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Atienza fija la orientación política de su Gobierno

El gobernador Rafael León de Atienza, muy prudentemente, resolvió mantener armónicas relaciones con los otros Gobiernos del país, particularizando su atención sobre todo con el Gobierno de Buenos Aires, especialmente cuando se hizo cargo de él -por segunda vez- Juan Manuel de Rosas.

Hubo quienes no compartieron este criterio y lo llevado a cabo por esa época produjo la primera división del único partido político que había existido desde que se organizara constitucionalmente la provincia aunque, por el momento, no hubiera un violento y definitivo rompimiento.

El uso del lema rosista

Reflejando la orientación política que debía darse a la provincia, se establecieron el lema y las consignaciones que obligatoriamente debían usarse en los escritos presentados a las autoridades, en los comunicados oficiales y en los instrumentos públicos de toda naturaleza.

Prescribióse el lema: “Viva la Federación Argentina. Año tantos de la Libertad y tantos de la Independencia”. Fundóse la ley en que Corrientes -desde 1814- se había apartado del Gobierno de unidad y que en Diciembre de 1826 su pueblo, en Asambleas Generales, había jurado no reconocer otro sistema de Gobierno que el de una verdadera federación con las demás provincias argentinas(1).

(1) Ley del 23 de Noviembre de 1835. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVIII. Edición del Estado.

La sanción de la ley Nro. 365, del 23 de Diciembre de 1835, establecía lo siguiente

El H.C.G. ha acordado y sancionado con esta fecha lo siguiente:
El H.C.G. considerando, que desde principios del año 1814 la provincia de Corrientes reconoció y, desde entonces, ha seguido el sistema federal desligándose enteramente del de unidad, por no considerarlo útil ni conveniente al país argentino en general ni en particular a esta provincia; considerando que en Diciembre de 1826, por el voto general de la provincia, reunida al efecto en Asamblea Pública, sus supremas autoridades ratificaron aquel reconocimiento y juraron no reconocer otro sistema de gobierno que el de una verdadera federación con todas las demás provincias argentinas; y, últimamente, considerando que la de Corrientes quiere y debe marchar con las demás de la Liga en conformidad de las mismas ideas federales, ha venido en acordar y decreta:
Art. 1.- En todas las presentaciones, sean de la clase que fuesen, que se hagan para ante las autoridades supremas o subalternas de la provincia, así como en todas las comunicaciones oficiales, bien sean para el Interior o bien para el exterior, se escribirá al principio, en su encabezamiento, el siguiente epígrafe:
“‘VIVA LA FEDERACION ARGENTINA ... años tantos de la Libertad y tantos de la Independencia’.
Art. 2.- El mismo epígrafe se pondrá en el encabezamiento de todos los instrumentos públicos que se otorguen, bien sean judiciales o extrajudiciales.
Art. 3.- La presente sanción tendrá exacto cumplimiento desde su publicación.
Art. 4.- Transcríbase al P. E. para su conocimiento y demás efectos consiguientes”.

Firmaban el presidente, doctor Juan Francisco Cabral y, el secretario, José V. García de Cossio(2).

(2) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes”, tomo tercero, pp. 277-279. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

De ahí provino la implantación del lema y de la divisa rosista, el lenguaje oficial emblemático del rosismo y la delegación en el gobernador de Buenos Aires de la política exterior.

El gobernador Atienza acusó recibo de ella el 24 de Diciembre y ordenó su publicación por la prensa y su circulación por todos los Departamentos de la provincia para su exacta observancia.

Esto fue aprobado por el Congreso General y el gobernador dispuso, como correspondía, su cumplimiento. Por otra parte, en esos tiempos todo el país era federal, después del triunfo sobre el unitarismo y luego de una guerra entre los partidarios de ambas tendencias y, simplemente, la leyenda que se disponía encabezara los escritos no era ofensiva y trataba de refirmar el triunfo de un régimen de organización que la gran mayoría del país sostenía.

Sin embargo, más allá de estas contaminaciones del poder porteño, el P. E. correntino no incurrió en desmanes torpes contra las personas, las propiedades y las opiniones.

Claro que el malestar en Corrientes no lo produjo la leyenda en sí, sino que ésta se estableciera por insinuación del Gobierno de Buenos Aires encabezado por Rosas.

El uso de la divisa punzó

Pero la disposición más polémica, que separó mucho más las aguas de los sectores federales de Corrientes, fue el decreto del 22 de Febrero de 1837, éste sí obra del gobernador Atienza, que decía:

¡Viva la Federación Argentina!

Año 28 de la Libertad y 22 de la Independencia.
Corrientes, Febrero 22 de 1837.
Considerando el Gobierno que la provincia de Corrientes es una de las primeras de la República que ha adoptado para su régimen el sistema representativo republicano federal; que habiéndose hecho nacional esta sagrada causa por el pronunciamiento uniforme y solemne de todas las provincias de la Confederación Argentina, se halla comprometida a sostenerla a todo trance; y siendo la divisa punzó una señal de fidelidad a la causa del orden, de la tranquilidad y bienestar general del país bajo el sistema de federación y testimonio y confesión pública del tiempo de esta santa causa en toda la extensión de la República, como también un signo positivo e inequívoco de unión y confraternidad entre los argentinos, ha tenido a bien acordar y decreta:
Art. 1.- Desde la publicación de este decreto quedan obligados a usar la divisa federal todos los empleados civiles y militares de la provincia, debiendo éstos llevarla con este lema: ‘Federación o Muerte’ y aquéllos con este otro: ‘Viva la Federación’.
Art. 2.- La divisa de que habla el artículo anterior llevará en su centro el sello de la provincia y el uso de ella para los demás ciudadanos y habitantes del país será libre por ahora hasta otra resolución.
Art. 3.- Es de cuenta del Gobierno proporcionar el dicho distintivo por la primera vez a todos los empleados civiles y militares, debiendo en lo sucesivo costearlo ellos mismos, a excepción de los individuos de la tropa veterana.
Art. 4.- El modo y forma cómo deben usar la citada divisa los empleados públicos en los diferentes ramos, lo detallará el Gobierno en su oportunidad(3).

(3) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes”, tomo tercero, pp. 424-425. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

Este decreto, sin llegar al extremo de imponer el uso de la divisa a todos los habitantes sin excepciones, como sí lo hacía el que le había servido de ejemplo -que era el expedido en Buenos Aires por Rosas- era irritante para los federales de ideas más liberales, que cada vez aborrecían más al dictador porteño.

De manera que -irritativo o no- todos “en todas las presentaciones -sea de la clase que fueren- que se hagan para ante las autoridades supremas o subalternas de la provincia, así como en todas las comunicaciones oficiales, bien sean para el interior o el exterior, se escribirá al principio, en su encabezamiento, el siguiente epígrafe:
‘¡Viva la Federación Argentina! - año tantos de la Libertad y tantos de la Independencia’.
El mismo epígrafe se pondrá en todos los instrumentos públicos que se otorguen”.

(Ley del 23 de Noviembre de 1835)

Y con respecto a la divisa punzó se establecía:

Siendo la divisa punzó una señal de fidelidad a la causa del orden, de la tranquilidad y bienestar del país, bajo el sistema federal ..., como también un signo positivo e inequívoco de unión y confraternidad entre los argentinos, el Gobierno ha tenido a bien ordenar y decreta:
Art. 1.- Desde la publicación de este decreto quedan obligados a usar la divisa federal todos los empleados civiles y militares de la provincia, debiendo éstos llevarla con este lema: ‘¡Viva la Federación!’ ‘¡Viva la Federación o Muerte!’; y aquéllos con este otro: ‘¡Viva la Federación’.
Art. 2.- La divisa de que habla el artículo anterior llevará en su centro el sello de la provincia y el uso de ella para los demás ciudadanos y habitantes del país será libre -por ahora- hasta otra resolución”.

(Decreto del 22 de Febrero de 1837)(4)

(4) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Pero Atienza lo había adoptado siguiendo sugerencias de éste precisamente, aunque con el tino suficiente para adaptarlo a la idiosincrasia de los correntinos, celosos de su libertad de pensamiento y de acción.

- Proclamas exaltadas y virulentas

Posiblemente contribuyó también a la división -entre los que habían ido poniéndose en una posición opositora y el oficialismo- el lenguaje exaltado de varias Proclamas del Gobierno contra los unitarios a quienes llamaba facciosos unitarios, impíos, sacrílegos e inmorales, inicuos, protervo bando de insurgentes, forajidos, procaces unitarios.

Las Proclamas de Atienza en esa época muestra claramente cuál era la posición política adoptada por el gobernador, en particular tras la insurrección rosista en Buenos Aires:

Ciudadanos:
Los facciosos unitarios que emigraron al Estado Oriental del Uruguay, donde se les ha dispensado la más generosa hospitalidad, hoy están enrolados y empuñan las armas bajo los estandartes de la rebelión, que ha estallado en aquella República contra la suprema autoridad legal.
Impíos, sacrílegos e inmorales, como ellos solos ... esos inicuos, han adoptado la sublevación para ponerse en actitud de hostilizar estas provincias. Tan débiles como ambiciosos, intentan desarrollar nuevamente sus planes de iniquidad y de sangre...
No ignorais la táctica de este protervo bando de insurgentes. La política artera, insidiosa, criminal ha sido siempre el arma favorita de esos forajidos ... Pero no hay que temerlos. Nuestros grandes y muy leales amigos, los Exmos. Gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, se han pronunciado contra esos constantes sediciosos, cuya ferocidad no pierden de vista, como campeones ilustres de la santa causa de la Federación.
Estad alerta y cuando los procaces unitarios osasen pisar la margen occidental del Uruguay, descarguemos sobre ellos el golpe terrible, repitiendo con ardor y entusiasmo: ‘¡Vivan los federales! ¡Mueran los unitarios impíos!’”.

(Proclama de Atienza, 20 de Febrero de 1836)

... los pérfidos unitarios atizan de continuo por todas partes la hoguera de sangre ... la provincia no cuenta hoy más enemigos que los infames y traidores unitarios. Tened entendido que es la fracción más inicua que alumbra el sol sobre la tierra y que es preciso exterminarla totalmente ...”.

(Proclama de Atienza, 6 de Diciembre de 1836)(5)

(5) Todo citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, capítulo VIII: “Aislamiento Provincial. (1829-1839)”, parágrafo 139. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Con todo esto ya no cabían dudas de que el Gobierno correntino estaba influenciado por la política rosista aunque -como veremos- con una modalidad a la correntina, que no se comparaba con la dura acción del oficialismo porteño para con sus adversarios políticos, los unitarios.

Pero a Rosas le complacía que todos usaran ese violento lenguaje contra sus enemigos y esto se lo hizo saber al gobernador correntino en una carta del 24 de Octubre de 1836:

He leído con la mayor complacencia la Proclama de Vd. de fecha de Septiembre.
Ese lenguaje, mi querido amigo, es el que debemos usar con los feroces unitarios si queremos tener orden, sosiego y por estos medios una sólida organización nacional.
Esa marcha es digna de lo que verdaderamente debe llamarse Gobierno; lo demás es infelicidad(6).

(6) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1972), tomo I, p. 286, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

Hay que reconocer que Atienza no tomó medidas que coartaran las libertades ni fueran perjudiciales para los opositores. Esto justamente provocó recelos de Rosas y de Estanislao López con respecto a él. El primero le dijo al segundo:

Recelo que el señor Atienza no observe mis indicaciones sobre los unitarios desde que, como Vd. sabe aquella provincia está plagada de esos malvados y desde que aquel amigo ha tolerado que esos forajidos hayan tomado asiento en la Sala de Representantes”.

Claro, para Rosas todo el que no se avenía mansamente a sus aspiraciones era un “malvado unitario” y, como en Corrientes había bastante gente que discrepaba con él, en cuanto a lo que debía ser el federalismo y defendía los intereses de su provincia, él los consideraba de aquella manera.

Pero ya sabemos que en la provincia mesopotámica no había unitarios; todos eran federales que, eso sí, habían comenzado a dividirse de acuerdo con su postura ante el gobernante bonaerense.

- Desinteligencias entre el P. E. y el P. L.. Renuncia de Atienza

No obstante las diferencias que tenía con Rosas de orden económico y por el trato magnánimo dado a los adversarios políticos, Atienza dio un Manifiesto adhiriendo a la política de aquél, de apoyo al general Manuel Oribe, presidente de la República Oriental del Uruguay, en el conflicto que éste tenía con el general Fructuoso Rivera, que era apoyado por los unitarios argentinos.

El gobernador correntino pidió a la Legislatura la autorización para dar a Buenos Aires el poder de hacer la guerra a favor de Oribe y colocó sobre la costa del río Uruguay dos regimientos al mando del teniente coronel Genaro Berón de Astrada, cuyas denominaciones eran “Granaderos a Caballo” y “Decididos por la Federación”.

Pero, en estos trámites hubo desinteligencias entre Atienza y el Congreso Permanente, porque éste, informado de la próxima llegada de comisionados de Buenos Aires, había resuelto la reunión del Congreso General.

El gobernador reclamó por esta convocatoria pues, motivada por los acontecimientos de la ROU, podía interpretarse como una disminución de sus facultades propias de defensor de la seguridad de la provincia y, entonces, sintiéndose agraviado, presentó su dimisión.

La Sala Permanente insistió en sus puntos de vista, estableció que los asuntos relacionados con el Uruguay no eran del resorte del P. E., no aceptó la renuncia del mandatario y decidió que el Congreso General se podía reunir con los dos tercios de su representación, sin perjuicio de la incorporación de los que fueran llegando(7).

(7) Sanciones del 23 de Agosto de 1836. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVIII. Edición del Estado.

El 2 de Septiembre de 1836 el Congreso Permanente avisó al P. E. que existía número para instalar el Congreso General, por haberse aprobado las elecciones de dos vacantes(8), citándolo para el día siguiente en que se instala bajo la presidencia de J. N. de Goytía; la vicepresidencia de Pedro Ferré; y la secretaría de Pedro Díaz Colodrero.

(8) En las dos vacantes, Capital y San Luis, fueron electos Pedro Ferré y M. S. Mantilla, diplomas que el Congreso Permanente aprueba el 2 de Septiembre de 1836. Se difirió el Congreso por indisposición de Manuel A. Ferré, Juan P. Cabral y M. S. Mantilla; Ferré, vicepresidente del Congreso Permanente, fue sustituido, para que los trámites del Congreso General siguieran por J. Nepomuceno de Goytía. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo XVIII. Edición del Estado.

El Congreso General se instaló el 3 de Septiembre de 1836 con la presidencia, como se dijo, de Juan N. de Goytía, la vicepresidencia de Pedro Ferré y la secretaría de Pedro Díaz Colodrero, Acto continuo, como si existiese una enorme impaciencia, solicita del Poder Ejecutivo los compromisos públicos “que se dice tenía la provincia”; después de sesiones laboriosas en que se debatió el asunto en todos sus aspectos, el Congreso autorizó al P. E. -por unanimidad- el 13 de Septiembre de 1836, dar el poder a Buenos Aires a hacer la guerra a la Banda Oriental y a resolver en los asuntos de política exterior.

Al día siguiente, 14 de Septiembre de 1836, el Congreso entró en receso, concretando sus facultades en el Congreso Permanente. En tanto, el gobernador delegaba el P. E. -por tercera vez en el año- en Juan Felipe Gramajo- durante la visita de aquél a los Departamentos de campaña, desde el 23 de Septiembre de 1836 hasta el 28 de Octubre de 1836(9).

(9) Citado por Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas”.

A raíz de los sucesos de la Banda Oriental, el gobernador Atienza, el 20 de Septiembre de 1836 expidió una Proclama afirmando la política federal de Corrientes. La terminología utilizada nos da la pauta de la influencia del gobernante porteño:

Ciudadanos:
Los facciosos unitarios que emigraron al Estado Oriental del Uruguay, donde se les ha dispensado la más generosa hospitalidad, hoy están enrolados y empuñan las armas bajo los estandartes de la rebelión que ha estallado en aquella República contra la suprema autoridad legal.
Impíos, sacrílegos e inmorales como ellos solos, no es extraño hayan perdido hasta el dulce sentimiento de la gratitud hacia sus bienhechores; pero su objeto es muy diverso, compatriotas, escuchad.
La sublevación que como principales y más activos agentes sostienen en aquel Estado, no es más que un medio que han adoptado esos inicuos para ponerse en aptitud y proporcionarse recursos, con la doble intención de hostilizar a estas provincias y llevar la guerra, si es posible, hasta los confines de la República de la Confederación Argentina (...).
No ignoráis la antigua táctica de ese protervo bando de insurgentes. Una política artera, insidiosa, criminal, ha sido siempre el arma favorita de esos forajidos para promover en los pueblos de continuo las revueltas, atizar el fuego de la anarquía, derribar los Gobiernos, trastornar el orden y dividirnos para reinar sobre ruinas ensangrentadas (...).
Pero no hay que temerles compatriotas; el Gobierno unido a los demás de la Confederación, vela sobre vuestro bienestar y sosiego; nuestros grandes y muy leales amigos, los Exmos. gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, se han pronunciado de un modo solemne contra esos constantes sediciosos, cuya ferocidad no pierden de vista un momento, como campeones ilustres de la causa santa de la federación que habéis proclamado.
Correntinos:
‘Federación o Muerte’ es la divisa de todos los pueblos confederados y la vuestra en particular. Sed unidos y obedientes a la voz del Gobierno, decidido a sostener con energía los principios que deben afianzarnos la paz, la estabilidad de las leyes, la tranquilidad pública y el reposo de cada uno de vosotros.
Estad alertas y, cuando los procaces unitarios sublevados en el Estado vecino osasen pisar las playas de la margen occidental del Uruguay, descarguemos sobre ellos el golpe terrible que les espera, repitiendo con ardor y entusiasmo patriótico: ‘¡Vivan los federales! ¡Mueran los unitarios impíos!’(10).

(10) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes”, tomo tercero, pp. 362-363. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Rafael León de Atienza (Gobernador y Capitán General de Corrientes. 1833-1837. Su Gobierno y su Epoca)” (2001). Impreso en Gráfica Busot S. R. L., Buenos Aires.

Pero debemos convenir que esta fraseología no pasó más allá de eso. No hubo persecuciones en la provincia para quienes, federales también, no pensaban igual que el Gobierno.

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