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Los derechos diferenciales y el comercio en Corrientes

Un punto culminante de las disputas entre las autoridades nacionales y las provinciales por el control del comercio, la navegación y las aduanas se suscitó al discutirse y sancionarse en el Congreso -en el marco del conflicto con el Estado de Buenos Aires- las llamadas Leyes de Derechos Diferenciales.

El origen de estas leyes radicaba, una vez más, en la necesidad del Gobierno Nacional de superar los graves problemas económicos y presupuestarios que le impedían consolidar un sistema monetario estable. En este sentido es importante recordar que, a diferencia de la denominada Confederación Argentina, el Estado de Buenos Aires gozaba de una sólida situación financiera gracias a los cuantiosos recursos que proporcionaba su Aduana.

A los efectos de evitar la intermediación del puerto bonaerense, el Congreso de Paraná sancionó dos leyes denominadas de “Derechos Diferenciales”. El propósito de ambas disposiciones radicaba en atraer el comercio del exterior a los puertos de las provincias en forma directa.

La primera de ellas entró en vigor a principios de 1857 y estableció que las mercaderías provenientes de “cabos afuera” duplicarían sus aranceles aduaneros y, en caso de que estuviesen afectadas por derechos específicos, pagarían un treinta por ciento más.

Otra ley, que comenzó a regir en 1859, estableció una rebaja de dos tercios sobre los derechos a pagar por las mercancías si se las exportaba directamente hacia el exterior desde los puertos provinciales.

La primera de estas dos leyes fue discutida intensamente en el Congreso y los diputados que representaban entonces a Corrientes, Vicente Quesada y Emilio de Alvear, se opusieron firmemente a su sanción.

En este sentido es particularmente interesante seguir los argumentos desarrollados por el primero de ellos. Quesada se convirtió -en 1856- en diputado nacional por la provincia al Congreso de Paraná. En ese carácter participó activamente en la discusión previa a la sanción de la primera de las leyes de derechos diferenciales.

Es probable que sus posiciones estuviesen motivadas, hasta cierto punto, por el intento de no afectar sus intereses en su provincia de origen. De hecho, sus intervenciones en los debates gozaron de una repercusión sumamente favorable en Buenos Aires ya que, en gran medida, coincidían con lo pregonado desde algunos de los principales diarios de esa ciudad. Más allá de esto, es interesante detenerse en algunos de sus argumentos.

Para Quesada, la ley era resultado de la presión ejercida por los comerciantes “del Rosario” quienes desde hacía tiempo venían construyendo “sus barracas” para acaparar los productos del comercio exterior.

En coincidencia con lo pregonado por el Gobierno de Corrientes, Quesada se pronunciaba por la construcción de un sistema comercial fluvial descentralizado que no implicase “hostigar innecesariamente” a Paraguay, a Uruguay o, incluso, a Buenos Aires. La ley propuesta conllevaría -sostenía- la ruina del comercio de cabotaje y, particularmente del efectuado en las riberas tanto entrerrianas como correntinas del Uruguay.

En particular, la industria de la madera que florecía en las costas correntinas de este último -sostenía Quesada- se vería condenada a la ruina(1).

(1) La correspondencia de Quesada y Pujol sobre el tema en el Archivo de Juan Gregorio Pujol, que fue publicado a principios de la década de 1910 bajo el título de: “Corrientes en la Organización Nacional” (1911), especialmente en el tomo VI, (diez volúmenes). Editorial Kraft, Buenos Aires. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Por otro lado, es posible observar cómo desde la prensa oficial se sostenía, en más de una oportunidad, que el Estado de la Confederación no podía, como Buenos Aires, concentrar todo su comercio en un solo puerto, ya que lo que convenía a la costa del Uruguay no convenía a la del Paraná. No se podía entonces -se señalaba- perjudicar a un pueblo en favor de otros sin destruir la unión basada en la igualdad(2).

(2) “Los Derechos Diferenciales”, en “El Comercio”, (Corrientes) del 10 de Junio de 1856. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Las disputas permanentes durante toda la década del cincuenta revelaban la necesidad por parte del Gobierno Nacional de implementar medidas para mejorar la recaudación aduanera -fuente principal de sus recursos- y la resistencia de las autoridades provinciales a aceptar el proceso de centralización del comercio que ellas implicaban.

El efecto de esta política sobre el movimiento portuario y el desarrollo comercial de las provincias constituyó un campo en el que los conflictos entre el Estado Nacional y Provincial se revelaron especialmente críticos. Aquí se suscitaron agudas controversias a partir del choque entre las iniciativas y el accionar de los representantes del Estado Nacional y los actores económicamente hegemónicos en la región.

El balance de la integración en el Estado Nacional comenzaba entonces a manifestarse para vastos sectores de la élite local como particularmente perjudicial para sus propios intereses y perspectivas de desarrollo.

Esto parecía evidente en el sur de la provincia donde se hacían notar las consecuencias de la dependencia comercial con respecto a Entre Ríos -a través del puerto de Concordia- como también las crecientes presiones militares que, a finales de la década de 1850, alteraban los ritmos productivos de la región(3).

(3) Concordia cumplía -ya en aquella época- un rol central en los circuitos mercantiles de la región como puerto de intermediación, sitio para la reexportación de productos no consumidos y lugar de acumulación y distribución de metales. // Citado por Pablo Buchbinder. “Caudillos de Pluma y Hombres de Acción (Estado y Política en Corrientes en Tiempos de la Organización Nacional)” (2004), Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires.

Los intentos centralizadores del comercio instrumentados por el Gobierno de Paraná incidían y esto era percibido en forma negativa de manera sustancial sobre la dinámica que había adquirido por entonces la vida económica provincial.

Estas circunstancias constituyen factores particularmente relevantes para explicar por qué la principal oposición contra el Gobierno de Pujol se haya concentrado también en esa zona.

No es casual que la insurrección contra el Gobierno Provincial de finales del año 1861, que incidió decisivamente en el futuro de la provincia, se haya originado justamente en los partidos del sur, sobre todo en Mercedes y Curuzú Cuatiá.

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