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UN PROYECTO PARA LA PROVINCIA DE CORRIENTES

Juan Gregorio Pujol gobernó entre Julio de 1852 y Diciembre de 1859. Durante esta etapa trató de llevar a cabo una amplia reforma de la estructura institucional, de la economía y de la sociedad correntinas. La política de Pujol se sostenía en la creencia de que un proceso profundo de transformación de la sociedad era posible a partir del ejercicio del poder político(1).

(1) En gran medida, Pujol es un exponente de aquellos letrados de la Hispanoamérica postrevolucionaria que creía fervientemente en la posibilidad de moldear la realidad a partir de un determinado ideal político-social. Al respecto véase Tulio Halperín Donghi. “Una Nación para el Desierto Argentino” (1982). Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

- Los colaboradores de Pujol

Una notable fe y optimismo en relación a esa posibilidad sostuvo toda su acción de gobierno. Para el diseño, la implementación y puesta en marcha de sus proyectos se apoyó en un grupo de colaboradores que no contaban con una trayectoria previa en la provincia y que, consecuentemente, tampoco tenían vínculos arraigados en la sociedad correntina.

Eran los casos -entre otros- de Emilio de Alvear, Vicente Quesada -ambos porteños- y Amado Bonpland. Alvear y Quesada se desempeñaron como diputados por la provincia en el Congreso Nacional.

El segundo provenía de una familia de notables porteños, pero de escasos recursos. Se había doctorado muy joven en la Universidad de Buenos Aires. Allí sus vinculaciones familiares le otorgaron un lugar de relevancia en los círculos urquicistas. Esta última circunstancia clausuró su carrera política en Buenos Aires luego de la insurrección de Septiembre de 1852.

Quesada inició entonces un periplo por varias ciudades. Finalmente se asentó en Corrientes debido a la amistad que había entablado con Pujol durante las sesiones que culminaron con la sanción del Acuerdo de San Nicolás, en las que él mismo se había desempeñado como secretario del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Vicente López y Planes.

Sus proyectos para el futuro desarrollo correntino quedaron plasmados en un pequeño opúsculo titulado “La provincia de Corrientes”, publicado en 1857, pero también pueden seguirse a partir de su correspondencia con Pujol.

Por otra parte, Bonpland era un célebre naturalista francés que pasó gran parte de su vida en Sudamérica y que incluso acompañó a Alexander von Humboldt en uno de sus primeros viajes en el Hemisferio Norte del continente. En 1821 fue tomado prisionero por el “hombre fuerte” del Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia. Liberado a finales de la década de 1830 se trasladó primero a Buenos Aires y luego a la localidad riograndense de São Borja.

Después de Caseros se instaló en una estancia cercana a la localidad correntina de Restauración. Desde allí mantuvo un permanente contacto epistolar con Pujol cuya temática central era la forma de explotación de la yerba mate, cuestión a la que había dedicado varios años de estudio e investigación. El vínculo se mantuvo hasta la muerte del mismo Bonpland, acaecida en Mayo de 1858.

- Pujol busca cambiar la estructura administrativa y de poder

La puesta en marcha de los proyectos de transformación pensados para la provincia exigía -desde la perspectiva de Pujol- un cambio sustancial y previo de su estructura administrativa y de poder. Es preciso señalar que Pujol entendía necesaria la constitución de una verdadera opinión pública que se expresaría a través del voto y que sostendría, a la vez, un Gobierno de instituciones.

Esto implicaba modificar la naturaleza del poder político que se había conformado en la provincia. Para hacer entonces posible la construcción de “un Gobierno de opinión” y asegurar el ejercicio de las libertades civiles y políticas, era necesario limitar la influencia decisiva que los Comandantes Departamentales ejercían en las distintas localidades(2).

(2) Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol” (1920), p. 252. Ed. J. Lajouane, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Contra el dominio de éstos, Pujol procuraba asentar su autoridad. Como ya hemos destacado, el poder creciente de los Comandantes era resultado del proceso de militarización que había experimentado la provincia a raíz de los enfrentamientos en los que se había visto involucrada.

Según Hernán F. Gómez, Pujol advertía la imposibilidad de asentar un verdadero Gobierno de “instituciones” en el marco del sistema de dominación ejercido por los Comandantes departamentales. Para el historiador correntino, el gobernador comprendía con claridad los graves problemas que derivaban de “la dominación del caudillo de montonera y campamento”.

La puesta en marcha de los proyectos de desarrollo para la provincia exigía el monopolio interno del poder político lo que era a la vez necesario para negociar con el nuevo poder político nacional en construcción(3).

(3) Es preciso señalar también que, desde la perspectiva de Pujol, la extensión del sistema de Instrucción Pública tenía un papel esencial en el proceso de creación de una nueva opinión pública. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Limitar el poder de los Comandantes Departamentales conllevaba -según Pujol- volver a concentrar progresivamente el poder en la autoridad civil terminando con la dispersión de ésta. Ya en uno de sus primeros Mensajes a la Legislatura, en Junio de 1853, destacaba la necesidad de rehabilitar la acción gubernativa “distribuida en tantas manos cuántas son las Comandancias de provincia”.

Para esto -señalaba- era necesario que el Poder Ejecutivo reasumiese las facultades que yacían dispersas por efecto de la misma delegación llevada a cabo durante años por las máximas autoridades de la provincia(4).

(4) Señalaba el gobernador: “Era preciso rehabilitar la acción gubernativa distribuida en tantas manos cuántas son las Comandancias de la provincia. Para esto era preciso que el Poder Ejecutivo reasumiese en sí las facultades Ejecutivas que yacían dispersas acá y allá por efecto de la delegación que los Ejecutivos se habían visto en la necesidad de hacer en el transcurso de las variadas situaciones en que se había hallado el país, pero que se han perpetuado después por la costumbre o, más bien, por la desidia de los encargados de conducir la nave del Estado”. En: “Mensaje del Gobernador en campaña al Honorable Congreso General Constituyente de la Provincia”, Anguá, 10 de Junio de 1853, en “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo III, p. 144. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

- El despotismo de los Comandantes Departamentales

Por otro lado, el despotismo de los Comandantes Departamentales se hacía sentir de forma diversa y no solamente a partir de la arbitrariedad en las decisiones cotidianas sobre los pobladores. Una de ellas, y seguramente no la menos importante, se vinculaba con la forma en que se apropiaban sistemáticamente de los recursos públicos, como se puede advertir a partir de las quejas de Víctor Silvero, entonces principal de la Oficina de Rentas local(5).

(5) “Carta del Administrador de Aduanas de la Provincia don Víctor Silvero”, Restauración, 16 de Agosto de 1853, en “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo III, pp. 206 y sgtes. Editorial Kraft, Buenos Aires. Sostenía entonces Silvero: “Las extracciones que se hagan de los Fondos Públicos deben ser a impulso y mediante disposiciones expresas y acompañadas de la autorización competente que las justifique”. En este contexto insistía también en la necesidad de evitar el manejo “siniestro” que de esos recursos pudiesen hacer tanto las autoridades civiles como las militares. Por otra parte, en más de una oportunidad los voceros del Gobierno denunciaban las arbitrariedades cometidas por estos mismos Jefes de Departamento contra los sacerdotes, señalando que se les exigía -para celebrar la Misa y administrar los Santos Sacramentos- la venia de las autoridades de la localidad. Véase: “Señor Editor de la Unión Arjentina”, en “La Unión Arjentina”, del 3 de Octubre de 1860. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

La desmilitarización de la organización departamental, desde la perspectiva de Pujol y de sus colaboradores, debía culminar con la creación de un auténtico sistema municipal y con una verdadera revitalización de los núcleos urbanos de la provincia. En ellos -entendían- iba a residir el principal sostén del Gobierno Provincial.

Así, los hombres de la élite gobernante correntina aspiraban a reemplazar al poder militar “autónomo” y al “espíritu de caudillaje” por una autoridad “racional y humana”, reproduciendo y extendiendo las redes de sociabilidad urbana. Las Municipalidades eran concebidas como organizaciones democráticas cuyos miembros directivos iban a ser designados por el voto directo y a través de la participación popular.

Además, éstos debían ser empleados con renta y responsables por sus actos. La participación popular de la que debían surgir las autoridades locales tenía que ser efectiva. El espacio más apropiado para la creación de una nueva ciudadanía política residía así en el Municipio. Este era, en la perspectiva de los gobernantes correntinos, además de la célula básica del Estado, el ámbito natural en el que debía asegurarse la extensión y el ejercicio de las libertades civiles y políticas(6).

(6) Sobre el papel del Municipio en los debates sobre la organización política rioplatense durante el período puede verse Marta Bonaudo y Elida Sonzogni. “Los Grupos Dominantes entre la Legitimidad y el Control”, en Marta Bonaudo (dirección). “Liberalismo, Estado y Orden Burgués” (1999), pp. 27-96. Editorial Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Precisamente era en el acto electoral donde la dominación del Departamento por el despotismo militar se hacía evidente con mayor claridad. Como ya señalamos, el Reglamento Provisorio Constitucional -entonces vigente- otorgaba a los Comandantes de Departamento el control de las Asambleas Electorales por las cuales se elegía a los diputados provinciales.

Pero, desde la perspectiva de Pujol, el predominio de los Jefes departamentales armados había anulado esa expresión fundamental de la vida cívica de los correntinos.

En Octubre de 1853, luego de realizadas una de las primeras elecciones en la provincia bajo su Gobierno, Pujol enviaba una Nota a los presidentes de Mesa Electoral manifestando su preocupación por la legitimidad de las nuevas autoridades. Sobre 18 mil almas habilitadas para votar sólo lo habían hecho 123 personas(7).

(7) “Nota del gobernador acusando recibo a la contestación de los presidentes de la Mesa Electoral e insistiendo en el mismo asunto”, en “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo III, p. 279. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Los testimonios de Pujol mostraban cómo la ausencia de votantes generaba un evidente problema de legitimidad política a la vez que dejaba peligrosamente abierto el espacio para que el conflicto interno de las élites se resolviese únicamente a través de las armas.

Mediante las elecciones pretendía Pujol crear una nueva estructura y nuevos actores políticos. Como podía evidenciarse a través de sus discursos y escritos, pensaba además a los votantes como personas individuales dotadas de plena autonomía para emitir su opinión.

- La búsqueda del desarrollo integral de Corrientes

Asumir el control de las estructuras departamentales era además indispensable para llevar a cabo los proyectos de desarrollo que, a partir del diálogo con los ya mencionados Amado Bonpland, Vicente Quesada y Emilio de Alvear, concibió Pujol para el futuro de la provincia.

El sello que dejaron en sus proyectos -las ideas de Bonpland y Quesada- puede advertirse en diversos planos. Como ya señalamos, probablemente era a este último a quien más frecuentemente recurría Pujol en busca de consejo.

Los planes de Quesada contemplaban aspectos de índole muy diversos, desde propuestas para el desenvolvimiento agrícola de la provincia hasta otros vinculados con el fortalecimiento de su sistema educativo. Concebía un futuro para Corrientes que asociaba, en un primer plano, con la explotación forestal, el procesamiento de la madera y con el desarrollo de las poblaciones agrícolas que debían predominar, desde su concepción, sobre las “multitudes pastoriles”.

En este sentido -observaba- el principal obstáculo que experimentaba el desarrollo de la agricultura residía en la falta de brazos. Para afrontar esta situación sugería incentivar la inmigración política que -señalaba- había tomado ya el mismo Pujol al celebrar un contrato con un médico y agricultor francés de nombre Augusto Brougnes.

La implementación de una política de colonización agrícola a través de la instalación de comunidades de inmigrantes constituía un elemento central en los proyectos de la élite entonces gobernante en Corrientes.

El emprendimiento de Brougnes conformó así el primer proceso de colonización efectivizado en el Río de la Plata a través de un contrato oficialmente suscripto. El plan se aprobó en la Legislatura en Enero de 1853 y los primeros colonos llegaron dos años más tarde aunque, a largo plazo, el emprendimiento no prosperó(8).

(8) Al respecto puede verse Juan Severino López. “Augusto Brougnes y la Colonia San Juan de Corrientes. 1851-1858” (1982), Imprenta de la Universidad, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Quesada sugería también avanzar en otras empresas que entendía fundamentales para el desarrollo de la provincia. Por lo general se trataba de emprendimientos vinculados al desarrollo agrícola y mercantil. Uno de estos estaba orientado a asegurar los derechos de Corrientes al territorio de Misiones. Otro se vinculaba con proyectos de navegación del río Bermejo, una vía a partir de la cual iba a ser posible conectar a las provincias del Litoral con Paraguay y Bolivia.

En el desarrollo de esta vía fluvial residía -para Quesada- gran parte del promisorio futuro correntino. El Bermejo era la arteria que iba a permitir que las producciones de Santa Cruz, Cochabamba o Tarija fuesen a depositarse en Corrientes, transformando a la provincia en el gran nudo de los tráficos del Noroeste argentino, Bolivia y la región atlántica.

La correspondencia de Bonpland con Pujol revela la importancia de otro tema considerado estratégico en el pensamiento de las élites dirigentes correntinas de los cincuenta: la explotación de los yerbales. En el intercambio de notas entre ambos, la cuestión ocupa un lugar central. En verdad, el naturalista francés venía ocupándose del tema desde la década de 1820. Bonpland elaboró diversos planes para promover la producción y el comercio de la yerba en Corrientes.

Sus propuestas consistían en crear un centro de comercio y elaboración del producto en la región del río Uruguay sobre el antiguo pueblo misionero de San Javier. Buscaba mejorar la calidad de la yerba correntina haciéndola similar a la paraguaya y, para conseguir ese objetivo, destacaba la necesidad de terminar con el sistema destructivo que llevaban a cabo los naturales de la región. También insistía en limitar la presencia de paraguayos y brasileños en ella.

Retomando sus ideas, las autoridades correntinas ensayaron constituir una asociación por acciones para la explotación y comercialización de la yerba interesando a mercaderes de los pueblos de la zona del río Uruguay, empresa que finalmente no se constituyó(9).

(9) La correspondencia entre Pujol y Bonpland en “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), sobre todo en los tomos III, IV, V y VI. Editorial Kraft, Buenos Aires. En relación a este tema puede verse también el artículo “Porvenir mercantil de Corrientes”, en el periódico “El Comercio”, (Corrientes), del 31 de Mayo de 1855. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

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