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Buenos Aires envía emisarios a las provincias para levantarlas contra Urquiza

Cuando el general Urquiza recibió la noticia de la sedición porteña del 11 de Septiembre de 1852, se apresuró a reunir una pequeña fuerza, para reprimirla, trasladándose a los efectos a San Nicolás de los Arroyos pero, en vez de mandar un Ejército contra la ciudad, envió un comisionado, el coronel Federico G. Báez, que formuló un arreglo con el general Manuel Guillermo Pinto, desligando a Buenos Aires de la autoridad del Director Provisorio, quien retiraría de allí las fuerzas que de otras provincias existían.

La Legislatura de Buenos Aires retiró los diputados ante el Congreso de Santa Fe y no reconoció a Justo José de Urquiza en el mando de las Relaciones Exteriores. La insurrección no tardó en triunfar en toda la provincia y, en consecuencia, ésta quedó separada del resto de la Confederación que -con excepción de Corrientes- dispuso apoyar a Urquiza. Por su parte, Buenos Aires aceptó un convenio de no agresión con el Director Provisorio.

Urquiza volvió a Entre Ríos y Santa Fe, a continuar la instalación de los constituyentes, tal vez convencido de que luego de dictada la Ley Constitucional, Buenos Aires entraría al Organismo de la Nación, desaparecidas, como quedarían, las más remotas causas de desconfianza.

Los hombres de Buenos Aires no se atuvieron al modus vivendi mencionado y se hicieron votar por la Legislatura una autorización ilimitada para costear emisarios a las provincias que trabajasen por el retiro de los diputados del Congreso de Santa Fe.

Para llevar el mensaje de Buenos Aires a las provincias, las autoridades porteñas eligieron a José María Paz, veterano comandante de las fuerzas argentinas que había luchado contra Juan Manuel de Rosas en años anteriores. No se ocultó que el propósito de esta misión era el de llevar a cabo las ideas expresadas en el “Manifiesto de la Legislatura”.

El Encargado de Negocios británico informó:

“El 16 de Octubre el general Paz, acompañado por el coronel Gorordo, don Carlos Tejedor, don Adolfo Alsina (hijo de Valentín Alsina) y el coronel Baigorria, partieron de la ciudad en una Misión Extraordinaria a las provincias del Interior de la Confederación, con el propósito de levantarlas contra la autoridad del general Urquiza.
"Sus Instrucciones -según lo que me informaron- era dirigirse al Arroyo del Medio, cerca de San Nicolás, y solicitar a los gobernadores de Santa Fe y Córdoba que les permitiese entrar en sus provincias; en caso de que esto no diese resultado, debía levantar un Ejército en Arroyo del Medio y esperar los acontecimientos...”(1).

(1) Robert Gore a Malmesbury, 2 de Noviembre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 135, Confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las Instrucciones que recibió el general Paz establecían que el principal objeto de la misión era “... pacífico, conciliador y armonizador de las miras e intereses políticos y mercantiles de todas las provincias de la República”(2).

(2) Instrucciones, 9 de Octubre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, p. 26, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los objetivos complementarios -empero- demostraban claramente que la misión trataría de destruir el proyecto de Justo José de Urquiza de Organización Nacional y volver a encauzar todos estos empeños en términos aceptables para Buenos Aires. Debía inducir a las provincias a que retiraran a sus diputados del Congreso Constituyente y anularan la autorización que permitía a Urquiza actuar como Director de Relaciones Exteriores.

Debía también asegurar a las provincias que Buenos Aires se interesaba en un programa de Organización Nacional; que se convocaría un nuevo Congreso, según condiciones convenidas entre Buenos Aires y las provincias; que Buenos Aires apoyaría cualquier medida que impidiese la guerra civil y trataría de restablecer la paz en el Interior; que Buenos Aires iba a garantizar el libre tránsito de mercancías al Interior y la libre navegación del río Paraná.

El tenor de la misión era evidente en el primer comunicado enviado desde Buenos Aires para anunciar la partida del general Paz a los gobernadores de las provincias:

“Intereses vitales y urgentes de la Confederación llaman hoy a las provincias del Interior a estrechar los vínculos que las unen entre sí y con la de Buenos Aires, a explicarse franca y lealmente acerca de ellas y a proceder unidas para desviar los obstáculos y las pasiones que pudieran comprometerlas”(3).

(3) Circular, 11 de Octubre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, p. 46, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Es dudoso que el público aprobase -hasta en la provincia de Buenos Aires- la difusión de la sedición de Septiembre de 1852. El deseo dominante de las clases terrateniente y mercantil era la paz(4).

(4) Gore a Malmesbury, 2 de Noviembre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 135, Confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Pero la Legislatura, alentada por los partidarios de los debates de Junio, autorizó expresiones demasiado agresivas. A fines de Octubre de 1852, Valentín Alsina fue elegido gobernador en reemplazo del general Pinto y enseguida nombró a Bartolomé Mitre a la cabeza de su gabinete. El encargado británico observó: “Ni el gobernador ni los ministros gozan del favor de la opinión pública y no se cree que este Gobierno durará largo tiempo”(5).

(5) Gore a Malmesbury, 2 de Noviembre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 134. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Pero al menos -por el momento- un Gobierno que favorecía el nacionalismo porteño dominaba la situación.

La reacción de las provincias respecto del Programa contemplado en el “Manifiesto de la Legislatura” y hacia la “Misión Paz” fue por lo general hostil. Lógicamente, todos los Gobiernos provinciales que habían aceptado al vencedor de Caseros y el Acuerdo condenaban la insurrección de Septiembre en términos enérgicos.

No obstante, había en todas las provincias algunos individuos que creían que sólo Buenos Aires podía civilizar la Nación y ejercer una influencia estabilizadora. Había otros -incluso algunos caudillos de provincias- que envidiaban a Urquiza, le tenían resentimiento o le temían y trataban de derrotarlo aliándose con Buenos Aires.

Era a tales personas a quienes se dirigía la misión de Paz. La Liga de las provincias del Norte, un ente efímero que Paz había organizado contra Rosas casi veinte años antes, cobró nueva forma en la correspondencia de Mitre.

En una carta a Antonio Taboada, de Santiago del Estero, uno de los caudillos que más simpatizaba con Buenos Aires, Mitre afirmaba:

“Creo que usted puede influir sobre las provincias de Santiago, Tucumán y Jujuy por medio de la persuasión y, sobre la provincia de Salta, por medios un poco más audaces, pero que sin embargo no produzcan una guerra, si su Gobierno se negase a cooperar a la empresa que meditamos. Estas cuatro provincias, situadas en el extremo Norte de la República, acaudilladas por usted, obligadas por un Pacto especial, pueden formar una coalición invencible cuya sola aparición decidirá del éxito de la cuestión”(6).

(6) Mitre a A. Taboada, Noviembre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, p. 100, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires; A. Taboada a Barsena, 13 de Diciembre de 1852, en “Recuerdos Históricos: los Taboada (Luchas de la Organización Nacional)” (1929-1947), documentos seleccionados y comentados por Gaspar Taboada, tomo II, pp. 95-97. Buenos Aires (cinco volúmenes). // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Estos sentimientos personales y lo que se esperaba de Buenos Aires tenían que luchar con la tradicional división que existía entre las provincias y Buenos Aires. En Inglaterra, el Foreign Office recibió este juicio de Gore:

“Un oficial boliviano que llegó aquí el 11 del corriente con Despachos de Chuquisaca para el Encargado de Negocios boliviano, afirmó que en todas las provincias por las que cruzó existe la más fuerte animosidad -particularmente en Salta y Córdoba- contra el Gobierno actual de Buenos Aires.
“Es la vieja envidia contra la provincia metropolitana que revive y, según mi opinión, hará que todo el resto de las provincias se unan al general Urquiza”(7).

(7) Gore a Malmesbury, 15 de Octubre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 123. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En forma similar, escribía desde Mendoza un ferviente partidario de Alsina:

“El provincialismo, pasión mezquina, muy predominante por desgracia en estos lugares, se desborda, entretanto, y defienden a Urquiza sin más razón que la de ser provinciano, llevando su frenesí hasta pretender (a los porteños) de la perversidad de don Juan M. de Rosas”(8).

(8) J. R. Muñoz a V. Alsina, 13 de Octubre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, p. 91, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

- Fracaso de José María Paz

En verdad, todo el empeño del general Paz para ponerse en comunicación con las provincias no logró mucho éxito.

Urquiza se había retirado de Buenos Aires para dejar a la provincia “... libre de buscar los medios de adherirse a la nacionalidad en la forma que sus representantes legítimos encontrasen conveniente”, pero no para que trastornase sus planes de organización nacional, sea cual fuere el camino elegido.

Después de considerar momentáneamente el completo abandono de la vida política o, por lo menos, el aislamiento en su propia provincia(9), Urquiza resolvió seguir ocupándose del Congreso Constituyente de Santa Fe y conservar su autoridad de Director Provisional de la Confederación.

(9) Encargado de Negocios de Estados Unidos John Pendleton a Webster, 23 de Septiembre de 1852. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 9, Nro. 16; Carlos Heras. “La Revolución del 11 de Setiembre de 1852”, en: “Historia de la Nación Argentina” (1939-1947), tomo VIII, p. 82. Ed. Ricardo Levene, 2da. edición (diez volúmenes), Buenos Aires; Hotham a Malmesbury, 25 de Octubre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 59, Paraguay, volumen 4, Nro. 51, informa acerca de una misión confidencial de Diógenes J. de Urquiza para tantear la reacción franco-británica ante la sugerencia de una República de Corrientes y Entre Ríos. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Había contestado a los primeros actos agresivos de la Legislatura porteña con un decreto que declaraba libre la navegación de los ríos Paraná y Uruguay a todos los buques y sometía el comercio de Buenos Aires a las regulaciones y aranceles impuestos a las naves de bandera extranjera(10).

(10) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo III, pp. 48-49, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Cuando se le anunció la misión Paz, envió inmediatamente un emisario confidencial, Elías Bedoya, a Córdoba, para hacer frente a cualquier eventualidad(11).

(11) Urquiza a Pujol, 19 de Octubre de 1852. Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 204. Editorial Kraft, (diez volúmenes) Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los Gobiernos provinciales de Córdoba y Santa Fe, mientras tanto, tomaron medidas para impedir el paso del general Paz al Interior. El gobernador de Santa Fe envió Instrucciones a sus Comandantes de Frontera diciéndoles que considerasen cualquier penetración del territorio provincial por el comisionado porteño como una violación de territorio y una manifiesta declaración de guerra por Buenos Aires. Agregaba que si el general Paz quería meramente visitar la Ciudad de Santa Fe, se le proporcionaría una escolta para su viaje(12).

(12) “Documentos relativos a la Organización Constitucional de la República Argentina” (1911-1912), tomo III, pp. 125-126, (tres volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las Instrucciones que se dieron a los Comandantes de Frontera de Córdoba eran más estrictas:

“... si apareciera por esa parte de la frontera el citado general, lo detendrá usted en el acto, sin oirle explicación alguna, y lo remita inmediatamente a la capital de Santa Fe, en unión de su comitiva, para que allí sea puesto a disposición del Excmo. Señor Director Provisorio de la Confederación, según las órdenes de este mismo”(13).

(13) “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, p. 36, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al parecer, la determinación que habían tomado los gobernadores argentinos de resistir los esfuerzos porteños encaminados a dar a la insurrección de Septiembre de 1852 una dimensión nacional y a poner el país contra la autoridad de Urquiza, hizo que la misión del general Paz quedara momentáneamente detenida.

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