “Orgãos Fazendários, Órgãos Arrecadadores, Alfándegas”, São Borja, 1850, Brasil. // Todo citado por José Carlos Chiaramonte. “Mercaderes del Litoral (Economía y Sociedad en la provincia de Corrientes en la primera mitad del siglo XIX)” (1990). Ed. Fondo de Cultura Económica, México/Buenos Aires.

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