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Corrientes responde reclamos llegados desde Santa Fe y apoya propuesta de Bustos

El Gobierno de Corrientes tomó en consideración los comunicados provenientes de Santa Fe, produciendo su respuesta del 13 de Enero de 1829: “No son sólo informalidades en la instalación del Cuerpo las que se deben excusar; hay que sobreponerse a los atroces insultos hechos a las provincias inconcurrentes a la instalación, en las personas de sus diputados, en los periódicos redactados por algunos miembros de ese Cuerpo”. El texto es el siguiente:

Corrientes, Enero 13 de 1829

Exmos. S. S. Gobernadores de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos.
El Gobierno de esta provincia ha recibido la Nota de los señores gobernadores de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, su fecha 24 de Diciembre último, noticiando del horrible atentado cometido contra las provincias en la persona del señor Dorrego e interponiendo su amistad y la de las provincias que presiden a fin de que ésta comunique a sus diputados las convenientes Instrucciones para que se incorporen desde luego al que se dice Cuerpo Nacional, sobreponiéndose a cualquier informalidad que se crea notar en su instalación.
En cuanto a la primera, con haber dicho que es un crimen horroroso, queda dicho también que a las provincias contra quienes se ha cometido incumbe la venganza. En cuanto a lo segundo, no son sólo informalidades notadas en la instalación de ese Cuerpo, a las que hay que sobreponerse.
Hay que sobreponerse también a los atroces insultos hechos a las provincias no instaladas en las personas de sus R. R. por periódicos redactados a gusto del Cuerpo instalado y por algunos individuos del mismo e, igualmente, a la acelerada muerte del diputado de esta provincia ocasionada por desaires hechos por ellos a ella en él; pero, todo esto sería nada, porque a todo debe sobreponerse el hombre cuando se trata del bien público.
Así es que este Gobierno no trepidaría en lo que se proponen dichos S. S. gobernadores, si no mediasen otras dificultades que ignora cómo solventarlas. En hora buena sea que la Legislatura de Córdoba haya relevado sus diputados. No consta sin embargo que haya variado en los principios de desconocer la instalación. Por otra parte, la Legislatura de Mendoza ha aprobado la conducta de su diputado -el señor García- a ese respecto y reprobado la del Sr. Corvalán.
La de San Luis, con su silencio, está autorizando la de su diputado, el señor Giménez, y la de Catamarca aún no ha resuelto sobre la consulta que al mismo fin le hicieron sus diputados. ¿Cómo pues podrá robustecerse ese Cuerpo, cuando todas esas provincias resisten incorporarse a él?
La del mando del que suscribe tiene L.L. dictadas en orden a eso, y no le seria decoroso alternarlas sino de conformidad con las que se hallan en igual caso. Ni sabemos tampoco (aún sin contar con el voto insignificante de la de Misiones) si las demás provincias instaladas estarán conformes con sus representantes, cuando sabemos que entre ellos existe el revolucionario de la de Entre Ríos y el que muy recientemente ha dicho que si las provincias trabajasen por el cuento de Derechos Nacionales, en ese caso desenvainaría su espada en defensa de Buenos Aires.
Todos estos son entorpecimientos, cuya resolución acaso será fácil para los señores gobernadores a quien se dirige el que suscribe, por hallarse más cerca del teatro de estos acontecimientos; ellos sabrán también -o al menos conocerán- que, de empeñarse en que permanezcan en ese Cuerpo los D. D. de la de Buenos Aires, habiéndolos mandado retirar a aquella capital, no sólo no se encuentra una utilidad real, sino puede sernos perjudicialísimo.
"No se descubre utilidad, porque Buenos Aires en cosa alguna respetará lo que con ellos se decida, ínterin esté mandada por un Gobierno tumultario.
Puede sernos perjudicial, porque acaso se disponga a removerlos con sus fuerzas y, entonces, habría una efusión de sangre que, por ser americana, es de nuestro deber economizarla en cuanto nos sea posible, en razón de que aunque extraviados los invasores, son hijos de una misma madre, con nosotros.
Además de esto, si antes era indiferente que la Representación Nacional estuviese en Santa Fe, no le parece al que suscribe que debe serlo en la actualidad, por la poderosa razón de que situada precisamente a las inmediaciones de la línea enemiga, al más pequeño contraste tendría que salir en dispersión.
¿Y que habríamos ganado entonces con la reunión de ese Cuerpo? De aqui es que a juicio del que suscribe no es menos interesante la posición segura, en que con respecto a las circunstancias, deba reunir ese Cuerpo que su reunión misma.
Al que suscribe, entretanto que los S. S. Gobernadores de Entre Ríos y Santa Fe, pesan estas razones y, de acuerdo con las demás provincias, concilian la reunión de ese Cuerpo tan necesario con la seguridad del mismo, le ha parecido oportuno atenerse a la Nota- Circular del Gobierno de Córdoba, fecha 23 de Diciembre, invitando a todos los Gobiernos para que, por sí o por medio de agentes, se reúnan a la mayor brevedad en la Villa del Rio Cuarto o en la capital de la provincia de San Luis, para estipular Tratados que pongan a todas ellas en respetabilidad por medio del centro común de operaciones que a pluralidad de sufragios se elija y para todo cuanto haya relación a salvar al país de la presente crisis.
Con este motivo, y que una de las medidas -según opina el que suscribe- deberá ser la de la pronta reunión de un Congreso General, autorizado por la Legislatura de la provincia, ha nombrado una persona de toda su confianza, para que pase a desempeñar tan interesante comisión y está extendiéndole sus Instrucciones, para que marche muy próximamente a Córdoba.
Espera -el que suscribe- que los S. S. Gobernadores a quienes contesta se servirán adoptar a la mayor brevedad esta última medida, de la que sin duda alguna debemos esperar bienes muy inmediatos; y asegurándoles que está pronto a contribuir su concurso al bien general, les protesta igualmente su más singular aprecio(1).

Pedro Ferré

(1) Oficio del 13 de Enero de 1829 a los Gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe, en el cual el de Corrientes observa las razones que se oponen a la instalación del Congreso Nacional y se decide por el proyecto del gobernador de Córdoba. En la reproducción del escrito, el documento está refrendado por Pedro Ferré y no por el gobernador Pedro Dionisio Cabral. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828 (de la Renuncia de Rivadavia a la Liga del Litoral)” (1928), segunda parte: “Documentos Publicados”, sección V: “La Convención de 1828”. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes.

En el documento antedicho, después de aludir a las provincias que habían retirado sus representantes y a la actitud de algún diputado que habría dicho que “si las provincias trabajasen por el cuento de los derechos nacionales, desenvainaría su espada en defensa de Buenos Aires”, encontraba en ello razones de hecho que se oponían al pensamiento de respetabilizar la Convención.

Corrientes recordó lo peligroso que resultaba instalar el Cuerpo Nacional en Santa Fe -cercano al teatro de la lucha- y concluía por declararse partidario del pensamiento político del Gobierno de Córdoba, avisaba el envío de su comisionado y anticipaba su opinión de que el primer acto de aquella Asamblea de Gobiernos debiera ser reunir un Congreso General.

Los conceptos vertidos a los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos también correspondieron como respuesta al Presidente de la Convención Nacional:

Corrientes, Enero 13 de 1829

Al señor, don Manuel Vicente de Mena.
El gobernador que suscribe ha recibido la Nota que, con fecha 25 de Diciembre último, le ha pasado el señor doctor Manuel Vicente de Mena, titulándose Presidente del Cuerpo Nacional que se dice y, como sobre los particulares que ella expresa ha contestado con esta fecha a los señores gobernadores de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, en virtud de una Nota que estos señores le dirigieron, puede dicho Señor Doctor tener dicha contestación por suya y creer que cuanto en ella está estampado es parte de la sinceridad y buena fe que caracteriza al que suscribe quien con este motivo saluda a dicho Señor y le ofrece su mejor consideración(2).

(2) Oficio del Gobierno de Corrientes al Presidente del Cuerpo Nacional. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Corrientes y la Convención Nacional de 1828 (de la Renuncia de Rivadavia a la Liga del Litoral)” (1928), segunda parte: “Documentos Publicados”, sección V: “La Convención de 1828”. Ed. Imprenta del Estado, Corrientes.

- López y Solá rebaten puntos de vista de Corrientes

Los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos se apresuraron a rebatir estos puntos de vista.

Abundaron en las razones de interés general, en los dictados del patriotismo; declinaron responsabilidad de la Convención en la campaña de injurias contra algunos de los diputados; rectificaron los Informes que hacían aparecer como alejadas a algunas provincias; y comunicaban que Córdoba desistía de la reunión de Río Cuarto, habiendo ordenado a sus diputados se incorporasen a la Convención:

Santa Fe, Enero 25 de 1829

Al Exmo. Señor Gobernador y Capitán General de la provincia de Corrientes.
Los que firman, gobernadores de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, han recibido la Nota del Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General de la de Corrientes, en que con fecha 13 del que rige contesta a la que los infrascriptos tuvieron la satisfacción de dirigirle el 24 del pasado, sobre el asesinato del Jefe Provisorio de la República y sobre la necesidad de robustecer en estas circunstancias el Cuerpo Nacional existente en esta ciudad, con la concurrencia de todos los pueblos libres.
Los infrascriptos ven en aquella comunicación que el Sr. Gobernador a quien se dirigen ha padecido equivocaciones remarcables, equivocaciones sugeridas por quien tiene un interés positivo y demostrado en suscitar divisiones, en inspirar desconfianzas y recelos y en hacer que las provincias jamás lleguen a entenderse, cuando las circunstancias todas están predicando que deben estrecharse íntimamente.
Es lisonjero esperar que el Sr. gobernador de Corrientes dará más crédito a los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos que a quien torpemente abusa de la honrosa confianza de S. E. mucho más cuando ellos le van a hablar son documentos.
Dice el Sr. gobernador que 'las provincias no instaladas han sufrido insultos atroces en las personas de sus R. R. por periódicos redactados al gusto del Congreso instalado y por algunos individuos de su seno'.
Si las provincias no estaban instaladas, si los individuos mandados a representarlas en la Asamblea Nacional no estaban incorporados, ningún carácter público tenían; en consecuencia, es bastante extraño que sus quejas quieran hacerse trascendentales a las provincias de donde procedían y que aún no representaban.
Por otra parte, los infrascriptos tienen motivos para creer que no eran señores del Cuerpo Nacional (nacionales, porque representa a una mayoría de las provincias argentinas), los que redactaban el periódico a que se refiere S. E. y saben positivamente que esa augusta Corporación jamás se ha degradado a inferirse en las contiendas y reyertas de los periodistas.
"Por último, los infrascriptos no ven la conexión que haya entre los dicterios pueriles, estampados en panfletos que ningún carácter oficial tienen, y el alto y digno objeto a que los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos excitaron el patriotismo del Exmo. Sr. Gobernador de Corrientes.
Es sensible tener que contestar a la especie de que la muerte del Sr. Igarzábal fue ocasionada por desaires hechos por los miembros del Cuerpo Nacional a la provincia de Corrientes en la persona del diputado. Sería digno de saberse cuál resolución, cuál Acuerdo de la Sala ha podido agraviar a esa provincia hasta el extremo de herir de muerte a su Honorable Representante.
Los infrascriptos están bien informados, y es público, que ese Sr. diputado asistió a las Sesiones Preparatorias, que en ellas el debate jamás se trabó con él y que constantemente votó con la mayoría. Es del mismo modo cierto que la Sala lo invitó después a la instalación solemne, por medio de una Nota llena de todo el comedimiento que la decencia, la cultura y la mayor armonía prescriben a la que el Sr. diputado contestó con otra, concebida en acritud y trabajada por una pluma conocida por brusca e inflexible; esta contestación fue archivada, no hubo otra ulterioridad y el Sr. diputado de Corrientes no asistió más a la Sala.
En su vida privada, en ésta y la Ciudad de Paraná, jamás fue molestado sino por las dolencias de su enfermedad habitual, que de muchos años atrás lo aquejaba mortalmente y de la que llegó a esta ciudad casi moribundo y expirante. Son, sin duda, más serios los otros reparos que aduce el Sr. gobernador de Corrientes, pero son igualmente equivocados los hechos en que los funda.
La provincia de San Luis no guarda silencio; ha dado a su diputado órdenes terminantes para incorporarse; el día 9 del corriente prestó su juramento el Sr. Giménez y llena con decisión sus augustas funciones.
Por los adjuntos documentos, se instruirá también S. E. que no es cierto que la provincia de Mendoza haya aprobado la conducta del Sr. García y reprobado la del Sr. Corvalán sino que, por el contrario, excita a éste para que se expida con firmeza en el asiento que siempre ha ocupado en la Sala Nacional y ordena a aquél que tome el suyo en la misma.
Por los mismos documentos sabrá también, el Sr. gobernador de Corrientes, que S. E. el de Córdoba, íntimamente penetrado de las razones de alto interés nacional que los infrascriptos le expusieron en su oficio del 24 del pasado ha tenido la bondad de acceder a ellas previniendo a los diputados de su provincia que se apersonen con la mayor prontitud y, desistiendo, en consecuencia, de su invitación a la Ciudad de San Luis o Villa del Río Cuarto, invitación circulada a las provincias el 23 del pasado, en el equivocado concepto de que el Cuerpo Nacional existente aquí se había disuelto, como el mismo Sr. gobernador lo expresa.
Con respecto a Catamarca, la gran distancia que la separa no le ha permitido contestar aún a la invitación de los infrascriptos, pero les es grato poder anunciar que ella se prestará a lo que a voces reclama la salvación del país en este punto, así como se ha prestado ya en otros con un noble interés.
Resulta, pues, que casi todas las provincias federales están ya o muy pronto estarán representadas en el Cuerpo. Por lo que hace a Corrientes, si está decidida a marchar en conformidad con las que antes se hallaban en el mismo caso que ella, si está penetrada de la necesidad de un Cuerpo Nacional, como tanto lo asegura el Sr. gobernador, es justo esperar que mande sus diputados a formar parte en el que hoy existe en esta ciudad; tanto más justo, cuanto que sabe S. E. que no tendrá efecto la reunión en San Luis o Rio Cuarto de la que ha desistido el Gobierno mismo que la propuso.
Con respecto a las provincias instaladas, sólo el Gobierno intruso de Buenos Aires ha retirado sus diputados y estos se han separado de la Sala; el Sr. gobernador de Corrientes hace algunas reflexiones sobre la materia, pero los infrascriptos se han abstenido de abrir opinión en ella.
Todas las demás conocen bien a sus R. R., los ven desempeñando el augusto encargo que les encomendaron y callan. Los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos excecran toda conducta anárquica y la reprimirían en cualquier persona que dependiese de su jurisdicción. Es justo -sin embargo- agregar que en el recinto de la Sala Nacional ninguna voz se ha oído que no clame por los derechos de los pueblos.
Deben por último, los infrascriptos, afirmar que en el Cuerpo Nacional en el lugar en que hoy reside, tiene indudablemente más seguridad que en el Río Cuarto, por la indifensión y calidad en que está ubicada esta Villa; deben también asegurar al Sr. gobernador de Corrientes que la provincia de Santa Fe está dispuesta a los más heroicos sacrificios por conservar incólume el sagrado depósito que los pueblos le confíen.
Por su parte, S. E., debe persuadirse que disuelta esta Corporación es moralmente imposible que otra se reúna; esta idea afecta a los que suscriben y los estimula a sostener estas contestaciones. Si al temor escrupuloso de una invasión se disuelve este Cuerpo, conseguirían su objeto los enemigos de los pueblos; sin necesidad de la invasión, consiguieron mantener a las provincias dispersas, divididas y arrastrando una existencia abyecta y mercenaria.
Saben los que firman, que el Sr. gobernador de Corrientes se penetrará bien del valor de esta indicación y esperan que obre en este negocio según lo que ella le dicte y en conformidad a las últimas determinaciones de las demás provincias que no fueron representadas en la instalación.
Los que suscriben repiten las expresiones de amistad y atención con que le saludan al Sr. Gobernador a quien se dirigen(3).

Estanislao López - León Solá

(3) Oficio del 25 de Enero de 1829 de los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos contestando las observaciones del de Corrientes al propósito de robustecer la Convención Nacional. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)” (1929), Capítulo X. Edición del Estado.

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