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La disputa del conflicto en la prensa correntina

En los meses de Noviembre y Diciembre de 1861 los periódicos correntinos se abocaron frontalmente al altercado esgrimido entre los Gobiernos provincial y nacional(1).

(1) Material cuyo autor es el doctor Dardo Ramírez Braschi, en “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

La disputa alcanzará dimensiones discursivas importantes, atento que las distintas publicaciones que se editaban en la capital provincial respondían a los dos sectores políticos dominantes, y que tuvieron interpretaciones diferentes respecto a la situación provocada por el reemplazo de los legisladores que no eran naturales de la provincia o sin residencia.

Se torna de vital importancia referenciar los criterios de la prensa, aunque éstos siempre deben ser considerados de acuerdo a los intereses políticos que defendían. Se aprecia de la simple lectura de los textos de los periódicos de la época las exageraciones, con diversos matices, de la realidad, resaltando algunas cuestiones u omitiendo otras, de acuerdo al interés editorial(2).

(2) Enrique Eduardo Galiana. “Manual de Historia Constitucional Argentina” (1997), Primera Parte, p.32. Corrientes. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Esto se visualiza claramente en el debate del tema que nos ocupa, a lo que debemos agregar que la prensa era el medio más inmediato y ágil para difundir los sucesos que importaban a una sociedad en la que laboraban grupos políticamente activos, atento a que otros medios de lectura, como los libros, eran de distribución limitada en el Interior del país(3), razón por la cual la referencia periodística en esta instancia adquirirá importancia meridiana, ya que serán medios generadores de pensamientos políticos, agregándoseles accesoriamente la utilidad informativa.

(3) Néstor Tomás Auza. “El Periodismo de la Confederación. 1852-1861” (1978), pp. 19-21. Ed. Eudeba, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Los editoriales de los periódicos “La Unión Argentina” y “La Libertad”, manifestaban el fragor de la disputa, que adquirirá transcendencia en aquellos días, como así también revivirán viejas disputas ideológicas.

En 1860 se editaban en Corrientes aquellos dos periódicos. El primero de ellos, fundado el 1 de Junio 1859, era sostenedor del accionar gubernativo de José María Rolón y, a partir del 2 de Enero de 1861, será el periódico “Crónica Oficial”, el vocero gubernativo(4).

(4) Manuel Florencio Mantilla. “Bibliografía Periodística de la provincia de Corrientes” (2007), pp. 77-88. Editorial Amerindia, Corrientes. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

A partir del 14 de Noviembre se instalará en las páginas de “La Unión Argentina” el regañado Decreto de Derqui. Ese día fue publicada una nota, rubricada por Alejandro Pescé, que señalará que el presidente, tal vez presionado por sus intereses con los gobernantes de Buenos Aires, había dispuesto instrumentar una disposición de perfil arbitrario.

Primero, “La Unión Argentina” y, luego, “Crónica Oficial” serán los órganos de prensa que sostendrán las acciones del Gobierno de Rolón, por lo que se constituirán en los exponentes públicos de las ideas contrarias a la decisión de Santiago Derqui.

Es conveniente referenciar que también el periódico La Confederación, de la Ciudad de Rosario, y “La Reforma Pacifica”, de Buenos Aires, apoyaban la postura asumida por Rolón(5).

(5) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo X, pp. 273 y 338. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

El principal periódico de oposición fue “La Libertad”, editada y redactada por Juan Eusebio Torrent, cuya imprenta era propiedad de Manuel I. Lagraña y José Pampín. En el editorial del 22 de Noviembre de 1860, con rúbrica de Torrent, se afirmaba que el Gobierno de la provincia “acaba de hacer un solemne pronunciamiento, declarándose abiertamente enemigo de la actualidad de la República”.

Era evidente que la conflictividad con el Gobierno Nacional iba en aumento y las páginas de la citada publicación combatirán de manera frontal la figura de Pujol (puntal y hacedor de la Administración provincial), y apuntará sus impactos al accionar del gobernador Rolón.

“La Libertad” planteó que la cuestión referente a la residencia inmediata de los legisladores en la provincia era de vital importancia, clarificando la postura señalando que el cargo de legislador se logra por la residencia, y no la residencia por el cargo, por lo que debían cesar inmediatamente todos aquellos legisladores que no cumpliesen la reforma constitucional. Con estos criterios el periódico adherirá plenamente la postura sostenida por el presidente Derqui.

En la edición del 9 de Diciembre, un extenso editorial insistirá con la cuestión, acusando al Gobierno correntino de no reconocer los cambios constitucionales y de poner en peligro la institucionalización de la República.

Dado el enfrentamiento político, éste adquirirá mayor dimensión al reflejarse las disputas en la prensa, a tal punto que el Poder Ejecutivo Provincial propondrá un proyecto de ley de imprenta, intentando establecer que aquellas acciones de particulares que generen calumnias e injurias a través de la prensa, podían ser conducidas ante los jueces ordinarios(6).

(6) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), 30 de Diciembre de 1860. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

La prensa oficialista apoyó la iniciativa desde los escritos de “La Unión Argentina” y bregó por la necesidad de reprimir los abusos de la libertad de imprenta(7). Esta normativa fue reflejo de la utilizada en Buenos Aires por las Administraciones liberales, que prohibirán la circulación de “La Tribuna” y “El Nacional”(8).

(7) Periódico “La Unión Argentina”, (Corrientes), del 5 de Noviembre de 1860.
(8) Carta del Vocal de la Suprema Corte de Justicia Federal, Manuel Lucero, a Juan Pujol - Paraná, 18 de Enero de 1861. Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo X, pp. 332-333. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

En Corrientes, la intensidad de la disputa culminará con la clausura de “La Libertad”, el 10 de Enero de 1861. Este periódico reaparecerá un año después, tras la caída de Rolón.

- Otras causas de la crisis

La conformación del Tesoro Nacional y la distribución de las Rentas aduaneras han sido causas de disputas inmediatas tras la aprobación de la Constitución de 1853. Las provincias no querían renunciar a la percepción de los impuestos por comercio interno, ya que estos eran los únicos y escasos recursos con que contaban los Fiscos de cada una de ellas.

El sistema fiscal de la Constitución de 1853 generará múltiples dificultades para la mayoría de las provincias. La pérdida de la facultad recaudatoria de los derechos de importación y exportación no llegará a ser compensada por los impuestos directos a la propiedad y las ganancias(9). Las dificultadas tributarias de Corrientes no escaparán a este estado de situación.

(9) Roberto Cortés Conde. “Orígenes Fiscales en el Conflicto Federalismo-Centralismo en la Argentina”, en: “El Sistema Federal Argentino (Debates y Coyunturas. 1860-1910)” (2015), pp. 36-37. Paula Alonso y Beatriz Bragoni (editoras), Edhasa, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

El periódico “La Unión Argentina” instalará una interpretación diferente de ese estado de cosas e imputará al Gobierno Nacional de querer reemplazar lo más rápido posible a legisladores opositores cuestionados por su origen o residencia, con el objeto de tener primacía en el manejo del Tesoro y los impuestos.

Este concepto ampliará los fundamentos de la grieta registrada entre Nación y las Provincias y otorgará otra dimensión al conflicto suscitado entre Corrientes y Derqui.

El periódico sostuvo que el presidente Derqui necesitaba imponer desde el Congreso Nacional una política tributaria a favor de Buenos Aires. Para la oposición, los movimientos encabezados por Derqui eran maniobras que intentaban situar a la Aduana de Buenos Aires en la órbita nacional, la que debía seguir siendo administrada por intereses porteños.

La derivación de las disidencias provenía de meses atrás, desde los Acuerdos con la provincia de Buenos Aires y las condiciones establecidas para la nacionalización de su Aduana, acordada oportunamente por el Convenio del 6 de Junio, complementario del Pacto de San José de Flores, del 10 de Noviembre de 1859.

Entre las cláusulas más sobresalientes del mencionado Convenio se aseguraba a Buenos Aires la continuidad del régimen y administración de todos los objetos comprendidos en el Presupuesto de 1859, “aún cuando ellos correspondan por su naturaleza a las autoridades nacionales…”, es decir, Buenos Aires entregaba su Aduana a la jurisdicción nacional pero, paralelamente, solicitaba que sus Gastos estén cubiertos.

Además, se agregaba en el artículo 14 de dicho Convenio, que la Administración de Buenos Aires entregaría mensualmente a la Administración nacional -para concurrir por su parte a los Gastos Nacionales- la suma de un millón y medio de pesos moneda corriente.

Si bien la firma de este Convenio abría paso a la reforma constitucional y a la incorporación de Buenos Aires a la Confederación, no todas las voces federales vitoreaban como éxito esta solución al problema. Se desconfiaba del persistente poder y dominio de Buenos Aires respecto de los recursos aduaneros.

Sectores federales correntinos no sólo se oponían al Gobierno Nacional y a las medidas de Derqui, sino también a la política del Ministerio de Hacienda, a cargo de Norberto de la Riestra, un liberal de origen unitario que estaba imbuido de los intereses porteños(10).

(10) Norberto de la Riestra nació en San Antonio de Areco (Buenos Aires) el 6 de Junio de 1820. Fue opositor a Juan Manuel de Rosas, por lo que emigró del país y regresó como jefe del Banco Nicholson-Green (1850). Fue diputado en la Legislatura de Buenos Aires en 1852 y, dos años después, será constituyente al sancionarse la Constitución del Estado de Buenos Aires. Más tarde se desempeñará como ministro de Hacienda de la provincia de Buenos Aires en la gestión de Pastor Obligado -en 1857- y en la Administración de Valentín Alsina. En 1864 ocupará el cargo de vicegobernador de Buenos Aires y ministro plenipotenciario ante el Gobierno de Gran Bretaña. De la Riestra fallece en 1879, en San Antonio de Areco (Ricardo Picirilli, Francisco L. Romay, Leoncio Gianello. “Diccionario Histórico Argentino” (1954), tomo VI, p. 152. Ediciones Históricas Argentinas, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Se cuestionaba también que las tarifas de la Confederación, confeccionadas por el ministro De la Riestra, estaban aumentadas en un 20 % con el objeto de mejorar el ingreso de la Aduana porteña, en desmedro del consumo de las provincias, que debian abonar ese aumento para consumir productos extranjeros y vender los suyos al exterior (hay que recordar que la Aduana porteña estaba en manos de la Nación pero su Administración la tenía Buenos Aires).

Esto demuestra que las sensibilidades en la construcción de un equilibrio de intereses equitativamente distribuidos entre las provincias también fue una faceta de la disidencia entre provincias y Estado Nacional.

Para mayor ilustración de la cuestión se transcribe el siguiente párrafo de “La Unión Argentina” que afirmaba:

“Esta es una cuestión de existencia y de civilización para las provincias federales, que quedan de nuevo tributarias de los gobernantes de Buenos Aires y en peores condiciones que en tiempos de Rosas; porque si aquél disponía del Tesoro Nacional, también retribuía los Gastos de Administración para algunas de las provincias y ahora por este decreto aparece administrador del Tesoro Nacional el Gobierno de Buenos Aires, dueño de todas las rentas garantido en su Presupuesto, privilegiada su Aduana, abatidas todas las nuestras, y dependientes de lo que pueda quedar del Presupuesto de aquella provincia y todo el comercio extranjero quedará vedado, por las condiciones desfavorables en que nuestros puertos son colocados.
“El referido decreto revela un plan completo de empobrecimiento y humillación para las provincias, que después de tantos sacrificios de sangre y de dinero ven arrebatarse por la traición más infame, no sólo los beneficios que legítimamente debían esperar de la Unión sino hasta la igualdad que el sistema federal y las leyes constitucionales acuerdan a todas las provincias nivelándolas en derechos y en deberes.
“El ministro De la Riestra, que es quien gobierna la Nación, hoy, por delegación del Gobierno de Buenos Aires, ha hecho firmar a nuestro presidente miope … Nosotros fuimos de los más ardientes y entusiastas partidarios del Convenio del 6 de Junio, pero nunca pensamos que se llevase a la práctica a tal extremo la desvergüenza y el cinismo”(11).

(11) Periódico “La Unión Argentina”, Corrientes, 17 de Noviembre de 1860. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Los planteos también se centraron en el cuestionamiento del decreto del 3 de Noviembre de 1860, con el cual el Gobierno Nacional delegaba en el de la provincia de Buenos Aires la administración de las Rentan Nacionales de aduana, que recaudaba en aquella provincia.

Las rispideces con Buenos Aires generaban todavía antiguos enfrentamientos que no serán superados fácilmente con el tiempo. El mismo periódico insistirá en otro artículo -esta vez con la rúbrica de Pescé- sobre la situación tributaria y económica y la necesidad de equidad federal. Respecto al pago en papel moneda del Tesoro Nacional a la Aduana de Buenos Aires en razón del decreto, este periodista sostenía:

“Tan provincia es Buenos Aires como es Corrientes; tan argentinos son los correntinos como los porteños; y tanto título tiene el papel moneda de Buenos Aires para ser forzadamente recibido en sus aduanas, como el papel moneda de Corrientes para ser forzadamente recibido en las suyas (…).
“Después que la provincia de Corrientes ha sacrificado su Tesoro y vertida la sangre de sus hijos para derrotar la tiranía; después que se ha cargado con emisiones de papel moneda para sostener la guerra; después de haber mandado en la última campaña de la integridad, cuántos elementos pudo reunir, ¿puede permitirse que así se la persigue y con que a la inercia por falta de capitales, cuando al Gobierno vencido se le dan para que prestigie el nervio de su poder, y que con nuevas y mayores emisiones de papel pueda mañana seguir convulsionando las provincias como lo está haciendo?
“No puede haber igualdad de ese modo. No puede haber nacionalidad, cuando unas provincias tienen privilegios sobre las otras”(12).

(12) Periódico “La Unión Argentina”, (Corrientes), 17 de Noviembre de 1860. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Saldrá a relucir también -dentro de la cuestión económica- el reclamo que Corrientes hace de deudas impagas por la Nación, tal como lo formula formalmente el gobernador ante el ministro de Hacienda.

Los reclamos son en concepto de adelantos hechos al Tesoro Nacional desde el año 1853 y alquileres de edificios en Corrientes ocupados por Oficinas de la Nación, alcanzando la suma total de 183.609 pesos, debiendo añadirse a esta cantidad 10.068 pesos de adelantos hechos por el Gobierno Provincial a jefes y oficiales que percibían sueldos nacionales. El reclamo se fundamentaba en el hecho de que si se hacían concesiones a otras provincias, bien podía pagarse lo adeudado a Corrientes(13).

(13) Carta de José María Rolón al ministro de Hacienda, Norberto de la Riestra, del 20 de Diciembre de 1860. Periódico “La Unión Argentina”, (Corrientes), 26 de Diciembre de 1860. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Ya en los primeros días de 1861, el periódico recientemente aparecido, “Crónica Oficial”, profundizará el tratamiento de temas fuertemente vinculados a la organización federal y la relación de privilegio que adquiría Buenos Aires.

Respecto a la primera cuestión, recuerda las facultades que naturalmente -en una federación- le deben corresponder al Estado Nacional y a las provincias.

Pero el editorial de este periódico instalará públicamente un nuevo planteo, cuestionando y oponiéndose a las condiciones ventajosas que había logrado en su incorporación a la Confederación la provincia de Buenos Aires, en desmedro de la igualdad equitativa de las provincias que es el sustento y base del federalismo.

La crónica del diario decía categóricamente:

“La incorporación de Buenos Aires como Provincia-Nación es un absurdo que la ciencia rechaza y un mal ejemplo que compromete hondamente la unión y los intereses legítimos de la República Argentina.
“El abismo que abre delante de la unidad política del país la incorporación de la provincia de Buenos Aires con su constitución de estado independiente de la República, es el mismo el que amenaza a todas las de la América del Sud, habitadores de territorios de cuya extensión desproporcionada enormemente a su población, hace laxo y flojo el vínculo de su unión política y le mantiene en el constante peligro de disolverse.
“El ejemplo de Buenos Aires en el desarrollo de este mal va a ser inmenso y dañoso hasta para la Europa misma (...). Sin respetar la doctrina común a las federaciones, Buenos Aires ha venido a formar parte de la nuestra sin despojarse antes de sus atribuciones de nación.
“Pero nada será que la Constitución de Buenos Aires atropellase la ciencia: lo peor es que se ha llevado por delante los derechos soberanos de la República Argentina constituida en Estado federativo, formado de provincias iguales no obstante que sin escrúpulo alguno aquélla se atribuye todas prerrogativas y el ejército de la soberanía nacional.
“El conjunto de las Instituciones de aislamiento y de desquicio con que Buenos Aires ha desorganizado radicalmente la República Argentina desde 1820, en que principió la dislocación de hecho por los caudillos, ha sido el único modelo y malos antecedentes que sirvieron de base a su Constitución actual, que tiene además el grave defecto de ser una copia casi textual, aunque imperfectísima de la Constitución Nacional y unitaria de 1826 que excluía la posibilidad de constituciones de provincias (...).
“Habiéndose arrogado el derecho de reformar la Constitución de la República para adherirse a ella, sin reformar la suya, la provincia de Buenos Aires ha venido a constituir una nación privilegiada y compacta, dentro de una nación despedazada”(14).

(14) Periódico “Crónica Oficial” (Corrientes), 16 de Enero de 1861. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

La resistencia de Corrientes hacia la situación se pronunciaba y se hacía más clara a fines de Diciembre de 1860, cuando el Gobierno correntino solicitó a las autoridades de Paraná le permitiesen tomar posesión de la administración de sus Aduanas locales(15), cuestión que no prosperó.

(15) James R. Scobie. “La Disolución de un Triunvirato: Urquiza-Mitre-Derqui (Octubre 1860-Abril de 1861)” (1960), p. 14. Seminarios de Estudios de Historia Argentina, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Existía una sensación generalizada entre los federales correntinos de que los vencedores de Cepeda fueron los genuinos derrotados.

Los discursos y las manifestaciones gubernamentales manifestaban constantemente la sobredimensión protagónica de Buenos Aires en el Gobierno de Derqui, llegándose a plantear si verdaderamente Buenos Aires se incorporó a la Confederación o si las provincias de la Confederación se incorporaron al Estado de Buenos Aires.

Las fragilidades políticas e institucionales -a causa de la endeble relación con el Gobierno Nacional- y los acuerdos alcanzados oportunamente con Buenos Aires fueron también reacciones visibles de sectores del federalismo urquicista que gobernaba Corrientes.

La conformación del Congreso Nacional y la disputa por la cuestión de los recursos aduaneros colocaron al país al borde de un abismo donde la amenaza de la fractura y la disgregación se transformó factible, tal como alertó el gobernador de Buenos Aires al presidente de la República, describiendo las siguientes posibilidades de fragmentación territorial: división entre algunas provincias y Buenos Aires; o separación conjunta de Entre Ríos y Corrientes del resto del país(16).

(16) Carta de Mitre a Derqui. Buenos Aires, 24 de Febrero de 1861, en el “Archivo del general Bartolomé Mitre” (1911), tomo VII, p. 75. En el Archivo del diario “La Nación”, (Buenos Aires), 28 volúmenes. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Los meses finales de 1860 y principios de 1861 fueron -sin dudas- un momento decisivo, al recrudecer en Corrientes el conflicto por los derechos federales, por el vínculo que tendrían las provincias con Buenos Aires y el recientemente formado Estado Nacional.

Se visualiza con meridiana claridad que al referirse a las cuestiones de Buenos Aires, Corrientes tilda a aquélla de acordar con el Estado Nacional las nuevas políticas para toda la República. Todas estas cuestiones pendientes de solución en la política argentina emergerán en la política de Corrientes, lo que agravará y deteriorará aún más la crisis con la presidencia de Derqui.

Las dificultades adquirirán una faceta visible al registrarse la renovación -recomendada por el Gobierno Nacional- de los representantes ante el Congreso, pero la cuestión irá todavía más allá.

Razones arraigadas estaban pendientes y emergían simultáneamente con el presente problema. La relación con Buenos Aires, el trato igualitario para todas las provincias y los reclamos de la deuda que la Nación tenía para con Corrientes fueron factores que echaron leña al fuego.

La titularidad y disposición de los recursos aduaneros que enfrentó por años a Buenos Aires con las provincias del Interior, no consistió en que éstas querían transferirlos a la Nación, sino que la distribución debería ser entre todas(17).

(17) Roberto Cortés Conde. “El Laberinto Argentino” (2015), p. 48. Ed. Edhasa, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

El gobernador Rolón, paulatinamente, fue adquiriendo la imagen de la figura representativa de las autonomías provinciales ante el Estado Nacional, tal como lo manifestará Manuel Lucero, designado(18) Vocal de la Suprema Corte de Justicia Federal, al decir que Corrientes se hallaba al frente de la resistencia ante la autoridad nacional por lo que el federalismo argentino valoraba la actitud en defensa de las autonomías provinciales ante la “metrópolis bonaerense”(19).

(18) Designado, pero no asumido, ya que si bien la Administración Urquiza había nombrado los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, ésta nunca entró en funciones. Esto sucederá recién en 1863, durante la presidencia de Mitre.
(19) Carta del Vocal de la Suprema Corte de Justicia Federal, doctor Manuel Lucero, a Juan Gregorio Pujol. Paraná, 31 de Enero de 1861. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), p. 331. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Corrientes mantendrá firme su postura ante los reclamos del Estado Nacional. No reemplazará a sus legisladores en el Congreso, como pretendía el reclamo del presidente Derqui, por lo que aquéllos que habían sido elegidos antes de la crisis, permanecerán en sus bancas hasta registrarse el desenlace final en los campos de arroyo Pavón, el 17 de Septiembre de 1861.

A medida que trascurrió 1861 se profundizaron los enfrentamientos y se agudizaron antiguos resentimientos que no terminaban de cerrar. Dos fuertes impactos se harán sentir en los federales correntinos: la muerte de Juan Gregorio Pujol (el 18 de Agosto de 1861), principal referente del federalismo provincial, con influencia en la política nacional de la Confederación, y la derrota de las armas en Pavón de Urquiza y el ensimismamiento de éste en Entre Ríos.

Ambos acontecimientos marcarán profundamente la política correntina en una década que recién comenzaba y que le deparará a Corrientes años intensos que transformarán su destino político e institucional.

A partir de aquellos años el Gobierno Nacional controlará los ingresos aduaneros, prevaleciendo sobre las otras provincias(20). Años más adelante, en uno de sus discursos parlamentarios, Leandro N. Alem expresará claramente las debilidades del federalismo argentino, focalizándose en el poder omnímodo del Ejecutivo Nacional, que conducirá al país hacia un sistema unitario y centralizado y muy efectivo en su construcción.

(20) Roberto Cortés Conde. “El Laberinto Argentino” (2015), p. 13. Ed. Edhasa, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

Las maquinaciones centralistas del Gobierno Nacional se esconderían en las normas escritas de un régimen federal, camuflándose en las principales medidas políticas, económicas y financieras(21).

(21) Leandro N. Alem. “Autonomismo y Centralismo” (1954), con una Introducción de Gabriel del Mazo: “Alem y el Federalismo Argentino”, pp. 15-17 y 134-143. Editorial Raigal, Buenos Aires. // Referenciado por el doctor Dardo Ramírez Braschi. “Conflictos entre el Estado Nacional argentino y la provincia de Corrientes. La cuestión de los “alquilones” como conflicto político-institucional (1860-1861)”, en la revista “Temas Americanistas” (2015), Nro. 36, pp. 88-113, del Departamento de Historia de América de la Universidad de Sevilla (España). Fuente electrónica.

El Gobierno Nacional fue mostrando sus primeras acciones de dominio y prevalencia sobre las provincias, y una muestra de ello fue la política de Derqui sobre Corrientes en el caso estudiado.

La cuestión irá profundizándose, y después de la batalla de Pavón y con la posterior consolidación centralista en la presidencia Mitre, el Estado Nacional actuará como poder monopolizador. Lo que antiguamente, la Aduana y el poder político de Buenos Aires ejercían sobre las demás provincias, el nuevo orden estadual fundado en el Estado Federal de 1861 pondrá en práctica mecanismos centralizadores, como si actuara una fuerza centrípeta de atracción hacia un polo de poder político único.

Las ancestrales maniobras y modismos políticos del Puerto mutaron en el reciente Estado formado. La reacción de Corrientes se entiende en razón de estas cuestiones que afectaron sus derechos autonómicos y que, con el transcurrir de las décadas, irá generando una creciente debilidad en el sistema federal argentino.

- Conclusiones

Las tensiones entre la Confederación y Buenos Aires durante el funcionamiento del Congreso de Paraná se decidieron en torno a dos importantes ejes: la orientación de la organización del Estado y la preeminencia de un interés sectorial sobre el otro.

Los apoyos fueron necesarios en tanto que permitieron lograr una mejor posición en el campo político nacional. Por ello, el robustecimiento o debilitamiento de la calidad de la representación resultó un arma de indiscutible valor para consolidar o desacreditar el poder ejercido.

Estas disputas se encontraron inmersas bajo factores y circunstancias que influyeron en el capital político de cada una de las partes: las condiciones de orden económico, el grado de profesionalismo político del representante, las alianzas extraprovinciales, los vaivenes de los intereses defendidos y el nivel de institucionalización de la Confederación y Buenos Aires, en un marco de construcción de una dirigencia nacional.

Las prácticas de los actores evidenciaron el real funcionamiento del sistema de representación y las maneras cómo se articularon. Bajo las condiciones imperantes, no era extraordinario que los representantes no sean originarios de la provincia que los elegía para defender sus intereses en el Congreso de la Confederación.

Además, las normas constitucionales de 1853 no lo prohibían. A pesar que hubo momentos donde se tensaba la ficción de la representación -es decir, cuando el representante tomaba distancia de los intereses locales-, se sabía y aceptaba el margen de actuación del legislador. Y su legitimidad se evidenciaba, no por asuntos locales, sino por la causa nacional a la que adscribía.

Las acciones de los legisladores en cuestión revelaron los antecedentes de su participación política y el alto nivel de destreza, insertas en una etapa institucional importante en la construcción de la dirigencia nacional.

El corpus de ideas que se fueron formando en su transcurso, hilvanando los intereses locales y personales junto con los nacionales, no estuvo exenta de conflictos. Pero, no obstante, fue un paso necesario sobre la que cimentar las relaciones entre los actores políticos en la escena nacional.

Las argucias del oportunismo porteño tomó partido por una maniobra central en su estrategia: denunciar la presencia de los denominados “alquilones” en el Congreso. Con ello no sólo pretendía eliminar a aquéllos que fueran condescendientes con el poder urquicista, sino que también se pretendía dejar fuera a los congresales partidarios de su causa.

Algunos representantes, como los de Corrientes, fueron blanco de las acusaciones que no siempre actuaban linealmente, como fue el caso de los legisladores correntinos que en algunas oportunidades acompañaban iniciativas presidenciales, y en otras no, como fue el caso del tratamiento de los “derechos diferenciales”.

La dimensión del problema presentado trascendió a una mera cuestión legislativa. Más bien generó un conflicto que cuestionaba la delimitación de facultades entre poderes del Estado y entre el Estado Nacional y los derechos autonómicos de las provincias.

La discusión generada originariamente por Buenos Aires expuso las pujas por espacio dentro del convalidado escenario nacional, las dinámicas alianzas internas y la praxis de la representación, mostrando cabalmente las débiles construcciones institucionales que sostenían a las provincias con el Estado Nacional.

A la cuestión de la sustitución de los legisladores no naturales de la provincia y sin residencia en ellas, se le agregarán otras cuestiones que potencializarán la postura correntina ante el Estado Nacional, transformándola en la provincia que encabezará fuertes cuestionamientos al presidente Derqui.

Deudas impagas del Estado Nacional con la provincia de Corrientes por uso de inmuebles y sueldos pagados a militares, sumado al fuerte cuestionamiento del rol asumido por la provincia de Buenos Aires y sus privilegios por la incorporación a la Confederación Argentina, construyeron los cimientos que fundamentaron los reclamos que conjuntamente potencializaron la oposición correntina al Gobierno de Derqui.

A esto debemos agregar que se debían resolver todavía en el Congreso de la Nación las instrumentación de la nacionalización de la Aduana de Buenos Aires y el subsidio por compensación a esta provincia, los que fueron acordados en al Pacto de San José de Flores y lo firmado el 6 de Junio de 1860.

La sumatoria de estos planteos estuvo fuertemente vinculada a los lazos que alimentaron los reclamos de la provincia de Corrientes, mostrando sus reacciones contra el Gobierno Nacional.

Por lo tanto, la lucha por los escaños a ocupar era mucho más que una mera cuestión legal y de factibilidad de aplicación de lo dispuesto por la reforma constitucional; era la consolidación de espacios de poder, vitales para las próximas decisiones de un país que forjaba por emerger definitivamente y consolidar sus instituciones.

Los temas tratados en este estudio tienen origen y consecuencias en la preocupación constante y no resuelta de las disputas entre el poder centralizado y la facultad autonómica de las provincias. La intensidad del federalismo dependerá de quién salga triunfante en esta disputa y para imponer los perfiles configurativos del estado-nación, en pleno proceso formativo.

La tensión entre el Gobierno Central y las provincias serán permanentes en la construcción estadual argentina que, a pesar de los conflictos y enfrentamientos ancestrales, sigue siendo en la actualidad un problema no resuelto.

En el marco temporal de los meses de Noviembre y Marzo de 1861, la provincia de Corrientes será el referente opositor más relevante a la política del presidente Derqui y sus vinculaciones fortalecidas con la élite gobernante porteña, constituyéndose en preludio -junto a los sucesos de la provincia de San Juan- desencadenante de un capítulo más de la guerra civil, con el desenlace final del triunfo de Buenos Aires en la batalla de Pavón, que terminará por consolidar un proyecto por el que el Gobierno de José María Rolón se opuso desde un primer momento.

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