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La obra comunal de Pujol

Desde el primer día de la fundación de la Ciudad de Corrientes, en 1588, hasta el 15 de Septiembre de 1824, en que se dictó el segundo Reglamento Constitucional en la provincia, existieron en su territorio las Instituciones del régimen municipal.

Según las leyes españolas de la colonia, la encarnación de la villa o ciudad era el Cabildo, institución política y administrativa trasplantada a América desde los primeros tiempos de la conquista.

Las Leyes de Indias, que lo reglamentaban en el Título IX, del Libro 4, erigíanlo en representante del elemento democrático porque, aunque sin ser el jurado clásico de Inglaterra, participaba de su carácter en los juicios civiles y de policía, en que su elección era popular y en que sus funciones duraban solamente un año.

Salía de las filas del pueblo y era su portavoz para llevar hasta el trono las necesidades y las quejas de sus súbditos. Los gobernadores no podían coartar la libertad del voto por ningún medio y en ninguna forma(1).

(1) Leyes de Indias, Título IX, Ley 7. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

La corporación no podía funcionar fuera de su recinto de sesiones(2). La elección de sus miembros se hacía por el Cabildo cesante(3) y debía recaer en vecinos que tuviesen solar poblado; podían, sin embargo, venderse a perpetuidad los cargos concejiles.

(2) Leyes de Indias, Leyes 1 y 2.
(3) Leyes de Indias, Título I, Ley 6. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Prohibíase la elección de los comerciantes por menor(4), circunstancia que colocó en Corrientes, en manos del hacendado las riendas del Gobierno.

(4) Leyes de Indias, Título XIII, Ley 4. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

La autoridad política recaía, ausente el gobernador, en el Alcalde de primer voto, donde no existía Audiencia(5).

(5) “Orígenes de la Sociabilidad Correntina” (1917), del doctor Hernán F. Gómez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Tal el régimen del Cabildo de la Ciudad de Corrientes, cuya acción política sobre el desierto limítrofe constituyó, sucesivamente, la sociedad provincial, hegemonía que la encontramos de manifiesto en la existencia de Cabildos subalternos -dentro de su jurisdicción- como los de Itatí y Santa Lucía.

Hasta 1814, en que se reúne por primera vez un Congreso o Legislatura Provincial -iniciativa que el general José Gervasio Artigas encomienda a su entonces diputado, Genaro Perugorría(6)- el Cabildo de Corrientes fue el único poder político de origen popular.

(6) Bajo el Gobierno de Juan Bautista Méndez. Véase: “Provincialización de Corrientes”, del doctor Hernán F. Gómez. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

A él correspondía subrogar, en el Gobierno civil y militar, a los gobernadores designados por Buenos Aires, o por la autoridad de facto del general Artigas, siempre ratificada por el propio Cabildo.

La Institución legislativa, de existencia irregular hasta 1821, en que los desmanes de Ramírez y Carriego hicieron tabla rasa de los ensayos institucionales, se afianzó con el primer Reglamento Constitucional, del 11 de Diciembre de ese año.

Sin embargo, y a mérito de la influencia tradicional del Cabildo, se lo conservó paralelamente a los Congresos, reconociéndole algunas atribuciones que pertenecen -por esencia- a estos últimos.

Y así puede anotarse que convertía a la Municipalidad (el Cabildo de la Ciudad de Corrientes), en subrogante del gobernador -para casos de muerte- por el resto del período; que le atribuye facultades de autorizar, al Poder Ejecutivo, Gastos fuera de reglamento (Presupuesto), etc.

Este afianzamiento de la institución legislativa a la que corresponde, por definición, casi todos los asuntos políticos que las leyes españolas y patrias asignan al Cabildo o Municipalidad, debía traer inevitablemente el desaparecimiento de esta última institución.

Y ello, porque las atribuciones propiamente comunales no eran consideradas en aquel medio de fuerza de la época y porque la gestión del Cabildo había sido casi exclusivamente, en su faz administrativa, de dirección de la industria pecuaria, intereses propios del Gobierno General y no del Gobierno de un municipio determinado.

Tal sucede: díctase el Reglamento Constitucional ya mencionado, de 1824, y el Artículo 1ro. de su Sección 7ma. declaraba extinguido el Cuerpo Municipal desde el día 1ro. de Enero de 1825.

El fenómeno no debe extrañarnos, porque obedece a leyes inmutables y fatales de la sociología. En efecto: desde 1800, ya no era la Ciudad de Corrientes el único centro urbano de la provincia. Las conquistas parciales sobre el desierto, organizadas en “Partidos”, por el viejo Cabildo de la conquista, habían adquirido mayor población e intensificado, en el esfuerzo común, la solidaridad del vecindario.

Y cuando las primeras luchas patrias definen la Institución de las milicias populares, que ya existían en la colonia, los caudillos militares se hacen portavoces de la opinión del Partido y reclaman su parcela en la autoridad política general que, desde entonces, aparece -para ellos- usurpada por el Cabildo de Corrientes.

El general Artigas, cuando en 1814 organizaba el primer Congreso Provincial, no hacía sino satisfacer una exigencia legítima, llevando a la organización política del país el factor social de los vecindarios rurales. Desde entonces, los gobernadores de Corrientes fueron elegidos por los Congresos de la provincia.

El uso y abuso de la fuerza en el medio político irregular, que se extiende hasta 1852, en que el doctor Juan Gregorio Pujol inicia la obra pacífica que la ha caracterizado, destruyó el equilibrio social que había determinado la institución legislativa.

Los vecindarios rurales, después Departamentos, cayeron bajo la autoridad de facto de los Gobiernos armados y abusivos y el Comandante Militar que los gobernaba -directamente nombrado por el Poder Ejecutivo- no era en su carácter de teniente del gobernador de la provincia, sino un ejecutor de órdenes superiores, que contaba en su apoyo con toda la fuerza del Gobierno General.

Y si a ésto agregamos el que el gobernador nombraba Comandante Militar al caudillo de la milicia del Departamento para robustecer su autoridad, podremos concebir las verdaderas relaciones entre el ordenamiento meramente social y el político, que el abuso y las leyes determinaban.

El doctor Pujol, en su propósito de extirpar el caudillismo militar de montonera, buscó una fórmula que permitiera solucionar pacíficamente el referido desequilibrio, restando en la ley la autoridad omnipotente del Comandante Militar y dificultándola en la práctica con la creación o afianzamiento de los valores morales conculcados.

Su pensamiento estuvo necesariamente sometido a la precaridad de los ensayos. Tropezó, pronto, con la enorme dificultad de la distancia y de las comunicaciones, que acercan la intervención eficiente de la autoridad general.

Estas circunstancias lo deciden por la creación de una Magistratura con imperium que, desde un punto geográficamente favorable de la provincia, velara sobre la autoridad de los Comandantes Militares de “partido” o “departamento”.

Pensó, entonces, en la creación de un Teniente de Gobernador, con asiento en la Villa de Goya, Departamento con población numerosa, con hábitos civiles, rico en capitales circulantes empleados en el comercio, la ganadería y la agricultura y acercando a todo el sur de la provincia por la relativa facilidad de las comunicaciones.

En efecto: además de la ruta del Paraná, asistíanle las rutas habituales del tráfico terrestre, sin las dificultades que presentaban las que arrancaban de la capital; no había más río que cruzar en marcha hacia el Oriente, que el Corriente. Desde la capital, y en esa dirección, algo como diez cauces difíciles impedían la rapidez de las comunicaciones.

Conforme a este pensamiento propuso el doctor Pujol al Congreso Provincial, el 22 de Septiembre de 1852, elevar al rango de Ciudad, la Villa de Goya; dotarla de una Magistratura adecuada a la nueva dignidad y, particularmente, de la Tenencia de Gobierno a que hemos referido.

El Congreso consideró el asunto y el 7 de Octubre de 1852(7) contestaba al Poder Ejecutivo aceptando la elevación del rango de Villa a Ciudad y creando un Prefecto como autoridad local, que nombraría el gobernador, con acuerdo de la Representación legislativa.

(7) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 185. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Oponíase a la organización de la Tenencia de Gobierno y autoridades correlativas, en la siguiente forma:

“El establecimiento de una Administración Judiciaria completa y decisiva importaría una excentricidad, un aislamiento, una disyunción de la ciudad nueva con su metrópoli en la solución de la mayor parte de los actos de la vida social. Y esta independencia de acción, se preguntaba, ¿no sería un mal precedente para que, andando el tiempo, se avanzasen pretensiones exageradas en el mismo sentido?”.

No escapó al doctor Pujol la realidad del argumento y el 8 de Octubre de 1852 promulgaba la ley en la forma en que el Congreso había reformado a su proyecto.

Sin embargo, la definitiva organización de la nueva ciudad no terminó hasta el 19 de Diciembre de 1855, en que el doctor Pujol sanciona una nueva ley(8) que autorizaba al Poder Ejecutivo a enajenar, en venta, las tierras que ocupaba la ciudad, invirtiendo el valor en abonar a los antiguos propietarios la indemnización correspondiente y el saldo en la construcción de edificios públicos.

(8) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 340. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Cabe observar que la Ciudad de Goya se encontraba levantada sobre terrenos de propiedad particular, adquiridos bajo el Gobierno del doctor Pujol, por contrato del 3 de Marzo de 1855. La ley de venta de esos terrenos urbanos fue reglamentada por el Poder Ejecutivo el 19 de Enero de 1857(9).

(9) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VII, p. 11. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Imposibilitada la creación de la Tenencia de Gobierno, con autoridad sobre las Comandancias Militares del sur de la provincia, por la resistencia legislativa, renuncia el doctor Pujol a controlar a los caudillos militares directamente y se decide por preparar el advenimiento de la soberanía del pueblo nucleándolo, primero, en centros urbanos; avasallando, después, el abuso, con la intervención del mayor número de ciudadanos en la gestión local; y cortándolo, en definitiva, mediante la práctica de un régimen municipal bien equilibrado.

En efecto:

* por ley(10) del 13 de Octubre de 1852 se elevan los pueblos de Curuzú Cuatiá y Caá Catí (hoy General Paz), al rango de Villas;

(10) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 194. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

* por ley(11) del 31 de Enero de 1855 se erige un pueblo -sobre el río Uruguay- en “el Paso de Higos”, para cabeza del Departamento de Curuzú Cuatiá y que(12), con mayor zona y por ley(13) del 9 de Marzo de 1858 se segrega de este último para formar el nuevo Departamento de Monte Caseros;

(11) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 29. Editorial Kraft, Buenos Aires.
(12) Del Miriñay al sur, el Curuzú Cuatiá al este y una línea desde el Ceibo al Mocoretá -paralela al Uruguay- y hasta la confluencia de los dos últimos.
(13) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VIII, p. 71. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

* por ley(14) del 5 de Diciembre de 1856, se eleva al rango de Ciudad la Villa de Caá Catí;

(14) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VI, p. 268. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

* y por decreto del 19 de Julio de 1859 se aprueba el proyecto de deslinde(15) del nuevo Departamento de Santa Lucía, que se formaba con parte de los de Goya, San Roque y Bella Vista y cuya sanción solicita el Poder Ejecutivo(16) el 22 de Agosto del mismo año al Congreso Provincial.

(15) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IX, p. 108. Editorial Kraft, Buenos Aires.
(16) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IX, p. 178. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Cabe citar aquí que, el 25 de Mayo de 1854 se levanta el primer plano topográfico de la Ciudad de Corrientes por el ingeniero Nicolás Grondona. Además, desde 1856, de acuerdo a la Ley Electoral, encontramos al Departamento de Lomas fijándose provisoriamente el límite entre éste y la Capital en la zanja de desagüe que circundaba a esta última.

Algo más: el 20 de Agosto de 1859, interesado en conservar la memoria de los hechos gloriosos, llamaba la atención del Congreso(17) sobre la importancia histórica y nacional de reestablecer el antiguo y extinto pueblo de Yapeyú, lugar del nacimiento del general José de San Martín.

Y agregaba:

“Ningún homenaje más digno podríamos ofrecer a la memoria de tan ilustre compatriota, que el de levantar de nuevo el techo arruinado de su hogar doméstico, e impedir que el casco de las bestias continúe profanando el lugar de cuna”.

(17) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IX, p. 177. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Cuatro meses después abandonaba el Gobierno de la provincia y su patriótico proyecto pesa fuertemente impreso en la conciencia del pueblo argentino.

Completó su obra de creación de pueblos y cercenamiento de los Departamentos extensos, con el fomento de todos los núcleos de población rurales. Para ello, habilitó de tierras y elementos de trabajo a las familias indigentes y las constituye en los varios distritos.

Juntas, que asesoraban al Poder Ejecutivo, estudiaban el detalle de las necesidades y procuraban satisfacerlas. Esta labor personal, que realizaba en sus visitas periódicas y detenidas a las diversas zonas del territorio de la provincia, le inspira la necesidad de legalizar la ingerencia que daba a los vecindarios en los asuntos locales y dá entonces a las Comisiones que designaba un carácter municipal.

Luego proyecta una ley -que incorporaba a estas Juntas Municipales de campaña a las Instituciones de la provincia- y la envía desde Goya, donde a la sazón estuviera, a fines de Octubre de 1854, al presidente de la Cámara Provincial, doctor Tiburcio Gómez Fonseca.

El doctor Gómez Fonseca, espíritu culto y progresista, acoge con aplauso la iniciativa y el 6 de Noviembre de 1854 escribía(18) al doctor Pujol, apoyándola e indicando la conveniencia de ampliar la Institución Municipal a la Ciudad de Corrientes.

(18) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 249. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Hacía bien el presidente de la Cámara Legislativa en apoyar con calor el proyecto que se le mandaba; los Concejos de vecinos que, con carácter municipal, organizara personalmente el doctor Pujol, respondían a las necesidades de su origen.

Es célebre, en los fastos administrativos, la Nota que el de Esquina dirigiera al gobernador Pujol en la que exponía los peligros que la emigración de nativos ofrecía y la necesidad de crear colonias de indígenas para evitarla(19).

(19) Del 9 de Noviembre de 1854. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 257. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El comunicado, interesante bajo todo punto de vista, puntualizaba el fenómeno emigratorio, distinguiendo a dos clases de personas: la una, de aquéllas insolventes, que cayeron en la miseria como una consecuencia de las guerras civiles; la otra, formada por pequeños hacendados, sin campos de pastoreo, que habiendo ocupado inmuebles abandonados durante las revueltas, se veían expulsados por los dueños que retornaban a la provincia y en la necesidad de salir del territorio con sus ganados a poblar las regiones incultas del vecino Chaco.

El doctor Pujol no se opuso a generalizar el régimen municipal a la provincia toda y, desde Goya, el 25 de Noviembre(20) de 1854, decreta su establecimiento, ínter el Congreso Provincial se abocaba el asunto.

(20) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 275. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Así, el 25 de Noviembre de 1854 -desde Goya- el gobernador Juan Gregorio Pujol crea las Juntas Municipales en las ciudades y pueblos de la provincia. El proyecto orgánico de esta ley estuvo basado en la organización de los viejos Cabildos y fue presentado a la Legislatura al año siguiente. Motivaba la medida de gobierno con el siguiente considerando:

“Deseando el Gobierno que los pueblos de la provincia comiencen a gozar cuánto antes de los benéficos resultados de las instituciones civilizadoras que todavía permanecen en germen y sin vida sobre la letra incierta de nuestra Constitución; considerando que nadie mejor que los vecinos de una localidad pueden conocer sus conveniencias y necesidades, consultar sus intereses y promover su bienestar y mejoras; y deseando, en fin, que el pueblo se encargue de la dirección y Gobierno civil y económico, que inmediatamente le pertenece, de conformidad con nuestros antecedentes democráticos, con las prescripciones de nuestro antiguo régimen municipal y con la recta distribución de los Poderes públicos”,

etc., ha decretado...

“el establecimiento, en todas las ciudades y pueblos, cabezas departamentales, de Juntas Municipales, nombradas a votación directa por el vecindario del respectivo Departamento”.

Por esa primera vez las designaba el Poder Ejecutivo. Caracterízase el decreto por designar miembros de los Concejos a los magistrados judiciales. Podían formar parte de ellos los extranjeros.

Eran sus recursos los impuestos llamados de policía y los antiguos propios y comunes. Las atribuciones extendíanse a la policía de orden, seguridad, limpieza y ornato; a la instrucción primaria de la niñez; a las instituciones de beneficencia: hospitales, asilos, casas de corrección, etc.; al fomento de las cajas de ahorro; al de la inmigración útil; a la distribución de la tierra entre los pobladores; a la tutoría y curadoría de menores; etc.

Sujetaba a los Concejos Municipales a la inspección de la Cámara de Justicia en lo relativo a la Administración judicial y a la del Poder Ejecutivo en los ramos de Administración económica.

El 27 de Febrero de 1855, ya desde Corrientes(21), sometía el doctor Pujol -a la sanción del Congreso de la provincia- un proyecto de Ley de Municipalidades.

(21) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 46. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

En la Nota de remisión fundaba -en forma general- el pensamiento que le asistía, recordando los Concejos Municipales que organizara en su visita a los Departamentos de la provincia.

Como bien lo expresa el doctor Pujol, el proyecto de ley se fundaba en las antiguas Ordenanzas que regían el Cabildo, cuyas atribuciones se reproducían casi con fidelidad.

Asignaba a la Institución municipal amplias facultades en lo referente a obras públicas, seguridad, higiene y educación; ponía a su cargo la Administración de Justicia de primera instancia, creando en cada Concejo un asesor letrado, todo conforme a las Ordenanzas del Cabildo de Buenos Aires de 1814; les daba Rentas propias, que independizaba a las Municipalidades del Poder Ejecutivo; etc. y, en cuanto a los Concejos correspondientes a la campaña, los organizaba conforme a sus recursos y necesidades especiales.

El Congreso Provincial se abocó el asunto y el 24 de Abril de 1855 remitió(22) al Poder Ejecutivo la Ley de Municipalidades que había sancionado el día 20 de Abril de 1855.

(22) Registro Oficial, p. 87. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Así, el 20 de Abril de 1855 se dicta la Ley Orgánica de Municipalidades. Desde la abolición de los Cabildos de Corrientes, Itatí y Santa Lucía, por imperio de la Constitución de 1824, no había existido régimen municipal en la provincia.

Con fecha 24 de Abril, el doctor Pujol la promulgaba. La ley apenas difería en detalles de dicción del proyecto del Poder Ejecutivo. Mantenía, en consecuencia, la amplitud de atribuciones expuestas, circunstancia lamentable, porque restaba a la Institución la eficacia que le habría preparado una simplicidad originaria.

En efecto: la complejidad de atribuciones en una Institución novedosa esparce la energía y motiva el abuso, desde el momento que la falta de práctica de la misma determina -a veces- el ejercicio equivocado de las facultades enunciadas en la ley de creación.

Tal pasa en Corrientes, con motivo de la atribución que se confería a los Concejos de atender a la milicia del Departamento, facultad que desvirtúan, llevando al Poder Ejecutivo a dictar(23) el decreto del 22 de Marzo de 1855 por el que derogaba las facultades políticas y militares que el decreto de creación -dictado en Goya- les había conferido.

(23) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 123. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Los Alcaldes y Alcaldes de Hermandad confundían sus atribuciones judiciales con algo de Gobierno comunal. Esta ley trajo como consecuencia la organización de Municipalidades en los pueblos más importantes de la provincia.

Suceden los abusos durante la invasión a la provincia del general Cáceres. El mismo doctor Pujol reconoce el error de haber dado a las Municipalidades una tal amplitud de atribuciones. Lo dice en su Mensaje al Congreso -en 1856- con las(24) siguientes palabras:

“Desgraciadamente el ensayo no ha correspondido a las esperanzas que se había concebido en su instalación, ya dependiese éste de la falta de práctica de los empleados de ella o, quizá también, por la extensión de las facultades y atribuciones administrativas y policiales de que fueron revestidas (las Municipalidades), habiendo declinado de su primer objeto y fines económicos, se convirtieron en una asociación política y terminaron por la inacción y el abandono”.

(24) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VI, p. 304. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El daño fue más grave aún. Al calor del entusiasmo con que se acogió la iniciativa de la Ley de Municipalidades, que coincide en el tiempo con la Constitución Provincial terminada el 12 de Octubre de 1855(25), se habían establecido en esta última las bases para el régimen municipal en la provincia, donde se registraba la misma o mayor amplitud de atribuciones, excepción hecha de aquéllas de carácter militar.

(25) “Derecho Público Provincial”, del doctor Hernán F. Gómez, p. 223. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

La gravedad del enunciado surge del inciso 7mo., artículo 62, que transcribimos, y que imposibilitó una reforma equitativa. Dice así:

“7mo. - La acción directa y exclusiva de la Municipalidad en los ramos de instrucción primaria, establecimientos de beneficencia y caridad, en los de policía, orden, moralidad, salubridad y ornato público de las poblaciones; en la construcción de caminos, puentes y posadas o postas; en el nombramiento de jueces de paz y Justicia preventiva”.

No obstante(26), en 1858 aún elevó el Poder Ejecutivo al Congreso, un nuevo proyecto de Ley de Municipalidades en el que -forzosamente- se tenía que interpretar la acción directa y exclusiva que la Constitución les confería.

(26) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VIII, p. 16. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El proyecto incurre en el grave error de convertir a las Municipalidades Departamentales en subalternas de la de la Capital, por cuyo conducto -decía- gestionarán todo lo concerniente a su respectiva localidad y limitaba, asimismo, la injerencia municipal en las escuelas primarias y les restaba las facultades judiciales.

Decía el Mensaje del doctor Pujol de ese año, al que iba agregado el proyecto a que aludimos:

“Es ya tiempo de proceder al establecimiento de las Municipalidades, las que no podrán plantearse con ventaja sin el concurso patriótico y desinteresado de los ciudadanos”(27).

(27) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VIII, p. 29. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Su generoso deseo no se cumplió y es así como, en 1859, también en su Mensaje(28) devolvía al Congreso el proyecto de Ley de Municipalidades del año pasado, manifestando serle imposible refundirlo, como aquel Honorable Cuerpo se lo había pedido, “con la antigua y desusada Ley de Municipalidades” de 1855, por ser los preceptos de ambos documentos diferentes de todo punto de vista.

(28) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IX, p. 330. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

En Diciembre de ese año abandonaba el Gobierno, dejando irresuelto el problema municipal, cuya iniciativa lo dignifica, legado que las generaciones posteriores no han hecho sino pluralizarlo, con innovaciones que rompen la tradición institucional de la provincia(29).

(29) La última palabra -sobre el concepto erróneo del sistema municipal- la ha dado la reforma constituyente de 1913. Desde esa fecha, el Municipio ya no es el Departamento, sino la planta urbana y los ejidos. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Bien es cierto que se dictaron leyes orgánicas sobre el régimen municipal pero, irregulares y contrarias a la Constitución de la provincia, esperan la obra silenciosa del estadista que erija el equilibrio originario en condición esencial de los preceptos legales.

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