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Fuerzas correntinas invaden Entre Ríos

Era claro para los jefes que dominaban la escena política de Buenos Aires que no había posibilidad alguna de hacer surgir lo que juzgaban un resentimiento latente contra Justo José de Urquiza en las demás provincias -incluso Corrientes- a menos de recurrir a la fuerza.

El comunicado enviado por el general José María Paz a fines de Octubre de 1852 informando que consideraba su presente misión como un fracaso y, por lo tanto, solicitaba nuevas Instrucciones, apresuró la necesidad de una decisión(1).

(1) Paz a Mitre, 29 de Octubre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, pp. 64-66, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

- Alsina, gobernador de Buenos Aires

A fines de Octubre de 1852, la Legislatura porteña -al elegir a Valentín Alsina para el puesto de gobernador- proporcionó el impulso necesario para llevar adelante los planes más agresivos de la insurrección de Septiembre de 1852.

El 30 de Octubre de 1852, Alsina fue elegido gobernador titular de la provincia de Buenos Aires -en reemplazo del general Manuel Guiollermo Pinto- cargo que no pudo ejercer mucho tiempo debido a los sucesos políticos. El nuevo gobernador y su gabinete convinieron enseguida un plan secreto de acción:

“En su virtud quedó unánimamente que se ayudaría con todos los medios posibles a la provincia de Corrientes dejando, para días después, en que probablemente podrá ya formarse un juicio más seguro sobre los asuntos de Santa Fe, el fijar la forma, detalle y extensión de esta cooperación; y que en cuanto a la provincia de Santa Fe, desde que Buenos Aires reputa no tener más enemigo que el gobernador de Entre Ríos, el enviado al Interior (general Paz) continuase y apurase todos los medios de persuasión hasta que una obstinación invencible pusiera a la provincia de Buenos Aires en el irrecusable caso de demostrar que, aunque liberal en sus principios y moderado en sus miras, puede buscar en su firmeza el apoyo de su justicia”(2).

(2) Periódico “El Nacional”, 19 de Diciembre de 1852. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 3 de Noviembre de 1852, una carta marcada muy confidencial del gobernador Alsina al general José María Paz, revela algunos aspectos del método por el cual se ejecutaría ese Acuerdo de gabinete.

Alsina ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores a Bartolomé Mitre quien, desde ese momento, dirigió la lucha armada tendiente a derribar a Urquiza.

El nuevo gobernador era partidario de la hegemonía porteña y, para operar sobre Urquiza enviarpa dos expediciones que serán derrotadas en territorio entrerriano. El fracaso de la acción armada y también de la penetración pacífica -a cargo del general Paz- permitirá al Comandante en Jefe del Centro de la campaña de Buenos Aires, coronel Hilario Lagos, sublevarse, el 1 de Diciembre de 1852, contra el gobernador.

- La lealtad de Pujol

Justo José de Urquiza había intentado asegurarse de la lealtad de Juan Gregorio Pujol enviando un emisario, Nicanor Molinas, a Corrientes(3).

(3) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, pp. 160-161. Editorial Kraft, (diez volúmenes) Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La misión de Juan José Méndez, sin embargo, había obtenido resultados muy contradictorios en todo lo relativo a los dirigentes porteños:

“Verdad es que Méndez se ha excedido y nos ha comprometido; ha pactado definitivamente una cosa, una operación de guerra para la que no estaba autorizado; pero ya no tiene remedio; pr pros, pr conveniencia, pr gratitud, Buenos Aires no puede ni debe abandonar a Corrientes; y además, no podemos hoy comunicarnos con Corrientes, ni el plazo fijado da tiempo tampoco para hacerle observaciones.
“El Sr. Pujol, joven ilustrado, de sentimientos dignos y de resolución, confía en Buenos Aires”(4).

(4) V. Alsina a Paz, 3 de Noviembre de 1852. Archivo General de la Nación, Archivo del general José María Paz (1850-1854). // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Alsina esbozó brevemente el plan. El 15 de Noviembre de 1852 las fuerzas de Corrientes iban a invadir a Entre Ríos. Al mismo tiempo, los batallones de Entre Ríos y Corrientes que habían apoyado la insurrección de Septiembre tomarían parte en el ataque, so pretexto de volver pacíficamente a sus provincias. Buenos Aires iba a proporcionar artillería y considerables fondos:

“Ya Vd. comprenderá que esto abre una nueva situación. Por lo que pueda suceder, debemos precaucionarnos armadamente y, con disimulo, en el Norte”.

Se planearon los movimientos para apoyar las unidades militares en el Norte. El general Flores y los coroneles Lagos y Bustos, estos dos últimos hacía poco que habían vuelto a gozar de favor después de ser expulsados repentinamente el 24 de Septiembre, eran los oficiales que tenían los puestos clave en el movimiento.

Así, los dirigentes políticos porteños se comprometieron en una tentativa de derribar a Urquiza y hacer fracasar su programa de organización nacional. Los rumores -siempre crecientes- hicieron que los enviados británico y francés a las provincias del Río de la Plata, sir Hotham y el chevalier Saint Georges, junto con el Encargado de Negocios de Estados Unidos, John Pendleton, fueran a visitar al gobernador Alsina el 5 de Noviembre:

“... en consecuencia, de haber recibido informaciones de que era la intención del Gobierno de Buenos Aires, so pretexto de enviar el resto de las tropas de entrerrianos y correntinos a sus respectivas provincias, de acuerdo a lo estipulado con el Director Provisional de la Confederación Argentina, de desembarcarlas en distintos puntos de la provincia de Entre Ríos ... para levantar esta provincia contra Urquiza, como también que esperaba la cooperación de las fuerzas correntinas bajo el general Cáceres a quien se suponía en la frontera de la provincia de Corrientes pronto a prestar su apoyo a la expedición en cuanto supiera su desembarco”(5).

(5) Gore a Malmesbury, 30 de Noviembre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 142. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El gobernador Valentín Alsina se apresuró en asegurar a los representantes extranjeros que

“... el Gobierno de Buenos Aires no tenía intención alguna de invadir la provincia de Entre Ríos, sino meramente cumplir la promesa que había hecho al general Urquiza de mandar de vuelta las tropas del Ejército Aliado y, al mismo tiempo, el Gobierno de Buenos Aires no podía responsabilizarse de las consecuencias una vez que estas tropas desembarcaran...”.

Entretanto, bajo el velo de estas insatisfactorias seguridades y en medio de informaciones contradictorias, Mitre, el nuevo ministro de Gobierno de Buenos Aires, dio Instrucciones oficiales a Paz de seguir sus negociaciones con las provincias del Interior desde la frontera de Santa Fe; luego, el 18 de Noviembre de 1852 -al mismo tiempo que se producía el ataque a Entre Ríos- declaró terminada su misión(6), porque la suerte había sido echada.

(6) Mitre a Paz, 18 de Noviembre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, pp. 77-79, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

- El ataque a Entre Ríos

Una semana antes, las fuerzas de Corrientes y Entre Ríos -acampadas en Buenos Aires- embarcaron a bordo de transportes ya cargados con pertrechos militares y se dirigieron en un ataque de dos puntas contra la costa Este de Entre Ríos, sobre el río Uruguay.

A mediados de Noviembre de 1852, con la excusa de llevar de vuelta a su provincia a los soldados correntinos, una doble expedición al mando de los generales Manuel Hornos y Juan Madariaga invadió la provincia de Entre Ríos.

Simultáneamente, Alsina ordenó al general José María Paz prepararse para invadir Santa Fe, pero el viejo General se negó a moverse.

El 16 de Noviembre de 1852 un grupo -bajo el mando del general Manuel Hornos- desembarcó con escasa oposición cerca de Gualeguaychú. El resto de las fuerzas, al mando del general Juan Madariaga, se dirigió río arriba hacia Concepción del Uruguay. Madariaga no pudo desembarcar y sus fuerzas fueron prontamente rechazadas y volvieron a los barcos.

El 20 de Noviembre de 1852, tras la lectura de un discurso de Urquiza -que no se encontraba allí- el Congreso Constituyente daba por iniciadas sus Sesiones, sin la presencia de los diputados porteños.

Coincidiendo con la fecha de la reunión del Congreso Constituyente de Santa Fe, producen los hombres de Buenos Aires este acontecimiento delictuoso. En plena paz, nacida del modus vivendi que aceptara con la Confederación y en vez de dirigir o remitir sin intrucciones de ataque a las fuerzas correntinas que habían cooperado a la sedición de Septiembre, por el puerto de Concordia -como se prometiera al doctor Juan Pujol- las envían juntamente con algunas entrerrianas, a las órdenes de los generales Madariaga y Hornos, respectivamente, y contra las ciudades indefensas de Concepción del Uruguay y Gualeguay.

La referida expedición había zarpado de Buenos Aires el 10 de Noviembre. Las fuerzas correntinas, al mando del general Juan Madariaga, atacaron, el día 21 de Noviembre de 1852, la Ciudad de Concepción del Uruguay, donde fueron batidas, huyendo su jefe cobardemente, presenciando el combate desde el vapor y dejando ahogar a más de cincuenta, que en el apresuramiento de la huida fueron atropellados y abandonados por los buques de transporte(7).

(7) En el libro de Isidoro Ruiz Moreno se encuentra la descripción detallada del asalto. “Campañas Militares Argentinas” (2006), tomo II. Ed. Emecé, Buenos Aires.

Algunos se salvaron en la costa oriental e islas cercanas; más de un centenar pudo llegar a Paysandú, otros a Mercedes y Fray Bentos(8).

(8) Citado por Antonio Abraham Zinny. “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas”, tomo I, p. 584. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Urquiza recibió la noticia del ataque en condiciones que recordaban la insurrección de Septiembre: estaba a punto de partir de Paraná para la apertura de las Sesiones del Congreso Constituyente de Santa Fe. Siguió a este acontecimiento la rápida movilización de las tropas de Entre Ríos y Urquiza se dirigió inmediatamente a la parte Este de la provincia a la cabeza de un Ejército.

Hornos, que no había podido reclutar simpatizantes en Entre Ríos, se marchó hacia Corrientes sólo para hallar allí que Pujol, después de un mes de indecisiones, había abandonado las intrigas con Buenos Aires y dado su apoyo a Urquiza(9).

(9) Pujol a Urquiza, 29 de Noviembre de 1852. Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, pp. 252-253. Editorial Kraft, (diez volúmenes) Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En tal predicamento, Hornos dio por concluida la lucha y escapó al Brasil. Una de las razones de la actitud de Pujol fue explicada sucintamente en una carta a otro caudillo de Corrientes, Nicanor Cáceres, hombre con cuyo apoyo Buenos Aires también contaba:

“Es visto que el Gobierno de Buenos Aires no ha tratado sino de sacrificar a esos pobres paisanos, haciéndolos lanzar en el corazón de Entre Ríos sin auxilio, sin protección y sin recursos, para que nosotros -empeñándonos en protegerlos- nos trenzemos en una guerra con Entre Ríos, y llamarse ellos el Juan de afuera”(10).

(10) Pujol a Cáceres, 28 de Noviembre de 1852. Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, pp. 248-251. Editorial Kraft, (diez volúmenes) Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

- Las derrotadas tropas correntinas se acogen al Gobierno de Pujol

Las tropas, a las órdenes de Hornos, que desembarcaron en Gualeguay, en la imposibilidad de reunirse a las primeras -cuyos restos iban en fuga a Buenos Aires- marcharon hasta la frontera correntina, donde se sometieron al Gobierno de Pujol.

El general Urquiza, que persiguió personalmente a estas fuerzas, repuesto de la sorpresa pide, el 24 de Noviembre de 1852(11), desde su Cuartel de Arroyo Grande, al doctor Pujol, el desarme de la tropa de Hornos y la expulsión de éste último del territorio correntino, “limitándose a sólo esta resolución -decía- para evitar que la ley, que es inexorable con los grandes criminales, descargue su cuchilla sobre una cabeza argentina, que en el suelo extranjero puede ocultar su frente ennegrecida por la infamia”.

(11) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 238. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Simultáneamente ponía a disposición de Corrientes los prisioneros que se hicieron en el asalto a Concepción del Uruguay y daba su consentimiento para que se hiciera buscar a los asilados en la costa oriental. Falta de apoyo externo, la invasión a Entre Ríos fracasó completamente, atacada por las tropas que Urquiza pudo movilizar sin problemas, ya que el previsto avance sobre Santa Fe nunca se había producido.

Los restos del Ejército invasor huyeron desorganizadamente hacia Corrientes. El gobernador Pujol -con cuyo apoyo contaban los porteños- recibió sus tropas pero desarmó a sus jefes y los expulsó del territorio argentino. Desde entonces, Pujol sería un leal aliado de Urquiza y los porteños no contarían en el Interior con más que unos pocos Gobiernos que no estarían en condiciones de prestar apoyo alguno. La estabilidad interna de la Confederación quedaba asegurada, pero faltaba aún reincorporar a Buenos Aires.

El doctor Pujol ya se había apresurado a enviar oficiales con ropas y dinero para proveer a este transporte y escribía al general Cáceres, desde Curuzú Cuatiá(12) lamentando que el Gobierno de Buenos Aires lanzase a esas fuerzas correntinas sobre el corazón de Entre Ríos, sin auxilio, sin protección y sin recursos, para que Corrientes -empeñada en protegerlas- incurriese en una guerra con Entre Ríos.

(12) El 28 de Noviembre de 1852. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 249. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Y en verdad, ¿qué podría responder Juan Madariaga a los cargos del Gobierno de Corrientes, por haber sacrificado tantas víctimas y por haber entregado un estandarte de la provincia?

El doctor Pujol, al dirigirse en estos términos al caudillo del sur, asegurábale que el futuro debía encerrarse en esta fórmula: “Nosotros para nosotros; ellos para ellos”.

Luego, sincerándose del comentario, que encontraba sugestivo el movimiento de fuerzas de caballería sobre el Mocoretá, casi consecutivamente al asalto de Concepción del Uruguay, se dirigía en una Proclama al pueblo de la provincia(13) y ponía a disposición del general Urquiza(14) más de quinientos entrerrianos de los de Hornos, que se habían entregado a Cáceres en la frontera.

(13) Desde Curuzú Cuatiá, el 30 de Noviembre de 1852.
(14) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 253. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Luego, en Mensaje(15) a la Legislatura de Corrientes, exponía circunstancialmente el asalto y el rol que la provincia había jugado en el asunto y acompañaba la Nota del Poder Ejecutivo al ministro de Gobierno de Buenos Aires, del 10 de Octubre de 1852(16), en que se notificaba que Corrientes obedecería a las resoluciones del Congreso de Santa Fe.

(15) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 265. Editorial Kraft, Buenos Aires.
(16) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 281. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Todo referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

La opinión pública de Entre Ríos, trabajada por la calumnia(17), imputaba complicidad al Gobierno de Corrientes en la expedición de Hornos y Madariaga. Fomentó la incidencia el hecho de que el Gobierno de Buenos Aires publicara en “El Progreso”, fragmentariamente, una correspondencia de Pujol que, tomada aisladamente, lo comprometía.

(17) Carta desde el Paraíso, del 24 de Diciembre de 1852, de José V. Gómez, uno de los oficiales que envió Pujol para trasladar a los soldados correntinos asilados en la República Oriental. // Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo IV, p. 289. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

El propio doctor Derqui, ya en Corrientes, antes de marchar a Paraná, escribía haciendo resaltar(18) la perfidia de los hombres de Buenos Aires, pero la intriga pasó a la historia y todos los ataques que se dirigieron en su vida pública al doctor Pujol recordaron el antecedente.

(18) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 295. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Nada más falso, sin embargo. La prueba nos la ofrece el mismo general Juan Madariaga(19) en su carta del 25 de Junio de 1853, al doctor Pujol, en que puntualiza el deseo de éste de restituir a Corrientes sus soldados y oficiales detenidos en Buenos Aires.

(19) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 167. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

También el general Urquiza, en su Circular a los gobernadores de provincia sobre su retirada de la de Buenos Aires -del 24 de Julio de 1853- imputa los sucesos del Uruguay a obstruccionar al Congreso de Santa Fe -obra de Pujol, indirectamente- pues a él correspondió la iniciativa del Acuerdo de San Nicolás.

Esta Circular(20), en que el Director Provisorio pedía un Pronunciamiento de los Gobiernos de provincia sobre el momento político, sobre el caso que planteaba la secesión de Buenos Aires, sobre la actitud a asumirse ante un alzamiento manifiesto que atrasaba la obra de la Organización, sirvió al Gobierno del doctor Pujol para fundar con toda amplitud las aspiraciones de la democracia que presidía.

(20) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 210. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

En efecto: lealmente(21) y para alejar la sospecha de un parcialismo que se le imputaba, el doctor Pujol la remite desde Curuzú Cuatiá, el 19 de Agosto de 1853, al Congreso General, manifestándole que la política de su Gobierno no se apartaría un ápice de la opinión que la Legislatura vertiera en el asunto.

(21) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo II, p. 209. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

Y el Honorable Congreso, el 27 del mismo(22), contestaba al gobernador extensamente, estableciendo con claridad el pensamiento de la democracia correntina.

(22) Citado en el Archivo de Pujol que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), tomo V, p. 219. Editorial Kraft, Buenos Aires. // Referenciado por Hernán Félix Gómez. “Vida Pública del Dr. Juan Pujol (Historia de la provincia de Corrientes de Marzo 1843 a Diciembre 1859)” (1920). Ed. por J. Lajouane & Cia., Buenos Aires.

- Corrientes reprueba la fuerza de las armas y opta por la paz

Sigámoslo en sus aspectos principales: el pueblo de Corrientes había aportado a la causa de la Organización los mayores sacrificios. Se había persuadido que ellos terminaron con el desmoronamiento de una tiranía de 20 años, el 3 de Febrero de 1852.

No podía comprender cómo se le pedían nuevos esfuerzos en aras del patriotismo desde que aquéllos que le restaban en un concepto limitado, para formar las Instituciones generales, eran nada a cambio del bien inestimable de la paz, necesaria ante las penurias de una guerra civil que diezmara a los pueblos y escandalizara al mundo.

A mérito de estas consideraciones, de la lealtad con que Corrientes había jurado y obedecido la Constitución Nacional, interpretando la opinión pública depurada de pasiones mezquinas, el Congreso establecía como procedimiento político el de la “paz, la paz y la paz”.

Proscribía la guerra y con especialidad la guerra entre hermanos y declaraba solemnemente que en un caso de lucha fratricida, Corrientes, ni ninguna de las provincias argentinas, podía considerarse obligada a obedecer providencias que, por su naturaleza violentasen el espíritu y sentido literal de la Carta Fundamental jurada el 9 de Julio de 1853 y de los verdaderos y sagrados intereses del país, que eran los de la patria.

Y considerando el posible veto a la Constitución de la provincia de Buenos Aires, establecía que no encontraba más procedimiento para decidir de la unión nacional, que el de los medios pacíficos, la discusión ilustrada, la fuerza de la razón y el convencimiento y los oficios patrióticos de la abnegación.

Esta reprobación absoluta de la fuerza de las armas, estaba inspirada en los mejores sentimientos del patriotismo. Además de injusta, ella había de encender los odios de la guerra civil, trayendo resultados contrarios.

Y era por ello que el Congreso, considerando la hipótesis de que Buenos Aires trajera la guerra a la Confederación, abogaba porque los demás pueblos se ciñeran a repelerla hasta su territorio, planteando de nuevo una acción parlamentaria y pacífica.

No se podría imputar cobardía o parcialismo a la provincia. Su sacrificio, desde Pago Largo hasta Caseros, encomiado en los documentos públicos y conservado en el libro inmortal de la tradición popular, hablaba al espíritu en la forma más solemne.

Legítimo era su derecho a la vida pacífica, donde se curan las heridas, donde se labra la riqueza por el trabajo sostenido y digno, donde se educa al pueblo en la práctica de las instituciones. Tal era la única base granítica para el edificio de la nacionalidad, según el pensamiento sereno del doctor Pujol.

- Buenos Aires y su derrota en Entre Ríos

La falta de un ataque simultáneo a Santa Fe fue un error táctico del Gobierno porteño. El 25 de Noviembre de 1852 el gobernador Alsina escribía a Paz, aún en la ignorancia de la última derrota de Entre Ríos:

“Es, pues, preciso que si Vd. juzga posible penetrar en aquella provincia (Santa Fe) con las fuerzas que tenga, lo haga inmediatamente, anunciando a aquel Gobierno que lo hace a virtud del todo de su conducta y buscando un tránsito que tan sin dro y tan ofensivamte se le ha negado.
“Tal vez lo mejor, si posible fuera, sería encaminarse directamte sobre Santa Fe y aventar a los congresales; pero todo esto queda enteramente al juicio de Vd.”(23).

(23) V. Alsina a Paz, 25 de Noviembre de 1852. Archivo General de la Nación, Archivo del general José María Paz (1850-1854). // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Más tropas, incluso la Guardia Nacional de Buenos Aires, “... casi todos jóvenes, los hijos de personas respetables y de comerciantes de esta ciudad, poco acostumbrados al trabajo y con una completa inexperiencia de la vida de soldado”(24), fueron enviadas para reforzar las fuerzas de Paz en San Nicolás, pero no se dieron órdenes oficiales para atacar a Santa Fe.

(24) Robert Gore a Malmesbury, 30 de Noviembre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 142. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A despecho de la tremenda oposición de la Legislatura, como también de las personas influyentes de la ciudad y de las zonas rurales, al conocerse en todos sus detalles el fracaso de Hornos-Madariaga, el Gobierno de Alsina no abandonó su empeño de derrotar a Urquiza.

Las tropas de Paz, que estaban en torno de San Nicolás, seguían recibiendo refuerzos y, visiblemente, el Gobierno intentaba lanzar una tardía invasión a Santa Fe. Para este propósito, Flores, el ministro de Guerra porteño, fue enviado a las zonas rurales de la provincia de Buenos Aires para apresurar el reclutamiento de las tropas(25).

(25) El público suponía -y correctamente- que el plan del Gobierno de Alsina era atacar a Santa Fe. Gore a Malmesbury, 2 de Diciembre de 1852. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 170, Nro. 144. Confidencial; Paz a Flores, 26 de Noviembre de 1852. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIV, p. 42, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

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