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AMOTINAMIENTOS DE NICANOR CACERES

Pero el doctor Juan Gregorio Pujol, sacrificando las conveniencias a los principios legales, manteníase en la actitud serena de los que proceden con el sano ejercicio del Derecho. Dá esto pie al general Nicanor Cáceres para invadir a la provincia.

En efecto: el día 25 de Agosto de 1854 irrumpe en Curuzú Cuatiá apoderándose del pueblo en las primeras horas del siguiente. Lograron huir, con algunos oficiales y tropa del regimiento de granaderos a caballo, el teniente coronel y Jefe de la Frontera, Cecilio Carreras, y el mayor Lorenzo Verón, quienes organizaron en la campaña una fuerza de resistencia.

Secundados por el comandante del Paiubre, Martín Rojas, que marcha con trescientos hombres, consiguen que Cáceres retroceda, guareciéndose en los montes del arroyo Abalos.

El doctor Pujol, que se encontraba en Goya, ordenó a todas las Comandancias reunieran las milicias y nombró Jefe de Operaciones al coronel Payba. Luego, con las milicias de Goya, al mando del coronel Masdeu y el comandante López -a cargo de su escolta- marchó a incorporarse a las fuerzas de Bella Vista, San Roque y Saladas y situarse sobre la costa del río Corriente, en el punto que conviniere(1).

(1) Partes y comunicaciones sobre el suceso. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, pp. 138 y sigts. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Mientras tanto, en Restauración, el coronel Bernardino López, a la sazón retirado a la vida privada, secunda al Comandante Militar, el mayor Isidoro Reguera, y se pone al frente de la milicia.

Como se observa, lo más prestigioso de los Jefes militares rodeaban al Gobierno. Cáceres, convencido del fracaso, continuaba en su retirada, impedida por un verdadero cerco de defensores: Carreras, López y Rojas, desde el Este; la milicia goyana, desde el río Corriente; y el coronel Ricardes, que desde Esquina marchó a ocupar los pasos en los montes de Sauce.

En la Capital, el Inspector General de Armas, Fermín Alsina, organizaba las fuerzas y, mientras la milicia de Saladas -al Este, al mando del coronel Victoriano Alemí- marcha hacia el Corriente, él se situaba en Empedrado, con las de la Capital, Ensenadas e Itatí, en observación. Uniósele, asimismo, la artillería y los batallones “Guardia Nacional” y “Constitución”.

La asonada había fracasado. Su propósito(2) -confesado por el general Cáceres en conversaciones particulares, mientras su permanencia en Curuzú Cuatiá- había sido el de apoderarse de Pujol cuando éste visitase aquel punto pues- a la sazón- el gobernante se encontraba recorriendo la provincia conforme a preceptos constitucionales.

(2) Carta del coronel B. López a Pujol, desde Curuzú Cuatiá. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 159. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Luego, sabiendo ya que el doctor Pujol no bajaría en esa oportunidad hasta Curuzú Cuatiá, había realizado el plan seguramente para demostrar la conservación de su prestigio.

No obstante su fracaso, creyó el doctor Pujol conveniente aceptar la mediación de Juan Baltasar Acosta que, el 31 de Agosto de 1854 y desde el Rincón del Chañar, le manifestaba que Cáceres ofrecía cooperar al restablecimiento de la paz(3).

(3) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 162. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Contestó el doctor Pujol, dando al revoltoso garantías de su vida(4) y el general Cáceres se presentó a Curuzú Cuatiá a las autoridades legítimas, el 4 de Septiembre de 1854, escribiendo al gobernador y prometiendo probar una conducta pacífica en el seno de su familia.

(4) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 177. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Pero el doctor Pujol no había prometido a Cáceres la impunidad. Ello era tanto más difícil cuanto que el revoltoso usó del nombre del general Urquiza, que el presidente de la Confederación se apresuró a rectificar(5), tanto con sus comunicados como con medidas de severa vigilancia en la frontera.

(5) Carta de Urquiza a Pujol. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 179. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Puso también, el 1 de Septiembre de 1854, en estado de sitio a la provincia de Corrientes.

En conformidad a las leyes en vigencia, el general Cáceres fue enviado a Entre Ríos para ser juzgado por las autoridades nacionales. Se instruyó el sumario, pero en Diciembre de 1854, a mérito de influencias poderosas, es puesto en libertad bajo fianza(6).

(6) Carta de F. Zuviría a Pujol. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 307. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Era tanto como tener pendiente sobre la provincia una espada de Damocles. Y en efecto: el 26 de Febrero de 1855, el ministro Derqui(7) avisaba al Gobierno de Corrientes que el general Cáceres había huido de Paraná y lo incitaba a adoptar medidas preventivas.

(7) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 45. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El malestar cundió rápidamente. Las Juntas Municipales creadas en los Departamentos por el doctor Pujol -quizás para distribuir la influencia del Comandante Militar- fueron las primeras en tomar iniciativas de defensa.

La de Restauración, por ejemplo(8), reúne sus milicias y las pone bajo las órdenes del coronel Bernardino López, situándolas en Paso Ramírez, en la costa del Miriñay.

(8) El 1 de Marzo de 1855. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 59. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Esta vez no invadía sólo el general Cáceres(9). Puesto de acuerdo con algunos jefes correntinos emigrados en Entre Ríos, se repartían la tarea: Quiroz y Serrano sorprendían a Esquina; Pacheco, Ayala y el comandante Plácido López, a Goya; y él, a Curuzú Cuatiá.

(9) Nota del P. E. al Congreso, del 4 de Marzo de 1855. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, pp. 61 y sigtes. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El Gobierno, previsor, tenía reunido gran parte del Ejército y es así cómo el 5 de Marzo de 1855 proclamaba al pueblo, solicitaba del Congreso medidas enérgicas y salía a ponerse al frente de la Fuerza Armada.

La opinión pública le era tan favorable que hasta los colonos franceses del puerto de Santa Ana se ofrecieron a sostener las autoridades legales. Pujol agradecía(10), aceptando, para el caso en que fuese necesaria la defensa de la capital.

(10) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 68. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Por su parte, se sitúa en Empedrado, mientras el Inspector de Armas, Alsina, con infantería veterana, artillería y caballería, marchaba a San Roque para ser el corazón de la resistencia.

Toda la provincia se levantó en masa a sostener las autoridades. Los coroneles Gallardo y Alemí, en Esquina, restablecieron el orden, venciendo a Juan Soto. En Goya, tomada por los revoltosos del comandante López, se efectuó la reconquista.

Su Municipalidad autorizó a los coroneles Simón Payba y Juan de la C. Masdeu a tomar la reacción y éstos lo consiguieron, venciendo el 8 de Marzo de 1855 a López y su segundo Montenegro, recuperando los dineros que se habían sacado de las Oficinas Receptoras de Goya.

Dominado Soto y vencido López, sólo quedaba el núcleo de Cáceres en la campaña de Curuzú Cuatiá. El doctor Pujol entonces licencia la milicia, reunida en número de 4.000, y encomienda a los Jefes militares del sur la destrucción de los grupos revoltosos.

Estos, al mando de Cáceres, a quien acompañaban el comandante Victorino Olguín y Luis Molina, huían en dirección a Entre Ríos por los montes del río Corriente, arreando caballadas y cometiendo las mayores crueldades. Perseguíalos el mayor Ramón de la Rosa Vargas, al frente de un escuadrón, marchando de reserva -con fuerzas numerosas- el comandante Martín Rojas.

En el Paso Canteros, del Guayquiraró, fueron tiroteados los sediciosos por el mayor Verón, tomándose prisionero al comandante Vicente Denis. Pudieron, sin embargo, pasar a Entre Ríos, donde se reorganizaron hasta que, ante los reclamos enérgicos del doctor Pujol, se ordenó la captura del general Cáceres por el presidente Urquiza.

La hizo efectiva el coronel M. Martínez, el 25 de Marzo de 1855, en la costa del arroyo Feliciano, según Acta labrada por el propio Cáceres(11).

(11) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 147. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

La debilidad del Gobierno Federal era irritante para la provincia. Encomendó entonces al señor García la misión de reclamar personalmente del Gobierno de Paraná por estas complacencias, dándole Instrucciones enérgicas(12).

(12) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 116. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Pero la actitud del general Urquiza fue sincera, esforzándose por demostrarlo al Gobierno correntino(13) y satisfaciendo las legítimas exigencias que se le hacían.

(13) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 116. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Demás está decir que estos movimientos sediciosos hicieron perdurar por algún tiempo la alarma, aunque sus resoluciones -satisfactorias para el Gobierno- lo fortificaron y prestigiaron en el concepto público. Sin embargo, la intriga cooperó para mantener en tensión el nervio popular, no ya con asonadas, sino con chismes, que se hacían circular por la provincia, apartándola del trabajo a que se dedicara.

Buscó entonces, el doctor Pujol, solidarizar más su obra política con la de las autoridades federales, y lo consigue, convenciendo a la masa del apoyo incontrarrestable que lo asistía. No dejó de usar, en este empeño, de los medios más hábiles.

Entre ellos merece citarse un diálogo impreso en guaraní que se hizo circular por la campaña, entre el curuzucuateño Manuel Arroyo y el paguero José Galarza, personajes hipotéticos y que, datado en el Palmar Grande, el 7 de Febrero de 1856(14), discutía los problemas políticos, los beneficios de la paz y fundaba la legítima hegemonía de las autoridades.

(14) Reproducción en castellano. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VI, p. 53. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Los resultados fueron fecundos. La conveniencia de la paz se grabó en la conciencia popular, desapareciendo la propensión natural a la revuelta y encariñando a la masa con un Gobierno que atraía a los emigrados, los proveía de medios de vida y los reunía en terrenos agrícolas.

Ni las fronteras de la provincia escaparon a su esfuerzo de disciplina social. A tal efecto mantuvo -con las tribus indígenas del Chaco y de Formosa- relaciones continuas, arrojando sobre los hombres de Corrientes Gastos de consideración para satisfacer los pedidos de los naturales.

Su dedicación fue tan notoria(15) que el Gobierno de Paraná le encomendó oficialmente la gestión de estos intereses haciéndolo su agente natural.

(15) Nota al Gobierno Federal, Mayo de 1858. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VIII, p. 129. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

No escapó a su empeño(16) ni la zona misionera, donde la ocupación parcial del Paraguay avasallaba el comercio y protegía desmanes de todo género, como la destrucción casi sistemática de los yerbales.

(16) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VIII, p. 145. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Tan intensa fue la influencia de esta labor de paz, que el doctor Pujol pudo escribir, en Febrero de 1856, al doctor Derqui(17), ante los rumores de un levantamiento popular:

“Ahora no hay ningún hombre, ni círculo alguno, ni todos ellos juntos, que puedan provocar un desorden; esté usted cierto de esta verdad. El Gobierno mismo no podría reunir fuerzas, en la actualidad, sin invocar el nombre del Gobierno General y sin estar apoyado en él”.

(17) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo VI, p. 46. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Con estas palabras, simples pero sinceras, caracterizaba el doctor Pujol la destrucción de la influencia del caudillismo militar. La democracia, rotos los diques naturales que se oponían a un desenvolvimiento pacífico, pudo habituarse a las prácticas de la República en ejercitación continua de las leyes políticas(18).

(18) Este régimen de paz permitió ocuparan las bancas legislativas ciudadanos de todas las agrupaciones o círculos políticos. Para justificarlo, citaremos los nombres de los diputados provinciales de 1856 a 1858:
1856: Rolón, R. de Galárraga, J. F. de los Santos, T. F. Poissón, J. de P. Rolón, F. Cossio, Martín Blanco, P. Vedoya, Melitón Quiroz, J. N. de Elcoro, J. M. Villar, F. Fournier, M. J. Ruda, Igarzábal y S. Blanchart.
1857: Rolón, Sánchez, Regueral, Santos, L. López, Niella, Mohando, Mantilla, Cossio, Carreras, Poissón, Pampín, Lagraña, Torrent, Galárraga, Ruda, Barría, Alba, presbítero López Vivar.
1858: Rolón, Galárraga, L. López, Regueral, Ruda, Barría, Mantilla, Fco. de P. Rolón, Cabral, Sánchez Negrette, Lagraña, Vivar, Santos, Cossio, Alba, Aguilar, Poissón y B. López.
// Citado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Pero, inculta en su espíritu y sin la noción de la independencia económica, espera todavía que otros medios oportunos y prácticos, como la ley del hogar y las colonias de nativos, le den la solvencia de los que pueden disponer perfectamente de su destino y sus opiniones.

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