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Movimiento sedicioso porteño destituye a Dorrego

Mientras en Corrientes se tentaba implantar una positiva obra administrativa, regularizando sus instituciones y poniendo al servicio público los intereses privados, el escenario nacional -cuyo centro era Santa Fe- mostraba en la acción no coincidente de los grupos políticos, cuán difícil resultaba la obra de organización de la República.

La conquista del poder provincial por los "federales" iba a ser de corta duración. Aunque Manuel Dorrego logró algunos aciertos parciales como gobernante de su provincia, su situación era inestable. Carecía de crédito como consecuencia de la guerra y su posición frente a las demás provincias no era envidiable.

- Dorrego-Bustos

En el mes de Julio de 1828 se reunió -en Santa Fe- la Convención Constituyente, sobre la que el gobernador porteño presionó para que dictara pronto una Constitución federal que afirmara su situación, pero Juan Bautista Bustos, que se sentía competidor de Dorrego para la futura presidencia de la República, optó por hacerle una sorda oposición y trató de que el Congreso se mudara a Córdoba para asegurar su preeminencia.

La influencia del gobernador de Buenos Aires, coronel Manuel Dorrego, apoyada por la de la prensa oficial que había sentado sus reales en esa ciudad, chocaba contra la del general Juan Bautista Bustos, gobernador de Córdoba, firmemente apoyado por algunas provincias del Interior y hasta por las de Entre Ríos y Corrientes.

Llegó un momento en que sus diputados condenaron públicamente cuánto se había hecho por el Cuerpo Nacional preparando una nueva organización del mismo en la Ciudad de Córdoba que secundase sus planes de predominio. Así, dos meses después, logró la escisión de un grupo de diputados que proclamó la nulidad de lo actuado e invitó a los demás a reunirse nuevamente en Córdoba. Esta actitud hundió la Convención.

- La paz con el Brasil

Mientras tanto, Dorrego debió enfrentar el problema de la paz con el Brasil. Esta era la ocasión que el partido "unitario" aguardaba con impaciencia para recuperar las posiciones perdidas.

El gobernador Dorrego sentía que la oposición se robustecía, obstaculizando su acción de gobernante. Juan Manuel de Rosas, Comandante General de milicias en la campaña de Buenos Aires, llegó a presentar la renuncia de su cargo y, si bien la retiró permaneciendo al frente de la acción contra el indio, quedó la impresión de un distanciamiento que la prédica opositora debía utilizar.

La paz con el Brasil agregó leña a la hoguera. No obstante su trascendencia y lo honrosa que resultaba para el país en aquellos momentos, la opinión se hizo eco de su resultado práctico -la pérdida de la Banda Oriental- y se la comparó con aquélla que Manuel García había negociado.

Claro que toda esta campaña servía de instrumento de oposición al grupo "unitario", pero no por eso deja de impresionar a fuertes grupos de opinión. El gobernador Dorrego busca defenderse; a la ley, juzgada como restrictiva de la libertad de la prensa, siguió una política exclusivista que cada día estrechó más las filas del partido oficial, pero la oposición no se arredra y, públicamente, se habla de insurrección.

El Tratado de Paz fue impopular. El grueso de la opinión -incapaz de discernir las circunstancias que lo hacían necesario- sólo vio en él una claudicación. Esta sensación frustrante era más viva aún en las filas del Ejército Republicano que, luego de haber obtenido victoria tras victoria, las veía anuladas por una diplomacia que no comprendía y regresaba al país para ser licenciado, con muchos laureles y con los sueldos impagos.

Los políticos "unitarios", que en tiempo de Las Heras habían adoptado la postura belicista, se pusieron a trabajar con premura para capitalizar ese descontento. Mientras agitaban la opinión de la ciudad, se insinuaron ante los jefes militares que no vacilaban en hacer público su desagrado.

Dos de ellos atrajeron especialmente su atención; dos veteranos de la Independencia pese a su juventud y que en la reciente guerra acababan de alcanzar el Generalato: José María Paz y Juan Lavalle. Ambos habían permanecido prácticamente ajenos a las luchas partidarias.

El primero, cordobés, con influencias en su provincia, había definido sus convicciones políticas desde su participación en Arequito y se confesaba unitario. El segundo, porteño y temperamental, representante del “círculo culto” de Buenos Aires, era un producto típico de la época directorial, que entremezclaba los valores ilustrados con un lirismo heroico.

La división de Lavalle sería la primera en bajar a Buenos Aires y, por ser porteño su jefe, estaba destinada a ser el instrumento de la revolución.

Se hablaba de ésta públicamente en Buenos Aires y la prensa unitaria no ocultaba sus esperanzas en la acción de los militares. Dorrego, que como opositor se había caracterizado por díscolo, como gobernante decidió cortar enérgicamente las alas de la oposición, restringiendo la libertad de imprenta y destituyendo de sus cargos a quienes no le respondían plenamente.

Pero estas medidas eran ineficaces para contener un movimiento que se apoyaba en las fuerzas del Ejército. En efecto; Lavalle había aceptado la misión revolucionaria que le proponían los unitarios.

La llegada de la primera división del Ejército coincidió con la realización de elecciones de representantes. El Gobierno hizo custodiar los atrios -donde se sufragaba- con las tropas de la guarnición y esto dio lugar a que los jefes de las fuerzas recién llegadas impusieran su autoridad a aquellos custodios, impidiéndoles ejercer el control o la presión que el Gobierno les había encomendado.

A partir de ese momento llegaron a Dorrego informes de que Lavalle y su segundo, Olavarría, estaban formalmente comprometidos con Agüero, Carril, Varela, etc. El gobernador quiso adoptar medidas de defensa pero no tuvo tiempo.

- El movimiento del 1 de Diciembre

El 1 de Diciembre de 1828, el general Juan Lavalle y el coronel José Valentín de Olavarría -al frente de la infantería y la caballería de la primera división del Ejército Nacional vuelto al país- ocuparon la Plaza de la Victoria y guarnecieron los puntos más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. Dorrego abandonó la ciudad y buscó reunirse con Rosas quien, avisado de lo que sucedía, había reunido mil milicianos.

Ese mismo día, el general Lavalle, siguiendo las inspiraciones y el apoyo de sus asesores "directoriales" y "unitarios", diciendo traducir la voluntad del pueblo, ocupó el Cabildo y, habiendo el gobernador Dorrego abandonado el Fuerte para reunir en la campaña(1) fuerzas con qué resistir, aquél convocó en la Capilla de San Roque a los partidarios del levantamiento y congregó a una Asamblea del pueblo donde, multitudinariamente, lo eligió -por aclamación- Gobernador Provisorio de la provincia, vetándose -además- la convocatoria a elecciones de los diputados que debían nombrar al gobernador propietario.

(1) Oficio al general Estanislao López. del 2 de Diciembre de 1828. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo X. Edición del Estado.

Investido de este título -legalmente discutible- Lavalle delegó el Gobierno en el almirante Guillermo Brown y salió a campaña a combatir a Dorrego al frente de quinientos veteranos de caballería.

Dorrego, por intermedio del general Estanislao López, comunica el levantamiento de Lavalle y solicita auxilio, haciendo saber a las provincias este movimiento y su actitud -sin duda una desgraciada idea- de enfrentar a Lavalle, pese a la oposición de Rosas, quien tenía mejor noción de la eficacia de sus tropas inexpertas frente a los veteranos de línea:

Cañuelas, Diciembre 2 de 1828

"Aunque supongo a V. E. instruido ya de la escandalosa sublevación hecha en la madrugada del primero del presente mes por las tropas recién llegadas del Ejército Nacional, impulsadas por unos cuatro facciosos y capitaneando el movimiento Dn. Carlos de Alvear y Dn. Juan Lavalle sin que para tan escandalosa asonada se haya dado motivo ni pretexto alguno ni menos se haya oido la representación provincial, único Organo del pueblo, sino que todo ha sido obra de la fuerza a la que se ha sublevado como único medio capaz de ponerse en ejercicio para poder apoderarse del mando los mismos hombres de la Presidencia y que son por tantos motivos odiados.
"El que suscribe está poniendo en ejercicio el uso de su legítima autoridad para armar en masa la campaña, habiendo nombrado de General de ella al señor Dn. J. Manuel de Rosas, y marchar con esta fuerza en auxilio del orden y de las leyes sofocadas por la tropa en Buenos Aires.
"Todo lo que ha creído necesario poner en conocimiento de V. E. con dos objetos: primero, para pedirle venga en auxilio de esta provincia digna de mejor suerte y en protección de una autoridad a quien V. E. hubo a bien delegarle la dirección de la Guerra y Relaciones Exteriores; segundo para que V. E. tenga la bondad de transmitirlo por duplicado a los señores gobernadores de Córdoba, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, San Luis, Mendoza, San Juan, Entre Ríos y Corrientes, como que delegaron la dirección de la Guerra y Relaciones Exteriores en el que suscribe, por cuanto en la situación actual no le es posible hacerlo directamente.
"No dudo que V. E. en tal criminal suceso, tomará una parte activa y decidida, capaz de sofocar en su origen un atentado que nos volverá a la anarquía e impedirá el cumplimiento del honroso Tratado de Paz que acaba de celebrarse.
"Con estos motivos, saludo a V. E. con toda consideración y el aprecio más distinguido".

Manuel Dorrego
Bernabé Sal - Secretario interino

"Excelentísimo Señor Gobernador y Capitán General de la provincia de Santa Fe, Dn. Estanislao López.
"Está conforme".

Pedro de Larrachea
Secretario

- La noticia de la destitución de Dorrego llega a Corrientes

Los Informes de Dorrego enviados a Estanislao López fueron ampliados por el gobernante santafesino, comunicando la marcha de sus fuerzas “para atajar en su origen los males que amenazan no sólo a la benemérita provincia de Buenos Aires, sino a la República toda(2):

Santa Fe, Diciembre 9 de 1828

"El gobernador que suscribe acaba de recibir la Nota que, con fecha 2 del corriente, le despacha desde las Cañuelas el Exmo. Señor Gobernador y Capitán General de la provincia de Buenos Aires, por la que pone en su conocimiento sublevación de las tropas recién llegadas de la Banda Oriental, encabezado el movimiento por Dn. Carlos de Alvear y Dn. Juan Lavalle, que acompaña en copia al Exmo. Gobierno de la provincia de Corientes, a quien se dirige.
"El infrascripto inmediatamente al recibo de aquella noticia, libró orden a su delegado en campaña con el objeto de perseguir a los bárbaros del sud, para que se pusiera en marcha al punto de reunión que se designe por el Gobierno de Buenos Aires y obre de acuerdo con aquellos Jefes, hasta restablecer la autoridad legítima de aquel territorio.
"Es necesario atajar en su origen los males que amenazan a la benemérita provincia de Buenos Aires, hoy sujeta al capricho y las pasiones; si no, la República toda se vería envuelta en desastres si prevaliese algún tiempo el círculo de los unitarios, que por lo mismo es de absoluta necesidad nos empeñamos en su disolución y exterminio para salvar al país y asegurar su suerte futura.
"Con esta ocasión, el que suscribe, saluda al expresado Excelentísimo Gobernador de la provincia de Corrientes, con la más distinguida consideración".

Estanislao López

"Exmo. Señor Gobernador y Capitán de la provincia de Corrientes".

(2) El general Estanislao López comunica a Corrientes el movimiento de Lavalle. Oficio del 9 de Diciembre de 1828. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo X. Edición del Estado.

El 9 de Noviembre de 1828, Manuel Dorrego fue totalmente batido en Navarro. Rosas percibió las consecuencias del desastre y huyó “descondido” -como él mismo escribió- hacia Santa Fe a buscar el apoyo de Estanislao López.

Dorrego, perseguido por un sino fatal, buscó refugio en un regimiento leal, pero éste se sublevó, lo apresó y lo entregó al vencedor el día 10.

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