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LA POLITICA EXTERIOR. CORDOBA Y LA REUNION DE GOBERNADORES

En el mes de Julio de 1828 se reunió -en Santa Fe- una Convención Constituyente, sobre la que el gobernador porteño Manuel Dorrego presionó para que dictara pronto una Constitución federal que afirmara su situación pero, el gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos, que se sentía competidor de Dorrego para la futura presidencia de la República, optó por hacerle una sorda oposición y trató de que el Congreso se mudara a su provincia para asegurar su preeminencia.

La influencia de Dorrego, apoyada por la de la prensa oficial que había sentado sus reales en Buenos Aires, chocaba contra la del general Bustos, firmemente apoyado por algunas provincias del Interior y hasta por las de Entre Ríos y Corrientes.

Desaparecido Dorrego, dos tendencias se perfilaron desde ese fatídico Diciembre de 1828: las de Estanislao López -gobernador de Santa Fe- y el ya citado Juan Bautista Bustos.

Este último, con fecha 10 de Diciembre de 1828, envió al gobernador de Corrientes un extenso Memorial en el que planteaba el caso político introducido por los sediciosos bonaerenses, que analizaba en sus antecedentes y, con la misma fecha, dirigíase al diputado de Corrientes en Santa Fe, estimulando a una acción política enérgica en contra de aquel movimiento y anticipando la noticia del viaje de nuevos representantes de Córdoba:

Córdoba, Diciembre 10 de 1828

Exmo Sr. Gobernador de Corrientes.
El anárquico movimiento del 1 del corriente, presidido por el general Lavalle en Buenos Aires, es una lección práctica de lo que las provincias tienen que esperar de esa funesta logia cuyo empeño es el exterminio de las benéficas Instituciones.
Acostumbrados a poner siempre el país en conflagración por medio de la calumnia, intriga y demás medios siniestros, para optar los primeros destinos de la República, de los que mil veces los ha destituido la opinión general, no han podido soportar con paciencia la tranquilidad en que yacían las provincias y por medio de la que tendían a constituirse en la forma que creían adaptar más a su posición y circunstancias.
Valiéndose de los mismos brazos que habían legado las provincias para el sostén de la guerra nacional, se han usurpado el derecho de todas, despojando al coronel mayor Dn. Manuel Dorrego, no solamente del Gobierno de Buenos Aires de quien jamás la fuerza pudo ser órgano competente, sino también de las atribuciones del Ejecutivo Nacional con que lo habían investido las provincias, correspondiendo fielmente a la confianza de ellas, como consta de la Convención del 27 de Agosto último.
Este acontecimiento es indudablemente la primera señal de la guerra civil; empeñados en que las provincias no tengan voluntad propia, destruyen cuánto por ellas se edifica, sosteniendo siempre con el mayor vigor y sin perdonar medio cuanto sale de sus manos.
Mil ejemplos podrían presentarse a la consideración de S. E. el señor gobernador de Corrientes, si un conocimiento práctico no hubiese puesto a todos a la par de estos acontecimientos. Basta recordar la porción de sangre americana que se hizo derramar para sostener al presidente Rivadavia, cuya existencia reprobaban todas las provincias.
Comparece aquéllo con el suceso que dá mérito a la presente comunicación y se pondrá muy en claro laa tendencia de los procedimientos de estos hombres a quienes seguramente la impunidad de los hechos anteriores les pone en actividad de emprender con avidez cuánto pueda favorecer sus aspiraciones.
El que suscribe cree un deber transmitir en tan remarcable acontecimiento a la consideración del Sr. Gobernador a quien se dirige para que, penetrado de la necesidad de velar sobre la tranquilidad de su provincia y de la general de la República, se ponga en guardia de las asechanzas hostiles con que estos hombres, que han logrado arrebatar por medio de la fuerza el Gobierno de manos del que lo obtenía, procederán a invertir el orden en toda la comprehensión de la República.
Con este motivo, el Gobierno que suscribe saluda al Sr. Gobernador a quien se dirige y le protesta su particular aprecio(1).

J. Bautista Bustos
J. Pablo Bulnes

(1) El Gobierno de Córdoba da al de Corrientes sus puntos de vista sobre la sedición producida en Buenos Aires. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828 (de la Renuncia de Rivadavia a la Liga del Litoral)” (1928), segunda parte: “Documentos Publicados”, sección V: “La Convención de 1828”. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes.

Córdoba, Diciembre 10 de 1828

"Sr. Diputado de la Convención o Congreso por la provincia de Corrientes.
Los acontecimientos que en estos últimos dias han tenido lugar en Buenos Aires, muestran muy claramente la marcha que deben seguir los que se han arrogado por medio de la fuerza derechos que en Junio del año anterior confesaron no temer.
Los periódicos antiministeriales titulados 'El Tiempo' y 'El Liberal', prueban que en el momento mismo de asirse del poder, darían en tierra con el Cuerpo Nacional que debía dictar las bases o la Constitución según la forma de gobierno que los pueblos habían creído más análoga a sus deseos y circunstancias, que era ciertamente opuesta a las aspiraciones de unos hombres que jamás se les había visto obrar por el sendero de la virtud, sino por el de las particulares aspiraciones de todos y cada uno de los que se creen con derecho exclusivo a disponer arbitrariamente de la suerte de la República Argentina.
Dieciocho años de revolución nos dan tristes ejemplos de lo que debemos temer de esta clase de hombres. El primer Congreso, producción ciertamente la más libre del voto general de los pueblos, terminó por la fuerza con que estos mismos hombres los separaron del destino a que los había conducido el sufragio de sus comitentes, sin que éstos tuviesen la menor parte en este escandaloso cambio.
Hoy, que la mayor parte de las provincias habían investido al coronel mayor Dn. Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires con el carácter de Ejecutivo Nacional para los actos de la Paz, Guerra y Relaciones Exteriores, se le ve repentinamente derrocar por una fuerza armada, sin la menor interferencia de la provincia de Buenos Aires ni de las demás de la Unión.
¿Qué podrá esperarse con respecto al Cuerpo Nacional? Su disolución -por parte de aquella provincia- parece de hecho. El intruso Gobierno removerá necesariamente los D. D. de Buenos Aires dejando informe la Representación Nacional.
El Gobierno de la provincia de Córdoba, en previsión de estos males, se anticipa a poner en conocimiento del Sr. diputado de Corrientes, que jamás la provincia de Córdoba podrá estar a las funestas consecuencias que deben resultar de este anárquico paso, pues que a pesar de haber sido removidos los D. D. que existían en esa ciudad, como se ve por la adjunta copia, se apresura no obstante a nombrar los que deben subrogarles y que deberán muy de próximo ponerse en marcha con el objeto de emprehender los trabajos a que son destinados.
El Gobierno -por su parte- desearía que el Sr. diputado, revistiéndose de toda la energía que debe inspirarle la justicia y el deseo de hacer el bien de la patria, cruzase los planes incendiarios de aquellos anarquistas dando Instituciones saludables.
Con este motivo, el que suscribe, protesta al Sr. diputado a quien se dirige sus mejores consideraciones(2).

J. Bautista Bustos
J. Pablo Bulnes

(2) El Gobierno de Córdoba comenta el movimiento del general Lavalle en oficio dirigido al diputado por Corrientes (deberá recordarse que el diputado Bernardo Igarzábal había fallecido el 9 de Diciembre de 1828). // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo X. Edición del Estado.

Pero la actitud del gobernador Bustos era indudablemente de mera exploración.

En efecto; con fecha 23 del mismo Diciembre se dirigió a los Gobiernos de provincia invitándolos a una reunión -por sí o por medio de agentes- que, “uniendo del mejor modo posible los vínculos de fraternidad, puedan con eso sólo oponer un dique a la ambición de los facciosos”.

Era, como se observa, una reunión de gobernadores que se citaba para la Ciudad de San Luis o la Villa de Concepción del Río Cuarto, en la provincia de Córdoba

Córdoba, Diciembre 23 de 1828

Exmo. Señor Gobernador y Capitán General de la provincia de Corrientes.
Convencido el que suscribe de la necesidad de unirse las provincias de modo sólido para contrarrestar el poder colosal que se ha levantado en Buenos Aires por los que han creído que la América es su patrimonio, cree de su deber invitar a todos los Gobiernos de las provincias hermanas a una reunión por sí o por medio de agentes instruidos que, uniendo del mejor modo posible los vínculos de fraternidad, puedan con eso sólo oponer un dique a la ambición de los facciosos.
Ellos no pueden dejar de tener en vista que a pesar de los males con que han afligido a las provincias en el dilatado tiempo de dieciocho años, éstas no han cuidado de unirse entre si preparándoles de ese modo el medio de batir las en detalle, por los diferentes recursos con que ellos cuentan en el medio mismo de nosotros.
Es, pues, de un interés general, emprender esta obra saludable, si posible es con la velocidad del rayo para ponernos a cubierto de sus tiros, formar un centro común y destruir en su origen ese germen fecundo de desastre.
Al efecto, el infrascripto cree un deber suyo invitar al Exmo. Señor Gobernador de Corrientes a realizar en cuanto le sea posible esta reunión o bien en la Ciudad de San Luis o bien en la Villa de la Concepción del Rio Cuarto, de la comprehensión de esta provincia, dando aviso de su determinación a este respecto para su conocimiento y demás fines y medidas que crea convenir para salvar al país de la anarquía de que se ve amenazado con otros sucesos, protestando al Exmo. Señor Gobernador a quien se dirige sus mejores consideraciones(3).

Juan Bautista Bustos
J. Pablo Bulnas

(3) Oficio del 23 de Diciembre de 1828. Córdoba invita a una reunión de gobernadores en San Luis o Río Cuarto. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo X. Edición del Estado.

- Corrientes acepta el proyecto de Córdoba

El gobernador de Corrientes, Pedro Dionisio Cabral, aceptó la invitación cordobesa acreditando como representante a Juan Mateo Arriola quien, en Enero de 1829, se puso en viaje con Instrucciones de esperar en Paraná, para seguir junto con los comisionados de Entre Ríos y Santa Fe.

Casi simultáneamente había sido elegido Pedro Ferré como representante de Corrientes pero, al desistir éste, se dejó de lado el objetivo original que era el firmar Tratados interprovinciales, adoptándose el proyecto del gobernador de la provincia mediterránea. Es que el plan de Córdoba coincidía -en lo fundamental- con el pensamiento político de Corrientes.

Pero lo proyectado por Córdoba tampoco iba a cuajar. El plan político del gobernador Bustos no se abrió camino debido a su personal desistimiento.

En efecto; el general Estanislao López -a quien los sucesos colocaron de inmediato a la cabeza de la reacción contra el movimiento de Lavalle y Paz de 1828- puso todo su valimento en la lucha contra los insurrectos de Diciembre, tanto en el campo de batalla como en la escena política.

López y Juan Manuel de Rosas saldrán en persecución de Lavalle y lo alcanzarán el 26 de Abril de 1829 en el Puente de Márquez. Después de un sangriento combate, Lavalle fue derrotado, debiendo replegarse hasta la Ciudad de Buenos Aires en cuyas inmediaciones llegaron sus perseguidores.

López no tardó en regresar con sus efectivos a Santa Fe, pues temía que su provincia fuese atacada por el general José María Paz, victorioso en el Interior del país. Rosas quedó frente a Buenos Aires, con el grueso del Ejército "federal".

- Triunfos del general Paz en el Interior

Mientras tanto, el general Paz avanzó hasta Córdoba sin encontrar resistencia y, finalmente, llegó a la hacienda de San Roque -al Norte de la capital- donde Bustos inició negociaciones al solo objeto de ganar el tiempo necesario para que llegasen refuerzos prometidos por los caudillos vecinos.

Paz atacó de inmediato a su adversario, venciéndolo el 27 de Abril de 1829 en la Hacienda de San Roque. Después de este triunfo se dirigió a Córdoba donde fue elegido gobernador de la provincia.

No hubo oposición al nombramiento, por cuanto el general Paz era bien visto por los hombres cultos del partido federal(4).

(4) José María Paz era hijo de padre porteño y de madre cordobesa. Estudioso y de esmerada educación, perteneció al grupo de rebeldes que se graduaron en la Universidad de Córdoba. No conoció Europa ni había recibido la enseñanza que allá se impartía. Abrazó el ideal unitario y luchó contra los caudillos, pues creía necesario extirpar la anarquía y organizar el país pero -como auténtico hijo del suelo- no ignoró la realidad argentina y, en esto, coincidía con los hombres del partido federal.
Eximio militar, Paz está considerado el primer táctico del Ejército Argentino. Riguroso en la disciplina, audaz en el combate, frío en las resoluciones aunque clemente con el vencido, estudiaba la capacidad del adversario para luego derrotarlo con la habilidad del estratego. Actor destacado de un importante período de la historia argentina, ha dejado a la posteridad sus “Memorias Póstumas”, obra de gran valor, en las que une la facilidad de estilo con la agudeza de la observación. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. "Historia Argentina". Editorial Troquel, Buenos Aires.

Bustos se dirigió a la provincia de La Rioja donde Juan Facundo Quiroga preparaba un Ejército, con el apoyo de Catamarca y Cuyo. Cuando todo estuvo listo, el caudillo riojano invadió la provincia de Córdoba y, después de eludir con gran rodeo a las tropas de Paz -que habían salido a combatirlo- marchó sobre la ciudad, que cayó en poder de los "federales", después de breve resistencia.

El general Paz, al frente de 2.300 hombres, apresuró su marcha para socorrer a Córdoba y el 22 de Junio de 1829 libró batalla contra Quiroga. El encuentro se produjo en La Tablada, a la vista de la ciudad.

El “Tigre de los Llanos” -al frente de 5.000 hombres- con sus lugartenientes Bustos y Félix Aldao, fue rechazado después de varias furiosas embestidas; al día siguiente consiguió rehacerse pero fue totalmente vencido y debió retroceder en dirección a Cuyo.

Con sus tropas victoriosas, Paz penetró nuevamente en la capital cordobesa.

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